Ich Brech Aus 18

«Ich Brech Aus» (Fic de Heiligtkt483)

CAPITULO 18

Solo había silencio, ninguna palabra. Durante los 20 minutos que les llevo llegar a la parada cercana de su casa, es lo que reinó, silencio. Cuando estaban ya en el jardín de la casa, Bill sacó las llaves para poder abrir la puerta. Una vez abierta la puerta, Daniela salió corriendo escaleras arriba, sin decir ninguna palabra. Los gemelos entraron al interior de la casa y escucharon como la puerta de la habitación de Dani, se cerraba de un portazo. Tom miraba con insistencia las escaleras que llevaban al piso superior de la casa, en ese momento quería subir y entrar en la habitación de Dani para consolarla, para mimarla.

—Tom… ni se te ocurra ir a junto de Dani –dijo Bill con voz cabreada.

—¿Quién eres tú para prohibírmelo? –espetó Tom con rabia.

—Como vayas, le cuento a mamá lo que hacías hoy por la mañana con Dani en su habitación –le advirtió Bill.

—Maldita seas, Bill –dijo Tom mientras cogía a Bill por las solapas de su cazadora– No estaba haciendo nada con Dani, cuantas veces tengo que repetírtelo. Solo… estábamos hablando.

Acto seguido Tom no aguanto más y se dirigió al piso de arriba. Cuando estuvo enfrente de la habitación de Dani, tocó la puerta, no quería encontrarse en otra situación similar a la que pasó por la mañana y que su hermano le retará otra vez.

Dentro de la habitación de Daniela

—Déjame en paz –dijo Dani gritando.

—Por favor, Dani –dijo Tom detrás de la puerta.

—Que me dejes, cuantas veces tengo que repetírtelo –dijo Dani muy cabezona.

—¿No vas a dejar pasar a tu primo favorito? –dijo Tom poniendo voz de pena.

—No… —dijo Dani media llorosa– Vete…

—Venga, enana –dijo Tom– Déjame pasar…

—Que no –dijo Dani chillando.

Sin pensárselo dos veces, Tom abrió la puerta de la habitación de Dani. Esta al verlo lo primero que hizo fue tirar a su osito Teddy, dándole en la cabeza.

—¡¡Oisch!! Que bestia eres –dijo Tom cogiendo a Teddy del suelo– No hace falta que golpees al pobre Teddy.

—Vete a la mierda –dijo Dani poniendo morros.

—A ver enana, ¿Qué es lo que te pasa ahora? –dijo Tom acercándose a Dani mientras se sentaba en la cama de ella.

—Uffsss –resopló Dani– Que no me pasa nada, cuantas veces tengo que decírtelo.

—A mi no me engañas –dijo Tom– Creo que en estos meses que estás viviendo con nosotros, he aprendido a conocerte más. Así que me vas a decir lo que te pasa, que a mí no me engañas.

—No me pasa nada, Tom –dijo Dani ya cansada de tanta insistencia por parte de su primo.

—Venga dímelo –insistió Tom.

—Es que… —dijo Dani susurrando.

—¿Qué? –dijo Tom incitándola a seguir.

—Es que… no quiero que os vayáis de aquí, cuando seáis famosos –dijo Dani con voz apenada.

—¿Qué? Eso es una tontería –dijo Tom mirando a Dani– No nos vamos a ir nunca.

—Es mentira… —dijo Dani– Os iréis y te olvidarás de mí.

—Dani… —dijo Tom mientras intentaba abrazarla– Te estoy diciendo que siempre estaré aquí, que no nos iremos.

—Mientes… —dijo Dani con los ojos llorosos.

—No miento –dijo Tom seriamente– Siempre vamos a estar aquí, enana.

—No me llames enana –dijo Dani de repente.

—Que mal genio tienes hoy, eh –dijo Tom mientras miraba seriamente a Dani.

—Vete con tu novia –dijo Dani de repente dejando a Tom pálido— A ella sí que la quieres. Déjame en paz.

—No me voy a ir hasta que no entiendas, lo que te voy a decir –dijo Tom con semblante muy serio, mientras agarraba a Dani por los brazos.

—No te quiero escuchar –dijo Dani tapándose los oídos y sollozando.

Entonces cansado de discutir e inútilmente tratar de convencer a Dani, Tom la abrazó dejando que Dani descargará toda su rabia. Estuvieron mucho rato, abrazados donde solo se oían los sollozos por parte de Dani, siendo un llanto desgarrador. Cuando parecía que Dani ya se estaba calmando un poco más, Tom se separó de ella y se seco las lágrimas que resbalaban por sus mejillas sonrosadas, la verdad es que, Dani cada vez que lloraba se le ponían de ese color convirtiéndose en una característica muy habitual en ella.

—¿Mejor? –preguntó Tom mientras le apartaba un mechón de pelo de su cara.

—… —Dani no dijo nada solo asintió levemente con la cabeza.

—Quiero que sepas que me siento muy mal –dijo Tom abrazándola de nuevo– Por haberte causado este dolor.

—… —Dani solo se limitó a escucharlo, con un rubor ligero en sus mejillas.

—Nunca quise que mal interpretarás todo el cariño que te he dado y te doy –dijo Tom mientras sonreía tímidamente— Eres una persona muy especial para mí, pero te quiero como mi hermana pequeña, nunca podré verte como otra cosa.

—… —Dani miraba fijamente a Tom mientras un par de lágrimas volvían a resbalar por sus mejillas.

—Venga mi princesa –dijo Tom mientras la acunaba– No llores más.

—Es que… —dijo Dani hipando– Me duele aquí –señalando el lado del corazón.

—¡¡Ay!! Mi niña –dijo Tom acariciándole una mejilla– Sabes que pronto dejarás de ser una niña, y todo eso que sientes en tu corazoncito es amor.

—Amor… —dijo Dani susurrando.

—Pero ese amor lo tienes que sentir por otra persona –dijo Tom intentando hacerle entender– No por mí, porque yo soy tu primo y entre familia ese tipo de amor no se puede.

Narrador Omnisciente

Han pasado varias semanas, de hecho que estamos a primeros de año. Pasaron las vacaciones de Navidad, y Dani esa semana empezaba su colegio. Y os preguntareis porque Dani no fue antes al colegio, ya que llevaba viviendo cerca de 2 meses en la casa de su tía, pues porque con todo lo que le pasó, primero, lo de sus padres y segundo, lo del secuestro, el director del colegio donde asistiría y el psicólogo que la atendía, habían recomendado a Simone que era mejor que la niña empezará la escuela después de las vacaciones de Navidad.

Y hoy era el día en que Dani tenía que empezar su colegio, tendría que hacer nuevos amigos, adaptarse a un nuevo colegio, estudiar asignaturas en una lengua distinta a la suya, aunque Dani sabía hablar perfectamente alemán, pero a la hora de estudiar era diferente. Ese día Dani se tuvo que levantar temprano, ya que el horario escolar empezaba a las 8 de la mañana, ya que en Alemania las horas del día eran muy cortas se puede decir que a las 5 de la tarde ya empezaba a anochecer.

Simone se había levantado temprano como lo hacía habitualmente, y preparo el desayuno para toda la familia, ya que Gordon tenía que ir a la academia que dirigía de música, los gemelos también tenían instituto, Dani tenía colegio y Ella tenía que ir a la galería donde tenía en exposición sus cuadros. Estaba preparado, unos huevos con bacón para Gordon y unos Waffles con café para los gemelos y Dani pues tomaba su cuenco de cereales preferidos. Ya estaban todos en la mesa tomando su desayuno, menos Dani y Bill. Así que Simone llamó a su sobrina y a Bill.

—Dani, tesoro baja ya para desayunar –dijo Simone asomándose a la puerta de la cocina– Vas a llegar tarde.

—Ya voy –se oyó decir a Dani desde arriba, debería estar en el baño.

—¿Tom tienes todo preparado para marcharos al instituto? –preguntó Simone mientras echaba en un cuenco los cereales de Dani.

—Sí, solo falta que baje Bill –dijo Tom con resignación.

—¡¡¡Ay dios mío!!! Esta niña está tardando mucho en bajar y no va a llegar a clase –dijo Simone desesperada— ¡¡¡¡DANIELA!!!!

— Ya estoy –dijo Dani entrando por la puerta de cocina toda vestida y su mochila al hombro.

—¡¡Vamos, que llegas tarde!! —dijo Simone acercando la silla para que se sentará a desayunar.

—¿Tengo que ir a clase? –preguntó Daniela a su tía con voz apenada.

—Me parece que sí, jovencita –le dijo Simone mientras quitaba algunos platos de la mesa para llevarlos al fregadero— Además es tu obligación mientras seas niña, cuando seas más mayor pues tendrás otra obligación que es la de ir a trabajar, como hacemos tu tío y yo.

—Pero es que no quiero ir –replicó Dani– Me gusta más quedarme en casa aquí, viendo la tele o jugando con Mantequilla.

—Pues no te queda más remedio que ir –dijo Simone mientras cogía pan, para hacer los bocadillos del almuerzo de los Gemelos y Daniela, ya que comían en los centros donde estudiaban.

—Odio el colegio… —dijo Dani enfurruñada– No me gustan los cambios.

—Lo superarás… —dijo Simone mientras le tendía su bocadillo– Venga que vas tarde.

—Venga Dani… –habló Tom captando la atención de su prima– Que no va a ser para tanto.

—¿Así? Pues eso no lo creo –dijo Dani mientras se cruzaba de brazos.

—Ya verás como hoy haces muchos amigos –dijo Tom intentando animar a su prima.

—Bueno… —dijo Dani finalmente– Si tú lo dices.

—Jolines para Bill –dijo Tom con voz de cabreo– Así no vamos a llegar nunca al instituto y por encima aún no ha desayunado.

—Jejejeje –sonrió Daniela al ver la cara de cabreo y graciosa que ponía Tom.

—¡¡BILL QUIERES BAJAR DE UNA PUÑETERA VEZ!! –dijo Tom impacientemente– Es que no hay forma de llegar temprano a los sitios, siempre hay que esperar por Bill.

— Ya estoy aquí –dijo Bill entrado apresuradamente por la puerta de la cocina– Lo siento –dijo mirando a su hermano– Es que no encontraba mi máscara de ojos.

—Siempre igual –dijo Tom suspirando cogiendo su bolsa de comida— ¿Nos podemos ir ya?

—Bill, tú desayuno –dijo Simone señalándole un plato con un Waffle.

—Ahora no me da tiempo –dijo Bill mirando a su madre– Pero me como el Waffle por el camino, y me llevo un Actimel para después.

—Está bien, hijo –dijo Simone suspirando– Es que estás muy delgado.

—Mamá… no estoy delgado –dijo Bill cansado de que su madre le repitiera siempre lo mismo– Es mi constitución.

—Está bien… marcharos ya que llegáis tarde –dijo Simone finalmente.

—Vamos –dijo Bill a su hermano.

—Enana… —dijo Tom a Dani para que fuera con ellos, ya que la iban acompañar hasta las puertas del centro donde iba a empezar a estudiar.

—Ya voy… —dijo Dani arrastrando los pies mientras cogía su mochila.

—Adiós –dijo Simone despidiéndose de cada uno de ellos dándoles un beso en la mejilla– Que tengáis un buen día.

Los tres primos salieron por la puerta trasera de la cocina, que daban al jardín de la casa. Cada uno iba con su mochila correspondiente, Dani se mordía el labio inferior a causa de los nervios, que le producía ir a un colegio completamente desconocido para ella, no le gustaba los cambios pero no le quedaba más remedio que ir a la escuela, tal vez tenía suerte y podía conseguir algún amigo con el que poder pasar el tiempo las tardes de verano y poder divertirse un poco.

Caminaron más de 20 minutos hasta que un enorme edificio se miraba a los lejos, tenía un muro con una puerta grande, ese era el colegio de Dani. Dani al verlo puso cara de que no le gustaba ese sitio, ya que era un edificio viejo. Sus primos la miraron con cara de Dani tienes que entrar, pero Dani no estaba por la labor de ir a su nuevo colegio.

—Vamos Dani –dijo Tom incitándola a entrar en el recinto– O te voy a tener que llevar arrastras.

—Es que no quiero ir –dijo Dani mirando atentamente al edificio– Es muy feo.

—Pues si vas a ir –dijo Tom autoritariamente.

—Vamos Tom, entiende a Dani –dijo Bill mirando al edificio– No es un edificio que digamos muy bonito, además es su primer día de clase y no conoce a nadie.

—No te preocupes Bill –dijo Tom mirando a Bill– que hará un montón de amigos, así que andando.

—Jolines –dijo Dani con voz pesada— ¿Por qué tengo que ir?

—Porque si –dijo Tom perdiendo la paciencia.

—Está bien… —dijo Dani arrastrando las palabras mientras se dirigía hacia la entrada del colegio.

—Dani… —dijo Bill llamando la atención de su prima.

—¿Qué? –preguntó Dani.

—No te olvidas de darnos un beso –dijo Bill con cara graciosa.

—Está bien… —dijo Dani resoplando– Esto es un abuso.

—Anda, no protestes –dijo Tom poniendo su mejilla para que Dani le diera un beso– Acuérdate que después cuando salgas de esperarnos, que venimos a recogerte.

—Vale –dijo Dani ya dirigiendo hacia la puerta.

Dani se fue adentrando lentamente en el enorme patio que había antes de entrar en el edificio, mientras iba pensando como sería ese día si encontraría a algún amigo o si su profesor nuevo no sería tan petardo, como los anteriores profesores que había tenido en su antiguo colegio de España. Lentamente fue desapareciendo de la vista de sus primos, que estaban estáticos de pie mirando como su prima entraba dentro del edificio, una vez que la perdieron de vista completamente, ambos hermanos se dirigieron a su instituto, un nuevo día para enfrentar y deseando que pronto ese suplicio acabará, y solo tuvieran que ir a examinarse, por eso ambos hermanos estaban muy esperanzados en que su disco triunfará, para poderse olvidar de todos sus compañeros que les había hecho pasar malos ratos, sobre todo a Bill.

Continúa…

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

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