Notas: Esto se ubica después del extra Celoso, en el tiempo actual del final, con Fred y Lucas de 34 años, las gemelas 18, y Bailey… Bueno, ya se sabía que iba a conocerlos.

Se hacen guiños al pasado, y otras situaciones que tuvieron. En fin, si bien había pensado en esto, no habría sido posible escribirlo sin que Killy alimentará mi delulu, gracias por enviarme tiktoks, memes y cualquier cosa que nos haga pensar en fics JAJAJA.

También agradecer a Aliencito Pancito por su fanart del FredLu jóvenes, lo presumo también.

Resumen: Conocer a los suegros nunca es fácil. Sólo que Zof y Jess realmente no sabían que el payaso de su padre sería considerado el “papá difícil y serio”.

Fic TOLL de Kasomicu

Extra: Conociendo a los suegros

Lucas no es que fuera el más permisivo como padre, siempre había sido incluso el que daba las órdenes a sus pequeñas, ya que ambas tenían siempre habían tenido mucha energía, desde que apenas eran bebés, y si bien al inicio ellos contaban con Bill y Tom para apoyarlos, cuando se independizaron a su propia casa, lidiar con los destrozos de dos alfas era algo común.

Entonces de ese modo es que Lucas sabía que si bien adoraba a sus hijas, debía encontrar una solución para que ellas se controlaran. Pero fue más recto con ellas, explicándoles que debían obedecer, que debían ayudarlo para hacer las cosas en casa, y también les dejaba drenaran su energía con juegos, ya fuera entre ellas, en su sala de juegos, intentando hacer que fuera más suave en cada espacio por si se excedían.

Sólo que las gemelas eran muy inteligentes, aunque Jess a veces era un poco distraída como su marido, y en sí la energía la tuvieran de ambos, aunque más traviesas como Fred, pero finalmente sus niñas aprendieron a comprender que podían ser toscas sin necesidad de romper algo como las mesas de centro, o sus propios huesos al momento de jugar tosco.

Al menos su propio instinto de protección hiciera que no lastimaran a sus primos, siendo más calmadas y cariñosas con ellos, aunque a veces su amor lo demostraban con abrazos un tanto fuertes, y bueno, Lucas les decía que sólo los adultos podían soportar abrazos así.

Eran un tanto impulsivas, pero amaban a sus papás, quienes siempre habían sido muy amorosos con ellas.

Sólo que aprender a ser padre de alfas también había sido un reto, por lo que respetaba mucho cómo es que su suegro había podido criar tres alfas y un omega.

Sólo que Lucas había aprendido a hacer ciertas normas para que también Fred aprendiera a comportarse, o al menos lo intentara en frente de sus hijas, obligándose también a él mismo a hacerlo, como el jarrón de groserías, ya que ambos tenían un vocabulario muy florido con respecto a las groserías, y de aquella forma, también le enseñaban a sus hijas a no decir palabrotas… El tema es que sus hijas de igual modo las escuchaban, así que de igual modo salieron groseras como ellos.

Cuando Zof y Jess fueron creciendo, es que Lucas notaba cómo es que veía algo de él mismo en ellas, más allá del parecido físico, y ese presentimiento de padre (que Fred se burlaba diciéndole que era de madre), era el que le había dicho, incluso antes de que ellas lo admitieran, que sus hijas eran gays como ellos, lo cual sonaba irrisorio al pensar que Lucas mismo vino de una pareja de gays que lo adoptaron, sólo que sus hijas también lo dijeron de forma más natural, sin sentir rechazo por ello, porque incluso cuando recibían alguna molestia en la escuela por ser “fenómenos” al ser hijas biológicas de gays, y para más INRI, de un embarazo adolescente, tanto Zof con Jess habían aprendido del mejor (Fred), y ellas callaban de un puñetazo a quienes las molestaban, no sintiéndose mal por ello.

Sus hijas eran amadas, por sus padres, sus tíos y abuelos, sus gemelas tenían una red de soporte grande, y también Fred y Lucas siempre habían demostrado mucha seguridad de lo suyo frente a otros, habiendo vivido tanto tiempo en el closet, al descubrirse el embarazo de Lucas, es que él mismo se aferró a sus pequeñas desde el vientre y también a su novio, sintiéndose muy orgulloso de él, y si bien no era el más demostrativo con besarlo, sí lo abrazaba o tomaba de la mano en público, incluso en la escuela antes de la universidad, el rubio desde aquel momento había hecho todo lo que había deseado antes, mostrando que Fred era suyo, y evidentemente también el pelinegro lo demostraba porque él siempre quiso salir del closet.

Por lo mismo es que cuando Zof y Jess nacieron, conforme fueron creciendo, sólo vieron seguridad en sus padres, no vivir ocultos, cargándolas y demostrando que eran alfas enamorados y papás orgullosos, por lo que cada vez que alguna persona en la calle o incluso en la escuela, decía algún comentario homofóbico, es que tanto Fred como Lucas, los callaba, protegiendo lo suyo, incluso su papi Lucas, que normalmente mantenía más la compostura a diferencia que su papá Fred, era capaz de gritar o gruñir, dando comentarios mordaces para responder ante las estupideces que alguien pudiera decir.

Por ello es que las gemelas no estuvieron en un closet como tal, sólo que ellas conforme crecían, siempre habían sentido la necesidad de proteger a omegas, por su mismo instinto, tanto sus primos, como sus otros familiares, como sus tíos o su abuelito Tom, sólo que… Cuando entraron a la escuela, notaron cómo es que sus compañeros luego tenían sus enamoramientos, mientras que a ellas no les interesaba nada, hasta que crecieron más, les llegó su rut a sus doce años, al mismo tiempo, y empezaron a sentir deseo sexual, sólo que no pensaban en omegas ni mujeres betas, lo supieron más que nada cuando le llegó el celo a un Lauren, un compañero omega, lo llevaron con rapidez a la enfermería, pero porque sus otros compañeros alfas estaban reaccionando de otra forma, con excitación propia de la edad.

Las gemelas sólo sintieron ganas de proteger, y ya, porque ni era su amigo, y lo dejaron allí para que la enfermera le diera supresores.

Y luego supieron que les gustaban los alfas, porque les gustaron unos chicos alfas de otro salón, de esa forma es que ellas les dijeron a sus padres.

—Me gusta un chico alfa —comentó Zof como si nada cuando tenía trece años.

—Y a mí una chica alfa —acotó Jess.

Fred y Lucas se miraron entre sí, y siguieron comiendo.

—Bueno, no los golpeen —respondió Lucas como si nada.

—Ni los lancen por las gradas —agregó Fred con una risilla en sus labios, y Lucas lo miró con el ceño fruncido.

Sus gemelas los miraron un tanto confundidas, pero de esa forma es que “salieron” del closet, aunque nunca estuvieron dentro de uno.

La charla sobre la protección sí se les dio desde los doce, que por genética tenían que tener extra cuidado con los embarazos si es que serían las receptoras, aunque igualmente para prevenir enfermedades venéreas y no sólo embarazos, debían siempre usar condones, incluso para el sexo oral, hablándoles del consentimiento y demás, con omegas, betas, lo que fuera, ya que no podían tener la doble moral para decirles que no podrían tener sexo siendo menores al ellos haber sido así, sólo que de igual modo les pedían tener cuidado.

Lucas nunca quiso hacerlas sentir que debían vivir en closet o avergonzarse por ello, no es que sus padres hubieran hecho eso con él, sólo que también los Listing habían sido muy de callarse cuando recibían comentarios de odio, siendo más de los que donaban a fundaciones de la comunidad que los que realmente hacen valer su voz, y los entendía en parte, porque Lucas sabía que no tenía más familiares precisamente porque al sus padres decir de su relación fueron expulsados de su familia.

Así que Lucas no culpaba a sus padres, porque él mismo fue el imbécil que decidió negarse a lo que era, sólo que sabía que callarse cuando alguien los insulta en la calle no era lo mejor, que “El idiota grita, el inteligente opina, y el sabio calla” a veces no funcionaba, porque el silencio a veces era peor, era sentir que si bien no podías hacer cambiar de parecer a la persona ignorante que decía alguna sandez, también había hecho que Lucas sintiera que tenía que reprimirse, así que por eso no solían callarse, incluso preferían quedar como unos groseros frente a comentarios homofóbicos que al más, porque sabía que sus padres eran muy correctos, principalmente su papá, que a veces por eso Fred le decía que su suegro era una señora dramática, ya que si bien Georg había bajado un poco su comportamiento tóxico con respecto a Fred con el nacimiento de sus nietas, la verdad es que siempre había una que otra por la que terminaban discutiendo su marido y su padre.

No juzgaba a Fred, a veces su padre era un suegro tóxico, entonces Lucas mismo a veces le regañaba en privado a su padre, diciéndole que le bajara a sus cosas porque al final de cuentas, Fred era su marido y padre de sus hijas, y que no planeaba separarse de él nunca.

—Es que a veces es un mal ejemplo para mis nietas, Lucas, ¿cómo es posible que te pongas a justificarlo a ese punto? —increpó Georg, con el ceño fruncido.

—¿Mal ejemplo de qué? Fred es un excelente padre, papá. No me gusta que hables así de Fred, es mi esposo, lo amo, y ustedes son mis padres, y también los amo, pero él es con quien voy a envejecer, tal cual tú haces con mamá. A ti nadie te estuvo criticando la crianza que tuviste conmigo, Fred no es ningún mal ejemplo, sí, tiene errores y defectos, pero es mi marido, papá —le habló Lucas tajante.

—Y por eso le dije que me quería más a mí que a usted, Georg, ya déjese de babosadas, Don dramas, toda la vida jodiendo con lo mismo, ya me casé con Lucas, lo embaracé, y estamos felices, ¿qué necesidad de ser tan así de ojete? —preguntó Fred que se metió a la conversación en la cocina, y Georg se puso rojo de la rabia, viendo a su yerno que ahora ya le ganaba por más de una cabeza.

—Y todavía contestón como si… —empezó a quejarse Georg.

—Ya basta, papá. No me hagas tener que elegir entre el padre de mis hijas y ustedes, ¿está bien? Porque sino con mucha pena tendré que dejar de venir, ¿eso quieres? —interrogó Lucas directamente a Georg, quien deshizo el ceño fruncido.

—No, mi amorcito, ¿cómo así? Si yo adoro a mis nenas y a ti, corazón. No —dijo Georg, frustrado pero tomando aire para dejarlo salir, buscando calmarse.

—Ahora se te va a subir la presión por esto, papá, de verdad, ya no es necesario que estén así —recriminó Lucas, aunque un tanto preocupado por cómo es que el rostro de su padre seguía rojo.

—¿Una tregua, Georg? Al menos por Lucas, mantengámoslo en bromas inofensivas, ¿no cree que es mejor así? Yo literalmente lo he visto toda mi vida como un tío, teniéndole respeto y cariño, sólo que siempre le he caído mal de todos mis hermanos, y yo sé… Es como, puta madre, justo del mocoso más insoportable de los hijos de mis amigos se enamora mi hijo, debe joder cómo mierda, pero ya era de esperarse, ¿sabe? Porque literalmente soy mejor amigo de su hijo desde que lo conozco, ¡le caía tan mal que no me dejaba venir a hacer pijamadas aquí! Pero aún así, me toleraba por ser su mejor amigo, y sé que fue un odio porque siempre fui “la mala influencia”, sin embargo, Lucas era más libre conmigo, y sí, la cagué en grande cuando tuvimos sexo sin protección embarazándolo, arriesgando su vida, lo sé, y si bien tenía miedo, y casi mato por él cuando estuvo en riesgo por el parto, no me arrepiento porque de ahí nacieron mis hijas a las cuales amo, y amo también a su hijo, si bien usted nos compró la casa, que realmente sólo deme unos años para devolverle todo el jodido dinero invertido en la propiedad si es que eso lo va a sentir mejor, porque a mí me vale verga lo material, ya que incluso antes de terminar la carrera, siempre me he encargado de mantener a Lucas y mis hijas con lo que he ganado trabajando desde la universidad, porque esos proyectos eran remunerados. No soy un mal padre sólo que fui joven también, y evidentemente la cagaré porque no vienen con un puto manual al nacer, es un continuo aprendizaje, no es que planifiqué tener a mis niñas, así que no estuve como ustedes leyendo libros de cómo criar a un pequeño, o llevando un sinfín de cursos antes de tenerlas, no, simplemente fue tener que ver cómo hacerlo, aún así, mis padres me criaron de una forma tal que nunca rehuí de mi responsabilidad, y tampoco se lo dejé todo a Lucas, aunque estuviera hecho mierda por la universidad, mis papás se encargaron de ayudar a Lucas en mi ausencia, y yo seguía haciéndolo al volver. Nunca lo dejé solo. Incluso desde el embarazo, me hacía cargo de él. Lucas finalmente pudo terminar la carrera, y estamos bien, no hay ninguna perra necesidad de seguir con ese odio, ni ser así de cruel, ¿no se pone a pensar lo que van a sentir mis hijas al verlo soltar comentarios así sobre mí? Quizá no ahora que están pequeñas, pero van a crecer y sólo sabrán que usted tiene una jodida animadversión por su papá y eso evidentemente les va a doler porque es su puto abuelo —expuso Fred estando ya harto de aquella situación.

Georg apretó los labios, volviéndose a poner rojo en lo que fruncía el ceño, y Susanne ingresó a la cocina, sirviendo agua y acercándose a su esposo con un vaso de agua y una pastilla.

—Bébetela, amor —instruyó Susanne, mientras el alfa obedecía.

—Está bien, Frederick, una tregua —respondió Georg después de haberse tomado el tranquilizante porque sino su presión iba a hacerlo ir a la clínica de emergencia.

Fred extendió su mano y Georg le dio un apretón, haciendo que ahí terminara el asunto, soltando Georg uno que otro comentario de vez en cuando, aunque manteniéndolo “amistoso”, por las respuestas de Fred que también eran en burla a lo dicho, y es que Fred sabía que le cagaba su comportamiento pasivo agresivo, pero era abuelo de sus hijas, y padre de su esposo y por eso aguantaba, aunque no quedándose callado y de igual modo, Lucas y Susanne también habían tomado una postura a favor de Fred, porque a veces Georg era demasiado dramático.

Lucas mismo a veces pensaba en el pasado, y cómo es que había sido vivir en el closet incluso desde antes de pedirle ser novios a Fred, cómo es que había sido tener que fingir ser heterosexual saliendo con omegas y chicas betas, y lo miserable que se había sentido, ¿cómo es que él creyó que realmente podría casarse con un omega cuando fuera adulto?

Si ni siquiera se le paraba al besar a un omega, ya que sólo había tenido una erección al besar a Fred, fuera de que lo seguía pensando al pajearse durante sus ruts.

Cómo es que cuando tuvo trece años llevó a un chico omega al cine, uno que había tomado la iniciativa para pedirle salir cuando le terminó otra omega, y Lucas aceptó, el muchacho había sido más directo que la mayoría de omegas, y todavía invitándole y pagando él, y Lucas suponía que porque era de un grado superior o algo así, ya que el omega tenía catorce y se llamaba Chris, la verdad es que Lucas lo recordaba aunque no si era de Christian, Christopher o lo que fuera, sólo que era el diminutivo era Chris. 

Cuando salió con él, incluso le pagó la comida, dejándolo más confundido, pero Lucas aceptó, mientras se sentaban en la sala de cine que estaba casi vacía y con ellos para atrás. El problema fue que luego el rubio sintió el aroma de las feromonas del omega, no le había venido su celo, estaba soltándolas intencionalmente, mientras se aferraba al brazo de Lucas, apoyado contra él, y besándole la mejilla, con el rubio por demás fastidiado, metiéndose palomitas de maíz a la boca para no tener que besarlo. 

—¿No vamos a ver la película? Que para eso vinimos —repuso Lucas, intentando alejarse del agarre del mayor, pero sintió cómo es que Chris le posó la mano encima de la entrepierna, intentando que se le endureciera, pero el alfa le dio un manotazo, haciendo que se volcara también el envase de palomitas al suelo y el omega se quedara perplejo.

—¿Qué te pasa, estúpido? —se quejó Chris, sonrojado y avergonzado por el rechazo.

—Yo no… —habló Lucas, también sonrojado, pero no de excitación, poniéndose de pie y yéndose al baño.

El rubio se miró en el espejo del baño, luego de haberse mojado la cara, y es que si bien habían chicas o chicos omegas que se habían sentado en su regazo durante el beso o algo así, lo máximo que había hecho una chica omega era subir la mano de Lucas hasta su pecho, y él la quitó, no le habían tocado el pene nunca y se sentía muy asqueado. 

¿Cómo es que eso tendría que soportar? Ese aroma no le llamaba, no le prendía ni nada, era muy dulzón, y no le gustaba. ¿Cómo es que él tendría que seguir así? ¿Cómo podría casarse con alguien y soportar ese olor o que lo tocara así? Lucas por supuesto que tenía excitación, pero no por un omega, no por ese aroma, no por… 

Se golpeó la cabeza con sus puños, aprovechando que no había nadie en el baño, comenzando a llorar de frustración.

“¿Por qué no puedo ser normal? ¿Por qué no pueden gustarme los omegas?”, se recriminó mentalmente hasta que tuvo que parar por el dolor tan fuerte. Su cara estaba roja, bañada en sus lágrimas, volvió a lavarse la cara, frotándosela con más fuerza de la necesaria, y sólo quería un abrazo en aquel momento, pero uno de Fred, aunque no fueran los más adeptos a las caricias, sabía que tenían momentos donde sí lo hacían.

Cómo cuando en una de sus pijamadas, un montón de rayos iluminaron la noche, por lo general Billy era quien le daba el “abrazo de contención” a Fred, sin embargo, en aquel momento fue Lucas quien lo apretó contra su cuerpo con su mejor amigo presionando sus dientes mientras temblaba, y el rubio sabía que no debía burlarse de ello, porque así Fred fuera molesto, le tenía mucho miedo a los rayos, y de ese modo, con Lucas recitándole la lista de los Pokémon de primera generación, es que Fred se calmó hasta que los truenos se hicieron un ruido casi imperceptible y el pelinegro se durmió.

—Siempre lo aturdieron mucho los ruidos así de fuertes —comentó Billy desde su cama—. Es el único momento donde él parece tener una debilidad o ser un ser humano normal —acotó.

Lucas se mantuvo en silencio, asintiendo frente a lo dicho por su primo, para también quedarse dormido, abrazado a Fred.

Lucas regresó a su presente, viendo su reflejo, aún tenía las palabras que le dijo Fred hace un año, de que Lucas volvería donde él cuando dejara de ser un imbécil, y sólo pensaba que quería hacerlo, que quería ir donde Fred, besarlo otra vez, sentir tanto con sólo un gesto y no tener que forzarse a… No, no podía con ello, debía seguir intentándolo, responder que sólo no quería que lo tocaran porque apenas tenía trece, decir cualquier cosa que justificara el que no podía tocar o ser tocado. ¿Y de adulto cómo sería? 

Se enfermaba de sólo intentar pensarlo.

Lucas se había intentado negar tanto a lo que era, que al menos agradeció a sus celos, porque gracias a ellos, había podido tener pavor de que Fred estuviera con alguien más, porque claro que era posible que pasara, Fred era torpe y pendejo, pero sumamente atractivo y genial una vez que comprendías que era raro a su forma. Y es que nunca iba a poder ser feliz con un omega, porque a él le gustaban los alfas y lo más “heterosexual” que había tenido era precisamente que Fred psicológicamente se hubiera creído omega por las mordidas llevando los síntomas de embarazo, aunque nunca se la metió.

Por eso es que Lucas no quería que sus hijas vivieran lo que él, sintiéndose forzados a ser algo que no eran. Por lo que cuando Fred les preguntó directamente sobre su novio, no había una recriminación real, así Lucas no comprendiera del todo lo que era el poliamor, sabía que era algo de acuerdo entre los tres, y por eso mismo es que habían quedado de verse el fin de semana en un almuerzo con Bailey Kaiser, el novio de sus hijas, y ya era sábado, de hecho estaban alistándose para la comida.

Lucas le rebajó más la barba, peinó hacia el costado, sintiéndose un poco ansioso, porque la verdad es que hasta entonces no habían conocido a ninguna pareja de las gemelas, y si bien sus hijas ya tuvieran dieciocho años, igualmente sabía que era importante hacerlas sentir cómodas, para evitar situaciones similares a las que tuvieron su padre y Fred, su esposo que estaba rebajándose a la barba con la rasuradora, sólo que por pasarla sin cuidado, es que siseó, habiéndose hecho un pequeño corte en la mejilla.

—Mierda —se quejó Fred, y Lucas sacó el botiquín.

—Déjame ayudarte —pidió Lucas, terminando de rasurar a su esposo, para luego curarle el corte con antiséptico, y es que el rubio se fijaba que su marido no estaba calmado—. Freddy, amor, ¿sí eres consciente de que esto sólo debe ser un almuerzo amistoso, verdad? Para las gemelas es importante el que nos presenten a su novio, y ellas deben saber que sus papás siempre van a estar para ellas —le habló el rubio, acariciándole la mejilla sin herida a su esposo quien soltó un suspiro.

—Pero si estoy normal, yo mismo estuve de acuerdo —respondió Fred.

—Es que te conozco, Fred, si bien eres torpe casi nunca te cortas al rasurarte al menos que realmente estés muy tenso que hasta rompiste el vaso con jugo en la mañana —le recordó Lucas, y Fred bufó poniendo los ojos en blanco.

—Sólo es casualidad, estoy bien con conocer a ese muchacho —respondió Fred, pero sin verle y el rubio ya sabía que si no podía mirarlo era porque mentía, sólo que si bien su esposo habría tenido tiempo para hacerse a la idea de la reunión, otra cosa era que estuviera del todo feliz, Fred era celoso con sus hijas, y con él, así que era evidente que había una distancia entre aceptar esta relación a directamente ver a su yerno.

Lucas lo besó, haciendo que Fred le correspondiera de inmediato, incluso pese a su enojo, siguió el movimiento de los labios de su esposo contra los suyos, hasta que el rubio se separó.

—Tranquilo, ¿ok? —inquirió Lucas viéndolo con afecto.

—Que no me pasa nada, joder —repuso Fred, sintiéndose muy fastidiado y saliendo del baño.

Lucas negó con la cabeza, siguiendo a su esposo, fijándose cómo es que sus hijas estaban sentadas en la sala, habiéndose arreglado, tan lindas sus gemelas, con Fred sentándose en el otro sillón, mientras movía la pierna buscando regularse, Lucas se ubicó a su costado.

El timbre sonó, haciendo que Zof y Jess se pusieran de pie al mismo tiempo, teniendo esos momentos de gemelas cuando fueron en dirección a la puerta.

Fred sentía que mordía vidrio, apretando la mandíbula, pero Lucas lo vio.

—Amor, pon de tu parte —pidió Lucas en voz baja, pero con esa mirada y apretón en su rodilla, y Fred asintió, aunque supiera que había advertencia en su esposo, realmente no es que él lo hiciera intencionalmente, sólo que le costaba.

Fred intentó sonreír pero le salió una mueca extraña y lo supo por la cara que puso Lucas.

—Sólo, mantente neutro, Freddy —susurró Lucas, y Fred deshizo su gesto de intentar hacer una risa, fijándose cómo es que sus hijas pasaban a la sala con el alfa que… ¿Se parecía a él de joven?

Fred parpadeó confundido y Lucas también lo notó pero ofreció una sonrisa amable, poniéndose de pie los dos.

—Buenas tardes, señores Trümper-Kaulitz, soy Bailey Kaiser —se presentó Bailey, sintiéndose un tanto nervioso al conocer a sus suegros, se había vestido más convencional, con pantalón sastre y una camisa, aunque sí con su casaca de cuero y zapatos de vestir, afeitado para la ocasión, queriendo lucir lo más presentable posible, extendiendo la mano en dirección del papá de sus novias, el alfa de cabello negro que tenía expresión de pocos amigos.

—Buenas tardes, Bailey, mucho gusto, soy Lucas y él es mi esposo Frederick —respondió Lucas, tomando la mano del joven para no hacerle sentir el desaire de su esposo.

Las gemelas miraron a su papá, Fred quien sintió el peso de la mirada en él observó a su yerno.

—Buenas tardes, joven Kaiser —habló Fred con un tono serio, el mismo que usaba durante los regaños o para hablar con seriedad de algo, el mismo que usaba en su papel dominante y Lucas estaba tenso, pensando que su marido no iba a ceder.

—Vamos a sentarnos para conversar antes de comer —propuso Lucas, buscando amenizar el ambiente.

Fred sintió el chirriar de sus dientes cuando observó cómo es que el alfa se sentó y sus hijas se ubicaron a cada uno de sus costados, apoyándose contra él, mientras que Bailey mantenía sus manos sobre sus piernas por la mirada fuerte de su suegro, no podía abrazar a sus novias, por más que sentía cómo es que tanto Zof como Jess se le pegaban, o incluso apoyaban su mano en su espalda, sólo que él debía recordar que estaba en aquel momento en el territorio de sus suegros, y que principalmente su suegro Fred se veía muy serio y de difícil trato, por lo que tragó saliva.

No es que Bailey hubiera conocido antes a otros padres de sus exs, no, la verdad es que si bien había estado con otros alfas, sólo con sus novias es que sí pensó en querer conocer a sus progenitores, más que nada porque su relación era la más seria que había tenido, y aunque tanto Jess y Zof fueran muy impulsivas o agresivas, la verdad es que las adoraba, eran su todo, por lo mismo es que había tenido esa necesidad de formalizar más lo suyo, conociendo a sus padres, sólo que era difícil dado las circunstancias de su relación, dónde Bailey mismo era su primera relación poliamorosa, y al menos agradecía no tener que estar explicándoselo a sus padres porque ya habían fallecido.

Lucas se fijaba cómo es que ese joven estaba nervioso, manteniéndose circunspecto aunque su propio lenguaje corporal le traicionara, recordó a Fred mismo cuando tuvo que lidiar con la confrontación por haberlo dejado embarazado, la diferencia era que sus gemelas no estaban embarazadas, y sólo la tensión era por lo difícil que era conocer a los suegros.

—Ehmn, bueno, papás. Bails es el primer chico que traemos ambas a la casa, y es porque nunca habíamos tenido la necesidad de presentarles a alguien, nunca había sido tan importante o serio. La verdad es que si bien al inicio teníamos temor porque se enteren, nos sorprendió gratamente la naturalidad con que se lo tomaron —empezó a relatar Zof mientras veía a sus padres.

Fred dejó de observar a su yerno y vio a su hija, suavizando su expresión, es que él siempre había cuidado a sus hijas, incluso aunque legalmente fueran adultas y que ellas mismas tuvieran la capacidad de cuidarse a sí mismas golpeando a quienes intentaran hacerles algo, sólo que aunque ya fueran dos señoritas, Fred no podía evitar verlas como sus niñitas, como sus bebés, como sus ratonas, su Cosa 1 y Cosa 2, cómo es que le había cambiado los pañales, siendo meado por ambas, dándoles sus biberones con fórmula, viéndolas dormir y asegurándose de que estuvieran respirando por su paranoia a qué no podía cuidarlas entre sueños, inventando historias absurdas para hacerlas dormir cuando fueron creciendo, jugando con ellas, ayudándoles en sus tareas, sus hijas eran su todo, claro que Lucas era el amor de su vida, sin embargo, sus gemelas también, por eso le costaba a Fred.

Fred tuvo mucho temor de que las estuvieran usando, engañándolas o burlándose de ellas y no, era algo consensuado por los tres, y ahora su Zofi decía que era importante para ellas, por lo que el conflicto se situaba en su pecho.

—Yo también nunca había venido a conocer a los padres de mis exs. Sólo que Zof y Jess también son importantes para mí, señores. Sólo quisiera aclararles que pese a que esto luzca quizá diferente o algo morboso, la verdad es que no lo es, tenemos una relación de un año con Jess y Zof, dónde siempre ha prevalecido la fidelidad, comprensión y amor, yo sé que es algo difícil de comprender, yo mismo antes no estuve en una relación así antes —expuso Bailey, aún con nerviosismo pero también con determinación.

Fred regresó su vista a él, entrecerrando los ojos al observarle.

—Mire, joven Kaiser, no puede sólo decir que mis hijas son importantes para usted y que es consciente de que se ve morboso, esperando que uno crea que tenga buenas intenciones. El asunto de que esté precisamente con gemelas, cuando de toda la vida ha sido algo muy fetichista en el porno, da mucho qué pensar —arguyó Fred manteniéndose sumamente serio.

Lucas quería que su esposo se calmara, sólo que también entendía su punto.

Zof y Jess seguían aferradas la espalda de su novio, normalmente su papá no se demostraba así de serio, sí era inquietante el asunto, aunque no estuviera usando su voz de alfa se veía mortalmente serio.

—No es por algo fetichista, señor Trümper-Kaulitz, sé lo que parece, sólo que no ha sido con el interés de sólo perpetuar algo a nivel carnal, lo que tengo con Zofía y Jessie es una conexión real, y… La verdad es que no puedo predecir el futuro ni nada, ni hablar por ellas, sólo desde lo que yo pienso, sí me gustaría pensar en un futuro al lado de ambas —respondió Bails.

Tanto Zof como Jess sintieron cómo se les apretaba el estómago por la declaración de su novio, mordiéndose el labio para evitar soltar el suspiro, porque amaban a Bails, era el alfa más noble, guapo y detallista con el que habían salido, definitivamente también ellas se imaginaban un futuro al lado suyo.

—Ni siquiera es legal pensar en un matrimonio o algo, ni hablar de los hijos —rebatió Fred, manteniéndose firme.

—Amor, creo que te olvidas que años antes también era ilegal el matrimonio homosexual, y que nuestros primeros planes no fueron tener hijos en el futuro sino mascotas, o que precisamente yo soy adoptado, o la posibilidad de tener hijos por vientre subrogado, sin mencionar que nuestras hijas apenas van a cumplir diecinueve como para estar pensando en casarse y tener hijos —dijo Lucas con suavidad, porque no quería quitarle autoridad frente a Bailey, y el rubio siempre había sido muy cuidadoso en ponerse de parte de su marido frente a otras personas, sólo que Fred estaba muy alterado y por eso ahora mismo tenía que pensar en sus hijas y cómo es que esto les estaba afectando, podía notarlo en sus rostros conflictuados, él no quería que ellas sintieran rechazo, porque Lucas mismo recordaba lo que era haber estado en aquella posición.

—Evidentemente no hablo de tener hijos de forma natural, sería peligroso para ambas, sólo que en el supuesto de que quisieran tenerlos en un futuro ya sea por adopción o vientre subrogado, hablo de todo lo que implica, y el mismo matrimonio poliamoroso no es legal aquí, y en caso de querer hacerse en otro país no hay acepciones para personas de la misma casta, sólo para alfas con omegas —respondió Fred mirando a su esposo.

—No hemos pensado en esas cosas porque recién estamos por entrar al tercer año de universidad, papá. Cualquier plan que podamos creer o concretar sería cuando hayamos egresado de la carrera, y ya estemos trabajando, no podemos hacer una planificación contando con su dinero para cosas de aquella índole que debe ser costeado por nuestro propio dinero —aclaró Jessie, ya que era la respuesta más racional a su parecer, si querían casarse no podían esperar que sus padres lo pagarán, y Bailey ahora mismo sólo contaba con un trabajo como tatuador, mientras que ellas nada, evidentemente no podían independizarse como tal desde ahora.

—Y en caso de querer casarnos, no es necesario que sea legal, puede ser hasta una ceremonia simbólica si se nos da la gana —acotó Zof mientras se acomodaba los lentes.

No es que hubieran hablado de casarse todavía, pero poniéndolo en debate estaba la posibilidad sobre la mesa. Bails mismo lo sabía, que su situación no era la más común, que si él quería casarse con ellas tendría que elegir a una y no podía hacerlo, las amaba a ambas por igual.

Fred estaba observando todo, y sintiendo en parte orgullo por la mentalidad de sus hijas, cómo es que querían esperar y ser responsables, no como él que la cagó en grande, y… Claro, se había responsabilizado, sólo que sus hijas sí estaban siendo más sensatas que ellos, incluso ese alfa, estaba diciendo que pensaba a futuro, y… Por más que sintiera rabia recorrerle el sistema, tenía que pensar en sus hijas, que se veían tan cómodas al lado de ese muchacho, sólo que Fred tampoco quería que sus hijas se fueran de casa.

“Mierda, ahora entiendo a mi papá”, pensó Fred, recordando cómo es que Tom le dio miles de razones para que se quedaran aunque ellos mismos supieran que con dos hijas necesitaban su propio espacio.

—Ustedes nunca dejarán de contar con nosotros, y claro, me da gusto que sean responsables con pensar en planificar al ser independientes —comentó Fred mirando a sus hijas.

—Y creo que ya es momento de ir a comer —habló Lucas, poniéndose de pie y viendo a su esposo—. ¿Me ayudas a servir, mi amor? —preguntó el rubio.

—Nosotras podemos ir poniendo la mesa —sugirió Jessie y Lucas asintió con una sonrisa, casi jalando a Fred hacia la cocina, en lo que sus hijas iban a los aparadores sacando lo necesario, con Bails siguiéndolas, para ver si podía ayudarlas también.

Lucas al ingresar a la cocina, es que Fred empezó a sacar los platos mientras que el otro alfa comenzaba a servir.

—Fred, por favor, dale un descanso a nuestras hijas, ¿está bien? Entiendo perfectamente tu preocupación como padre, qué vamos, los dos lo somos, sólo que también ese muchacho es importante para Zof y Jess, y no quiero que luego se repita la misma tensión que hubo entre mi papá y tú, se nota que Bailey es un buen chico —pidió Lucas, mirando a su marido de reojo en lo que seguía sirviendo el almuerzo, y Fred soltó un suspiro.

—¿En serio estoy siendo tan ojete como Georg? —cuestionó Fred mirando al rubio.

Lucas frunció el ceño porque no le gustaba que se refiriera así a su padre, aunque tenía que ceder que sí, lo había sido más de una vez, por lo que terminó por asentir.

—Mierda… Está bien, debo medirme —mencionó Fred, quien precisamente no era el mejor en modularse sólo que no quería hacer sentir mal a sus hijas, tal cual Lucas se sintió por el incesante odio de su suegro.

—Sí, por favor, amor, y si te cuesta hacerlo, porque sé que lo hace, piensa en la meta —propuso Lucas mientras le extendía a Fred dos platos, mientras que él llevaba en una bandeja los tres platos más.

—¿Qué nuestras hijas se sientan aceptadas? —inquirió Fred arqueando una ceja.

—Esa es una meta, sí, y me parece genial que lo pienses y te esfuerces por ello, sólo que también funcionas más con refuerzo positivo, y voy a dejar que hagas lo que quieras conmigo si te portas bien en lo que resta de la reunión —dijo Lucas con la expresión neutral, pero Fred casi se le salen los ojos al verle.

—Define lo que yo quiera, ¿incluye…? —dejó la pregunta al aire Fred, Lucas se sonrojó pero asintió.

—Sí, puedes echarme crema batida en el culo de nuevo y también el que te corras en mi cara después de una garganta profunda, sí, sólo apunta bien, mierda o me vas a dejar ciego —respondió Lucas con la mandíbula apretada.

—¿Y también…? —cuestionó Fred alzando las cejas.

Lucas soltó un suspiro. —¿En serio quieres que me rasure y ponga peluca de nuevo?

—Es que extraño a Lucrecia —mencionó Fred, riéndose—. Aparte nunca te has puesto lencería femenina y tengo opciones en mente.

—Vamos a cumplir treinta y cinco años, no somos ningunos adolescentes ni veinteañeros —repuso Lucas.

Fred chasqueó la lengua. —Meh, no tiene nada que ver, eres guapo y aprietas rico, y seguro que debe algo que te luzca precioso.

Lucas se sonrojó y apretó la mandíbula. —Ya, está bien, sólo… ¿Puedes portarte bien?

—Sí, valdrá la pena por completo… —comentó Fred pensando que ahora sí podría estar más relajado al saber que su esposo le cumpliría más fantasías.

Salieron al comedor donde las gemelas con Bailey ya habían limpiado la mesa, acomodado los individuales, cubiertos, vasos y servilletas, con los mayores poniendo los platos y sentándose con ellos.

—Cuéntame sobre ti, Bailey —le tuteó Fred a su yerno, serio pero más calmado que antes, haciendo que el aludido parpadeara sorprendido por cómo es que estaba en la sala y ahora como si nada, ya que en sí Fred no podía decirle que sabía toda su vida por haberle hackeado la laptop.

—Oh… Bueno, señor Trümper-Kaulitz, pues vivo solo, en el departamento que me heredó mi papá, me dejó eso y su moto. Mi mamá murió cuando era niño, tengo uno que otro pariente pero en otras ciudades de Alemania, por lo mismo es que yo trabajo y estudio, y conseguí una beca en la universidad precisamente por la subvención por… Bueno, haber tenido buenas calificaciones en los últimos años de escuela y la situación por mi papá —relató Bailey, habiendo sido alguien que se esforzaba mucho en salir adelante eso sí, lo cual valoraba Fred—. Y mi trabajo es porque el dibujo me gustó desde muy niño, y mi padre era quien me llevaba con él a tatuarse, hasta finalmente pagarme el primero a mis quince años, sé que no es lo más prudente, sólo que de igual modo por eso nació mi aprecio por los tatuajes desde muy temprana edad, hasta que Daniel, el dueño del establecimiento, cuando murió mi padre, es que me enseñó a hacerlos, aunque ya antes de eso solía dibujar bastante, sólo que él me dio una guía rápida de unos meses, hasta que me contrató también —terminó contando el alfa.

Fred y Lucas lo observaban, sin juzgarlo, sólo que también comprendían que había trabajado desde menor de edad básicamente por quedarse solo.

—Te llevarías bien con mi gemelo, él ama los tatuajes y dibujar, en algún momento tendremos que hacer una reunión para presentarte al resto de la familia —farfulló Fred, aún serio pero más accesible, y las gemelas sonrieron viéndose entre sí, su papá había aceptado a Bails.

Lucas le apretó cariñosamente la rodilla a Fred por debajo de la mesa, y su esposo le agarró la mano, subiéndola en dirección a su entrepierna, por lo que Lucas sacó la mano, rascándose el cuello, como siempre su marido inadecuado y payaso, incluso cuando el resto no supiera nada.

El resto de la reunión fue amena dentro de lo posible, las gemelas iban a irse con Bailey a pasar el resto de la tarde con él paseando en el parque, pero ni Fred ni Lucas les creían aunque no dijeron nada, Fred no quería perder el premio que tendría con su marido.

—Gracias por la oportunidad, señores Trümper-Kaulitz, hasta luego —se despidió Bailey con una sonrisa.

—Llámanos por nuestros nombres, será lo mejor porque cuando conozcas al resto de la familia, mis cuñados y suegros, somos muchos con el mismo apellido —musitó Lucas viendo al menor.

—Oh, gracias, señor Lucas, está bien, lo haré en lo sucesivo —respondió Bailey, asintiendo.

Las gemelas fueron a abrazar a sus padres, apretándolos felices.

—Gracias, papitos, son los mejores —comentó Zof en voz baja en el abrazo familiar.

—Sí, gracias, los amamos mucho, volveremos más tarde —agregó Jessie, y tanto ella como su hermana le llenaron de besos en las mejillas a sus padres, haciendo que rieran.

—También las amamos mucho, cuídense, ¿ok? —pidió Lucas, acomodándole una rasta detrás de la oreja a Zof.

—Sí, mis ratonas, las adoro, y más vale que se cuide Bailey porque no quiero embarazos —dijo Fred.

Lucas lo vio con reproche porque no se refería a aquel cuidado, pero sus hijas rieron y se fueron, con los mayores quedándose en la puerta hasta ver cómo se iban ambas montadas en la moto, al menos los tres usaban cascos, para luego entrar a su casa.

&

Cuando las gemelas llegaron al departamento de Bails, realmente no tuvieron directamente sexo, estaban apachurradas contra su novio en el sillón, esta vez él correspondiéndole al gesto, acariciándole a Zof que estaba con la cabeza sobre su regazo, y él le pasaba la mano por delicadeza por su rostro, mientras que tomaba por la cintura a Jessie que estaba a su costado, en lo que se reprodujo una película sin importancia.

—Me siento feliz de haber conocido a sus padres, me hubiera gustado poderles haberlas presentado a mi papá —comentó Bailey.

—Seguro nos habría amado —soltó Zof muy segura de sí misma, sintiéndose feliz de que todo hubiera salido bien.

—Él era un buen hombre sólo que… Sí entiendo un poco el temor de mis suegros. Las aman mucho, y su papá es muy serio, tanto que da un poco de miedo, sentía que iba a usar la voz de mando conmigo —comentó Bailey.

Jessie rió. —¿Papá serio? No… Es que… —siguió hablando la rubia entre risas—, papá normalmente no es así, es un payaso, muy gracioso, siempre les encantó hacernos reír desde pequeñas, y lo adoramos, sólo que sí es muy celoso y protector tanto con nuestro papi como con nosotras —contó la rubia.

—Sí, es cierto, papá es un payaso todo baboso en ocasiones, y lo amamos muchísimo, sólo que es entendible que actuara así, aunque todo terminó por salir bien y eso es lo que interesa. Nuestro papá es un hombre muy bueno, cariñoso, y si bien es complicado haber sido hijas de padres adolescentes, también fue divertido poder hacer cosas al llevarnos pocos años. Nuestro papi ha sido más recto eso sí, aunque muy cariñoso también, siendo el más razonable entre ambos, aunque se nota que han sido mejores amigos de toda la vida, por cómo es que se llevan… Y la verdad es que no podíamos pedir tener mejores papás que ellos, así que me alegra que todo resultara bien pese a todo —farfulló Zof, disfrutando de las caricias de Bails, cerrando los ojos ante ello.

—Oh, vaya, entonces supongo que con el paso del tiempo los conoceré más, ¿y cómo es eso de que no fue esto lo más difícil? ¿Sus tíos son más complicados? —inquirió Bails, parpadeando confundido al recordar.

—No, nuestros tíos son adorables… El tema son nuestros abuelos por parte de papi, nuestro abuelo Georg precisamente —musitó Jessie con pesar.

—Sí, porque la abue Susy creo que sería más accesible —acotó Zof.

—Y los nonnos ni hablar, no creo que se escandalicen por algo así —agregó Jessie.

—Vaya, es que sí tienen una familia numerosa, ¿cierto? —preguntó Bails.

—Sí, nuestros abuelos, nuestras bisabuelas, nuestros cuatro tíos, y nuestros cuatro primos, por ahora, que nuestro tío Eddie está embarazado de nuevo, y al parecer de gemelos —contó Jessie.

—Oh, ¿pero qué edad tiene su tío? —interrogó Bailey sorprendido.

—Va a cumplir treinta y tres, sólo que es muy lindo, la verdad, por él es que tenemos a nuestros primitos los mellizos de quince años, Jack y Noah, son hijos de nuestro tío William, que es gemelo de nuestro papá, y también nuestro tío Eddie, que… Bueno, también es hermano menor de ellos, porque son esos casos peculiares de predestinados entre familia —contó Zof.

—Ooh… Vaya, si bien había leído sobre ellos, no había conocido un caso real —respondió Bails.

—Sí, es que nuestra familia tiene las probabilidades más curiosas, por eso el tío Harry es veinte años menor que tío Nick, son predestinados con diferencia de edad, y de ahí nació nuestra prima Hana, que sí te hablamos de ella, años después es que nació Junior, que se lleva meses con los mellizos —le recordó Jessie.

—Sí, aún lo recuerdo, también que sus abuelos se llevan diez años al ser predestinados —rememoró Bails.

—Sí, se ganaron todas las ruletas de peculiaridades, porque también mi papi es un caso raro de alfas que se embarazan jóvenes, y mi papá se creyó omega psicológicamente, así que llevó los síntomas del embarazo —masculló Zof.

—Pero las aman, y eso es lindo —cedió Bailey, ahora haciéndole piojito en los cabellos cortos nacientes de Zof, y ella soltó un suspiro.

Sintiéndose muy cómodas con su novio, con la sensación de seguridad que les despertaba, tanto Jessie como Zofía sabían que habían ganado en la vida al tener a Bails, pero él también se sentía el más feliz al tenerlas, y seguir formando parte de sus vidas, quería seguir conociendo al resto de la familia de sus novias, porque Bailey se sentía el más honrado de tenerlas en su vida.

F I N

Bueno, ojalá sí comenten este extra. Gracias por leer.

por Kasomicu

Escritora del Fandom

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