Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo 5

Antes de que Tom pudiera hacer algo más, Bill había vuelto, y con él, el tener que actuar como si nada, pero volviéndose una presencia constante William en su vida… No sabía qué sucedía pero el tiempo donde se quedaba el alter se hacía cada vez más largo.

Pero era extraño, por mucho, más que nada porque cuando hablaba, incomodaba a Tom de la razón que tenía, ya que el mayor era como un libro abierto para William.

Tom sentía muchas cosas contradictorias con la presencia de William, porque si bien podía hablar con su hijo, habían cosas que no le podía contar, pero a William sí, y así fuera impulsivo y colérico, en realidad William era… Intrigante, y ya que no podía hacerlo desaparecer, terminaba conversando con él, sintiendo que, en efecto, tenía un compañero para charlar en el alter.

Pero sí le había dicho al doctor de la duración de la presencia del alter, y más que nada porque lo había vuelto a besar, con Tom sin poder golpearlo para no alterarlo como le pidió el terapeuta, sólo quedándose quieto cuando William movía sus labios encima de los suyos, y le mordía el labio inferior, y él mayor estaba paralizado, con él corazón latiéndole fuertemente mientras sólo se mantenía allí inmóvil.

—¿No vas a corresponderme, Tom? ¿Por qué, no? —preguntó William al separarse, haciendo un puchero de fingida inocencia.

—Tu físico, tu cara, todo tú… Sólo puedo ver a mi hijo —soltó Tom con la garganta apretada.

William rió. —¿En serio? Tienes que comprender que no soy Bill, tú me encantas, Tom, mi admiración y deseo por ti es enorme… Debes comprender que no te veo como mi madre, porque no soy Bill. Bill no querría hacerte todo lo que yo…

Tom lo sabía, que el alter quería cogérselo, por los incidentes antes de que él se presentara como William, pero cuando pasó el incidente de la piscina es que tuvieron que aumentar nuevamente la dosis a Bill.

Tom no usaba la piscina todo el tiempo, aunque amara el agua, y por eso pidió que la construyeran apenas se mudó, de todas formas por falta de tiempo no lo hacía.

Estaba nadando en la noche cuando sintió que lo observaban, y al salir del agua, se fijó que su hijo estaba en la mampara del inicio del patio, Tom iba a ofrecerle que se metiera al agua, porque lo veía sin camiseta, y el agua era temperada pero…

Luego se fijó donde estaba la mano de Bill. No, de William.

Tom al meterse a la piscina sólo estaba con un bañador corto y simple color azul, pero el alter estaba en la mampara de vidrio masturbándose al verlo.

Tom se sintió sumamente expuesto cuando lo vio correrse, y sonreírle con descaro al hacerlo.

—Billy no podría hacer esto, mami… Así que no lo olvides, y te ves precioso en ese traje de baño, por cierto —musitó William, guiñándole un ojo y mandándole un beso volado.

Tom le puso seguro esa noche a su puerta, inquietándole en demasía el nivel de despersonalización que tenía su hijo durante esos momentos…

Él mismo dudaba de su propia cordura, porque no pudo obligarse a no ver, y porque sabía que era William y no su Bill.

Tom tenía temor pero también mucha intriga. Sólo que en este punto ya no sabía qué hacer, el doctor le había dicho que ya no se podía subir más la dosis y que si el problema empeoraba, sin detallarle del todo lo que hacía el alter como besarlo o tocarlo, era momento de que Tom internara a Bill. Y no podía, Tom simplemente no podía.

El “seguirle la corriente” tampoco estaba funcionando, porque William regresaba más tiempo, y no le bastaba que Tom se dejara besar, no, quería que Tom le correspondiera.

—¿Cuándo vas a besarme de vuelta? Lo noto, Tom, no soy ningún tonto, me percato de que no te soy indiferente… Las veces que hablamos, cómo a veces te ríes, me temes pero también te gusta mi trato, ¿cierto? —preguntó William aunque era más una afirmación.

Tom no respondió ante ello, porque sí tenía una relación complicada con el alter, ya que eran tan diferentes entre sí, y cuando no estaba enojado o tornándose como un degenerado, la verdad es que sí le gustaba el intercambio que tenían al hablar pero… Seguía siendo el cuerpo de Bill, y no ayudaba el que lo besara a cada momento o lo abrazara por detrás, era tan confuso… A veces Tom se descubría a sí mismo soñando con William, podría justificarse con decir que era Wilhelm cuando era joven pero no.

Era William, a quien le temía, pero a su vez, también se estaba colando en su cabeza.

Pero no se había atrevido a corresponderle en ningún momento, ni los besos ni que se frotara, no, por más que Tom tuvo que bañarse después, sintiendo vergüenza al descubrir que se había mojado un poco por tenerlo allí, William presionándolo por detrás hasta que se corrió, soltando un jadeo ronco al venirse.

Tom quería pensar que sólo era su falta de sexo, pero no.

Estaba cayendo en la espiral enfermiza que lo guiaba William.

Estaba hundiéndose.

&

Tom en la mañana se levantó temprano, haciendo el jugo para ponerle la medicina, con dosis extra para esperar que William se fuera, y no caer en aquella tentación a la cual lo estaba arrastrando, pero Bill frunció el ceño al ver el vaso.

—¿Qué pasa, hijo? —inquirió Tom al observar cómo se acentuaba el ceño fruncido de su hijo.

—Siempre es lo mismo, y ya me cansé —expuso Bill.

Tom arqueó una ceja. —¿De qué hablas?

—¿Crees que no sé qué metes las jodidas pastillas dentro del jugo? No soy imbécil, mamá —soltó Bill tajante y Tom sintió que le caía un baldazo de agua helada, ¿qué? ¿Él lo supo todo el tiempo?

—Bill, hijo, yo… —Tom en sí no es que subestimara a Bill, o quizá sí, una parte suya sabía que su hijo no era igual que él, si bien tenía una inteligencia superior al promedio, también sabía que Bill carecía de otros aspectos suyos, y por lo mismo era más fácil ocultarle cosas por su propio bien, así que lo había sorprendido que se hubiera dado cuenta y se lo recriminase ahora, Bill ya no era un niño, legalmente era un adulto, y era normal que se alarmase por estar tomando químicos sin que él hubiera estado de acuerdo en primer lugar—, por favor, no te alteres, y no me hables en ese tono —quiso desviar la atención del problema.

Bill soltó una risa que sonó cínica. —¿El tono es lo que te preocupa de esto, mamá? ¿No es legalmente un problema lo demás? Que yo sepa no carezco de autonomía ni mi trastorno me incapacita a nivel mental para no poder decidir sobre lo que deba tomar o no. Han ido subiendo la dosis, sin informarme sobre las posibles consecuencias como si fuera un niño cuando no lo soy. ¿Y si me daba una reacción adversa en la escuela y yo al no estar informado no podía decirlo? Diría que no consumí nada, recibo el tratamiento inadecuado y muero, ¿por qué? Por estar desinformado sobre lo que me estás dando. ¿No te parece peligroso, madre? —preguntó con tono firme.

Tom se quedó perplejo, porque tenía razón por completo, si bien había pensado que no tenía bajo control, existían los efectos secundarios, una pequeña variante altera el resultado…

—Todo este tiempo lo supe, madre, dónde las escondes y cuáles son. Fui más cuidadoso que tú, la verdad. Pero es que mi salud estaba en juego, y por lo mismo es que tu miedo se superpuso a mi propio bienestar y alguien tenía que hacerse cargo, ¿no? Sólo tenías temor a lo que pudiera hacerte, y por eso me pusiste en riesgo —masculló Bill con total frialdad.

Tom observó con atención a su “hijo”. —No eres Bill —no lo preguntó, estaba afirmándolo.

El aludido rió sonoramente. —Por supuesto que no soy Bill, ¿pero te tragaste perfectamente mi actuación, verdad? O quizá ahora no del todo, las otras veces sí, ¿verdad, mami? —dijo lo último con un tono inocente y cambiando su expresión dejando a Tom anonadado.— ¿Quién iba a pensar en el bienestar de Bill, Tom? ¿Tú? No, sólo estabas alejándolo de mí con tu medicación, por eso tuve que intervenir. Evidentemente has sido una buena madre dentro de lo que cabe, pero la verdad es que al estar solo, Bill siempre ha tenido carencias, y por eso es que yo existo, Tom. Bill siempre ha estado solo… Y él nunca ha sido tan fuerte como para protegerse, que así suene a burla, tú teniendo vagina has tenido más huevos que él, y lo entiendo, en realidad me preocupa bastante Billy, porque nací desde la necesidad que él tiene de protegerse. La vez que él fue más consciente de mi existencia fue cuando tenía trece años y sucedió aquel incidente que no recuerda… Pero yo estuve desde antes. Lo que pasó cuando a Billy fue que le bajaron los pantalones entre todos, buscando corroborar que no tenía vagina, y por supuesto que no la tenía, sólo un miembro de un adolescente de trece años, sin embargo, él entró en tal pánico que su mente se apagó, y yo tuve que golpear a todos los imbéciles que lo tenían sujeto, quedaron tan traumatizados porque mi fuerza es superior a la de Bill, y también porque era por completo distinto a él, amenazándolos para que lo dejaran en paz. No volvió a pasar, con ellos al menos.

»La verdad era difícil porque el tema de las personas intersexuales no es muy común, y yo sabía de ti, te observé desde antes. Y te admiré desde siempre, porque Billy siempre necesitó otra figura con él, ¿sabes? Yo era como el padre que él nunca tuvo, siempre fui fuerte, y tú antes creías que era un amigo imaginario, porque conversaba con él, y terminó por creerle a su mamá, que era lo más sagrado, por ello es que se olvidó de mí. Hubieron desencadenantes sí… Como el que dejaras a Billy bajo el cuidado de niñeras, muchas no eran tan cuidadosas, y eran crueles con él, de ese modo es que yo manejaba la situación desde que él tenía cuatro años, porque era demasiado para su pequeña mente el soportar que lo golpearan, sin dejar marca para que tú no te percataras al bañarlo, ¿y quién le hace eso a un niño de cuatro años? ¿Quién es capaz de decir que sólo fue curiosidad el que se quemara la mano al tocar la tetera? ¿No lo recuerdas? No fue eso, la estúpida le obligó a poner la mano ahí porque Billy se reía muy alto al estar jugando.

Tom estaba escuchando quedándose petrificado, desde que todo el tiempo no estaba hablando con su hijo, sino con William, y también el que le dijera que ya había estado desde antes allí por el abuso de niñeras con Bill de cuatro años, su estómago se apretó, revolviéndosele, porque sí, él recordaba el incidente de que Bill se quemó con la tetera, y también cómo es que Katherine, la niñera, tuvo una intoxicación después que hizo que muriera camino al hospital, sólo que si bien fue un evento traumático, pensó que realmente fue un desafortunado accidente, ya que los médicos no fueron concluyentes con ese tema al haber estado cuidando a un infante, sólo que ahora comprendía que había sido William quien la había matado por lastimar a su hijo.

—Él es como un hijo para mí, Tom, y tenía sentido conforme fue creciendo, y yo te veía a lo lejos, para Bill eras su todo, lo sigues siendo, pero también no podía permanecer indiferente ante ti, te admiraba, yo no soy Bill, no te veo como madre, yo siempre te miré con otros ojos, sintiéndonos conectados pese a todo porque percibía que teníamos algún tipo de copaternidad con Bill, tú encargándote de alimentarlo, de darle todo lo material, el amor y cuidado, pero yo haciéndome cargo de los momentos donde no estabas presente, de los abusadores, porque sí, siguen hasta la fecha… Cuando Bill tenía trece, es que ya hablé con él dentro de su cabeza, diciéndole quién era, que siempre estuve con él, y que me dejara tomar las riendas cuando la situación se ponía peligrosa, porque yo podía cuidarlo —relató William—, y así lo he hecho hasta ahora. Bill entró en pánico cuando por tomar la medicación dejó de escucharme y poder llamarme, principalmente cuando notaron que podían presionarlo más en la escuela y lo encerraron dentro de un contenedor de basura, fue tanta la sensación de ansiedad por su claustrofobia que, pese a la medicación, pude regresar, rompiendo la tapa y saliendo de allí. Le pregunté qué había pasado, porque no podíamos hablar, y él me dijo que no había sucedido nada, pero yo sabía de las charlas con el terapeuta, y porque también por la ansiedad que le daban algunos temas, me tocaba suplirlo, y le cuestioné si había tomado medicamentos pero dijo que no, y le dije si había cambiado algo en su rutina y mencionó los jugos… Así que lo supe, y me encargué de que vomitara para no tener efecto alguno. De esa forma también me permitió estar más tiempo a cargo, por lo mismo es que he estado tomando su lugar todo este período y así disfrutar de los momentos a tu lado —terminó por decir sonriéndole.

—Tienes control sobre él, déjame hablar con mi hijo. Todo esto se ocasionó porque tú empezaste a masturbarte viéndome y también frotándote conmigo cuando dormía, si no hubieras querido hacer esas cosas yo no habría hecho nada. Y ahora… Estás fingiendo ser él —masculló Tom, porque si bien había aprendido a distinguir cuándo era Bill y cuándo era William, el hecho de que el alter le confesara que se había hecho pasar por su hijo lo estaba desestabilizando por mucho. Esa personalidad era muy peligrosa, demasiado.

—No, Bill está mejor cuando yo estoy a cargo y, ¿por qué quieres que perdamos nuestro tiempo juntos, Tom? ¿No ves que poco a poco me das más cabida para estar juntos? Así lo niegues me he dado cuenta —arguyó William con la mirada oscurecida y una sonrisa torcida, Tom frunció el ceño.

—El terapeuta me dijo que te diera por tu lado, en ningún momento he sentido correspondencia alguna a lo que sientes por mí —respondió Tom tajante, William se rió y acercó al mayor, pero Tom no retrocedió, se quedó de pie cruzado de brazos.

—¿En serio vas a seguir negándolo? Lo noto, es más que obvio, Tom, y lo entiendo, conmigo, pese a lucir como tu hijo, encuentras incluso en una charla lo que no puedes conseguir con otros. Porque conmigo no tienes que fingir, sé muchas cosas de ti, hasta lo cuestionable, y no te juzgo porque somos muy parecidos, Tom —sentenció William, sonriéndole, sin llegar a tocarlo pero estando muy cerca.

—¿Cómo te atreves a decir que somos iguales? Yo jamás he matado a nadie —espetó Tom, sintiéndose enojado, debía mantenerse firme, porque ya veía que simplemente el “darle por su lado” para evitar un conflicto como había dicho el psiquiatra, no estaba funcionando, su hijo estaba dentro aún, pero no lo había estado no sabía por cuánto tiempo, cautivo en su propia mente por este alter que era demasiado peligroso.

—No pero sí has deseado que muchos mueran, considerándolos inferiores, ¿cierto? Y… Así no lo digas, o te niegues a afrontarlo, sí sientes atracción por mí, Tom, puedes ver más allá de Billy, lo sé, por cómo tu respiración se acelera y no por miedo, sino por excitación. Y ojalá realmente fuera Billy para que me hubieras amamantado a mí cuando era un bebé pero… —Tom le dio una cachetada a William, porque se sentía más que indignado que este alter se burlara de aquella forma de la situación en la que estaban, y el rostro del adolescente se giró, quedando enrojecido en la zona, y se rió, haciendo un movimiento en la mandíbula—, vaya, me dolió, pero me duele más este rechazo tan tajante, porque pensé que cooperarías más… Pero no te preocupes, tengo un as bajo la manga —acotó el menor.

—¿De qué estás hablando? Sólo necesito que hagas que Bill regrese, él es mi hijo, tú sólo eres un parásito dentro suyo, ni siquiera existes de por sí —espetó Tom con seriedad, porque no iba a caer en los juegos de manipulación del adolescente, ya era bastante duro que sí tuviera parte de la razón en lo que decía, haciendo que él se recriminase a sí mismo muchas cosas porque se supone que era el adulto a cargo, y estaba desestabilizándose por las tetras de una personalidad que había nacido de los traumas de su hijo, de… Sus descuidos, porque era cierto, no pudo estar todo el tiempo, y así hubieron cosas que intentó controlar, no era ningún Dios para tener el control absoluto sobre todo.

—Ouch… Eso fue más doloroso… Pero porque sospechaba que podrías tornarte así es que tenía mi plan de contingencia. ¿No recuerdas las cámaras que querías instalar para ver quién era el perpetrador? —inquirió William nuevamente con esa sonrisa que le ponía los vellos de punta.

Tom frunció el ceño, ¿a qué cámaras se refería? Pero… Luego lo recordó.

—Sí, cancelé eso porque supe que eras tú —respondió Tom.

—No lo cancelaste, le pediste a Bill que lo hiciera y no lo hizo, porque yo estuve a cargo. Así que los técnicos sí pusieron todas las cámaras, la diferencia es que el acceso lo tengo yo, no ellos ni Bill. ¿Y sabes qué significa eso? Que todos los momentos que hemos pasado juntos, besándonos, o frotándome contigo o masturbándome al verte pues… Lo tengo grabado, Tom. ¿Y sabes qué pensarían las autoridades de algo así? Podrían ser muchas las opciones, como que tu hijo es un degenerado, o que tú al ser su madre es quien lo orilló. ¿O quizá internándolo, verdad? Como tantas veces sugirió el terapeuta pues… Déjame decirte que sí o sí habrían problemas, porque si bien Bill es mayor de edad, la realidad es que todo pintaría mal para ti como su madre. Así que no creas que te salvas o a él si me encierras en un manicomio, ¿por qué? Porque como tengo poder sobre su mente, haría que quien esté alojado en esas cuatro paredes con la camisa de fuerza sea Billy y no yo. Espero me comprendas que estás en una situación comprometida donde el control lo tengo yo, Tom, no tú, esta vez no… Por lo que espero que cooperes ahora sí, de lo contrario nos hundiremos todos en este barco —terminó por decir William, dejando a Tom totalmente frío por lo que acababa de decirle, la amenaza real y tangible…

Tom ni siquiera sabía dónde estaban las cámaras, podría estar mintiéndole, ¿verdad?

Continúa…

Gracias por leer, no olvides comentar 🙂

por Kasomicu

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!