Notas: Este oneshot fue escrito a pedido por Alejito, ya que Victor no pudo reclamar su premio por problemas personales (en mi canal de Whatsapp Kasomicu hice un sorteo en diciembre y Victor fue un ganador que le cedió su premio a Alejo, su novio). Este fic es Blackpink JAJAJA okno, es boypussy, Tom y Bill son chicos trans aquí 🙂

«Regalo de Navidad atrasado»
(One-Shot de Kasomicu)
El joven sujetó los hombros huesudos de su pareja, incrustándole sus escasas uñas sobre ellos, mientras apretaba más su interior para recibir la dureza de quien estaba encima suyo, y el muchacho lo veía embelesado, manteniendo sus manos apoyadas en el colchón, entre tanto se ceñía más sobre el cuerpo del joven, para unir sus bocas, jugando con sus lenguas sin dejar de batir las caderas hasta que soltó un jadeo contra los labios regordetes con un piercing en la comisura, y tembló entre las piernas del más bajo.
—Uhmn te viniste dentro —soltó con la voz apretada quien estaba apoyado contra el colchón, sintiendo cómo todo el cuerpo encima suyo se ponía duro, y con los movimientos ralentizados, los labios entreabiertos y sus ojos chocolate brillando en la oscuridad.
—Sí… Te dejaré embarazado —respondió el muchacho con piercing en la ceja, con una sonrisa bobalicona en los labios, para volver a besarlo, retomando sus movimientos hasta que quien gimió fue el que estaba bajo suyo, viniéndose con fuerza entre ambos cuerpos.
Se volvieron a besar, hasta que el más alto se salió con cuidado del interior de su pareja, quien había pensado “ojalá”, frente al comentario de su novio.
—Déjame quitármelo, ¿ok? Si quieres luego lo hacemos con dedos, es que me molesta un poco el arnés por cómo se me mete en el culo —masculló el de rastas, mientras se quitaba la prenda inferior, para sacar el dildo de la argolla metálica que tenía en abrochada en la base del arnés.
—¿No quieres que te toque? —preguntó el de cabello negro largo suelto, mirando en dirección sur de su novio.
—No, ya me vine al hacértelo, no quiero más, disforia —dijo su novio, arrugando la nariz en señal de fastidio, aunque no era con él precisamente, su enojo era por cómo se sentía a veces con respecto a su cuerpo, en específico con aquella parte de su anatomía y su pareja lo entendía a la perfección.
—¿Quieres un abrazo? —inquirió su novio, y el de rastas lo vio, asintiendo, por lo que se acercó hacia él, abrazándolo por detrás, mientras que el de rastas acariciaba las manos que lo envolvían.
—Hoy llamó mi mamá —soltó el de rastas, cerrando los ojos, buscando enfocarse en la suavidad de su novio contra su espalda desnuda, y cómo se sentía el olor de su perfume cerca, no, no era perfume, era su almizcle, y también lo seguro que era tenerlo alrededor suyo.
—¿Y ahora qué quiere? —cuestionó su novio, frunciendo el ceño, resistiéndose de las ganas de insultar a su suegra sólo porque a su novio no le gustaba que lo hiciera, y también por el hecho de que al menos tenía que agradecer que por ella parirlo es que tenía al amor de su vida.
—Me dijo que vio una foto mía y soltó un: “Sigues decepcionándome, Annabelle” —mencionó el joven de rastas para apretar sus labios, sintiendo la impotencia al repetir las palabras de su progenitora.
—Pues que te dé igual porque tú no eres Annabelle, tú eres Bill —arguyó su novio, apretándolo más contra su cuerpo, sin interesarle su propia disforia al ser muy consciente de sus pechos contra la espalda de su novio, no, sólo quería que Bill comprendiera que él no era menos hombre porque su mamá lo llamara por su deadname para seguir insultándolo, no, por algo ambos vivían solos a sus veintiún años, habiéndose independizado de casa de sus padres desde los diecisiete, huyendo porque nunca iban a ser felices siendo “Annabelle” y “Tiara”, las chicas lesbianas que se veían a escondidas por la homofobia de sus familias, pero no, ellos sabían que no eran lesbianas, y que lo de sus padres era transfobia, porque nunca los aceptaron como los hombres que ellos sabían que eran.
Bill mismo apenas huyó, como acto de libertad se cortó todo el cabello largo, porque nunca dejaron que pudiera expresar cómo se sentía, y si bien ahora lo tenía “largo”, en realidad sólo eran extensiones de rastas bicolores, porque él tenía el cabello corto, mientras que el acto de libertad de Tom fue teñirse el cabello rubio, sin cortárselo, pero sí pintándoselo de negro, para después usar trenzas africanas, y ahora ellos vivían en su departamento, habiendo pasado tantos años desde aquel día, pero aún dolían ciertas heridas del pasado.
—Soy Bill —repitió Bill.
—Sí, eres Bill y yo Tom, y somos chicos, ¿está bien? —le recordó Tom, besándole el hombro a su novio.—Y mañana me tendré que ir a que me hagan las trenzas porque las tenía muy esponjosas —comentó el de cabello largo, aún abrazando a su novio.
—Te ves lindo con el cabello suelto, se notan más tus rizos, pero entiendo que no te guste tenerlo así, Tomi —dijo Bill, echando su cabeza hacia atrás para que Tom lo besara, y su novio le sonrió, besándolo.
—Sólo tú me lo ves así suelto —le recordó Tom.
Y es que Tom también había dejado atrás a la chica que usaba prendas que le daban, no, él usaba ropas anchas de rapero, que ocultaban sus formas, a diferencia de Bill, a él no le molestaba su vagina, y no es que Bill quisiera operarse para ponerse un pene, no, sólo era algo que ignoraba y ya, pero a veces resentía el tenerla, habiendo deseado ser un chico cisgénero y no transgénero, por lo que no quería que Tom lo tocara, mientras que Tom sí era muy receptivo en ese tema, adorando que Bill lo penetrara con juguetes o con sus dedos o lengua, Tom sólo quería hacerse la mastectomía porque detestaba sus pechos que eran más notorios cuando no usaba el binder.
Bill no era así, él si bien usaba binder, era más que nada para que no se le marcaran los pezones porque apenas y se notaba su busto, teniendo el cuerpo más delgado y con el torso más cuadrado que con cintura estrecha, y con su look andrógino muchas veces tenía el cispassing, ya que le decían que era un chico muy afeminado o cosas así. Bill estaba bien con que le dijeran maricón, porque sabía que si bien era un peyorativo, él de algún modo lo era al estar enamorado de otro chico.
—Debemos dormir, eh, que mañana debo ir a trabajar temprano, y de paso recoger algunas cosas del correo, justamente por este tema del arnés compré otro y mañana iré por él. tiene para agarre en los muslos y ya no como tanga, aparte de otro dildo que creo que te encantará —dijo Bill riéndose.
—Uhmn, ¿en serio? ¿Y eso? —preguntó Tom, mirando a su novio con curiosidad.
—Ya lo verás —respondió Bill críptico.
—Qué lástima que ya pasó Navidad, porque yo quería pedirle, aparte de otro dildo, un bebé tuyo y mío —mencionó Tom en broma.
Pero Bill sabía que era medio en broma, medio en serio, y es que Tom ya le había dicho entre llantos emotivos que él quería gestar un bebé de ambos, la unión de sus genes en un nuevo ser, sin embargo, dos óvulos no podían formar un cigoto, y la idea de que usaran un donante más adelante, era algo que Tom no quería, por más irracional que fuera aquello, así que Bill se giró, para abrazar y besar a su novio, buscando distraerlo porque sabía que esa risa podría terminar en llanto.
—Vamos a dormir, ¿está bien? —pidió Bill, acariciando las mejillas de Tom, quien asintió, ambos ubicándose en la cama, donde el de rastas abrazó al de cabello largo por detrás, apretándolo por la cintura hasta que ambos se dejaron arrastrar por Morfeo.
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Al día siguiente, es que Bill salió temprano a trabajar, y Tom se levantó bostezando para hacerse el desayuno pero notó que Bill se lo dejó hecho, junto con una nota de que lo amaba mucho y que tuviera un lindo día, posteriormente fue a la estética para que le hicieran las trenzas, usando una capucha para no mostrar su melena salvaje.
Se sintió más en paz consigo mismo cuando vio su reflejo con sus trenzas recién hechas, ya que un peinado apretado y masculino, acentuaba sus rasgos masculinos como su mandíbula más marcada al no estar armoniosamente con sus rizos desordenados alrededor, y se regresó a casa, acariciando a Kazoo, su gata gris atigrada, que le ronroneó ante las caricias, pero luego se cansó y le mordió la mano.
—Gata temperamental —regañó Tom a la minina, y se fue a cocinar, luego tendría que retomar el pasar los datos de los formularios al sistema de la empresa que le permitía trabajar desde casa sin una carrera universitaria.
Mientras trabajaba estaba cocinando para el almuerzo, y también cena para ambos. Preguntándose cómo estaría su novio, y decidió dejarle un mensaje, que Bill le respondió diciendo que llegaría un poco tarde pero que no se preocupara.
—Seguro tendrá cierre de caja —soltó Tom el pensamiento en voz alta, y suspiró, claro que lo extrañaría, sólo que no podía hacer más cuando se trataba de trabajo.
Así que Tom se mantuvo enfocado en trabajar, mientras que Kazoo lo juzgaba desde el mueble, como si le pidiera que pasara los datos de los formularios más rápido, ejerciendo una presión con sus ojos azules y ceño fruncido, y es que Tom podía claramente imaginarla diciendo: —Apúrate, humano, trabaja más porque mis sobres de Churu sabor pollito no se pagan solos.
Pero tal vez sólo era su esquizofrenia.
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Tom después de cenar, se fue a leer fanfics a la sala, pero finalmente le dio sueño y se metió a su cuarto, pensando que no le gustaba dormir sin Bill, sin embargo, luego se metería con él a la cama, así que era algo temporal.
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De madrugada es que Tom se levantó, otra vez soñando con que Bill y él tenían un bebé, uno que era igual a él, su pequeño niñito, que sólo vivía en su imaginación, y es que no es que Tom estuviera inconforme con Bill, no, lo amaba tal cual era, sólo que sí tenía sueños donde Bill tenía un pene que podía embarazarlo, ya que los dildos no preñaban tristemente, o lo máximo que le darían era un tupper. Sin embargo, se giró, fijándose que Bill ya estaba durmiendo boca arriba, y sonrió cuando notó una tienda de campana a la altura de la entrepierna de su novio.
“Tonto, seguro recogió el arnés y se lo dejó puesto”, pensó Tom, riéndose a lo tierno y tonto que era veces Bill con sus “nuevos juguetes”. Pero luego se puso a pensar… Que si Bill estaba dormido con el arnés puesto, podría cumplir una de sus fantasías de hacerlo con Bill dormido, no podía prender la luz, sin embargo, se excitó con la idea de hacerlo así, por lo que empezó a lubricarse, sacándose la camiseta sin mangas, y bajándose los bóxers, quitándole la sábana, palpó y sintió la tela del bóxer de su novio, ¿se lo había puesto debajo de la prenda? Bueno, Bill a veces era un ocurrente, así que sólo le bajó los calzoncillos, mientras le daba la espalda, sujetando el dildo que… Sí, se sentía diferente al tacto, realmente era un buen modelo ultra realista, un tanto más grande que el que tenía, incluso caliente…
A Tom le tocaba aprovechar aquella sorpresa, por lo que se bajó sobre aquel miembro de plástico, mordiéndose el labio inferior cuando se empaló solo, blanqueando los ojos porque realmente era más grande, más cálido, más grueso… Así que se apretó un pezón erecto, bajando la otra mano en dirección a su clítoris, comenzando a presionarlo con su dedo medio e índice, mientras se meneaba encima de la dureza de su novio, dándole sentones para dar con su punto G, escuchando que Bill gemía entre sueños, y Tom sonreía, porque lo sabía, Bill se lo había dicho, cómo es que se estimulaba su clítoris al usar el arnés, así que fácilmente podrían correrse ambos incluso aunque Bill durmiera.
Tom se sentía tan extraño, mojándose más, apretando aquel juguete nuevo que parecía palpitar y ser tan suave que era confuso, sin embargo, no se quejaba, seguía acariciándose el clítoris hinchado sin dejar de elevarse y bajar sobre la polla de Bill, quien en su propio sueño, soñaba que tenía pene y hacía el amor con Tom, por lo que al despertarse y ver la espalda bronceada y quebrada de su novio, con sus trenzas moviéndose al ritmo de los saltos, es que pensó que seguía en su fantasía, y lo abrazó por la cintura, metiéndosela más profundo, elevando las caderas para embestirlo con más fuerza, y Tom boqueó, arqueándose y corriéndose contra sus dedos, contrayendo más su vagina alrededor del juguete y Bill siseó, viniéndose también pero no se sentía como en sus sueños sino… Como si realmente se viniera no contra el arnés, sino dentro de Tom…
Tom, quien se sintió extraño no porque su novio despertara, sino porque sintió algo cálido y espeso llenarle luego del sonido que emitió Bill al correrse.
—¿Te viniste? —cuestionó Tom confundido.
—Sí… Espera, ¿no era un sueño? —interrogó Bill, despertándose un poco más.
—No, como te dormiste con el arnés puesto yo… —empezó a explicarse Tom avergonzado, aún con el dildo dentro, mientras Bill estaba sentado con él en su regazo.
Bill frunció el ceño. —¿Qué?
—Sí, el arnés nuevo que ibas a recoger del correo, tontito, te lo probaste y dormiste con él puesto —respondió Tom.
—No es que… Por falta de tiempo no pude recoger el arnés nuevo, iba a hacerlo mañana, pero… No me dormí con nada puesto —dijo Bill, sintiéndose aún más confundido.
Tom casi se cae de la impresión, alzándose de encima de su novio, y encendiendo la lámpara, haciendo que ambos se quedaran perplejos porque Bill no estaba usando nada, Bill… Tenía un pene realmente, y lo que se escurría por los muslos internos de Tom era líquido blanco.
—¡Tengo pene! —gritó Bill, sin poder creérselo.
—¡Lo tienes! —se alegró Tom por su novio, y se lanzó sobre él, besándolo, con Bill correspondiéndole.
—Y se me está parando de nuevo… —musitó Bill entre besos.
—Entonces hay que aprovecharlo —susurró Tom mordiéndose el labio inferior, y Bill se rió.
—Pero ya no te montarás solo, ahora quiero besarte al hacértelo —instruyó Bill, volteándolos para ponerse sobre Tom, sujetándolo con una mano por encima de su cabeza, mientras que con la otra sujetaba su miembro para guiarlo hacia la vagina lubricada de su novio, comenzando a metérsela, con Tom gimiendo al sentirlo latir, Bill apagó la lámpara, y lo volvió a besar, comenzando a embestirlo, con la habilidad de haber usado arnés por años, pero sintiéndolo la presión del interior de su novio directamente sobre su piel, con Tom abrazándolo con sus piernas, quebrándose bajo suyo, y Bill siguió embistiéndolo, bajando sus dedos sobre su clítoris, tocándoselo sin dejar de introducírsela.
Sabían que más tarde les tocaba trabajar, pero no podían dejar de tocarse, que finalmente cuando quedaron agotados por tantos orgasmos, Bill se quedó dormido aún con su miembro dentro de Tom, aunque estuviera en descanso, Tom no se quejaba, porque sabía que aquella forma ambos estaban muy unidos, Bill como siempre deseó sentirlo, y Tom sintiendo que era uno con Bill para siempre, olisqueando su cuello, y relajándose con tenerlo allí.
Bill al día siguiente es que notó que habían desaparecidos sus pezones marcados y los mini bultos que tenía por senos, que su rostro se había afilado aún más, con la mandíbula más marcada y una manzana de Adán, era tan curioso, pero se sentía muy feliz por ello, ya que todavía no había empezado el reemplazo hormonal, y la verdad pensó que sólo era obra de una fantasía por un día agitado, no que realmente se hubiera vuelto por arte de magia hombre cisgénero.
Tom se sintió muy feliz por su novio, aunque estuviera cansado y un tanto adolorido por haber tenido tanto sexo de madrugada.
Pero Tom no supo que su sueño no sólo se había cumplido para que Bill sea un chico cisgénero, sino que… Al mes lo notó, náuseas, malestar, y un pequeño bulto que tenía en el vientre. Y su corazón latió rápido cuando se hizo una prueba de embarazo, ya que si bien Bill tenía “el equipo completo”, no sabían si realmente aquel semen era tal cual capaz de embarazar, sin embargo, lo confirmaron con una ecografía, Tom estaba embarazado de gemelos.
Así que ambos se sintieron muy felices con su nueva vida, donde al término de la gestación, que fue un proceso un tanto estresante donde por fin Tom supo que los inútiles que habían sido sus senos toda la vida, que le habían dado ganas de quitárselos él mismo con un cutter, pues… Por fin tuvieron una utilidad cuando nacieron sus dos bebés idénticos, dos varoncitos iguales a Bill, con su cabello negro, porque Tom era teñido de negro, rubio natural y sus pequeños Greg y Pandolf, que fueron los nombres menos horrendos de las opciones de nombres que pensaron para sus pequeños, a los cuales amaban pero ciertamente no eran los mejores pensando en nombres, porque las opciones eran Gengar y Pánfilo, así que una versión más “normal” eran las actuales.
—¿Tú crees que nos odien por sus nombres? —preguntó Tom a Bill, mientras le daba de lactar a Greg.
—Siempre pueden cambiárselos de grandes —respondió Bill, mientras acunaba a Pandolf.
—Tienes razón —cedió Tom, maravillado por sus bebés, amándolos tanto, que ya habían comprado ropa a juego, no sólo para sus gemelos, sino también para Kazoo, porque también tendría que soportar vestir igual que sus hermanos humanos.
—Te amo, Tomi —dijo Bill, acariciándole la mejilla con una sonrisa, y luego acercándose para besarlo, sintiéndose ambos agotados con su vida de padres pero muy felices.
Tom sentía que el poder de manifestación había ganado esta vez, que haberle prendido una vela al patrón Harry Louis Julián había servido, y se sentía muy feliz, ya cuando sus bebés estuvieran destetados se haría la mastectomía, por mientras seguiría disfrutando de alimentarlos así, y de esa faceta escondida que tenía Bill de también chupárselos sólo para “ayudarle” en su producción de leche.
Pero eran felices, y lo seguirían siendo por siempre.
F I N
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