Happy Valentines Bill

Notas: La caída de Wattpad, nos ha traído a esta estupenda escritora, quien desea compartir sus fics aquí. Disfruten de este one-shot rescatado y no olviden dejar su amor al final en un comentario.

Happy Valentines Bill (I love you…)

(By Moonlight & Heiligtkt483)

El despertador sonaba con intensidad, eran más de las dos de tarde.

Bill abrió los ojos, para luego frotárselos con las manos, el cansancio aún recorría su cuerpo debido a que el día anterior había estado hasta tarde en la madrugada de celebración por haber terminado el álbum. Se volteó para percatarse que estaba solo en la cama, Tom no se encontraba en la habitación. Bill tomó su móvil para ver algunas cosas, se dio cuenta que hoy era catorce de febrero, hoy era el día de los enamorados, y esperaba que fuera un día perfecto entre Tom y él.

Ambos gemelos mantenían una relación desde hacía nueve años, desde los quince, y San Valentín era especial para cada uno por qué ese fue el día en que estuvieron juntos por primera vez después de una fiesta alocada en la que no eran conscientes de lo que hacían. Aquel día se podría decir que era su aniversario.

Bill había amanecido contento y de buen humor, esperaba que Tom lo sorprendiera con uno de esos desayunos que le solía hacer todos los años por San Valentín. Se levantó de la cama, para irse a dar una ducha rápida y prepararse para recibir el suculento y romántico desayuno que cada año Tom le cocinaba. Una vez listo salió para bajar a la cocina y desayunar las tortitas en forma de corazón con mermelada de frutas rojas, las fresas con crema el delicioso café.

—Buenos días, Tomy —saludó Bill sonriente a su gemelo, que se encontraba con una taza de café bastante cargado entre sus manos.

—Buenos días, Bill —respondió Tom medio somnoliento y abriendo la boca para bostezar ampliamente. La noche anterior había sido un desfase, tanto así que nada más tocar la cama cayó rendido al sueño— Hay café recién hecho.

—Gracias… —susurró Bill mostrando un poco de decepción al darse cuenta que su hermano ni siquiera le había preparado el desayuno tan especial de todos los años por San Valentín, felicitado o dado un tierno beso.

Tomó una taza para luego llenarla con el café, se sentó frente a su hermano medio cabizbajo. Tom en ningún momento se dio cuenta de la actitud decepcionada que lucía Bill, o no quería. Él seguía concentrado leyendo la sección de deportes del periódico, mientras pensaba que bien se estaba en cama durmiendo y no madrugando para ir al estudio de grabación, para cualquier cosa que fuera que quisiera hacer Shiro. A veces pensaba como hubiera sido su vida si no hubiera sido famoso, tendría una vida tranquila sin estar rodeado constantemente de gente chismosa que solo querían saber la vida privada de él, pero también estaría trabajando en algo que no le gustaría…

Pasaron varios minutos, Tom seguía sin mencionar una sola palabra de felicitación, todo lo contrario.

—Debemos apurarnos para ir al estudio o sino Shiro se pondrá como un loco —advirtió Tom a su hermano menor— Iré a coger las llaves del coche…

Tom salió de la cocina, dejando a un Bill depresivo. El menor sentía ganas de llorar, Tom había olvidado ese día tan especial para ambos, su aniversario, o quizás lo había dejado de querer, hacía varios días que no era tocado de forma sexual y las muestras de cariño eran mínimas. Las lágrimas estuvieron a punto de salir por sus orbes color miel, pero se las contuvo, acabó de tomar su café, para luego ir a tomar sus pertenencias. Cuándo subió por las escaleras se cruzó con Tom que bajaba en ese mismo instante.

—Te espero en el coche —dijo Tom de manera distante, siguiendo su camino.

Alcanzó sus cosas y salió al exterior de la casa cerrando la puerta para luego caminar hacia el coche de Tom, este ya lo había sacado del garaje y lo estaba esperando cerca de la puerta de forja negra, que daba al interior del gran jardín delantero que rodeaba la casa. El menor de los gemelos abrió la puerta del coche, se abrochó el cinturón de seguridad y Tom arrancó el motor.

Durante todo el trayecto hacia el estudio Tom no abrió la boca, se limitó a poner un poco de música variada a la vez que repetía alguna frase de los versos y tamborileaba sus dedos en el volante. Bill por su lado observaba el paisaje que dejaban atrás mientras que sus ojos se reflejaban en el cristal con tristeza, tristeza por darse cuenta que el hombre al que amaba más que su vida misma se olvidaba del día más importante de sus vidas después de su nacimiento.

Tras unos minutos eternos por el tráfico llegaron a las inmediaciones donde se encontraba en estudio de grabación; Tom estacionó en una plaza del garaje privado. Tan pronto como se detuvo Bill abrió su puerta saliendo del coche sin pronunciar ninguna palabra y comenzó a andar hacia la entrada del estudio dejando atrás a su acompañante.

—Por fin llegáis —se quejó el mayor al verlo entrar por la puerta.

—Nos quedamos dormidos —mintió Bill.

—¿Dónde está tu hermano? —preguntó Shiro al ver que Tom no venía con él.

—Detrás de mí.

—Bueno, pues toma asiento tenemos varias cosas de las que hablar.

—Bien… —Bill lucía apagado, estaba decepcionado.

Sin ganas se sentó en el negro sofá de cuero a la espera de que llegara su hermano para que pudieran empezar aquella reunión. Tom llegó poco después y se sentó junto a Bill, había realmente un gran espacio, pero prefería estar lo más cerca posible de su pareja, tocarlo le mantenía relajado y cómodo, sus más cercanos no les parecía extraño que en grandes espacios siempre estuvieran pegados, parecían siameses más que gemelos, pero era algo cotidiano verlos así.

La reunión empezó, Shiro empezó a hablarles del márquetin, las sesiones fotográficas, de la planificación y visualización del nuevo álbum, pero Bill realmente no prestaba atención a sus palabras, estaba concentrado en el dedo de Tom creando círculos detrás de su cuello. Una descarga eléctrica recorrió su cuerpo al sentir el contacto suave de la piel de su hermano, pero entonces Bill volvió a recordar que esa persona que le hacía sentir mariposas en el estómago, se había olvidado de un día importante, así que con gesto serio Bill se alzó.

—Necesito un descanso, no me estoy enterando de nada y Tom sabrá decidir bien.

Salió de la sala y fue dirección a la cafetería para comer algo, el café de la mañana no le era suficiente a su estómago este iniciaba a protestar pidiendo alimento.

Había acabado de tomar una ensalada ligera, cuando su hermano se sentó en una silla frente a Bill. El gemelo menor ignoró a su hermano, y no pronunció ninguna palabra.

—Pensé que ibas a esperarme para comer juntos —dijo Tom acomodándose mejor en la silla.

—No sabía cuándo terminarías —respondió Bill de manera brusca y distante.

La reunión aún no había llegado a su fin, pero Tom necesitaba ver a su hermano y cerciorarse que estaba bien, aunque sabía que no era así.

Cuando la tarde cayó, y el cielo se había tornado en tonos anaranjados, los dos regresaron de nuevo a su casa. Bill seguía molesto con Tom, solo quería llegar a la casa y darse una ducha relajante para después ahogar su tristeza en la soledad de alguna romanticona película y una tarrina enorme de helado hasta que su estómago doliera.

Bill entró primero a la casa, subió las escaleras rápidamente dirección a su habitación. Necesitaba el baño urgente, necesitaba desahogarse.

Abrió el grifo del pequeño jacuzzi que poseía cerró la puerta del baño con seguro, no quería ser molestado. Esparció varias clases de sales en el interior del agua que fluía del grifo metalizado, para luego despojarse de sus ropas y meterse en el interior. Cerró los ojos mientras que finalmente las lágrimas comenzaban a bañar sus pálidas mejillas.

—¡Bill! —el mayor de los gemelos golpeaba la puerta con fuerza, después de casi una hora de que Bill se hubiera encerrado en el baño— Abre…

A los pocos minutos, la puerta se abrió mostrando un Bill con una toalla anudada alrededor de su cintura. Se acercó a la cama, para coger su pijama, y una muda limpia de ropa interior.

—Pensé que te había pasado algo —se mostró preocupado Tom.

—Estaba dándome una ducha, necesitaba relajarme. —respondió Bill con indiferencia y neutralidad.

—Pues… debes vestirte de nuevo —Bill lo miró de manera confuso.

—¿Por qué?

—Nos ha llamado Shiro diciendo que nos invita a cenar —informó Tom. — Así que apúrate para vestirte, que debemos de irnos ya.

Sin ningunas ganas de salir a ningún lado se vistió con pereza. Media hora más tarde bajaba al salón donde Tom lo estaba esperando mientras veía un poco la televisión. Los dos salieron de la casa para luego montar de nuevo en el coche.

—¿Sabes a qué restaurante iremos a cenar? —preguntó.

—Dijo que fuéramos a su casa.

—Está bien… —asintió Bill perdiendo las esperanzas de que fuera una mentira de Tom, y que finalmente lo llevará a celebrar San Valentín.

Bill no entendía que ruta había elegido su hermano, ya que por ese camino no se llegaba fácilmente a la casa de su amigo. Después de unos veinte minutos, abandonaban la ciudad para llegar a las colinas de Hollywood. Bill miró con cara confusa a su hermano.

—¿A dónde me llevas Tom? —preguntó el menor arqueando una de sus cejas.

—Nos vamos a cenar de picnic, solos tu y yo —respondió sonriendo Tom mostrando una sonrisa en los labios, ya no podía sostener más la mentira— ¿Pensaste que me había olvidado de que hoy es nuestro aniversario, mi amor?

—¡Sí¡ ¡Me has tenido muy abandonado los últimos días! —gritó con una mezcla en la voz de alegría y reproche— Ni siquiera me preparaste un desayuno como haces todos los años…

—Precisamente porque eso lo hago todos los años quería hacer algo especial y diferente —se sintió orgulloso de por fin ver una sonrisa y los ojos brillosos de Bill en aquel día. —Anda ven aquí, tontín —atrapó Tom los labios de su hermano aprovechando una señal de stop.

Dos minutos después habían llegado y Tom abría el maletero del auto para sacar una gran cesta de mimbre. Tomó la mano de su hermano para entrelazar sus dedos con los de él y caminar hacia algún sitio escondido donde pudieran disfrutar de la velada tranquilamente mientras que las primeras estrellas del cielo iban apareciendo tímidamente sobre el cielo negro que apenas unas horas tenía tonos anaranjados.

Caminaron en silencio mientras que Bill en su rostro mostraba una gran sonrisa de satisfacción.

Finalmente, llegaron a una gran arboleda donde se instalaron. Todo estaba en una gran tranquilidad absoluta. Tom extendió una toalla de cuadros rojos y blancos, sobre la hierba. Una farola cercana iluminaba la escena junto las luces de la ciudad de Los Ángeles frente a ellos. De la gran cesta sacó una botella de un buen vino para a continuación poner varias cajas de cartón con diferente tipo de comida que había encargado mientras que Bill se encontraba tomando el baño.

—Que romántico, hasta la mantita típica de cuadros —se emocionó.

—Llevo una semana buscado un buen lugar íntimo y planeando todo… ¿Vino? —preguntó Tom antes de echarle en una copa.

Comenzaron a cena y a tomar el postre entre risas, charlas y arrumacos. Bill estaba radiante de felicidad, se podía ver en su rostro la enorme sonrisa que iluminaba completamente la cara de este. Tom sonreía feliz al ver a su amado feliz. Al terminar de cenar, Tom guardó de nuevo todo en el interior de la gran cesta para luego ambos tumbarse sobre el mantel y observar las estrellas, que ahora, brillaban más que antes.

—Te quiero… —susurró Bill al oído de Tom para morderle traviesamente el lóbulo de la oreja, y comenzar a besarle el cuello, acurrucándose contra el para no sentir el leve frío. Enseguida el gemelo mayor comenzó a sentir el calor recorrer su cuerpo.

—Yo también te quiero —musitó Tom reprimiendo un gemido de placer, a causa de los besos tímidos en su cuello.

Bill sino se detuvo en sus besitos; Tom no aguantó más volteó su rostro para atrapar los carnosos labios de su pequeño, el cual se recortó sobre Tom, pecho contra pecho. Las manos del viajaron a la cintura del cantante, para luego colar una de sus manos por debajo de la camiseta disfrutando de la suave piel.

—Será mejor que regresemos a casa —susurró Tom—, antes de que hagamos una locura aquí. No quiero ser portada de las noticias mañana.

— Te quiero… —se abrazó a su hermano aspirando el olor que desprendía el cuerpo de este. Un olor varonil que lo volvía completamente loco— Ha sido la mejor sorpresa romántica que me has dado, pensé que me habías dejado de querer… —susurró con una mueca de tristeza una vez ya alzado.

—Eso nunca mi amor —susurró Tom para acariciar la cara de su gemelo, con ambas manos— Eso no lo pienses nunca, porque nunca te olvidar. Hemos nacido juntos, viviremos juntos y morimos juntos. Somos una sola persona, mi vida…

—Oh Tom… eres tan cursi a veces —rió Bill golpeándole un brazo.

—Solo quería mimarte con bonitas palabras —sonrió Tom besando nuevamente los labios de su gemelo.

Poco después se encontraban entrando en la casa a trompicones, ya que Bill no dejaba de besarle apasionadamente.

Al llegar Bill sintió unas enormes ganas de ir al baño, con todo su pesar tuvo que romper el romanticismo y marchar. Mientras tanto en esos momentos Tom aprovechó en encender un par de verlas, también se desnudó para acortar pérdida de tiempo. Bill por otro lado también decidió quitarse la ropa; cubrió su desnudez con un batín y salió viendo lo bella que lucía la habitación con la tenue luz de las velas.

—Qué bonito. —sonrió acercándose a la cama donde estaba su hermano mayor.

—Lo que sea por ti.

Besó a Bill y lo hizo girar poniéndolo bajo su cuerpo. Con manos lentas desanudó el cordón del batín mientras lo besaba con lentitud. Apartó la tela del cuerpo y acarició los suaves costados tatuados del cuerpo de su novio. El menor se arqueó levemente y dejó ir un jadeo al sentir las frías manos de Tom sobre su caliente piel.

Las manos de Tom fueron acariciando lentamente el cuerpo de su gemelo, hasta que llegaron a la zona del bajo vientre de su hermano. Con sus dedos expertos y ágiles, comenzó a acariciarlo, sintiendo como poco a poco se excitaba. Bill no dejaba de besar los labios de su hermano de forma desesperada, mientras que él también acariciaba el cuerpo musculado y terso de su pareja.

Tomó con sus manos fuertemente los glúteos de Tom cuando sintió mucho placer. Ambos hermanos comenzaron a masturbarse con ganas, haciendo que gemidos de placer salieran de sus bocas. Antes de que Bill se viniera, Tom dejó de masturbarlo, pero el cantante hizo que el mayor se quedará tumbado completamente sobre la cama, exponiendo el miembro erecto a su gemelo. Bill traviesamente comenzó a darle lamidas con su lengua. Finalmente acabó por introducir todo el miembro por completo en su boca, y comenzó a succionar haciendo que Tom empezará a sudar, poniéndose más duro de lo que estaba. Segundos antes de terminar avisó a Bill el cual se retiró y lo hizo acabar con su mano.

—Tú siempre consigues que llegue a tocar el séptimo cielo —susurró Tom mientras intentaba tomar aire después de un primer orgasmo.

—Ahora haz que llegue también —ordenó Bill.

—Así será —Respondió Tom de forma perversa para acercarse a su hermano, y comenzarlo a besar con lujuria mientras que sus manos se acercaban a la entrada, para irlo preparando.

Bill gimió al sentir los dedos habilidosos de su hermano en su interior, tocándole concretamente cerca de su próstata haciendo que se volviera escandaloso por el placer. Cuando el gemelo mayor notó que estaba completamente preparado fue introduciendo su miembro en el interior estrecho y caliente. Comenzó a embestir con suavidad para poco a poco acelerarse.

Los suspiros de ambos hermanos inundaban la estancia, cargando el ambiente en sexo y pasión. La necesidad carnal era tan alta, que Tom no puedo evitar tornar sus embestidas en aceleradas.

El cabezal de la cama golpeaba con ritmo la pared acompasándose a sus respiraciones y gemidos. Finalmente, Tom descargó su esencia en el interior de su gemelo, al poco después Bill también terminaba sobre el abdomen de su hermano.

Con respiración agitada y sudorosa, Tom respiró varias veces para intentar tranquilizarse, y luego salir del interior de su hermano.

—Ha sido la mejor noche del año, mi amor —susurró Bill acompasando su respiración.

—Será la primera de todas las mejores noches de nuestras vidas —sonrió Tom para atrapar los labios de su gemelo.

Cansados no tardaron en quedarse dormidos profundamente tras un día de San Valentín diferente a lo que acostumbraban.

Tom horas antes se había puesto una alarma en su teléfono para que sonara bien pronto. La vibración lo despertó, odiaba tener que madrugar aquel día, pero debía de hacerlo para sorprender una vez más a su bello durmiente. Con rapidez y en silencio se alistó para salir de casa e ir a hacer unos recados.

Bill siguió durmiendo como si nada, podría pasar toda su vida viviendo en una cama y jamás se cansaría de ella, eso le dio a su hermano tiempo y tranquilidad de saber que no despertaría antes de que él llegara. Tras haber terminado sus primeros quehaceres decidió pasarse por la pastelería preferida de ambos y comprar algo bien rico para tomar el desayuno en la calidez del sol californiano en su jardín.

Al llegar a casa comprobó que Bill seguía durmiendo ya que todo estaba en completo silencio. En silenció preparó todo, una vez listo tomó su teléfono y fotografió la escena para luego postear en la aplicación. Ya por ultimo decidió llamar a Bill, pero no en persona o a gritos, lo llamó a su teléfono mientras él se escondía en la cocina, quería ver su reacción.

El hermano menor todo perezoso, dormido y despeinado bajó con sus pies arrastrándose, maldecía a Tom por despertarlo tan temprano un día que tenían libre.

—Qué quieres Tom… —preguntó sin ganas.

Al no recibir respuesta alzó la vista en su busca, en lugar de su hermano lo que encontró fue un globo en forma de corazón que le deseaba un feliz San Valentín. Curioso del por qué había ahí un globo caminó hacia él. Cuando se acercó lo suficiente, antes de poder tomar la cuerda, sintió algo en sus piernas, bajó la mirada y abrió la boca dejando ir un agudo gritito de felicidad, repentinamente estaba completamente despierto.

—¡Un perrito! ¡Hola bebito! —desató y alzó al cachorro entre sus brazos y lo abrazó muy fuerte—. ¡Coshita bonita! —el perrito se puso muy contento, tanto que lamía las mejillas de su amo a la vez que se movía entre sus brazos, muy inquieto. Tom salió de su escondite desde donde vio la reacción de su novio—. ¡Tomy! —en el mismo momento que lo vio corrió hacia el abrazándole.

—¿Te gusta?

—¡Me encanta! ¿Es para mí? —preguntó aun sin dejar el medio abrazo y con el cachorrito entre sus brazos el cual Tom acariciaba la cabecita.

—Es tuyo —regaló un pequeño piquito a los labios de su novio.— Ahora debes pensar un nombre, mientras vayamos a desayunar.

Bill estaba realmente contento, no paraba de hablar y adular al pequeño perrito en sus brazos mientras desayunaba, no quería separarse de esa preciosidad, pero ahora debía dejarlo ir para que tomara su comida que estaba esperándole.

—Pumba.

—¿Qué?

—Se llamará Pumba. Míralo, es tan gordito, con el rabito ese, camina graciosamente y come como Pumba del rey león. ¡Es el nombre perfecto! —argumentó Bill.

—Me parece muy dulce ese nombre. —sonrió complacido Tom— La familia crece Bibi.

El rubio se levantó de su lugar y caminó hasta sentarse en el regazo de su hermano.

—Ha sido el mejor San Valentín de mi vida —unió sus frentes.

—Voy a seguir sorprendiéndote, amándote, conquistándote todos los días de mi vida. —susurró Tom —Te amo.

—¡Pumba! —Bill saltó de sobre su hermano y fue a por su bebé que caminaba directo hacia la piscina.

Tom suspiró al verse la romántica escena rota por el pequeño perro que quería inspeccionar algo que ahora era peligroso para él.

El pequeño Pumba conoció a sus hermanitos que lo aceptaron con rapidez. Bill se marchó a la habitación para tomar su teléfono móvil, una vez lo abrió miró la aplicación. Su corazón palpitó rápidamente, por unos segundos se quedó sin aire al leer la última publicación escrita por su hermano.

Tom: FELIZ SAN VALENTIN BILL TE AMO…

Junto a la declaración había publicado la imagen del pequeño Pumba con el globito atado a él. Con pequeñas lágrimas en los ojos corrió escaleras abajo y se lanzó a los brazos de Tom el cual enseguida lo sostuvo para que no cayera. Empezó a repartir besos por el rostro velludo del mayor hasta que atrapó sus labios y los devoró pasionalmente arrancándole un gemido de lo más profundo de la garganta a Tom.

—¿A qué se debe tanta efusividad?

—¡Tu publicación en la aplicación!

—Debía presumir de mi regalo de san Valentín para mi hermoso hermano menor. —Sonrió sosteniendo con más fuerza a su hermano que ahora pesaba más por sus músculos, no era como unos años atrás, pero él aún seguía siendo más fuerte.

—Pusiste que me amas, las fans…

Tom cortó su oración para decir: —Pensarán que amo a mi hermano pequeño de forma fraternal e inocente.

Lo que Tom no sabía es que esa imagen ya rondaba por la red confirmando lo que muchas Aliens ya sabían, el amor más allá de lo fraternal que se tenían los gemelos y que no dudaban en mostrar a su manera. Poco después Bill tampoco dudo en presumir en la aplicación lo orgulloso que estaba del regalo que había recibido, su pequeño y gordete Pumba.

F I N

por Heiligtkt483

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!