
(One-Shot de Drivialida)
«Extraña Sensación»
Observaba por última vez la foto de mi padre, Tom dormía a mi lado, sentía su respiración cerca de mí, pobre hermano mío otra vez había caído rendido en el sillón frente al televisor, me sentía mal, pero no porque mi salud estuviera mal o por algún problema, simplemente me sentía mal, era un sentimiento extraño, la última vez que tuve esta sensación fue hacer doce años, aún si mis padres se habían separado seguía frecuentando mucho a mi padre, al igual que Tom nos apegábamos cada día más a él.
Recuerdo muy bien esa última vez, era un día jueves, regresaba de casa de mi padre junto a Tom que venía ausente, sé que él conocía del acontecimiento que marcaría nuestras vidas esa noche, pero yo no sospechaba nada, mi corazón palpitó muy fuerte, como queriendo salir de mi pecho, ya eran las cinco de la tarde y las calles estaban más desiertas de lo normal, Tom se detuvo a contemplar el cielo antes de dar un largo suspiro, me vio y sonrió como queriendo ocultar algo…
Esta sensación me duró el resto de la tarde e incluso me fui a dormir con ella, no tardé en despertar con los sollozos que daba mi madre al hablar con Tom en la habitación contigua, escuché claramente las palabras de mi madre «Está muerto, ¿cómo le diremos a Bill?» oí decir a Tom que él hablaría conmigo, Tom entró a mi habitación y me miró fijamente hasta hablar con calma sin dejar demostrar la tristeza tan profunda que sentía, Tom me dio la noticia que mi padre había muerto… por fin supe el significado de aquella sensación… era eso… la muerte…
Ahora me preocupada demasiado volver a sentir esto, la sensación extraña que no puede significar nada bueno…
—¿Sucede algo Bill? — me pregunta Tom, no sé hace cuanto está despierto, viéndome fijamente, me hipnotizan esos ojos que me observan en la penumbra de la habitación
—Nada Tom, no te preocupes…
—Ya sé que te pasa, ¿Estás así por el aniversario de papá?
—Me conoces bien Tom…
—Soy tu gemelo, hemos vivido juntos siempre, ¿Cómo crees que no sé qué te sucede?
—Tomy…
—Ven, tranquilo, conmigo estarás a salvo — prometió Tom abrazando a su Bill, sintió su respiración chocar con su cuello, un escalofrío lo recorrió, atrajo mas a Bill, suspiró con calma, disfrutando de cada segundo del momento
—Tú ¿no me abandonarás? — habló Bill con temor aferrándose de al pecho de su hermano mayor
—Jamás Bill, no lo haré nunca, estaré siempre para ti… — habló el mayor depositando un beso silencioso en el cabello negro de su hermano…
Estuvieron así durante mucho tiempo, ninguno de los dos volvió a pronunciar nada, solo querían estar así, tenían la necesidad de estar todo el tiempo que fuese posible con ese ser tan igual y tan diferente a sí mismos, el sueño los iba venciendo y el abrazo que los unía fue roto por la decisión de Tom al mandar a dormir a Bill, lo acompañó a su habitación, lo ayudó a recostarse en la cama y esperó a que se durmiera, solo así pudo irse a su habitación, pensó en toda su vida hasta el momento, su infancia marcada por el divorcio de sus padres, su pubertad ensombrecida por la muerte de su padre, y su juventud coronada por el éxito de una banda mundialmente conocida… le parecía haber vivido de más para tener solo veintiún años de vida, se sonrió al comprobar que todo en el apartamento estaba en silencio, desde que se había mudado junto a Bill a un apartamento para vivir solos, la pasaba mejor en las noches, suspiró fugazmente antes de hacer lo que hacía todas las noches antes de dormir, abrió el portátil y buscó un archivo que tenía suficientes paginas para hacer un libro, tomó aliento y comenzó a escribir…
Querido papá, ya casi cumples trece años de haber muerto, y como te he contado ya Bill se ha vuelto extraño, como es costumbre en estas fechas, no sabes la falta que me haces, recuerdo muy bien el día que me anunciaste tu muerte, fue aquél jueves trece de agosto que me llamaste aparte para confesarme la precariedad de tu salud, papá me duele mucho tu ausencia, ¿sabes? Hoy más que nunca amé a Bill en secreto, ya he perdido la vergüenza de hablarte de esto, lo tuve en mis brazos, aspiré nuevamente su aroma, sentí su calor, me estoy volviendo loco al tener que callar este amor, pero sé que es lo mejor, no puedo confesarle esto sin perderlo para siempre… no es correcto papá, ¡no lo es!
Me siento impotente ante esta situación, tengo miedo a perder a Bill para siempre, el es mi todo… fantaseo tanto con que un día el correspondiese mis sentimientos, pero después vuelvo a la realidad, es tan doloroso tenerlo sin poseerlo, es mi hermano gemelo y por eso sabes que me guardo esto para mí… me guardo mi amor y mis tormentos… mis lagrimas y mis caricias… espero poder resignarme algún día aunque por el momento no lo hago…
Imprimió la hoja adjuntándola a tantas que poseía una carpeta roja, bostezó cansado, se dispuso a dormir, cerró los ojos y en pocos segundos se fundió en ese pantano llamado sueño, durmió menos de lo acostumbrado, cuando abrió los ojos se encontraba a un joven la mañana, se paró de la cama sabiendo que por mas intentos que hiciera no volvería a dormir, pudo observar el amanecer, hacía tanto que no lo miraba, tanto que le recordó su infancia, la simplicidad con la que tomaba las cosas, extrañaba esa simplicidad, ahora sabía que a veces pensar mucho las cosas las vuelve imposibles y precisamente eso le pasaba… no podía amar a Bill, no lo podía hacer…
Salió rumbo a la cocina, se sirvió un vaso de agua y se perdió en sus pensamientos, cayó en cuenta era trece de agosto, oficialmente eran trece años de la muerte de su padre, se puso de pie rápidamente, entró a su habitación y se arregló lo más rápido que pudo, cogió las llaves de su auto y salió del apartamento sin hacer el menor ruido, bajó al estacionamiento, se subió al auto y arrancó, tomó la carretera que tomaba pocas veces por seguridad, ya que era muy peligrosa, pero era peor quedarse en casa… condujo y condujo, hasta llegar a su destino…
Bill despertó sobresaltado había tenido un sueño extraño, otra vez volvió a presenciar el funeral de su padre, se levantó dispuesto a darse una ducha que alejara todo aquello, se vistió cuidadosamente, con la tristeza empañándole la mirada.
Salió de la habitación rumbo a la de Tom y la halló vacía, supuso que estaría en la cocina, caminó hasta ella sin hallarlo ahí, se cuestionó donde estaba Tom, lo buscó en la sala y tampoco estaba, en su sala privada de música y ¡nada!
Se le encogió el corazón y el sentimiento extraño de la noche anterior se hizo más fuerte, llegó la desesperación, corrió a la habitación de Tom para encontrar alguna pista de donde estaba su gemelo, revisó su cómoda y no halló nada, le dio vuelta a todo, por último se acercó a su escritorio donde halló una carpeta roja, le llamó la atención la cantidad de hojas que contenía, la abrió y encontró la carta de la noche anterior de Tom para su padre, Bill no supo qué hacer, no quería interrumpir la privacidad de su hermano y aún así algo le decía que ahí hallaría la clave para encontrar a Tom.
Pudo mas aquel presentimiento y leyó detenidamente cada palabra allí escrita, un quejido escapó de su garganta, abrió los ojos como platos y se dejó caer al suelo sollozando, Tom lo amaba… y jamás se lo diría para no perderlo, trató de controlarse y cuando lo logró se percató de algo que no había visto al entrar, había una nota escrita a mano que decía, «tomé el atajo», a Bill se le paralizó el corazón, el también amaba a Tom, no se lo diría jamás, tenía miedo de ser visto como un fenómeno por amar a un hombre que encima era su hermano gemelo, sabía que tomar el atajo significaba haber ido solo a un sitio, «la tumba de su padre» se encontraba en un lugar desolado, y muy peligroso, el sentimiento extraño aumentó y comprendió que debía llegar a Tom, debía hacerlo antes que lo perdiera como a su padre… Tom podría morir, algo se lo decía…
Tomó el mismo rumbo que Tom había tomado, condujo por la polvorienta carretera, observó a otro auto con prisa, frenó, le pareció extraño que ese auto fuera al mismo lugar que él y a una velocidad exagerada, un escalofrío recorrió todo su cuerpo y apresuró la marcha, le marcó a Tom pero tenía el móvil apagado, la angustia crecía, su hermano podía estar en peligro… y ese auto… de pronto su móvil vibró, contestó sin dejar de conducir, era Tom…
—¿Qué tal amaneciste? — preguntó un tanto melancólico
—¿Tomy donde estas? — habló Bill sin disimular la angustia que sentía
—Estoy bien, tranquilo… — trató de tranquilizarlo, cosa que resultó inútil
—¿Dónde estás Tom? — dijo Bill fuera de sí
—Tú lo sabes bien, pero no vengas… — dijo cambiando su tono de voz, se notaba el miedo en el
—¿Que tienes Tom? — preguntó en un sollozo, la sensación se hizo aun mayor tanto que casi le impedía respirar
—Billy… no ven… — la comunicación se cortó, Bill volvió a llamar a Tom pero no contestó.
Presionó el acelerador todo lo que este daba, daba la impresión que el auto volaba, las lágrimas caían de los ojos de Bill, pero no quitó las manos del volante ni para secarlas, tardó treinta minutos en llegar al lugar, por fin encontró el cementerio donde estaban los restos Jörg Kaulitz, su padre, vio estacionado el auto de Tom y sintió algo de alivio, pero le duró poco, bajó de auto y se encontró que el auto de Tom tenía los vidrios rotos, corrió todo lo rápido que pudo hasta llegar al mausoleo de la familia Kaulitz, esperaba hallar a Tom pero no estaba allí, halló su móvil tirado, lo cogió, apagado, caminó rumbo al final del cementerio, sabía que allí se encontraba un abismo, caminó lento, a lo lejos divisó la silueta de Tom, se encontraba al filo del abismo, un solo mal movimiento y Tom caería rumbo a la muerte… lo escuchó hablar, creyó que hablaba solo, pero al acercarse divisó a otra figura masculina que parecía salir del abismo…
—¿Pero eso acaso no sería suicidio? — hablaba Tom
—Lo es… si lo quieres ver así… — le contestó una voz que parecía venir de ninguna parte
—¿Y Bill? Yo le prometí jamás abandonarlo…
—No lo harás, lo cuidarás como lo hago yo, no te irás de su lado, además así podrás seguir amándolo sin temor a que el te rechace…
—Tienes razón… es mejor así… el no sufrirá…
—¡Claro que sufriré sin ti! — gritó Bill — ¿Crees que si te vas me haces un bien? Tomy… yo también te amo…
—¡Bill! — habló sobresaltado Tom, no esperaba que Bill escuchara la conversación que sostenían él y su padre
—Por fin llegas… cuanto tardaste…
—¿Qué? — dijeron ambos sorprendidos, ahora sí Bill pudo apreciar claramente a quien hablaba con Tom
—¿Papá eres tú?
—Sé cuánto me has extrañado hijo, pero yo estoy bien, jamás me he ido, sigo en sus corazones y mientras no me olviden seguiré vivo… vivan su vida, y no olviden que su felicidad en lo único que importa… Ven Tom — lo llamó mientras se colocaba junto a Bill tomándole la mano uniéndola con la de Tom — hoy ante este cielo, y la vida los uno… desde siempre y para siempre… ámense todo lo que puedan humana y sobrehumanamente… dejen los miedos…
—Papá… Gracias — habló Bill apretando el agarre de sus manos
—Te quiero papá — sonrió Tom
—Vuelvan a la vida, que es allí donde pertenecen… los amo hijos… los amo… — dijo antes de desvanecerse
—¿Es cierto, Bill? — Habló Tom después de unos instantes… — ¿Me amas?
—Más que a mi propia vida Tomy… si tu mueres yo muero… ¿Recuerdas? Eres cada respiración que respiro, eres todo lo que fluye por mis venas… quedémonos juntos solo en la noche… — cantó un pedazo de la canción que había escrito para ellos… esa canción que confesaba su amor…
—Siempre Bill… no solo en la noche… Toda la vida — dijo antes de fundirse en un beso… por fin… aquel sentimiento que embargaba a Bill en los últimos días desapareció y lo embargo uno nuevo… la dicha de tener ese sueño imposible… de encontrar su motor para seguir… porque Tom y Bill son uno… y aunque la muerte pareció palpable fue solo un espejismo, porque al final ellos se tienen el uno al otro y no importará lo que venga… estarán siempre juntos porque son amantes eternos…
F I N
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