Fic TOLL de Space_witch_111
Epílogo
Amaba tomar el tren para ir a casa cuando salía del colegio. Me daba tiempo para estar a solas conmigo, podía perderme en mis pensamientos sin que la gente me preguntara cada cinco minutos si estaba bien.
Mi tiempo fuera del hospital ha ido bien. Al principio fue difícil retomar todo y tener una vida normal, pero así era como tenía que ser. La peor parte era no poder ser capaz de ver a Tom todos los días. Él ha estado, afortunadamente, pasando su tiempo tratando de ser independiente y de estar mejor. Yo he estado haciendo lo mismo.
Estaba aprendiendo a ser feliz sin Tom y sin Georg.
Georg y yo pasamos mucho tiempo siendo amigos, pero cada vez que lo veía recordaba lo que hice y al final me di cuenta que estar cerca suyo no era sano para mi. Estaba de vuelta en el colegio y la gente a mi alrededor estaba sorprendida, no entendían del todo, o actuaban como si no les importaba, de esta manera no tendrían que lidiar con el chico que intentó quitarse la vida. Mis padres estaban muy sorprendidos también, quizás un poco más de lo normal, pero no puedo culparlos por ello.
Todo estaba yendo bien… excepto por una cosa. Han pasado seis meses y Tom no ha salido del hospital. Tenía mini ataques de pánico cuando pensaba que él nunca se iba a recuperar. Había una parte de mí que pensaba que Tom podría terminar con su lucha y darse por vencido. Al menos sabía que seguía vivo. Todas las semanas tenía encuentros con el doctor Schafer, quien no le decía nada a Tom, pero constantemente me aseguraba que él estaba vivo y que seguía luchando.
El tren se paró y antes de darme cuenta estaba caminando hacia mi casa. Era un lindo día. Me encontraba apreciando a la vida y todos los días un poco más, ahora que estaba fuera del hospital.
Me detuve frente a la puerta, tratando de encontrar las llaves. Finalmente las encontré y sonreí al mismo tiempo que abría la puerta. Cuando lo hice, dejé de hacer cualquier movimiento.
Todo estuvo quieto; mi respiración, el mundo, mi corazón. Allí, justo frente a mis ojos, en el piso había una perfecta y flameante flor de papel.
<<No puede ser…>> dije casi sin poder respirar. La he visto antes. Era muy familiar.
Mis esperanzas crecieron de inmediato, pero las mantuve bajas en caso de que no sea real. Me agaché y toqué el papel. Era real. No estaba imaginando cosas. Había una sola persona que sabía sobre la flor de papel y esa persona era nada más y nada menos que Tom.
Con ese pensamiento, me metí dentro. Prácticamente corrí hacía la casa, buscando algún signo de él. Después de no encontrarlo, subí las escaleras. Fui hasta mi habitación y me detuve. Mi respiración estaba acelerada. Podía escuchar a alguien allí. Había alguien allí. Mi corazón se tranquilizó, pero latía rápidamente, todo al mismo tiempo.
Estaba un poco asustado y muy ansioso. Él estaba allí, tenía que ser él. Abrí la puerta segura de ello, y él estaba en la mitad de la habitación. Era Tom, pero no solo el captó mi atención. Cada parte de la pared estaba cubierta por flores de papel. Por todos lados. Era algo magnifico y hermoso.
Mi atención volvió hacia Tom. Parecía feliz de verme. Sus ojos ya no parecían cansados y llenos de dolor. Yo estaba absolutamente sorprendido ante su presencia.
<<He estado pensando,>> habló. << ¿Por qué tener 1000 papeles cortados, cuando puedes tener 1000 flores de papel?>>
Lentamente miré hacia la habitación, a todas esas flores. ¿1000? ¿Hizo todas ellas? Volví a mirarlo, mis ojos viajaron por su cuerpo. Estaba aquí. Estaba justo frente a mis ojos y eso solo podía significar una cosa. Él estaba mejor.
Prácticamente corrí hacia él, poniendo mis brazos en su cuerpo. Mi cuerpo presionó el suyo, no quería ningún espacio entre nosotros. Empecé a llorar.
Estaba muy feliz de que el este aquí. Podía sentirlo, podía sentir su calor. Estaba aquí, justo frente a mí. Realmente estaba aquí.
<<Pensé que nunca te volvería a ver.>>
<<No mates esa pequeña fe.>> Me alejé así podría verlo, pero todavía seguía con sus brazos a mí al rededor.
<<No me refería a eso. Quise decir, no lo se. Yo->>
Me interrumpió con un beso. Fue todo lo que me había imaginado. Estaba asustado de que sus sentimientos hacia mi desaparezcan cuando este mejor, pero ese beso fue mágico. Mi estomago estaba lleno de mariposas. Lentamente se alejó y abrí los ojos, mirando los suyos, no podía creerlo.
<<Ni siquiera sé que decir. Dime lo que sea.>> Dije. Sus manos me acariciaban.
<<Bueno… te fuiste y me tomó un tiempo entender lo que dijiste. Hice todo mi esfuerzo para estar mejor.>>
<< ¿Y? ¿Como estas?>> Pregunté. Sonrió, y su sonrisa me hizo sentir realmente bien.
<<Por primera vez en mucho tiempo me siento bien. No me he herido a mí mismo o ni hice nada malo desde que tú te fuiste.>> Dijo orgulloso
<< ¿De verdad?>> Estaba ilusionado. Eran muy buenas noticias.
<<Si. Incluso tengo una carta del doctor Schafer que lo demuestra, por si quieres ver.>> Sugirió, pero negué con la cabeza.
<< No, no. Te creo. Está muy bien, Tom. Es genial.>> Toqué una parte de su cara con mis dedos hasta sus rastas. Era como un sueño.
<<Si… aunque no voy a mentir. Todavía sigo luchando. Fue muy muy difícil. Había y hay días malos. Al principio solo era tratar de estar mejor para poder ir a verte. Todo lo que quería era poder verte y que todo esto terminé, pero después de un tiempo empecé a sentirme… bien, y me di cuenta que no quería estar mejor solo por ti, quería hacerlo por mi también. Quería seguir sintiéndome así y me di cuenta que si pude haber superado la depresión, entonces podría estar bien.>> Dios sabía que tenía muchas cosas para decirle, siempre las repetía en mi cabeza, pero ahora mismo no recuerdo ninguna de ellas.
<<Eso está muy bien Tom. Estoy feliz de que te des cuenta que vale la pena vivir.>>
<< Tú me hiciste darme cuenta de ello>>
<< ¿En serio?>>
<<Si. El día en que te fuiste estaba muy lejos de darme cuenta de eso, pero al final recordaba cuando vi que te habías cortado las muñecas. No podía entender como alguien tan perfecto, tan joven, alguien como tu podría querer acabar con su vida.
Estaba triste por ti. No quería que hagas eso, y me pregunté a mí mismo el por qué y hasta llegué a pensar que estabas loco. No quería que murieras porque el suicidio es algo muy malo. No es la opción correcta, no lo es. Pensé acerca de cuan estúpido fue lo que hiciste, pensé como podrías estar mejor y justo ahí me di cuenta que si pensé eso de ti, entonces ¿por qué no podría pensar eso de mi también? Debería haber pensado eso sobre mí, y al final lo hice, decidí intentar estar mejor.>> Explicó.
No podía creer que algo que yo dijese o hiciese fuera tan importante para la vida de alguien más. Cualquier cosa puede llegar a influenciar positivamente o no en la vida de las personas. No era muy creíble todo aquello, pero por supuesto creí cada palabra que Tom dijo.
<<Estoy muy feliz de que estés bien.>>
<<Memmi… bueno, no está todo resuelto. Todavía estoy enfermo y todos los días es una lucha, pero ahora se cómo lidiar con ello>>. Sonreí y asentí entendiendo a que se refería.
<<Esta bien. Se que puedes hacerlo.»>> Sonrió. Extrañé su sonrisa mas que nada. Realmente iluminaba la habitación.
<<Te extrañé muchísimo.>> Susurró.
<<Y yo a ti. Mucho. Lo siento por no estar allí para ti>>
<<Estuviste. No físicamente, pero sabía que estabas allí. Entendí por qué no podías estar allí.>> Dijo, y eso me hizo sentir mejor.
Sonreí y lo besé. Se sentía tan bien. Había soñado con esto por seis meses. No podía creer que estaba pasando. Me alejé un poco y miré a mi habitación.
<< ¿Así que, te gusta la decoración?>>
<<Si. ¿Como entraste aquí?>>
<<Soy astuto.>>
Había muchas flores allí y eso significaba mucho para mí. Era simbólico para ambos. Fue como empezó nuestra conexión. El día en el que hicimos origami en la sala de recreación fue la primera vez que sentí esperanza estando en el hospital.
<< ¿Hiciste todas ellas?>> Pregunté.
<<Si. Fueron un mecanismo de defensa.>>
<< ¿De verdad?>>
<<Si. El papel fue algo que le pedí al doctor Schafer. Cada vez que pensaba en herirme o darme por vencido, me sentaba en la habitación y hacía esto hasta que esos pensamientos se fueran.>> Mi corazón se derritió. Era algo increíble.
<< Wow, hay… muchas flores.>> observe la habitación.
<<Tuve muchos pensamientos.>> Dijo con una pequeña risita. Lo miré.
<<Entonces ¿estas bien ahora?>> Sonrió asintiendo.
<<Si, creo que sí.>>
Me sentí muy bien al saber que él había superado todo eso. Estaba feliz de tenerlo de vuelta. Nunca me había sentido tan bien. Me acerqué a él y puse mi cabeza en su pecho, abrazándolo en una habitación llena de corazones de papel. Todo estaba yendo bien.
.
***Un año después***
Había cambiado mucho la relación con Tom, pero de una buena manera. Nos volvimos más cercanos y fuertes con cada día que pasamos juntos fuera del hospital.
Nos conocemos mucho más, estamos enamorados, nos volvimos más íntimos, tanto emocionalmente como físicamente. Nunca he conocido a nadie como él.
Éramos dos chicos que quisieron terminar con sus vidas a la edad de 17, y aun estábamos aquí, siendo compañeros. La mayoría de las veces todo estaba bien.
Algunos días eran perfectos, reíamos y jugábamos, pero otros días era todo lo opuesto, como hoy.
Estábamos a la mitad del día y ya había finalizado mis clases. Tom no ha ido a las suyas. No pude sacarlo de la cama. Cuando volví a nuestra habitación, el todavía estaba acostado, despierto, pero no se movía. Esto pasaba de vez en cuando y entendía que él no tenía el control sobre ello.
<< ¿Uno de esos días?>> Pregunté, dejando mi mochila en el piso. No dijo nada, pero asintió. Me acerqué y me senté en el borde de la cama. Con mis dedos toqué sus rastas. No me gustaba que este triste, pero una vez más, lo entendía.
<< ¿Quieres salir?>> Pregunté.
<<No>>» Habló lentamente. <<Pero si quieres ve. No dejes que te detenga.>>
<<Estoy bien aquí.>> Dije, acomodándome en la cama. Todavía seguía acariciando su cabello con mis dedos.
No lo mal entiendan, Tom no estaba siempre así. Ayer fue un buen día, pero en algunas ocasiones, había días en los que Tom solo se venía abajo y dejaba que la depresión lo consumiera. Era algo con lo que ambos vivíamos. Tom lidiaba con ello y todo lo que yo podía hacer era estar allí para él. La cosa es, en un día o dos el vuelve a sonreír y a ser feliz y eso dura un tiempo.
Era un progreso, lo crean o no. Cuando Tom salió del hospital tenía días como este quizás dos veces a la semana, ahora son solo dos al mes. En lugar de ocultarlo con una falsa felicidad como hacía antes, el solo se venía abajo y dejaba que yo lo supiera. No había razón para estar triste. Solo teníamos que esperar a que todo vuelva a estar bien.
Lo bueno era que cada vez que esto pasaba, Tom lo superaba rápido. Podía con ello.
Todos los días eran diferentes. Solo teníamos que vivir y apreciar los días felices.
Estaba muy orgulloso de él. Ha superado mucho. Luchó y aun así había días en que lloraba por horas, pero al siguiente día se levantaba de la cama con una sonrisa. Era mi inspiración.
Lo miré, viendo como lagrimas silenciosas caían de sus ojos y morían en sus mejillas.
<<Hey>> hablé lentamente. Limpié sus lágrimas con mis dedos. <<¿Lo olvidaste?>
<< ¿Que? >>
<<Tu piel es muy hermosa como para mancharla con lágrimas.>> Susurré.
Sonrió y entrelazó nuestros dedos.
<<Gracias.>>
.
La verdad es que todos tenemos momentos malos. Se siente como si nada nunca estará bien y no puedes imaginarte a ti mismo siendo feliz. El truco consiste en pensar en cada pequeño momento de felicidad, poner todo nuestro esfuerzo y nunca rendirnos, con la esperanza de que un día te despertarás y estarás mejor.
Vas a estar bien.
F I N
Administración: Joder, que linda historia. Gracias a Jung por hacer esta adaptación y gracias a todos ustedes por las visitas. No olviden dejar un comentario antes de partir. MUAK 😉
Despertó del shock ya estoy mejor, aún no entiendo esto de la depresión pero ahora puedo empatizar mucho más con esa delicada situación por la que algunas personas pueden pasar.
Un día a la vez. Gracias, hermosa historia, para tomar conciencia y conocimiento.
Feliz por Tom y Bill, lo están logrando 🥲