16: El perfecto pasivo

Notas: Sí, es hetero, sí, Bill es mujer, sigue siendo Tom el pasivo.

Día 16 del kinktober 2024: pegging/strap on.

Tom es un chico dulce, tierno, muy lindo y está enamorado de Billie, sólo hay un problema: Billie es lesbiana. ¿Qué podría resultar de esto?

One-Shot de Kasomicu

«El perfecto pasivo»

Billie estaba aburrida durante la clase, la verdad es que detestaba matemáticas con toda su alma, tamborileaba su lapicero en sus dedos mientras veía a su profesor hablar adelante. Sus dedos le picaban por escribir los fanfics sobre los chicos de BTS, reía para sí misma, imaginando cómo uno de los miembros era sodomizado por el otro, se fijó para los costados, dándose cuenta que no la estaban observando, tal vez podría abrir el final de su cuaderno y ponerse a escribir. Sin embargo, antes de lograr su cometido, vio que Tom, uno de sus compañeros de clase se acercaba a ella, luciendo tímido y con una sonrisa de lado.

—¿Se te ofrece algo? —preguntó Billie, confundida, no entendía por qué el de rastas estaba frente a ella, observándola.

—Oh, sí, lo siento. Es que el profesor nos puso en el grupo de dos, y… Decidí acercarme porque bueno, te notaba algo distraída —respondió Tom, sonrojándose.

—Ah… Sí, diablos, perdón por el vocabulario, es que no presté atención —respondió Billie, viendo cómo el de rastas acercaba una silla hacia a ella.

—No te preocupes, si… Se te dificulta puedo explicarte, si quieres. O también hago el trabajo y sólo pongo tu nombre, lo que sea mejor para ti —explicó Tom, luciendo nervioso.

Billie rió, porque lo encontraba muy tierno, notaba que el muchacho se sentía atraído por ella, ¿el problema? Era que Tom Trümper tenía algo que le sobraba… Al menos para ella, ya que Annabelle Kaulitz era lesbiana, y bueno, si bien el de rastas tenía facciones delicadas, que fácilmente podría pasar como una chica tomboy, en realidad Tom era hombre cisgénero, y bueno, realmente no le gustaba pensar en sentir un pene atravesándola, así que sí… Era guapo y todo, pero no lo suficiente como para pensar ir más allá. Sin embargo, no era tonta, así que consideraba que podía sacarle provecho al gusto del muchacho por ella, y si él sumisamente se había ofrecido a hacer el trabajo pues… ¿Quién era Billie para negarse, no?

—Ya, está bien. Si quieres yo hago la portada con nuestros nombres, que para la creatividad soy muy buena —comentó Billie, sonriéndole.

—Eso estaría muy bien —dijo Tom, sonrojándose porque la morena le había sonreído, la verdad para él Billie Kaulitz era muy llamativa, con sus ojos delineados de negro, su ropa oscura, sus mangas de rejillas tan lindas… No había otra chica más guapa que ella en toda la escuela, y también estaba su forma de ser, su risa estridente, era una muchacha feliz, por más tuviera un aspecto de chica emo, sólo que… Él no se atrevía a invitarla a salir, entonces que tuviera la oportunidad de hacer un trabajo con ella lo emocionaba en demasía.

Le gustaba verla concentrada haciendo la carátula para su trabajo. Pero Tom se concentró nuevamente en los ejercicios que tenía por resolver.

Cuando terminaron, unieron las hojas, y le puso un clip, para luego Tom acercarse al escritorio del profesor, y dejárselo en la mesa.

—Vaya, Trümper, trabajaron rápido, hacen un buen equipo, tal vez debería ponerlos juntos en más ocasiones —comentó el maestro.

Tom asintió y se fue a sentar al lado de Billie.

—¿No te importa que me quede aquí en lo que quede de la clase? —cuestionó Tom inseguro.

—No, normal —dijo Billie, escribiendo al final de su cuaderno.

—¿Qué es lo que escribes? —preguntó el de rastas con genuina curiosidad.

Billie se mordió el labio inferior, aguantándose una risa. —Realmente no quieres saberlo —contestó con un brillo pícaro en la mirada.

—Uhmn, pues en realidad sí, me da mucha curiosidad —masculló Tom.

Billie alzó una ceja, con la sonrisa imborrable en su rostro.

—Mira, no digas que no te lo advertí. Pero bueno… ¿Sí ubicas una banda coreana llamada BTS? —comenzó a hablar Billie, Tom asintió.—Bueno, pues dos miembros de la agrupación, en específico YoonGi y Jimin, bueno, a ellos los shippeo —explicó.

—¿Shippear? ¿Qué es eso? —inquirió Tom, sintiéndose feliz de escucharla hablar emocionada, pero también confundido.

Billie se tapó la boca para cubrir su risa.

—Bueno, shippear es cuando ves a dos personas y las imaginas juntas, como en pareja. Y bueno… Se le dice Boys love, ¿sabes? Lo que vendría a ser en palabras simples gays. Y bueno, para este punto es fundamental preguntarte esto porque es de vida o muerte —soltó con seriedad Billie, Tom arqueó una ceja, esperando que dijera la pregunta—. ¿YoonGi bottom o Jimin bottom? —cuestionó.

Tom boqueó sin entender bien lo que le estaba preguntando, sin embargo, notaba determinación en la morena, lo que significaba que si respondía algo negativo, de algún modo estaría fallándole.

—¿Qué es bottom? —terminó por preguntar Tom.

Billie nuevamente se aguantó una risa, y luego lo miró otra vez.

—Bueno, bottom es el pasivo, ya sabes, el que recibe en el… Ajá, tú sabes, el sexo —comentó Billie, mordiéndose el labio inferior.

Tom se sonrojó, realmente no había pensando que Billie tenía gustos sobre escribir sobre gays, precisamente teniendo sexo. El de rastas tragó saliva duramente.

—¿Eh… Tal vez YoonGi? —cuestionó dubitativo Tom.

—Eres de los míos, definitivamente. Esa es la respuesta correcta —soltó Billie, con la expresión de felicidad en su rostro.

Tom sentía cómo su corazón latía acelerado al verla de esa manera. Sintió que compartían un buen momento, era ahora o nunca. Se sintió envalentonado por aquel instante que tenían.

—¿Te gustaría salir a comer conmigo? ¿O ir por helados, o algo así? —barbotó Tom.

—Ay es que Tomi… Lo haces tan difícil poniendo esa carita, porque tienes toda la pinta de un bottom. O sea realmente si yo fuera un chico, sería tu top, ¿sabes? Es que bueno, no soy transgénero, pero, nene, soy lesbiana, y bueno, tú eres muy lindo, pero no podríamos hacer algo, ¿me entiendes? —soltó Billie con toda la amabilidad que podía decir.

Tom sintió cómo su pecho se partía en dos. Eso quería decir que no tenía oportunidad. Miró a un costado, sintiéndose miserable.

—Pero, hey, ¿tal vez un helado no me vendría mal? ¿Quedar como amigos? —ofreció Billie, sintiéndose culpable por la expresión de Tom.

El de rastas le ofreció una sonrisa tímida. —Sí, estaría bien.

Cuando terminaron las clases, es que salieron los dos a la heladería que estaba cerca de la escuela. Y Billie tuvo que tragar saliva al ver cómo Tom comía su helado, es decir, era jodidamente erótico, se le paraba el clítoris al verlo chupar de esa forma, evidentemente el de rastas no era consciente de lo sexi que lucía, haciéndola salivar.

—¿Pasa algo? ¿No te gusta el sabor que elegiste? —preguntó Tom, confundido por la quietud de la morena.

—No, no, no es eso —respondió Billie, para darle un mordisco al sándwich de helado.

Billie se sentía confundida, porque el cómo chupaba Tom su paleta la hacía… Sentir cositas de mujer en su interior, lo cual era irónico, porque en realidad la forma de succionar el helado, que podía pasar fácilmente con un falo, algo que biológicamente la morena no tenía… Sin embargo, no es como si realmente no lo tuviera . En realidad, Billie había comprado un arnés con dildo hacia unos meses, porque tenía el entusiasmo como para hacerlo con una chica, que al final se había desanimado, y ella se lo quedó sin estrenar. No es que Tom no tuviera un… Agujero disponible al que pudiera penetrar, cumpliendo las fantasías de toda fujoshi al penetrar a su pasivo. Pero… Esperaría un poco, porque no se sentiría bien simplemente utilizándolo como un objeto a profanar, se notaba que Tom era un buen muchacho, tal vez podría darle una oportunidad de conocerlo, e incluso llegar a tener intimidad, aunque fuera bajo sus términos claro. Se rió ante el pensamiento, la verdad no pensó en que le llamara la atención hacer algo así, sin embargo, tampoco es que realmente se quejara.

—Creo que sí deberíamos salir —comentó Billie cuando terminó su helado.

Tom la miró con ilusión. —¿Sí?

—Sí, sólo vayamos despacio… Y bueno, como te mencioné antes, si es que congeniamos bien y llega a haber intimidad, serás mi pasivo, ¿entiendes? —soltó Billie con determinación.

Tom asintió, entendía lo que eso significaba, pero si aquello le daba la oportunidad de salir con Billie, no se negaría, porque… ¿Eso no lo volvía gay, no? Si igual era una chica… Si bien era intimidante pensar en que ella hiciera algo dentro suyo, podía soportarlo, no es que él tuviera la masculinidad frágil, y también sabía que la estimulación de la próstata era algo que hacía que un hombre disfrutase, o al menos eso les habían explicado en la clase de educación sexual.

&

Los días fueron pasando, y ambos se daban tiempo para salir, o Tom la acompañaba a dejarla en su casa, igual se mandaban mensajes de Whatsapp todo el tiempo. Haciendo que pasaran de una “amistad” a suspirar por el contrario.

Billie tomó la iniciativa, ella le dio su primer beso, y Tom se sintió en las nubes cuando eso pasó, no sabiendo cómo sentirse cuando la morena lo recorrió con su lengua, sintiendo el piercing que sólo había alcanzado a ver. Él era más de acariciarle el rostro o tomarle la mano, porque la verdad era que ella era su primera novia.

Hasta que Billie lo invitó a su casa, donde la mayor parte del tiempo la pasaba sola, y ella lo guió a su habitación. Para ese punto ya se habían dicho que se querían, pero a Billie no le bastaba el compartir besos con lengua con el de rastas, quería más. Deseaba a Tom, por eso lo jaló a su cuarto, y lanzó sobre la cama, comenzando a besarlo mientras se frotaba con él, se sentía extraño sentir el bulto contra su entrepierna, sin embargo, no se sentía amenazada porque habían dejado en claro los términos cuando tuvieran su primer encuentro sexual. La morena comenzó a besarlo en el cuello mientras el de rastas se deshacía en gemidos, aferrándose a la sábana de la morena, la cual se quitó la camiseta, y sostén, liberando sus pechos, para después bajarle los pantalones y ropa interior, mientras Tom se desvestía, un tanto inseguro al ver la majestuosidad del cuerpo de la morena, no podía dejar de ver sus pechos, preguntándose si podría tocarlos.

Antes de que Tom pudiera vocalizar su duda, Billie se puso a chupar uno de sus pezones, consiguiendo que él se arqueara por aquella nueva sensación, no sabía que sus pezones eran sensibles, la morena delineó sus costillas y vientre con su lengua, sin animarse a ponerse a la altura de su miembro. Para luego levantarse y sacar un arnés con dildo del cajón, junto con un tubo de lubricante, y condones. Tom tragó duro, mientras veía cómo se ponía el arnés, los cuales se ajustaban a sus caderas y muslos, dejando a la vista el consolador de buen tamaño, que incluso era modelo realista, con venas y testículos, fácilmente era incluso más grande que su miembro, aquello lo tensó un poco.

—No te preocupes, bebé, no te haré daño —tranquilizó Billie, echándose, comenzando a acariciar sus muslos, pasando sus dedos con cadencia, haciéndolo suspirar, sintiendo cómo su erección dolía por su nivel de excitación, Tom se mordió el labio inferior por el deseo.

Billie subió sus dedos en dirección a sus testículos, ignorándolos para seguir bajando, hasta que presionó un dedo en su trasero, por lo que Tom dio un bote en la cama, por la extrañeza, consiguiendo que la morena se riera.

—Tranquilo, aún no hago nada —avisó Billie, la cual abrió el lubricante y se echó el gel sobre dos dedos, para luego volver a dirigirlos a su entrada, presionándolos con suavidad—. Si te relajas será más fácil, prometo que te terminará gustando —arguyó, y Tom soltó el aire contenido, relajando su cuerpo, comenzando a sentir cómo la morena ingresaba en su interior, sólo eran sus dedos, y se sentía algo raro, pero no era desagradable, una vez que se acostumbraba a la sensación, sólo era algo curioso… Al menos agradecía estar muy limpio.

Billie siguió moviendo los dedos en círculos, sintiendo la estrechez de Tom, sintiendo cómo se le secaba la boca por la excitación, si bien el dildo no era una extensión de su cuerpo, fácilmente podría disfrutar hacérselo, porque lo quería, quería a ese chico, y de ese modo podría demostrarle el amor que sentía por él.

Siguió moviendo sus dedos, ahora como tijeras, dilatándolo más, consiguiendo que soltara suspiros, rebuscó en su interior hasta que Tom gritó, pero era un grito de placer, no de desagrado, así que había dado en el blanco, ahí era su próstata. Volvió a presionar, haciéndolo arquearse y se maravilló frente a la imagen de su rostro contraído por el placer y su cuerpo perlado en sudor.

—¿Se siente bien? —preguntó Billie, relamiéndose los labios, con ojos oscurecidos al verlo, disfrutando todo, Tom asintió, mordiéndose el labio inferior, Billie curvó los dedos nuevamente y el de rastas gritó otra vez, temblando en esta ocasión, con su miembro bañado en preseminal.—Creo que ya estás listo —avisó, sacando los dedos de su interior.

Billie se ubicó entre sus piernas, acariciándole los muslos, viéndolo suspirar bajo suyo, sujetó uno de los condones y lo puso en el dildo, más que nada porque iba a ser usado analmente que por otra cosa, y levantó las piernas del de rastas, observando su expresión de entrega total, Tom estaba dispuesto a hacer todo por ella, y claro, iba a disfrutar en el camino, pero de todas formas.

La morena guió su erección hacia su agujero, presionando poco a poco, viendo sisear a Tom por la sensación, había un poco de fricción.

—Si te duele avísame —pidió Billie.

—No, sigue —dijo Tom, acezado.

Ambos cerraron los ojos un instante mientras seguía ingresando en su interior, hasta que entró todo, ambos jadearon y luego abrieron los ojos, observándose fijamente.

—¿Puedo agarrarte los senos? —preguntó Tom, dubitativo.

Billie rió. —Me encanta que tengas mi verga de plástico en el trasero, pero te preguntes si me puedes tocar los pechos, eres adorable, realmente —soltó, y Tom comenzó a masajear, haciendo que la morena se excitara un poco más, mientras él jugaba con su pezón por un lado, y por el otro lado apretaba todo el seno, sintiendo la suavidad excitante bajo su tacto—. Ahora sí me voy a mover —avisó la morena, y Tom asintió, al concentrarse más en los senos de Billie se distraía un poco del dolor.

Billie se salió y volvió a ingresar, haciendo que ambos gimieran, Tom porque le había dado contra la próstata, y Billie, porque su clítoris se estimulaba con la presión del dildo al penetrarlo. Así que realmente iba a disfrutar esto. El de rastas estaba bajo suyo soltando jadeos, aferrándose a sus senos, mientras su miembro daba botes, y ella comenzaba con las embestidas, tomándolo por las caderas, buscando darle en ese ángulo todo el tiempo, el que hacía que Tom se arqueara y hablara en latín.

Tom nunca había sentido algo así, nunca pensó que disfrutaría de una polla metida en el culo, pero al sentir cómo entraba en su interior, simplemente no podía desear otra cosa, Billie ni siquiera le había tocado la hombría, sin embargo, ahí estaba, disfrutando tanto ser penetrado, seguía apretando los senos de Billie, la cual estaba extasiada en ese momento, viendo cómo su novio gemía su nombre, contrayendo el rostro por el placer y mientras le daba en ese punto, ella sentía cómo sus labios se apretaban contra su clítoris, haciéndola sentir tanto que en cualquier momento se correría, así, sin necesidad de tocarse, simplemente por metérsela a su novio.

Tom dejó los senos de la morena para ahora incrustar sus escasas uñas en su espalda, gritando contra su oído, mientras ella seguía arremetiendo en su interior. Billie nunca había pensado que un hombre la excitara de esa manera, pero Tom era diferente… No era un chico cualquiera definitivamente, era como si hubiera nacido para ser el pasivo.

Siguió con las estocadas, con cadencia, sintiendo cómo sus cuerpos se unían y compartían hasta sudor, estaba tan cerca de venirse… Que terminó penetrándolo con fuerza, corriéndose en ese momento.

—¿Pasó algo? —preguntó Tom, extrañado por cómo la morena básicamente se desmayó sobre él.

—No, no, me vine —dijo Billie, con una sonrisa—. Pero lo bueno es que no se me baja la “erección”, así que puedo seguir —acotó para volver a embestirlo, agradeciendo el ser mujer y más multiorgásmica.

Tom siguió meciéndose con ella, presionando su trasero para mayor profundidad, realmente no podía cansarse de aquello, quería mucho a Billie, y el saber que ella era quien le daba placer hacía que las sensaciones se multiplicasen por mucho. Abrazó con las piernas a la morena, haciendo que estuvieran aún más unidos, y Billie no desaprovechó la oportunidad para seguir metiéndosela más profundo, disfrutando de la orquesta que era escuchar los gemidos sonoros de su novio. Luego bajó el rostro, para comenzar a besarlo, sin dejar de mover las caderas, sintiéndose tan natural estar dentro suyo, como si en otra vida realmente hubiera tenido pene y se la hubiera metido todo el tiempo.

—Billie… Tan rico… —halagó el de rastas, cuando la morena volvió a besarlo, succionando la lengua de Tom, haciéndolo que se corriera en ese instante, apretando tanto el dildo que terminó empujándolo fuera de su cuerpo.

—Vaya, eso sí que estuvo intenso —mencionó Billie, quitándose el arnés.

—Me gustó mucho —confesó Tom con el rostro rojizo por la vergüenza—. Y… Fue mi primera vez, me sentí muy bien porque fue con amor, así no haya sido de la forma convencional —acotó el de rastas, Billie se situó a su lado, acariciando su mejilla para luego besarlo.

—Yo te quiero, Tomi, por eso lo hice con mucho amor, ¿sabes? Para mí también fue especial, porque no creas que tenía más experiencia, sólo que… Tuve la idea de que podría servirme tener un arnés —comentó Billie, alzándose de hombros.

—Yo también te quiero —respondió Tom con ojos brillantes, para luego besarla, jugando ambos con sus lenguas—. ¿Puedo hacer algo para que sientas placer? —inquirió inseguro.

—No, bebé, no quiero tu pene en mí —comentó Billie.

—Pues… No necesariamente mi pene —ofreció Tom. Billie lo miró alzando una ceja.

—¿Qué sugieres? —cuestionó Billie.

—Tal vez… Si me dejas probarte —explicó Tom, aún más sonrojado.

Y Billie formó una “o” con su boca, al entenderlo, por lo que asintió y se echó de espaldas en la cama. Una lengua no podría hacerle nada, ¿cierto?

Tom inseguro bajó hasta su monte de venus, besando sus muslos internos, para luego separar sus labios, los cuales estaban húmedos por su excitación y su corrida previa, y comenzó a lamerlos, saboreando sus fluidos, comenzando a chupar sus labios, no tenía experiencia, pero por los gemidos que soltaba Billie, podía decir que estaba haciéndolo bien, la morena se comenzó a apretar los pechos, mientras Tom buscaba su clítoris, lamiéndolo con timidez al inicio, y luego succionándolo con mayor confianza, sintiéndolo inflamarse contra sus labios.

Billie jadeaba por el placer, ya que de por sí estaba sobre estimulada luego de haberse venido al penetrarlo, y el que ahora estuviera haciéndole eso… Luego sintió cómo Tom metía su lengua en su interior y ella apretó más sus senos, era la puta gloria. Después lamió sus labios, chupándolos, haciéndole ver las nubes, hasta que se vino en su boca, y el niño tímido se tragó toda su venida, levantándose con una sonrisa en los labios.

—Sabes muy bien —le susurró contra su boca, para luego besarla, haciendo que Billie probara sus propios fluidos en la boca de alguien más.

Lo tomó por las rastas, comenzándolo a besar con fiereza.

—Si sigues así, terminaré metiéndola otra vez —soltó Billie contra sus labios.

—No me quejaría sentirte en mi interior de nuevo —respondió Tom, para luego volver a besarla.

Aquel chico era una caja de Pandora… ¿Quién lo diría? Que Billie se terminaría enamorando de un hombre cisgénero, al cual terminaría volviendo el perfecto pasivo, como en los mangas o manhwas Boys Love. Pero no se quejaba para nada, porque no cambiaría a su Tomie por nadie en todo el mundo.

Y aquello sólo era el comienzo de las aventuras que tendrían juntos, en lo que esperaban fuera una fructífera relación, no la más convencional, pero, ¿qué importaba lo que el resto pensara? Mientras ellos fueran felices, el mundo podría irse a tomar por culo.

F I N

Comenten si les gustó, no me dejen aquí solita.

por Kasomicu

Escritora del Fandom

2 comentario en “16: El perfecto pasivo”

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