«Catorce» Fic de Kasomicu
Capítulo 27: Transición
Miles de pensamientos pasaron por su mente. El que Tom era muy joven para pensar en aquello, en que recién era su primer novio, ¿y si luego se arrepentía? ¿Si Tom encontraba a alguien más? Sus inseguridades lo estaban atormentando en ese instante. Es que no era fácil de procesar que tu novio de quince años te estuviese proponiendo matrimonio.
Matrimonio… una palabra que le traía tan malos recuerdos, su infancia con sus padres casados y cómo aquello se había arruinado. Las uniones no son para siempre.
“Once es diferente a todos”, le decía una voz en su cabeza, en contraposición con las otras voces que eran sus jodidas inseguridades.
Lo tenía cerca de su rostro, con las rastas cayéndole y cosquilleándole las mejillas, observándole con esos ojos color miel que tanto lo cautivaban, viéndosele embebido con su rostro, tan enamorado, nervioso a la espera de la respuesta que tendría que darle.
Su corazón daba tumbos terribles contra su pecho. Sintió sus mejillas enrojecerse y de nuevo se sintió frágil, y con miedo, como un niño pequeño al que le teme a la oscuridad, él le temía a lo desconocido, a no saber cómo podría darse todo si más adelante ellos se casaban. Si es que llegaba alguna rutina, si Tom se cansaba de él. Se mordió el labio de forma significativa, para acallar los pensamientos.
Tom lo amaba, ¿qué más hacía falta?
—Yo… sí —respondió para luego carraspear. La sonrisa de Tom hizo que le doliera el pecho de tanto amor que le daba el solo verlo. Once acunó su rostro y lo besó con fervor, acomodándose sobre la pelvis de Bill aposta, incitándole con movimientos de su lengua lo que quería que le hiciera.
—Vamos a ser felices por siempre, Bill.
—Eso… eso espero, Once.
—No siempre serán las cosas fáciles o todo será felicidad pero estaremos juntos. Te amo —murmuró mientras se mecía sobre Bill, haciéndolo jadear.
—Yo también —respondió en un resuello.
…
Oskar había dado el aviso de la gira, y la gente estaba emocionada, la mayoría de ellos los felicitó abrazándolos y dándoles ánimo. Pero uno de los chicos entre el público se había quedado congelado frente a la noticia.
Se iban de gira. Andreas iría con ellos. No lo vería en quién sabe cuántos meses. Tenía que hacerlo ahora, tenía que decírselo.
El moreno de ojos azules se abrió camino entre sus compañeros y con manos temblorosas sujetó la muñeca de Andreas, consiguiendo atraer su atención y recibiendo una mirada de extrañeza.
Otra vez ese chiquillo raro, el que se cortaba, ¿qué es lo quería?, fue lo que pensó Andreas.
—Ya te dije que…
—Escúchame —le interrumpió con una expresión decidida, sin temblor en su voz—. Soy yo quien te ha estado enviando notas, yo te regalé el disco de Daft Punk y a tu gatita. Desde que ingresé a la escuela captaste mi atención, pero me daba mucha vergüenza acercarme, tenía miedo de que me rechazaras, sin embargo, he estado siempre al tanto de ti y cuando dijeron que se irían de tour no pude evitar pensar que te irías sin saber la verdad.
Kristoffer bajó la mirada y tragó saliva, había dicho todo lo que tenía que decir y ahora sentía las mejillas calientes, esperaba lo inevitable, que lo rechazara.
A Andreas se le iluminaron los ojos, su admirador, el que quería besarlo, el que le había dado regalos sin tratarlo como un juguete y teniendo especial atención en él estaba ahí frente suyo, no era lo que esperaba en definitiva, sin embargo, era su personita especial. Por eso el chico había trabajado en vacaciones, para darle sus regalos.
Se acercó a él y lo besó, sujetándolo por el rostro, Kris apoyó con cierta timidez sus manos en las caderas del contrario y todo se sintió correcto, tal y como debía ser.
—Discúlpame por haber sido un idiota hace un momento —dijo Andreas contra los labios de Kristoffer, el cual sentía que sus muñecas ya no le picaban más.
—No te preocupes.
Volvieron a besarse.
…
Al siguiente día Bill estaba tirado en su cama, pensando en lo sucedido en la noche, sintiéndose en parte inseguro.
Simone tocó la puerta.
—Pasa.
—Hijo, ¿qué tal? Anoche viniste extraño y hoy no has salido del cuarto ni para desayunar, ¿sucede algo? —preguntó Simone, sentándose en el borde de la cama, apoyando una mano en la rodilla de Bill.
—Esto… no sé cómo te lo tomes, pero Tom me propuso matrimonio y le dije que sí —informó Bill, sentía que debía decirlo. Simone abrió los ojos como platos y pestañeó consecutivas veces, balbuceando para luego hablar por fin.
—Pero, ¿cómo? Si él tiene apenas quince años, y según me has contado eres su primer novio. Eso es… imposible. Hijo, ¿sabes que lo limitarías bastante si es que se llegara a casar con su primer novio, no? Tiene que tener experiencias, vivir, conocer otras gentes, tener otros novios. Comprendo que lo de ustedes sea algo lindo, y puro, pero tampoco puedes exigirle que tenga un amor adulto, Bill. Por más maduro que lo veas. Creo que tú sabías que tarde o temprano terminarían su relación, sin embargo, ¿casarse?
Bill tragó saliva y sintió un malestar general, porque en parte compartía la opinión de su madre. No quería que Tom mirase atrás y notara que no había vivido nada por quedarse con él. No obstante, él lo amaba, como nunca a nadie había amado, ¿sería muy egoísta el haberle quitado no solo la pubertad sino también la adolescencia? ¿Acaso el amor no bastaba? Bill ya había pasado por muchas cosas. Pero Tom no, y ahí estaba el detalle.
…
El tiempo pasó, las vacaciones terminaron. Y las cosas habían cambiado.
Bill se había tornado más ausente, dando como excusa que tenía mucho que hacer y Tom había sabido comprender, tomando en cuenta que ya tenía que ir donde la psicóloga, cuidar a los niños más seguido por asuntos del vacacional de la escuela donde enseñaba Dunja, y por lo que no iba a tener tiempo, pero tampoco era tonto, sabía que había algo más, porque cuando Tom intentaba besarlo Bill lo evitaba, dándole la mejilla u ofreciéndole un beso en la frente.
Se preguntaba qué había hecho mal, Bill ya casi no lo tocaba, solo de vez en cuando lo abrazaba fuertemente y le repetía que lo amaba, solo eso hacía que Tom no le preguntase qué le sucedía, porque tenía miedo a su respuesta.
Las clases de Bill habían comenzado antes que las clases de Tom, por lo que le daba otra excusa a Bill para alejarse.
Alejarse. ¿En serio su Bill estaba alejándose de él?
…
Por otro lado la banda estaba genial, hubo ciertos peros que puso Marie con respecto a que Andreas “perdiera” su último año de escuela, sin embargo, con Georg asegurándole que lo obligaría a tomar sus cursos por internet se tranquilizó.
Andreas por su parte estaba muy feliz, con alguien que le tomaba la importancia que se merecía, y si bien no estaba enamorado aún, sabía que con facilidad podría hacerlo, lo que sí tenía era un gusto por el chico moreno de ojos azules.
Oskar seguía igual de diva, pero ahora en los recesos se encargaba de tirarse sobre Gustav, dando la impresión de que su relación iba avanzando a pasos agigantados.
…
Tom jugaba con desinterés con su lápiz, Kristoffer se mordisqueaba el labio a su costado, enviándole un mensaje de texto a Andreas, que estaba en Berlín. La profesora hablaba a sabiendas de que la mayoría no le estaba prestando atención, y supuso que era normal, debido a que era el último año, y venían de vacaciones.
—Pst, Tom, ¿cuál es el color favorito de Andreas? Es que planeo darle una sorpresa cuando llegue —susurró Kris mientras se cubría la boca para disimular.
Tom soltó un gruñido, no soportando lo armonioso de las relaciones que lo rodeaban, aunque sintiéndose en parte mal porque se supone que debía estar feliz por su amigo.
—Falta mucho para que regrese.
—¿A ti te falta sexo o qué? —chanceó Kristoffer, habían cogido confianza desde que se volvió novio de Andreas.
Tom frunció el ceño, furibundo, y lo asesinó con la mirada. Sí, le faltaba sexo pero no por eso estaba así.
—Eso a ti no te interesa.
—Wow, calma, Tom, solo era una broma —se disculpó Kris, apenado.
Tom se sintió culpable y negó.
—No, lo siento, ando algo irritable, tengo problemas.
—Pues sé que no somos muy cercanos o algo así, pero para cualquier cosa puedes contar conmigo, ¿ok?
—Gracias —dijo Tom—. Y es verde, el color favorito de Andi.
—Genial, gracias, y de nada.
…
—Bueno, jóvenes, como sabrán, esta institución tiene un prestigio a nivel internacional, aparte que posee unos convenios con otras universidades en otros países, tanto en Europa como en América, así que en base a este examen, del cual muchos se han informado de antemano, podrán hacer el intercambio a otra universidad, ¿interesante, verdad? —terminó de informar la profesora a los alumnos, Bill se mordisqueaba el labio inferior nervioso.
Él había sido uno de los que había preguntado por el intercambio. Era la única forma de ya no seguir haciéndole daño a Tom, y poder ser capaz de alejarse de él por completo, sin sentir esa imperiosa necesidad de tocarle, besarle y nunca dejarle ir.
—Entonces, ¿están listos para dar el examen?
Bill tragó saliva.
…
Una mujer que rondaba la edad de Simone, un par de años menos quizá, tenía una bebé de ojos marrones ámbar en sus brazos, se sentó en la mesa de una cafetería hasta que un hombre llegó con una carpeta en mano.
La bebé jugueteaba con unas llaves de colores, el hombre sorbió un poco del café que ya había pedido la mujer, la cual lo miraba expectante.
—Y bien, dígame, detective. ¿Lo encontró? —preguntó la rubia de ojos azules.
El hombre le pasó la carpeta, en la cual había fotos, y documentos.
—Supongo que es él, ¿cierto?
Ella observó las fotos detenidamente y asintió.
—Sí, es él, ¿dónde se encuentra?
—Ahí en los documentos se precisa donde lo puedes encontrar. Si gustas puedo guiarte a donde está —ofreció el caballero.
—No hace falta, de ahora en adelante me haré cargo.
La bebé dio un bote en el regazo de su mamá y sonrió.
Continúa…
Es enserio que faltando poco se va todo a la chingada y Bill despues de que aceptara casararse con Bill lo dejara 😭😭😭😭😭😭😭odio q se complique todo y Tom sufra 😡😭😭😭
Lo lamento, Moni 🙁