Notas: Finalmente el día 31, aquí no me dieron fetiche, yo tenía que elegir uno y elegí pues stuck in a wall, que es básicamente que te quedas atrapado en una pared xD, es un poco fluff, de humor, y así, porque es lo que mi corazoncito pedía luego de todo este mes de fetiches, pero con su dosis de fogosidad.

Aquí les dejo las playlist del kinktober por si desean oírlas, no es haya sido un songfic, sino más bien que están relacionadas, ya sea por la letra, título algo:

En spotify: https://open.spotify.com/playlist/55pEWzBi0SxRSs59S74oQg

Y en youtube: https://www.youtube.com/playlist?list=PLld5dJJUK22BAPAU1XrzGkIee-eq1XzLp

Día 31 kinktober: Día libre.

Tom quería demostrar que pese a ser un omega, era muy capaz de arreglar ese hoyo en la pared… Sin embargo, sus planes no salieron como lo pensó.

One-Shot de Kasomicu

«La pared»

Bill suspiró mirando la pared, la humedad había hecho que se hinchara el drywall, por lo que finalmente había un hueco en ella que traspasaba a la otra estancia.

—Definitivamente tendremos que mudarnos —masculló el alfa, viendo el hueco en la pared.

—No. Esta casa es nuestra… La primera que pudimos costear como matrimonio, así que me niego a mudarme —refutó Tom, su omega, cruzándose de brazos.

—En todo caso, tenemos que llamar a alguien para que la arregle —razonó Bill—. Yo tengo que irme a trabajar, mi amor. Pero no te preocupes, pídele ayuda a Georg y a Gustav, seguro ellos tienen algún número de un profesional que pueda ayudarnos —acotó el alfa, dejándole un beso en los labios a su esposo, para luego salir de su casa.

Tom frunció el ceño. —Claro, pedirle ayuda a un profesional, o a cualquier persona, porque yo como omega no puedo hacer nada por mí mismo —soltó irónico el omega, quejándose—. Mi padre no crió un inútil, yo sé usar herramientas y fácilmente puedo arreglar esa pared yo solo. Así que no llamaré a nadie, traeré mis herramientas y lo haré. Si Bill me pide ayuda hasta para cambiar un foco, no creo que esto sea muy difícil. No porque sea un omega quiere decir que no sea un hombre. Lo soy, uno muy capaz —siguió hablando el de rastas, yendo por la caja de herramientas—. Sí, señor, soy muy varonil… Y fuerte. Fácilmente si alguien me ve podría pensar que soy un alfa —rió para sí mismo.

Dejó la caja de herramientas en el piso, pero escuchó un rugido de su estómago. Suspiró.

 Bueno, lo arreglaré después del desayuno —dictaminó Tom, yendo a la cocina.

El omega comenzó a freírse unos hotcakes con la masa que quedó del desayuno que le hizo a Bill. Cuando estuvieron listos le echó una pizca de canela, más por gusto suyo que otra cosa, porque canela era el olor de las feromonas de su alfa, algo que hacía que cuando estuviera en la calle y oliera roles de canela inevitablemente se excitara, aún recordaba cuando se conocieron y fue amor a primera vista, Bill era su predestinado, y la canela fuerte, picante… Era algo que Tom lo hacía sentir tan bien. Pero bueno, ahora sólo se echó un poco, porque nunca se cansaba del sabor, sin embargo, no bastante como para terminar masturbándose.

Bill le había dicho que Tom olía a naranja, y el de rastas no entendía cómo es que pudiera gustarle la naranja, pero el alfa le había dicho que le encantaba esa fruta, que incluso en su sabor artificial le gustaba, pero Tom sabía que no le mentía, por la forma en que lo olía cuando estaba en celo, y cómo siempre lo lamía y hacía como si quisiera comérselo.

Tom sintió el rostro sonrojarse frente a los recuerdos, y un tintineo en su entrada, humedeciéndose un poco. Tragó saliva duramente. Se había excitado frente a las remembranzas de cómo Bill lo poseía… Pero mejor tomaría una ducha.

El de rastas se fue a bañar, sin querer tocar su erección o meterse los dedos, no, señor. Tom no tenía su celo ahora, si no había hecho mal sus cálculos le vendría en unos días, así que simplemente estaba un poco cachondo. Cuando por fin salió de la ducha, se vistió.

“¿Qué tenía que hacer?”, se preguntó a sí mismo. “Oh, la pared…”, se respondió a sí mismo en su cabeza.

Pero de camino a ver la pared recordó que no había lavado la ropa. Tom se mordió el labio, y fue a recolectar ropa sucia para ponerla en la lavadora.

Cuando terminó el ciclo de lavado, Tom lo puso en la secadora, agradeciendo que su esposo le hubiera comprado también eso para no lidiar con un tendedero. Al final, Tom tuvo que doblar la ropa y guardarla en los cajones.

Cuando terminó vio la hora, dándose cuenta que tenía que cocinar para el almuerzo y cena. Así que volvió a la cocina.

Tom terminó de cocinar y se sirvió el almuerzo, comiendo mientras veía tik toks en su celular, ya había puesto una ración de comida en tupper para que Bill la llevara al día siguiente. Se preguntaba si su alfa estaría comiendo en ese momento, si le habría gustado lo que cocinó ayer… Luego se enojó, evidentemente le tenía que gustar lo que cocinó porque no es que tuviera otra cosa que comer.

—A menos que ese alfa desleal le haya dado mi comida a uno de sus compañeros y se haya comprado un menú —se lamentó Tom por una escenario que ni siquiera era real—. Y yo todavía que le pongo notitas diciéndole que tenga un bonito día o lo mucho que lo amo…

Después de hacer drama por sobrepensar, es que Tom terminó de comer, dándose cuenta que se aburría mucho sin salir de casa. Y suspiró mientras veía una serie en la televisión.

—Telenovela… —le diría Bill si lo viera.

—Es serie… —le diría Tom por toda respuesta.

Nadie valoraba la serie de calidad que era Teresa, incluso se había planteado aprender español simplemente para poder verla versión en su idioma original.

Hasta que lo recordó. La pared. Bill vendría en un par de horas y él no había empezado a arreglarla, así que apagó la televisión y fue nuevamente donde estaba la pared rota y su caja de herramientas.

Tom metió su mano, acomodando los cables para no dañarlos cuando tuviera que hacer el emplaste para resanar la pared, luego sacó su mano, comenzando a hacer la mezcla, y quedó satisfecho con cómo iban combinándose los ingredientes. Buscó su espátula, para quitar unas partes manchadas por humedad, estaba en eso cuando la herramienta se cayó dentro de la pared, por lo que Tom metió su mano, pero no llegaba al objeto, por lo que tuvo que meter la cabeza y casi medio cuerpo con su cabeza saliendo por el otro extremo de la pared, pero con su mano pudo dar finalmente con la espátula, por lo que sonrió, hasta que…

Se dio cuenta que no podía salir de la pared.

—Mierda… —masculló Tom, cerrando los ojos con fuerza.

Sus brazos, pecho y cabeza estaban al otro extremo del hueco, mientras que su cintura, caderas y partes bajas estaban del otro lado. Por más que intentaba empujarse no podía salir, estaba literalmente atorado en la pared.

Tom casi podía escuchar cómo Bill lo regañaría por no hacerle caso y ponerse a arreglar las cosas por sí solo, que por cosas así es que no quería que lo hiciera, y el de rastas se mordió el labio de frustración. Él quería reafirmar que seguía siendo muy macho pese a ser omega, pero evidentemente no contaba con que terminaría haciendo el ridículo, y ni siquiera tenía el teléfono a la mano para pedirle ayuda a Gustav o Georg, ¿por qué? Porque estaba reproduciendo su playlist de Spotify para escucharla mientras trabajaba.

Es decir, tendría que esperar que Bill regresara.

El de rastas intentó removerse un par de veces más, impulsándose con todas sus fuerzas, pero era inútil, no tenía caso. Tom se sentía tan patético.

&

Cuando Bill entró a su casa, olisqueó algo en el ambiente… Sintió sus fosas agrandarse al reconocer el agradable aroma a naranja y sintió la excitación invadirle. Le había llegado el celo a su omega. Se relamió los labios hasta que… Vio la pared.

—Bill, ¿llegaste? —preguntó Tom, que había oído cómo abrían la puerta, y de pronto el picor le invadió la nariz, el aroma a canela. Es decir… Sí, justo para su pésima suerte le había venido el celo justo en ese instante, y él sabía que el celo de Bill se activaba cuando olía su feromonas, básicamente al ser predestinados y todo eso, pero no era el momento.

—Qué buen recibimiento, mi amor —molestó Bill, apretando su trasero, y dándole una nalgada, al ver cómo su esposo estaba atravesado en la pared, Tom gimió, no era tan buena idea que Bill lo nalguease cuando literalmente estaba escurriendo fluidos por su entrada.

—Ya, sí, muy gracioso, Bill, pero sácame de aquí y luego tendremos tiempo para hacer el amor —masculló Tom.

—¿Cómo es que te metiste allí en primer lugar?… Oh, veo un bote con una mezcla endurecida y herramientas. Déjame adivinar, ¿intentaste arreglar la pared tú solo, cierto? —cuestionó Bill, sin dejar de acariciar las nalgas de su omega.

—Bill… Deja de hacer eso… Y sí, intenté hacerlo… —soltó Tom en un jadeo porque sentía cómo el calor le invadía el cuerpo frente al roce de su alfa.

—Yo te dije que le pagaras a alguien… Pero no, ahí vas tú de terco metiéndote en estas situaciones… —regañó Bill, frotándose contra el trasero en jeans de su omega, haciéndole sentir lo duro que estaba—. Aunque viéndolo bien… Hoy no era un buen día para que nadie venga aquí, aparte de mí, claro —acotó.

—Bill… Deja las bromas y sácame de aquí. Hay un martillo golpea un poco encima para yo poder salir de aquí —pidió Tom con las piernas trémulas al percibir la polla dura de su esposo contra su trasero, aún había tela de por medio, pero no por eso era menos amenazadora.

—¿Cuáles bromas, mi amor? Simplemente estoy obedeciendo lo que me pide tu cuerpo… —exclamó Bill, comenzando a bajarle los pantalones y bóxers a su omega.

—¡Bill! —se quejó Tom, mientras el alfa se aflojaba la corbata, y desabrochaba el pantalón, bajándolo junto con su ropa interior.—¡Bill Kaulitz no te atrevas a…!

—¿A qué, señor Kaulitz? —cuestionó Bill con su voz de alfa, haciendo estremecer a Tom, separó sus nalgas, viendo su entrada dilatada.—Tu hendidura lo está pidiendo a gritos… Incluso palpita por mi verga… Tengo que cumplirle a mi omega, y no hay tiempo que perder, debo ser un buen alfa, ¿sabes?

Tom se arqueó cuando sintió cómo Bill se la metía de golpe, y puso los ojos en blanco, disfrutando la sensación de estar lleno, con sus entrañas calientes y apretaba que deseaban más contacto, podía pedir que lo sacaran de allí, pero en ese instante, cuando Bill entró por completo, ya no podía quejarse, sus instintos estaban azotándole en ese momento, por lo que empujó su trasero contra la pelvis del alfa, apretando su interior para que se moviera.

Bill gruñó y lo tomó por las caderas, sintiéndose intoxicado por su aroma a naranja, y cómo este se acentuaba conforme seguía excitándose aún más… Incluso salivó y comenzó a mecerse dentro de su omega, acariciando sus caderas mientras arremetía en su interior.

Bill sentía cómo quemaban las entrañas de Tom, y cómo sus fluidos lo hacían sentir jodidamente más excitado, se salió para volver a entrar, dándose cuenta lo muy dilatado que estaba su omega.

A Bill le gustaba ser romántico, besarlo durante el sexo… Pero había algo morboso en esta situación en la que estaban, sí, luego sacaría a Tom del hueco, sin embargo, tener su culito disponible para él, y sin que pueda hacer algo por defenderse, si bien sabía que lo estaba disfrutando, de todas formas se regodeaba en ese momento donde su omega era un entrada dispuesta, como esos agujeros gloriosos que habían en los porno…

Tom botó la espátula mientras se aferraba a la pared, con todo su cuerpo moviéndose por las embestidas de su alfa, que le daba un remezón tan fuerte que sentía que le reiniciaba la vida. Bill estaba más efusivo de lo habitual, y el de rastas no podía evitar gustarle eso, si bien extrañaba los besos y caricias, de todas formas sentirse tan utilizado hacía que se agolpase el deseo en su interior.

Tom sentía que era una fuente de placer…

Bill ahora acariciaba su trasero, sin dejar de entrar y salir, chocando contra sus nalgas, mientras su miembro latía en su interior, realmente sintiendo que nunca quería salirse de su omega…

Tom sentía su cuerpo vibrar conforme Bill le daba en su punto de placer, y sabía que estaba mal, pero le gustaba… Cómo Bill era cuando se volvía rudo, así que gimió sonoramente, sin poderlo tocar, pero al mismo tiempo sintiéndolo tan dentro suyo que casi podía sentir su sabor en su lengua…

Canela… Canela… Dulce canela, Tom puso los ojos en blancos mientras su pene se corría con fuerza contra la pared al sentir cómo Bill se hinchaba aún más su agujero, lo sabía, su alfa se había anudado, y el omega estaba sin aliento, sintiéndolo tan grande que se preguntaba cómo su interior resistía tanto…

Cuando Bill se corrió, Tom se quedó jadeante. Quería más, necesitaba más, pero también quería salir de allí.

—Bill… Por favor —pidió Tom, mientras su alfa veía fascinado cómo salía su semen de su culo profanado.

Bill martilló la pared, y luego jaló con fuerza a su omega, sacándolo por completo.

—Ahora vamos a la cama —sentenció Bill, cargándolo porque ya no podía sostenerse en sus piernas luego de estar en esa posición por dos horas.

Tom asintió mientras enterraba su nariz en el cuello de su alfa, dejándose cargar por Bill, que por más que era delgado, tenía una fuerza que no demostraba. El omega se tranquilizó con su aroma, y dejó un beso en donde pasaba el pulso de su esposo.

—Después tendremos que comprar otra casa —ordenó Bill, echando a su esposo en la cama.

—Pero Bill…

—No sólo por el hueco, sino porque necesitaremos más espacio —aclaró Bill, terminando de desvestirse para luego meterse a la cama junto a su esposo.

Tom se calló, porque ahí tendría que darle la razón a Bill, habían hablado sobre dejar de cuidarse para tener un bebé en su próximo celo, sólo que no pensó que el primer intento sería así.

Bill comenzó a besarlo con dulzura, y el omega suspiró de gusto. Tom aún estaba excitado, y Bill igual, así que sabía que ahora volverían a hacerlo, sólo que en una posición más romántica…

De todas formas Tom no podía quejarse, porque gracias a ese hoyo en la pared había tenido una experiencia muy deliciosa.

F I N

Gracias a quienes me acompañaron estos 31 días, a quienes leyeron todos los días, o la mayoría, a quienes dejaron comentarios, me dieron regalos, quienes lo leyeron sin necesidad de ser del fandom.

por Kasomicu

Escritora del Fandom

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