36: Un gran secreto

Capítulo 36 Un gran Secreto

Bill siente los ojos pesados, pestañea acostumbrándose a la tenue luz de la habitación, a la sensación de tener una aguja en su mano, pero, sobre todo, intentando dar una escala al dolor. Afortunada o desafortunadamente no siente nada, más que un terrible sueño, parpadea luchando con la sensación de dejarse vencer nuevamente, gira el rostro hacia la derecha encontrándose con la vista de la ciudad, por el color del cielo debe estar cerca del anochecer o tal vez del amanecer, vuelve a girar el rostro a la izquierda, encontrándose con la mirada de Tom, esos ojos idénticos a los suyos, pero con un atisbo de culpa, sabe que esa mirada a estado en su hermano desde hace años. 

Suspira sin apartar la mirada de su hermano, que hace lo mismo sin moverse de su lugar, observa los hombros tensos y como sus manos se presiona y las venas se marcan en ellas.

Tom—su voz suena ronca y pastosa, puede asegurar que es por la falta de líquidos, Tom se pone de pie y se acerca a la cama, sentándose a su lado—Sé que pocas veces o creo que—carraspea, hasta aclarar su garganta— estoy muy seguro que nunca, te lo digo, pero gracias, por todo.

Tom sonríe y sus ojos se llenan de lágrimas—Suena a despedida, Bibi—acomoda unos mechones de cabello rubio que están sobre la frente de su hermano—No lo hagas.

No me estoy despidiendo, es solo, solo que, creo, no—sacude la cabeza—te mereces más, que unas simples gracias, te mereces un mejor hermano.

Tengo el mejor hermano, tu eres lo mejor que me ha pasado—le da un golpe en la nariz, logrando sacar una ligera sonrisa.

Hablo enserio, Tom, te debo mucho y nunca te lo he agradecido.

Y yo te repito que no tienes nada que agradecer, sabes que haría cualquier cosa por ti.

Tom, a veces eres pésimo mintiendo.

No estoy mintiendo.

Lo sé, así como también sé que aun te culpas por dejarme solo ese verano—Tom desvía la mirada, Bill coloca su mano, sobre la de Tom, con cuidado de no mover la vía, por la cual aún está pasando la sangre que le están transfundiendo— Tom, tu tenías derecho a esas vacaciones y yo me había ganado ese castigo, tal vez al principio me molesto que decidieras aceptar esas vacaciones, porque sentí, que se volvía a repetir el incidente de cuando éramos niños, pero fui yo quien decidió ir a ese lugar, donde cometí el peor error, de mi vida, tu única culpa fue divertirte.

Debí quedarme.

Las cosas pasan por algo.

Sé que estas intentando hacer, que me sienta mejor, y lo agradezco—Tom sonríe, Bill rueda los ojos.

Tom.

Bill, eres mi hermanito, el único que tengo, y mi trabajo como hermano mayor es cuidarte y arreglar cada desastre que hagas.

Aunque esos desastres incluyan el lastimarme a mí mismo—murmura

Todos, tú me cubriste la espalda, ¿recuerdas?

Mamá estaba cansada de lidiar con mis cambios—se encojé de hombros— y mi falta de afecto hacia las personas, así que, que más daba que me culpara a mí de eso, recuerda que soy yo quien tiene una ligera tendencia sociópata, tu nunca demostraste tener eso.

Yo comencé el incendio, por mi culpa —traga al sentir un nudo instalarse en su pecho

Tom, no hables de eso—pide presionando su mano.

Bill, deberíamos decir la verdad, Simone tiene que pedirte perdón arrastrándose de rodillas, por todo lo que te ha hecho, desde ese día y culparme a mí.

No, Tom, no vamos a decir lo que en realidad paso, Gordon, no me culpo, aunque debió hacerlo, a fin de cuentas, le rompí el corazón como dice Mamá—pestañea al sentir sus ojos arder.

Fui yo, quien lo hizo, tu solo, me salvaste—su voz está cargada de culpa.

Siempre y cada maldita vez me necesites—sonríe—Tom, confesando la verdad no vamos arreglar el daño.

Tal vez no, pero no es.

Basta Tom—cierra los ojos, volviendo a sentir el cansancio envolverlo—lo hecho, esta hecho, pero gracias, por querer decir la verdad y por siempre cuidarme.

Siempre.

Bien, ahora puedes hacerme un favor—pide con los ojos cerrados.

Claro, el que quieras.

Sé…sé que la pintura está destruida—su voz tiembla— pero aún tengo el boceto en mi cuaderno, puedes ponerla en un marco y entregársela a Gordon, tal vez si algún día vuelvo a pintar, vuelva hacerlo, incluso aún mejor.

Bill, vas a volver a pintar, Jürgens me aseguro que, Simone no toco ningún nervio que te imposibilitará de mover el brazo, pero llevará tiempo, solo ten paciencias—Bill bufa y Tom sonríe—Sé que no somos buenos en eso, pero habrá que tenerla.

Tom observa a Bill, quedarse dormido de nueva cuenta, regresa a su lugar en sofá y se lleva las manos al rostro, meditando sobre la conversación, y su constante sentimiento de culpa que amenaza con salir en cualquier momento, sabe que, si él hubiera dicho la verdad, las cosas habrían sido diferente, tal vez Gordon no lo hubiera culpado, había sido un accidente o eso quería creer, pero lo más importante Bill seguiría siendo el niño mimado, de Simone y no estarían en constante conflicto.

El sonido de la puerta lo hace levantar la mirada, para encontrarse con el rostro demacrado y ojeroso de Gordon, se pone de pie y camina hacia el hombro que lo estrecha entre sus brazos, sintiendo como sus hombros tiemblan. Siente un nudo en el estómago, al reconocer que la culpa se ha desvanecido y un sentimiento de odio hacia su hermano, lo envuelve, haciéndolo cerrar fuertemente los ojos, Bill tiene razón, Gordon no lo culpo, porque su condición le había jugado a favor, pero que excusa habría tenido él, para justificar lo que hizo, Bill era el chivo expiatorio ideal.

¿Qué sucedió? —pregunta separándose y caminando hacia la cama, coloca su mano, sobre la frente que Bill, vuelve a mirar a Tom en espera de una respuesta.

Alguien entro a su departamento y Bill, lo sorprendió, ya conoces como es, trato de hacerse el héroe y este es el resultado.

Gordon asiente y regresa su mirada a Bill—Sabia que ese lugar no era seguro, pero no quiso agobiarlo, lo veía tan feliz con ese lugar.

Bueno, no creo que regrese ahí.

¿Digo algo, acerca de su atacante?

No nada—regresa a su lugar en el sillón, observando a Gordon, mirar a Bill con una mirada triste—Gordon, Bill va a estar bien.

Lo sé, es solo que cuando me entere me preocupe demasiado, ustedes dos son mis hijos, aunque no lleven mi sangre, —se aleja de la cama y se sienta junto a Tom—Dunja, me llamo después de una reunión y me conto, quise regresar cuanto antes pero no podía, así que tuve que esperar hasta terminar ese día y reorganizar la agenda y las reuniones, ustedes son lo más importante que tengo en mi vida y cada cosa que les pase me preocupa.

Nosotros también te queremos, como un padre—Sonríe—Creo que eres más padre, que cualquiera de los otros dos.

Tom, sé que el proceder de Simone y Jörg, algunas veces no ha sido el adecuado para ustedes, pero ambos los quieren, en especial tu madre, es solo, solo.

Solo que Mamá, no supera lo de ese día—Gordon, suspira—Tú, lo hiciste, digo perdonaste a Bill, porque ella no.

Honestamente no lo he superado, Tom, cada año es una lucha constante para no derrumbarme, al recordar ese día y lo que sucedió, pero tenerlos a ustedes, me hace mantenerme de pie, a tu madre le cuesta, porque bueno…—El sonido de Bill quejándose los hace interrumpir la conversación, ambos se ponen de pie.

¿Bill? —Tom es el primero en acercarse a la cama, observa a su hermano parpadear.

Tom—le llama con la voz pastosa.

Sí.

¿Aun sigues aquí?

Claro, y Gordon, acaba de llegar.

Hola, mi muchacho—saluda Gordon, Bill, abre los ojos y sonríe— ¿Cómo te sientes?

Como, si alguien hubiera intentado arrancar mi brazo—ríe—Pero también, como si estuviera debajo de una tonelada de cemento, me cuesta mantener los ojos abiertos.

Es por los medicamentos, ya verás cómo, pronto pasara y las cosas volverán hacer como antes. —Bill asiente.

Tom—vuelve a llamarlo

Dime, Bill.

Vete a casa, necesitas descansar.

No, aquí me quedo hasta que vuelvas a casa.

Llevas aquí, ¿Cuánto tiempo tengo aquí? —pregunta, pestañeando.

Estamos por terminar tu segundo día.

¡Vaya, duermo mucho!

Lo haces.

¿Cuándo vuelvo a casa?

Dentro de unos días, quieren estar seguros que no habrá infección, y que tu anemia, ya está controlada.

¿Anemia? No sabía que tenía eso nuevamente.

Casi, no comes como se debe Bill, no sé porque no me sorprende—le reprende Gordon—Cuando vuelvas a casa, me encargare de que Indigo, te alimente como se debe.

De acuerdo, pero con una condición.

Bill, no estás en posición, de poner condiciones, lo harás—Dice, Gordon firmante.

De acuerdo, pero llévate a Tom, necesita descansar.

No comiences, no me voy a mover.

Voy a estar bien, hay muchas enfermeras cuidándome, y te apuesto que Sakí y Markus están apostados afuera.

Lo están—confirma Gordon—Pero, también sabemos que Tom, no se va a mover—el mencionado niega y toma firmemente la mano de Bill— ¿Tu madre, ha venido?

Supongo—responde, con voz ausente—Duermo mucho, así que no me doy cuenta. Solo recuerdo haberla visto cuando desperté de la cirugía, por unos segundos, después no recuerdo que paso.

Ha pasado unas cuantas veces—responde Tom—pero ya la conoces.

No es fácil, para ella, ténganle paciencia, sé que se los pido mucho, pero háganlo por mí.

Seguro—responde ambos al mismo tiempo.

Bien, me voy a ir, porque tengo que seguir trabajando, pero vuelvo mañana temprano a relevarte, Tom, no quiero excusas—dice al ver la negación asomarse de sus castaños ojos—Necesitas dormir en una cama decente y puedes volver a quedarte con Bill y traerle algunas cosas.

Eso me agrada—responde Bill, por Tom, quien solo gruñe.

Bien, buenas noches, que descanse, mis muchachos—se inclina y deja un beso en la frente de Bill, la cual siente ligeramente caliente, pero decide no decir nada por no alarmar a Tom, antes de marcharse, se asegurará de que el medico pase a revisarle como se debe, abraza fuertemente a Tom y le susurra que se mantenga calmado, puede ver que está a punto de colapsar y si eso sucede, Bill lo hará también.

Ambos observan, la puerta cerrarse y entonces Bill, abre bien los ojos.

¿Pero qué chingados tienes tú en la cabeza? —pregunta a Tom, que lo mira sin comprender—Que manía te ha dado, por querer remover el pasado, que no entiendes que lo hecho está hecho y lo pasado, pasado.

Bill.

No, nada de Bill—carraspea—Fue mi decisión, Tom, yo me culpé, lo hice porque era lo mejor.

Pero, no lo fue.

¿Y qué vas hacer? ¿Vas a ir con Mamá, Jörg y Gordon, a decir la verdad? ¿Sabes que va a pasar?

Nada—responde.

Exacto, nada, porque ha pasado mucho tiempo, no vamos a ganar, abriendo heridas que ya están parcialmente cerradas.

Yo, solo, no se Bill, después del ataque de mamá, tengo miedo de que vuelva atacarte y esta vez, no pase de ser un accidente.

Bueno, digamos que ese día yo también, la moleste, así que en parte es mi culpa.

Bill, ¿Estas defiendo a mamá?

No, estoy diciéndote parte de lo que paso, que viera la pintura fue la guinda de su pastel.

Lo cual, no la justifica.

Lo sé, pero en este momento estoy cansado, solo quiero que esto deje de dolerme, montar mi exposición.

¿Aun lo harás?

Claro, Simone pudo destruir una pieza importante pero no acabo con todo, solo habrá que rediseñarla, pero voy a tener mi exposición, ella va estar ahí, sonriendo y feliz por mí, así le truenen los dientes.

Eres increíble—Bill asiente y esta vez se queda dormido.

***

Georg, asoma la cabeza por la puerta solo para encontrarse con Bill, mirando hacia la ventana, se adentra del todo en la habitación y da un vistazo al sillón, donde Tom duerme en una extraña posición.

Hey—saluda, llamando la atención de Bill, quien gira el rostro.

Hey, Georg.

¿Cómo sigues? —se sienta a los pies de la cama.

Creo que mejor, se supone que esto debería dolerme, hasta llorar, pero hace un rato entro una enfermera, a ponerme algo en eso —señala la vía que cuelga de su bolsa de suero—así que supongo que era para el dolor, pero milagrosamente no tengo sueño.

Es bueno saberlo, Gustav, manda saludos, quería venir, pero tiene una reunión importante con una banda que quiere firmar.

¿Pero vendrá a verme verdad? —Georg asiente—Bien, porque creo que aún está molesto por el último incidente, en fin, ya tendré tiempo de hablarlo con él, supongo que, si logra llegar a un acuerdo, con este grupo, estará sumamente feliz.

Lo estará, pero sigo diciéndole, que nosotros cuatro somos mejores, deberíamos reconsiderar esa idea, de formar de nuevo la banda, recuerdo que nos la pasábamos bien.

Eran buenos tiempos, pero creo que estamos algo viejos ahora, para comenzar a pelear un lugar.

Había que intentarlo, Gustav y la bella durmiente de haya—señala a Tom—dicen lo mismo—Bill, ríe y después hace una mueca de dolor—Creo que no debo hacerte reír, Tom está muerto—cambia el tema.

Se niega a irse, ya lo conoces.

Estaba muy preocupado.

Yo también, lo estaría si algo malo le llega a pasar.

Van a mantener la historia, sobre el supuesto ladrón.

Es lo mejor, no lo hacemos por ella, créeme, es por Gordon, no merece pasar por otra pena.

Bien, Andreas, quien milagrosamente piensa en casi todo, está buscando alguien para que se lleve la responsabilidad.

Tom, dijo que yo dije que no había visto a mi atacante.

¿Crees que sea mejor, mantenerlo así?

¿Y mandar a un bastardo a la cárcel, solo por proteger a mi madre? —Georg se encoge de hombros—Dejémoslo así, solo quiero olvidarme de esto. Aunque será difícil.

Bien, Entonces, ¿has tenido muchas visitas?

Supongo, pero paso dormido la mayor parte del tiempo, así que no me entero de mucho. Eres un chico con suerte, Hagen, por encontrarme despierto

Georg, pone los ojos en blanco, pero se alegra de que Bill, este de buen ánimo—Bueno te has convertido en noticia nacional, la entrada al hospital esta asediada de periodistas.

Me gusta llamar la atención, es lo que mejor me sale.

Toda una prima dona—se burla.

Georg—le hace una seña para que se acerque, observa el sillón, donde Tom duerme con la boca abierta y se escucha un ligero ronquido— ¿Puedes hablar con Tom?

¿Hablar con Tom? ¿Sobre qué?

Sobre, sobre el hecho de que—mira de reojo a Tom—deje de culparse, por lo que me paso, cree que es su culpa y por más que le he dicho que no es así, no está de acuerdo.

Pero no lo fue, tu madre, se volvió y disculpa la expresión, pero se volvió una perra psicópata.

Tom, no está de acuerdo con eso, así que, por favor, hazlo entender que no fue su culpa.

Cuenta con eso, hablare con Tom —Se quedan en silencio, por unos cortos segundos hasta que Georg, vuelve la mirada a Tom que ahora tiene una mano, en el suelo—Bill, puedo preguntarte algo.

Seguro.

¿Alguna vez, Tom y tu han pensado en contarnos toda la verdad?

Toda, ¿la verdad? ¿A qué verdad te refieres? —Le mira sin entender.

Siempre, he tenido la sospecha de que tú y Tom, ocultan algo.

Hagen, a mí me operaron, estoy seguro que me ponen morfina, pero creo que, a ti, te está afectando—se burla, pero Georg no ríe.

Puedes reírte—Se queja—pero sé que ustedes dos, tienen un gran secreto, que nos han ocultado, no sé porque, se supone que somos amigos, y entre nosotros no hay secretos.

Georg, nosotros no estamos ocultando nada. Te lo juro.

Sí, claro, voy a fingir que te creo.

Porque en verdad, no hay nada oculto.

Bien, no voy a insistir, pero sabes que sea, lo que sea, por muy viejo que sea el esqueleto, que guardan en el closet, siempre pueden contar con nosotros, no vamos a juzgarlos, e incluso, podemos ayudarlos, a deshacerse de él.

Lo tendré en cuenta, pero te aseguro que no hay nada.

Georg suspira y decide no hablar más de eso, está claro que no va a sacarle nada a Bill, como una vez intentara con Tom, aunque Gustav, lo llame paranoico, no puede sacarse esa espina de que sus amigos, están ocultando algo, que está frente a ellos, pero no logra saber que es.

Tu, Julieta, ha venido a visitarte.

¿Mi Julieta? —Georg asiente—No, creo que no se ha enterado.

Bill, eres noticia en televisión y prensa, no vive en una cueva.

Tal vez no, pero pasa todo el día en un hospital y en la universidad y Sofie, es bastante despistada.

Estoy segura que lo es, Andreas dijo que una vez estuvo, en su departamento con ella y ella nunca se dio cuenta.

Creo que Andreas, nunca en su vida le había temido tanto a un bate como ese día.

¿Cómo, logro salir sin que se diera cuenta?

Eso, Georg es algo que nunca sabremos. —Ambos ríen.

Hey—la voz de Tom, los hace voltear al sillón—Hola Georg—bosteza y se estira.

Hola, bella durmiente.

Llevas mucho aquí.

Cerca de una hora, vine a ver a la pequeña diva y a contemplar tu sueño.

Idiota, ¿Cómo te sientes? —pregunta dejando el sillón y caminando hacia la cama.

Mejor, incluso tengo hambre, crees que puedan llamar al médico, para preguntarle hasta cuando, me van a tener en huelga de hambre.

¡Nuestro Billi, tiene hambre Tom! —da palmadas en la espalda de su amigo, que se queja y le regresa el golpe, con una sonrisa en la cara.

Tom sale a buscar a una enfermera para que llame al médico y a la persona encargada de la alimentación de su hermano, dejando solos a Bill y Georg.

¿Sigues pensando, en que te estamos ocultando algo? —pregunta mirando a Georg, que está jugando con la persiana de la ventana. Recibiendo un encogimiento de hombros— ¿Por qué de repente, tienes esta…duda?

Georg se gira y observa la puerta entre abierta, camina hasta ella y la cierra, apoyando su espalda en la misma.

Es solo, que ayer estuve hablando con Gustav y Andreas sobre tu ataque.

¿Qué hay con él?

¿Porque Simone te ataco?

Porque está loca, eso lo sabemos bien.

Podrá no ser la madre cariñosa, que tu recuerdas, pero tanto, así como para hacerte eso.

Georg, de verdad no entiendo a dónde quieres llegar, no hay nada, te lo juro por la herida que tengo en el brazo.

Sí, si, como sea, voy a fingir que te creo.

Bueno, como quieras, pero si vas hablar con Tom.

Sí, Bill, voy hablar con Tom sobre su complejo de culpa.

por admin

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