
Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Capítulo 53: Final alternativo 1
—¡Papá! —llamó Kyle a su padre.
—Dime cielo —respondió al llamado del Kyle.
—¿Papá Bill va a tardar mucho en venir? —preguntó el menor al chico.
—No, en unos minutos llegará de trabajar —respondió el chico al niño— Ahora vete a dibujar con Ivana, mientras os preparó la cena.
—Vamos Kyle a dibujar este dinosaurio —dijo Ivana al niño, al cual quería como si fuera su verdadero hermano.
Erik se fue a la cocina, para ir preparando la cena a los niños, mientras esperaba a que Bill llegara de su trabajo. En esos años, Bill había recuperado el trabajo como modelo y Erik había conseguido uno como actor, trabajando en pequeños papeles en series de televisión.
Erik preparó unos sándwiches para los niños y después se los llevó al salón donde estaban viendo la televisión, también les dejo dos vasos con la bebida. Después se sentó en uno de los sillones, a mirar la televisión mientras hacía compañía a los pequeños, y vigilaba que no hicieran alguna travesura.
—Tu sándwich está mejor hecho que el mío —se quejó Kyle intentándole quitar el sándwich de la niña para comérselo él.
—¡Kyle! Es mi sándwich tú ya tienes el tuyo —dijo la niña forcejeando con el niño— ¡Papá! Dile algo…
—Kyle come tu sándwich y deja a tu hermana tranquila —dijo al niño.
—Pero no es igual… —se volvió a quejar el niño.
—Sí, es igual. Tiene el mismo pan y los mismos ingredientes, así que comételo —ordenó.
—Está bien… —susurró el niño apenado.
—Kyle ven aquí… —dijo Erik al ver que el pequeño ponía cara triste— No te he reñido, cielo. No estoy enfadado contigo —explico dulcemente al niño, para luego abrazarle y darle un beso en la mejilla — Ahora tomate tu sándwich que se va a enfriar.
—Sí, papi —dijo el niño sonriente de nuevo.
Al poco rato, cuando los pequeños acabaron de cenar, llegó Bill de trabajar. Enseguida, tan pronto entro en el gran salón de la casa donde vivían, los pequeños se acercaron a él para saludarlo.
—¡Papi! —se levantó del sillón Kyle para irse junto su padre— ¿Cómo te ha ido en el trabajo?.
—Muy bien cielo. ¿Y tú te has portado bien? —preguntó al pequeño, mientras le acariciaba la mejilla sonrosada del niño.
—Sí, papi —respondió el niño poniendo carita de ángel.
Mientras tanto Tom había rehecho su vida, con otra persona que lo sabía comprender y le mostraba su aprecio. Ya quedaban atrás las noches en que el chico se iba de discoteca a discoteca a emborracharse, para luego buscar compañía en otras personas, sin importarle que fueran hombres o mujeres. Pero ahora vivía en su casa nueva que había comprado en Bremen, donde nadie lo reconocía, ya que el chico se había cambiado la apariencia, ahora mostraba una melena corta de su tono natural de cabello.
—Tom, ¿Vamos a ir a cenar afuera hoy? —preguntó un chico de pelo lacio, rubio y de ojos azules.
—Sí, Andrej —respondió el chico— He reservado mesa en un restaurante.
—Perfecto, me voy a arreglar entonces —sonrió el chico para luego dirigirse a su habitación, y cambiarse de ropa. En resumidas cuentas, ponerse guapo para Tom.
Cuando el chico estuvo listo, ambos salieron del interior de la casa. Montaron el flamante Audi nuevo que se había comprado Tom, y se fueron rumbo al restaurante. Un sitio exclusivo en Bremen, que había salas privadas en donde se podía disfrutar de una velada tranquila.
Se sentaron y poco después trajeron sus platos. El chico rubio estaba muy contento con su novio, desde hacía ya un año. Sabía que anteriormente se dedicaba a estar con todo el mundo, Andrej pensó que con él sería lo mismo, una aventura de una buena noche, lo que le sorprendió que a la mañana siguiente le pidiera salir en una cita y terminaran siendo una pareja que vivía junta entre varias ciudades, Bremen, Nueva York y Los Ángeles.
—¿Vendrás la semana que viene conmigo a Nueva York? —preguntó el chico rubio.
—No lo sé. Tengo trabajo que terminar aquí —respondió con su típica seriedad, algo que no sorprendía a Andrej así lo conoció, serio y con un humor especial.
—Ya. Tu madre llamo esta mañana. ¿Has hablado con ella?
—Sí, me pregunta lo mismo que cada día… —respondió.
—¿Sigues sin saber nada de tu hermano? Sabes que yo puedo localizarlo y podrías hablar con él —le dijo su novio ya que era modelo y le era tarea fácil.
—No, él se fue, él sabrá —dijo determinante.
—Pero tienes derecho de ver a tu sobrino. Hace dos años no les ves, Tom… —intentó hacerle razonar.
—Basta —le miró duramente pero sin alzar la voz.
—Lo siento… —Tom cada vez que el chico se disculpaba se sentía mal con el porqué no le trataba como merecía, él sabía que desde que su hermano le abandono nunca volvió a ser el mismo.
—No te disculpes quien debe hacerlo soy yo —dijo Tom.
—Tom… ¿Por qué te gusto? Llevamos un tiempo juntos y realmente no sé. Supongo que mi dinero no es —rio con obviedad porque ya sabía que Tom tenía sus propios y grandes ingresos.
—Porque eres diferente, sincero y me siento bien contigo —dijo Tom— Tú trajiste la calma a mi vida
Siguieron conversando mientras cenaban. Lo bueno de esta relación era que no se escondían, si querían tomarse de la mano lo hacían, si les apetecía besarse lo hacían, cualquier cosa. Aun y así Tom era algo frio, más aun en público, pero siempre había excepciones.
Después de la cena salieron paseando por las calles viendo los escaparates de las tiendas mientras Tom se fumaba un cigarrillo.
—Está todo cerrado vámonos a casa —pidió Tom a los minutos aburrido.
—¿Veremos una película en la cama? —preguntó emocionado y sus ojos brillosos apretando la mano de su novio entre la suya.
—Haremos lo que quieras —aceptó con una sonrisa.
Andrej feliz porque Tom siempre lo consentía fueron de vuelta a casa. Al llegar mientras el chico rubio preparaba todo en la habitación el ex guitarrista alistaba el alimento de sus perros y ponía las alarmas de la casa. Cuando termino fue al cuarto principal y su pareja ya le esperaba en la cama con la película en pausa.
—Me cambio de ropa y vemos la película. ¿Cuál elegiste? —preguntó deshaciéndose de su ropa.
—Una que te gustara —fue la simple respuesta.
Tom entró en la cama y se acomodó para ver la película que Andrej había elegido, se esperaba algo cursi pero realmente no lo era y eso le alivio, no estaba para ver parejas felices.
Al terminar la película el rubio iba a acostarse pero antes de hacerlo Tom le beso sorpresivamente. Un beso llevo a otro y terminaron haciendo el amor.
Para Tom el modelo había sido lo más parecido a su hermano que había tenido, frágil, delicado, con personalidad y belleza. También su cuerpo le hacía sentir como el de su hermano. Cada vez que lo penetraba moría por gemir el nombre de Bill, ese nombre lo llevaba marcado a fuego en lo más profundo de sus pensamientos, de todo su ser…
Habían pasado dos días desde que Tom y Andrej había tenido una velada maravillosa.
El modelo se había levantado temprano, para irse a hacer unas fotos para un nuevo reportaje de una marca de ropa que iba a modelar. Tom se había quedado en casa, arreglando la música de unas letras, que le habían encargado para un importante cantante.
A media mañana, salió de la casa donde vivía para sacar a pasear sus perros, y que hicieran sus necesidades. Después de una hora de paseo, regresó a su casa, no sin antes de coger el correo del buzón que había en la entrada de la casa. Su corazón comenzó a latir fuertemente, de emoción o quizás de confusión, cuando comprobó que entre tantas facturas había una carta dirigida para él, que tenía de remitente a su propio hermano.
Se sentó en el gran sofá de piel negra observando el montón de cartas con la de su hermano en primer plano. Estuvo horas enteras sentado, mirándola, como si fuera a abrirse por arte de magia, pero eso no sucedía…
—Ya estoy en casa —La voz del rubio se escuchó—¿Qué tal el trabajo?
Andrej besó a Tom rápidamente en los labios mientras quitaba capas de ropa de su cuerpo—Bien… pero aun no termine.
—Va a terminar tu plazo, deberías avisar para que te den unos días más.
—Estará a tiempo—Aseguró yendo a la cocina a por algo de beber.
—Siempre acabas a tiempo, no sé cómo lo haces—Se sentó donde estuvo su pareja y tomo las cartas— Tom tienes una carta de tu hermano
—Lo sé. No la abras—Ordeno de vuelta al salón.
—¿Por qué no la has abierto? —Preguntó.
—Sabes por qué.
—Tal vez quiere que arregléis vuestros problemas…
—Bill, nunca… No importa, olvídalo—Cogió el sobre y lo guardo en su bolsillo— Iré contigo a Nueva York. Aprovechare a reunirme con algunos artistas que quieren mis canciones.
Los días pasaron, Tom se encontraba con Andrej en el aeropuerto facturando sus maletas, ya que en dos horas más o menos volarían hacia Nueva York. Durante su estancia, la pareja aprovecharía para dedicarse a sus trabajos. Andrej tenía que modelar en un importante desfile, y Tom se tenía que reunir con los managers de varios artistas para concretar el repertorio de canciones que tenía que escribir.
Cuando acabaron de facturar, se fueron a la sala de espera para pasar el tiempo mientras no anunciaban la salida de su avión, a la espera tomaban un café caliente para llevar, que había cogido en una cafetería del interior del aeropuerto.
Al anunciar su vuelo la pareja se levantó de sus asientos con sus pasaportes y billetes en manos. Les esperaba un largo y cansado viaje.
Después de casi doce horas de vuelo, por fin habían llegado a New York. La pareja se fue en taxi a la casa que poseían, en la cual pasaban sus estancias en la ciudad.
Una vez en el interior de la casa comenzaron a levantar persianas, ya que todo estaba a oscuras porque había estado un tiempo cerrada. Después se fueron a la habitación a deshacer su equipaje y luego más tarde a ir a comprar provisiones de comida para llenar la nevera.
Pasaron unos días, Andrej se había ido a sesión de fotos con un importante fotógrafo neoyorkino, Tom se había quedado en la casa, ya que ese día no tenía ninguna cita importante con ningún artista a quien le pudiera escribir sus canciones.
Ahora se encontraba en la soledad de su despacho, viendo como los minutos pasaban lentamente.
Metió la mano en su bolsillo, para luego coger su billetera, y sacar de ella una carta. Aquella carta que semanas atrás su hermano, el cual, lo había abandonado hace dos años le había mandado. Acarició con sus dedos el sobre, deseoso por saber cuál era el contenido de esa carta, pero a la vez tenía un poco de miedo de saber que era lo que le decía su hermano, quizás era una carta en la cual le decía que se olvidará de él que había rehecho su vida, cosa que Tom era incapaz de hacer durante esos dos años, ya que la esencia de su hermano se había quedado con él, aquella noche en la que decidió irse para no volver más.
Con un toque delicado cargado de miedo abrió el sobre. Con lentitud y el doble de temor saco el contenido. Una hoja blanca doblada. Al desplegarla un papel más pequeño cayó sobre el escritorio. Tom le dio la vuelta y vio una foto. Un niño rubio y ojos azules le miraban fijamente. Era Kyle, su pequeño Kiwi ya crecido, había cambiado, incluso el mismo lunar que su padre tenía adornaba su mejilla.
Su pulgar acaricio la fotografía con añoranza, él también había sido un cobarde y un orgulloso, un mal padre incluso por jamás haber ido donde su hermano a ver a su hijo, a reclamarle, aunque poco podría hacer.
Unas lágrimas cayeron por lo mal que se estaba sintiendo. Sin dejar la fotografía procedió a leer la carta escrita con el puño y letra de la persona que más amo.
Tom,
Ha pasado mucho tiempo, jamás llegue a creer que estaríamos tanto separados el uno del otro. Si me lo hubieran contado no lo habría creído.
Sé que tienes tu vida y tu trabajo, que te va bien. Me alegra saber que después de mi hayas podido encontrar a alguien que te sepa querer y tú le dejes hacerlo, tienes un buen y alegre chico a tu lado. Te deseo lo mejor de corazón.
Te escribo esto porque no tengo el valor de llamarte… me aterra escuchar tu voz. Quiero que sepas que cada día me acuerdo ti. Ver a Kyle es como ver un retrato tuyo solo que con ojos azules. Tiene tú mismo carisma y personalidad.
Por ultimo quiero decirte que vas a ser tío. Estoy de cuatro meses, todo va bien, mi salud es buena y estamos muy ilusionados. Me gustaría tenerte a mi lado, como mi hermano. Sé que sabes donde vivo, se lo comenté a tu novio cuando coincidimos en el trabajo, sois bienvenidos.
Lamento que lo nuestro no funcionara, que yo no lo hiciera funcionar. Te pido disculpas por abandonarte de un momento a otro, alejarte de Kyle. Sé que esto no es suficiente, pero es lo único que tengo para darte. Siento que se nos acabó el amor de tanto usarlo…
Te espero Tom. Dale saludos de mi parte a Andrej.
Días más tarde Bill seguía su vida, ahora volvía a no trabajar, pero ya no le importaba salir al exterior y mostrar su pancita.
—¿Dónde está mi príncipe? —Dijo Bill entrando a la habitación de su hijo—Es hora de despertar e ir al colegio.
—No quiero—Se enterró más bajo las sabanas de spiderman.
—Claro que quieres. Debes estudiar—
—Ivana me ha dicho que Erik no es mi padre, no quiero ir con ella al mismo colegio—Declaró.
—¿Por qué te ha dicho eso?
—Me quito mi peluche, se enfadó y me grito—Se destapo mirando a su padre con un pucherito típico de su papi—¿Erik es mi papá?
—Kyle… —Suspiró—Claro que es tu padre
—Ella dijo que yo tengo otro padre, que por eso no tengo mamá como ella—
—Cielo… es difícil, eres pequeño y no lo entenderías. Ahora vamos a vestirte y al colegio. Prepare tortitas y gofres—Intentó cambiar de tema.
—¡No quiero he dicho! —Volvió a ocultarse.
—Kyle no me hagas gritarte. Levantarte y ve a desayunar. Llegaremos tarde por tu culpa—Se puso ya serio.
—¡Quiero saber quién es mi papá!
—Cariño un padre es quien va contigo al parque, quien te arropa y te cuenta historias por la noche, quien te da un beso de dulces sueños y en las mañanas uno de buenos días, quien te lleva a la escuela y ríe contigo. Un padre es quien te quiere y te cuida. Yo soy tu papá, Erik es tu papá también…
—Pero… Quiero saber quién es mi tercer papá—Dijo con la misma cabezonería que Tom.
—Levántate y ve a la escuela, no te lo repetiré, Kyle. Me estoy enfadado y le harás daño a tu hermano—Se tocó el vientre.
Kyle se levantó a regañadientes de la cama, después de que su padre le ordenará levantarse. Bill ayudó a vestir a su hijo, para luego irse a lavar la cara y peinarse. Minutos después ambos estaban en la cocina tomando el desayuno que su padre había preparado anteriormente.
A continuación se fue con Ivana y Kyle a llevarlos al colegio, durante todo el camino el ojiazul iba con los morros enfurruñados y no le hacía caso a Ivana en las cosas que le decía la niña.
Después de que los pequeños entraron en el colegio, Bill se fue a hacer unas compras, mientras que los niños estaban en clase.
Pasaron las horas, y Erik fue a buscar a los pequeños, ya que Bill tuvo que salir para hacer unas cosas de última hora que se le habían olvidado cuando fue por la mañana a comprar. Cuando llegó a casa, lo niños se encontraban en el salón haciendo sus deberes, mientras que Erik revisaba algún texto que tenía que memorizarse. Poco después se dispusieron a preparar la cena, cuando la tuvo lista llamó a demás miembros de la familia para cenar. Estuvieron cenando tranquilamente, hasta que a Kyle se le ocurrió volver a preguntar insistentemente sobre su tercer papá.
—Papi, quiero saber quién es mi tercer papá —Pidió con insistencia Kyle.
—Hijo… —Respondió Bill de manera recriminaste.
—Por favor, papi sé que tengo otro papá quiero saber quién es… por fis… —Insistió Kyle a su padre.
—¿De qué habla? —Preguntó Erik.
—Ivana le grito que tú no eras su padre en una discusión—Explicó.
—¡No me dejaba su peluche! —Gritó en defensa la niña.
—¡Tú me lo quitaste! —Acusó Kyle.
—¡Ya basta! Me duele la cabeza. Iros castigados a vuestra habitación—Ordenó Bill agotado tocando su tabique nasal.
Cuando los niños se marcharon todo quedo en silencio. Poco después Bill le contaba lo sucedido a Erik para que este hablara con su hija y pusiera las cosas en orden. El chico de ojos azules le dijo al modelo que fuera a descansar que él se encargaba de recoger y limpiar todo.
Bill emprendió camino y fue hacia la habitación de su hijo y lo vio poniéndose el pijama de forma desastrosa, no era muy coordinado a la hora de vestirse por el mismo, siempre tardaba demasiado.
—¿Necesitas ayuda? —Preguntó desde la puerta.
—¡No! —Sin haber terminado se metió bajo las sabanas escondiéndose.
—Quien debería de estar enfadado soy yo, no tu —Se sentó en la cama.
—Quiero saber quién es mi papá—Salió de debajo de las mantas y fue a por su oso de peluche, aquel que tenía desde que nació y del cual no se separa ninguna noche. Luego volvió rápidamente a la cama y volvió a ocultarse, alejado del tacto de su padre.
—Está bien pero déjame ayudarte con tu pijama, está mal puesto y pasaras frio—Cedió Bill.
El pequeño se dejó abotonar bien la camisa de su pijama que estaba desequilibrada. Su padre le dio unos trucos y consejos para que supiera abrocharse bien los botones.
—¿Dónde vas? —Pregunto Kyle al ver que su padre desaparecía, él quería saber la verdad, se lo había dicho.
—Ahora vuelvo
Bill se marchó en busca de su teléfono móvil y ordenador. Iba a mostrarle a su hijo fotos de su padre, tal vez aun lo conociera.
A los pocos minutos, Bill regresó a la habitación de su hijo, con su portátil en la mano y su teléfono móvil. El pequeño lo miraba con mirada expectante. Bill colocó el ordenador sobre la cama del niño, para luego enchufarlo a la corriente eléctrica, para luego sentarse con su pequeño hijo sobre la cama.
—Me dijiste que querías saber quién es tu padre… —Comenzó a decir Bill al niño— Bueno, tú aún eres muy pequeño para comprender ciertas cosas, pero espero que las entiendas…
—¿Quién es mi papá? —Volvió a insistir el niño.
Bill ante la pregunta del niño, abrió una carpeta en su ordenador, y abrió una foto para hacerla más grande. En esa foto aparecía su hermano y él, en la época en la que aún no se habían profesado el amor que sentían, cuando solo eran unos adolescentes, que querían comerse el mundo con su música.
—Me suena… —Susurró Kyle al ver un chico de restas rubias y castañas sujetas por una gran cinta con una gorra tipo beisbol.
—Ese es tu papá… —Susurró Bill bajando la cabeza.
—Ahh…—Dijo expectante mirando la fotografía.
—Se parece a ti…—Comentó.
—Tú te pareces más, ratoncito—El niño fue clicando a la flechita del ordenador y mirando más fotografías.
—¿Cómo se llama mi papá? —Preguntó.
—Tom —Respondió.
—Como el tío Tom. ¿Y por qué nunca lo veo ni a él ni a mi papá?
—Por qué está lejos, él tiene un trabajo en otro país…—Explicó omitiendo todo.
—Pero nunca nos ha venido a ver… Es mi papá y quiero verlo—Dijo—Quiero hablar con él.
—Está bien… —Susurró Bill con voz cansina. Bill cogió su móvil y comenzó a marcar el teléfono— Vas a hablar con tu papá… si tanto lo deseas.
—¡Bien! —Dijo el pequeño emocionado.
Bill espero unos minutos a que su hermano le cogiera el teléfono. Cuando lo hizo le paso el teléfono móvil a su hijo.
—¿Bill? ¡Me oyes! ¡Bill! —Llamaba Tom al otro lado de la línea.
—¿Papá? —Preguntó el niño con algo de temor.
—¿Kyle? ¿Eres tú mi pequeño? —Respondió Tom con su peculiar voz grave, haciendo que el pequeño memorizada su voz en su cabeza.
—Papi, no es él, habla raro… —Miró a su padre.
—Sí, si soy yo Kyle —Tom entendió que su hijo no sabía hablar el alemán ni entenderlo así que tuvo que hablarle en inglés —¿Cómo estas pequeño?
—Bien… ¿Eres mi otro papá? —Preguntó.
—Claro que soy tu papá. ¿Por qué? —Dijo sin entender.
—Porque yo no sabía que tenía un tercer papá. Solo a mi papi Bill y a papi Erik, porque nunca te veo…—Dijo el niño explicándose mal.
—Kyle yo… —Tom al otro lado se sentía mal por culpa de su hermano que jamás le había hablado de él y se sintió derribado y frágil.
—Pronto será mi cumple y tú eres mi papá, ¿vas a venir a verme y me darás un regalo? ¡Y te podrás a quedar a vivir con nosotros!
—No cariño… No puedo vivir con vosotros…
—¿Por qué…? —Kyle se puso triste—Eres mi papá, los papás viven con sus hijos.
—Es difícil, ya hablaremos de eso. Te quiero mucho pequeño, quiero que lo sepas… —Siguió llorando Tom al otro lado—¿Cómo está tu papi Bill?
—No sé… Esta triste y llora como tú. Espera…—El pequeño miro a su padre el cual le dedico una sonrisa a pesar de estar llorando— ¿Por qué estas triste? ¿Te has enfadado conmigo porque te he preguntado por mi papá? —Bill negó y Tom al otro lado escuchaba lo que su hijo le decía a Bill— ¿Te duele la pancita? ¿Mi hermanito esta enfermito?
—Estoy bien, termina de hablar por favor…—Pidió y Tom lo escucho.
—Papi te extraño, ven a visitarme —Comenzó a decir el pequeño a su verdadero padre.
—Pronto nos veremos y pasaremos mucho tiempo juntos, te lo prometo Kyle. Puedes pasarme con tu papi, quiero hablar con él… por favor—
—Vale. Te quiero papi, ven a buscarme. Quiere hablar contigo—Le dio el teléfono a Bill.
—No tengo nada que hablar contigo—Declaro Bill y cortó la llamada.
Kyle se fue a su cama contento de por fin haber hablado con su padre, y esperaba que viniera pronto a visitarlo por su cumpleaños.
Bill arropó a su pequeño, para luego irse también a la cama. Debía de descansar ya que el nuevo embarazo lo cansaba bastante.
Los días fueron pasando, Tom se había estado pensando con detenimiento su relación rota con su hermano, el cual, le hizo decidir que era mejor que rompieran los lazos definitivamente.
Dos días después el timbre de la casa de Bill en Londres sonaba.
—Buenos días—Saludo un hombre trajeado.
—Buenos días, en que puedo ayudarle…—Sonrió Bill.
—Soy el abogado del Señor Tom Trümper—Anunció y la cara del sueño de la casa fue de sorpresa total.
—¿A qué se debe esta visita? —Sonó más rudo esta vez.
—Si me permite la entrada, le explicaré Señor Kaulitz —Bill le dejo pasar y se dirigieron hacia el despacho de la casa para hablar con más tranquilidad y privacidad—Mi cliente me pidió que le hiciera llegar estos documentos.
—¿Qué son? —Preguntó inmediatamente.
—Mi cliente le explica todo lo que debe saber en el sobre blanco—Informó el abogado.
Bill rompió el sobre y sacó la carta escrita.
Me alegra saber que eres feliz y que vas a tener un hijo, enhorabuena, te deseo lo mejor. Pero yo también tengo mi vida y soy feliz. Por eso mismo te entrego esta carpeta con los documentos necesarios para separarnos. Quiero el divorcio.
Andrej no sabe que estoy casado, y preferiría que así siguiera, por eso me gustaría que llevaras esto en privado y con discreción.
Soy feliz, le debo mucho a él y quiero compensarle… Si no firmas aceptando darme la libertad tendré que implicarte en juicios y créeme es lo que menos quiero, aunque ganas no me faltan, me alejaste de mi hijo y eso jamás te lo perdonaré.
Firma y déjame borrarte por completo de mi vida y de lo que alguna vez fuimos, quiero dar el siguiente paso en mi vida y mi relación.
No te pido dinero, ni una explicación, solo firma y sigamos cada uno su propio camino.
Suerte y felicidad en tu vida, que yo me encargo de la mía, hermano.
La leyó y asimiló lo que ponía.
—¿Cuáles son los documentos que hay que firmar? —Preguntó al abogado y este le entregó la carpeta. Bill la abrió y vio los papeles de la separación.
—Debes firmar en los puntos marcados—Explicó entregándole una pluma para firmar.
El chico lo miro una y otra vez leyendo el titular de la documentación. Toda su vida junto a su hermano pasó por delante de sus ojos prácticamente. Suspiró y firmó cada una de las hojas.
El abogado a continuación de la firma se marchó y se reunió con su cliente en el hotel donde ambos se hospedaban.
Para desgracias de Bill y fortuna de Tom, el hermano menor no sabía lo que había firmado. No leyó ninguno de los papeles ni las cláusulas de los documentos, legales.
Tom estaba en la ciudad y todo iba a cambiar…
Meses después Bill tuvo que aceptar las consecuencias de no leer antes de firmar, había perdido a su hijo.
F I N
Gracias por leer.
Te lo mereces Bill tan frio y calculador te olvidaste de Tom y tienes el descaro de decirle q estas embarazado y Erik jumm traicionero nunca pense q tom tenia razon en sus celos 😡😡😡