
Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Capítulo 54: Final alternativo 2
Un año más tarde Kyle vivía con Tom y Andrej, aun y así Tom jamás le negó a su hijo ver o llamar a Bill, aunque él no lo viera. En estos años no se reunieron nunca, Tom le encargaba a su pareja que llevara a Kyle, él no quería ver a su hermano.
Andrej despertó a Kyle ya que Tom estaba en el despacho terminando de organizarse.
—¿Andrej porque a veces te vistes como una chica?—Preguntó el niño.
—Por mi trabajo y ser diferente—Respondió—¿Por qué?
—Es un secreto, pero a mi papi le gustas más cuando te vistes como un chico—Le dijo.
—Entonces deberé cambiarme de ropa—Respondió amistoso—¿Me ayudas a elegir la ropa?
Kyle acepto, le gustaba pasar tiempo con el novio de su padre, era muy simpático. El niño ayudo a elegir algo de ropa más masculina para el chico y luego fueron en busca de su padre para enseñarle su trabajo y pedirle de salir.
—¡Hola papi! —Gritó el pequeño arrastrando al chico rubio.
—Buenos días—Saludo sonriente.
—Mira, ¿te gusta mi ropa? Me vistió Kyle—Informó el rubio.
—Estas muy bien. Hiciste un buen trabaja Kiwi—El menor sonrió triunfante.
—¿Podemos ir a desayunar fuera? —Preguntó su hijo.
—Tengo trabajo atrasado, hemos estado muchos días de vacaciones—Recordó.
—Bueno, podemos ir nosotros, ¿no?—Propuso Andrej mirando a Kyle.
—¡Sí! ¿Podemos papá?
—Mmm…. No sé…—Fingió.
—Hay que darle besitos…—Le susurró y el niño corrió al regazo de su padre a darle besos, abrazos y a suplicarle. Andrej también se unió a las suplicas.
—Por fi papi…—Pidió.
—Vale, pero me traéis un helado a la vuelta—Dio como condición—Ve a vestirte entonces enano—Obediente salió corriendo a vestirse.
—¿Enserio no puedes venir con nosotros? —Preguntó lastimero el modelo sentándose sobre su pareja.
—Es mejor que no. Ir juntos yo trabajaré.
—Cada día estas más cambiado. Ya no eres tan serio como cuando te conocí—
—Los niños te alegran la vida ¿A caso no te gusto sonriente?
—Sí, me gustas de todas formas—Sorpresivamente le abrazo con mucho sentimiento—Ojala yo pudiera darte un hijo.
—No te pongas triste. No necesitamos un niño para ser felices—Le miro a los ojos tan azules como los de su hijo.
—Te quiero, Tom…—El aludido dedicó una cálida sonrisa.
—Ve a ayudar a Kyle, es un desastre para vestirse. Y recordar mi helado—
El modelo y el hijo de su pareja salieron a desayunar, mientras Tom trabajaba y a la vez se ponía en contacto con sus amigos y familia a través de las redes sociales.
El día pasó con rapidez. En la tarde se quedaron en casa ya que empezó a hacer temporal.
Después de la cena Tom fue a acostar a su hijo y a contarle un cuento, cuando logró que se durmiera los adultos se quedaron hablando del día y el trabajo en el salón mientras veían las actualidades alrededor del mundo.
—Me ha salido un trabajo nuevo—Anunció Tom.
—¿Para quién vas a componer esta vez?
—Para nadie. Es como miembro del jurado en un programa de cantantes, en Alemania—Explicó.
—¿Vas a aceptarlo? —Preguntó el rubio.
—Ya lo acepte. Últimamente no me piden muchas letras, es temporada vacacional o de giras. Así aprovecho y mi familia ve a Kyle—Explicó.
—Tom no nos hace falta dinero, vamos bien. Además yo aporto lo suficiente—Dijo el modelo.
—Andrej, no soy un mantenido ni quiero serlo, es una forma de promocionar mis trabajos— Sin más explicación se marchó a la cama.
Minutos después Andrej se fue también a la habitación.
Tom estaba tumbado ya en la cama de forma que no vio entrar a Andrej en la habitación. El chico se despojó de sus ropas y colocó su pijama para luego tumbarse en la cama al lado de su chico. Se abrazó a él, para luego comenzarle a darle besitos sobre el hombro desnudo de Tom. El chico se giró, quedándose mirando a Andrej, para luego este depositarle un beso en los labios carnosos del chico. Se comenzaron a besar con más ímpetu mientras sus manos recorrían el cuerpo de ambos.
Se besaron, abrazaron, tocaron y empezaron a hacer el amor.
Los gemidos de ambos adultos eran ahogados en silencio, ambos no querían que el pequeño Kyle se despierte ya que dormía plácidamente en su habitación, o eso suponía.
Estaban por llegar al clímax cuando de repente la puerta de la habitación se abrió, apareciendo por la puerta el pequeño niño agarrando a su osito de peluche.
—Papi…tengo miedo —Susurró el pequeño lloroso— ¿Puedo dormir con vosotros?
—Porque…—Susurró Andrej.
—Kyle… Sal un momento de la habitación —Ordenó Tom al niño, ya que ambos adultos estaban desnudos debajo de las sabanas y se tenían que volver a vestirse y no lo iban a hacer delante del niño.
—Pero…—La mirada seria de su padre hizo que el niño saliera cerrando la puerta tras de sí.
Una vez que se aseguraron de que Kyle había cerrado bien la puerta, los dos chicos se separaron y se destaparon para ponerse con rapidez su ropa. Poquito después, cuando los dos estaban más calmados Tom abrió la puerta para dejar entrar a su hijo, que se había sentado en el suelo abrazando a su osito.
—Ya puedes entrar, enano—Dio permiso.
—No me gusta el viento es muy feo —Se quejó el pequeño poniendo un puchero y metiéndose rápidamente en el centro de la cama.
—Tú sí que eres feo—Le despeinó Tom mintiéndose a la cama también—Ahora a dormir—Le dedico una mirada de disculpas a Andrej y este le sonrió sin importarle haber sido interrumpido.
—¿Dónde vas papi? —Preguntó al ver que su padre se iba.
—Al baño, enseguida vuelvo—Se marchó.
Se quedaron en la cama los otros dos. Kyle cuando volvió a escuchar el viento soplar con fuerza se abrazó más a su osito y se pegó a Andrej como un koala.
—No tengas miedo—Le dijo el mayor rodeándole con su delgado y blanco brazos.
—No me gusta, no me gusta
—Bueno…. Podemos hablar de algo hasta que te de sueño—Propuso el rubio.
—¿Quieres ser mi mamá? —Esa pregunta salió de forma muy natural e inocente de la boca del niño e impacto de sobre manera al adulto.
Estuvieron hablando por unos minutos. Andrej le dio un beso en la castaña cabellera—Ahora será mejor que tú y teddy durmáis.
Al final Kyle termino por dormirse muy pegado al compañero de vida de su papá. Minutos más tarde Tom entraba bastante más relajado después de haberse bajado la calentura él mismo en el baño.
—¿Se durmió? —Susurró.
—Sí. Realmente le da miedo el viento, se aferra con fuerza—Sonrió.
—Temó que Bill lo consintió demasiado y nosotros igual, lo veo demasiado infantil e inocente para su edad—Explicó.
—No tiene una vida como la de otros niños, vive entre lujos, sobreprotegido por eso tal vez en cierto modo crece más lentamente en las experiencias diarias—Le respondió entendiéndolo—No tienes de que preocuparte.
—Mañana hablare con él. No puede irrumpir en nuestra habitación sin más y querer dormir con nosotros.
—Tom… es un niño…—Arropó a Kyle que dormía— El no entiende lo que nosotros hacíamos o si molestaba. A mí no me ha importado.
—Lo llevaré a su cama—Cuando Tom se ponía cabezota Andrej no podía hacer nada, así que ya no intentó hacerle cambiar de opinión por que no resultaría.
Días después Tom viajaba con su hijo hacia Alemania para su nuevo trabajo.
El primer día que lo tenía libre, lo aprovecharon para ir a ver a la familia y amigos, que con todo su trabajo cada vez veía menos.
Cuando Kyle empezó a vivir con su padre Tom no sabía ni entendía el alemán, pero empezó a enseñarle de varias maneras y por distintos medios, como también lo hizo anteriormente con su pareja, para que así entendiera un poco a su familia. Ahora el pequeño se desenvolvía bastante bien con el idioma, y tanto el como Andrej sabían hablarlo.
Por la noche Tom volvió al hotel donde se alojaban. Cuando tuviera que estar en acción de rodaje su madre o su padre se encargarían de su nieto, para así dejarle trabajar sin preocupaciones.
Kyle iba saltando por los pasillos de la mano de su padre con una felicidad innata, está feliz de ver a su familia, a sus abuelos y primos.
—¡Kyle! —Una voz a sus espaldas les sorprendieron.
—¡Papi! —Se soltó de la mano de su padre Tom y corrió hacia los brazos de su padre Bill, el cual lo recibía con los brazos bien abiertos.
—¿Qué haces aquí?—Cuestiono unos segundos después el hermano mayor.
—Lo mismo que tú. Vamos a trabajar juntos—Dijo con obviedad— ¿No lo sabías? —Se acercó con su hijo en brazos.
—Pues no, sino no hubiera aceptado—Respondió rencoroso.
—Te quedan bien las rastas negras—Alagó a su hermano.
—Tú como siempre—Dijo serio—Kyle vamos, hay que ir a dormir.
—No… Quiero quedarme con mi papi—Se abrazó al cuello de Bill.
—Déjalo pasar la noche conmigo, por favor— Pidió suplicante—Estoy solo—Aclaró.
—¿Y tu hijo? ¿No ha venido contigo? ¿Se quedó con Erik? —Preguntó Tom.
Los ojos de Bill se entristecieron y bajó la mirada—Lo perdí a los seis meses…
—Lo siento—Se disculpó—Pasa con él la noche si quieres
—Gracias. Mi habitación es la 75, por si necesitas algo.
—Iré a llevarte las cosas de Kiwi—Se acercó a su hijo aun en los brazos de su padre—Nos veremos ahora—Besó la frente y se marchó sin decir nada a Bill. Era la primera vez en años que se veían cara a cara.
Cuando Tom se acercó el corazón de Bill se disparó en nervios y tuvo que contener la respiración. Cuando se marchó fue entonces cuando pudo volver a respirar con tranquilidad.
—Estas enorme, no puedo con tu peso ya grandullón—Sonrió Bill dejando al suelo al niño y tomándolo de la mano.
—¿Esta papá Erik? —Emprendieron camino a la habitación.
—No, está trabajando.
Una vez en la habitación se pusieron a hablar y a jugar. Tiempo después Tom pico y le dio a Bill algunas cosas personales del niño. Se las dio a su hermano y se marchó sin tan solo despedirse de él, solo de su pequeño amor.
A la mañana siguiente para los dos hermanos empezaba su gran actuación… fingir delante de las cámaras una gran sonrisa, su buena relación y la química que tenían como gemelos.
En el momento que las cámaras dejaban de grabar volvían a estar fríos y distantes el uno con el otro, más por parte de Tom que seguía decepcionado, defraudado y adolorido por el abandono de Bill.
Durante los castings por mucho que estuvieran tensos no podían fingir el cien por cien algunas cosas, estas salían solas, como los gestos, las miradas…
Tenían que estar muchas horas juntos y sentados a escasos centímetros del otro, así que debían de saber dejar sus diferencias aparte para poder trabajar en armonía.
—¿Tom, podemos hablar después? —Le tocó un brazo y fue como sentir un látigo romper la piel.
—Si es de Kyle lo que quieras, sino es así no tenemos nada de qué hablar —Sin darle tiempo a reaccionar o responder se marchó.
Tom se marchó dejando a Bill con la palabra en la boca. Más tarde, su madre y Gordon fueron a llevarle al pequeño Kyle. Tom estuvo hablando con sus padres durante un rato, y luego se fue con su hijo a la habitación. Les sirvieron la cena allí, mientras que Kyle le preguntaba cómo le había ido en el trabajo. Le contó las cosas por encima y de forma divertida, ya que no entendería. Después de acabar de cenar, Tom se puso a ver la televisión con su hijo y más tarde fue a acostarlo en la cama. Padre e hijo se fueron a la cama a dormir.
Pasaron un par de horas, y tanto el adulto como el niño dormían, solamente que Kyle no paraba de dar vueltas en la cama inquieto.
—Ay… —Un pequeño quejido del niño se escuchó.
—Kyle… —Susurró Tom moviendo a su hijo, ya que se había despertado con el quejido de este—— ¿Te encuentras bien?
—No… Me duele la barriga papi —Respondió en un susurro Kyle mientras se tocaba la zona por donde le dolía.
Tom apoyó su mano sobre la frente del niño, comprobando que tenía la frente muy caliente, y dándose cuenta que el niño tenía fiebre.
Se levantó de la cama, y comenzó a vestirse cuando ya estuvo vestido ayudó a levantarse a Kyle que se seguía quejando del dolor del estómago, una vez que estuviera bien abrigado, ya que se iban a ir al hospital.
—¿A dónde vamos papi? —Preguntó el niño casi sin poder articular palabra por el dolor.
—Vamos a ir al hospital, para que te revisen y te curen—Explicó Tom mientras cogía las llaves, su cartera y su móvil.
Salieron de la habitación, y lo primero que hizo Tom fue ir a la habitación de su hermano para avisarle de lo que sucedía.
—Tom… —Dijo el gemelo menor abriendo la puerta de su habitación encontrándose a Tom cargando en brazos al hijo de ambos— ¿Qué ha pasado?
—Voy a llevar a Kyle al hospital —Respondió el mayor de los gemelos— Tiene fiebre muy elevada y se queja mucho del estómago.
—Espera voy con vosotros —Dijo Bill inmediatamente con preocupación en la voz.
Cuando llegó el taxi se montaron en este, para luego darle las indicaciones del hospital. Diez minutos más tarde, se encontraban saliendo camino a la sección de urgencias. Les esperaba una larga y tensa noche.
Tom se estaba impacientando, quería que vieran lo más pronto posible a su hijo por si tuviera alguna dolencia grave. Finalmente, un médico salió a la sala llamando por Kyle. Ambos padres acompañaron a su hijo adentro, para que lo examinen. El médico lo estuvo examinando y le mandó hacer unas pruebas urgentes.
Bill y Tom tuvieron que irse a la sala de espera, ya que no podían estar con su hijo en el momento de hacer las pruebas. Una enfermera estaría en todo momento con el niño para ir informando.
Ambos hermanos se sentaron en los asientos plásticos, ya apenas había gente en la sala por las horas que eran, y se podía apreciar un silencio ensordecedor. Un silencio que era demasiado cortante, como unas cuchillas.
—Tom… —Susurró el gemelo menor a su hermano mayor. Tenía intenciones de hablar con su hermano, aunque fuera en una sala de espera de un hospital.
—¿Qué quieres? —Preguntó en tono cortante.
—Tenemos que hablar… —Susurró Bill a su hermano.
—Ya te dije por la tarde que si es sobre Kyle vale, pero si es sobre otra cosa no tengo nada que escuchar —Respondió claramente Tom.
—Tom no podemos estar así. Siempre hemos sido muy unidos…
—Tú rompiste esa unión, ahora no reclames lo que tú mismo quebraste. Fin de la historia—Justo al concluir su teléfono móvil sonó.
Aceptó la llamada y se marchó al otro extremo de la sala dándole la espalda a su hermano. Quien llamaba era Andrej para preguntar cómo le estaba yendo en el trabajo estos días, Tom ya le contó anteriormente que estaba con su hermano, que él no sabía. En ese momento el mayor le conto que estaba en el hospital y el porqué. El modelo quiso cancelar su trabajo para ir inmediatamente junto a Tom y el pequeño niño al cual tenía un gran cariño y aprecio, era como un hijo para él, pero su novio le negó que viniera por el momento.
Finalizó la llamada y de la máquina que había compro un café. Eran altar horas de la madrugada, había sido un día largo y necesitaba de cafeína para aliviar el dolor de cabeza que tenía y el sueño que azotaba su cuerpo.
Esta vez con su café en mano se sentó al otro extremo de la vacía sala, no quería estar cerca de su hermano se sentía incómodo, suficiente debía soportar trabajar con él y ahora su presencia.
—¿Puedo hacerte una pregunta? —
Tom suspiró, no quería escuchar la voz de su hermano, le dolía, cada vez que le miraba, lo sentía o lo escuchaba él irremediablemente recordaba todo el sufrimiento que paso—Que quieres ahora…
—¿Quieres a Andrej? —Al escuchar la pregunta Tom le miró directamente.
—Si—Respondió con sequedad.
—¿Tanto como me quisiste a mí?
—¿Quieres tu tanto a Erik como alguna vez en teoría me quisiste a mí? —Preguntó con algo de ironía en su tono.
Bill se levantó y camino hacia su hermano, hasta volver a sentarse a su lado—No… No le quiero como a ti…—Se acercó al rostro de su hermano y junto sus labios con los del padre de su hijo.
—Aléjate… —Se separó Tom de su hermano— No vuelvas a hacerlo nunca más. No quiero ningún contacto contigo, estoy muy bien con mi pareja, y tú lo deberías estar con Erik, que al parecer es la única persona que es capaz de aguantar tus caprichos y retenerte.
—Tom…
—Quiero a Andrej más de lo que te quise a ti. ¿Contento? Ahora aléjate de mí y no vuelvas a intentar besarme—Le advirtió saliendo de la sala.
La frialdad, la indiferencia, el rechazo… hizo sentirse a Bill despreciado, rechazado, culpable y tenía sus motivos para hacerlo.
Al poco rato salió el médico que atendió al niño, para informar a sus familiares. Tom al verlo se levantó rápidamente del asiento donde estaba sentando para acercarse al médico. Bill hizo lo mismo.
—¿Cómo está mi hijo? —Preguntó Tom al hombre.
—El niño está bien, las pruebas que le hemos hecho no muestran ninguna anomalía grave. El dolor de estómago fuerte que tenía es debido a una gastroenteritis —Explicó el médico a los dos hermanos— Va a tener que beber mucho líquido y tomar una dieta blanda para así no dañar más su estómago —Siguió explicando— Le voy a recetar un jarabe para proteger el estómago y así no le caigan mal los alimentos que tome.
—¿Dónde está ahora?
—Enseguida la enfermera le traerá—El medico se retiró.
Poco después Tom tomaba en brazos a su hijo para volver al hotel y que descansara. En ningún momento volvió a cruzar palabras con su hermano sobre ningún tema.
El día siguiente se presentó extraño. Kyle se quedó con sus abuelos que lo cuidarían y Tom trabajaba con una tensión en el cuerpo por el beso de la noche.
Unos días después nada había mejorado entre los hermanos. Las grabaciones terminaron y Tom se quedó en la casa que tenían en Bremen, allí le esperaba Andrej que no tenía trabajo por unos días.
Bill volvió a Los Ángeles donde Erik estaba trabajando actualmente en un rodaje y allí permanecería por unas semanas hasta que fuera la siguiente fase del programa.
Tom no le contó nada a Andrej sobre el beso de Bill, no quería tener problemas con el chico, además que no fue nada importante, él ni tan solo correspondió al roce de los labios contrarios. Él solo quería mentirse y creerse sus propios engaños.
Kyle lentamente fue mejorando con la medicación que le habían recetado y la dieta establecida.
Los días fueron pasando y ahora tanto Tom como Bill, desde sus respectivas ciudades tenían que viajar hacia el caribe. Allí en la isla Curaçao perteneciente de los Países bajos, situada en el mar caribe frente a Venezuela, se celebraría la continuación del programa en el que eran parte del jurado.
Esta vez Tom viajaría solo, no quería arriesgar la salud de su hijo, sabía que este estaría en buenas manos mientras que permaneciera con su familia y Andrej que era muy atento con el niño.
Después de varias largas horas de vuelo fue llevado al recinto vacacional donde se hospedaría en una cabaña/habitación de lujo. Allí pasaría su estancia los días que tuviera que permanecer en esa maravillosa isla.
Se estableció en la habitación respiro el aire con olor a mar, miró las vistas de vegetación, la blanca arena de la playa y el agua cristalina del mar a uno metros de él.
Casi inmediatamente se desprendió de su ropa y se puso la ropa de baño. Salió y lo primero que hizo fue lanzarse al agua de la piscina privada que tenía para su disfrute personal.
Llegada la tarde Tom decidió salir a visitar un poco el lugar donde se encontraba.
El recinto vacacional era muy tranquilo y bello, todo un paraíso.
Al salir de ese espacio tranquilo tuvo que pedir un taxi para ir a la ciudad. Una vez allí visito tiendas y calles, hasta que llego a un pequeño y tradicional mercadillo.
Caminó sin prisas, deteniendo en cada puestecito que le interesaba para así comprar algunos regalos. Había de todo, alimentación, complementos, dulces, ropa, animales…
Finalmente se adueñó de algunas cosas para su familia. Siguió su camino entre la gente para a continuación pararse en un puesto de bisutería artesanal. Varias cosas llamaron su atención y las compró para su pareja y demás. Cuando recibió la bolsita con los productos le sorprendió una caricia en el hombro.
Una hermosa sonrisa tímida le saludaba— ¿De compras?
—Es obvio. Adiós—Emprendió su camino.
—Tom, espera—Corrió a su alcance— ¿No vino Kyle?
—No, no
quería arriesgar su salud de nuevo. Es jodidamente delicado como tú.
—¿Me puedes dejar hablar con él?—Pidió
Tom aceptó y con su teléfono móvil llamó, cuando la llamada fue aceptada padre e hijo estuvieron conversando largos minutos, hasta que Tom apuró.
—Tom…
—¿Qué quieres Bill? —Dijo con voz cansada.
—¿Esta noche querrías venir a cenar conmigo?
—No
—No seas orgulloso, arreglemos las cosas, hablemos.
—He dicho que no—Repitió
—Estaré allí de todos modos, a las once—Con decepción Bill se dio media vuelta alejándose.
Tom terminó unas pequeñas compras más y se marchó de vuelta al recinto. Bill no quiso permanecer allí, el rechazo de Tom le quito las ganas de comprar y visitar, así que se volvió al hotel. En su cuarto se olvidó de todo, más bien trató, pero no lo logró.
Tal y como Bill dijo a las once estaba sentado en una mesa para dos en el único restaurante de la parte del complejo en el que se encontraba, separados de los concursantes.
Los minutos pasaban y Tom no hacia acto de presencia, consiguiendo que Bill se entristeciera más.
Cansado de la espera hizo su pedido para cenar solo. Tiempo para reflexionar, más tiempo.
—Hola. ¿Aún estoy a tiempo de aceptar la invitación? —Bill se sorprendió asintiendo después.
—¿Qué desea tomar?—Preguntó el mesero.
—Lo mismo que él—El hombre anoto el pedido y se marchó dándoles privacidad.
Bill estaba visiblemente nervioso y tenso, sus manos sudaban y se frotaban la una con la otra. Tom no daba esa imagen, todo lo contrario.
—Acepto venir por no ir a dormir ya
—Vale…—Eso decepciono a Bill rompiendo alguna de sus esperanzas. Unos minutos tensos y en el silencio tortuoso Tom decidió romperlo.
—¿No vas a hablar? ¿No era que tenías cosas que decirme?
—No sé por dónde empezar…—Susurró.
—Por el principio Bill —Respondió sin paciencia Tom— No tenemos toda la noche…
—En estos años he sido un completo idiota —Comenzó a decir Bill a su gemelo—Quise olvidarme de ti, pero por más que deseaba no quererte… no podía.
—No digas tonterías por dios…
—No son tonterías
—Si lo son. Nos queríamos, y un día de la noche a la mañana te fuiste sin más. No estábamos en el mejor momento, pero como el cobarde que eres te esfumaste, y con mi hijo—Le echó en cara— Pero no quiero hablar de eso, ya está olvidado. No tengo ganas de discutirlo más, los dos sabemos lo que pasó y punto final.
—¿Si ya está olvidado, porque sigues echándomelo en cara? —El mesero llego con sus pedidos y ambos tomaron silencio—¿Eh? ¿Por qué sigues tratándome tan fríamente? —Preguntó al alejarse el hombre.
—Soy así—Encogió los hombros.
Bill sonrió de lado irónicamente— No eres así y los dos lo sabemos.
—Como tú digas, siempre tienes la razón. Hablemos de otras cosas, si no me marcho a dormir.
—Kyle. ¿Cómo le va en la escuela? —Preguntó.
—Le cuestan las matemáticas. Pero en general le va en todo bien. Ahora le toca disfrutar de las vacaciones de invierno antes de volver a la escuela—Explicó.
—Ha heredado nuestro problema con las matemáticas—Rio Bill y por primera vez vio a su hermano sonreír también.
—Tú…—Señaló Tom— Tú eras malo en las matemáticas, yo las pasaba.
—Yo también las aprobaba
—Uy si, con las formulas copiadas en los brazos o haciéndote chuletas del tamaño de un folio—Rio Tom al recordar a su hermano levantarse más pronto en las mañanas para apuntarse las formulas y así copiar en los exámenes.
—Bueno… tenía que buscarme la vida para aprobar si queríamos que mamá nos diera el permiso para empezar nuestra carrera musical—Le recordó—Sin mis asignaturas aprobadas Tokio Hotel no habría existido.
—Si, por eso tuve que pagar a la profesora para que te aprobará.
—¡Eso es mentira!
El ambiente empezaba a destensarse con los recuerdos bonitos del pasado.
Siguieron hablando durante una hora más sobre recuerdos de su infancia, adolescencia y alguna anécdota graciosa cuando formaban parte de Tokio hotel o de su hijo, mientras acaban de cenar.
Sin darse, cuenta los dos estaba saliendo del restaurante camino al bar de copas, para seguir con su conversación mientras se tomaban una copa. Los dos hermanos volvían a sonreír y a sentirse cómodos.
Después de un largo rato hablando en el bar de copas, decidieron irse a dormir ya que era ya muy tarde, y al día siguiente tenían que madrugar.
Tom acompañó a su hermano hasta la puerta de su habitación.
—¿Quieres entrar? —Preguntó Bill.
—No, ya nos veremos.
—Podríamos desayunar juntos mañana, si quieres, así seguimos poniéndonos al día—Invitó el chico rubio.
—Claro—Quedaron para tomar el desayuno en las vistas de la casita de Bill.
Cada uno marchó a su cama a descansar. Al final de cuentas no había sido una mala velada, a pesar de haber empezado algo tensa.
Tom durmió como todo un bebé, todo lo contrario a Bill que no conseguía conciliar el sueño. Solo daba vueltas y más vueltas en la amplia cama.
A la mañana siguiente Tom despertó sobresaltado por su teléfono móvil. Era Kyle que le saludaba y deseaba un buen día. Después de la llamada ya permaneció despierto.
Se alistó con vestimenta fresca, ya que en ese hemisferio era verano. Cuando se hizo la hora prevista y acordada Tom fue al encuentro con su hermano.
Golpeó la puerta y esta no tardo en abrirse.
—Hola—Saludo Bill dándole paso.
—¿Sucede algo? Esperaba un “buenos días” junto una sonrisa.
—Tom, esto ha sido un poco una encerrona…—Confesó con sinceridad.
—¿Qué quieres decir? —Tom se enfrió volviendo a su aspecto serio, cortante y distante.
—Antes que nada quiero que escuches algo que hice, para ti—El mayor desconfió, pero acepto—
Enseguida empezó a sonar una base de guitarra y una voz la acompañaba.
—No sabía que seguías cantando…—Susurró Tom escuchando la letra y mirando a los ojos limpios de maquillaje en su rostro.
—La música sigue siendo parte de mí, como tú—Respondió en el mismo tono.
Cuando la mirada de Bill decayó Tom le alzó el rostro viendo como unas lágrimas escapaban de sus ojos. El hermano mayor pudo ver la debilidad y el arrepentimiento del menor.
—Me arrepiento… Todavía te quiero, jamás deje de hacerlo…—Tom se atrevió a limpiar esas cristalinas lágrimas.
—Bill…
—Al final, cuando algo te pertenece, un día inesperado vuelve…—Cantó en susurros tocando el rostro de Tom con suavidad y miedo—Vuelve, me perteneces…
—Bill no están fácil como parece… —Dijo de nuevo Tom a su hermano— No hay que tomarse las cosas a la ligera
—Nos queremos, sé que tú lo haces. Eso basta…—Unas lágrimas volvieron a florecer, las cuales Tom limpió.
—Bill… —Su mirada, sus lágrimas, la sinceridad que veía a través de sus ojos y palabras le superó.
No podía negar que seguía teniendo sentimientos por él. Esos sentimientos florecieron aún más con su reencuentro, con cada gesto y mirada furtiva. El momento y la situación pudieron con él, necesitaba de su hermano.
Secó las últimas lágrimas de su hermano y acortó la poca distancia entre ambos hasta por fin sus labios se posaron sobre los contrarios.
Se besaron castamente por poco tiempo ya que enseguida la necesidad se hizo más fuerte. Los besos empezaron a ser húmedos, rápidos y necesitados, sus manos agiles y rudas.
Bill sin dudarlo dio un salto y se colgó al cuello de su hermano, y sus piernas alrededor de la cintura mientras seguían besándose.
Tom empezó a caminar sujetando a su hermano, sin saber muy bien dónde dirigirse, tuvo que preguntar— ¿Dónde?
—Derecha—Respondió agitado.
Llegaron a la habitación que permanecía con las cortinas oscuras corridas para que la entrada de luz fuera más tenue.
Tom dejo a su amante tocar el suelo para así proceder a quitarse la ropa el uno al otro con muchas prisas.
Todas las prendas yacían en el suelo y dos cuerpos se entrelazaban el uno con él otro entre las revueltas sabanas del caro lugar.
El mayor de ambos guió su erecto miembro con intención de penetrar. Los dos chicos se miraron a los ojos. Tom se percató de la mueca de incomodidad, del ceño fruncido y la tensión de Bill cuando se adentró en su cuerpo.
El mayor se quedó quieto esperando a que el interior de su hermano se amoldara a la intrusión que había hecho.
Poco a poco fue notando que Bill iba relajando sus facciones, ya no le dolía tanto, ahí fue cuando Tom comenzó a moverse lentamente dentro de su hermano.
Suspiros salían de sus gargantas mientras se deshacían cayendo de nuevo en un placer prohibido.
Bill arañó la espalda de su hermano, se sentía pleno nuevamente. Sentir a Tom en su interior, le reconfortaba dulcemente después de estar años separados, por un error que nunca debió cometer, porque al fin y al cabo siempre permanecerían juntos hasta que la muerte los separará. Nacieron juntos y morirían juntos, lo prometieron frente a Dios, aún permanecían casados.
——Ohh…—Gimió el menor envuelto en placer cada vez que su gemelo lo penetraba— Más… Te quiero… Te quiero Tom…
El aliento del mayor se pegó en el cuello de su gemelo, mientras lo embestía. Muy pronto acabaría en el interior de su hermano, ya sentía como los primeros espasmos del orgasmo empezaban a recorrer su cuerpo.
Con movimientos igual de pausados pero certeros, siguió haciéndole el amor a su hermano. El mayor tomo el rostro de su menor y mirándole a los ojos volvió a juntar sus labios en un beso casto y puro. Tuvieron que despegar sus labios cuando un orgasmo inminente hizo presencia.
Sus respiraciones se cortaron por un momento, cuando se vinieron a la vez. En ese mismo instante Bill clavó sus uñas en los fornidos brazos de Tom dejando marcas profundas y rojas a pesar de sus escasas uñas. Tom guardo sus ganas de gritar mordiendo el hombro del menor.
Ambos estaban completamente sudados, por el placer vivido apenas escasos segundos.
Bill besó los labios de su gemelo, mientras seguían siendo una misma persona—Te quiero, eres mi vida…
—Shh… Lo sé—Poco a poco Tom fue saliendo del interior de su hermano, para luego tumbarse boca arriba sobre el colchón. Bill apoyó su cabeza sobre el pecho desnudo de su hermano mientras sus respiraciones
estaban entrecortadas.
—¿Sabes Tomy…? Me vuelvo a sentir vivo —Sonrió emocionado Bill a su hermano.
—Bill no debimos de haber hecho esto…— Respondió Tom alejándose de su hermano y sentándose en el borde de la cama, dándole la espalda a su acompañante— Yo soy una persona fiel, y ahora me siento culpable por haber engañado a Andrej que me lo ha dado todo. No sé lo merece… —Se frustró.
—Tom si tanto aprecias a Andrej hazle el favor de dejarlo…—Se sentó detrás de su hermano rodeando su cintura y depositando un beso en su hombro desnudo— Tu no lo quieres, me quieres a mí.
—Toda esta situación es tan difícil… —Suspiró Tom en un mar de confusión.
—Deberíamos darnos una oportunidad… Darle la oportunidad a Kyle de estar con su verdadera familia —Sugirió Bill.
—No sé Bill… —Susurró Tom— Ni Erik ni Andrej se merecen esto ¿No crees?
—Tu familia somos Kyle y yo… Sé que te hice daño, te reconquistaré. Solo dame la oportunidad…
—¿Y dónde dices que esta el desayuno para el que supuestamente nos citamos? —Preguntó Tom de repente cambiando su actitud seria y pensativa a una sonrisa en su rostro.
—¿Qué? —Preguntó extrañado Bill.
—Dicen que se conquista a un corazón con buena comida y yo muero de hambre—Bill sonrió y dejo un piquito en los labios de Tom antes de ponerse su ropa interior y salir de la cama con rapidez.
—Vamos, te va a encantar— El mayor también se puso su ropa interior y siguió a su hermano hasta el jardín que poseía su habitación.
Allí una mesa cuadrada de madera oscura le esperaba con dos sillas un delicioso y completo desayuno.
Ambos se sentaron. Tom en el que era su plato vio una tortita con el centro contado en forma de corazón y moras rojas rellenando el hueco.
Así es como empezó el intento de reconciliación de los gemelos. Día tras día intentaban pasar tiempo juntos fuera de las horas de rodaje. Bill siempre procuraba sorprender a Tom para volver a capturar su corazón, no solo en la cama, sino con detalles, con palabras, miradas…
Aunque a sus actuales parejas les dolieran que ambos gemelos los dejaran, los dos hermanos estaban dispuestos a darse una segunda oportunidad e intentar llevarse bien, sobre todo por el hijo en común de ambos.
Kyle cuando se enteró que sus padres volvían a estar juntos se llevó una tremenda alegría, ya que el pequeño deseaba con todo su corazón que sus padres estuvieran de nuevo juntos, que fueran una familia como en las fotos que vio cuando tan solo era un bebé. Él pensaba que tal vez ahora que estaban juntos pudieran darle algún hermanito nuevo.
Meses después todo volvía a ser alegría. Volvían a ser una familia, Kyle crecía en un entorno al parecer estable, junto a sus padres.
Un año y medio después, su matrimonio era estable, desde que se reconciliaron fueron a visitar semanales con un consejero matrimonial para poder soportarse y entenderse el uno al otro.
Tras mucho hablarlo y crear alguna que otra discusión, por el miedo que sentía Bill, decidieron intentar darle un hermano al pequeño Kiwi. Bill tenía infinito miedo de volver a quedarse embarazado y que cuando todo parecía ir bien, se estropeara, como cuando esperaba un hijo de Erik y lo perdió al cumplir los seis meses. Pero ahora tenía toda la fe, el cariño y el amor de sus seres queridos. Lo iban a intentar.
Un año después Bill tenía en brazos a otro hermoso bebé que esta vez se llamaba Kevin.
El pequeño Kev era un niño especial, que contaría siempre con cuidados y el amor de su familia por siempre. La familia le explico de forma sencilla a Kyle que su hermanito estaba enfermo, pero que podría jugar de todos modos con él y que debía de ser un buen hermano mayor y cuidarlo mucho.
—Somos una bonita familia—Dijo Bill besando la cabecita de su pequeño recién nacido.
—Nuestra historia… Nuestra historia es bonita, con un final feliz—Tom besó a su de nuevo esposo y padre de sus hijos.
F I N
Esta fue la historia de dos personas que se amaban e hicieron suya su felicidad a través de los años desde una temprana edad sin importar la dificultad, los problemas y los malos entendidos.
Una navidad diferente, Amnesia y Nuestra historia.
***En literatura, hay cientos de finales, algunos felices, otros tristes. Algunos finales tienen un giro. Algunas historias abren la puerta para algo más. Los cuentos de hadas terminan cuando la chica consigue al príncipe, los finales que hacen que se seas introspectivo sobre tu vida y lugar en el mundo y luego, está ese final que has visto venir desde lejos y por alguna razón, te toma por sorpresa.***
Gracias por leer.
Me encanto a pesar de Todo se amaban ❤ y creo que ahora si sobrepasaron todas la pruebas del mundo ❤❤❤gracias a la autora
me encantoo