57: Soy tu dueño

57: SOY TU DUEÑO

El departamento está de la misma forma que la última vez que estuvo en él, talvez hay uno o dos accesorios nuevos, pero nada fuera de lo normal, que delate que durante su ausencia las cosas han cambiado, camina por el departamento recorriendo las habitaciones en busca de algo que delate algún cambio, como el que le ha sido informado, pero para su mala suerte nada parece estar mal, en ese maldito lugar que le cuesta una fortuna mantener.

Regresa a la sala, se dirige hacia la mesita de licores que es donde parece que las cosas si han cambiado, pues uno de los licores no es de sus favoritos, pero aún hay una botella con su marca favorita de whisky cerrada, la cual abre, y sirve en un vaso, camina de regreso a al sillón, acerca un cenicero y enciende un cigarrillo. Da cortos sorbos a su vaso y unas cuantas caladas, disfrutando del sabor mentolado que se mezcla con el sabor dulzón del licor.

Revisa la hora en su teléfono y solo ha pasado media hora desde que entro al lugar, pero tiene tiempo de sobra para esperar a Tabatha y como si la hubiera invocado, escucha la puerta abrirse, da un sorbo a su trago y otra calada al cigarrillo, pone atención al ruido de las pisadas solo para asegurarse de que está sola. Las pisadas se vuelven más cuidadosas y ligeras, clara señal de que Tabatha se ha percatado de que alguien ha entrado en su departamento.

Relaja su pose en el sillón, apaga el cigarrillo y da el ultimo sorbo a su vaso, justo cuando Tabatha entra en la habitación, la reacción de la morena es la que imaginaba recibir, su bonito y exótico rostro ha palidecido y sus grandes ojos azules grisáceo se han abierto de sobremanera que parece que en cualquier momento se van a salir de sus cuencas, su mentón tiembla ligeramente, aunque mejor dicho ella tiembla de pies a cabeza.

Bill únicamente ladea la cabeza y la mira con una expresión de preocupación que ambos saben es fingida.

Bill, que… que sorpresa—sonríe intentando mantener una pose de tranquilidad ante la presencia de él, que vestido de blanco y con una sonrisa suave en su rostro en su atractivo y cautivador rostro casi angelical, da la impresión de ser alguien encantador y tranquilo, pero ella sabe la clase de demonio que se esconde bajo esa fachada.

¿De verdad es una sorpresa?

Claro—responde rápidamente.

Bill frunce los labios en una mueca que pretende demostrarle a la morena que está meditando sus palabras.

Voy a pretender que te creo.

No tienes que pretender nada, es cierto— camina hasta sentarse junto a él, solo para mantener a flote su fachada.

Bueno me quede esperando tu llamada, desde nuestro último encuentro, eso me hizo pensar que tal vez ya no querías verme.

Tabatha se tensa al recordar el último encuentro entre ellos y como le costó casi tres semanas en recomponerse de la paliza que recibió de él—Comenzaste a pasearte con una rubia, pensé en ahorrarnos el momento incomodo de terminar. —responde finalmente ante el comentario—¿Es otra zorra como yo?

La mano de Bill se dirige rápidamente a la barbilla de Tabatha, presionándola vigorosamente arrancando un gemido de la morena ante el fuerte agarre.

Tabatha, tú no eres una zorra—el tono de su voz es suave, acaricia su mejilla con su mano libre, aun manteniendo su agarre—¡Tu, eres una puta! —le suelta bruscamente de la barbilla —Ella es una dama, no te confundas.

Los ojos de Tabatha se cubren ligeramente de lágrimas por la rabia y la humillación, pero sabe que si lo hace se expone a recibir una paliza nuevamente de él y eso es algo que no desea repetir nuevamente.

Tienes razón—accede, recibiendo a cambio una suave caricia en su muslo

Y dime, ¿Qué has estado haciendo en los meses que no nos hemos visto?

Amm… bueno ya sabes lo mismo de siempre, trabajar en edén.

¿Has visto alguien más?

No, claro que no—Bill entrecierra los ojos, sabe que está mintiendo, pero por el momento lo va aceptar.

Bien, ¿Qué tal las cosas en edén?

Mucho mejor desde que la zor… despidieron a Nina, después de que me golpeo.

¿La despidieron?

¿Creí que lo sabías?

¿Por qué habría de saberlo?

No fue esa la razón, por la que dejaste de verme.

No, deje de verte porque comenzaste a comportar de forma irritante, no por ella.

Por un momento creí, que me habías cambiado por Nina—se pone de pie y camina hasta la mesa donde está el licor, llena el vaso de Bill y sirve una nuevo para ella.

Pues ya vez que no, si deje de buscarte fue por otra cosa.

¿Tu nueva novia?

En parte.

Su nombre es Sofia, ¿cierto? — le da un trago a su bebida, fingiendo desinterés, aunque siente la mirada de Bill sobre ella.

¿Cómo lo sabes?

Porque la conozco.

¿Disculpa?

Es la doctora encargada de realizar los exámenes de salud de edén, además de que es muy amiga de los Timbler.

Eso no lo sabía.

Nunca te lo conto.

Sabía que es amiga del idiota de Lemir, pero no estaba enterado de lo otro.

Vaya confianza, la que existe entre ustedes.

Eso no es de tu incumbencia—responde molesto, consiguiendo que la morena se encoja en su lugar.

¿Bill que haces aquí?

¿Qué crees que hago aquí?

No lo sé, es por eso que te pregunto, me dejaste sin explicación alguna después de golpearme, sales con una chica respetable, no entiendo.

Bill se rasca la barbilla antes de responderle—La paliza de té la habías ganado.

Me golpeaste por llamar puta a Nina, y ahora sales con otra.

No me voy a disculpar por eso, me reclamaste por besarla y después me abofeteaste, te lo tenías merecido, ninguna puta de cuarta, como tú me pone una mano encima y se queda tan tranquila—Tabatha solo baja la mirada una vez más irritada y humillada—Pero si estoy aquí, es porque te extrañaba.

¡A mí! — su voz denota clara sorpresa.

Tengo una novia dulce, hermosa e inteligente, a la que no puedo tratar como una puta, estamos de acuerdo, ¿verdad?

Entonces no me extrañas.

Tabatha, no te voy a decir palabras dulces, si aún sigues pensando eso, te recuerdo que tú y yo hicimos un trato, que aún sigue vigente. No olvides que aun soy el dueño de esto—mueve su dedo índice en círculos, dando a entender su punto—tú eres mi puta, y lo vas hacer hasta que yo me canse de ti.

Tú me regalaste este lugar.

No, yo arrende este lugar para ti y te doy una mensualidad, la cual has seguido recibiendo desde que nos separamos, ¿o me equivoco? —Tabatha niega—Ahora solo vengo a por lo que estoy pagando.

¿Ahora?

No más tarde, claro que ahora idiota— se pone de pie, tomándola del antebrazo y arrastrándola hacia la recamara—Tengo cosas que hacer y sabes lo que me gusta.

Tabatha siente una corriente de miedo e ira invadiendo todo su cuerpo, pero aun así se acerca a Bill para besarlo, quien le esquiva el rostro.

¿Qué sucede? — pregunta confundida por su actitud

Estoy aquí para cogerte fuerte, no para besos si quisiera eso estaría con ella, no contigo— la toma del mentón y le besa la frente—Haz algo mejor que eso.

Tabatha pasa sus manos por la camisa blanca que lleva, hasta llegar al borde, comenzado a levantarla poco a poco, comienza a repartir besos y pequeños mordiscos, hasta que siente un tirón en su cabello.

Nada de marcas.

Tras asentir, retoma los besos por su pecho hasta bajar a su ombligo, justo en ese momento sus manos se dirigen al botón de los pantalones, los cuales abre e introduce su mano en el interior de sus boxers, toma la hombría de Bill entre sus manos y comienza a estimularla, escucha un jadeo ronco provenir de su garganta y sonríe ante la reacción, baja por completo los pantalones junto con los boxers, se pone sobre sus rodillas y como hiciera muchas veces toma el miembro entre sus manos dispuesta a introducirlo en su boca, pero Bill la detiene lo que la vuelve hacer fruncir el ceño—Condón—dice, Tabatha se pone de pie y camina hacia un mueble para sacar el preservativo, momento que Bill aprovecha para descalzarse y terminar de desnudarse, se sienta en la cama esperando a que se le una la morena—desnúdate de una vez, esto va hacer rápido como me gusta—sin decir una sola palabra Tabatha se desnuda y se coloca sobre sus rodillas, vuelve a tomar el pene de Bill y lo estimula hasta que lo ve erguirse y así puede colocar el condón en su lugar,  se lleva el miembro de a los labios y agradece el haber escogido un preservativo con sabor, siente los dedos de él enredarse en sus cabellos castaños marcando el ritmo, de lo que quiere que haga con su boca.  Siente la mandíbula tensarse hace tiempo que no hacia una mamada como la que le está practicando a Bill, además de los tirones en su cabello, que está segura le causara dolor de cabeza después, pero no puede hacer nada, continúa recorriendo el miembro con su lengua, succionando para darle el placer que quiere.

Bill siente que está a punto de derramarse en la boca de la morena y de un tirón de cabello la separa de su miembro, observa sus labios hinchados y húmedos, la toma de la cintura y llevándola a la cama donde la pone en cuatro y enredando su cabello en una de sus manos, para levantar su cabeza y besar su cuello, se introduce en ella de una sola estocada, recibiendo a cambio un grito de dolor de la morena, lo que lo hace sonreír satisfecho.

Se mueve bruscamente en su interior, recibiendo ligeros gemidos de dolor y placer, que sabe que pueden ser fingidos, pero eso no le importa, está sumido en su propio goce que lo que sienta Tabatha, le importa un comino, la penetra un par de veces más hasta que siente el inminente orgasmo arremolinarse en su bajo vientre, se derrama en el interior de Tabatha, quien para ese entonces tiene la cara contra las almohadas que muerde para no dejar escapar más gemidos de dolor, siente el cuerpo adolorido por la forma tan brusca en la que Bill la ha tomado. Su aliento se pierde contra las mismas, mientras sus ojos están puestos en el cuerpo de Bill que se encuentra sentado a su lado, y tapado con la sabana.

Hace acopio de toda la fuerza que le queda para ponerse de pie y abandonar la cama, para buscar los cigarrillos de Bill, aún recuerda que siempre después de cogérsela de la forma tan bruta como lo hace, disfruta de un cigarrillo, abandona la habitación una vez que se ha colocado la bata que se encontraba a los pies de la cama.

Bill solo la observa salir de la recamara con una seriedad mortal y una cara de indiferencia escalofriante, es consciente de que Tabatha está sintiendo dolor para caminar, pero eso no es asunto suyo.

Sonríe complacido cuando la ve regresar con su cajetilla y un vaso con whisky, al que da un corto sorbo y antes de encender el cigarro, le da una corta calada y se pone de pie, toma su ropa y camina en dirección al baño de la morena, donde se da una corta ducha, cuando emerge del baño arreglado, encuentra la cama hecha y a la morena frente al tocador cepillando su cabellera ondulada, se calza y se acerca hasta ella.

No tengo que recordarte, que lo que paso hace unos instantes es solo cosa nuestra y que nadie debe enterarse, ¿verdad? — presiona fuertemente el hombro derecho de la morena que se encoje de dolor, pero asiente—Bien— le palmea la cabeza—muñeca ha sido un placer follarte como siempre y nos estaremos viendo.

¿Vas a volver? —pregunta y después se arrepiente de lo que ha dicho.

Tabtaha, aun no has entendido—la sujeta del cabello, ella lleva su mano instintivamente hasta la de él—yo soy tu dueño  y esto se termina cuando yo diga, así que más te vale que dejes de ver a ese imbécil de Otto —los ojos de la morena se abren nuevamente y la respiración se le corta—no sé qué te hace pensar que no me entero de lo que haces, cuando no estoy contigo, pero te lo advierto, no estoy pagando para que tú, le abras las piernas a otro imbécil, eres mía y yo hago contigo lo que quiera, así vas a terminar lo que sea que tengas con ese idiota, o me voy a encargar de desaparecerlo, no dudes que no me será nada difícil hacer eso, así que ya sabes, si aún quieres conservar esto, las tarjetas y no ahogarte en deudas, vas hacer lo que te dije—Tabatha rechina los dientes y finalmente asiente.

Sale de la habitación con Tabatha siguiéndole los talones, toma su chaqueta blanca y revisa que lleve todo con él, antes de salir revisa su teléfono y dándose cuenta del mensaje de Sofia lo que lo hace alegrarse, Tabatha pestañea confundida al ver el brillo en la mirada. La cual se endurece y vuelve fría cuando sus ojos castaños se fijan en los azules llenos de miedo de ella, le vuelve a besar la frente y sale del departamento.

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