6: No te preocupes Nina

CAPITULO 6 NO TE PREOCUPES NINA

Las últimas tres semanas, para Sofía han sido las más tortuosas de su vida, en cuanto a exámenes se refiere, había pasado todos con buenas notas, y su cuerpo comienza a reclamar las horas de sueño, que llevaba atrasadas.

Por suerte es sábado un día regular para Edén, las chicas llevan trajes nuevos, la esposa de Harry, una ex conejita y bailarina exótica había confeccionado todo, ella también había sido merecedora de una nueva pieza de ropa, con el mismo estilo de antes, solo que en lugar de un chaleco, usaba una blusa de mangas largas que dejaba al descubierto su plano vientre, la pieza no era de piel, sino de licra que semejaba la cuero, del atuendo anterior y agradecía que este no la acalorara de la misma forma que el anterior, ese día se le había hecho tarde en la universidad y por razones de causa mayor, había llevado con ella la mochila que contenía todo su equipo quirúrgico, lo había puesto debajo la barra.

—Nina—levanta la mira y se encuentra con Ed que coloca una botella de Nuvo vodka frente que lleva un moño blanco atado al cuello.

—Gracias, Eddy, pero no puedo aceptarla —le mira confundida, para después bostezar las chicas están en los camerinos y ella está terminando de acomodar todo, el club abre en menos de una hora.

—Es para Tabatha—hace una mueca al escuchar ese nombre.

— ¿Por qué no se la llevas tú? —Ed enarca una ceja y se cruza de brazos—estoy retrasada aquí—señala las cajas de botellas que aún no ha terminado de poner en su lugar.

—Llévale estos a Tabatha y yo me encargo—deja escapar un gruñido en respuesta, toma la botella, un vaso, una canasta con hielo y lo pone todo sobre una bandeja, y después se encamina al camerino de Tabatha, aun refunfuñando.

—Como sigas así te comes el mueble, Sofie—susurran muy cerca de su oído.

—Que  gracioso Lemir— termina de acomodar todo y se gira para verlo— hasta donde yo sé no hay despedida—se cruza de brazos

—No, no la hay, pero resulta que ya estoy libre—le da un suave golpe a la punta de su nariz— y Harry, ósea mi padre, dice que como sigas bostezando, nos dejas en la quiebra — ambos ríen, uno de los chicos de seguridad pasa y les informan que las puertas ya están abiertas y que en cualquier minuto eso se llena, Sofía suelta su cabello y acomoda el antifaz, para ser Nina esa noche, la chica del bar que solo sirve bebidas y de vez en cuando recibe alguna que otra invitación, agradece que esa noche este Lemir con ella, porque realmente siente que se le cierran los ojos—deberías pedir unos días de descanso— ambos se miran, sabe que tiene las clases, solo tres semanas más y serán vacaciones y solo se dedicara dormir y trabajar por las noches .

El local se encuentra lleno, las luces están enfocadas en el nuevo show de Tabatha, Nina la observa moverse en el escenario y no puede evitar desear que se resbale, solo para que se le bajen un poco los humos de diva que tiene.  Por otro lado Tabatha agradece que ella está detrás de la barra, pues para  la morena no había pasado desapercibido el encuentro de Nina con Bill, el cual considera de su propiedad dentro y algunas veces fuera del club, él solo va a verla a ella, pero desde el encuentro con Nina no se había vuelto acercar al lugar hasta esa noche, había acudido porque ella le había llamado para decirle acerca de su nuevo show y le había prometido pasar la noche entera con él, cuando él le había dicho que si después le haría el mismo show en privado y con nada de ropa, había aceptado más que gustosa, aún tenía la esperanza de que él la sacara de ese lugar y la convirtiera en una mujer poderosa y respetable.

Los tragos caminan demasiado rápido esa noche, para gusto de Nina, Lemir y los chicos de seguridad, los chicos Kaulitz han asistido con una comitiva de amigos mucho más grande de lo habitual, mientras el show de Tabatha se realiza, han tenido que detener a dos de los amigos de los chicos, por intentar subirse al escenario, era más que sabido que no se podía hacer semejante acto, pero ellos parecían no comprender ese hecho, las cosas por un momento parecieron calmarse cuando la chica bajo del escenario y otras subieron, al igual que el tráfico de bebidas.

— ¡Ian! — grita Nina a uno de los chicos de seguridad, aun sobre el ruido pueden escucharse perfectamente, tantos años trabajando ahí, el ruido no es ya nada para ellos— uno de los chicos Kaulitz pidió esta botella, ¿puedes llevarla? — Le acerca la dichosa botella la cual toma y se aleja — dos horas y nos vamos Lemir— mira al chico que ha vuelto acomodar un par de botellas que ya se habían vaciado del estante.

—Dos horas,  es mucho— se pasa ambas manos por la cara, haciendo que ella sonría, ambos están cansados y ella ya comienza a odiar las botas de tacón alto no sabe para qué tiene que usarlas si solo está detrás de la barra, se desaparece unos momentos, para quitárselas y ponerse unos botines de tacón corrido, mucho más cómodos, cuando regresa de nuevo a su puesto puede observar al igual que Lemir la trifulca que se está desarrollando cerca del escenario, algunos chicos de seguridad alejan a las chicas del escenario, mientras el resto trata de separar a los involucrados, pero parece que entre más intentos hacen, más gente se arremolina en la trifulca haciendo imposible la separación, las luces se encienden en su totalidad para que se pueda ver qué demonios está sucediendo, finalmente después de un par de intentos más, logran separarlos por completo y entre los heridos se puede ver a uno de los acompañantes de los gemelos, Harry sale de su oficina, para ver los daños, todos observan como los chicos de seguridad sacan a otro tipo que resulta ser el novio de alguna de las bailarinas —¿De quién será novio? —miran como el pobre tipo sale más que golpeado, pero parece ser que no fue el único que está herido, Nina solo niega, sea de quien sea el novio, la pobre chica puede darse por despedida, Harry no tolera escándalos y mucho menos ahora que ha tenido tantos gracias al pequeño Kaulitz. El presentador hace que los ánimos se calmen, mientras conducen al chico a la oficina de Harry, hacen que vuelva la música y hacen una ronda de tragos por cuenta de la casa, las chicas vuelven a salir y en menos de dos segundos parece que nunca hubiera pasado nada.

—Nina, Harry quiere que vayas a su oficina — le comenta uno de los chicos de seguridad, al cual mira frunciendo el ceño.

—Anda ve, yo me encargo— Lemir la empuja fuera de la barra para que camine delante del chico de seguridad, mientras llama a otro chico que antes hacia la función de barman, le explica lo que está pasando y le pide que le releve, mientras va enterarse  que fue hacer Nina en la oficina de su padre.

Nina, entra en la oficina y observa a cinco chicos, dos de ellos los gemelos Kaulitz, a los otros tres no los conoce, pero uno de ellos está sangrando por la cabeza, y se encuentra sentado en uno de los sillones, mientras los otros cuatro están parados frente a él, hace una mueca cuando mira a Bill, pero después gira la cara para ver a Harry.

— ¿Me mandaste a llamar?— el hombre la mira, disculpándose por tener que haberla llamado, pero no puede darse el lujo de llamar a una ambulancia y que todo mundo se entere de lo sucedido, suficiente tiene ya con la presencia de Bill Kaulitz cada noche y las llamadas de Jörg Kaulitz y Gordon, donde le advierten que un nuevo escándalo en el que se vea envuelto su hijo e hijastro y ese lugar y lo cierran.

— ¿Puedes revisarlo? — observa como ella frunce el ceño y finalmente asiente, se acerca al chico que esta todo ensangrentado, le toma la cara con ambas manos para ver por qué parte del rostro corre la sangre.

— ¿Que va saber esta de medicina?— exclama Bill al verla como inspecciona a su amigo.

—Más que tú, te aseguro, que si  — responde sin mirarlo— Harry necesito agua y una toalla y un botiquín — esta vez sí lo mira, Harry levanta su teléfono y llama para que le traigan lo que ella ha pedido— ¿Cómo te llamas? — pregunta al chico, mientras intenta ver que tan lúcido se encuentra.

—Gustav —responde y puede comprobar que no esta tan ebrio como hubiera esperado— ¿estoy muy herido? —la mira, pero en realidad no puede ver nada, porque le arden los ojos por la sangre que le ha caído, la puerta se abre, Lemir entra con las cosas que se le pidieron más una botella con cuatro vasos.

—Gracias — responden los cuatro tomando sus bebidas, aunque en realidad no pueden quitar su vista del cuerpo de Nina, la observan recogerse el cabello, en una coleta y como también se deshace del antifaz, Bill traga hondo, al poder apreciar por fin su rostro, contiene el aliento cuando se gira a tomar las cosas que Lemir le acerca, sus labios rosas y carnosos, su pequeña nariz respingada y sus ojos verdes, sin duda es hermosa, pero algo que también llama su atención es que es demasiado fina, como para trabajar en un lugar tan vulgar como ese, ¿Qué hará una chica como ella, ahí?, Tom le golpea las costillas para que deje de ser tan obvio, le mira frunciendo el ceño, ambos se sientan en un sillón junto a sus otros dos amigos y observan como la chica comienza a limpiar el rostro lleno de sangre de Gustav, y también parte del cabello, el rubio sisea por el dolor.

—Lemir, mi mochila esta debajo de la barra, me la traes, por favor— le sonríe al chico quien asiente y desaparece— tienes una herida en un costado y tiene que ser suturada— le informa y el chico se pone en blanco— yo calculo que unas diez puntadas si vas a necesitar— le pasa una gasa con agua oxigenada haciendo que el otro maldiga y los chicos ríen.

— ¡No te rías Andreas, que si no hubiera sido por tu culpa, yo no estaría así!— le espeta a un chico de cabellera rubia platinada, la puerta se abre y Lemir aparece con la mochila en su hombro, la acerca donde esta ella y se pone en cuclillas, para abrir y sacar lo que sea que ella vaya a necesitar.

—En una bolsa azul, esta mi equipo quirúrgico, ponlo sobre esta mesa— señala una que está a su lado y el chico comienza a sacar todo lo que le ha dicho— en la bolsa del frente hay unas bolsas con guantes individuales, saca cuatro y ve a lavarte las manos, me vas ayudar—se pone de pie con las cuatro bolsa listas y se dirige a la puerta del baño privado de su padre— ¡Lavado quirúrgico Lemir! — grita cuando escucha la llave ser abierta y cerrada rápido, todos los que se encuentran ahí, escuchan como le grita de vuelta un “no soy tan idiota para no saber que lavado quieres” y los chicos ríen.

—Listo su alteza—el chico sale del baño con los guantes puesto y toma el lugar de ella, sosteniendo la gaza para parar la poca sangre que sale de ahí, unos segundos después aparece con los guantes y comienza a pedirle a Lemir la aguja con el hilo que siempre tiene lista, tras poner un poco de anestesia local  en la zona para que no le duela, cuando siente que Gustav no siente gran cosa en la cabeza comienza a  suturar la pequeña herida de la cabeza, cuando termina pone una gasa y la cubre con una venda, después cura las heridas superficiales que tiene en el rostro.

—Listo— responde sacándose los guantes y entregándoselos a Lemir para que los tire— te voy a indicar un par de analgésico y más te vales que vayas a una clínica para que te quiten los puntos en unas dos semanas—deberías dormir hasta dentro de unas horas, solo para estar seguros que no hay contusión.

—No te preocupes, Nina—Siente un escalofrió recorrer su cuerpo al escuchar la profunda voz de Bill, que al decir su nombre sonó más a una caricia lasciva— yo me encargare de cuidarlo—su mira se queda fija en la de Bill, quien parece querer atraparla en su mirada.

&   Continuará   &

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