Espero no haber mezclado Tercera y primera persona :v GRACIIIAS
Fic TOLL de Monnyca16
Capítulo 3
Georg no tardó mucho en llegar hasta donde estaba. Luego de recogerme, me llevó a su departamento y aunque en un principio no deseaba conversar sobre lo recién acontecido, sabía que debía decírselo a alguien para asegurar que no estaba volviéndome loco.
Por lo que se lo dije con lujo de detalles. Georg no opinó inmediatamente, sólo hasta después de algunos minutos cavilando, mirándome de vez en cuando.
—Te lo preguntaré una vez más…
—No, no fumé ni tomé nada —contesté antes de que interrogara lo mismo que hacía unos minutos.
Georg frunció el ceño y rascó su mentón. Yo abracé mis piernas y me encogí, queriendo desaparecer. Esa noche probablemente no dormiría.
—Bueno, ¿ya te sientes mejor?— Inquirió. Asentí como respuesta. Después de todo comprendía a Georg; escuchar tal suceso era poco convincente —. Haré cualquier cosa por ti, así que tranquilo. Voy a estar contigo.
Los ojos se me aguaron repentinamente. Moví la cabeza de arriba abajo, y sonreí de lado, sintiéndome protegido.
Por la fija mirada que Georg me dedicaba, me daba cuenta de que, pese a lo increíble de la situación, me creía. No obstante, ninguno quiso profundizar en el tema, ya que las remembranzas me angustiaban de alguna manera, por lo que nos mantuvimos en silencio toda la noche, salvo algunas charlas triviales sobre la pestilente habitación de Georg.
Dormiría ahí, con él para poder conciliar el sueño.
&
Por un momento había olvidado que Georg no podía dormitar con la luz encendida. Me encontraba boca arriba en la cama, con una cobija hasta la barbilla, las piernas dobladas para no dejar los pies cerca de la orilla del colchón.
Debía estar completamente loco, diría mi amigo si me viese, claro…si en estos instantes no estuviera roncando y en el quinto sueño. Estaba asustado, mejor dicho, muy intimidado, por lo que comenzaba a maquilar ideas absurdas en mi cabeza, tal y como dije alguna vez que jamás haría.
De pronto todas las palabras que derroché como burla, irritación e ironía, me golpeaban tales latigazos.
Entorné los ojos, pudiendo atisbar apenas la luz celeste de mi teléfono móvil con el rabillo del ojo. Bufé, viendo la hora. 5:40am.
Los ojos me ardían, tenía ganas de orinar y por nada del mundo iba a levantarme a usar el WC. Al menos no solo y con todas las luces apagadas. En diversas ocasiones intenté despertar a Georg para pedirle que me acompañara, pero él no reaccionó a ninguno de mis estímulos, así como tampoco deseaba que se burlara de mi cobardía.
Cogí el celular y me dispuse a navegar por internet, a olvidarme del miedo y a enfocarme en cualquier cosa que no fuera mi casa y su misterio. Conecté los audífonos e inmediatamente abrí la aplicación de Youtube, decidido a ver cualquier situación solo para entretenerme.
Oprimí algunos vídeos, sin verlos por completo, sólo dando clic desinteresadamente. Y así continué, hasta que mi teléfono vibró, marcando un nuevo mensaje.
Lo abrí.
“01001101 01100001 01101101 11000011 10100001 00100000 01100101 01101110 00100000 01100011 01100001 01110011 01100001”
Frente a la pantalla táctil, permanecí paralizado. Entorné los párpados, recibiendo un nuevo mensaje.
“01000101 01110011 01110100 11000011 10100001”
Alejé el celular, codeando a Georg en busca de ayuda, de…
«01000001 01110001 01110101 11000011 10101101”
Miré con el rabillo del ojo a mi alrededor, apartando el teléfono de mi vista, intentando pensar, quizá buscar algo o escuchar cualesquier sonido por más bajo que fuese. Pero no oí nada.
Confundido, revisé la cadena de mensajes de nueva cuenta, observando sólo…números. Receloso, decidí responder impulsivamente, mitad curioso mitad incómodo.
“¿Quién eres?”
Y así como lo mandé, presté atención al número del destinatario, repasándole con detenimiento. Terminación 18.
18.
6818.
Abrí los ojos, lanzando el teléfono a un lado. Observé el temblor de mis dedos, la extraña y asfixiante sensación de mi corazón raudo en mi pecho, en mi garganta.
Con los ojos un mar de lágrimas, parpadeé, jadeante. Mamá. El número era de mi mamá.
Y mi mamá estaba muerta.
Cerré los ojos fuertemente, eufórico. Una broma, debía ser…una broma, una vil broma, una jugarreta y…
Sujeté mi celular, con los nervios de punta y un vacío en el estómago, y de ese modo, sin pensarlo demasiado, copié los números y los pegué en el buscador de google, desesperado por su significado, por su simbolismo.
Números binarios. Traductor binario.
Texto original: 01001101 01100001 01101101 11000011 10100001 00100000 01100101 01101110 00100000 01100011 01100001 01110011 01100001.
Traducción: Mamá en casa.
Buscando calmarme, tragué saliva. Copié el segundo mensaje enviado y lo traduje.
Texto original: 01000101 01110011 01110100 11000011 10100001
Traducción: Está.
Y repetí el proceso con el último.
Texto original: 01000001 01110001 01110101 11000011 10101101.
Traducción: Aquí.
Me volví sobre la cama, mirando toda la recámara, en la oscuridad, tiritando de miedo. Lágrimas me bañaron el rostro, no pude contenerlas, no pude si quiera respirar con normalidad apenas un nuevo mensaje apareció, dando respuesta a mi mensaje enviado anteriormente. Dudoso lo leí.
“01010100 01110101 00100000 01101101 01100001 01100100 01110010 01100101 00100000 01100101 01110011 01110100 11000011 10100001 00100000 01100001 01110001 01110101 11000011 10101101”
Lo que traducido significaba: Tu madre está aquí.
Rápidamente me paré de la cama y encendí las luces, despertando a Georg por fin. Él me miró de arriba abajo, con un ojo cerrado y otro abierto, para después hablar:
—¿Qué sucede?
Negué con la cabeza repetidas veces, escondiendo el celular en la espalda, todavía sufriendo de estremecimientos momentáneos.
—¿Bill? ¿Qué sucede? Estás llorando —Se volvió sobre la cama, alarmado, y se acercó, tratando de estabilizarme —. ¿Bill? —Inquirió ya preocupado.
Rehuí de su mirada y seguí negando con la cabeza, permitiendo que el llanto resbalara silenciosamente y que la mezcolanza de sentimientos exudara de mis poros.
Yo…no podía estar en contacto con un muerto. ¿O sí? No podía estar hablando con mi madre. Envuelto en ambas manos y resguardado tras mi espalda, el celular comenzó a vibrar y a sonar, anunciando una llamada entrante. Inmediatamente vi de quien se trataba. Terminación 18.
Salí de la habitación lo más rápido posible, dejando a Georg en la habitación y respondí, situando el aparato en mi oído sin más preámbulos.
—¿Quién eres? —Hablé, mostrando la desesperación que me embebía por completo, la voz entrecortada.
Y entonces lo escuché, una ruidosa respiración, tan lejana como próxima, como la de un animal. La piel se me erizó.
—Macky —oí el apodo que mi madre me había puesto años atrás, con su voz tan maternal y profunda, acompañada de la respiración de hacía unos segundos atrás, interferencia y sonidos que jamás había escuchado, tan extraños como ininteligibles.
Escuché voces, pero no entendí nada, y así como las voces llegaron, dejaron de escucharse. Se había cortado la comunicación.
Continuará…
GRACIAS POR TODO <3
Nos leemos mañana con esta historias :v