Fic de Carla Moonlight. Temporada 2
Amnesia. Capítulo 15
Los minutos pasaban y Bill se sentía como si verdaderamente él fuera su hermano, pero ¿Cómo podía ser el, si estaba muerto? O eso le hicieron creer, eran demasiadas casualidades en una sola persona, y eso le desesperaba y más tras la llamada de su madre anoche, no quiso decirle lo que ella pensaba sobre la muerte de su hijo, Simone sabía algo que no quería contar, o sabia algo de lo que no estaba segura, pero sabia algo seguro, ¿el que? No se sabe.
Después de comer siguieron hablando había dejado de lado el enfado de Bill y el juego que tenían entre ellos. Por un momento habían decidido ser amigos y hablar como tal sin otras intenciones.
Cuando se hizo la hora Natalie llegó y los vio a ambos, enseguida ella se puso manos a la obra con las ropas y el maquillaje de los chicos, ahora tendrían una sesión de fotos, ya no rodarían más hasta mañana por la mañana de nuevo.
Bill, Tom y el resto de modelos que participaban en el anuncio se hicieron una sesión de fotos por parejas, en tríos, en grupos… depende de cómo el fotógrafo y el jefe pedían, buscando que será lo que vendería, lo que aparecerá en las portadas de las revistas, en la Web y en demás medios de comunicación, todo era una red, esas fotos viajarían por el mundo entero.
Tras un par de horas de cientos de fotos en las que se borrarían la mitad, se retocarían la otra mitad y de esa última mitad se publicarían la mitad, por fin acabaron.
—Mañana se graba al aire libre.— Recordó en voz alta.— Todos aquí a las doce de la mañana.— Cada uno de los modelos se fue a cambiar de ropa e irse de una vez por todas del trabajo a relajarse. El equipo de grabación y el resto recogió sus trastos e hizo el mismo procedimiento, marcharse.
—¿Te apetece ir a tomar un café?— Preguntó Tom.
—No es por nada Tom, pero creo que el momento de sinceridad del medio día a terminado. Me voy a casa.— Se colgó su bolso al hombro y emprendió camino.—Dile a Natalie si la ves que lo siento, que nos veremos mañana.
Bill emprendió camino hacia el ascensor y poder ir hasta el parking, llegar a su coche y poder marcharse a casa a descansar y poder estar tranquilamente.
Tom ya estaba listo así que salió tras Bill para el también irse a su apartamento. ¿Qué sentido tenia quedarse más en la agencia si él no estaba?
Salió y vio el delgado y sensual cuerpo de Bill caminando hacia la gran puerta metálica, presionó el botón y las puertas se abrieron, entonces Bill se introdujo dentro.
Tom tubo que correr y con la mano evitar que las gruesas puertas se cerraran dejándolo fuera.
Las puertas volvieron a abrirse y entró bajo la atenta y penetrante mirada sombreada de Bill.
—Veo que los ascensores son nuestro punto de encuentro particular.— Pronunció Tom.
—Parece que si. Será porque son excitantes cuando te encuentras a solas con una persona que te gusta.— Se acercó Bill a el provocándolo.
—Eso siempre y cuando no te de un ataque de ansiedad.— Recordó Tom.
—Así me cortas un poco el rollo novato.— Acarició su duro pecho y fue deslizando la mano hacia abajo, llegando sobre su sexo, empezando a excitar a Tom, ese era su propósito excitarlo.
—Necesito un profesor que me guíe…— Tonteó Tom con él.
—Entonces tendrás que hacer todo lo que el profesor te diga…— Bill detuvo el ascensor.— Hacerle caso y… ser sumiso…— Ronroneó en la curvatura del cuello de Tom haciéndole erizar la piel involuntariamente.
—Debes empezar a saber…— Tom giró sobre si mismo llevando a Bill con el hasta dejarlo entre el espejo y Tom.— Que no soy sumiso, principito.— Le besó con furia y necesidad en los labios mientras retenía las manos de Bill pegadas al lado de su cuerpo, impidiendo que se moviera.
—Quedamos en que…— Bill se deshizo del agarre.— Lo discutiríamos…— Lamió suciamente los labios de Tom, mientras disimuladamente presionaba de vuelta el botón que haría que el elevador siguiera su descenso hasta el parking.
Se separo de él con una sonrisa coqueta en los labios y le guiñó un ojo. Las puertas se abrieron al llegar a la planta indicada, el subterráneo.
— Espero que cuando llegues a casa te toques pensando en mi.—Señalo la entrepierna de Tom sonriendo.
Se colocó las gafas de sol y caminó hacia donde había dejado esta mañana estacionado su coche.
Al salir del parking seguían habiendo fotógrafos esperando la salida del famoso Bill Kaulitz desde hace horas, por fin llego el ansiado momento que esperaban, poder fotografiar al modelo salir del trabajo.
La vuelta a casa al menos no se convirtió en una persecución como la llegada a la agencia, eso le tranquilizó, pero lo que necesitaba ahora era un poco de relax y tomarse una copa.
Cuando llegó a casa no había nadie y eso le pareció extraño. ¿Dónde habría ido Andreas? Se encogió de hombros ante su pensamiento y se dirigió al armario que había bajo la televisión, de ahí saco una botella de ginebra de la buena.
Tiro su bolso al sofá y con la botella en la mano fue hacia la cocina para coger un baso.
Puso dos hielos en el y vertió la bebida para luego mezclarlo con un redbull que había en la nevera. Una mezcla un poco fuerte, pero a Bill le gustaba.
Hoy después de mucho tiempo Bill volvía a emborracharse solo en casa, recordando a su fallecido hermano, mientras le daba vueltas a la cabeza que el seguía vivo, que su hermano Tom era su nuevo amigo.
Con esos pensamientos en la cabeza una y otra vez fue bebiendo solo en el salón, tras dos copas y media bien cargadas los efectos del alcohol empezaban a hacer mella en el delgado cuerpo del modelo, teniendo en cuenta que apenas había comido y los efectos se duplicaban.
Andreas tardó unas dos horas desde que llegó Bill al apartamento, al entrar lo vio con los pies sobre la mesa del centro del salón, con varias latas de refresco sobre la mesa, una botella de alcohol y el baso en la mano camino a sus labios de nuevo para dar un nuevo sorbo.
—Bill.— Llamó Andreas.
—¡Andy! ¿Dónde estabas?—La voz de Bill se notaba ebria y Andreas lo supo inmediatamente desde que pronuncio su nombre.
—Con el chico de la otra noche. ¿Y tu que haces bebiendo a estas horas? Solo son las ocho de la tarde, lo sabes ¿no?— Se acerco a él y le arrebato el baso de las manos dejándolo sobre la mesa, recibiendo un gruñido de Bill por tal acto.
—¿Con el chico de la otra noche? ¡¿Y donde quedo yo?!— Grito Bill.
—Estas un poco borracho creo.— Sonrió Andreas.
—¿Te lo has tirado? ¿O el te a follado a ti?— Preguntó Bill casi tirándose al cuello de Andreas esperando una respuesta impaciente.
—Que importa eso. Anda vamos a tu habitación, necesitas descansar.— El mejor amigo tiró del brazo del infantil gemelo menor para levantarlo.
—No, no. ¡Tengo que hablar contigo antes! Tengo que contarte algo que nadie sabe. ¡Es un secreto!— Bill hizo sentarse a Andreas.
—Ya me lo dirás, ahora no estas en condiciones. Por cierto muy bonito tu nuevo look.— Andreas volvió a intentar levantarse y con el Bill, pero no resultó, Bill estaba cabezón.
—¡Que no!— Dijo infantilmente.— Es algo que tienes que sabeeeeeer Andy.
—Esta bien, dímelo rápido va.— Accedió impaciente.
—¡Yuhuu!— Se sentó a horcajadas sobre Andreas con una sonrisa traviesa en los labios, dejando a su mejor amigo desorientado.
—¿Qué haces Bill?— Se puso nervioso por la postura que había adoptado. El modelo rodeó el cuello de su amigo y acerco su rostro un poco haciendo que Andreas retrocediera un poco con miedo, estaba nervioso por la actitud de su amigo, no sabia que hacer, estaba borracho y no quería aprovecharse de él en un impulso.
—Tom me folló.— Andreas abrió más lo ojos si se podía.
—¡¿Qué?! ¡Me dijiste que no pasaría nada, que te gustaban las tías!— Le reprochó.
—No fue este Tom amigo, fue Tom mi hermano. Me lo hizo en navidades… en el sofá de la casa por primera vez, en la cama, en la cocina, la ducha, en toda la casa Andy…— Dio un pequeño bote de alegría que a Andreas empezó a excitarle.
—Dios…— Dijo aturdido.— Muy bien, ya me lo has dicho, ahora a la cama.— Andreas quito a Bill de encima de él y le obligo a ir a su cuarto.— Ahora te vas a dormir ya hablaremos mañana.— Ni se molestó en que se quitara la ropa, lo metió bajo las sabanas vestido, tenia que dormir y expulsar el alcohol de su cuerpo para que dejara de decir incoherencias.— Buenas noches Bill.
—An… No me odies… yo te quiero.— Susurró, fue tocar la cama y empezar a sentirse agotado.
—No te odio, ni te odiare Billy.— Besó la sien de su amigo que ya estaba con los ojos cerrados casi sumido en la subconsciencia oscura de sus pensamientos mas escondidos.
Andreas salió del cuarto de Bill y fue hacia el salón. Se sentó en el sofá observando las latas que Bill había utilizado para mezclar el alcohol. Tomó el baso del que había bebido su amigo y acercó su nariz a el, olía a alcohol puro, este trago no lo había mezclado con nada, lo había tomado solo, haciéndolo más fuerte y ardiente.
—Joder… ¿Qué has hecho Bill para emborracharte de nuevo…?— Se preguntó en voz alta a si mismo.
Bill como podía llegar a estar tan borracho, tanto como para decir que a tenido relaciones sexuales con su hermano gemelo… era de locos.
Andreas no dejaba de pensar que se aferró al pensamiento de su hermano, pero que si se a acostado realmente con alguien no era con su hermano, si no con el clon de Tom y al estar tan ebrio confundió la realidad con el dolor de la perdida de su mitad.
Dándole vueltas a la cabeza una y otra vez a miles de pensamientos intentando buscar una solución lógica a las palabras de Bill el empezó a beber lo que quedaba en la botella de ginebra.
Después de acabarse lo poco que quedaba de la botella, que le dio para dos vasos, recogió las latas, la botella y el baso dejando el salón recogido, luego fue a su cuarto se quito la ropa y se metió a la cama a dormir. No sin dejar de pensar en la confesión de Bill, que amarilleaba su mente una y otra vez, continuamente hasta que se durmió, incluso soñó como Bill disfrutaba de las caricias de su hermano en una noche fría de navidad, manteniendo una relación sexual completamente fuera de lugar e incestuosa.
Pero luego el sueño no le pareció para nada asqueroso ni antinatural, su subconsciente cambio la imagen de su difunto amigo Tom por la de él mismo, donde disfrutaba de los besos y el cuerpo de su mejor amigo Bill, el cual amaba y deseaba con todas sus fuerzas.
Los rayos del sol se colaron por la ventana de su habitación, haciendo que Andreas se despertará lentamente para luego quedarse sobre cama pensando en lo que le había dicho Bill la noche anterior. Hoy le pediría una explicación cuando lo viera, pero no ahora, tenia que hacer otras cosas, había quedado de nuevo con el chico de ayer, con el que hizo una buena amistad.
Mientras preparaba su café cotilleaba el móvil de Bill para buscar el numero de Tom, el era el único que podía ayudarle, por decirlo de alguna manera, con su amigo.
Cuando lo encontró por el nombre de Tom Schmidt, supo que era él, entonces empezó a teclear las letras táctiles del Iphone de Bill.
No sé a que hora tiene que entrar a trabajar Bill, ven a buscarlo para que llegue a tiempo, ayer se emborracho y no se puso la alarma para despertarse. Como me entere que le tocas un sólo pelo date por muerto, no es broma. No me caes bien, tenlo presente, soy capaz de todo por él, así que ve con cuidado.
Andreas.
Cuando lo envió lo dejo de nuevo sobre la mesa donde lo encontró, se arregló y se marchó del apartamento.
Tom al recibir el mensaje se extraño estaba en casa de Kendo había ido a hacerle una visita, hacia tiempo que no hablaban y Tom tenia que contarle cosas aunque no le contó que era Bill, cambio un poco la historia, dijo que era una chica, pero su amigo no era tonto y sabia perfectamente que se estaba viendo con Bill, Kendo seguía todos los pasos de Tom, él era retorcido como su madre, solo quería hacer una cosa, vengar la muerte de su hermana, ellos habían tenido la culpa por rechazarla, por no darse el lujo de intentar conocer a una de sus fans.
—¿Qué sucede?— Preguntó hipócritamente.
—Nada importante.— Tras leer el mensaje que recibió de Bill, pero que en realidad lo mando Andreas miro la hora, a decir verdad era pronto, Tom había cogido la costumbre de levantarse pronto ahora y aprovechar los días, por lo que hasta la hora de ir a buscar a Bill aun quedaban un par de hora.
—Esta bien sígueme contando entonces.— Pidió Kendo esperando recibir más información por parte de Tom para luego él ir a decírselo todo a su madre, a la cual mantenía informada siempre de cualquier cosa, en especial sobre la memoria de Tom, no seria bueno para ella ni su hijo que recordara nada, aunque le contó a Kendo su único amigo, que tenia sueños extraños o sensaciones que creía recordar.
—No hay mucho más que explicar.— Se encogió de hombros Tom.
—Creo que deberías de ir a ver a mi madre, tal vez una sesión con ella te haga pensar en cosas y porque no, recordar algo de tu pasado, aunque no tengas familia tal vez tenias otros amigos, una novia. Ella sigue intentando investigar sobre ti, tal vez sabe algo que no a querido contarme a mi y espera a encontrarse contigo.— Kendo quería llevar a Tom con su madre para que ella confundiera más la mente del ex guitarrista y así impedir que pudiera recordar algo que a ellos les perjudicara en un futuro.
—Si creo que tienes razón, hace tiempo que no la veo y la ultima vez me ayudo mucho. A sido una casualidad que tu madre sea mi Doctora.— Pobre Tom, que ingenuo que es.
—Puedes llamarla ahora y decirle que te de hora.— El sonido de la cerradura sonó.— Creo que no va a hacer falta, díselo ahora.— Kendo sonrió. La Doctora Heather entro en casa y se encontró con Tom y su hijo conversando en el salón.
—Hola chicos. Cuánto tiempo Tom.— Saludo a su hijo con un beso en la frente y abrazo a Tom como si fuera una persona grata en su vida, pero en realidad lo detestaba, y ella odiaba tener que fingir de tal manera, pero todo era por la venganza que traía entre manos.
—Siento no pasarme tanto por aquí, he encontrado un buen trabajo y ando algo liado.— Se disculpó amablemente Tom sin saber que estaba frente a su enemigo numero uno.
—Oh no te preocupes cariño es entendible. Haber si mi hijo sigue tus pasos y busca un buen trabajo y no tenerlo todo el día sentado frente a la tele jugando a la play sin descanso.— Bromeó Heather intentando parecer una madre normal, inventando una vida normal para su hijo, que en realidad solo se preocupaba de seguir a Tom allí donde iba día y noche.
—Tu hijo no tiene remedio es un vago.—Rió.
—No te pases eh trencitas. Mamá, Tom quería ir un día a tu consulta a tener una sesión de las vuestras.— Cambió de tema Kendo, de repente su madre sonrío con más ganas mostrándose algo más interesada en la visita de Tom.
—Eso es genial, puedes pasarte por el hospital mañana cuando quieras, encontrare un hueco para ti. Ahora voy a darme una ducha, tener guardia por la noche no es bueno para la salud.— Bromeó Heather. Se fue hacia su cuarto y mentalmente empezó a planear cual seria su estrategia esta vez.
—Bueno tío yo me voy ya, que tengo que ir al curro.— Tom le dio una palmada en la espalda como despedida y e encamino hacia la puerta.
Tom al salir del edificio se encamino a su Cadillac y empezó a conducir por las calles de Los Ángeles, ahora mismo lo único que deseaba era ver a Bill y romperle la boca al idiota de su amigo por las amenazas.
Estacionó el coche cerca de donde vivía Bill antes quería dar un paseo por el parque que había frente a su casa y tomar un café mientras paseaba.
Entró en la cafetería donde se encontró por tercera vez a Bill el cual le robó el turno aquel día. Sonrió al recordar eso.
Pidió su café con leche para llevar, una vez lo tuvo salió y cruzó la calle para ir al parque y pasear un rato hasta que vaya al edificio de Bill a buscarlo para ir al trabajo juntos.
El parque era bonito, solitario, verde y relajante, habían algunas personas paseando perros, haciendo deporte o simplemente conversando en los bancos de madera mientras disfrutaban del sol, dentro de un mes ya empezaría a hacer frío, el otoño empezaba a hacerse presente en los árboles, empezando a que las copas de los árboles se tornaran de colores anaranjados lentamente.
Tom iba paseando por el parque lentamente, mientras que bebía pequeños sorbos de su café para llevar, para hacer tiempo y luego ir a buscar a Bill a su casa.
Pasó por varios rincones variopintos, hasta que pasó por un sitio que no pudo pasar desapercibido, al fondo de ese sitio en un banco junto a un árbol, pudo observar como Andreas, el amigo de Bill, estaba en una actitud muy cariñosa con un chico.
Ver a Andreas hizo que se le encendiera la furia que tenía en su interior, ya que se había acordado de la advertencia que le había hecho en el mensaje que le mando para decirle que fuera a recoger a Bill. ¿Quién era él para decirle lo que tenía que hacer? Si quería estar cerca de Bill, lo iba a estar y punto…
Cuando vio que Andreas y el chico se levantaban del banco y comenzaba a caminar hacia el lado donde estaba Tom, este no dudó ni un segundo en dejarle las cosas claras al amigo de Bill. Así que sin ningún miramiento se acercó rápidamente, con el ceño fruncido a Andreas y a su acompañante, haciendo que se le cambiara la cara de color al ver a Tom.
Sin ningún esfuerzo Tom cogió al chico por el cuello de su camiseta y lo estampó contra el árbol que tenían al lado mientras que le miraba con mirada desafiante, y bajo la atenta mirada del chico, que estaba con él, que no sabía que hacer.
—Que sea la primera y ultima vez que me amenazas.— Le zarandeó.
—No te amenazo, te advierto.— Le plantó cara el moreno.
—Tú no eres nadie para decirme lo que tengo que hacer.— Acerco su rostro al de Andreas amenazante.
—Soy su mejor amigo…
—¿Y que? Eso no te da derecho. Él es mayorcito para saber elegir sus amistades. ¿Tienes miedo a que me elija a mi, antes que a ti?— Tom lo dejó ir de golpe mientras sonreía de lado.
—Solo esta cerca de ti por la misma razón que te han contratado de modelo. ¡Porque eres un puto clon a su hermano, no te engañes!
—Tal vez tengas razón, no lo voy a negar, pero me esta cogiendo apreció, no por ser como su hermano, si no por como soy yo y eso te jode porque te pone celoso. Así que no te metas en nuestra amistad o seré yo el que te “advierta” a ti.— Le apuntó con el dedo índice seriamente antes de darse media vuelta e irse.
—¡Tu!— Le llamó Andreas encaminándose hacia él.
Tom se giro instintivamente con una sonrisa autosuficiente en sus labios. Pero enseguida se le borró por el golpe del puño de Andreas que impactó directamente en su bajo pómulo y labio.
— No te acerques más de la cuenta a él, se cuales son tus intenciones.— Tom llevó su mano hacia la zona donde recibió el golpe sintiendo un pequeño corte en su labio.
—Mis intenciones no son tan diferentes a las tuyas ¿no?— Andreas se sorprendió, primero por no recibir un golpe de contraataque y segundo por la contestación de Tom.—Veremos a quien elige, es cuestión de tiempo y delicadeza.— Volvió a sonreír.— Y esto que has hecho ahora no te ayuda mucho, te posiciona como el malo. Uhhh pobrecito… Tom uno, Andy cero.— Rió victorioso con una carcajada.— Vigila porque esto no quedara así. El ultimo que me tocó la cara de tal manera acabo en un hospital con la nariz y una costilla rota.— Ahora si, Tom se marchó.
Al alejarse un poco se toco el pómulo, solo esperaba que no saliera ninguna mancha del golpe o estaba en el horno en la agencia, pero se sentía orgulloso, había dejado por los suelos al pijo del amigo de Bill, le había puesto las cartas sobre la mesa, y no tenia intención de dejarse ganar por el tío de ojos azules, el tenia más puntos a su favor, pero también en contra, aunque no le preocuparan mucho, iba a ganar este juego con Bill y también el duelo con Andreas. Así mataría a dos pájaros de un tiro.
Después del encontronazo con Andreas ya decidió que era hora de ir a por Bill. Un día nuevo, una estrategia nueva… Presentía que hoy seria un buen día para él.
Continúa…