Fic de Carla Moonlight. Temporada 2
Amnesia. Capítulo 18
Cuando llegó al interior de la cafetería cogió una bandeja, ya que era autoservicio y se fue a buscar algo que comer en el gran mostrador que había diversos platos, al final optó por no coger nada de todo lo que había y pedir un sándwich y una coca cola.
Cuando cogió todo lo que se iba a comer se dirigió hacia una mesa vacía que estaba al final de la cafetería, para luego sentarse y comer tranquilamente lo que había cogido.
Después de más de media hora, dio por finalizada su cena y tiró los desperdicios a la basura, para volver a dirigirse a la habitación, donde estaba Bill para pasar con él la noche e incluso intentar hablar un poco más y hacer la noche más amena.
—Ya estoy aquí.— Dijo entrando y Bill le miró.— ¿Que hacías?— Le preguntó.
—Pensar.— Contestó.
—¿En que pensabas?— Intentó averiguar. Se acercó al lado de Bill con una de las sillas que había y se sentó junto a la cama mirándole.
—En mi vida…— Bill echo hacia atrás los mechones de su pelo.—¿Qué has cenado?
—Un sándwich vegetal y una coca cola. La verdad no tenia apetito.
—Al menos tienes el estomago lleno, yo como pero es como si no lo hiciera, siento mis tripas rugir…— Un pequeño gruñido se escuchó.— ¿Lo escuchas? Tengo hambre, pero a la vez no la tengo.
—¿Quieres que encienda la tele para pasar el rato?— Le pregunto Tom.
—Como quieras, no hay gran cosa que hacer, así que si.— Accedió. Él se acerco a la televisión y la encendió buscando algún canal que pudiera ser interesante.
—¿Qué te parece esto? Las cien tragedias más sonadas del rock.— Leyó el titulo que anunciaba la parte de debajo de la programación del canal.
—¿Del rock? Pero si están hablando ahora de un rapero.— Rió Bill con ironía.
—Así de guays son los de MTV.— Tom volvió hacia la silla y juntos miraban ese programa que ya iba por el numero cincuenta en la cuenta atrás de las cien tragedias.
—En ese grupo están locos, ¿a quien se le ocurre degollar un cordero en medio de un concierto y tirar el cráneo a los fans?— Alucinó Bill con una de las tragedias que hablaba de que un grupo de Rock satánico hizo eso, y al tirar el cráneo de dio a un fan en la cabeza al que trasladaron inmediatamente al hospital pero no sobrevivió, el grupo tubo que pagar una gran indemnización a la familia y suspender esos actos en directo.
—Yo no entiendo como hay gente que le puede gustar esas cosas…— Dijo con asco Tom.
—¡Oh dios mira este!— El siguiente hablaban de un accidente en helicóptero.
—Eso le pasa por ir drogado y bebido al conductor.— Acusó Tom.
—No sabia que estas cosas tan inimaginables pasaran.— Se sorprendió Bill.
Siguieron viendo la tele y más desgracias que te ponían los pelos de punta, drogas, asesinatos, incendios, suicidios, accidentes de coche, avión, helicóptero, fans locos… muchísimos casos todos diferentes y espeluznantes.
—¿Quién será el numero uno de la lista de locos?— Preguntó Tom.
—Creo que será Michael Jackson, es muy famoso y a hecho también sus locuras con sus hijos y demás.—Contestó.
Fueron trasmitiendo alguna locura más y tragedias de diferentes cantantes de todos los estilos entre las primeras diez posiciones eran famosos más conocidos como Kurt Cobain, Britney Spears, Chris Brown, Madonna y cantantes de la actualidad. Las personas que vivieron el accidente o conocidos y expertos iban comentando lo que sucedió y hablaban de las declaraciones de la familia.
Ahora estaban terminando el numero tres que era de Michael Jackson, que cogiendo a su hijo del pie lo asomaba por la ventana y finalizaron su parte con su muerte del cantante, que aun no sabían si era un suicidio o un homicidio.
—Me gustaba Michael, que pena que muriera, era muy grande…— Dijo Bill.
—Si, era muy bueno. Un mito.— Comentó Tom dándole la razon a Bill.
El puesto numero dos lo ocupa la tragedia del grupo de Rock Europeo Tokio Hotel tras el fallecimiento del guitarrista en un accidente de trafico con su hermano gemelo.—Dijo el presentador
Bill al escuchar el grupo del que hablarían se tenso de golpe.
—Quítalo Tom.— Pidió.
—No, nunca me hablaste de esto quiero saber que sucedió.— Dijo tajantemente Tom viendo como reproducían unas imágenes de no muy buena calidad de las cámaras de seguridad de la carretera solitaria. El coche iba a una velocidad considerable la justa para no pasar el limite de velocidad, la carretera tenia una fina capa de nieve y hielo.
Según los videos de la cámara de seguridad el conductor Tom Kaulitz perdió el control del coche por el temporal y la nieve que se iba acumulando en una fina capa y hielo.
La prueba de alcoholemia que le realizaron en la misma ambulancia dio negativo.— Decía un experto.
Bill mantenía los ojos fuertemente cerrados con el rostro hacia un lado queriendo rehuir de la televisión y de lo que decían, pero era imposible las imágenes del suceso pasaban por su mente torturándole.
Las siguientes imágenes son de uno de los videoaficionados que los rescataron del accidente encontrándose el coche completamente boca a abajo.
—¡Tom!— Se escuchó un grito sin fuerza quejándose del dolor, era Bill.
El video se podía ver casi perfectamente como un hombre se acercaba a la ventanilla del coche que estaba rota, hecha añicos esparcida por el suelo, la cámara del móvil enfocó a uno de los ocupantes, estaba con los ojos cerrados, sangrando por la cabeza y con los brazos rasguñados por los cristales rotos.
— ¡Tom! ¡Tom!— Tom observaba en el video a un Bill dañado y desesperado zarandeando a su hermano.— ¡Tom despiértate! ¡No te mueras!— Gritaba con desesperación.— Tom… por favor… No me hagas esto… Tom…— Los esfuerzos se agotaban.
—¡Vamos hay que sacarles!— La cámara enfocó a dos hombres introducirse en el coche para sacarlos.
—Ayuda…— El leve susurró de Bill apenas pudo oírse en el video. Uno de los hombres le quito el cinturón al conductor y lo arrastró del coche hasta sacarlo. Bill ya no se movía en el video.
—¡Hay que llevarlos al hospital ya! Acaba de perder la conciencia.— Gritó el otro hombre que sacaba a Bill inerte entre sus brazos todo magullado y ensangrentado.
— Estas imágenes son inéditas es la primera vez que salen a la luz, tan solo las pudieron ver la policía y los expertos en el caso, la familia se negó a mirarlas para no abrir más las heridas.
—Después de este accidente y el entierro en Alemania el grupo y el manager no dudaron en dar públicamente la separación del grupo, donde se les veía a todos realmente destrozados en especial al hermano gemelo diez minutos menor que el fallecido, el cual poco después se intento suicidar cortándose las venas.— Comento una mujer.
La noticia termino y pasaron a la numero uno que la ocupaba Amy Winehouse recientemente fallecida.
—Bill…— Susurró Tom mirando a Bill por primera vez desde que empezó su historia, la había estado observando absorto viendo al pobre Bill destrozado. El también tubo un accidente por esas fechas el cual le dejo amnésico, no recordaba absolutamente nada.
—¿Por qué?— Lloró mirando a su acompañante.
—Lo siento Bill… Tu no me cuentas cosas y quería verlo. Quiero saber cosas sobre ti, lo quiero saber todo.—Intentó disculparse.
—¡Habérmelo preguntado! ¡Por tu culpa he revivido cosas que no quería!— Dijo deteniéndose de llorar repleto de ira.
—De todos modos no lo haces.— Intentó mantener la calma Tom, no quería gritarle, aunque no lo deseaba.
—Pues busca en Internet mi nombre y te sabrás mi vida entera por Wikipedia.— Bill negó y volvió a girar la cara. Tom se levanto de la silla en la que estaba y se acercó a Bill tomándolo con sus manos de la cara obligándole a mirarle.
—Quiero que me lo cuentes tú.— Sus rostros estaban muy cerca el uno del otro, casi podían saborearse el uno al otro, sentir su peculiar olor de la cercanía que tenían.— Me gustas, Bill…
—Con eso no arreglaras las cosas…—Dijo.
—No pretendo arreglarlas, solo informarte.— Acortó los milímetros que les separaban y beso los labios de Bill en un tímido roce, él no se esperaba algo así.— Perdóname no volverá a ocurrir.
—Tom…— La vista de Bill se fijo en la puerta de la habitación con sus mejillas sonrosadas.
—Si eso vuelvo en otro momento.— Sonrió Heather pero por dentro sentía nauseas al ver a dos hermanos besarse.
—No, no.— Dijo Tom recomponiéndose.
—¿Como vas Bill? ¿Alguna molestia?— Preguntó mirando el suero.
—No, estoy normal.
—Eso es bueno. ¿Tom, nos dejas a solas quince minutos?— Tom asintió y salio de la habitación.
Heather le volvió a hacer un reconocimiento a Bill, ya apenas sangraba. Volvió a limpiar.
—Esto es asqueroso. ¿Me volverá a pasar?— Preguntó.
—No si vais con cuidado. Lo que voy hacer ahora tal vez te duela un poco.— Heather tiró de un trozo de himen que aun seguía pegado a las paredes mucosas del órgano.— Utilizar lubricante incluso para prepararte, cuando tu cuerpo se vaya acostumbrando a las próximas veces ya no sentirás tanta incomodades e incluso no ara falta que dependáis del lubricante.— Coloco bien la ropa de cama de Bill para volver a taparlo.
—Ahora si se siente incomodo.— Se quejó acomodándose un poco en la cama.
—Te suministrare un antiinflamatorio.— Del bolsillo de su bata saco un frasquito y le clavo una aguja llenándola de la substancia, luego pincho el tubo del suero y así suministro el calmante.— Que pases una buena noche Bill, hasta mañana.— Se despidió la Doctora y Cirujana.
—Hasta mañana.— Cuando ella salió entró Tom de nuevo.
—¿Qué te a hecho?— Preguntó acercándose a la cama.
—Lo mismo que la otra vez y luego algo que me a hecho daño.— Dijo Bill un poco incomodo aun por el dolor.
—¿Cuánto dolor?
—No tanto como para gritar, pero si para sangrar otra vez.
—No pienso tocarte de nuevo.— Tom alzó ambas manos intentando exculparse.
—Ni que lo dudes, por lo menos un tiempo.— Tom rió, se acercó a Bill y le beso mientras seguía riéndose, contagiandole también pero sin detener el beso, hasta que Bill le empujo aun riéndose.— Te tocara sufrir a ti.— Rió traviesamente.
—Claaaarooo.— Dijo con ironía mientras seguía riendo.— Me encanta que rías.— Se puso serio.
—¿Gracias?
—De nada.— Volvieron a reír.—Creo que ya es algo tarde. Voy a acomodar mi culo en ese sofá y a buscar una buena postura para dormir y no tener torticolis.— Bromeó.
—Te puedo hacer un hueco en la cama, creo que cabemos los dos, y no van a venir enfermeras, ni nada…— Bill se encogió de hombros.
—¿Me estas pidiendo que me acueste contigo?
—A dormir, si.— Aclaró y fue haciéndose a un lado para dejarle espacio a Tom.
El rapero se quito las bambas y las dejó a un lado, se sentó en la cama y se acomodo lo más arriba que podía ya que la cama no estaba tumbada. Tom alzo el brazo dando a entender a Bill que se alzara y se apoyara en su pecho.
—¿No quieres taparte?— Le preguntó alzando un poco la sabana.
—Hace demasiado calor.— Tom estiró el brazo hacia atrás y apretó el interruptor de la luz para apagarla, aun y así entraba algo de luz, aunque hoy era una noche muy negra, no había estrellas y la luna tampoco se veía.— Buenas noches principito.
—Buenas noches…—Bill se acomodo mas sobre Tom el cual perdía los dedos entre la melena de rastas bicolores que ahora llevaba Bill.
El pequeño tacto de Tom lo calmó y poco a poco se fue quedando dormido, él tardo algo más, como siempre ya de costumbre en la noche era cuando intentaba recordar algo de su pasado, pero también como las otras veces no recordaba nada.
Era por mañana, y Andreas había salido del apartamento de Bill camino al hospital, ya que había recibido un mensaje en el móvil de Tom, avisándole que Bill se encontraba en el hospital y que por favor no fuera hasta la mañana siguiente.
Así que ahora, se encontraba camino hacia un taxi para poder ir hasta el hospital, por otro lado Tom y Bill se encontraban tranquilamente durmiendo sobre la cama después de haber estado viendo durante la noche la televisión.
Después de más de media hora, por fin llegó Andreas al hospital, pagó la carrera del taxista y se dirigió hacia el interior del hospital, para luego preguntar en recepción el número de habitación donde se encontraba Bill, después de eso se dirigió hacia el ascensor para subir a la planta correspondiente.
Cuando salió se fue directamente a la puerta de la habitación, abriéndola y encontrándose a Bill y a Tom dormidos en la cama, y Bill con la cabeza apoyada en el hombro del rapero, haciendo que Andreas se pusiera muy furioso y se abalanzara sobre Tom que aún estaba dormido, pero al sentir el contacto de unas manos agarrándolo se despertó sobresaltado igual que Bill.
—Tú… tienes la culpa de todo lo que le ha sucedido maldito.– Agarró Andreas a Tom por el cuello de la camiseta.– ¡Eres un desgraciado!
—Tranquilo… yo no he hecho nada.— Intentó Tom tranquilizar a Andreas.
—Eres un mal nacido ¿Como le has podido hacer eso a Bill?— Dijo Andreas con rabia.
—Andreas… ¡Para!— Pidió Bill despertándose.— Esto es un hospital no una batalla de combate.—Bill sostenía el hombro de Andreas para que no se acercara más. Resoplando Andreas soltó a Tom y dio una vuelta sobre si cogiendo una gran bocanada de aire. Tom bajo de la cama y se calzo sus bambas.— ¿Eres invecil o que? ¡Como se te ocurre venir aquí así!
—Era yo quien debería de haber estado contigo, no él.— Le reprochó.
—Conmigo esta quien yo quiero.— Dijo tajante Bill.
—Yo mejor me voy.
—No, no quiero que te vayas.— Le dijo el interno.
—Si que se vaya, porque tu y yo tenemos que hablar de algo que me dijiste la otra noche cuando te emborrachaste.— La cara de Bill lo dijo todo, pero intento disimularlo.
—Subiré en un rato.— Dijo Tom saliendo a pesar de lo que quería su amigo.
La habitación se quedó en un silencio un tanto incomodo, Andreas lo miraba duramente desde los pies de la cama apoyando las manos en ella y Bill no retiraba tampoco la mirada, los dos se desafiaban el uno al otro.
—Quiero que me expliques que es eso de que te acostaste con tu hermano.— Exigió directamente Andreas.— Quiero la verdad, así que respóndeme.
—Yo no dije eso.— Aseguró Bill.
—Oh si que lo dijiste. Desembucha Bill, quiero la puta verdad. Y antes de que me lo niegues todo otra vez, sabre si dices la verdad o no, te conozco perfectamente, además… los borrachos y los niños siempre dicen la verdad, o eso dicen. Escucho.— Le dio paso a Bill.
—¡Que no! ¿Pero tu estas enfermo o algo?— Intentó hacer su mejor papel.
—Vuelves a mentir. ¿Cómo ocurrió? ¿Tu incitante a Tom? Porque que yo recuerde él era hetero hasta el ultimo poro de su piel.
—Gracias por la parte que me toca.— Se ofendió Bill.
—Joder Bill, él se follaba a cada cuerpo con tetas que se le pasaba por delante, tú no.
—Que me da igual. Yo no le incite a nadie hacer nada, a mi me gustaban y me gustan las chicas, se acabo la conversación.
—Pero es verdad. ¿Por qué no me dijiste se supone que soy, o era, vuestro mejor amigo.
—¿Por qué? Por esta escenita. Ya te puedes ir si me vas a tener asco o a reprochar cosas.— Le miró desafiante.
—No me pienso ir, no me das asco y si te voy a reprochar, el no habérmelo contado. Cuéntame Bill… ¿Cuándo paso y como?— Pidió más calmado Andreas dirigiéndose a la silla que había al lado de la cama para estar más cerca y prestarle atención cómodamente.
—Fue la navidad que pasamos juntos solos, antes del accidente…— Recordó con voz tensa.— Pero duro poco… esos días.
—¿Era solo diversión o algo mas?
—Algo más. Queríamos tener una relación en secreto para no ser juzgados.— Empezó a confesar.
—Por eso lo pasaste peor de lo que debías…— Se entristeció su amigo.
—¿Quieres saber la verdad? Pues ahí va toda la verdad.
Bill empezó a relatar todo lo que sucedió desde el día en que decidieron adornar la casa en la que vivían, como peleaban jugando con los adornos de navidad. Como luego Tom le dijo que irían a las Maldivas y mintió diciendo que si, que irían a la playa, tendiéndole a Bill la trampa de que verdaderamente se iban a una casa en las playas de California.
No escatimo en detalles excepto cuando era necesario. Le contó y le expreso cada sentimiento que sintió, cada palabra, recordando con dolor todo lo sucedido en esos días, como fue el accidente, como se sintió arder por dentro y su alma se desgarraba en mil pedazos sintiendo cada vez mas lejos al hermano que tanto amaba.
Andreas vio a su amigo ahogándose en sus propias lagrimas así que se levantó y lo abrazó arropándolo contra su cuerpo dándole su apoyo incondicional.
—No te preocupes no pasa nada Bill.— Se separaron.
—Pero…
—Nada, vale. ¿Y ahora con este Tom que tienes?— Preguntó.
—Nada, un juego.— Andreas le miro sorprendido.
—¿Un juego? ¿Qué clase de juego y hasta donde a llegado?
—El tipo de juego que haría mi hermano con cualquier chica que le gustase pero sin ser nada serio. Y no a llegado a nada, unos besos y poco más.
—Demasiada información por hoy, necesito colocar todo esto en algún lugar de mi cerebro.— Bromeó.— Solo cuídate y no te fíes de él. Ya hablaremos más delante de todo esto. Solo dime que piensas hacer ahora con tu supuesta novia.
—Ella me gusta. Bueno no te voy a mentir, no me gusta de gustar, si no que me agrada su presencia, su forma de ser, solo le pedí salir conmigo para olvidarme de Tom sentimentalmente hablando, pero no me llena, la veo como una amiga.— Dijo sinceramente.
—Te entiendo. No le vas a contar nada, no la vas a dejar…
—¿Y que le digo? Oye que me estoy por follar a un tío, te dejo por él. Ella no se merece eso, es buena…
—Yo no digo que sea mala o no, pero tienes que mirar por tu felicidad, no por la de ella.— Le aclaró su amigo sabiamente.— Si quieres olvidarte de Tom puedes seguir intentándolo, que yo dudo que puedas hacer tal cosa, pero en el caso que no sea así, de todos modos creo que deberías elegir entre el clon y ella, no esta bien jugar a dos puntas a no ser que quieras montarte un trío.— Bill rió ante el comentario de su amigo.
—No me gusta compartir.— Aseguró.
—No si ya lo veo, lo quieres todo para ti, da igual chicas, que chicos, de tu familia o de cualquier lugar del mundo.— Rió Andreas.
—Ahora que lo sabes no quiero chistes.— Le advirtió.
—Si, claro. Por cierto… ¿Bi o gay?— Preguntó haciéndose el interesante.
—Mmm… ¿hetero excepto dos casos?— Puso cara de angelito.
—Bisexual pequeño Billy.— Le dio unos toquecitos en el hombro.
—¡Que mas da! ¿Por qué tenemos que ponerle etiquetas a todo?— Exageró.
—Lo que tu digas me voy a por un café y voy a avisar a tu Julieta. ¿Quieres que te traiga algo?
—No puedo comer nada sólido por ahora.
—Que pena. Ya lo disfrutare yo por ti muñequita.— Le guiño un ojo mientras salía de la habitación.
Una vez que Andreas salido de la habitación Bill soltó un suspiro de alivio se sentía mucho más libre después de haberle contado toda la verdad sobre él y su hermano, lo mejor de todo es que no lo había juzgado por nada, ni reprochado, era un muy buen amigo.
Aun y así las palabras que le había dicho de que debía elegir entre su novia o Tom le taladraba la cabeza ¿De verdad debía elegir? ¿Por qué? El estaba bien como estaba, disfrutando del sexo con una mujer que era su novia cuando quisiera, y jugar con lo prohibido con Tom.
¿Qué hubiera hecho su hermano en una situación como esta? Esa era la pregunta que carcomía la cabeza de Bill.
—Seguiría adelante como hasta ahora…— Murmuro fijando la vista sobre las sabanas blancas que descansaban sobre su abdomen.
—¿Hablabas solo?— Alzó la vista hacia la puerta de la habitación y vio a Tom.
—Si, lo hacia, es más cómodo. ¿Nunca lo has hecho?— Le vaciló Bill.
—Puede ser.— Rió.— Has estado llorando ¿cierto?—Los dedos de las manos de Bill viajaron hasta las bolsas de sus ojos palpándose la piel y luego restregándose los ojos.
—Un poco solo.— Le resto importancia.
—Si tengo que romperle las piernas a ese ojos saltones fluorescentes, no tienes más que decirlo porque le tengo unas ganas…— Negó Tom cogiendo aire.
Continúa…