Fic de Carla Moonlight. Temporada 2
Amnesia. Capítulo 19
—Es mi mejor amigo así que ni tocarle un pelo o quien saldrá escaldado será tú.— Le admitió amenazante.
—No me interesa tocarle nada a tu amigo, ya te tengo a ti para eso, eres más guapo y sexy que esa cosa.— Sonrió picaronamente acercándose al rostro de Bill y juntando sus labios que encajaban a la perfección los unos con los otros.
—Tom, ¿te estas enamorando de mi?— Preguntó cortando el beso.
—Me gustas.— Se encogió de hombros.
—No es lo mismo gustar, que querer o amar.
—No sé, que importa.— Intentó evitar el tema.
—Tal vez para ti no importe, pero para mi si.— Bill se sintió ofendido.
—¿Qué quieres que sea tu novio o algo así?— Preguntó riendo.—¿Necesitas que sea tu novio para acostarte al 100% conmigo?
La mente de Bill viajo años atrás cuando su hermano aun estaba vivo, él no necesitaba atarse en una relación para mantener momentos íntimos con chicas. No le importaba nada a Tom, si eran altas, bajas, rubias, morenas, pelirrojas, adolescentes o maduras, él solo saciaba sus necesidades de sexo con esas chicas no le importaba nada, ni tan solo se preocupaba en saber sus nombres… Se acostaba con ellas y las olvidaba.
—Solo lo decía para no hacerte sufrir.— Dijo de repente mirándolo.
—¿Hacerme sufrir?— Dijo extrañado.
—Entre nosotros no va a pasar nada más, nunca.— Eso a Tom le pillo desprevenido.
—¿Por que dices eso ahora?
—Debe ser así. Yo tengo novia.— Lo que pretendía Bill era alejarse un tiempo de Tom y así ver como volvería a él. Su hermano lo hacia, las calentaba con sexo y ya las tenia a sus pies, con él ahora seria lo mismo, prácticamente se a acostado con Tom, ahora le dejaba y volvería como un perro sediento a por más.
—Una novia a la que engañas… Bill, lo pasamos bien juntos, porque quieres terminar con esto. ¿Justo ahora?— Dio por entendido con lo sucedido a Bill, con el daño que le hizo preparándolo y que por eso ahora se encontraba en una cama de hospital.
—Porque no esta bien. Somos chicos, te pareces a mi hermano y yo tengo una novia a la que le debo fidelidad.— Algún día podría dedicarse de verdad a la actuación, no se le daba mal mentir, excepto con Andreas, era el único que siempre pillaba todas y cada una de sus mentiras.— Ah, y solo te gusto, eso también es un motivo.
—Pero…— Tom iba a protestar pero la puerta se abrió dando paso a Ainara que corrió hacia Bill prácticamente.
—¿Qué te a pasado?— Preguntó.
—Nada importante, algo que me sentó mal en el estómago.— Le resto importancia sonriendo mirando a Tom.
—Creo que he interrumpido…—Se dio cuenta.
—No. Tom ya se iba.— Tom negó con la cabeza algo cabreado y se fue cerrando de un portazo.
—¿Habéis peleado?— No le hizo falta contestar ya que Ainara no se lo permitió.— Es un buen chico no tenéis porque pelearos, se nota que te quiere mucho.
—Ya… se está convirtiendo en un gran amigo.— Susurró Bill pensativo.
—Por eso. — Afirmó Ainara.— ¿Sabes cuando te dan el alta?
—No, la doctora no me ha dicho nada aún.— Contestó Bill.
—Bueno, eso que importa ahora. Lo importante es que te recuperes y te pongas bien — Dijo Ainara antes de acercar su rostro al de Bill para darle un beso pero este le giro la cara, ella no paso el gesto por desapercibido pero no lo tuvo en cuenta.— ¿Quieres que te traiga algo?
—No gracias.— Bill miró hacia la ventana. La chica se sentó en la silla que había a su lado y ambos se quedaron en un silenció incomodo.
Ainara sabia que algo no iba bien con Bill, él siempre se había portado muy bien con ella y era muy caballeroso, ahora le había negado un beso y se había quedado en completo silencio.
—Bill…— Se atrevió a romper el silencio.— Me voy a ir. Tengo que adelantar trabajo dentro de dos días vuelven a empezar las clases, se acaba la semana que nos dieron de descanso.
—Esta bien. Ya nos veremos.— Sonó tan frío que Ainara no trato de acercarse a él, ya que ni tan solo le dedico una mirada.
Bill quedó solo en la habitación sumido en el silencio de esta en el que su mente trazaba los pasos, las consecuencias y las ganancias de lo que había hecho con Tom.
Cuando en su pequeña cabecita se formó la película de cómo le gustaría como fuera todo, quedó dormido, pensando en lo que sucedería cuando Tom cayera a sus pies, entonces si que lo utilizaría y luego se desharía de él como si de un gladiador se tratara, separando la cabeza de los hombros de su contrincante, en una lucha igualada de dos titanes hambrientos de derramar sangre sobre la seca tierra del circo, ansiando una victoria que le llevaría a la gloria. Pero los gladiadores, al fin y al cabo, son esclavos.
Bill se había quedado dormido, pero no estaba solo en la habitación, Tom había regresado a su lado al ver salir a su novia con lo que el creía que eran lagrimas en sus ojos, tal vez le haya hecho lo mismo que a él pero con otra escusa barata de las que ha visto que suele utilizar.
De todos modos quería seguir la conversación que esa chica, la cual no era de su agrado, interrumpiera, así que al terminar el cigarrillo que prendió volvió a subir hasta la habitación donde se encontraba Bill.
Al llegar a la habitación se encontró con un Bill tranquilamente dormido.
Tom se acercó a la cama y toco su cabecita con una caricia, luego beso su frente lentamente, a continuación acerco la silla lo más que pudo a la cama, se sentó en ella y apoyó la cabeza en el colchón, junto con sus brazos.
Así mientras reposaba, empezó a pensar en lo que Bill le había dicho, como lo había echado de su vida sin tan solo una escusa, con un buen grado de convicción.
Tom entendía que ahora estaba pasando por un mal momento por su culpa, él lo había lastimado sin quererlo y aun y por encima le a hecho recordar malos momentos anoche por dejar puesto ese programa de televisión, en el que apareció su grupo, el accidente de su hermano… le hizo recordar momento que no debía, y por eso se culpaba y le daba parte de razón al comportamiento de Bill, a que por esos motivos intentara excluirlo de su vida. Pero Tom quería remediar eso, aunque no sabia por que, él nunca fue de pedir disculpas o ir tras alguien, ¿Por qué con Bill era diferente? Tal vez siente algo más que el “gustar” que le a confesado en diversas ocasiones.
Con las cavilaciones de los pensamientos de Tom al final quedó dormido reposando su cabeza sobre la cama en la que se encontraba Bill sin quererlo. Su respiración era pausada y tranquila, su cuerpo estaba caliente, casi ardiendo por el calor que hacia en esa habitación y por lo tapado que iba vestido, pero eso no le impidió conciliar un sueño extraño, no sabia si era un simple sueño, o un sueño que intentaba mostrarle un camino para despejar las nubes blancas que tapaban sus recuerdos.
Bill empezó a despertarse poco a poco, al cabo de un rato durmiendo profundamente. Al aclarar su vista y estar consciente en sus cinco sentido vio a Tom apoyando la cabeza en el filo del colchón de la cama durmiendo pálidamente.
—¿Qué haces aun aquí?— Preguntó Bill en un susurro estirando su mano, tocando el rostro de Tom con el dorso de su mano, sintiendo la calidez de la piel del chico tan parecido a su hermano.— ¿Cómo puedes parecerte tanto a él…?— Paso las caricias de su mejilla a la frente y con su dedo índice recorrió la nariz respingona de Tom y fue bajando hasta llegar a sus labios, tocando el contorno de ellos haciéndole abrir la boca graciosamente haciendo que sin quererlo una sonrisa se dibujara en el rostro de Bill.
—Mmmm…— Murmuró Tom asustándole, de un respingo se deshizo del contacto de su piel.— ¿Te asuste principito?— Abrió los ojos enfocándolos en el rostro asustado de Bill. Tom no se movió, se quedo aun apoyado sobre la cama.
—¿Qué haces aun aquí? Creí haberte dicho que se acabo, que te fueras.
—Ajá, así es, pero no iba a irme sin que me dieses una escusa buena, todo lo que has dicho son tonterías en los tiempos de hoy. Hasta las monjas aceptan ya la homosexualidad.— Dijo exagerando Tom.
—Ya te dije, tengo novia.
—La vi saliendo con lagrimas en los ojos, no la habrás dicho alguna tontería como a mi, la cual le haya roto su corazoncito diminuto ¿no?
—Eso no es de tu incumbencia, Tom, lo que pase entre ella y yo es cosa nuestra, simplemente acepta que el tiempo que estuvimos juntos fue entretenido, pero ya esta.— Le rechazó.
—¿De verdad, Bill? Bueno, como decidas. Cuando quieras me llamas, pero no estaré eternamente para ti y tus caprichos. Piénsatelo bien, una semana.
—¿Me estas pidiendo un ultimátum? ¿Pero que te crees? Ni que fueras un Dios.—Rió irónicamente Bill.
—Tal vez sea más dios de lo que te imaginas y hayas comprobado principito.
—Mira novato, no me toques lo que no suena.— Sonrió de medio lado.
—Que ironía Billy… Por suerte he tenido ese placer de tocarte.— Le guiñó un ojo.— Bueno… Pues nada. Te dejo un pequeño recuerdo para que pienses en mi.— Se acercó a Bill e inesperadamente tomó su rostro dándole un beso en los labios para nada tímido, haciendo que el corazón de Bill bombardeara sangre a grandes cantidades. Menos mal que no estaba conectado a una maquina de cardiograma si no los médicos hubieran ido corriendo para atenderle.
—Mmm.— Se quejó algo Bill al ser consciente de que le estaba besando después de el haberle rechazado.
Pero Tom aun y así sigue besándole, la lengua de Tom casi obligo a Bill a abrir los labios a la fuerza, introduciéndose y luchando junto con la de él, que luchaba para expulsar la de su oponente, se sentía violado, en cambio Tom lo estaba disfrutando como ningún otro beso que se hubieran dado.
Finalmente se separo de los labios de Bill con un sonido húmedo y excitante. Los labios de Bill quedaron ligeramente inflamados y rojos por la brutalidad del beso que le había plasmado.
—Me apuesto lo que quieras que no olvidaras este beso. Bye principito.— Se dirigió hacia la puerta.— Una semana.— Salió por ella y se marchó a su departamento dejando a Bill prácticamente con la boca abierta.
Bill ese mismo día salió del hospital, su amigo Andreas lo acompañó a casa y por la tarde recibió la visita de sus amigos Georg y Gustav, los cuales pasaron toda la tarde juntos conversando, viendo la televisión, jugando a la Play Station y haciendo el tonto. Hasta se quedaron a cenar, los cuatro juntos como en los viejos tiempos.
A Bill se le ocurrió la genial idea de llamar a Natalie y así poder pasar una noche entre amigos como hacían tiempo atrás, así los chicos también podían compartir la presencia de la gran estilista y maquilladora que tuvieron por años y hacia tiempo que no sabían de ella.
—¿Vais a quedaros a dormir?— Preguntó Bill viendo las horas que eran.
—Yo creo que me he tomado una cervezas de más…— Comentó Georg sonriendo como un idiota.
—Tenemos colchones hinchables, y un bonito sofá.— Dijo Bill.
—Que no Bill que yo me llevo a Georg a rastras si hace falta, no te preocupes, tu descansa.— Comentó Gustav.
—Como queráis estúpidos desagradecidos.— Fingió estar ofendido.
Al fin y al cabo todos se marcharon a sus respectivos lugares de alojamiento, Bill y Andreas a sus cuartos a dormir, mañana era el último día que tenia de reposo Bill, luego debería volver a trabajar para acabar el anuncio publicitario.
El siguiente y último día de tranquilidad lo paso gran parte durmiendo, a Bill siempre le gustó dormir horas y horas seguidas, si podía, ya que las giras, presentaciones y todo lo relacionado con la banda le agotaba, y ahora que había empezado a trabajar y madrugar tenia que volver a aprovechar las horas que tenia para dormir y hacer cosas de su agrado.
Se levantó pasaras las cuatro de la tarde, a esa hora ya despertó por el rugir de sus estómago ambiento.
Al llegar al salón y luego a la cocina se dio cuenta que su amigo Andreas no se encontraba, tal vez siguiera durmiendo, pero sus ideas se desvanecieron cuando escuchó la puerta del apartamento abrirse.
—¡Holaaa!— Saludo Andreas entrando a la cocina con unas bolsas.
—¿Y eso?— Preguntó desconcertado.
—Me levante y vi que tenias la nevera vacía, entonces me he tomado las amables ganas de llenarte la nevera.— Sonrió Andreas dando un beso en la mejilla de Bill y empezó a colocar los alimentos que compró en sus respectivos sitios, los cuales ya fue conociendo en los días que llevaba viviendo en la casa de su amigo.
—Estas de muy buen humor ¿A sucedido algo de lo que no me haya enterado?— Se volteó con una taza de café negro entre sus manos.
—Mmm no, simplemente me levante de buen humor. ¡Alégrate que eso no sucede muy a menudo!— Andreas prácticamente se movía bailando por la cocina haciendo reír a Bill por lo patético que se veía.
—Vale.— Reí.— ¿Pero se debe en algo en especial?
—¡Tío en dos días es tu cumple! ¡Hagamos como los gitanos cuando se casan que lo celebran una semana!— Andreas saltó hacia Bill y lo abrazó dándole un fuerte achuchon casi dejándolo como un cromo.
—Suelta que me asfixias…— Dijo entre carcajadas.
—¿Tienes pensado hacer algo especial? Ir a Alemania con tus padres y familia, vienen ellos, les das por culo y la pasas solo o con los amigos ¿o que harás?
—Supongo que celebrarlo con vosotros. Había pensado en llamar a Natalie, a Kiev que ahora es portero en la discoteca, y algún amigo de los que trabajaba con nosotros con los que aun mantengo contacto.— Suspiró.
—¡Genial! Hay que animar ese cuerpo serrano.— Le dio una palmadita en el trasero a Bill que lo dejo sorprendido con la naturalidad que lo hacia.—¡No me mires así hay confianza!
—Si claro lo que tu digas… ¿Me visto y me acompañas a sacar a los perros?— Bill aun estaba algo soñoliento.
—Claro.— Bill desapareció para ponerse algo de ropa para salir a la calle a pasear a los perros que estaban perdidos por el gran apartamento de él.
Al cabo de un rato ya se había vestido muy sencillo, no tenia porque arreglarse. Él junto con su amigo ataron a los perros con sus respectivas correas y salieron de casa dirigiéndose al parque que había justo en la acera de enfrente, era grande y verde, un lugar perfecto donde podían pasear tranquilamente.
Salieron del edificio en completo silencio el cual mantuvieron también mientras paseaban haciéndole creer a Andreas que su amigo no se encontraba muy bien o le sucedía algo, ya que él solía ser muy hablador, aunque eso cambio un poco después de que su hermano muriera, ahora era algo más callado y serio.
Bill observaba como dos de los perros estaban jugando a la vez que caminaban enredando las correas, a la vez que intentaba desenredarlas empezando a desesperarse por la inquietud de los canes, que estaban haciendo que los dos que paseaba Andreas también se inquietaban al ver a sus compañeros.
—Stop.— Ordenó sin que la voz le temblara y los animales se detuvieron observándolo.— Sentaros.— Ordenó esta vez en alemán, los perros hicieron caso y Bill volvió a colocar bien los amarres.— ¡Buenos chicos!— Les rascó bajo el hocico y las orejas para que sepan que lo han hecho bien.
—¿Por qué no hablas?— Se atrevió a preguntar Andreas una vez que empezaron a andar de nuevo en silencio.
—Estoy tan cansado que no tengo ganas ni de mover la lengua…— Habló lento tanto que a Andreas le costo entenderlo.
—Eres un puto perro. Igual que este.— Señalo al perro pequeño de Bill.— Apenas hemos caminado y ya va con la lengua fuera.— Rió Andy.
—Es que ya es viejito y tiene las patas cortas. No te metas con mi pobre bigotitos.— El perro al escuchar su nombre miro a su amo y Bill le sonrió, haciendo que este le mirara curioso.
Siguieron paseando a los perros para que tomaran el aire e hicieran sus necesidades como cada día.
Al terminar el paseo volvieron a casa y los cuatro cans salieron corriendo atropellándose entre si para llegar a la terraza donde estaban sus comederos y bebederos y empezaron a beber agua como si su vida dependiera de ello de su ultimo segundo.
El resto de tarde considerando que se levantó a las cuatro de esta, la pasó en su cuarto mayoritariamente, dibujando, escribiendo o pasando el rato viendo alguna serie en su ordenador portátil, también estuvo mandándose algún mensaje con Natalie, Georg y Gustav, les pidió que hoy no vinieran a casa, como habían acordado ayer, que quería estar relajado. Y así pasó el día.
Andreas tampoco se molesto en estar cerca de Bill ya que hoy tenia un humor un tanto peculiar que no lograba entender, así que él también pasó el rato entreteniéndose como pudo, ya que hoy no quedaría con ese amigo que hizo días atrás.
Cuando cayó la noche ambos, Bill y Andreas quedaron dormidos, no se habían visto ni tan solo para la cena, Andreas tomó algo de la nevera y luego se acostó, más tarde Bill se levantó y se tomó un baso de leche con unas magdalenas, para así pasar una noche más tranquila, al terminar se fue a su cuarto y se preparó la alarma para mañana volver a la agencia y acabar cuanto antes ese anunció, el cual ahora le corría prisa terminar y así alejarse todo lo posible del clon de su hermano y estar por fin tranquilo.
La mañana siguiente empezó monótona, Bill madrugó se alistó y fue a comprar café al sitio de siempre donde cruzo algunas palabras con la chica que solía atenderle siempre. Luego se fue caminando hacia la agencia aun soñoliento.
Cuando llego saludo a los que se iban cruzando con él y le daban los buenos días y otros le preguntaban si se sentía mejor. Bill casi contestaba monótonamente, no tenia muchas ganas de hablar con nadie y se le quitaban aun más las ganas solo con pensar que volvería a ver a Tom y tendría que trabajar con él unos días más.
Se reunió con Giorgio y le dio el justificante del medico con algo de vergüenza pero manteniéndose firme e intentando mantener la compostura. Después de asentir y tomarlo como valido le dijo a Bill que fuese a su camerino que Natalie ya le estaba esperando para prepararlo, luego puntualmente saldrían todos hacia la calle donde rodarían esa parte del anunció.
Al llegar a la sala que era su camerino vio a Natalie tomando un café sentada ojeando una revista mientras que no vio ni rastro de Tom por ningún sitió.
—Oh, Bill, buenos días.— Saludó al darse cuenta de que había llegado.
—¿Cómo estas?—Preguntó.
—Eso debería de decirlo yo. ¿Cómo estas?
—Bien.— Contestó con un monosílabo.
—Creo que hoy es uno de esos días en los que es mejor no hablarte.— Natalie dejo de lado lo que estaba haciendo y se levantó de la silla.— Vamos a prepararte.— Bill se sentó en su lugar y ella empezó con su trabajo de maquillar y peinar. Al finalizar la tarea en la cual ninguno de los dos dijo ni una sola palabra, le ordeno ir a vestirse.
Aun era pronto para salir, no había sido tan complicado arreglar a Bill por lo cual tendrían que esperar un poco.
—¿Dónde esta el trencitas del clon de tu hermano?— Preguntó Natalie impacientada.
—Ni idea.— Dijo pasota Bill con los pies sobre la mesa observando la foto del móvil de él y su hermano.
—Pensé que era tu amigo.— Dijo.
—Ya.— Melancólicamente pasó un dedo sobre la pantalla. A los diez segundos por la puerta entró un Tom sonriente.
—Ya estoy aquí preciosidades.— Natalie lo fulminó con la mirada, Bill le miró de pasada y volvió la vista al móvil, esta vez borrando mensajes.
—Siéntate y cállate la boca.— Le ordenó Natalie.
—¿Y este que hace aquí? Según pone en el guión en la escena de la calle solo salgo yo.— Dijo Bill con ningún tipo de emoción en su voz.
—Cambios de ultima hora principito.— Sonrió Tom mientras Natalie le maquillaba algo.
—Ah, que bien.— Sonrió falsamente.—¿Y cuales son esos cambios?—Preguntó sin interés.
—Te cruzaras conmigo por la calle y simplemente nos tenemos que mirar y aguantar la mirada mientras que pasamos el uno frente al otro.— Le contó Tom con un sonrisa socarrona.
—¡Que bien!— Dijo irónicamente sin ganas alguna.
—Déjalo, no le hagas caso hoy tiene un humor de perros.— Le advirtió Natalie.
—Eso dejarme.
El tiempo que debían permanecer allí terminó, junto con el resto de la gente que había en la agencia se marcharon, pero solo ellos, los demás modelos hoy no tenían escenas, o eran más tarde, así que una vez llegaron a la calle en la que rodarían que estaba cortada, Natalie les dio un ultimo repaso de maquillaje y colocarle las ropas y se pusieron en posiciones para que la cámara empezara a grabar.
La maldita escenas en la que caminan en direcciones contrarias y en las cuales se debían de aguantar la mirada durante un segundo se repitió un sinfín de veces, volviendo a colocarse en posiciones ellos y la gente contratada que hacia de peatones para darle un ambiente de ciudad de verdad, mientras que otros ojos curiosos observaban tras las cintas de seguridad.
El director no encontraba la mirada que él buscaba, deseo y admiración. Lo único que observaba en ellas era furia y desafío, eso no era lo que el quería, y les advirtió, les dijo lo que quería, pero Bill casi siempre pasaba de lo que el director pedía, él desafió sin darse cuenta, mientras que a Tom lo felicitaban porque el si lo hacia bien, cosa que enfurecía más a la estrella y le hacia su trabajo más difícil.
Continúa…
Pero Bill 🤦♀️🤦♀️eres una diva 🤷♀️❤