
Fic de Carla Moonlight. Temporada 2
Amnesia. Capítulo 20
Al final tras más de cien escenas cortadas, dos descansos y toda la mañana, salió la escena perfecta, así que volvieron a la agencia mientras los técnicos de imagen y todos los que trabajan recogían las cosas.
—Bill aun no hemos terminado por hoy.— Le dijo Natalie.
—¿Qué, aun no?— Dijo cansado dejándose caer sobre el largo del sofá.
—Tienes que hacer la escena en la que te desmaquillas y metes a la cama. Ves a cambiarte empezaremos pronto.— Bill muy a su pesar se fue tras los biombos y se puso esos simples boxers azules con la marca de Emporio Armani, y luego una bata para no ir desnudo por el set de rodaje.
—Hola muñequito. Nos hemos quedado solos.— Le dijo sugerentemente Tom a Bill cuando salió en la bata.
—Vale.— Paso de él.
—¿Qué te pasa? Te veo muy, pensativo. ¿Qué tanto tienes que pensar? Solo tienes que aceptar que necesitas estar conmigo, ser algo más que mi amigo.— Se acercó a él y le tomó de la cintura susurrándole en el oído.
—No voy a aceptar tal cosa. Así que deja de arrastrarte.— Bill cogió las muñecas de Tom y las quito de sobre su cuerpo.
—A veces arrastrarse no es tan malo como parece.— Dijo con obviedad Tom.— Aparte no es arrastrarse, es insistir para tener lo que quiero.
—¿Quieres tenerme? Que bonito.— Fingió ilusión y alegría.— Pero para el caso, es lo mismo.— Le dijo seriamente.
—Caerás, Bill, luego no digas que no te lo advertí.— Sonrió Tom.
—Claro, no lo dudo.— Le dio la razón como a los locos.
Negando con la cabeza Bill se sentó para esperar alguna orden de cuando volvían a empezar a grabar, de mientras haría tiempo observando alguna revista, leyendo el periódico o cualquier cosa a la vez que ignoraba la tonta presencia de Tom.
A la vez que leía aprovechaba y comía alguna fruta troceada de una bandeja que había en el camerino, esa era la comida de hoy, fruta y agua mineral, algo tacaños tratándose de tan prestigiosa empresa y marcas, pero hoy no estaba de humor para reclamar nada.
Pasada justa una hora llamaron a Bill para que fuera a la sala donde habían puesto una maqueta a escalara real de lo que es una habitación y un baño. Las ventanas estaban cubiertas de croma, el papel verde para luego con el ordenador poder poner el exterior que quisieran los técnicos, se utiliza para borrar y luego ellos poner lo que necesitan.
La cama de la habitación era grande y con sabanas blancas, junto con los muebles respectivos de un dormitorio, como si fuera real, incluso había figuras y fotos.
—Bien, sabes lo que tienes que hacer ¿no?— Le preguntó uno de los encargados en el guión.
—Si.— Asintió.
—Repasemos. Te metes a la cama y te cubres, finges dormir durante unos largos segundos, nosotros te daremos la señal, luego te levantas y te descubres y por ultimo caminas hacia la ventana.— Bill sabía lo que tenia que hacer, pero siempre estaban encima de él previniendo como si fuera amnésico.
La escena se tubo que repetir unas cinco veces, no tantas como otras ya que esta la hacia solo y era más fácil para él, si tenia que seguir trabajando con Tom hubiera echado las paredes de cartón de esa habitación abajo.
Al finalizar la escena inmediatamente unas chicas se acercaron a Bill y volvieron a tapar su semi desnudez con el albornoz.
Tras otro descanso se dispusieron a grabar la que seria una de las ultimas escenas de este trabajo.
Al finalizar el día Bill estaba agotado, así que en cuanto dijeron que todo termino por ese día casi salió volando del set para dirigirse a su camerino cambiarse de ropa y desaparecer hasta llegar a su casa, o no, mejor no iría a casa.
Al entrar a su camerino vio a Natalie recogiendo sus cosas por hoy, apenas habían cruzado palabras desde esta mañana, Bill no tenia ganas de hablar de nada, ni con nadie, cuando se cerraba al mundo se cerraba completamente en banda.
—¿Ya te vas?—Preguntó sin emoción.
—Si.— Le contestó la que se suponía que era su amiga colgándose al hombro su bolso.
—Nat, oye lo siento.— Se disculpo Bill.
—No importa.— Le ignoró prácticamente.
—No te enfades, sabes como soy, hoy no tengo un buen día…— Intento excusarse.
—Yo antes era tu amiga y aun estando como estas me contabas lo que rondaba tu cabeza. Pero supongo que el tiempo a hecho que esa amistad se deteriore, y no te culpo, Bill.— Le sonrió sinceramente.— Hasta mañana pequeño Billy.— Rozó su mejilla y dejó un beso en ella, luego desapareció por la puerta mientras Bill quedaba allí parado en medio de la silenciosa habitación mientras una lagrima rondaba la fina piel que antes había rozado ella con cariño y añoranza del antiguo Bill, el pequeño Billy que ella conoció.
Él, dolido, lo único que hizo fue ir a cambiarse de ropa y ponerse la suya. Se arregló lo más rápido que pudo, pero cuando estaba por salir de allí se topo con Tom que entraba.
—¡Que haces aquí!— Preguntó Bill.
—¿Trabajo aquí?— Dijo irónicamente Tom.—¿Dónde vas con tantas prisas principito? Sabes que eso no es bueno, te saldrán arrugas y canas muy pronto.— Rozó la cara del modelo, pero este le rechazó viéndole las intenciones de seducirlo.
—No te importa donde vaya. ¿Me permites pasar?— Preguntó educadamente pero con rin tintín.
—Claro como no. ¿Quieres que te lleve a casa?
—No voy a casa, gracias.— Tom cedió a su pesar dejando escapar al moreno que le traía loco de tensión sexual.— Maldito niño consentido, como que me llamo Thomas Schmidt caerás en mi red.— Aseguró en voz alta.
Tal y como entró, salió tras Bill. ¿Cómo era eso que no iba a su casa a estas horas? Tom entendía que no tuviera un buen día, por lo cual automáticamente pensó que iría algún bar a emborracharse, por eso mismo decidió que seria mejor seguirlo y vigilarlo de lejos por si se le ocurre hacer alguna tontería de la que luego pudiera arrepentirse, hoy Tom haría el buenecito de ser su protector, algo en su cuerpo le indicaba que algo malo pasaría, tenia un mal presentimiento que acechaba el aura de Bill.
Tom subió a su coche y lo siguió hasta que llegó a una discoteca, como se nota que en Los Ángeles hay fiesta todas las noches, pensó.
Dejó el coche cerca por si debía de salir corriendo. Tom entró en la discoteca y buscó a Bill con la mirada, no tardó mucho en encontrarlo en la barra dando un trago a su bebida.
Se bebió la substancia del vaso casi de un solo trago, y aunque solo hubiera sido uno, por la forma en que lo bebió fue motivo más que suficiente para preocuparse por Bill y cualquier cosa que pudiera pasarle.
Tom mantuvo la distancia, no quería que le viera y se sintiera acosado, lo vigilaría desde lejos, previniendo que le suceda algo.
Mientras que le observaba de lejos veía como tomaba una copa tras otra y como varias chicas se le acercaban para seducirlo, pero él las echaba y volvía a quedarse solo para darle otro trago a su amante, el alcohol.
Tom estaba completamente consciente no había bebido ni una sola gota, ni tan siquiera de agua, estaba camuflado entre la gente no muy lejos de Bill.
También alguna que otra chica se le había acercado, pero él no las rechazaba como Bill, él, era algo más sutil ya que debía estar pendiente de “proteger“ al chico y no descentrarse con cualquier mujerzuela necesitada de sexo.
Pasaron varias horas, la noche ya había entrado hacia bastante, Tom miró el reloj de su muñeca, que gracias a la fluorescencia de las agujas y los números podía saber la hora que este marcaba; las dos treinta y cinco de la madrugada.
Varias veces había pasado por la mente de Tom el acercarse a Bill y sacarle el porque de su comportamiento de hoy, el porque ahora estaba bebiendo desesperadamente y solo en la barra de la discoteca, pero sabia que si se acercaba él le rehuiría como un animal herido y eso seria peor y lo aborrecería más.
Al alzar la vista de su reloj vio a Bill con otra chica que se había acercado a charlar e intentar ligar con él. Tom contó los cinco segundo que Bill tardaría en dar puerta a esa chica, pero nunca pasó, empezaron a charlar y le invito a un trago mientras conversaban.
Tom aprecio que Bill miraba mucho el cuerpo de la chica continuamente y se remojaba los labios. La chica le llamaba la atención y eso era muy obvió, tanto es así que cuando menos se lo esperó vio como ambos se besaban casi desesperadamente.
el espía sintió que su corazón se paraba y volvía a latir de nuevo, y un tornado de emociones recorría su cuerpo.
Bill seguía besando a la chica, haciendo que Tom se empezará a poner un poco celoso, o tal fuera el puro deseo de sentir sus labios.
Siguió mirando detenidamente mientras que Bill seguía besando a la chica, mientras que le metía mano por debajo de la camiseta. Pero por muchos celos que sintiera, tenía que ser consciente de que Bill le estaba poniendo los cuernos a Ainara, y aunque no le cayera bien, ninguna mujer se merece eso.
Así que sacó su móvil del bolsillo del pantalón y con mucho disimulo sacó una foto de Bill y a la chica, cometiendo ese pecado. Después le envió a Ainara la foto en un mensaje anónimo.
—No lo hago por mí, sino que lo hago por ella.— Se repitió a si mismo en voz alta, aislando por un momento todos los sentimientos que sentía al ver a Bill besándose con una chica.
Ahora mismo Tom no podía imaginar como debería de estar la pobre de Ainara, en el fondo no era una mala chica, todo lo contrario y por eso no se merecía que Bill la engañara por más tiempo, primero fue Tom, pero ahora es con otra chica, y aunque ojos que no ven corazón que no siente, contra más tarde abra los ojos mas sufrirá.
Cuando los besos fueron haciéndose más fogosos, Bill se detuvo, Tom pensó que ahora cogería a la chica y se la llevaría a los baños o a cualquier otro sitio, pero le dijo algo con una sonrisa torcida y la chica se quedó pálida y prácticamente salió corriendo mientras que Bill sonreía macabramente y daba un ultimo trago a la copa.
Tras eso Bill se levantó del taburete y aún con una pequeña sonrisa en su rostro fue hacia la salida, así que Tom se escondió entre la gente para que no le viera.
Cuando diviso a Bill saliendo del local él también salió mezclándose con la gente que afuera fumaba y hablaba, hasta que vio su figura caminar calle abajo, Tom se dirigió rápidamente a su coche mirando atrás de vez en cuando para no perderlo de vista y así seguirlo.
Al montar en el coche y encender el motor una idea cruzo por su mente, no lo seguiría esta vez, no, lo recogería y le acompañaría, así tal vez tenga la oportunidad de que Bill le acepte, por así decirlo.
Condujo calle abajo por donde había ido y cuando llegó cerca de él tocó el claxon para llamar su atención, pero él le ignoro. Cuando estuvo más cerca bajo el cristal de la ventana y a una velocidad bastante reducida condujo al mismo paso que el.
—Bill.— Dijo sonando casual.
—¡Hey!— Dijo sonriente.
—¿Quieres que te lleve a algún sitio?— Bill detuvo el paso por lo cual Tom detuvo su gran coche.
—Mmm vale.— Accedió fácilmente. Rodeó la parte delantera del coche y subió junto a Tom.
—¿Dónde quieres ir?— Pregunto el conductor.
—A tu casa.— Dijo Bill decidido, tanto así que el pobre de Tom se asusto.— No pongas esa cara hombre, no te voy a atar y violar.— Rió Bill.
—A bueno, eso me tranquiliza.— Dijo irónico.
—Claro, como te voy atar…— Sonrió con maldad y Tom pillo la indirecta al vuelo. Se puso nervioso, pero pensó que Bill estaba borracho y no era dueño de sus palabras.— Bueno, ¿entonces me llevaras a tu casa?
—Si.— Asintió Tom dirigiéndose ya a su apartamento.
—Genial. ¿De donde venias a estar horas Tom?— Preguntó con un tono sugerente, pregunta que pillo completamente descolocado a Tom, pero supo improvisar.
—De casa de un colega.
—Yo entre líneas leo; de follar con un colega.— Corrigió Bill.
—No, que va, de verdad. ¿Acaso estas celoso?— Preguntó Tom.
—Puede.— Confesó.
—Eso me gustaría.—Pensó Tom en voz alta.
El teléfono móvil de Bill empezó a sonar llamando la atención de ambos, quien le llamaría a altas horas de la madrugada. Bill ni se molesto en buscar el móvil.
—¿No vas a cogerlo?— Le preguntó curiosamente Tom.
—No, es Ainara, lleva llamándome un rato y no me apetece hablar con ella.
—¿Y eso, se debe a algo?—Intentó sacar información para ver si se trataba de la foto que él hizo, para no correr riesgos pensó en eso y borró el mensaje con la foto y así ser inocente de posibles acusaciones.
—No lo sé, pero no quiero hablar con ella, quiero estar tranquilo por una noche y no pensar en nada.— La voz de Bill sonaba algo ebria.
—¿Y por que quieres que te lleve a mi apartamento? Si se puede saber.
—Quiero pasármelo bien.— La mano de Bill fue a parar arriba de la rodilla de Tom y fue subiendo hacia una zona peligrosa.
—¿No era que no querías saber nada de mi?— Tom rechazó su contacto.
—Cambie de opinión.— Rió Bill con cara de no haber roto un plato en su vida.
—Mmmm.— Gruñó Tom en modo de un suspiró frustrado, mientras seguía conduciendo atentamente el coche.
—Tommy… sabes que quiero jugar…— Dijo melosamente Bill mientras su mano se posaba en la entrepierna de Tom.— ¿Qué pasaría si hiciera esto?
Tom empezó a suspirar, haciendo que por un momento el coche perdiera el control, pero a los pocos segundos volvió otra vez a coger el control del coche.
Bill muy melosamente y persistentemente estaba acariciando la entrepierna de Tom haciendo que poco a poco el miembro de Tom empezará a cobrar vida, haciendo que la excitación fuera latente en su cuerpo.
Por un momento, Tom pensó que iba a perder el control del coche otra vez, pero se vio obligado a dar un frenazo brusco para luego ponerse al lado de la acera, y finalmente aparcando el coche.
Tom detuvo el coche, y sacó las llaves del contacto, mientras que Bill se movía en su asiento para ponerse de la forma más cómoda posible y tener accesibilidad a Tom.
Traviesamente le fue desabrochando la hebilla del cinturón, para luego muy despacio bajarle la cremallera de esos pantalones tan anchos, para luego ver un importante bulto debajo de los bóxers.
Juguetonamente, Bill con sus dedos empezó a acariciar por encima, como quien no quiere la cosa.
El miembro ya erecto de Tom, le empezaba a hacer sentir pequeñas descargas eléctricas de placer.
Los dedos largos de Bill se metieron dentro del bóxer para comenzar a jugar con la punta del pene de Tom, y para luego empezar a acariciarle enérgicamente en toda su largura, causando que empezará a respirar entrecortadamente.
—Bill… por favor…—Quería detenerlo pero su cerebro no enviaba ordenes, más que dejarse hacer.
—Me gusta que gimas mi nombre…— Murmuro Bill pasando los dedos por la punta del miembro de Tom que ya empezaba a humedecerse.
—Nos va a ver alguien… detente hasta que lleguemos a mi casa… ¡Oh jodeer!— Aun con una mano sobre el volante de su flamante Cadillac apretó la piel negra de este dejando que los nudillos de sus manos se pusieran blancos.
—Por que esperar pudiendo disfrutar ahora…— Bill bajo su cuerpo y Tom lo miro anonadado.— ¿Mmm, porque?— Cuestionó para luego sacar a relucir su lengua con la bolita metálica que a Tom tanto le gustaba degustar en los húmedos besos que se habían dado y deslizarla desde la base hasta llegar de nuevo a la punta de la erección, ejerciendo una leve presión sobre la punta haciendo que a Tom se le nublara la vista de puro placer al sentir esa sucia lamida que le excitó hasta lo inimaginable.— Dime que te gusta, que no me detenga.— Pidió Bill con voz morbosa.
—Joder, joder…— Maldijo Tom.
—Dilo.— Exigió Bill mientras volvía a torturarlo con otra lamida, terminando rodeando la punta de Tom con la lengua.
—Claro que me gusta, ni se te ocurra parar.— Bill complacido por las palabras escuchadas, no le decepcionó y esta vez introdujo toda la erección en su boca, jugando con el miembro de él con su lengua.
Bill no había hecho muchas felaciones, era algo que le parecía asqueroso, los días que estuvo con Tom su hermano, antes de morir, tal vez le hizo dos o tres, no más, a su hermano le volvían loco, pero a él no, se sentía humillado.
Pero obviamente ahora estaba borracho que eso no le importaba en lo mas mínimo, pareció olvidarlo.
Y allí se encontraba en el asiento del co-piloto del coche de Tom, estacionados en la parte oscura de una calle la cual no transitaba nadie, el cuerpo de Bill sobre la palanca de cambio haciendo una mamada a Tom, el cual gemía y suspiraba intentando controlar su desbocado corazón que amenazaba con explotar a la ver que sentía que una corriente de placer bajaba por su columna vertebral y se centraba completamente sobre aquella dura erección.
La lengua de Bill no se detenía, él no tenia ningún tipo de miramiento o ascos en este momento, simplemente se centraba en el placer que su lengua le daba a Tom, incluso el podía sentir el placer que le estaba proporcionando.
Él también tenia un problema bajo sus ajustados pantalones, pero de eso se ocuparía más tarde, cuando llegaran a casa de Tom, su mente tenia muchas ideas y planes alocados, aunque no quisiera aplicarlos tan pronto su lógica aplastada por el alcohol no le permitía razonar correctamente y lo iba a hacer esta noche, esta larga y caliente noche pondría en practica lo que su pequeña mente retorcida y pervertida había planeado desde casi, casi el principio de este juego enfermizo.
Tom estaba muy excitado, su erección había empezado a emanar el presemen que Bill lamió y degusto sin ningún escrúpulo aparente.
—Cuando vayas a correrte avísame…— Susurró Bill siguiendo con su felación al gran y erecto pene que emergía de los pantalones abiertos de Tom.
—No falta… mucho.— Dijo con dificultad por la excitación y la respiración entre cortada que tenia.— ¡Oh joder!— Alzó las caderas como auto reflejo.
Bill con cuidado y sensualmente arrastro los dientes levemente haciendo a Tom estremecer y cerrar los dedos en puños para tratar de no gritar por tan placer inexplicable que sentía.
—¿Te gusta?— Bill miró a su acompañante el cual tenia los ojos cerrados intentando concentrarse completamente en el placer e intentar aguantar todo lo que le fuera posible.
—Oh… Mhhmm, si…— Cogió aire a todo lo que la capacidad de sus pulmones dio y luego lo soltó en un gran suspiro.— Termino ya Bill, me corro.— Aviso y Bill se separó con una sonrisa bobalicona en sus labios, para que Tom terminara de una vez por todas lo masturbo, hasta que su semen se escurrió por la mano.
Ambos se limpiaron y Tom volvió a emprender camino las pocas calles que quedaban hasta llegar a su apartamento.
—Eres un pervertido e inconsciente. Podíamos haber tenido un accidente.— Le reprochó en tono serio.
—Lo sé.— Sonrió Bill como si lo que le hubiera dicho fuera uno de los mejores halagos que haya recibido.
—No hay remedio de hablar contigo estando borracho.— Ya había llegado.
—Oh vamos Tom no seas un amargado.— Bill se acerco a él y cogiéndolo de la mano lo detuvo pero sin soltarlo aun.
—No soy un amargado.— Tom dio unos pasos para acercarse a la puerta del edificio y abrir pero Bill se lo impidió con su cuerpo.— Me dejas pas…— Bill le pilló desprevenido, no le dejo terminar la frase porque le beso tomándolo con ambas manos de la cara.
—Bill, basta estamos en medio de la calle.— Le rechazó Tom, cosa que no le afecto para nada a su orgullo.
—Pero si te encanta en exhibicionismo novato.— Entraron al edificio y Tom ignoro a Bill hasta llegar a su apartamento por fin.
Bill al entrar observo todo a su alrededor, era pequeño y acogedor, pero le faltaba algo.
Camino por el salón mirado detenidamente cada cosa que encontraba, CD’s de música, algún libro y DVD’s pero no había fotos, aún y así todo le parecía fascinante.
—¿Quieres tomar algo?— Preguntó Tom viendo como su invitado observaba la casa.
—¿No tienes fotos?— Preguntó Bill siguiéndole a lo que suponía que seria la cocina.
—Emmm estarán en las cajas, me mude hace poco.— Mintió Tom, no tenia ni una sola foto.
—Ah, ya veo…
—Bebe algo de agua para que se te pase un poco la borrachera.— Le dio un baso el cual cogió y bebió.
—Tom, puedo quedarme aquí esta noche ¿no?— Preguntó Bill tratando de hacerse un poco la victima.
—Yo diría que si, porque no pienso llevarte a tu casa y por algo me has dicho de venir aquí.— Dijo con obviedad.— Voy a quitarme esta ropa, que me la has manchado.
—¿Yo? Quien se ha corrido eres tu.— Rió burlonamente mirando la mancha blanca del pantalón de Tom que resaltaba bastante en la tela oscura.
—Que graciosillo.— Iba camino hacia a su habitación y Bill lo seguía ya que no conocía la casa y no quería quedarse solo.
Continúa…