Fic de Carla Moonlight. Temporada 2
Amnesia. Capítulo 26
El resto de la noche todo fue tranquilo excepto alguna vez que Bill se removía entre las mantas, y Tom automáticamente despertaba para ver si necesitaba de más cuidados para su salud.
Alguna vez Bill despertó y le pidió agua, luego tras beber volvía a caer dormido agotado por la fiebre. Una vez que se aseguraba de que estaba bien volvía al principio de todo.
Tom despertó pronto apenas el sol iluminó la habitación. Lentamente fue desperezándose viendo a Bill dormir tranquilamente con un brazo fuera de las sabanas junto a su pecho.
Cogió su ropa y empezó a vestirse lo más silenciosamente que podía para no perturbar el sueño del modelo.
Una vez vestido se acercó al escritorio y buscó una hoja y un bolígrafo para escribirle una nota y que pudiera verla cuando despertara para que no se enfadara al no verlo en su apartamento.
En el papel empezó a trazar letras con el bolígrafo negro, diciéndole:
Buenos días, pequeño.
Espero que hayas descansado, pasaste una noche un poco ajetreada con la fiebre, pero conseguí volver que bajara. Soy un buen medico, lo sé 😉
Ahora he ido a mi apartamento para poder darme una ducha y cambiarme de ropa, así que no te preocupes, cuando este volveré como prometí, tenemos una conversación pendiente.
Sobre tu escritorio he dejado una carta que me dio ayer el conserje del edificio, se me olvido decírtelo.
Tu novato, Tom.
Dejo la nota en un sitió de fácil visibilidad para que la viera rápidamente.
—Hasta ahora…— Susurró dándole un beso en la frente y se dirigió fuera de la habitación.
Al salir no vio a nadie, pero al llegar a la altura de la cocina pudo ver a Andreas.
—Buenos días.— Saludó Tom para no ser descortés.
—Adiós.— Dijo cortante Andreas.
—Hasta ahora.— Contestó Tom para dejarlo enrabiado antes de irse, le causaba gracia que Andreas lo odiará sin motivo alguno.— Será capullo…— Murmuró cerrando la puerta de la casa.
Bill había despertado cuando escucho que Tom empezaba a caminar por la habitación, pero decidió quedarse en la cama intentando dormir de nuevo. En todo momento fue consciente de lo que hacia mientras que creía que él dormía.
Sintió como se despedía de él y le besaba en la frente a la vez que dejaba algo cerca de él, lo notaba. Cuando supo que salió de la habitación abrió los ojos parpadeando varias veces, vio que Tom había dormido en el sofá por la manta doblada que estaba sobre este. Luego su vista se enfocó en el papelito que le había escrito y lo leyó, volviendo a recordar que la letra de Tom era igual que la de su hermano, excepto porque siempre escribía en mayúsculas, si no juraría que era exactamente la misma que la de su difunto hermano.
Cuando leyó la carta sonrió y se levantó de la cama acercándose a su escritorio donde decía Tom que había dejado la otra carta que debía haber recibido ayer, seguro que seria alguna factura o carta de felicitación por su cumpleaños. En el sobre ponía en una letra bastante redonda con letras juntas su nombre, pero no decía de quien era. La abrió y vio una hoja en blanco con la misma letra y empezó a leer.
Bill, soy Ainara.
Siento hacer esto por una estúpida carta, pero no me veo capaz de hacerlo de otra manera, no seria capaz de verte a la cara o de escuchar tu voz, no me saldrían las palabras, así que creí que esta seria la mejor opción para decirte lo que te tengo que decir.
Desde el primer día supe que lo nuestro no podría ser… somos personas completamente opuestas, de mundos diferentes también. A demás creo que me hice demasiadas ilusiones. No dudo que seas una persona normal y corriente, porque lo sé, pero el mundo que te rodea no es la realidad y yo no soy parte de él.
¿Y para que mentirnos? Tu no sientes nada por mi, nada más que una amistad, si llega a eso. Y yo si he empezado a sentir cosas por ti, y no quiero caer desde una azotea cuando me lo digas, prefiero hacerlo por mi cuenta antes de que mis sentimientos vayan a más. Soy muy enamoradiza. ¿Patético no?
Prefiero no alargar más el momento, solo quiero decirte una ultima cosa, si quieres ser mi amigo podemos serlo, pero dame un poco de tiempo, solo eso.
Eres una buena persona, encontraras la persona indicada para ti y tu mundo.
Ainara.
Al acabar de leer la carta de Ainara, Bill se sintió un poco mal por el hecho de no haberla hecho feliz durante este corto tiempo de novios, ni haberle prestado toda la atención de la que él disponía.
Suspiró abatido y se levantó de la cama dejando sobre ella la nota de Tom y la carta de Ainara. Luego salió de la habitación poniéndose unos calcetines y una bata para abrigarse, su cuerpo estaba destemplado por la fiebre de la noche pasada.
Llegó a la cocina y vio a su mejor amigo tomando su desayuno, él ni tan solo le dedicó una mirada, se encontraba en la barra americana de la cocina tomando un café y leyendo la prensa alemana, la cual Bill le pedía al conserje del edificio que se la comprara expresamente.
Bill sin prestarle tampoco atención se sirvió café en su taza, cogiendo del armario un bizcocho para acompañarlo, luego tomo dos terrones de azúcar y disolvió en su taza para darle un sabor más dulce.
Continuando sin hablarse ninguno de los dos compañeros de piso desayunaron en completo silencio, Andreas seguía leyendo el periódico y Bill aprovechaba para enviar un mensaje de texto a David.
—En un rato vendrá Tom, ábrele la puerta si estoy duchándome.— Le dijo seriamente Bill a la vez que se levantaba dirigiéndose al salón donde cogió el teléfono inalámbrico y se lo llevó consigo a la habitación.
Marcó el numero del móvil de su madre que se sabia de memoria, espero unos cuantos tonos hasta que su madre cogió el teléfono.
Hablo con ella diciéndole que estaba enfermo en casa, que no podría ir con ellos a algún lugar por la ciudad que si querían que fueran a su apartamento un rato. Simone como cualquier madre entre pregunta y pregunta y sin saber como llegaron a un tema de conversación relacionado con Tom su hijo y hermano de Bill.
Su único hijo ahora, le contó que había soñado con el un par de veces, que lo extrañaba muchísimo como era normal. Simone le dijo que cuando se sintiera así, que tenia que hablar con él. Bill la tomo por loca, ¿cómo iba él a hablar con su hermano muerto? Eso se suele hacer en los cementerios con privacidad, y la tumba de su hermano estaba en Alemania.
Su madre le dio otra alternativa, algo que ella solía hacer casi continuamente cuando no podía callar sus sentimientos. Escribía cartas como si fuera a leerlas su hijo, luego iba a la tumba de su hijo y frente a la tumba la leía en voz alta para que le escuchara y luego la quemaba. Así que le sugirió eso, que le escribiera una carta, diciéndole todo lo que tenia que decirle.
Bill colgó la llamada suspirando y en unos segundos después de reflexionar con la conversación de su madre cogió una hoja y bolígrafo y se animó a escribir esa carta para su hermano.
Casi sin quererlo la punta del bolígrafo caminaba por la hoja virgen pintándose de la tinta negra, plasmando todo lo que sentía Bill con unas simples palabras.
De vez en cuando se detenía, miraba lo escrito y pensaba en que más plasmar en la hoja, sintiéndose triste, pensando miles de cosas que le diría, pero que no se animaba a escribir, solo a sentirlas y llorarlas manchando la hoja con lagrimas de tristeza mientras seguía escribiendo.
Mama sugirió que escribiera esta carta, me dijo que me haría sentir mejor.
No veo cómo, porque no lo puedes ver y no podré ver tu reacción pero no tengo nada que perder, así que aquí estamos…
Ha pasado dos años desde tu muerte, todo a cambiado, sin embargo todo es lo mismo. La banda ya no existe, los chicos están a mi lado a pesar de todo, no es lo mismo sin ti, claro.
Te extraño mucho. Sigo pensando en como, nunca llegue a decirte adiós… y te digo… te quiero, te amo.
Espero que lo supieras, aunque no lo dijera mucho…
Estoy luchando por ti Tom. Yo no me voy a morir… pretendo estar bien. Me río de los chistes, aunque mi corazón este sufriendo.
Quiero tocarte para abrazarte, para escuchar tu risa otra vez.
¿Tu me echas de menos? ¿Alguna vez piensas en mi? ¿Todavía deseas estar aquí conmigo?¿Piensas en el tiempo que hemos compartido? Yo si, cada día.
Voy a dejarte de escribir ahora. Yo solo quería que supieras… que te quiero.
Tu hermano gemelo.
Bill.
Se secó las lagrimas con brusquedad y tiroó la carta junto con la de Tom y Ainara, luego se dirigió a su vestidor y saco una muda de ropa limpia de cada pieza para darse una ducha y quitarse el sudor seco de la piel por la fiebre de anoche, se sentía sucio y pesado.
Se fue al baño, mientras el agua se graduaba a la temperatura que le gustaba a Bill él se iba despojando de su ropa.
Sin prisa alguna se empezó a duchar sin poder evitar volver a caer preso de las lagrimas al recordar a su hermano.
Tom por otro lado al llegar a su casa tomo algo muy ligero y rápido de desayuno, tan rápido y ligero como coger el tetrabrik de leche del refrigerador y darle unos sorbos. Luego cogió ropa limpia y se metió a la ducha.
Al salir y haberse vestido el timbre de su apartamento sonó. Se acerco para ir abrir la puerta y vio a un hombre con una gorra con el logotipo de una empresa de entregas a domicilio.
—Hola.— Saludo Tom algo extrañado.
—¿Thomas Schmidt Hoffman?— Pregunto el repartidor.
—Si.— Asintió.
—¿Puede firmar aquí?— Le entrego una carpeta con un bolígrafo señalándole donde debía firmar. Tom lo hizo.— Hasta pronto.— El repartidor prácticamente desapareció dejando una gran caja frente a Tom, sin darle tiempo a preguntar absolutamente nada.
Tom cogió la caga con cuidado ya que ponía “Fragile” en esta y no fuera a ser que se rompiera.
Al entrar al salón se sentó en el sofá y puso la caja sobre la mesita para abrirla.
Por las pestañas de la caja de cartón las fue despegando hasta que dentro vio otra caja. También la abrió y sobre los papeles de embalaje había una nota escrita a ordenador.
Feliz cumpleaños Tom.
Este regalo es para ti. Me sorprendiste tocando la guitarra aquel dia en mi casa, y días después vi que en la tuya no tenias ninguna, pensé que te haría ilusión tenerla.
Espero que te guste.
Bill.
Sacó los papeles que cubrían aquella guitarra y sus ojos brillaron como si a un niño le estuvieran regalando una bolsa de un quilo de dulces.
Como si fuera de cristal la cogió entre sus manos y la observo por cada ángulo posible adorando el que seria su ahora mayor y preciado tesoro.
Después de unos minutos salió de casa poniéndose una chaqueta y cogiendo las llaves del coche corriendo, no sabia si iba a matar a Bill o a abrazarle hasta dejarlo sin respiración.
Al cabo de conducir un rato llego al apartamento de Bill, pico y le abrió Andreas con mala cara.
—Hola de nuevo. ¿Esta Bill?— Pregunto Tom.
—Esta duchándose. Espérale en su habitación no quiero verte más de la cuenta.— Dijo con desagrado.
Tom paso al apartamento y sin decirle nada más a Andreas fue al cuarto de Bill.
Al entrar vio la cama desecha y el resto como el lo había dejado todo antes de irse para su casa.
Para no quedarse parado como un tonto el doble de tiempo mientras que venia Bill se decidió por ayudarle, y hacerle la cama. Cuando iba a retirar las sabanas vio que había unas hojas las cogió y sin darse cuenta leyó algo al azar que llamo su atención y no pudo evitar seguir leyendo el resto. Finalmente acabo leyendo las tres, una de Ainara, la de él mismo y una que Bill escribía a su hermano muerto.
Una vez las leyó pensó en que Bill debería de estar sensible hoy, algo decaído y que le necesitaría y él estaría allí para ayudarlo sin dudarlo.
Dejo las cartas y se dispuso a doblar las mantas que le puso anoche sobre el cuerpo de Bill, luego las guardo de nuevo en el armario y se encargo de quitar las sabanas sudadas arrojándolas al suelo. Luego empezó a buscar en los cajones donde podría haber sabanas limpias para cubrir de nuevo el colchón.
En algunos cajones encontró ropa y entre ellas alguna pertenencia que no miro por privacidad, ya se había metido suficiente en la vida de Bill por hoy leyendo las cartas.
Finalmente en el ultimo cajón de una cómoda vio varios juegos de sabanas. Decidió coger las azul celeste ya que era su color favorito.
Cuando empezó a poner las sabanas la puerta se abrió y fue cuando Bill vio a Tom de nuevo.
—¡Toooooom!— Saltó encima de él, pero Tom fue rápido se giro y lo cogió al vuelo.—¡Felicidades! ¡Felicidades!— Dijo Bill agarrándose fuerte al cuello de Tom mientras que reía como un niño pequeño y le daba pequeños besos.
—Veo que estas mucho mejor.— Sonrió al ver la energía y felicidad de Bill.
—Por ahora si.— Sonrió. Y volvió a unir sus labios con los de Tom en un beso más largo, profundo y húmedo, aun sobre Tom, enredándole la cintura con sus finas piernas, mientras le sostenía por debajo de su pequeño y perfecto trasero.— ¿Cómo te sientes al ser un año más viejo?— Pregunto Bill sonriéndole y rozando sus narices dulcemente.
—Creo que… pierdo las fuerzas…— Fingió tambalearse sobre sus pies haciendo reír más a Bill.— Pesas mucho y yo estoy viejo… nos caemos…— Cayeron sobre la cama riendo.
—Que tonto.—Dijo. Tom se alzo un poco apoyándose en su brazo y atrapo los labios de Bill de nuevo.
—¡Por favor podéis cerrar la puerta eh!—Dijo en tono irónico la voz de Andreas.— No tengo por que ver esto.— Los miraba con una cara de asco. Bill se levanto de encima de Tom el cual se incorporo, y fue a cerrarle la puerta en la cara a su amigo.
—Pues no mires.— Y volvió junto a Tom.—¿Estabas cambiando las sabanas?— Pregunto confuso Bill.
—Creo que si, hasta que te tiraste a mi cuello como un león hambriento.— Le contesto Tom.
—Ajá…—Bill empujo el hombro de Tom haciendo que se fuera recostando de nuevo y el se sentaba de nuevo sobre él.— Y… ¿tienes algo que contarme?— Le pregunto disimuladamente Bill.
—Mmmm puede…— Dijo indiferente Tom empezando un juego.
—¿Si? Que cosa…— Ronroneó Bill en el cuello de él.
—Me han regalado una guitarra muy bonita, que no se compara al regalo que yo le hice a esa persona.
—¿A si? ¿Y te ha gustado ese regalo?— Le miró Bill a los ojos.
—Me a gustado más el detalle de observación de la persona que me lo ha regalado.— Sonrió.
—Creo que esa persona tiene más regalos hoy para ti…—Bill metió las manos por debajo de la gran camiseta de Tom acariciando su torso musculado.
—¿Y si no me gusta?— Pregunto Tom.
—Si te va a gustar, lo sé.— Susurro levantándole la camiseta a Tom hasta quitársela con ayuda de él.
Bill atacó los labios de Tom hambriento de más. La carta de Ainara hizo que ya dejara de sentirse culpable por engañarla y se sentía caliente a demás.
—Estas sexy con el pelo mojado…— Comentó Tom entre besos.
—Cállate.— Le ordenó Bill.
Volvieron a besarse y a tocarse sintiendo como sus cuerpos querían más que unos simples besos.
Ahora la lengua de ambos se debatían en una guerra por ver cual dominaba la situación. Los labios de ambos hacían que en el ambiente hubiera sonidos bastante húmedos por sus besos.
Tom en un movimiento rápido dejo el cuerpo de Bill debajo de él y se apodero de la situación por completo.
Sus manos grandes y fuertes empezaron a deslizarse por el cuerpo de Bill con caricias nada suaves pero muy excitantes y placenteras haciéndole suspirar entrecortadamente mientras cerraba los ojos.
No tardo en deshacerse de la camiseta de Bill y dejar su pálida tez tatuada expuesta a su ojos que se dilataban solo por el placer de verlo.
Tom besó el cuello de Bill dejando alguna pequeña marca rojiza para marcar territorio y saborear el sabor dulce de la piel de él. Seguía tocando su cuerpo, pero ahora las caricias las deslizo hacia la ingle, sobre la tela del pantalón de deporte de Bill, donde ya podía percibirse una erección.
—Mmm…— Gimió cuando Tom rozo su miembro sobre la tela. Bill por inercia alzó la cadera en busca de más contacto.
Ante ese acto Tom no dudo en quitarle ya el pantalón junto con los boxers dejándolo completamente expuesto a su vista, seguidamente el mismo se quito sus prendas quedando los dos completamente desnudos.
Continúa…