Fic de Carla Moonlight. Temporada 2

Amnesia. Capítulo 27

Volvió a recostarse sobre Bill que empezó a reír infantilmente descolocando a Tom.
—Tus trenzas me hacen cosquillas…— Susurró intentándose controlar.
—Que infantil.— Negó Tom besándole esta vez dulcemente.—Pero me gustas.— Dijo Tom.
—Tu también Tom.— Bill se sentó sobre él esta vez y masajeo su torso con fricciones.— Tócame Tom, hagámoslo.—Pidió.
—¿Estas seguro? No quiero que te veas obligado o que suceda lo mismo de la ultima vez, no quiero hacerte daño.—Quiso aclarar Tom.

Bill acercó su rostro al de Tom un poco más, hasta juntar sus frentes y respirar sus propios alientos.
—Intentémoslo…—Dijo Bill algo obligado, no quería que con Tom pasara lo mismo que con Ainara, quería darle todo, y él también lo necesitaba después de tanto, pero no estaba seguro si podría hacerlo sin acordarse de su hermano.
—A la mínima inseguridad pararemos, ¿vale?— Dijo Tom mientras sonreía dulcemente.
—Si…—Susurró él.

Volvieron a besarse dulcemente, sin prisa alguna, ahora irían lento por cualquier cosa que pudiera pasar, tenia que ser cuidadoso y dulce.

Bill cogió la mano derecha de Tom y con su mirada fija empezó a lamerle el dedo índice y corazón, ensalivándolos bien para que luego Tom pudiera prepararlo.

Jugó con sus dedos y la bola que perforaba su lengua haciendo que la imaginación de Tom volara e inevitablemente suspirara de placer.
—Hazlo ahora…— Susurró Bill dirigiendo los dedos ensalivados de su amante a su propia entrada.

Tom hizo caso y lentamente introdujo los dedos en el estrecho trasero de Bill. Él cerró los ojos mientras sentía como Tom lo invadía, pero no sentía mucho dolor, más que nada era incomodidad.

Respiró profundamente intentando no pensar en nada y relajarse, no pensar en su hermano, dejar de sentirse culpable.
—¿Cómo estas?—Le preguntó Tom.
—Bien… bien.— Intentó ser convincente y parece que por ahora Tom se lo creyó.

El mayor siguió dilatando la entra de Bill para que luego no le doliera al penetrarlo. El menor estaba concentrado en dejar su mente en blanco, olvidarse de todo y en ver a Tom como lo que era un amigo, su amante, no su hermano gemelo fallecido. Realmente estaba haciendo todos sus esfuerzos, ponía de su parte todo lo que podía.

Metió un tercer dedo para que la dilatación se pareciera lo mas posible al tamaño de su pene y la penetración no fuera tan brusca para el estrecho interior de Bill.

Solo el imaginar lo que sentiría al penetrarlo, al verse tan completamente envuelto por su cuerpo se excitaba aun más, sentir el calor de su cuerpo, encontrarse allí dentro debería ser la gloria, el mejor paraíso que pudiera haber visitado hasta ahora.

Cuando creyó que ya estaba lo suficiente dilatado retiró los dedos haciendo que Bill involuntariamente soltara un suspiro de alivio.
—Bill.— Le llamó.— Mírame Bill.— Pidió.
—¿Que?— Dijo alzando un poco la mirada.
—Pararé ¿vale? No estas a gusto, no me correspondes.— Le dijo tranquilamente Tom.
—No. Quiero seguir.—La voz de Bill sonaba firme.

Decididamente Bill tomó entre su mano diestra la erección de Tom y el mismo la guío a su entrada auto penetrándose rápidamente, haciendo que sus labios articularan un grito mudo mientras cerraba los ojos con fuerza al sentirse arder por dentro.
Su contrario abrió los ojos lo máximo que podía mientras viendo como repentinamente por una milésimas de segundo se le nublaba la vista, tornándose borrosa.

Cuando volvió a recobrar la visión y todos los sentidos al 100% se quedó completamente parado como inconsciente, sentía que con tan solo respirar rompería a Bill por la mitad. Se sentía tan apretado dentro de su cuerpo que era como si estuviera inmovilizado de pies a cabeza.
—Ahhh…— Gimió Bill dejando caer todo su peso sobre el miembro de Tom.
—Bill, bill.— Tom cogió la cara de Bill y la alzó mirándole a los ojos que reflejaban tristeza.—¿Eres idiota? Oh dios, te he hecho daño… ¡Porque has hecho esta insensatez!
—No grites…— Susurró Bill con voz lastimera.
—Has sido muy brusco…—Dijo Tom tomando un mechón del cabello de Bill y retirándoselo del rostro, escondiéndoselo tras la oreja. Con delicadeza hizo girar las posiciones siendo esta vez que Bill quedara bajo su cuerpo.
—Mmm…— Dio un quejido Bill aunque Tom lo hubiese hecho cuidadosamente. Se apoyo sobre la palma de sus manos y empezó a retirarse del interior del delgado cuerpo del moreno.—¿Qué… que haces?— Preguntó cogiéndole del hombro para que no retrocediera más.
—No lo are así, Bill. Estas forzándote.—Terminó de salir lentamente. Cogió la sabana que estaba arremolinada a sus pies ya que no le dio tiempo ni de ponerla bien cuando Bill se le abalanzo encima y con ella cubrió sus cinturas desnudas.—Quiero que si lo hacemos, lo hagamos porque los dos lo deseamos y estemos preparados. Claramente tu no lo estas…—Le besó la frente y se recostó a su lado.

Estuvieron un rato en la cama en silencio, Tom abrazaba a Bill para que no se sintiera mal por no haber podido llegar hasta el final de nuevo.

Después de un rato en silencio Bill decidió hablar.
—¿Te acuerdas que hoy por la noche te invite a un desfile?— Pregunto Bill.
—No.— Dijo con sinceridad Tom riendo.— Es broma si.— Mintió al ver la cara de enfado fingido de Bill.
—Te quiero en mi casa antes de las ocho bien arregladito.— Le ordenó.
—¿Ahora me das ordenes?— Le dijo Tom en broma.
—Lo siento, sé que no debo exigirte nada y menos después de lo que a pasado…— Bill cambió notoriamente el tono de su voz.
—Lo decía en broma tonto.—Intento arreglar Tom.— Vendré tan guapo que romperé corazones.— Presumió.
—No te comparto con nadie, así que te prefiero sin arreglar.— Dijo Bill haciendo un puchero.
—Pero que tonto, si me arreglo para ti solo expresamente.— Se acercó Tom a Bill para luego darle un pequeño beso en los labios.
—Bueno está bien te tendré que creer.— Dijo como si fuera un niño pequeño.
—Aish… me encanta cuando te pones celosillo.— Le volvió a abrazar.
—Tom, Ainara y yo ya no somos nada, lo hemos dejado.— Soltó de repente Bill mirando un momento a Tom para apoyarse en su pecho seguidamente.
—Lo sé.—Dijo sin sorprenderse, pero Bill si lo hizo.
—¿Qué?
—Cuando entre y vi que tenias la cama sin hacer decidí cambiar las sabanas y las cogí, las cartas, para ponerlas en otro sitio. No fue mi intención leerla, pero… lo hice.— No se sentía culpable para su sorpresa.
—La verdad no me importa que la hayas leído. Creo que es mejor, me sentía mal por engañarla.
—¿Y estas bien? ¿Hay algo que te inquiete? No sé…— Intentó sacarle información sobre la carta que encontró dedicada para su difunto hermano.
—Mmm no, estoy bien.— Bill le miró frunciendo el ceño intentando averiguar algo y no tardo en saberlo, al ver como Tom desviaba la mirada sobre el escrito del cuarto, mejor dicho donde descansaban las cartas.— Has leído la carta que le he hecho a mi hermano ¿verdad?— Bill suspiró.
—Yo… lo siento Bill de verdad, no quería, pero…
—No importa, es una tontería que me dijo que hiciera mi madre.— Le resto importancia.
—Esta bien.— Dijo simplemente.
—Creo que es mejor que nos vistamos y hagamos esta cama que ni tiene sabanas.—Propuso Bill levantándose y vistiéndose. Tom optó por imitarle.

Cuando se hubieron vestido de nuevo entre los dos hicieron la cama con las sabanas que Tom había elegido antes de ser atacado por Bill.
—Bill, tu teléfono esta vibrando.— Le informó al sentir la zumbante vibración del teléfono sobre la mesita de noche. Se lo dio y Bill vio que era un mensaje de su madre diciéndole que se encaminaban hacia su casa a hacerle una visita ya que Andreas les había dicho que no se encontraba muy bien.
—Maldito Andreas…— Dijo Bill lanzando el teléfono a la cama aun sin terminar de hacer y salió de su cuarto echando humo por las orejas.—¡Andreas!— Tom salió detrás de Bill al verlo morderse el labio inferior con rabia.
—¿Qué?— Preguntó este que estaba en la habitación de invitados.
—¡¿Por que cojones le has dicho a mi madre que viniera a mi casa diciendo que estaba enfermo?!— Le gritó adentrándose en el cuarto.
—Por que lo estas. A parte es tu madre y ha venido a verte no para que estés acostándote con este.— Dijo despreocupadamente volviendo a fijar la vista en el libro que estaba leyendo.
—Lo has hecho adrede ¿verdad? Para que vean a Tom. ¿Tu lo que quieres es que a mi madre le de un ataque al corazón?
—¿Es tu novio no? ¿O lo es Ainara? Por que yo ya no lo sé.— Estaba tan sumamente tranquilo que eso sacaba de sus casillas a Bill, le estaba tomando el pelo sin discreción alguna.
—Mira, Andreas… Lo que haga o deje de hacer yo ¡es mi problema! Se supone que tu eres mi mejor amigo y tienes que apoyarme o lo que se suponga que hacen los mejores amigos.— No tenia ganas de decirle lo que el perfectamente sabia.— Desde que te enteraste en tus propias carnes de que yo no mentía respecto a la apariencia de Tom estas insoportable, y yo no puedo vivir con alguien que me saca de quicio y controla y me dice lo que hacer. Así que coge tus cosas y te vas a un hotel, con tu amiguito nuevo o te vuelves a tu puta casa. Elige, pero quiero que te vayas hoy mismo.

Andreas cerró el libro de golpe y se levantó de la cama mirando a Bill seriamente y se fue acercando a él, frente a frente Andreas era más alto que él.
—¿Lo dices enserio?—Bill asintió.— Esta bien. Entonces recuerda, que cuando él no este…— Miró discriminatoriamente a Tom.— No vengas a buscarme a mi para secar tus lagrimas.
—No te consiento que le hables así.— Intervino Tom alejando por el hombro a Andreas.
—No me toques.—
—Haz lo que tengas que hacer y vete.— Le dijo Bill tomando de la mano a Tom para salir de allí cuanto antes.— Me irrita tanto…— Suspiró con cansancio.
—Es tu mejor amigo Bill, no lo puedes echar así porque sí, no tiene donde ir. No me parece bien lo que has hecho.— Le dijo Tom.
—¿No era que te caía mal?— Alzó una ceja.
—No me cae mal solo que su personalidad es extraña, seguro que nos llevaríamos bien pero el no da esa posibilidad con su actitud. Pero no por eso voy a dejar que os tiréis los trastos a la cabeza estúpidamente.
—Que más da, el se lo a buscado, por estúpido.— Dijo testarudo Bill aun convencido de su decisión.— Creo que deberías irte, no me gustaría que mi madre y Gordon te vieran, seria demasiado impactante para ella.— Le miró algo decepcionado Bill.
—Claro, no te preocupes.— Ambos se dirigieron hasta la puerta del apartamento.

Tom tomó el rostro de Bill entre sus manos y acercó su rostro a de él, pero no le beso, junto sus frentes.
—Muchísimas gracias por el regalo, es lo mejor que han hecho por mi en años.—Susurró Tom junto a los labios de Bill.
—Tómalo como un gracias por todo lo que has hecho por mi, por escucharme y abrazarme cuando lo he necesitado.— Dijo en igual tono Bill respirando el aroma del contrario.
—Gracias a ti por cruzarte en mi camino. Creo que me gustas más de lo que deberías gustarme…—Declaró y luego le dio un leve beso en los labios.— Bill. Yo quiero pedirte algo.— Se separó para verse directamente.
—Claro dime.— Dijo con una dulce sonrisa.
—Ahora ya no estas con Ainara. Y como ya te he dicho me gustas mucho y me gustaría que solo te dedicaras a mi. ¿Te gustaría ser mi chico?— Bill pestañeo confuso por lo que Tom le estaba pidiendo.
—¿Tu… tu chico?— Preguntó.
—Si. ¿Quieres ser mi novio? No hace falta que me lo digas ahora. Piénsalo y esta noche me lo dices.— Le dió un piquito en los labios, abrió la puerta y se marchó sonriendo.

Tom no sabia como había sido capaz de declararse de esa manera y aun por encima de pedirle que fuese su novio, pero le salió tan natural, tan fácilmente, ni tan solo tubo que hacer el esfuerzo, lo había dicho tan de corazón que ni siquiera la vergüenza o el nerviosismo le estropeó el momento. No como ahora, que estaría echo un manojo de nervios pensando en cual seria la respuesta de Bill durante toda la noche hasta que este se decidiera por decírselo, si es que lo hacia, tal vez no quería rechazarlo directamente y fingía como si le hubiera olvidado que tenia que darle una después a su petición.

Volvió a su apartamento para relajarse un rato hasta que fuera por la noche para ir a buscar a Bill. Por otro lado estaba Bill que empezó a prepararse algo de comer, mientras escuchaba como Andreas hablaba por teléfono y empaquetaba sus cosas en las maletas que no había desecho del todo.

Al terminar de hacerse su simple ensalada con queso, zanahoria, cebolla y atún, salió al salón a comerla mientras veía la televisión. A los pocos segundos de haberse acomodado en el mullido sofá el timbre del apartamento sonó Bill observo por la mirilla y vio que era su madre y Gordon.

Abrió la puerta y se saludaron con besos y abrazos, no sin antes dejar a Simone tomarle la temperatura a Bill con la mano, luego ya le abrazó y besó.
—¿Solo eso vas a comer?—Preguntó la madre al ver la fuente con ensalada sobre la mesita.
—Si, no me gusta comer pesado.— Se sentaron en el sofá los tres.
—No me extraña que te enfermes si no comes como debes comer. Tienes que volver a casa, te haría buena comida casera y enseguida subirías de peso.—Dijo Simone.
—No tengo intención de volver a casa por ahora.— La puerta del final del pasillo sonó haciendo que todos quedaran en silencio. Pronto la presencia de Andreas con las maletas hizo presencia.
—Hasta pronto.— Dijo sin saludar a los padres de Bill y salió de la casa dando otro portazo.
—¿A pasado algo?— Preguntó Gordon al ver la repentina salido del mejor amigo de su hijastro.
—Nada que tenga importancia.
—¿Os habéis peleado, cariño?— Preguntó Simone mirando a su hijo.
—Sois mejores amigos desde antes que yo entrara a formar parte de esta familia. No debéis pelear Bill.— Le dijo Gordon.
—No quiero hablar de él, así que por favor…

No sacaron más el tema de Andreas, hablaron de cosas sin importancia alguna mientras Bill comía y veían algo de televisión, una película que daban en un canal alemán que tenia sintonizado la televisión.

Hacia tiempo que Bill no se sentía tan a gusto con su familia, la echaba tanto de menos, pero aun no se veía listo para vivir donde él y su hermano se criaron desde niños. Tenia miedo de enfrentarse a los fantasmas del pasado y a sus malas acciones, como el intento de suicidio.

Al terminar la película les dijo a sus padres que podían dejar el hotel y quedarse aquí en su apartamento, que se ahorrarían el dinero, que la habitación de Andreas estaba libre o si preferían dormir en la de él no le importaba.
Sus padres tuvieron que aceptar la invitación a regañadientes.

Bill les dio una copia de la llave de casa para que pudieran traer sus cosas mientras el se arreglaba, ya les había informado que hoy tenia un desfile de presentación y una fiesta después y que no creía que hoy fuera a dormir a casa ya que la fiesta se celebraba a varios kilómetros de la ciudad y estaría demasiado cansado para viajar así que se quedaría en un hotel, así que estaría el matrimonio solo.

Se dio su segundo baño en el día de hoy y empezó a prepararse para estar puntual cuando Tom viniera a buscarlo para ir.

Eligió una ropa especial apropósito, la chaqueta que había decidido llevar era del diseñador que irían a ver. Natalie fue al apartamento de Bill porque le pidió su ayuda, y nada más ni nada menos que volvió a cambiare de look, cortando su pelo y quitando aquellas rastas bicolores.

Al cabo de un buen rato de dedicación a su imagen Natalie finalizo satisfecha de su trabajo y Bill igual.

Natalie recogió con ayuda de Bill todo y en ese momento los padres de Bill entraron con algunas maletas. Tanto Gordon como Simone se alegraron mucho de ver a Natalie después de tanto tiempo.
—¡Que guapo estas cielo!—Dijo Simone observando a su hijo ya completamente arreglado.
—Gracias. Todo es trabajo de Natalie, pero solo esta vez.— Rió.
—Bueno familia yo tengo que irme con mi hija, mis días en Los Ángeles se acaban. Espero veros antes de irme.— Dio unos besos y abrazos amistosos y se marchó.

Seguidamente el móvil de Bill sonó, era una llamada de Tom para indicarle que ya estaba abajo.
—¡Me voy ya!—Dijo Bill ansioso.— Disfrutar de la casa para vosotros solos. Lo que ensuciéis lo recogéis. Y Gordon recuerda los condones no se tiran por el retrete que se atasca.— Le guiño un ojo haciendo que su madre se sonrojara por sus comentarios.
—Eres un puerco, Bill. Pero lo tendré en cuenta.— Ambos hombres rieron.
—Estoy aquí delante, ya basta.— Dijo avergonzada Simone.
—Os amo.— Se despidió y salió del apartamento.

Bajo por las escaleras, ya que le había cogido más miedo aun a los ascensores. Al llegar abajo estaba casi sediento. Pero con energías. Los tres últimos escalones los salto y Tom giro al escucharlo y sonrió.
—Dios, estas muy sexy.— Le piropeo a Bill al verlo.— Nunca te había visto así, excepto en las revistas y videos.
—Soy una ex estrella del rock, y ahora modelo. Hay que saber como llamar la atención con la ropa.—Le guiño un ojo Bill dándole un tímido beso ya que el conserje del edificio los miraba.— Buenas noches.— Saludó Bill.
—Buenas noches señor Kaulitz.— Saludo amablemente el anciano.
—Mis padres ahora se alojaran aquí, cualquier cosa que sea para mi tienes mi permiso de dárselo a ellos.— Le dijo Bill en su ahora más que perfecto ingles.
—Por supuesto señor. Su… amigo, ¿le dio las cartas?— Preguntó el hombre.
—Si, esta todo en orden. Gracias por todo.— Sonrió.— ¿Vamos? Debe haber un coche esperando fuera.— Dijo Bill.
—Claro.— Ambos salieron del edificio y en la acera había un coche completamente negro y brillante con un hombre trajeado fuera esperándoles.

El chofer les abrió la puerta y los dos entraron en el cómodo y lujoso coche que les llevaría hasta el lugar del evento.

El coche les daba una total privacidad ya que un grueso cristal polarizado los separaba de donde estaba el chofer.

Durante el camino fueron conversando de lo que le esperaba hacer, ya que Tom era la primera vez que asistía a un evento público de tal tamaño, así que Bill le dio alguna indicación para no estropearlo.

Después de alrededor de una hora llegaron al hotel, aún tenían un rato para descansar y dejar las pequeñas maletas. Habían pedido una habitación doble para ahorrarse el dinero de otra.
—Bill, no sé qué ponerme, esto o esto.—Le mostró dos camisas diferentes.
—¿Para que te vas a cambiar de nuevo? Así estas bien.—Le dijo Bill echándole una mirada.
—Pero quiero estar aun mejor, tengo que dar buena imagen para no dejarte mal.
—Lo harás de todos modos, igual que lo hacia siempre mi hermano con esas pintas de rapero.—Dijo en tono de no tener remedio.
—Me da igual, elije una.—Se encapricho Tom.
—Esa misma.—Señalo la de la de la derecha.
—Genial me pondré esta.— Tom le contradijo y se fue a poner la que no había elegido Bill, si no la contraria.
—¡Para que me preguntas si luego haces lo que te sale de la punta de la polla!—Grito Bill histérico.
—Para hacerte desquiciar.— Contestó Tom saliendo ya cambiado.
—Estúpido.—Murmuró.
—Yo también te quiero precioso.— Tom le cogió de la fina cintura y le besó.
—Yo nunca te he dicho que te quisiera.—Bill le apartó.
—Pero se que lo haces baby.— Tom le guiño un ojo y volvió a colocarse la chaqueta.
—Si, lo que sea.— Se dirigió al mini bar de la habitación y saco un zumo para tomar un par de sorbos antes de volver a irse.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

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