Fic de Carla Moonlight. Temporada 2

Amnesia. Capítulo 29

Después de estar ya listo salió del baño y fue hacia su habitación pasando por el salón donde Tom veía la televisión acomodado en el sofá con los pies sobre la mesita. Al dejar la ropa extendida sobre una silla de su cuarto salió y se sentó al lado de Tom haciendo que este le mirara interrogante.
—Deberías de irte a dormir, es tarde y mañana tienes que levantarte pronto para ir a desayunar con ese hombre.—Le advirtió Tom.
—Estoy cansado, pero no quiero dormir.—Se encogió de hombros.
—Pues yo si tengo sueño, si quieres quedarte viendo la tele… yo me voy a dormir.—Tom se levantó y le dió un beso a Bill en la frente.—Sécate mejor el pelo antes de ir a dormir o te enfermaras.—Le aconsejó antes de desaparecer por la puerta que iba a la que seria su habitación.

Bill se quedó sin moverse una vez que Tom desapareció y porque fue en cierta forma tan frío con él, pensaba que dormirían juntos esta noche porque ahora ya son novios y no había porque evitarse o algo, ambos ya tenían aceptado que se gustaban y el juego había quedado de lado, la apuesta había terminado prácticamente.

Una vez hubo reaccionado se levantó apagó el televisor y se fue a su cuarto para sacar de su maleta un secador de pelo y secarlo como le aconsejo Tom poco antes.

Al terminar de secarse el cabello y peinarlo para que no tuviera enredos decidió ir al cuarto de su novio, no pensaba dormir solo por nada del mundo ahora que tenían una relación y tenían que convivir en esos metros cuadrados de habitación juntos. ¿Por qué deberían de dormir separados? ¿Por qué a Tom le había salido de los huevos? No.

Apagó las luces en su camino a la habitación, no tubo que abrir la puerta de su cuarto ya que estaba entornada. Se quedó unos segundos en la puerta observando como dormía con los brazos bajo la almohada y la cabeza entre ellos, durmiendo bocabajo, dejando ver los músculos bien marcados y definidos de su espalda descubierta y las tranzas cayendo sobre sus hombros bronceados.
Las sabanas blancas le daban un tono más dorado de la que era. Tom así era la viva imagen de la tranquilidad de un dios.

Bill suspiró y cerrando un poco la puerta tras de si se acercó a la cama donde se encontraba y se sentó cuidadosamente en el borde.
—Tom…—Le llamó para comprobar si estaba realmente dormido. Este levanto un poco la cabeza para observar a Bill y luego la apoyo sobre sus brazos mirándole.—¿Puedo dormir aquí, contigo?—Le preguntó Bill en susurros con algo de miedo. Él no le contesto nada, solo se hizo a un lado y volvió a hundir la cabeza entre sus brazos.

Dejo ir un suspiro silencioso y se metió bajo las sabanas de la cama quedando mirando a Tom el cual seguía bocabajo.
—¿Tom, sucede algo?—Preguntó al ver como no se movía para mirarlo o acunarlo en sus brazos.
—Nada.—Contestó.
—¿Y porque actúas así? Pensé que dormiríamos juntos.—Insistió en el tema.
—Estas durmiendo conmigo, ¿no?—Tom se alzó un poco para mirarlo.
—Si, pero… No sé. Da igual olvídalo, me voy mejor.—Bill hizo ademán de levantarse, pero Tom le tomó de la muñeca para detenerlo.
—Lo siento, ven.—Algo desconfiado se sentó en la cama y luego se tumbo.
—¿Qué te pasa? Desde que bajamos del coche estas extraño. Puedes contármelo.—Intentó que confiara en el.
—Creo que no sé como actuar a partir de ahora.—Bill no pudo evitar fruncir el ceño.—Nunca he tenido pareja ¿Sabes? Por eso no sé que es lo que tengo que hacer.
—Solo tienes que ser como hasta ahora, sé tu mismo. ¿Era eso lo que te pasaba? ¡Que tontería!
—A mi no me parecía una tontería.—Dijo en tono obvio.
—Aiiiiish mi novato tontito. No te preocupes por eso.—Bill se acerco a él y le abrazó.
—Siento haberte preocupado.—Murmuró contra su oído.
—No importa supongo que es normal.—Tom lo abrazó y le hizo recostarse sobre su pecho, como debía haber sido desde un principio.
—No quiero hablar de esto ahora, ya esta aclarado, ahora durmamos.— Casi ordenó.
—Buenas noches Tom.—Se acomodo intentando estar más cerca de Tom.
—Buenas noches.—Le dio un beso en su cabecita y los dos se dispusieron a dormir de una vez por todas.

La habitación se quedó en completo silencio y a oscuras, todo tranquilo haciendo que los cuerpos y las mentes de los chicos se relajaran de todo el estrés de la vida y del largo día que habían tenido, pero sus mentes no estaban del todo tranquilas.

Bill pensaba en Tom, su hermano, sintiéndose culpable por haberlo remplazado y eso le carcomía por dentro, pero el también merecía la oportunidad de intentar rehacer su propia vida con alguien digno y que no ensuciara el nombre de su familia con “el incesto”.

Por otro lado Tom pensaba en su ahora relación con Bill, que podría hacer con él, donde llevarlo, que decirle, como actuar con él, mientras enredaba los dedos entre sus cabellos sintiendo la suavidad de ellos.

Realmente se sentía muy perdido en este ámbito, ya que nunca había tenido una relación que él recordara. Tal vez algún día si que tuvo una novia, si es así él no lo recuerda, por lo cual no sabe como actuar con una pareja y más si se trata de Bill que puede llegar a ser muy complicado gran parte del tiempo.

Entre pensamientos ambos quedaron dormidos de tanto hacer trabajar a su cansada mente.

La mañana siguiente Bill despertó sintiendo la respiración de Tom en su cuello. Durante la noche se habían movido y ahora estaban los dos de lado, el cuerpo de Bill siendo abrazado por detrás con los fuertes brazos de su novio.

Intentando no ser muy brusco estiro el brazo y alcanzó el teléfono móvil que dejo la noche anterior al entrar en la mesita de noche, miró la hora y se dio cuenta de que apenas quedaban tres minutos para que la alarma, que le indicaría que tenia que despertar, sonará.

La desactivo y con cuidado retiro de encima de su cintura el brazo de Tom para poder salir de la cama y alistarse para ir a desayunar con el que podría ser su próximo jefe.

Silenciosamente logro escaparse, se aseguro de que Tom dormía cómodamente y salió para darse una ducha rápida. Tenia el tiempo justo para ir al restaurante del hotel, suerte que dio la casualidad que donde había quedado era el propio hotel donde se estaba alojando aquel día.

En unos veinte minutos se alisto completamente listo para salir por la puerta. En el proceso en el que se estaba poniendo la chaqueta y abriendo la puerta de la habitación Tom hizo acto de presencia.
—¿Pensabas irte sin decirme nada?—Preguntó haciendo que Bill diese un respingo al escuchar su voz seca por no haber hablado durante toda la noche, ahora tenia la voz ronca y más varonil.
—Es que estabas durmiendo tan plácidamente que no quería despertarte.—Le sonrió dulcemente Bill.
—Me he despertado al no sentirte a mi lado, me entró frío.—Se acercó a Bill y le rodeo por la cintura para darle un beso en el cuello mientras apoyaba la cabeza en su hombro.
—Estas dormido aun.—Rió Bill al ver como así todo su peso estaba sobre su cuerpo.
—No soy persona aun Billy…— Le contestó.— Deme unos segundos.
—No puedo esperar tengo que irme ya.—Se separaron un poco.
—Esta bien. Desayunaré solito porque ese hombre se roba a mi novio.—Tom hizo un puchero que a Bill le resultó completamente adorable viniendo de él.
—Comeremos juntos lo prometo.—Dijo Bill.
—Tomo tu palabra.— Le señalo Tom con el dedo índice y achinando los ojos.
—Si. Me voy ya o llegaré tarde.—Se despidió dándole un piquito en los labios, siendo el quien tomara la iniciativa. Pero Tom al separarse volvió a atraer a Bill a él y atrapar sus labios con más ímpetu.—Tom…—Quiso reprocharle, pero no podía porque no le dejaba espacio de reacción.
—Ayer…—Le beso.— Solo te bese…—Otro beso.— Una vez.—Un beso más.
—Por que tú quisiste. Enserio me voy ya.—Un último beso corto y Bill finalmente te fue.

Al llegar al restaurante una mujer lo acompaño hasta la mesa donde ya se encontraba Marc esperándolo para tomar el desayuno.

Mientras esperaban su pedido iban conversando sobre el mundo de la moda los intereses de ambos desde jóvenes y al final del desayuno Marc le sacó el tema del contrato y en que consistiría el trabajo si decidía firmar el contrato que le había preparado.

Cuando le hubo explicado todo con detalles y Bill se hubo leído todas las cláusulas del contrato se decidió a firmar. Tras eso y una pequeña conversación más ambos se estrecharon las manos para cerrar el trato y se despidieron ya que cada uno tenia sus que aceres en el día de hoy.

Tom en el rato que Bill no estaba se dedico a pedir el desayuno y lo tomó tranquilamente sentado en el suelo mientras veía la televisión sin mucho interés.

Después de estar allí sentado por más de una hora decidió en darse una ducha y preparar sus maletas para irse nada más que Bill llegara.
—¡Ya estoy aquí!—Gritó el modelo al entrar a la habitación.
—¡Y a quien le importa!— Le devolvió el grito Tom desde su cuarto del hotel.
—¿Pedazo de estúpido porque me hablas así?—Dijo mal humorado Bill dirigiéndose hacia donde se encontraba Tom. Al entrar a la habitación lo comprendió todo.—¿Qué? ¿No te entiendes con tu maleta?— Rió Bill desde la puerta.
—Já, que gracioso. No sé cierra. La cremallera se a quedado atascada.— Le dio un golpe enfadado con si mismo y sentándose de golpe en la cama cruzándose de brazos.
—Verás…—Se acercó y con un poco de paciencia consiguió que la cremallera consiguiera avanzar cerrando la maleta de Tom.—Ya esta. No es tan difícil. Pero claro a la fuerza bruta normal que no puedas arreglarlo.— Le dijo a propósito.
—Para eso esta tú, para ayudarme.—
—Voy a hacer yo la mía.— Mientras negaba con la cabeza se dirigió a su cuarto para poner lo que le quedaba en la maleta y poder irse a casa de una vez.

El rato paso muy rápido, Bill y Tom llamaron a un taxi y no tardaron en estar de camino de nuevo a Los Angeles. El camino fue un poco tenso ya que no podían exponerse en un taxi cualquiera, así que solo se dedicaban alguna mirada o simplemente hablaban de cosas sin importancia para el conductor.

Pronto llegaron frente al edificio de Bill, este trayecto tal vez se hizo un poco más largo que el de ida, pero en el momento de bajar del coche no había parecido tan largo al fin y al cabo.
—Será mejor que no subas, estos días están mis padres en casa, no creo que sea conveniente que te vean, y menos mi madre, ya sabes porque.—Le dijo Bill.
—Lo sé, no te preocupes. Hablamos luego entonces.— Tom tan solo le guiño un ojo ya que no podía besarlo en la calle.

Tom le dio una nueva dirección al taxista y este lo llevó a su apartamento, al bajar le pago el trayecto entero y se fue a su solitario departamento a no hacer nada por ahora.

Bill por otro lado al llegar a casa vio a su padres les saludo y les contó todas las propuestas que le habían hecho y lo que le pareció el desfile, sin contar lo de Tom claro tenia que omitir esa información por ahora.
—Cariño, Gordon y yo hemos pensado en ir a comer a ese restaurante que tiene un nombre raro, Katsiyi, Sikitsa o algo así.—Bill no pudo evitar reír junto con su padrastro.
—Katsuya, mamá.— Entonces como un flash le vino a la mente que le prometió a Tom que comerían juntos. Pero bueno el entendería que su familia esta primero. Aunque… —Mamá allí es mejor ir por la noche tiene mejor ambiente. A demás tengo una comida de negocios hoy. ¿No os importa verdad?—No le gustaba tener que mentir a su madre.
—Claro que no, el trabajo es lo primero. Entonces esta noche iremos.— Le sonrió.
—Gracias.—Les abrazó.— Estoy algo cansado, creo que me voy a ir a descansar un rato hasta que tenga que irme. Su familia asintió y el se marcho a su cuarto.

Cuando entro al a su cuarto saco el teléfono móvil y se puso a enviarse mensajes con Tom a través del chat del Iphone.

Bill: Ya estoy disponible para hablar con un novato 😉

Tom: Menos mal, empezaba a creer que te habías quedado atascado en el ascensor y tendría que ir a tu rescate.

Bill: Estaba contándole a mis padres todo y eso. Casi tengo que dejarte plantado para ir a comer. ¿Por cierto donde iremos?

Tom: ¿Cómo que ibas a dejarme plantado? Pues no sé. ¿Dónde quiere ir el principito?

Bill: Si me vuelves a llamar así lo único que comerás serán el par de hostias que te daré. ¿Y si mejor cocinas tú algo?

Tom: bueno, como quieras, pero corres el riesgo de que queme la casa o morir intoxicado. Pero si quieres que te cocine, te cocino.

Bill: Correré ese riesgo si no tu pagas las pizzas. Bueno creo que voy a dormir un poco estoy cansado. A las una y media estoy en tu apartamento.

Tom: Okey. Hasta luego.

Bill: =)

Ninguno de los dos se digno a decir un te quiero por miedo, aun no estaban listos para decir unas palabras que para ellos al menos significaban mucho, y no se podían decir a la ligera.

Tom se fue a la cocina con resignación, no le apetecía cocinar pero lo haría. Aunque no iba a negar que se le paso por la cabeza la idea de comprar comida hecha y fingir que la cocinó él, pero no seria un muy buen inicio.

Así que inspeccionó la nevera y los armarios para ver las provisiones que tenia y hacer algo para comer con Bill.

Mientras él se rompía el espinazo cocinando lo más bien que podía Bill se había recostado en su cama a dormir junto con el pequeño Tripi que al parecer le había echado mucho de menos y ahora estaba tranquilo al lado de su dueño durmiendo también apoyando la cabecita sobre el estomago del chico.

Media hora antes de la acordada despertó se arreglo un poco el cabello enredado y decidió que se llevaría a su pequeño Tripi a casa de Tom y así pudiera ir conociendo algo de mundo exterior, aunque el pobre aun no pudiera pisar el suelo porque no le habían asignado aun las vacunas correspondientes para no coger infecciones del suelo sucio al hacerse alguna herida.

Lo cogió en brazos y salió de casa después de despedirse de sus padres, los cuales se quedaron algo extrañados del porque se llevaba al perro supuestamente a una comida de negocios, pero no dijeron nada.

Fue al parking y buscó su Audi Q7, al perrito lo dejo en el suelo del asiento del copiloto y él emprendió camino al edificio donde vivía Tom.

Pico al timbre y le abrió la puerta de abajo, luego cogió el ascensor y subió hasta el octavo piso donde le esperaba su novio en la puerta sonriendo.
—¿Me esperabas?—Dijo en modo coqueto Bill llegando junto a su novio.
—Sí, esperaba a mi príncipe.—Se hizo a un lado para que pasara y de un golpe cerró la puerta y se fue directo a atacar los labios de Bill.
—¿Me has echado de menos?—Preguntó en el mismo tono sugerente.
—Sinceramente no, he estado entretenido.—Rió y Bill se ofendió.—Si te pone más contento no he dejado de pensar en ti.
—Bueno, lo has arreglado un poco. ¿Qué vamos a comer?—Cambio de tema rápidamente mientras dejaba al perrito en el suelo para que investigara.
—He hecho algo de pasta, una ensalada y verduras al horno.—Le contestó a su pregunta de modo autosuficiente para que viera que era bueno en las tareas de la casa y que le salía bien la comida.
—Genial porque soy vegetariano.
—Yo también, me da pena que maten a los animales solo para que nosotros comamos.— Dijo Tom.—Ves a lavarte las manos mientras yo preparo los platos.
—¡Vale!— Dijo Bill como un niño pequeño dando un pequeño saltito saliendo de la cocina para ir al baño.

Tom sacó las verduras del horno y sirvió algunas en ambos platos por igual y de todo, luego si a Bill no le gustaba algo el ya se encargaría de no comerlo.
—¡Estoy echo todo un cheff!— Se piropeó mientras ponía unas gotitas de salsa agridulce sobre las verduras dándole presentación.
—Eso te lo diré yo, si no me muero al comer tus delicatessen.—Apareció silenciosamente Bill tras de Tom, le dio un rápido beso en la mejilla y del plato cogió una de los trocitos de verdura y se lo metió a la boca para degustarlo.
—¿Y que tal?— Dijo impaciente Tom esperando una respuesta.
—No esta mal.—Admitió.
—Ya cambiaras de opinión y dirás que está fabuloso. Por ahora empecemos a comer.— Tom se sentó en su lugar y Bill le imitó sentándose delante de él.

Comieron mientras bromeaban del arte culinario de Tom y el paladar de Bill, incluso se enfrentaron en una pequeña guerra de comida, la cual cuando caía al suelo el pequeño Tripi se encargaba de limpiar comiendo los pedazos que caían al suelo con sumo gusto.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

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