Fic de Carla Moonlight. Temporada 2

Amnesia. Capítulo 31

Otra bocanada de aire antes de entrar mientras le observaba desde fuera y se atrevió a entrar.

Con paso decidido, sin mostrar el miedo que le tenia a la situación, fue avanzando hasta la mesa donde se encontraba su amigo. Se paro frente a él y retiró la silla para finalmente sentarse delante de él.
—Hola.—Saludó.
—Hola.—Le respondió Andreas en tono cortante.—Si no te importa ves al grano, tengo que hacer algo antes de ir al aeropuerto.
—Con ese tono creo que no vamos a poder arreglar las cosas.—Dijo en tono calmado Bill.
—Yo no tengo nada que decirte sabes lo que pienso al respecto de todo.—Dio un sorbo a su refresco.
—Andreas… ¿Por qué tienes que hacer esto tan difícil? ¿No te puedes alegrar ni tan solo un poquito por mi?
—Bill, estas saliendo con una persona que es igual a tu hermano…
—¿Y que? Tu sabes lo que paso con él, te lo conté. ¿Por qué ahora me lo echas en cara, cuando en su momento no te importo?—Atacó Bill.
—Porque yo… Porque no me cae bien, Bill. Oculta algo lo sé.—Le miró fijamente.
—Ni tan solo has hablado con él para intentar conocerlo, no sabes nada.—Sonrió de medio lado irónicamente.
—Ya te darás cuenta tu solo entonces, luego no digas que no te lo advertí.—Le recordó su amigo.
—Estamos volviendo a iniciar una discusión y no es eso lo que quiero precisamente.—Quiso aclarar antes de volver a pelear.
—Mira Bill por mi todo esta bien, solo que no quiero que me hables de él.
—Lo siento pero va a ser un poco difícil.— Respondió ante lo que había dicho su amigo.— Tom es mi novio, y no puedo evitar hablar de él.
—Hare oídos sordos a eso. Ahora me tengo que ir tengo que hacer otras cosas antes de volverme a mi casa.—Se levantó de la silla.
—Ya nos veremos en navidades entonces.— Le dijo Bill a lo que su amigo Andreas volteo y se lo quedo mirando extrañado.—¿Qué? Tu mismo me dijiste que la navidad era para pasarla en casa con la familia.—Bill caminó hasta ponerse al lado de su amigo el cual ya había pagado su refresco.
—Ya hablaremos.—Dijo Andreas.—Hasta navidad entonces.—Los dos se abrazaron aunque un poco forzados en su despedida hasta dentro de tres meses.

Bill vio como su amigo se dirigía hacia otro chico que lo esperaba junto a un árbol, y supo quien era. Lo conocía había trabajado con él en alguna ocasión, había sido compañeros. Observo como Andreas le daba un pequeño beso y rodeaba los hombros del muchacho empezando a caminar.

Negó con la cabeza y caminó entre la gente que transitaba por la calle para ir en busca de su coche, pero a mitad de camino cambió de opinión y decidió caminar un rato para que le diese el aire y pudiera pensar tranquilamente mientras se sentía como una persona normal. Al fin y al cabo era una persona normal.

Pasaban los minutos y caminaba completamente tranquilo, nadie le paró por la calle para pedirle fotos o un autógrafo, mucha de la gente ya estaba acostumbrada a ver a alguna celebridad y no les tomaban en cuenta, o otra simplemente no los conocían. Así que el paseo de Bill estaba siendo completamente de su gusto de la tranquilidad y la privacidad que las ultimas semanas a echado de menos.

Prácticamente había llegado a su apartamento, ya que no estaba siguiendo algún rumbo fijo. Pero aun no tenia ganas de ir a casa, así que fue al parque que había justo delante de su casa, donde solía pasear a sus perros.

Camino alrededor de este simplemente pensando en mil y una cosa mientras de vez en cuando pateaba alguna piedra que había en su camino o observaba a la gente a su alrededor, parejas, ancianos, familias, animales… todos disfrutando de un día soleado y de tranquilidad en sus vidas disfrutando.
—¿Ainara?—Preguntó Bill al tenerla a un par de metros delante de él. No iba sola iba con un chico bastante guapo.
—Bill, hola.—Saludó sin sonreír aun algo dolida por haberle dejado y que ni tan solo hubiera intentado hablar con ella para arreglar las cosas.
—Hola. ¿Qué tal?— Le preguntó dando una fugaz mirada a ese chico que iba con ella.
—Bien, gracias. Estábamos dando un paseo, como tu, y no estas huyendo de algún periodista por lo que veo.—Intentó sonar amigable.
—Por suerte no, espero que se hayan olvidado un poco de mi.—Sonrió Bill.
—¿Este es el Bill del que me habías hablado?— Preguntó el chico observándolo. Ainara asintió mirando al chico.— Soy Eric el hermano mayor de Ainara.—Amablemente estiro la mano para que Bill se la diera.
—Encantado.—Aceptó su mano dando un leve apretón. Por un momento pensó que seria el nuevo novio de Ainara y que no cambio nada en remplazarlo.
—¿Eric, nos dejarías un momento para hablar?—Le preguntó su hermana seria.
—Claro… emm te espero por ahí… en algún lugar… ya me llamaras si no me encuentras.—Dijo lentamente como iniciativa a que hablara con Bill e intentaran arreglar lo suyo.
—Simpático tu hermano.—Sonrió por compromiso captando enseguida el tono de voz de este.
—Si, él es siempre así. Y bueno… ¿Leíste mi carta?—Preguntó Ainara.—Lo pregunto porque ni te molestaste en llamarme o en verme.—Bajo la mirada decepcionada.
—Si, la leí. No te llame ni te busque porque dejabas muy claro que te diera un tiempo antes de volver a vernos.—Empezaron a caminar.
—Ya, tienes razón. Pero no sé… pensé que si de verdad te gustaba intentarías arreglar las cosas hablar conmigo, intentarlo al menos.
—Y yo pensé en no hacerlo por el hecho de que sabia que mi mundo no era para ti, y te sentirías incomoda si volvíamos.—Le explicó Bill diciendo parte de la verdad, ya que no la busco también por Tom.
—Supongo que estamos mejor como amigos…—Suspiró la chica.
—Claro que si. Pero ten en cuenta que si me gustabas.—Bill se detuvo y ella a continuación.
—¿Y ahora no te gusto?—Preguntó mirándole fijamente a los ojos. Bill tenia que pensar algo rápido que decirle, pero no quería hacerle daño con la verdad.
—Claro que si, pero…—Cuando quiso darse cuenta tenia a la chica colgada de su cuello besándolo en los labios.

La lengua de ella logró colarse entre los labios de Bill, el cual ahora estaba cogiendo a la chica por la cintura e involuntariamente empezó a corresponder aquel beso que le pillo por completa sorpresa. Sin él darse cuenta estaba atrayendo más a su cuerpo a Ainara y una de sus manos bajo hasta el trasero de la chica mientras la otra mano se mantenía en la cintura.

De pronto el nombre y la imagen de Tom se hicieron presente en su cabeza y se dio cuenta de que le estaba siendo infiel, que cualquier podría estar viéndoles y tomando alguna foto que luego saldría a la luz.

Inmediatamente se alejo de la chica la cual sonreía satisfecha.
—Intentémoslo Bill. Puedo acostumbrarme a tu vida. Lo prometo.—Ainara se abrazó a la cintura de él y apoyo su cabeza en su pecho.

Bill la abrazo por los hombros dejando reposar su cabeza en la de su exnovia. Ahora se sentía como una mierda al haber respondido a su beso cosa que le había hecho tener esperanzas de volver con él. Ahora tendría que hacerle más daño y decirle que eso no podía ser.
—Ainara… lo siento pero no puedo…—La abrazó más fuerte contra su cuerpo mientras que ella intentaba separarse algo para poder verle a la cara y pedirle una explicación a sus palabras.
—Pero si tu acabas de decir que te gusto… ¡Me has besado!—Dijo.
—Me has besado tú, y ni tan solo me has dejado terminar lo que te quería decir.—Le dijo Bill.
—Pero me has correspondido.—Insistió.
—Si, lo he hecho, pero no tendría que haber sido así. Te he dado las esperanzas que no debía. No quiero que tu vida cambie, quiero que sigas siendo una chica normal con su trabajo de profesora y no estén todo el día sobre ti intentado sacarte información de mi, de lo que seria nuestra vida privada.—Intento explicar Bill siendo convincente.
—Vale lo entiendo. Creo que no a sido una buena idea que hablemos.—Asintió con decepción ella al finalizar de decir eso.—Ya nos veremos Bill.— Lo dejo allí solo.
—Adiós…—Susurró y el también volvió a caminar, esta vez poniendo rumbo hacia su apartamento.

Al llegar vio que sus padres no se encontraban en el salón y tampoco se escuchaba ningún ruido de algún otro lugar de las estancias.

Fue a la cocina y de la nevera saco un refresco luego busco en los armario y saco cosas dulces y saladas. Luego se encamino al salón donde encendió el gran televisor y empezó a hacer zapping dejando un canal de prensa rosa esperando de encontrarse a el en la pantalla en cualquier momento besándose con Ainara.

Eso fue lo que hizo el resto del día, estar sentado frente a la televisión mientras comía cualquier cosa y haciendo zapping en los canales de música y de cotilleos esperando escuchar alguna noticia sobre él. Pero para su sorpresa, alivio y vida personal no salió nada en ninguno de ellos.

Sobre las once de la noche decidió que ya era hora de recoger todos los desperdicios de lo que había comido e ir a dar un paseo a sus perros para después irse a dormir.

Recogió el salón de todas sus porquerías dejándolo todo en la cocina, luego empezó a poner cada cosa en su sitio, los refrescos vacíos y las bolsas de las golosinas a la basura, el baso sucio al lavavajillas y luego paso un trapo húmedo por la encimera y la mesa del salón.

Seguidamente silbó y sus perros todos ellos estaban frente a él revoloteando a su alrededor. El ultimo en llegar fue el pequeño Tripi que había seguido a todos sus compañeros de piso por que no sabia que pasaba.
—Tu pequeñín no puedes venir a la calle aún. Pronto iremos al veterinario a ponerte las respectivas vacunas. Por ahora te quedas al mando de la casa campeón.—Le habló a Tripi mientras lo dejaba sobre el sofá.—Sentados.—Ordenó y ellos obedecieron. Hasta que no les hubo puesto sus correas y les dio la orden de salir a la calle permanecieron completamente quietos, bien adiestrados.

Salieron de casa y bajaron en ascensor y Bill se apresuro en cruzar la calle hasta llegar al parque, sus pequeños animales estaban deseando de hacer sus necesidades.
Caminaban y se detenían a oler, unos marcaban territorio y otros jugaban entre ellos volviendo loco a Bill ya que las correas se enredaban entre ellas.

Ya llevaba aproximadamente unos cuarenta minutos en el parque, pero tenia que dejar que los perros tomaran el aire. Desde que murió su hermano y dejo esa gran y lujosa casa con un jardín enorme para sus perros y piscina incluida, sentía que en ese apartamento, a pesar de que era bastante amplio, era pequeño a lo que él y sus mascotas estaban acostumbrados.
Él siempre dijo que tener a un animal en un apartamento era matarlo lentamente porque no tenían libertad de nada, por eso siempre que los sacaba a pasear los dejaba disfrutar del aire y la vegetación. Aun y así de todos modos no tenían la libertad que en un jardín porque tenia que mantenerlos atados por el resto de la gente que paseaba, aunque a esas horas de la noche estaba todo desierto solo había alguna que otra persona haciendo deporte o parejas besándose en los bancos.

Bill se detuvo frente a una fuente y dejo que los perros bebieran algo de agua.
—Ya empieza hacer frío por las noches…—Dijo Bill para si mismo cruzándose de brazos para mantener el calor corporal, solo llevaba una fina camiseta.
—Yo te caliento si quieres…—Sintió un susurró en su oído y unos brazos rodearle la cintura, Tom.
—¿Tom, que haces aquí?—Preguntó Bill girándose.
—He quedado con unos amigos, Kendo ya llegó de su viaje.—Le explicó.—Pasaba por aquí y te vi hablando solo.—Rió.
—Siento informarte que tienes un novio loco.—Le dijo Bill.
—Un novio loco que es muy sexy, así que una cosa compensa la otra.—Se acercó a Bill y volvió a rodearle la cintura.
—Tom nos puede ver alguien…—Le avisó antes de que fuera demasiado tarde y le besara.
—No hay nadie.—Dijo observando a ambos lados.
—Siempre hay gente. Tengo experiencia novato. —Se rió.
—Claro lo olvidaba, yo soy el novato.—Intentó disimular la casi metida de pata.—Creo que necesitas ayuda con los perros, dame.—Tom cogió a dos de ellos.
—¿Tu no tenías que irte que habías quedado?—Preguntó Bill siguiéndolo.
—Pues que me esperen.—Dijo sin importancia.
—¿No se enfadaran contigo?—Preguntó.
—Sinceramente no me importa mucho, ya te lo dije hace un tiempo mi amigo es solo Kendo los demás no me han dado motivo alguno para darles mi amistad. Los demás son solo para hacer bulto o algo así.—Dejo ir una carcajada.
—Eso será porque solo él y yo te soportamos.—Se rió Bill de él.
—¡Que gracioso eres cuando quieres!—Rió irónicamente Tom dándole un pequeño empujón a Bill.
—Vete ya con tus amigos, yo me voy a casa.—Se detuvo y estiro la mano para que Tom le diera a los perros que él había decidido llevar para ayudarlo.
—Te acompaño hasta tu casa.—Decidió el solo a lo que no puso ningún tipo de objeción al respeto.

Caminaron el uno junto al otro muy juntos ya que no se podían tomar de la mano en público ni hacer ningún tipo de gesto demasiado cariñoso o que la gente pudiera mal interpretar si alguna persona tomaba fotos.
Al menos estar cerca en cierto modo los hacía sentirse bien, pero no era lo mismo rozarse al caminar con los brazos que ir tomados de la mano, pero por ahora tenían que conformarse con eso.

En silencio y lo más cerca posible el uno con el otro caminaron hasta llegar al edificio donde vivía Bill.
—Gracias por acompañarme.—Le agradeció desde la puerta.
—Entra.—Le ordenó Tom.
—¿Qué?—Preguntó confundido.
—Vamos dentro.—Empujó a Bill que aguantaba la puerta hasta introducirse dentro de la recepción del lujo edificio de apartamentos.

Saludaron al conserje de la noche y Tom guió a Bill hacia la parte donde se encontraba el ascensor y las escaleras apartadas de la vista del hombre que se encargaba de la vigilancia de la noche que estaba detrás de su escritorio viendo algún programa o película en una pequeña televisión para pasar las noches de forma más amena.
—¿Ahora si puedo besar a mi novio?—Preguntó en un susurro acercándose a él y dejándolo contra la pared.
—Mmm…—Fingió como que se lo estaba pensando.—Si.—Sonrió de forma coqueta provocando que Tom se lanzará sobre sus labios como si un león hambriento fuera.

Bill no dudo en corresponder al beso y entre abrió sus labios dando un paso total a la lengua desesperada de su novio.

Después de ese desesperado momento de pasión, para la sorpresa de Bill su novio disminuyó la velocidad para empezar a besarlo más lento que hacia unos momentos atrás.

Bill solo se dejo besar de esa forma. Le gustaba y aunque odiara pensarlo, Tom besaba de la misma manera que su hermano y especialmente de esa forma. Eso es uno de los motivos más que se suman a la lista del porque le gusta este chico. Cada día tenia muchísimo más parecido al gran amor de su vida, su hermano gemelo.

Con un sonido húmedo el beso finalizó y ambos se quedaron mirando en silencio con los rostros serios.
—¿Me invitas a tu casa?—Preguntó Tom en un susurro.
—Mis padres viven conmigo por un tiempo.—Contestó.
—Ah.—Dijo algo distante Tom.
—No creo que sea el momento en que mi familia te vea. En especial mi madre. No sé como reaccionaria.—Intentó arreglar la situación.
—Claro, lo había olvidado.—Fingió Tom.— Bueno pues yo me voy entonces.
—Espera.—Le dijo Bill para que se detuviera.—No te enfades.
—No me he enfadado.—Mintió.
—Estas molesto y se nota mucho, así que no me mientas.—Pidió.
—Es que no me siento importante para ti, no quieres que tus padres me conozcan. Si yo los tuviera te los presentaría, pero no los tengo. Pero no importa, entiendo tu preocupación.— Era cierto lo comprendía pero se sentía mal de todos modos.—Quiero que sepas que tampoco quiero que me presentes como tu novio, pero como amigo, si.
—Lo haré, solo dame tiempo para que se vayan haciendo a la idea. Ellos ya saben que existes y que te pareces a mi hermano, pero creo que aun no es el momento.—Insistió.
—Bill, ya hablaremos en otro momento.—Dijo con tono agotado.— Nos vemos.—Le dio un pequeño beso y se fue hacia la calle.

Bill claramente había notado la molestia que le había causado la negación a la invitación a su apartamento, pero quería estar seguro de que su familia estaría preparada para afrontar el hecho de Tom se pareciera a su hermano.

Aquel día Gordon y Simone decidieron pasar todo el día fuera de casa conociendo más la ciudad, dando paseos como dos enamorados, visitando lugares, viendo tiendas y comiendo en restaurantes mientras hacían muchas fotos de su visita a L.A y hablaban de todo un poco.

Cuando llegó la noche cenaron en un restaurante bastante prestigioso y con comida buena.

Después tranquilamente dando un paseo se dirigieron hacia el apartamento de su hijo entre besos y abrazos. Eran una pareja adorable. Simone desde que conoció a Gordon tras la separación con su marido Jörg se siente completa y querida como en los últimos años de matrimonio no se había sentido.

Al llegar frente al edificio un chico alto y con pintas de gangster salió prácticamente corriendo y distraído sin darse cuenta que más gente había hasta que chocó con el hombro de una persona. Inmediatamente se giro para pedir disculpas.
—Perdón. Lo siento. No era mi intención.—Dijo alzando una mano hacia la señora que golpeo que iba con un hombre. La pareja se le quedo mirando fijamente y el chico se volteo y siguió su camino desapareciendo entre las luces de la ciudad.
—¿Has visto eso Gordon?—Preguntó Simone.
—Si…—Estaba más shoqueado él que la mismísima madre del “fantasma”.
—Bill tenia razón. Se parece demasiado a mi Tom.—Dijo mientras entraban al edificio. Con un movimiento de cabeza saludaron al recepcionista.
—¿Estas bien?—Preguntó Gordon.
—Si. A sido algo repentino, pero si, estoy bien.—Dijo tranquilamente.
—Seguramente estuvo con Bill hasta ahora.—Comentó Gordon.—Aunque este chico parecía enfadado por algo.
—Ahora le preguntaremos a nuestro hijo disimuladamente.—Llegaron frente a la puerta del apartamento de Bill y con sus propias llaves abrieron entrando en el interior.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

Un comentario en «Amnesia 31»

Responder a Monica Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!