
Fic de Carla Moonlight. Temporada 2
Amnesia. Capítulo 32
Bill se encontraba en la cocina dando de comer a sus perros cuando escuchó la puerta abrirse y cerrarse.
—¡Hola!—Saludó de un grito.—¿Qué tal vuestro día de parejita?—Preguntó.—Ahorraros los detalles guarros por favor.—Dijo bromeando mientras salía de la cocina para reunirse con sus padres.
—Muy bien cariño.—Simone le dio un beso a su hijo.—¿Y tu que has hecho?
—Pues ya sabes lo de siempre. Hace poco llegue de pasear a los bebes.—Bill se refirió a sus mascotas mientras se sentó junto a sus padres.
—¿Y no has quedado con nadie?—Preguntó esta vez Gordon.
—Si. Quedé con Andreas que hoy se iba, para aclarar unas cosas y luego me vine para casa y por ultimo saque a los perros.—El matrimonio se miró por un momento y asintieron. Su hijo les ocultaba las cosas, algún motivo habría aparte de lo obvio.
—Bueno voy a ir a dormir. Buenas noches.—Besó a su madre y se despidió de su padrastro con la mano.
Al llegar a su cuarto se cambio la ropa de estar por la calle a su pantalón del pijama negro. Cogió su Iphone y le mando un mensaje a Tom antes de dormir.
*No me gusta que te hayas ido enfadado. Odio tu estúpida actitud prepotente, ponte en mi lugar ;—) Cuando estés más calmado ya me llamarás. Buenas noches.
Dejo el teléfono sobre la mesita de noche y apagó la luz, pero un llanto llamó su atención desde fuera de la puerta.
Se levantó y la abrió encontrándose con el pequeño Tripi rascando la puerta, pero en cuanto se abrió entró dando pequeños saltitos haciendo sonreír a Bill.
—Ven aquí pequeñín. Me da a mi que vas a ser el niño mimado de casa.—Le dio un beso Bill y cerró la puerta volviendo a la cama con su pequeño regalo.
Al sentarse en la cama vio como la pantalla de su teléfono brillaba indicándole que había recibido algo, posiblemente una respuesta de Tom.
Dejo al perrito corretear por encima del esponjoso edredón de la cama mientras él leía el mensaje recibido.
*No me pidas que me ponga en tu lugar cuando TÚ nunca te pones en el mío, NUNCA. No me envíes más mensajes, no voy a responderlos, estoy con mis amigos ;—)
Ni un buenas noches le dijo. Estaba enfadado con Bill, pero el no iba a ceder, no estaba preparado para que viese aun a su familia.
*Pues no me contestes ;—) Vete a la mierda Tom. Que te lo pases bien con tus amiguitos.
Tras escribir ese ultimo mensaje se metió en la cama y se arropó. El pequeño Tripi se puso al lado de su dueño acurrucándose y quedando medio hundido en el mullido edredón blanco de la cama de Bill.
—Tom es un idiota. Suerte que no te pareces a él.—Dijo acariciando la cabecita del perro.
No tardó mucho en quedarse dormido mientras que su novio se divertía con sus amigos, con los cuales estaban cenando en un bar—restaurante.
Conversaban de cualquier tema que surgía sin importarle si eran de algún conocido, de algún problema amoroso, de coches o chicas. Hablaban continuamente cambiando de un tema a otro mientras comían sus menús.
Después decidieron llamar a más gente e irse a algún parque solitario a hacer su fiesta, no querían ir a encerrarse a una discoteca harían un botellón con amigos.
Durante toda la noche Tom estuvo básicamente fingiendo no se encontraba del todo a gusto y todos estaban en compañía de alguna chica excepto él y dos chicos más, pero no estaban en condiciones ni de abrir los ojos apenas.
Al ver el panorama que se presentaba y tras varias peticiones de sus amigos que llamara a alguna chica y él se negara, decidió que se iría a casa.
—Me voy tíos no me encuentro bien.—Dijo despidiéndose con un movimiento de mano.
—Adiós.—Dijo Kendo mientras una chica le besaba en cuello.
Con las manos en los bolsillos empezó a caminar hacia su apartamento. Ni tan solo se había puesto a punto con el alcohol iba completamente consciente mientras que los demás estaban hechos polvo en ese descampado alejado del centro de la ciudad.
Con su paso pausado llegó frente al edificio donde vivía Bill alzó la vista observando las ultimas ventanas que pertenecían al apartamento de él. No vio luces encendidas dando por supuesto que tanto Bill como sus padres a esas altas horas de la madrugada dormían.
Siguió su camino hasta llegar a su casa. Al entrar se quitó las bambas dejándolas tiradas en medio sin importarle. Luego lanzó la chaqueta quedando sobre la mesita baja del salón y en el suelo. Seguidamente fue a la cocina y cogió una cerveza para después ir a su cuarto. Se quito el resto de su ropa dejándola desperdigada por el suelo. Cogió el portátil a la vez que se acomodaba en su cama mientras se iniciaba la sesión.
Estuvo un largo rato hablándose con unas chicas por Facebook una de ellas era fan de Tokio Hotel había conseguido su dirección y le habían agregado por el gran parecido al guitarrista fallecido, otras por el mismo motivo, pero no hablaban. Otra de las chicas con la que hablaba era la amiga de la novia de Kendo. Aparte hablaba con un par de amigos que no quisieron unirse a la fiesta y estaban en su casa.
A la vez que hablaba con sus amigos miraba cosas de su interés en Internet, paginas de futbol, de coches, de compras por Internet y por ultimo sigo indagando en el pasado de Bill, leyendo cosas que ya había leído en Internet. Según él quería conocer todo acerca de él y era obvio que no podía contárselo todo, había cosas de las que ni el mismo debería de acordarse, como cotilleos, rumores y fotos así que Tom decidió informarse por su cuenta de esos detalles insignificantes pero a la vez importantes para él.
Esa noche había averiguado varias cosas, entre ellas que Bill estuvo involucrado en dos accidentes de trafico. Uno en el que el conducía su Audi Q7 blanco y del que salió bien parado, iba solo. Y el segundo en el que falleció su hermano, accidente del que ya había oído hablar en la televisión cuando Bill estuvo ingresado en el hospital. También pudo ver una entrevista de su grupo de música cuando aun eran unos adolescentes que contaban como vieron a una pareja en el hotel teniendo sexo y luego los vieron en el salón del hotel a la hora del almuerzo.
Al ver esa entrevista no pudo evitar reír al imaginar como debió ser esa escena y sobre todo se reía por las risas contagiosas de Bill y sus compañeros. Pero entre tanta investigación y videos vio cosas que no le gustaron tanto, entrevistas de novias de la infancia, supuestas relaciones entre otras, lo que le molestó un poco aun y sabiendo que eran del pasado, antiguas hasta otras no tan antiguas.
Con decisión de irse ya a dormir bajó la pantalla de su ordenador portátil sin despedirse de nadie con los que hablaba y a los que llevaba rato sin responder, lo dejo sobre la mesita de noche que utilizaba.
Durmió sin importar a la hora que tenia que levantarse él no trabajaba estos días, desde que acabo el spot publicitario en el que participaba con Bill no volvieron a llamarle para otro trabajo, posiblemente lo harían cuando este se publicara en televisión y lo vieran, entonces todos pelearían por que él luciera sus marcas dándoles publicidad y trabajara para ellos, solo era cuestión de tiempo.
Cuando su cuerpo le dijo que ya tenia las energías cargadas al 100% fue entonces cuando abrió lo ojos.
Se sentó en la cama estirando su brazos lo más que podía hacia las extremidades y luego hacia arriba, estirando todos sus entumecidos músculos.
A continuación se levanto y subió la persiana de su cuarto dejando entrar la luz del nuevo día. Con la pereza en el cuerpo volvió a su cama y tomó de nuevo su ordenador para apagarlo bien. Se cargó y las mismas paginas que visitó ayer seguían abiertas. Las recargó por curiosidad y nueva información sobre Bill apareció. Era un Blog de fans en la que ponían toda la información que salía sobre él.
Una vez leyó y vio todo lo nuevo, apagó correctamente el ordenador. Cogió su teléfono móvil y leyó lo ultimo que Bill le dijo anoche enfadado, lo cual no leyó tal y como le dijo. Ahora él le respondió.
*Si, me lo he pasado genial, gracias =) Quiero que muevas tu culo a mi casa. Tenemos que hablar. ¡YA!
Se llevó el móvil con el a la cocina por si recibía respuesta. Mientras el café se preparaba aprovechaba para recoger el salón que ayer lo dejo todo hecho un desastre.
Al entrar de nuevo a la cocina vertió el café en una taza. Mientras buscaba el azúcar su iPhone vibro.
*Ahora mismo no puedo, estoy haciendo otras cosas. Iré en una hora. Y a mi no me digas que hacer y cuando. Idiota.
Claramente se podía observar en esos mensajes que ambos no estaban de humor.
*Esta es nuestra segunda discusión como pareja y las cosas van a peor. Así vamos a llegar muy lejos, Bill ;—) Ven cuando te de la puta gana.
Bill había empezado de nuevo la rutina de acompañar a sus amigos Gustav y Georg a sus trabajos para hacer algo por las mañanas y no quedarse encerrado en el apartamento.
Ahora estaban de camino a la empresa que dirigía Gustav. Bill no sabia nada acerca de la relación que tenían sus amigos, y estos lo disimulaban realmente bien.
—¿Bill con quien te mensajeas tanto?—Preguntó curioso el d pelo castaño
—Con Tom.—Dijo Bill tecleando la pantalla táctil de su móvil para mandarle la respuesta.
—Ah…—Fue lo único que dijo.
—Nos hemos peleado eso es todo.—La conversación se dio por finalizada y él envió la respuesta a su novio.
*Ahora las culpas la tengo yo ¿no? ¡Vamos no me jodas Tom! No es mi culpa que no tengas dos dedos de frente para… No importa ahora hablaremos.
—¿Georg te importaría dejarme en la siguiente esquina?—Preguntó.
—No, claro.—Llegados al punto que le indicó detuvo el coche y bajó.
—Gracias. Nos vemos luego.—Se despidió.
—Creo que nos hemos perdido algunos capítulos…—Murmuró Gustav dirigiéndose a Georg.
—Creo lo mismo. Ya nos enteraremos cuando le apetezca contarnos lo que pasa.—Se metió de nuevo en la carretera.
Bill le había dicho a Georg que lo dejara allí, ya que tomó la repentina decisión de irse ya a casa de Tom para ver que es lo que quería.
Camino y cruzó las calles hasta llegar frente al edificio donde vivía. Por suerte de el un hombre salía así que tuvo que ahorrarse el picar al timbre para que Tom le abriera la puerta.
Se adentro en el edificio y como siempre al entrar al ascensor se tenso considerablemente por su pequeña y odiosa fobia. Al ver las puertas abrirse sentía una liberación y casi huía de ese cubículo que odiaba.
Dio unos pasos hasta pararse frente a la puerta del apartamento de Tom. Con su dedo pulso el timbre y esperó cruzándose de brazos frente a la puerta, quería que no le viera menor a él, así que con cara seria y de brazos cruzados fue como su novio lo encontró al abrir la puerta.
—¿Qué querías?—Preguntó a la vez que entraba sin que nadie le invitara a entrar.
—Si, tu entra como si estuvieras en tu casa.—Ironizó Tom cerrando la puerta.
—No tengo todo el día, ¿qué querías con tanta urgencia?—Se dio la vuelta mirándolo retador.
—Lo primero que me expliques que hiciste ayer por la noche.—Dijo Tom sentándose con tranquilidad en el sofá.
—Pasear a los perros, estar contigo, discutir e irme a dormir. ¿A que viene esto? Dime de una vez para que me has hecho venir.—Dijo impaciente.
—¿Qué hiciste mientras paseabas a los perros?—Interrogó Tom.
—¿Qué dices?—Frunció el ceño Bill.
—De esto.—Tom alzó su teléfono para mostrarle a Bill la imagen de él y Ainara besándose en medio del parque donde poco después estuvieron juntos ellos.
—Debí suponerlo.—A Tom le molesto que no le diera ni la mas mínima importancia, que fingiera que nada pasaba.
—¿Eso es lo único que piensas decir?—Dijo irónico mirando sus bambas para relajarse, porque si se quedaba mirando a Bill y a su indiferencia empezaría a gritar y podría decir o hacer algo de lo que después se podría arrepentir.—Que yo sepa tu novio soy yo y no tienes porque ir besando a otras personas y mucho menos si se trata de tu exnovia.—Le recordó con aires chulescos.
Continúa…