Fic de Carla Moonlight. Temporada 2

Amnesia. Capítulo 39

Cada uno de los regalos perfectamente envueltos llevaban escritos en tarjetas o sobre el mismo papel el nombre del destinatario para así poderlos diferenciar.
Los primos pequeños de Bill estaban muy excitados saltando y dando vueltas esperando con ansiedad que pudieran empezar a abrirlos.
—Este año me toca repartirlos a mí.—Dijo el pequeño Mark.
—No…—Puso morritos Lindsey.
—Sí, le toca a tu hermano.—Dijo su padre.

Así que sin más preámbulos Mark cogió uno de los regalos y se lo entrego a su destinatario. Esperaron un poco hasta que lo abrió manteniendo a toda la familia observando. Una vez lo hubo abierto y dicho que le gustaba Mark cogió el siguiente.

La pequeña Gisselle cansada de esperar algún regalo suyo que no llegaba, se levantó del suelo y se sentó entre las piernas abiertas de Tom que yacía sentado en el suelo y apoyado en el sofá.
—Quiero mis regalos ya…—Dijo cruzándose de brazos molesta.
—Tranquila pronto llegarán. Mira si hay muchísimos, jamás en la vida vi tantos.—Le tranquilizó. Unos regalos más y un presente bastante grande llegó a las manos de Gissy muy ilusionada.—¡Vaya que grande que es!—Era uno de los regalos que Tom compró en el último momento.
—Es muy grande.—Dijo Bill sonriente.
—¡Qué bonito!—Gritó Gissy observando su Barbie princesa con su precioso caballo blanco. Tom sonrió satisfecho por su elección.
—Aquí hay un regalo para el primo Tom.—Dijo Mark acercándose a su primo y entregándole una caja.
—Oh…—Sonrió y procedió a abrir su regalo. Al abrirlo con la ayuda de la pequeña niña pudo ver de qué se trataba, un kit de cremas corporales y perfume de buena marca.
—Tío, te están insinuando que hueles mal, yo solo digo eso…—Comentó Georg haciendo reír a todos.

Más regalos fueron repartidos, todos los presentes tenían algún regalo, en su mayoría todo era cosmética, joyería y ropa, y por supuesto para los pequeños muchos juguetes.
Los últimos regalos estaban albergados bajo el gran árbol.

Tom recibió algo de ropa y una magnifica gorra, junto algunos pañuelos para el cuello, su último regalo fueron unas bambas de las que se enamoró nada más verlas. Bill había recibido perfume y cremas, maquillaje, ropa y joyas. Georg recibió lo mismo, perfume, ropa y deportivas. A Gustav le obsequiaron con un par de gafas nuevas, ropa, perfume y unos CD’S de música.
—Aquí hay otro… Supongo que es un regalo…—Comentó Mark observando una hoja blanca.—Pone que es para ti primo Bill.—Bill la abrió y leyó en voz alta:

—Tu regalo aun no está listo, pronto lo recibirás. Conserva este vale para poder obtenerlo.

Las frases eran escritas a ordenador por lo cual no supo quién era la persona que le daba tan extraño regalo.
—Vaya… no tengo ni idea de que puede ser…—Dijo Bill observando a su familia y fijándose en que Tom sonreía de oreja a oreja.

La noche fue avanzando, los niños jugaban con los regalos que habían recibido. Los adultos bebían y charlaban sin cesar. Por lo que Georg, Gustav, Bill y Tom juntos decidieron salir a alguna discoteca para acabar bien la noche.

Decidieron ir a una discoteca que solían frecuentar cuando vivían allí, era muy conocida, pero aun y así en aquellos tiempos lograban pasar desapercibidos de los acosadores.

Al llegar fueron recibidos como de costumbre, cuando se ubicaron en la sala privada el dueño fue a darles la bienvenida después de tanto tiempo, dándose cuenta de la presencia de Tom, o del que él creía que era el hermano de Bill. Pero como siempre tuvieron que dar alguna explicación de que no era la misma persona, aun y así fue bien recibida.

Las copas iban y venían mientras conversaban, reían y contaban algún chiste. Principalmente era Georg el que los contaba, después era Tom quien se animaba a explicar alguno y la sala se llenaba de carcajadas y comentarios entre los amigos.
A pesar de las buenas vibraciones del ambiente Bill no le dirigió ni una palabra a Tom, ni él tampoco, cosa que sus amigos no apreciaron creyendo que todo estaba bien.

Alrededor de las cuatro de la mañana decidieron que ya era hora de irse cada uno a su casa, caer sobre la cama y dormir hasta la tarde del día siguiente.

Cada pareja se adentró en su vehículo, en el caso de Gustav y Georg condujo Gustav que no había bebido más que unos refrescos. Y Tom fue el que condujo hacia la casa de Bill ya que a este el alcohol solía sentarle demasiado fuerte y lograba emborracharse con mucha facilidad, aunque no estuviera borracho esta vez, Tom iba en mejores condiciones que él muy a su pesar.
—¿Te sientes bien? ¿Quieres que vaya más despacio o baje la ventanilla?—Preguntó Tom a Bill ya que cuando lo miró se veía algo pálido. Bill no respondió pero Tom creyó que le iría bien algo de aire fresco así que bajo un poco las ventanillas para que el aire despejara la sensación de calor y mareo del cuerpo de Bill. Este al recibir la brisa pareció más relajado.—¿No piensas decir nada? Llevamos toda la noche sin dirigirnos una palabra. ¿Acaso piensas continuar así el resto de las fiestas? Porque si es así, yo me cojo un avión y me regreso a Los Ángeles.
—No quiero que te vayas… Pero me han sentado mal algunas cosas…—Dijo con un tono de cansancio, lo que provocó el alcohol y la sensación de mareo en su cuerpo.
—A mí también, pero no es grave. No quiero estar en estas fiestas especiales enfadado contigo. He estado casi toda la noche incomodo, viendo como tu familia me mirada de forma indiscreta analizando cada uno de mis gestos y palabras. Y saber que no estabas a mi lado en cierta forma me ha hecho sentirme… raro, no sé.—Explicó.
—Les has caído bien a todos, si es eso lo que te preocupa…—Bill le miró al decirle eso.—Sobre todo tu actitud con mi primos pequeños. No sabía que te gustaban los niños…
—Yo tampoco, pero se hacen querer rápidamente.—Sonrió Tom al recordar a todos los niños alrededor suyo, y viéndoles reír y jugar con sus regalos.

Al llegar a la casa donde vivía Bill, Tom estacionó el coche y se bajó dando la vuelta para ir al lado de Bill.
—Cuidado el suelo tiene una capa de hielo.—Avisó Tom antes de que a Bill se le ocurriera pisar mal y acabara con su trasero en el frío suelo.
—¿Vas a dormir conmigo esta noche?—Preguntó cogiéndose de la mano de su novio y entrelazando sus dedos. Algo que a su cuerpo les sentó bien, sentir algo del calor del otro, ya que el frío de la humedad y la nieve congelaba sus cuerpos.
—¿Hay gente durmiendo en tu casa?—Respondió Tom con otra pregunta.
—No, todos se van a sus casas.—Llegaron a la puerta.
—Entonces está bien.—Aceptó la invitación Tom.

Entraron y sintieron un golpe de calor por la calefacción, haciendo que sus mejillas y nariz se pusieran de color rojo por el cambio de temperatura. Todas las luces de la casa estaban apagadas, dando la señal de que sus padres ya dormían. Encendieron una pequeña luz del salón y vieron que la casa no estaba recogida del todo, que aún quedaban copas y cosas por las mesas y los suelos.
Una vez ubicados en la estancia se dirigieron a la escalera y desde allí apagaron la luz que encendieron y pusieron la del pasillo de las habitaciones para así no caer en el intento de llegar hasta sus habitaciones.

Llegaron a la puerta del cuarto de Bill y ambos entraron, cerrando la puerta con seguridad después.
—Que bien se está en casa, con el frío que hace fuera.—Dijo Bill quitándose la chaqueta y la bufanda dejándolos en una silla.
—Sí, la verdad.—Tom también se quitó las prendas que le sobraban.—Bill… a ver algo que me quede claro. ¿Ya nos hemos reconciliado?
—Solo si tú quieres.—Respondió dándose la vuelta y mirándole con una sonrisa.
—Creo que sí que quiero. ¿No lo dije antes?—Tom tomó a Bill de la cintura y se acercó a él sin dejar espacios entre sus cuerpos.
—No lo sé. Estoy un poco borracho.—Jugó Bill.
—No, no lo estás. Aunque tengo que decir que eres un principito que no sabe beber…—Con la punta de su nariz acarició las sonrosadas mejillas de Bill, haciéndole estremecer.
—¿Y eso no me hace adorable?—Sus manos vagaron por la cadera de su novio y subieron torso arriba hasta encontrar el primer botón. Empezó a desabotonar lentamente.—No sabes lo excitante que te veías esta noche… Cada vez que te veía sentía cosquillas en el estómago… Quería lanzarme encima de ti como si fuera un animal…
—Y yo deseaba que lo hubieras hecho…—La camisa de Tom cayó al suelo.—Pero no lo hiciste.—Tom empujó el cuerpo de Bill haciendo que se sentara en la cama a la vez que él se ponía de rodillas y guiaba sus manos hacia las botas, empezando a desabrocharlas.
—Puedo hacerlo ahora…—Las manos del pequeño divagaban entre las trenzas de Tom, mientras este le quitaba los zapatos y luego se tumbó encima del cuerpo de su novio.
—¿Qué tal si saltamos los dos en la cama, pero de otra manera?—Le dijo de forma insinuante.
—¿Qué quieres decir?—Preguntó confundido mientras que ahora era el turno de desabrochar los botones de la camisa de Bill.
—Estoy cansado de hacer siempre lo mismo, Bill…—Le miró fijamente a los ojos.—Llevamos saliendo ya bastante tiempo. Creo que mi cuerpo necesita algo más que los besos y las caricias mutuas…
—Quieres decir que…—Empezó a decir.
—Que quiero tenerte completamente, mi amor.—Le besó en los labios dejando desconcertado a su novio por la confesión.
—¿No te gusta lo que hacemos?—Dijo provocativamente alzando sus caderas rozando ambos miembros.
—Me encanta y por eso quiero más. Cada día que pasa y nos tocamos te deseo más y más…—Trato de convencerle.
—No sé, Tom…—Susurró Bill confundido, realmente le daba un poco de miedo estar con su novio, aunque años atrás había estado con su hermano.— Tengo un poco de miedo…
—Si lo dices porque te haga daño, no te preocupes…— Trató Tom de convencerlo.— Seré muy cuidadoso contigo. Esta mañana que fui de comprar cogí unas cosas especiales para nosotros.— Sonrió pillinamente Tom mientras le mostraba un bote de lubricante sabor a fresa.— Te lubricaré lo suficiente para que no sientas dolor. Venga hazlo por mí, te amo demasiado…
—Solo por la carita que me pones debería de aceptar…— Sonrió Bill a su novio.— ¿Tendrás cuidado?
—¡Si, si, si!— Respondió Tom mientras atrapaba los labios de su novio para comenzar a besarlos con deseo y desesperación.— Sería el regalo perfecto de navidad…
—Será, el regalo perfecto de navidad.—Le corrigió Bill acariciando las mejillas de Tom y besándole de forma lenta y húmeda.

Con caricias y besos sumamente especiales ambos se fueron despojando de sus ropas, sin prisa alguna.

Una vez que ambos habían quedado desnudos, Tom se aseguró de acomodar bien en el centro de la cama a su novio. Quería que todo fuera lo más perfecto posible.
—Te amo…—Susurro mientras cogía una de las piernas de Bill y hacia que las separará más.
—Con cuidado…—Recordó Bill mientras que su novio ponía lubricante en su mano.
—Tranquilo.—Se inclinó sobre él y rozó sus labios con los del contrario. Cuando sintió que comenzaba a responderle dirigió sus dedos hacía la entrada de Bill y los fue introduciendo.
—¡Ah…!—Gritó al sentir la intromisión.
—Shh… ya está.—Dijo en tono tranquilizador. Poco a poco Tom fue aplicándole lubricante, para así cuando fuera a penetrarlo este no sintiera demasiado dolor.

Después de un dedo fue otro dedo, haciendo que Bill gimiera en cada nueva intromisión. Estuvieron durante varios minutos así, hasta que Tom decidió cambiar sus dedos por su miembro.
Quitó los dedos sin previo aviso, haciendo que Bill se relajará inmediatamente al no sentir la intromisión, para luego meter poco a poco su miembro en el interior de su novio. Tuvo que esperar a que el interior de Bill se amoldara a su miembro, mientras escuchaba como el chico respiraba entrecortadamente, cuando lo sintió más relajado comenzó con lentos vaivenes de su cadera, hasta que poco a poco sintió como la estrechez de Bill le recibía cada vez mejor.
—Mmmm…—Gimió Bill mientras su novio lo embestía.— Ohmm…
—Te amo mi príncipe.— Susurró Tom al oído del chico mientras proseguía con las embestidas.— Lo eres todo para mí.
—Yo también te amo…— Respondió de la misma forma mientras que este apoyaba sus labios en los del chico para comenzar a besarse con desesperación y desenfreno mientras que las manos de Bill acariciaban la espalda desnuda de Tom, a la vez que ambos se mecían sobre la cama.

La velocidad de los movimientos de Tom disminuyeron, para así prolongar el placer. Bill con una de sus piernas rodeo la cintura de su novio invitándole a que siguiera al mismo ritmo de antes, haciéndole sucumbir a la idea con sus gemidos de placer.

Cuando Tom volvió a penetrarle de forma intensa las uñas de Bill arañaron la espalda del mayor dejando una marca rojiza por la pasión. La marca llegó desde las nalgas hasta los hombros, donde allí Bill se aferró con fuerza, acompañando los movimientos pélvicos de su novio.
—Oh… estoy rozando la locura…—Susurró entre gemidos.
—No pares ahora…—Dijo ahogadamente Bill curvando su espalda y echando la cabeza hacía atrás. Había extrañado esa sensación de sentirse completo, la última vez fue con su hermano.
—No pensaba hacerlo… Ahhh Bill…—Gimió su nombre.
—Oh… Tom… si Tom…—Aunque no quisiera aceptarlo el nombre que gritaba y gemía era el de su hermano, no el de su novio. El cuerpo del mayor estaba en las ultimas, así que tomó el miembro de su novio y lo tocó como el perfectamente sabía hacer.
—Voy a…—La corriente eléctrica que empezó a sentir no le dejo acabar de pronunciar sus palabras.
—Sí, hazlo.—Ordenó Bill.

De pronto los ojos de Tom se posiciono una pequeña capa de neblina. Por un momento todo lo que vio fueron luces de fuegos artificiales y un flash de recuerdos inundó todo su ser. Toda la piel y bello de su cuerpo se erizo como si de un gato se tratase. El sudor de su cuerpo se congeló y sus músculos se tensaron notablemente.

El grandioso orgasmo causado había roto todos los muros de su mente haciendo que todos los recuerdos olvidados volvieran a su lugar. Recordó cada lugar, cada persona, cada rostro, cada palabra y gestó. Incluso pudo ver toda su vida desde principio a fin, como cuando dicen que mueres ves todo frente a tus ojos, lo mismo sintió él en ese mismo instante en el que toda su esencia se derramó dentro del amor de su vida, su hermano Bill.

Fin Temporada 2

Administración: Afortunadamente, tenemos el rescate de la trilogía completa, así que te invitamos a leer la 3 parte y final de esta hermosa historia de amor «aquí«.

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

Un comentario en «Amnesia 39. FIN»

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