
Fic de Carla Moonlight. Temporada 2
Amnesia. Capítulo 4
Cuando Tom entró recién se encontraba a Bill irse con esa chica, cosa que a él le dejo medio traspuesto en un mar de pensamientos e ideas.
Poco después llego su amigo Kendo y cenaron hablando de muchas cosas.
Finalmente tras la cena y la típica charla de chicos cada uno se fue a su respectiva casa.
Tom a la mañana siguiente, se levantó pensando en la noche pasada, en la que vio a Bill en el restaurante con una chica, que casualidad, el quedó con su amigo Kendo para hablar y pasar un rato juntos y contarle de su nuevo trabajo.
Una vez Tom se arreglo fue a una agencia de modelaje en la cual le habían ofrecido ser modelo por su buen porte.
Cuando llegó la secretaria lo hizo pasar al despacho de Barney.
—Buenos días señor McCann.— Saludo educadamente.
—Buenos días señor Schmidt. Siéntese tenemos que hablar.— Tom obedeció.— Vayamos al grano. Una marca de ropa ha visto las fotos que usted nos proporcionó y están interesados en que modeles para su nueva campaña.
—¿Que marca?— Preguntó.
—Son varias marcas que quieren hacer un spot juntos. Esas marcas son, Nike, Dickies, dsquared2 y Dior.— Tom frunció el ceño.
—Esas marcas no pegan, ¡son estilos completamente diferentes!
—Lo sé. Pero son famosas en todo el mundo y buscan modelos. No trabajarías solo, seria acompañado de otros modelos y entre ellos un divo del Rock.
—¿Como sería el spot?
—No lo sé, si aceptas contactaran contigo y resolverán tus dudas.
—Claro que acepto.
—Pues ten, estarán esperando ya.— Le tendió una tarjeta con toda la información.— Espero que estén contentos contigo.
—Yo también lo espero.— Tom sonrío y tras despedirse salió del despacho.
Bill acompaño a sus amigos al trabajo como siempre y luego dando un paseo tranquilamente volvió para su departamento, donde tendría que enfrentar a su amigo Andreas.
Abrió la puerta muy despacio, procurando no hacer ningún tipo de ruido que pudiera alertar a Andreas de que había regresado al apartamento.
Cuando estuvo dentro del apartamento, paso con sigilo por el pasillo viendo que Andreas no se encontraba en el interior del salón que poseía el apartamento, así que Bill respiro con tranquilidad y se dirigió hacia su dormitorio. Pero sus planes se vieron estropeados cuando escuchó a Andreas detrás de él hablándole.
—¿No crees que debemos hablar?— Preguntó a su amigo con un poco de tristeza.
—Yo no tengo nada de que hablar contigo.—Bill siguió hacia su dormitorio.
—Claro que tienes que hablar conmigo de algo, entiendo que te haya afectado que entrará en la habitación de tu hermano.— Dijo Andreas hablando de carrerilla.— Pero Bill tienes que seguir adelante, y no hacer de cualquier cosa que haya tocado tu hermano un altar…
—Andreas tu no sabes que es lo que es perder a un hermano, porque nunca has tenido alguno.— Le echó en cara Bill con rabia.— Tom era mi otra mitad, mi hermano gemelo, mi mejor amigo…
—Si sé lo que es. He perdido a mi mejor amigo que es como un hermano para mi, y me afecta que mi otro hermano, mi otro amigo esté cayéndose por los rincones de su casa, porque no ha sabido superar la muerte de su hermano.— Le dijo seriamente.— Bill tienes que empezar a vivir tu vida, y a sonreír de nuevo…
—Pero me falta Tom… para poder sonreír.— Dijo Bill con tristeza.
—Lo superaras amigo, yo te ayudaré…— Susurró Andreas mientras ambos se fundían en un gran abrazo.— ¿Me perdonas por haber entrado en la habitación de Tom…?
—Bueno… pero no vuelvas entrar sin mi permiso.— Dijo Bill autoritariamente a su amigo.
—Vale, ¿Que quieres para comer? Preparo yo la cena.— Andreas sonrío de que por fin su mejor amigo y él hubieran arreglado sus diferencias.
—Miedo me das.— Dijo Bill con una sonrisa de oreja a oreja.— ¿Porqué mejor no encargamos unas pizzas?
—Bueno como quieras…— Se encogió de hombros Andreas.— ¿Tienes miedo de que te envenene?
—Más bien tengo miedo de que me quemes la casa.— Bill le alcanzó el teléfono con la agenda de teléfonos para que Andreas llamara.— Pagas tu forastero.— Se levantó guiñándole un ojo a su amigo y desapareció por el pasillo hasta su cuarto para ponerse algo de ropa mas cómoda.
Se puso un pantalón de chándal azul con una camiseta negra vieja agujereada, principalmente quemada por culpa de la ceniza del cigarrillo. Aun quedaba mucho día por delante pero Bill ya no saldría por hoy a la calle.
Georg entro casi corriendo a la sala de profesores en busca de Ainara, para sonsacarle información sobre la cita con Bill, pero al entrar no la vio, así que dejo sus cosas en el puesto de la gran mesa central que le correspondía y se sirvió un café mientras hablaba con otros maestros de la escuela.
Ahora hablaba con el profesor de matemáticas sobre un alumno un tanto problemático y mal estudiante.
—No creo que sea así por la educación recibida en su ámbito familiar, si no por algo relacionado con una mala experiencia con otros compañeros.
—Eso son pamplinas, a niños así en mi época con una buena bofetada se educaban.— Decía el profesor canoso.
—Lo que quiero decir es que trata así a sus compañeros para llamar la atención, pero en realidad es todo lo contrario, no es el abusón de la escuela, si en vez de darle castigos y castigos se hablara un poco con él, podría ir por el buen camino sin necesidad de marginarlo aun más.— Le defendía Georg, Adam no era un mal niño, simplemente tenía sus problemas, era un pequeño niño incomprendido que solo buscaba su lugar.— Bueno discúlpeme.—Llegó Ainara que venía con cara de cansancio después de un día largo con los niños de su clase.
Ser profesora era muy placentero y reconfortante pero a veces los niños se ponen un poco pesados, haciendo que a lo largo del día se acabe cansado de estar todo el rato encima de ellos, para que hagan sus tareas o que simplemente les presten atención.
—¿Qué tal el día, Ainara?— Preguntó Georg acercándose a su amiga que traía una cara de cansancio tremenda.
—Bien… demasiado agotador.— Dijo Ainara sonriendo.— Es que a veces los niños se ponen un poco caprichosos…
—Ya… — Ambos se sentaron en la mesa.— Oye, ¿Qué tal tu cita con mi amigo Bill?
—Bien… es un encanto.— Dijo Ainara sonriendo con cara soñadora.
—Eso quiere decir, que volveréis a salir alguna vez más.— Georg se alegro.
—Bueno, supongo que sí… Solo tiene que volver a llamarme.
—No te preocupes cariño que de eso me encargo yo.— Dijo Georg haciéndose el responsable.— Y bueno cuéntame más, no seas sosa.
—Bill a pesar de la fama que tuvo y tiene, se le ve una persona honesta y noble, eso me gusta, no es el típico famoso que solo piensa en él y es un egocéntrico.
—Si… Bueno… Bill es muy egocéntrico cuando quiere.— Dijo en tono chistoso Georg.
—Sabes a lo que me refiero Geo…— Ainara rodó los ojos.—Me comento algo sobre que perdió a su mejor amigo, que murió, y le vi realmente triste, se me partió el alma…
—Su hermano, gemelo. Es un tema muy delicado, será mejor que nunca hables de él.— Georg le advirtió.
—Oh… tiene que haber sido muy difícil para el superarlo.
—No lo ha hecho aun del todo, siempre lo recordará.— Georg puso una mueca de compasión.
—Bueno… ya te he contado muchas veces como es mi relación con mi hermana, ojala nos lleváramos bien, ese siempre fue mi sueño, pero ella siempre estaba celosa de mi, y desde que nací me a hecho la vida imposible…— Ainara y su hermana siempre habían sido como el agua y el aceite.
—Cariño, no pienses en eso ya verás como algún día vuestra relación cambiará y seréis unas hermanas inseparables.—Aseguró Georg a su amiga.— ¿Te apetece ir a tomar un helado después de salir de aquí?
—Claro… no sé que haría sin ti Georg, siempre haces algo para sacarme una sonrisa.
—Yo solo tengo una clase ahora, cuando termine vamos a tomarlo, ¿qué te parece?— Peguntó.
—Claro, te espero aquí, de mientras adelanto trabajo.
—Hecho. Me voy que si no los niños me romperán algún instrumento.— Dijo en broma, le dio un beso en la frente a Ainara y se marcho a clase.
Georg llegó a clase y como se esperaba eso era un gallinero, papeles volaban, gritos y mas gritos sobre otros.
—¡Chicos!— Gritó Georg y todos los alumnos callaron de golpe y fueron para sus sitios.— Susie reparte estas partituras, y luego copia los tres primeros pentagramas. Los demás poner el nombre de cada nota debajo. Adam ven conmigo un momento.— Mientras Susie repartía tal y como Georg le había dicho él salió con Adam al pasillo.
—¿Qué?— Dijo un niño de 10 años apoyándose en una columna.
—Quería hablar un momento contigo.—Dijo Georg con voz firme, intentando tranquilizarse lo más rápido posible sin perder los estribos por la actitud que presentaba el niño.
—Ya vas a darme la vara como los demás profesores…—Dijo el niño con un tono un poco chulesco para la edad que tenía.— Estoy cansado que siempre hablen conmigo.
—Yo no soy un enemigo tuyo, al contrario soy tu amigo y quiero ayudarte.
—Eres mi profesor, no puedes ser mi amigo, no tiene lógica. Los alumnos no son, ni serán amigo de los profesores.— Adam hablaba como si fuera un adolescente rebelde de diez y seis años.
—Pero yo no soy un profesor cualquiera. Quiero que me cuentes el porqué de tu comportamiento y actitud. ¿En tu casa hay peleas?— Pregunto Georg intentando que le contara algo. Por parte del alumno solo recibió un silencio, lo que dio por un si.— ¿Tus padres alguna vez te han gritado o pegado?
—No. Mis padres me quieren nunca harían algo así…— Georg decidió que este era un tema que el niño debería de tratar con las psicóloga del centro, no con él, podría ser un tema muy delicado y no quería meter la pata.
Después de que Georg hablara con ese pequeño que todos los profesores le tenían manía, entro en clase y estuvo explicando la partitura e hizo que los niños empezarán a leerla en voz alta.
La hora se paso rápidamente y el timbre que marcaba el fin de las clases sonó, alertando a todo el mundo de que era hora de irse a casa.
Georg se despidió de sus alumnos con un hasta mañana, y se dirigió hacia sala de profesores para dejar sus libros y sus cosas de clase.
Cuando llegó Ainara aún seguía sentada en una de las sillas, corrigiendo algunos trabajos que sus alumnos les habían dado en su clase anterior a esa hora libre. Georg dejó las cosas suyas encima de la mesa, junto con otros libros de otros profesores y se acercó a su amiga para decirle que ya se podían ir.
A los pocos minutos, ambos amigos estaban saliendo por la puerta de la sala de profesores para ir a la cafetería favorita de ambos donde pasaban su tiempo libre entre horas en el colegio y en los recreos.
Llegaron a la cafetería y se fueron a sentar a una mesita que estaba al final de la cafetería y donde se sentía resguardados, acogidos.
Cuando tomaron asiento a los pocos minutos llegó una de las camareras de la cafetería para anotar lo que iban a consumir.
Georg se pidió una copa de helado de tres bolas de Nata y trocitos de melocotón y Ainara se pidió un copa de dos bolas de Nata, dulce de leche y trocitos de kiwi, después de que anotaran lo que iban a tomar la camarera se fue dejándolos solos.
—Y bueno… ¿Qué tal tu día en clases?— Dijo Ainara a Georg.
—Bien… Hoy a última hora he estado hablando con Adam.— Comento Georg con preocupación.— Me preocupa la actitud que está tomando frente a unas clases, y muchos profesores ya lo han crucificado.
—Bueno…— Dijo Ainara sin saber que decirle realmente a su amigo.
—Es que creo que algo le está pasando en su entorno familiar que hace que se comporte de esa manera. No habla con sus compañeros de clase, y cuando lo hace es para provocar alguna pelea.
—Georg no deberías involucrarte tanto en la vida de ese niño…— Le aconsejo Ainara un poco preocupada.— Podrías meterte en problemas, y poder perder tu puesto de trabajo…
—Pero…—Dijo Georg replicándole
—Georg mejor deja las cosas como están.— Dijo Ainara de nuevo para convencer a su amigo de que era mejor mantenerse alejado de ciertas circunstancias.
—Los profesores estamos para ayudar a los alumnos, no solo para enseñarles. Ese chico tiene problemas, y si no encuentra una manera de solucionarlos tirara a la borda su talento y sus sueños.— La música de el teléfono móvil de Georg hizo que Ainara no pudiera contestar.— Disculpa.— Georg lo miro era un mensaje de Gustav.
GUSTAV:
Georg necesito hablar contigo. ¿Dónde estás?
Georg le dio a la tecla de contestar y respondió:
GEORG:
Estoy en la heladería Pinkberry. ¿Qué ha pasado?
La heladería Pinkberry era una de las más famosas de Los Ángeles en la cual se ha visto a múltiples famosos, como Justin Bieber y Kim Kardashian, Britney Spears, Taylor Swift, Ashley Green, Miley Cyrus e incluso a Leonardo Di Caprio.
Georg no tardo en recibir una contestación de su amigo.
GUSTAV:
Te cuento cuando llegue. Estoy de camino.
Gustav caminaba lo más rápido posible necesitaba desahogarse con su amigo y pasar tiempo con él para despejarse de lo sucedido.
—Ainara ahora vendrá Gustav es mi compañero de piso, mejor amigo y batería del mejor grupo de rock de toda Europa, ya te he hablado de el alguna vez.— Le dijo bromeando.
—Si me has hablado de muchas cosas Georg, ni siquiera me acuerdo de todas.— Rió Ainara.— ¿Eres muy parlanchín, lo sabías?
—Me has dicho tantas veces lo que soy que perdí las cuentas.— Bromeo también Georg.
—Mmm esta rico este helado nunca lo había probado.— Dijo Ainara saboreando su helado de Nata con trocitos de kiwi.
—Están mejor los de Alemania pongo la mano en el fuego y no me quemo. Estos son muy… no sabría decirlo, están mejor los de toda la vida… con su cucurucho de galleta y sus bolas de helado.
—Tendrás que llevarme a probarlos, y hacerme una guía turística por todos los museos, plazas y lugares simbólicos.
—Fíjate tu que Alemania tiene una laaaaarga historia, te encantaría. Ojala pudieras ir algún día, quien sabe. ¿Tal vez cuando me case?
—¿Con eso quieres decir que nunca iré?—Ainara miro a Georg achinando los ojos acusadores.
—¿Me estás diciendo que nunca me casare?— Georg imito a su amiga.
—Claro que te casarás algún día tonto.— Dijo una voz conocida para Georg.
—Gustav…— Nombró Georg a su amigo que había llegado en ese mismo momento.
—No sabía que estabas acompañado, debí suponérmelo…— Gustav miró a Ainara.
—Ella es Ainara la cita de Bill, la chica de la que te he hablado varias veces.— La pobre chica se sentía un poco como que sobraba.
—Bueno, si tenéis que hablar yo me voy, a parte tengo trabajo que hacer.— Se levanto de su silla.— Un gusto Gustav.— Con la tarrina de helado en sus manos tomo sus cosas para irse.—Hasta el lunes Georg.— Ainara se retiro.
—Hasta el lunes Ainara— Se despidió Georg de su amiga.
Ainara se marchó de la heladería dejando a Georg y a Gustav sumidos en un silencio un poco incomodo del cual ninguno de los dos sabía salir. Se miraron unos segundo con unos completos gilipollas, hasta que por fin Georg decidió dar la iniciativa de comenzar la conversación.
—Y bueno, ¿Qué es lo que me tenías que decir?— Preguntó a su amigo que se notaba un poco nervioso.
—¿Te acuerdas de Sally?— Dijo Gustav.
—Como no, nunca me cayó bien.— Sally era la novia de Gustav, desde hace seis meses.
—Ya no estamos juntos.— A Georg se le quedo la boca abierta de las sorpresa no se esperaba algo así.
—No me lo puedo creer… ¡Menos mal! Odiaba tener que verla pululando por casa.
—Georg…
—Vale lo siento… ¿Pero por qué? ¿Qué ha sucedido?— Preguntó.
—Ya no nos llamábamos, ya no pasábamos tiempo juntos, y me ha cambiado por otro básicamente. Ya sabes el típico chico alto, guapo, musculoso…— Gustav se sintió inferior y se sintió triste.
—Vamos toda una zorra superficial, si ya te lo decía yo Gustav, esta estaba solo contigo por la fama, ahora que se ha cansado te planta.— El tono de Georg era enfadado.— Como un día me la cruce le canto las cuarenta. Pero como puede haberte dejado por un Ken de platico, ¡tu vales muchísimo, vamos es que no tienes precio! ¡Cualquier mujer es afortunada de estar contigo!— Georg sentía verdadera rabia hacia esa mujer que había lastimado a su mejor amigo.
—Vaya… no pensaba que me valorarás tanto.— Dijo Gustav mirando a su amigo.
—Gustav te conozco desde que somos unos enanos.— Dijo con obviedad.— Como no me voy a preocupar por ti, además fíjate se me ha ocurrido que hoy por la noche podemos irnos a una discoteca, y así consigas olvidarte de esa guarra.
—La verdad es que no, no me apetece salir Georg.
—¿No me jodas que ahora te vas a amargar por esto?
—Tampoco he tenido un buen día… Mi padre llamó a la empresa y me empezó a gritar como un loco, estoy harto de tener que ir de traje, y manejar su empresa… Echo de menos Tokio Hotel, viajar por el mundo, estar con las fans, y hacer lo que me gusta, tocar la batería y estar con mis amigos…— Dijo con melancolía.
—Está bien nos iremos a casa entonces. ¿No quieres tomar algo?— Gustav negó, no tenia apetito.
—Solo deseo llegar a casa y dormir.— Georg le entendió así que ambos se levantaron y se fueron hacia su departamento.
En otro lado de la ciudad…
—¿Alguna novedad sobre los recuerdos de Tom?— Dijo la doctora a su hijo que había entrado en su consulta.
—No, sigue sin recordar nada.— Le dijo Kendo a su madre.— Pero Bill está muy confuso y cree que su hermano sigue vivo.
—Ya… — Dijo la Doctora Heather mirando por la ventana.
—¿Has preparado el tratamiento para Bill?— Pregunto su hijo mayor.
—Por ahora Bill no a recurrido al hospital, lo que significa que su cuerpo no a rechazado el trasplante del nuevo órgano.— Le explicó la calculadora y fría Doctora Heather.
—Pero hay varias cosas que no entiendo. ¿Cómo se lo habéis implantado sin abrirlo?
—La cirugía y tecnología está muy avanzada hijo, si este proyecto sale bien dentro de unos años miles de parejas gays querrán tener sus propios hijos.— No dio detalles.
—¿Y ovula? Digo, es como una mujer… tampoco entiendo el porqué de eso… ¿Es gay?
—Si ovula, pero él no se enterara, no sangrará como una mujer. Y segundo, el nunca acepto serlo, pero se le ve y tiene pinta de ser el pasivo. Presiento que saldrá bien… confía en mí. Tú asegúrate de Tom. Incluso que se enamore, se lo folle y se quede embarazado de su propio hermano, seria genial. ¿Imaginas sus caras al enterarse que son hermanos y serán padres? A Bill le da un infarto.— Rió con el solo hecho de imaginárselo.
—¿Y si Tom recupera la memoria antes?
—Su amnesia es grave, la conmoción que tubo fue grande, suerte que tubo al sobrevivir en el accidente, no la recuperara pronto, incluso puede que no la recupere.— Le aseguro su madre.
—Mamá no creo que consiga que Tom se lo tire, le van demasiado las mujeres.
—Encontrarás la manera. Hazlo por tu hermana.— Dijo Heather demandante.
—Claro que lo haré, merecen pagar. Les arruinaremos la vida.— Juró a su madre.
—Tengo que irme al hospital nos vemos en la noche. Si Tom empieza a recordar o algo cuéntame, tú eres su mejor amigo no dudara en contártelo. Adiós.
—Adiós mamá.— Se despidieron con un abrazo.
Continúa…
Perra 😡😡