Fic de Carla Moonlight. Temporada 2

Amnesia. Capítulo 6

Al entrar una chica se acercó a ellos, mientras Tom buscaba con la mirada a Bill. Entonces lo encontró en una mesa del fondo de la sala.
—¿Una mesa para dos, caballeros?— Preguntó la muchacha de no mas de 23 años. Tom asintió y siguieron a la chica hasta una mesa muy cerca de la de Bill.

Kendo se sentó de espaldas con lo cual no veía a Bill, pero Tom se sentó de frente expresamente para verlo.

Bill conversaba animadamente con Ainara bromeando.
Al levantar la vista hacia el mesero que traía su cena, fue entonces cuando se percato de su presencia e interiormente se asusto.

En todo momento rehuía su mirada que le ponía nervioso, así que se centraba en los ojos celestes de Ainara y le tocaba la mano con cariño mientras comían.

La mirada de Tom apenas se desplazaba de la de Bill y eso le ponía muy nervioso al observado.
—Voy al baño, enseguida vuelvo.— Se levantó de la mesa y le dio un casto beso en los labios y se dirigió hacia los servicios de hombres.
Tom al ver a Bill que se levantaba se excusó con su amigo y le siguió.

Bill se lavo las manos y luego se mojo la cara para tranquilizarse y despejarse un poco.
Tom entró y vio a Bill secándose.
—¿Estas siguiéndome?— Preguntó Bill.
—Hola, Bill. Tal vez si lo haga.— Le intimido Tom.
—Empiezo a sentirme acosado.— Bill quiso salir del baño pero no le dejo el rapero.— Que es lo que quieres, mi novia esta esperándome.— Le señaló había la salida.— Oye enserio estoy empezando a plantearme la posibilidad de que aquí el gay seas tu, y no yo como me preguntaste en el ascensor.— Tom se encogió de hombros.
—¿Y si lo fuera?— Dio la posibilidad Tom.— ¿No podríamos ser amigos?— Ese era su objetivo, hacerse amigo de Bill y descubrir el porque no deja de pensar en él.
—Tal vez sí…— Dijo Bill un poco dudoso.— Pero no te conozco demasiado para tener tanta confianza contigo, y hacernos amigos de repente.
—Ya… pero en eso es en lo que consiste, conocernos.— Dijo Tom acercándose a Bill un poco más.
—Hey, mantén las distancias conmigo que no soy ningún marica.— Le advirtió Bill frunciendo el ceño.
—Bueno está bien, pero solo quería empezar de cero contigo y que mejor siendo amigos.— Dijo Tom girándose para irse.– Pero veo que no me quieres dar una oportunidad.—Tom se giró para irse del baño pero algo le hizo tambalearse, y perder el equilibrio. No llegó a caer al suelo porque Bill fue muy rápido y lo evitó.
—¿Te encuentras bien?– Preguntó Bill asustado, mientras sujetaba a Tom para evitar que cayera al suelo.
—No, ¡Dios! Mi cabeza…– Dijo Tom poniendo su mano en su frente.– Me duele muchísimo…— El cuerpo de Tom empezó a flaquear no podía aguantarse, y Bill no pudo con su peso.

Lentamente cayó al suelo apoyando la espalda en la pared del baño.

Nos fuimos a dar una vuelta por el paraje que rodeaba la casita, donde habíamos ido a pasar las navidades. Contemplamos atónitos la pequeña cascada que había detrás de la casa metiéndose por un camino.

Las horas fueron pasando y la noche iba cayendo, así que decidimos volver a la casa, para pasar la ultima noche en tranquilidad, y para dar comienzo una nueva vida juntos, en nuestro hogar.
—¡Tom esta nevando!— Dijo emocionado mirando al cielo, del cual empezaban a caer pequeños copos de nieve. Le acerqué a mi pegando hombro con hombro y también mire al cielo.— No sabia que aquí nevara.
—Seguro que no nieva tanto como cuando estábamos en casa, eso si que era nevar, ni siquiera podíamos ir a la escuela, por las tormentas de nieve que había.
—Y dormíamos juntos, porque ponía la escusa de que tenia miedo de quedar atrapados y congelados.
—¿Escusa? ¡Creía que era verdad!— Dije mirándole indignado.
—Lo hacia para poder dormir contigo.— Dijo con voz infantil. Volvimos a mirar al cielo como dos niños pequeños. Rodeé su cintura y lo acerqué mas a mi cuerpo.
—Te quiero…— Susurré.
—Yo también Tom…

—¡Tom! ¡Tom!— Bill estaba a un lado de él mirando como Tom tenia la vista perdida y no parpadeaba. Poco a poco Tom parecía volver en si, algo aturdido.—¿Estas bien? ¿Tienes algo?
—Si estoy bien solo que este dolor de cabeza que me dio me a matado.— Dijo Tom a Bill incorporándose un poco.
—Pues no estaría mal que fueras al medico por si ese dolor es una cosa más grave…— Le sugirió preocupado.
—Gracias si los dolores persisten iré.— Tom le miró mientas mostraba una sonrisa torcida.
—Bueno pues como ya estas mejor yo me voy.— Bill se levantó del suelo y seguidamente Tom.
—No, espera…— Le pidió.
—Ya nos veremos, por lo visto tenemos un imán o algo, o eres un acosador de verdad.— Bill salió del baño.

Ainara esperaba a Bill impaciente tardaba demasiado y se estaba preocupando tal vez no se sentía bien.

Bill llegó a la mesa y se disculpo con la escusa de que estaba cerrado porque lo estaban limpiando, pareció creérselo.

Tom salió tras de Bill y volvió a su mesa con su amigo que estaba con el móvil.
—¿Qué te pasaba, te habías caído por el váter ¿o que?— Bromeo Kendo.
—Tío estaba haciendo mis necesidades ¿quieres que te de detalles?— Le dijo Tom seriamente, y Kendo puso una mueca de asco.
—Prefiero no saber tales detalles, que basto puedes llegar a ser cuando quieres hijo mío.— Rió.
—Habló Don finolis.— Se quejó Tom.

Siguieron cenando tranquilamente mientras conversaban. La mirada y la mente de Tom volvían a estar perdidas, la mirada en Bill, la mente en su flashbacks que como el anterior que tubo no le desvelo la cara de la persona que aparecía, ni un nombre, nada, eso para Tom era aun más frustrante que no recordar nada.

Al terminar Bill y Ainara los primeros, pagaron su cuenta y se levantaron. Bill le dedicó una mirada a Tom y este le guiño un ojo, haciendo que Bill se pusiera tenso. Rodeó la cintura de Ainara y salieron del restaurante, mientras Tom miraba el culo descaradamente de Bill sin el quererlo, simplemente sus ojos volaron hasta él.

Las calles ahora estaban menos transitadas y hacia menos calor.

Bill y su novia caminaban hasta donde habían dejado estacionado su coche.
—¿Has disfrutado la tarde?— Le preguntó Bill abriendo la puerta del coche.
—Si, me lo he pasado genial, gracias Bill.— Le agradeció. Bill puso camino a casa de su chica.
—Si, ha estado bien el día.— La vuelta a casa de Ainara se hizo un tanto más incomoda y silenciosa, al fin y al cabo era una despedida, nunca gustan las despedidas, no importa la situación.

Cuando llegaron Bill estacionó y ambos bajaron del coche, hasta el portal del edificio de Aina.
Se quedaron el uno frente al otro en completo silencio, simplemente mirándose a los ojos. Ainara fue quien desvió la mirada primero sonrojándose, aun no se acostumbraba a Bill y el estar con él.
—¿Por qué te pones nerviosa cuando te miro?— Rió Bill por lo bajo acercándose a ella unos pasos y le acarició su mejilla tibia por el sonrojo.— Me encanta tu dulzura…— Le susurró. Entonces sus miradas se volvieron a encontrar.
—Gra-gracias…— Sonrió nerviosa.
—Buenas noches, descansa.— Bill le dio un beso en la frente.— Intentaré verte mañana.— Ainara asintió y miró a Bill directamente a los ojos.
—Buenas noches.— Dijo ella. Bill se acercó y le dio un ultimo beso por esta noche.

Tras despedirse, Bill se dirigió a su casa con una sonrisa en los labios por los logros con Ainara, se sentía bien por el echo de haber estado con una chica y haberse sentido a gusto con ella.

Al abrir la puerta de casa vio a Andreas con el ordenador.
—Bienvenido a casa Romeo.— Le saludó su amigo.— Cuéntame que tal y porque esa cara de gilipollas.
—Pues…— Bill se sentó a su lado de un saltito muy contento y le contó lo sucedido.
—No me lo puedo creer…— Murmuró Andreas sin creer lo que su mejor amigo le había contado.— No conocía esa faceta de follador tuya.— Andreas en el fondo se sentía abatido, aun no le había confesado a Bill uno de sus secretos mejor guardado en el ultimo tiempo.
—Las personas cambian Andy.— Bill se levanto.— Voy a retocarme, estos estarán casi llegando.— Se refería a Georg y Gustav.— ¿Tu ya estas listo?
—Si.—Le respondió.

Bill entro al baño y se miró al espejo tocando sus labios y recordando la tarde en los baños del cine, le había gustado, pero los labios de Ainara no se podían comparar con los de su hermano Tom. Con todos esos besos, risas, caricias y sentimientos mutuos que se procesaron por primera vez en esa navidad, una navidad diferente.

Dejó de pensar en su hermano y se retoco el maquillaje.
Mientras lo hacia recordó que había visto a Tom el clon idéntico de su hermano y no le contó nada a Andreas, tenia que hacerlo.

Al terminar salió del baño y fue al salón a contárselo inmediatamente.
—¡Andy!¡Andy!— Le llamó ilusionado.— He vuelto a ver al clon de mi hermano en el restaurante.
—¿Otra vez con eso?— Enarcó una ceja Andreas.
—Estoy seguro que volveremos a verlo en la discoteca, tu no te separes de mi y veras como tengo razón.—Le incitó Bill.
—Y los G’s, ¿Nunca lo han visto? Solo tu, ¿no será casualidad?.
—Si, ¿estas volviendo a insinuar que soy un loco paranoico? No solo yo lo he visto, Ainara también. Y tu lo harás hoy y te tragaras tus palabras, maricona cabrona.— Le retó Bill.
—Esta bien, si insistes…— Andreas rodó los ojos y suspiro abatido por el loco de su mejor amigo.
—Bien.— Sonrió Bill.

Andreas solo aceptó por el hecho de estar al lado de él, no por el hecho de ver a un fantasma de su fallecido mejor amigo. Aunque por una parte tenia curiosidad por saber que tanto se parecía al autentico Tom, ya que también supo por parte de Bill que también se llamaba Tom.

Tras un rato el timbre sonó y Bill le dijo a Andreas que se escondiera en la cocina diciéndoselo entre susurros.
Una vez Andreas cedió y se escondió, Bill caminó hacia la puerta y la abrió con una sonrisa en los labios.
—¡Hola chicos!— Saludó.
—Venga, ya estas listo, pues vámonos.— Dijo Georg con prisa.
—Emmm no… pasar, serán cinco minutos solo.— Georg suspiró y Gustav tiró de él con pesadez.
—Cinco minutos Bill. —Le advirtió Gustav.
—¿Podrías traerme un vaso de agua? Así iría más rápido y tardaría menos…— Bill puso ojitos.
—Esta bien…— Fue Gustav. Al entrar casi grita del susto.— ¿Andreas? ¡No me jodas!— Dijo al ver que ya no estaba con el pelo rubio chillón y con melena, si no castaño y con el pelo corto y despeinado. Georg y Bill entraron a la cocina también.
—¡Sorpresa!—Rió Bill.
—¡Tío cuando tiempo!— Saludaron los dos a Andreas.
—¿Hace cuanto estas aquí?—Preguntó Georg.
—Un par de días. Bueno os lo puedo contar mientras me invitáis a unos chupitos de bienvenida.— Le sugirió.
—Si eso, vamos.— Animó Bill.

Los amigos salieron del apartamento de Bill y se dirigieron a “Hypnotic”.

El camino fue entre risas y anécdotas. Conducía Georg como de costumbre.

Al llegar bajaron del coche y saltándose toda la cola, en la cual se encontraba Tom viendo a Bill, vio como le dijo algo al portero y él y su grupo de amigos pasaron sin ningún tipo de espera, mientras otras personas llevaban minutos y horas esperando en una cola que iba calle abajo con cientos de gente joven y fiestera.

Bill y sus amigos ya se encontraban en el interior de la discoteca con la música a todo volumen, hablaban de sus cosas y bailaban mientras tanto, excepto Bill.

Afuera la cola iba avanzando y ya quedaba poco para que Tom accediera al interior de la discoteca con Kendo.

Después de unos diez minutos de espera, por fin se encontraban en el interior de esa discoteca.

El volumen alto de la música martilleaban en los oídos de Tom y de Kendo.

Kendo se giró y vio a una chica que no estaba nada mal y comenzó con su plan de conquista de esa noche, mientras que Tom echaba una vistazo general para ver si encontraba a Bill, ya que sabía que estaba en el interior de la discoteca.

Finalmente lo encontró en uno de los sofás del fondo de la sala con sus amigos hablando animadamente. Vaciló en si ir o no, decidió esperar a que estuviera solo o se marchara de la mesa un segundo.

Su amigo había desaparecido, así que Tom se fue a la barra que estaba poco concurrida, pidió una bebida y se sentó en uno de los taburetes mientras observaba como Bill no dejaba de sonreír continuamente gastándose bromas con sus amigos haciéndole sonreír a él interiormente.

Tom se dio cuenta que eran todo chicos, que su novia no estaba rondando por los alrededores.

Georg levanto la mirada y vio a una rubia muy bonita bailando sola en la pista, así que no dudo ni un minuto en acercarse a ella. Andy a los pocos minutos sintió la necesidad de ir al baño y Gustav también desapareció detrás de una chica.

Ahora Bill se encontraba solo en el sofá, así que aprovechó la ocasión para acercarse a la barra para pedirse algo de beber, y mientras sentarse un poco en la barra esperando a que su amigo Andreas volviera del baño.

Bill pidió otra bebida, ya que la suya la había terminado poco antes.

Se dio media vuelta esperando ver a Tom para a si mostrárselo a Andreas cuando viniera, pero solo vio a Georg y Gustav bailando entre el montón, mientras algunas gotitas del liquido de sus vasos se derramaba sobre sus camisetas.
—Aish…— Suspiró dándole un ultimo trago a su vaso de tubo.
Cuando lo terminó lo dejó y siguió buscando con la mirada.

Tom en la otra esquina llamó al chico que servía las copas con un movimiento de su dedo índice. El muchacho al llegar le pregunto que quería.
—Ponle a ese chico de allí.— Le señalo sin disimulo a Bill.— Una coca cola con whisky. Dile que alguien le invita pero no quien.— Tom se adelantó un poco y le dio al muchacho un billete, para pagar la copa y las molestias del secreto.

El camarero hizo lo que Tom le dijo, preparó un baso con la bebida y se acercó al muchacho que le había señalado anteriormente.
—Disculpa.— Llamó la intención del chico que miraba hacia el frente. Bill se giro y le presto atención. El camarero le puso la bebida frente a el haciendo que Bill se extrañara.— Alguien te invita.—Antes de que se diera media vuelta Bill tuvo que preguntar.
—¿Quién?— Dijo rápidamente lo suficientemente fuerte para que le escuchara.
—No puedo decírtelo.— El camarero siguió atendiendo a otros clientes mientras Bill esperaba impaciente a Andreas mientras seguía buscando a Tom.

Bill acercó el baso a su nariz para intentar saber de que era la bebida, luego miró el interior del vaso a través del cristal por si veía alguna cosa que pudiera ser perjudicial para él, como alguna pastilla, pero no tenia nada.

Una vez supo de que era por el olor, dio un trago a su bebida mientras buscaba con su mirada.
—¿Me buscabas?— Bill se atragantó con el alcohol por no escupirlo al escuchar como le susurraban al oído. Se dio media vuelta y vio a Tom que se reía mostrando sus dientes blancos ante la escena del susto de Bill, mientras el se secaba los labios por los cuales se escurría una pequeña gota dorada de coca cola y whisky, finalmente tragó el alcohol que había almacenado en su boca antes de ser casi escupido por el susto.
—No, estaba buscando a unos de mis amigos que fue al baño.— Contestó Bill para no parecer tan evidente que realmente lo estaba buscando a él.
—No mientas Bill, te pusiste muy nervioso cuando me escuchaste.— Dijo Tom arqueando una de sus cejas.—Aparte el lavabo esta en la otra dirección.
—No es eso, solo que justo me atraganto por tu culpa del susto que me diste.— Replicó Bill.
—Pues lo siento, no era mi intención, discúlpame.— Se sentó en el taburete de al lado de Bill.— Creo que tu amigo tardara en venir.
—¿Por qué lo dices?— Preguntó Bill.
—Solo tienes que ver la larga cola que hay para entrar.— Le señalo con la mirada Tom.— Mientras que no viene podemos ir conociéndonos como amigos ¿no? ¿Por que no me empiezas contando como es eso que has entrado sin hacer ni un minuto de cola?— Le preguntó Tom.
—Por mi cara bonita.— Le contestó Bill vacilándole un poco.
—No lo dudaría, pero si vamos a ser amigos puedes decirme la verdad.— Tom se movió sobre su taburete jugando.
—Soy bastante conocido, o al menos lo fui. Sigo teniendo contactos.— Dijo Bill.
—¿Conocido? Ni que fueras una estrella del Rock.— Rió Tom.
—¡Has dado en el clavo!— Dijo Bill con cara graciosa dándole un golpe a Tom en el brazo.
—Estás de coña, ¿Verdad? — Preguntó Tom alucinado.
—Pues no, es verdad hace un tiempo fui una estrella del rock, muy importante, pero por motivos personales tuve que alejarme de los escenarios.— Le explicó Bill.
—¿Se puede saber los motivos?— Preguntó intrigado Tom.
—Lo siento, pero aún es muy doloroso para recordarlo. Todavía no he podido reponerme de lo que sucedió.— Dijo Bill tristemente dando un trago a la bebida.
—Sabes que puedes confiar en mi, si quieres—. Insistió Tom.
—Pues no, no lo sé, no te conozco de nada.— Le dijo Bill sin tapujo alguno.
—¿Qué es eso?— Tom cogió la muñeca de Bill y con la otra el vaso para que no se volcara. Tom retiro un poco las tiras de cuero de la pulsera de Bill.— ¿Esto fue el motivo por lo que lo dejaste?— Tocó la cicatriz de la muñeca del cantante. Bill se estremeció ante el contacto de la yema de los dedos de Tom sobre su piel y retiró la mano.
—No tengo porque darte explicaciones de mi vida, no te conozco de nada.— Dijo Bill molesto.—Así que te agradecería que me dejaras en paz.
—Está bien, tu ganas.— Accedió Tom serenamente.— Cambiemos las tornas entonces, pregunta tu.— Enseguida Tom se arrepintió, ya que no sabia nada sobre él.
—¿Cuántos años tienes?— Preguntó Bill intentando no ser muy borde con el.
—Veinte según mi pasaporte.— Rió Tom para hacer la gracia.—¿Y tú?— Hizo la misma pregunta.
—Aquí el que pregunta soy yo, y también veinte.— Una casualidad más para Bill.— ¿Eres estadounidense?
—No, nací en Berlín.— La cara de sorpresa de Bill hizo a Tom poner una mueca de extrañeza.
—Entonces hablas Alemán.— Tom asintió. Supo que era Alemán cuando lo vio en su pasaporte y porque en su mente pensaba en Alemán y no en Ingles.— No me lo puede creer, yo también. Así podré expresarme mejor al hablar contigo.— Dijo esta vez en su idioma natal Bill.
—Si al final tendremos más cosas en común de lo que te imaginas y seremos buenos amigos.— Tom también le hablo en Alemán, ahora se hablarían siempre en su lengua.

Siguieron hablando Bill estaba cada vez más interesado en Tom, pero no había nada en el que le hiciera pensar que era su propio hermano aparte de la apariencia física casi 100% igual, o el tono de voz que lo recordaba exactamente igual que el de su hermano, deberían de ser fantasías suyas.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

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