Fic de Carla Moonlight. Temporada 2
Amnesia. Capítulo 7
Tampoco profundizaron mucho en los temas privados ya que Bill los evadía al tener todos que ver con su hermano, y Tom igual ya que no recordaba nada de su pasado, incluso se inventó algunas cosas para darle respuestas a Bill.
—Voy a ir a buscar a mi amigo hace rato que debería de haber llegado…— Dijo Bill preocupado.
—Tal vez haya encontrado alguna chica.— Le dio la opción Tom.
—No lo creo. Voy a dar una vuelta rápida y vuelvo.— Bill se levantó.
—Te esperare aquí.— Dijo Tom.
—Genial, ¿podrías cuidar mis cosas?— Le pidió con ojitos.
—Claro, ves, pero no tardes.— Bill asintió y se marchó perdiéndose entre la gente.
Tom bebió de su vaso, había bebido ya unos tres vasos pero estaba en sus cinco sentidos aun, y la noche era joven, aun le quedaba mucha noche por delante.
No había pensado ni una vez en una chica, Bill le absorbía todos sus pensamientos.
Bill se fue a buscar su amigo, y Tom se quedó cuidando las cosas de menor, entre ellas un bolso. En los pocos minutos que se encontró solo Tom no podía quitar la mirada del bolso, ya que le entraban una ganas tremendas de curiosear un poco el contenido de este.
Y así lo hizo, antes de que Bill volviera, abrió con mucho sigilo el bolso y se encontró de pleno con el móvil de Bill, lo cogió y lo observó en su fondo de pantalla había un chico igual a él antes de quitarse las rastas junto con Bill, los dos mirando a la cámara sonriendo, posiblemente mientras quien hacia la foto les hacia bromas. ¿Pero qué hacia Bill con una foto de él, los dos juntos?
—¿Pero que…?— Era él, era Tom antes de todos los cambios de imagen, quitarse las rastas, hacerse las dilataciones, cambiar el color de su piercing, cambiar un poco sus ropas… — No puede ser… ¿Bill me conoce de antes?— Se preguntó en voz alta.—¿Qué relación tendríamos?
Siguió trasteando un poco en el móvil y entró en la bandeja de mensajes, donde pudo leer un mensaje dirigido a un tal Andreas por parte de Bill, en el cual ponía:
ANDREAS:
Es el mismísimo Tom en persona, no es ningún clon, lo reconocería…
Había alguno más que también leyó.
ANDREAS:
No estoy loco… tienes que verlo, entonces me creerías…
ANDREAS:
Por favor, Andreas tienes que creerme tiene sus mismos ojos, su mismo piercing en el labio, incluso el mismo lunar en la mejilla.
ANDREAS:
Algo paso el día del accidente, esto no puede ser una casualidad. Me da igual los putos papeles de defunción, no me los creo. Yo no vi su cuerpo, tal vez este vivo. Tengo que averiguar si es mi hermano.
—¿Bill tenia un hermano que se parecía a mi? Yo también tuve un accidente, desde entonces no se nada de mi, ni de mi pasado… Ahora mas que nunca si que tengo que acercarme a Bill, él puede conocerme, pero tengo que ir poco a poco, tal vez hacer la cosas rápido me supongan un trauma o algo así, o eso leí en algún libro o documental. Iré al hospital a informarme…— Tom ya había guardado el teléfono en el bolso de Bill. Y pegó un gran trago a su baso.
—¿Hablabas solo?— Esta vez le asustó Bill a el haciendo casi escupir la bebida, era la venganza de Bill.
—Si, suelo hacerlo cuando me empiezo a emborrachar.— Bromeó Tom algo tenso.— ¿Has encontrado a tu amigo?
—No, ni rastro de él. En los baños tampoco esta, casi me tiran los vasos a la cabeza cuando me he colado para mirar dentro.— Rió Bill volviéndose a sentar en su taburete.
—Bueno, pues si quieres no me importa hacerte un poco más de compañía, mientras que tu amigo no llega.— Dijo Tom.— Así me puedes seguir contando cosas, de por ejemplo Alemania. ¿Ha cambiado mucho? Es que hace tiempo que no voy por allí.
—Bueno sigue estando como siempre, no ha variado mucho. La ultima vez que fui habrá sido hace nueve meses. ¿En que parte de Alemania vivías?— Preguntó Bill mirando fijamente a Tom.
—Pues… — No sabia que contestar, una vez más se sentía acorralado.— ¿Qué tal si cambiamos de tema?
—Tom, ¿Te pasa algo?— Preguntó Bill preocupado.— Llevas casi toda la noche rehuyendo sobre preguntas que todo un alemán debe saber.
—La verdad, es que estoy un poco agotado, mi cabeza ya no piensa con lógica.— Se excusó.
—Bueno… Podrías ir a casa entonces. Yo también debería de irme, mañana trabajo. Con la tontería son las cuatro de la mañana, llevamos horas hablando, y no se donde se habrá metido este hombre.
—¿Trabajas? Creí que ya no cantabas.— Dijo Tom sorprendido.
—Si, lo dije. Tal vez me haya retirado de la música de por vida, pero hago mis pinitos como modelo, y quien sabe tal vez algún día como actor. Dicho de otra manera, sigo en el mundo de la televisión, el cotilleo y el espectáculo. ¡Cuidado!, tal vez mañana salgas en las portadas de Cuore conmigo.—Rió Bill exagerando. “Dios quiera que no” Pensó Bill. Se montaría un buen revelo con tales fotos de un clon de Tom.
—Si lo llego a saber hubiera traído mis gafas de Sol.— Bromeó.
—¡Andreas!— Gritó Bill levantando la mano al ver a su amigo entre la multitud para que su amigo le viera y se acercara a ellos.— ¡Toma, por fin!— Se alegró Bill victorioso.
—Bill, tío no te encontraba, llevo buscándote media hora, sin contar la hora que he hecho de cola, casi me pongo a mear en una maceta.— Se puso al lado de Bill y se fijo en Tom.— ¡Me cago en mi puta vida!— Gritó dando un salto Andreas, mirando asustado a Tom.
—Te lo dije.— Sonrió Bill.
—Un momento.— Se dirigió hacia Tom, Andreas. Cogió a Bill del brazo y se separaron unos metros.— Pellízcame, dime que estoy borracho y que ese de hay no es el mismísimo Tom resucitado.— Dijo Andreas mirando a Tom, el cual los miraba a los dos hablar.
—¿Quién es loco ahora?— Se cachondeó Bill. —Vamos con él o pensara cosas raras.— Bill caminó hacia Tom de nuevo y Andreas lo siguió no muy seguro.— Tom, él es mi mejor amigo. Andreas el es Tom un amigo nuevo.— Al llamarlo amigo a Tom se le ensancho la sonrisa.
—¿Se puede saber porque te has asustado al verme?— Preguntó Tom, todo y que ya sabia la respuesta.
—Solo te confundí con alguien que no veo desde hace un tiempo.— Improvisó Andreas.
—¿A un tal Tom Kaulitz, que si no me equivoco es hermano de él? Si, suelen confundirme con él, no es la primera vez.— Se encogió de hombros Tom.— Pero yo no soy él, ni siquiera se quien es.— Dijo en tono duro y semblante serio.— También me llamo Tom y nací en Alemania, nada más. Seguro que tu… hermano esta por ahí de vacaciones sin que nadie lo sepa para tener intimidad y relajarse.
—Eso no puede ser posible básicamente porque esta muerto desde hace casi dos años.— Lanzó Andreas, haciendo a Bill sentirse mal. A Tom se le olvidó que había leído algo de una defunción en los mensajes de Bill. Había metido la pata hasta el fondo.
—¿¡Eres estúpido Andreas!? ¡Para que abres la bocaza!— Le dio un empujón Bill.
—Lo siento Bill… Creí que lo sabia si era tu amigo…— Tom no sabia que hacer o decir.
—¿Se puede saber que te pasa? ¡Siempre metiéndote donde no te llaman!— Volvió a gritarle.— ¿Sabes? Me voy a casa. Quédate con Georg y Gustav, y hoy no vengas a dormir a casa, por tu bien.— Bill cogió su bolso enfadado.
—¡Bill!— Andreas iba a seguirlo pero se le adelanto Tom, que salió tras el apartando a la gente.
A Bill no le importo recibir insultos por empujar a la gente que bailaba alegremente en la pista, mientras el se abría camino.
Tom se abrió paso también empujando a gente y viendo como Bill hacia lo mismo pero cada vez lo perdía mas de vista.
—¡Oye tío!— Se quejó un chico.
—¡Déjame pasar!— Grito Tom. Aparto al chico y poco después se vio con un hombre que parecía un armario, tubo que esquivarlo, hasta que por fin vió algo de luz de la puerta abrirse y cerrarse.
Finalmente salió a la calle y no vio a Bill por ninguno de los dos lados, así que opto por preguntar al portero que supuestamente lo conocía.
—Has visto a Bill, como así de alto, ojos maquillados…
—Se quien es Bill, lo conozco desde que era un mocoso.— Le corto el portero de ojos azules que había sido guardaespaldas de Bill desde los quince años.— A la derecha.— Respondió, sin tan solo mirarle una sola vez.
Tom hizo caso al portero y se dirigió a la derecha como le había dicho. Anduvo unos pasos y los lejos divisó la silueta de Bill que caminaba cabizbajo y con el paso un poco apurado. Aceleró un poco más el paso para ver si lo alcanzaba antes de que desapareciera de la vista de sus ojos.
Finalmente consiguió acercarse a Bill.
—Bill…—Susurró Tom agarrando el brazo de Bill para que este se parara.— Espera…
—Déjame Tom…—Dijo Bill con voz neutra, y siguiendo su camino.
—No, no te voy a dejar porque estás mal.— Estaba preocupado realmente por él.— Siento mucho lo de tu hermano, la verdad es que lo lamento pero tienes que intentar superarlo y seguir adelante, no dejarte hundir.
—Es que no puedo…— Contestó en un susurro.— Era más que mi hermano… era mi gemelo.
—Eso es normal Bill, era tu hermano y habías crecido juntos y todo, pero no puedes sumergirte en recuerdos, porque eso te hará mal.— Aflojó el agarre de su brazo.
—Tom…— Susurró Bill.
—Mírame.— Le dijo.— Mírame por favor, Bill.— Puso su mano bajo el mentón de Bill haciéndole levantar la vista.— No me conoces de nada lo sé, pero me gustaría estar contigo en estos momentos y apoyarte.— Bill no contestó se lo quedo viendo a los ojos fijamente y movió la cabeza en un leve asentimiento.— Te llevaré a casa… Mi coche esta hacia el otro lado.— Tom tubo que darle un pequeño empujoncito para que empezara a caminar.
Emprendieron camino hacia la dirección de la discoteca que es por donde se encontraba el coche de Tom. Ambos iban completamente en silencio escuchando únicamente sus pasos y algunas voces que provenían de la puerta de la discoteca un poco mas adelante.
—Un momento Tom…—Al llegar frente a la discoteca se acercó al portero amigo suyo, que era su ex guardaespaldas.— Kiev si ves a mis amigos no les digas nada de mi.— Le pidió.
—De acuerdo. Antes te buscaban y se lo dije al chico, lo siento estaba arreglando un problema y no pensé.— Se explico pidiendo disculpas.
—Si lo sé y gracias.— Le susurró.— Haz lo que te he dicho por favor.— Kiev asintió y Bill se marcho junto a Tom.— Ya esta…— Le dijo.
—Ese portero, me dijo que te conocía desde que eras un mocoso.— No le preguntó solo le explicó, pero Bill le respondió.
—Era uno de nuestros guardaespaldas, pero al dejar de tocar, no tubo suerte de proteger a otro famosos y acabo aquí, como seguridad.— Le fue contando en tono bajo.
Tom no dijo nada, ni pregunto nada al respecto, por si hacia recordar alguna cosa de su hermano y le sentaba mal.
Llegaron al coche y subieron a él, aun en silencio por un rato mientras recorrían las calles.
Al morir el verdadero Tom su carnet de conducir quedo anulado automáticamente, por lo que la Doctora Heather tubo que mover sus contactos y dinero para falsificar el permiso de conducir del nuevo Tom. El es bueno conduciendo y la policía de trafico no lo paró nunca, por lo cual se a salvado de algunos problemas, por ahora.
—Estas muy tenso. ¿Te sucede algo?— Bill tenia aun un poco de pánico a subirse a los coches si no lo conducía él, y más aun siendo uno exactamente igual al que tenia su hermano Tom y con el mismo que tuvieron el accidente que los separo.
—Solo es que el también tenia este mismo coche, un Cadillac. Son muchas casualidades…— Bill seguía pensando que el era su propio hermano, pero no sabia como explicarlo, el motivo de su desaparición, y como hacer que la gente le creyera.
—Bill, yo no soy tu hermano y me alegro de no serlo, prefiero ser tu amigo.— Tom estirándose un poco pero sin dejar de ver la carretera se curvo un poco sobre Bill estirando el brazo, haciendo que se pusiera nervioso.
Abrió la guantera y saco una pequeña carpeta y se la entrego.— Si te quedas más tranquilo ahí están los papeles del coche y toda mi documentación.— Se colocó en su asiento y volvió a mirar a la carretera.
Bill miro la carpeta pero no sabia si abrirla, seria algo intimo y desconfiado.
Tom estaba siendo muy bueno con él, y Bill lo único que había echo a sido mentirle y ocultarle cosas.
Al final no la miró, no le hacia falta, Tom estaba muerto y eso no cambiaría por mucho que llorará y suplicará a Dios. Este Tom que estaba con él simplemente se parecía mucho, tal vez Dios decidió llevarse a su hermano para que no cometieran más pecados y pudiera estar con alguien igual a él, alguien del que si pudiera enamorarse sin tener que sufrir.
—¿Sabes donde vivo?— Le preguntó Bill al terminar de guardar la carpeta la cual no miro.
Tom se dio cuenta de que Bill no había mirado la carpeta, si no que la había vuelto a guardar, mientras suspiraba pensativo.
Como podía un chico parecerle tan atractivo. ¿A caso Tom a sus años aun no tenia clara su sexualidad?
Era mirar a Bill y sentir que necesitaba estar cerca de él incluso alguna vez se le paso por la cabeza el besarle.
—¡Tom! ¿Sabes donde vivo?— Repitió Bill al verlo perdido en sus pensamiento.
—Si, claro.— Volvió a la tierra.— Nos conocimos esperando el ascensor te recuerdo.— Dijo Tom sonriendo al recordar ese peculiar día y en la forma que se hablaron.
—Es verdad, creo que me esta empezando hacer efecto el alcohol, con un poco de tardía.— Rió por primera vez desde el indecente de Andreas.
—Estamos casi llegando.— Le dijo Tom sonriendo por el comentario que hizo su acompañante.
—Gracias por traerme, si no fuese por ti, hubiese tardado horas en llegar.— Tom estacionó el coche frente al edificio de Bill.
—No iba a dejar que te fueras solo, podría pasarte algo.— Tom bajo del coche.—¿Vamos o duermes en mi coche?— Bill salió rápidamente del coche avergonzado.
—¿Vas a acompañarme hasta la puerta?— Se reunió junto a el en la acera.
—Claro, no vaya a ser que no puedas meter la llave en la cerradura y duermas en el rellano.— Bromeó Tom como escusa.
—Si te hace ilusión.— Caminaron hacia el portal y Bill busco las llaves en el bolso para abrir la puerta del portal.— Buenas noches Frederic.— Saludó Bill al portero.
Por la noche a partir de las doce la puerta permanece cerrada con la llave echada, si es por el día, los porteros van y te abren la puerta.
Se adentraron en el living del edificio y ambos se dirigieron hacia el ascensor, los dos fueron a picar el botón al mismo tiempo haciendo que sus manos se rozaran, se miraron al instante de sentir sus manos contra la piel del contrario, con pequeño escalofrío.
Cuando llegó el ascensor entraron dentro de este, y Bill marcó el número del piso al que se dirigían.
El ascensor comenzó a subir mientras que Tom y Bill estaban silenciosos sumidos en sus pensamientos, sin decir ninguna palabra solo de vez en cuando se intercambiaban alguna mirada.
El elevador siguió con su ascenso mientras una de las luces situadas en el techo, comenzaron a parpadear de manera insistente hasta que finalmente se apagó y con ello el ascensor también se paró en seco.
Bill se sobresalto al sentir que el ascensor se paraba, no le gustaba nada quedarse atrapado en un ascensor y menos a esas horas de la madrugada, y por encima no podía ver nada.
Sintió como los brazos de Tom lo abrazaron a modo de apoyo, ya que Tom había presentido el nerviosismo de Bill.
—¿Estas bien?— Preguntó Tom, mientras ambos miraban como la luz de emergencia del ascensor se encendía dando un poco de luz, roja.
—No…— Respondió Bill. Se separo de Tom y de al lado de los botones de las plantas abrió una puertecita donde había un teclado con números, marco la tecla con el dibujo de un teléfono que llamaba directamente a la conserjería del edificio.
—Frederic, soy Bill, nos hemos quedado encerrados en el ascensor. Haz algo.— Dijo Bill con nerviosismo.
—Lo siento señor Kaulitz, a habido un apagón en el barrio, no se sabe cuando volverá la electricidad.— Le respondió el portero de la noche.
—Sabes que no puedo estar encerrado. Busca una solución.— Le exigió.
—haré lo que pueda señor.— Se cortó la llamada.
—¿Por qué no puedes estar encerrado? ¿Tienes claustrofobia?— Le preguntó Tom acercándose de nuevo a él.
—No…— Bill se sentó en el suelo y Tom lo hizo a continuación.— Desde pequeño cuando me pongo muy nervioso me dan taquicardias o asma…— Respiró fuertemente por la boca.
Entonces empezó a buscar en su bolso el inhalador, le estaba empezando a dar asma. La respiración de Bill cada vez era mas pesada, se podía escuchar como un pequeño pitido cuando respiraba y se intensificaba mas a medida que se ponía nervioso a no encontrar el inhalador.
— No lo encuentro…— Tom se estaba empezando a asustar.
—Joder Bill, me estas asustando…— Tom puso su mano sobre el pecho de Bill que subía y bajaba con fuerza intentando coger aire con muchos esfuerzos.— No estés nervioso, no va a pasar nada. Vamos a salir de aquí enseguida.— Intentó tranquilizar a Bill aun con su mano en el pecho para intentar que regulara la respiración y no inflara tanto los pulmones.
—No puedo… Me falta… el aire…— Cerró los ojos y alzo la cabeza, como si así fuera a obtener más aire. Realmente lo pasaba mal, incluso su cuerpo se empezaba a calentar por el esfuerzo y la falta de aire.
—Si que puedes. Mírame Bill, mírame a los ojos y no pienses en nada.— Le tomó de la cara y le obligó a mirarle.
—No, no puedo…— Contestó Bill respirando entrecortadamente.
—Venga relájate, piensa en algo bonito, en el lugar que te gustaba ir de vacaciones de pequeño.— Puso el ejemplo Tom intentando calmar a Bill, que poco a poco se fue relajando mientras miraba los ojos castaños de Tom sin retirar la mirada.— Eso es… respira por la nariz, no por la boca.— Tom seguía aun cogiéndole el rostro a Bill, ahora le acariciaba lentamente la mejilla para que sintiera su tacto y se tranquilizara.— Apóyate en mi, estarás mas cómodo.—Tom se posicionó detrás de su cuerpo, para luego rodearlo con los brazos haciendo que se sintiera protegido. Bill apoyo su cabeza en el pecho de Tom, mientras su respiración volvía a ser más pausada, más calmada para luego cerrar los ojos mientras sentía como Tom respiraba y su corazón latía fuertemente.
Pasaron unos minutos y ninguno se movió de su posición, se mantenían igual y en silencio. Solo se seguía escuchando un poco la respiración de Bill, pero ya no tan ahogada como antes.
—¿Estas mejor?—Le susurró Tom.
—Mas o menos…— Bill volteó un poco la cabeza para mirarlo. Los dos quedaron muy cerca el uno del otro.
—A ver.— Tom posó la mano de nuevo sobre su pecho para sentir su corazón.— Sigue yendo algo rápido.
—El tuyo también va rápido. Lo siento latir contra mi espalda.— Le dijo Bill.
—Es así de por si.— Mintió Tom. La realidad es que se puso nervioso al tener los labios de Bill tan cerca de los suyos.
—Si, supongo…— Retiró la mano y esa vez se abrazo a Bill por la cintura, dejando reposar sus manos muy cerca de la entrepierna de Bill.—¿Cuánto llevamos encerrados?— Pregunto Bill acomodándose de costado.
—Unos quince minutos.— Le respondió Tom.— ¿Tienes sueño?
—La verdad es que no. No puedo tenerlo en esta situación de miedo.— Susurró.
—No pienses en eso, te dará otro ataque.— Tom se movió un poco para acomodarse mejor.— Y…¿Desde cuando tienes estos ataques?— Preguntó con curiosidad.
—Desde que nací. Cuando hay dos bebés en un solo vientre, uno siempre será más débil que el otro. Siempre habrá uno que se alimente más, tenga más espacio… mi hermano siempre era más que yo…— Recordó.— Mejor con las chicas, mejor en la escuela, mejor en todo que yo, él era el fuerte y yo el débil, a pesar de su imagen dura e indiferente el vivía por y para mi. Siempre estaba pendiente de mi salud y bienestar…— Dijo con melancolía.
—Seguro que era muy buen hermano.— Aseguró Tom.
—Lo era. El mejor que alguien pueda tener.— Bill se aferró a Tom cerrando los ojos.
Continúa…
Que triste que Tom no lo reconozca