Fic de Carla Moonlight. Temporada 2

Amnesia. Capítulo 8

Pasaron más minutos y ninguno de los dos había dicho nada más. Todo estaba muy tranquilo, de vez en cuando se escuchaba el ruido de algún vecino por los pasillos reclamando que es lo que pasaba.
—Bill ¿Estas dormido?— Susurró Tom.
—No, solo descanso. Mañana tengo que trabajar y pareceré un zombie con ojeras… así que me relajo escuchando tu corazón.— Siguió con los ojos cerrados.
—Esta bien…— Llevaban cuarenta minutos encerrados.— Creo que ya va a funcionar el ascensor.— Las luces volvieron a parpadear y Bill las miró expectante.
—Señor Kaulitz ya funciona el elevador. Siento las molestias.— Se colgó la llamada.

Bill se levantó del suelo con pereza y volvió a apretar el botón de su planta, mientras Tom se levantaba.
—Bueno, no a estado mal del todo…— Tom estiró sus músculos antes de que las puertas se abrieran.

Bill salió casi corriendo nada más abrirse haciendo reír a Tom.

Los dos caminaron por el pasillo hasta llegar a la puerta 7ºB.

Se detuvieron enfrente buscando en el manojo de llaves de Bill, la llave correcta que abriría la puerta.
—Gracias por todo lo de esta noche.— Le agradeció Bill.
—De nada, me alegra que te haya gustado la bebida a la que te invité.— Bromeó.
—¿Fuiste tu?— Se sorprendió Bill.
—Si.—Asintió Tom.
—Mmm ¿Gracias? Otra vez.— Volvió a agradecer.
—¿De nada? otra vez.— Le imitó y los dos rieron.
—Bueno… yo debería de entrar ya.— Bill se puso serio ahora.
—Claro. Que tengas buena noche.— Le dijo Tom, se quedo ahí quieto frente a él mientras Bill cerraba la puerta.
—¡Espera!—Gritó Tom y Bill volvió a abrir la puerta antes de que la cerrara por completo.

Tom estiro el brazo para impedir que la puerta se cerrara y cogió a Bill del brazo.

Se acercó a el un paso y le besó, juntando sus labios antes de que le viera las intenciones y Bill le rechazara.

El corazón de Tom bombeó con fuerza cuando lo besó. Alguna vez pensó en hacerlo y ahora creyó que era una buena oportunidad, no sabia cuando podría haber otra como esta.

Bill se quedó inmovilizado sin saber que es lo que había sucedido, abriendo los ojos como platos sorprendido.
Tom le estaba besando, moviendo sus labios sobre los quietos de él. Una gran culpabilidad le golpeó. Estaba besando a otro hombre que no era su hermano.

Cuando se dio cuenta y era consciente de todo y su cerebro proceso sus pensamientos se separó a Tom de un empujón.
—¡¿Pero que haces?! Tengo novia.— Recalco ‘novia’ dando a entender su sexualidad.—¿Así es como pretendes ser mi amigo?— Tom bajo la mirada. Tal vez ese beso, ahora, seria lo ultimo que tendría de Bill y no su amistad.

Bill observo a Tom y ese gesto de bajar la mirada le recordó mucho a Tom, su hermano. Y ese beso… sintió ese mismo roce electrizante que la primera vez que ellos se besaron.

No podía creer lo que estaba pensando y apunto de hacer. Iba a besarlo.

Ahora fue Bill quien se acerco a él. Tom levanto la mirada, se pensaba que iba a darle una bofetada, pero no, lo que recibió de parte de él fue un beso que le dejo fuera de lugar. Sus pensamientos e ideas se descolocaron por completo. ¿Entonces Bill no era tan hetero como decía?
Tom no lo dudo ni un segundo y correspondió el beso.

La lengua de Bill rozó los labios de Tom y él atrapo su lengua también con la del contrario, haciendo que descuidadamente la bola metálica de la lengua de Bill sonara contra sus dientes.

Bill estiró de Tom para que su cuerpo no siguiera en el pasillo de la planta del edificio y entrara en su apartamento. Con un empujón de su mano cerro la puerta de un golpe seco.

Tom fue empujando a al chico a tientas por el salón hasta que los dos cayeron al sofá, haciendo que el beso húmedo y desenfrenado se rompiera.

Apoyado en sus codos Bill se echó hacia atrás para darle más espacio a Tom, que con una gateada ya estaba cómodo y de nuevo sobre Bill, completamente estirados en el sofá.

El menor con la respiración agitada atrajo de nuevo a Tom para volver a besarle.

No sabia porque estaba haciendo esto, pero se sentía bien, de sentirse de nuevo de la misma forma que se sentía con su hermano, cuando estaban juntos.

Tom se sentía realmente caliente, no recordaba el haberse sentido así nunca antes con una mujer. Esto era una experiencia realmente espectacular. Al principio pensaba que tenia un problema por el hecho de masturbarse pensando en un hombre, pero ahora lo veía de otra manera, no así.

Los besos que se brindaban estaban llenos de necesidad, estaban frenéticos. Ambos estaban empezando a sentirse muy cachondos el uno con el otro, necesitaban más contacto.

Así que Tom acarició la pierna de Bill por la parte interior hasta que llego a su muslo y de ahí intensifico un poco la fuerza de la caricia cuando deslizaba la mano por la entrepierna de Bill, sobre la tela abultada de su pantalón vaquero, dejando que soltara un leve gemido de placer sobre los labios de Tom.
—Nunca he hecho esto antes…— Dijo Tom con voz sofocada.
—Ni yo…— Mintió Bill. Nadie podía saber que él y su hermano fueron amantes.

Tom subió las caricias del pene de Bill hacia su pecho, pero enseguida volvió a concentrarse sobe el abultado pantalón. El también se acercó, haciendo que su miembro ya duro bajo sus anchos pantalones rozara con el de Bill bajo su cuerpo.

Los dos soltaron un gemido.
Bill toco el bulto de Tom como lo hizo el anteriormente.
—Bill… Bill espera… Ahhhmm…— Gimió. Bill entrelazo sus dedos en el cinturón de Tom para desabrocharlo.— Bill vamos muy rápido… Para, yo nunca he estado con un hombre.— Bill se detuvo y se le quedó mirando a los ojos como recordando algo.
—¿Nunca? Pero… Espera tu te follaste a mi vecina Chantelle, entonces eres Bisexual.— Aclaró Bill sus pensamientos en alto.
—Hombre llegados a este punto creo que es obvio.— Ironizó Tom.— Eres el primero en el que me fijo, y me gustas. Nunca me ha pasado algo así, por eso creo que es algo rápido.
—¿Entonces porque lo has hecho?— Preguntó Bill.— Si sabías que íbamos demasiado rápido.
—Tu también me has besado y tienes novia, ¿o es que eres también bisexual?— Le echó en cara Tom mirándolo fijamente.
—Pues no tengo porque darte explicaciones de mi orientación sexual.— Contestó Bill un poco incomodo.
—Ahora no sabes lo que quieres, ¿no?— Dijo Tom levantándose de encima de Bill.
—Se perfectamente que me gusta y que no.— Saltó a la defensiva.
—¿Ah si? ¿y que prefieres? ¿Chicas o chicos?— Tom sentado cómodamente en el sofá se abrocho el cinturón que Bill casi le quita.

Bill se pensó si responder o quedarse callado y echarlo de una patada en el trasero. Pero hoy claramente se había convertido en un mundo paralelo para él, estaba haciendo, diciendo y actuando como nunca lo había hecho, estaba siendo un chico lanzado e impulsivo. ¿Qué consecuencias le conllevará esta nueva actitud?

Vacilante se levantó del sofá y se puso frente a Tom, este lo miro expectante, aun esperando un gesto o respuesta a su pregunta.
—Los dos.— Contestó Bill dándole un beso o mejor dicho, rozando sus labios.
Al separarse para ir a la cocina Tom lo cogió estirando de él y haciendo que se sentara en horcajadas en su regazo, mientras Tom tenia las manos tras su cintura.
—¿Desde cuando? Creí que eras heterosexual, según tu.— Le echo en cara con cierto tono de ironía y morbosidad.
—Desde que me has puesto cachondo y no has terminado lo empezado.— Mintió pero a la vez dijo la verdad.— Así que bueno, si dejas que me vaya podré darme una ducha para bajar este problema e irme a dormir.
—Claro, tienes razón.— Tom le dejo ir.— No creo que una agencia de modelos quieran a un chico ojeroso.
—Bien cierto.— Rió Bill.—Ya es tarde y no creo que sean horas de coger el coche, aparte esta cayendo una tormenta. Puedes quedarte a dormir.— Invitó Bill.
—No quiero ser una molestia.— Tom miró a su alrededor en el rato que estaba allí no había mirado el salón.
—Yo estaría más tranquilo, no quiero que tengas un accidente.— Tom volvió a mirar a Bill.
—¿Tocas la guitarra?— Le preguntó cambiando de tema. En el salón habían diez guitarras perfectamente colocadas en sus pies.
—No, eran de mi hermano…— Dijo Bill.—Bueno pues te quedas.
—Como quieras. ¿Dónde duermo?¿Aquí?— Se refirió al sofá.
—Oh no, no soy tan mal anfitrión.— Rió, pero enseguida cambio la mueca. ¿Dónde dormiría?— Creo que tendrás que dormir en mí habitación, Andreas no le gusta que ocupen su cuarto.
—¿Voy a dormir contigo?— De repensé se intereso.
—No.— Rió Bill.— Dormirás en mi cama, pero yo dormiré en el cuarto de mi hermano.— Como muchas otras veces.— Ven, te la enseñare.— Tom se levanto y siguió a Bill, por el camino vio la cocina.— Esta es la habitación de mi hermano, nunca entres, por favor, no me gusta.— Dijo al pasar por delante.— Este es el baño y aquella puerta la habitación de Andreas. Aquí dormirás tu, mi habitación.— Bill abrió la puerta y entraron.
—Que bonita. Dice mucho de ti.— Comento Tom observándola.
—¿Y que dice?— Preguntó.
—Eres un chico limpio, tímido, ordenado y amoroso.— Bill le miro con el ceño fruncido.
—¿Amoroso?— Rió.
—Los peluches de leoncitos, me dicen eso, y el osito también.— Miró los peluches que habían en un armario.
—Todos tenemos un lado infantil, ¿vale?— Se sonrojó.— Pues yo me cojo unas cosas y te dejo dormir.— Se acercó a unos cajones y saco ropa interior limpia.— Buenas noches. Que duermas bien.— Bill se detuvo en seco antes de salir.
—¿Qué sucede?— Se alarmó Tom.
—Mis perros… no están aquí, ni en el salón.— Algo no iba bien.— ¡Scotty, Scott, princesa!— Llamo Bill y pronto los perros llegaron corriendo, al entrar y ver a Tom saltaron sobre él.
—¡Ay!— Gritó Tom. Los dos perros habían reconocido a Tom inmediatamente, su olfato no lo confundía, él, era el verdadero Tom.
—Estos no han hecho nada bueno…— Sospecho Bill al no haber sido recibido por ellos inmediatamente. Cogió a los perros y los saco de la habitación. Sin decir nada fue a la habitación de su amigo y la vio destrozada por los perros.— Me mata… Andreas me mata…— Tom rió tras él.— Que le den por culo, por cabrón ya se las apañara.— Cerró la puerta y se giró.— Ahora si, voy a la ducha, hasta mañana Tom.— El le volvió a coger del brazo y le dio un beso de buenas noches. Bill no se esperaba tal gesto por su parte.

Tom se fue a la que seria su habitación esta noche y Bill se fue a la ducha, para calmar su aun latente erección.

Prendió el grifo y gradúo el agua mientras se iba desvistiendo. Una vez completamente desnudo se miró su miembro semi empalmado.

Se metió a la ducha y fue mojándose lentamente, mientras llevaba su mano derecha hacia la erección, tomándola entres sus largos y finos dedos, rozando la punta y sintiendo un escalofrío.

Tom se desnudo hasta quedar en boxer y dejo la ropa sobre una silla mientras miraba las cosas que había sobre un escritorio. Nada del otro mundo, no había fotos ni nada.

Se me metió en la cama y se acomodo oliendo el perfume de la piel de Bill entre las sabanas. No pudo ni tan solo cerrar los ojos al imaginarse a Bill duchándose, desnudo, con miles de gotitas cayendo sobre su tersa piel y labios rosados.

Cuando quiso darse cuenta tenia la mano masajeando su erguido miembro, mientras en su mente se imaginaba a él mismo teniendo una escena de sexo en la ducha con el dueño de sus excitantes pensamiento, Bill Kaulitz.

Los dos, cada uno por su lado estaban calmando su cuerpo excitado, terminando lo que empezaron en el salón hace unos minutos. Ambos gemían silenciosamente ante el roce seguido de sus manos, pensando el uno en el otro, hasta terminar prácticamente a la vez en un gran gemido que silenciaron como pudieron.

Bill terminó de ducharse y se puso sus boxers y el pantalón de chándal.

Tom buscó algo con lo que limpiarse las manos y encontró pañuelos de papel. Después se levanto y salió de la habitación hacia la cocina para buscar una papelera donde tirar los pañuelos con su semen. Una vez la encontró volvió a la habitación, ahora si estaba dispuesto a dormir.

Después de recoger el baño y secarse un poco el pelo, Bill se fue al cuarto de su hermano.

Entró y como siempre echo una ojeada a todo, suspiro y se tumbo en la cama.

Su pecho al respirar sonaba con un pequeño pitido, aun le duraba o le iba a empezar otro ataque. Tenia que ir a por su inhalador.

Se levantó y salió de la habitación y se dirigió a la suya donde estaba Tom.

Su respiración se estaba volviendo más pesada y agitada rápidamente, le estaba dando un ataque sin motivo alguno.
Bill toco a la puerta unas cuantas veces seguidas con prisa.
—Adelante.— Sonó la voz de Tom y Bill entró enseguida. Tom al verle la expresión se sentó en la cama.— ¿Qué te pasa?— Bill se acercó a la mesita de noche y sacó el famoso inhalador que tenia entre la ropa interior. Lo coloco en su boca y lo presionó dos veces seguidas respirando lentamente.

Bill se había sentado al lado de Tom y este le pasó una mano por la espalda para tranquilizarlo, Bill lentamente iba recuperando el aire.

Tom le observaba, iba sin maquillaje, le veía extraño pero le seguía gustando.

Vio su cuerpo sin camiseta y observo mas tatuajes aparte del que ya sabia que tenia en el antebrazo.
El que más le impresiono fue el de su dorso, era muy grande. Pero el que le volvió loco fue aquella pequeña estrella que asomaba por el interior de su pantalón deportivo.
—¿Estas mejor?— Se preocupó Tom.—¿Por qué te a dado esta vez?
—No se porque me a dado, es la primera vez sin motivos.— Solo le daban cuando tenia pánico, discusiones fuertes o se ponía nervioso, de pequeño también tenia por las pesadillas, pero a medida que crecía iba mejorando. Hasta que murió Tom que empezaron de nuevo más insistentemente.
—Deberías ir al medico— Le sugirió.
—Para que, si ya se lo que me pasa y como remediarlo…— La respiración ya estaba casi normal. Bill se levantó con el inhalador en la mano para llevárselo por si acaso. —Ahora si que me voy de verdad a dormir, ya estoy cansado.— Se dirigió a la puerta bajo la atenta mirada de Tom y desapareció.

Los dos ya lentamente se fueron durmiendo. A Bill prácticamente no le costo nada, cayo rendido. Tom en cambio tardó un poco más preocupado por varias cosas que rondaban por su cabeza sobre Bill. Tenia que descubrir alguna cosa que tal vez le fuese útil para recordar.

El olor de la almohada ya le recordaba a algo o alguien, pero no lograba descifrar a quien exactamente y volvía a sentir esa sensación de impotencia.

Discoteca Hypnotic

Andreas se había quedado plantado por Bill y traumatizado por el clon de Tom, Bill tenia razón y estuvo tratándolo de loco semanas, que mal amigo se sentía.

Cuando Bill le dijo que hoy no pasara la noche en casa y que se fuera con Georg y Gustav a su apartamento, él ni se molesto en buscarlos, no iba a dormir a casa de ellos, solo porque no le apetecía. Ahora prefería seguir bebiendo y tal vez buscar algún chico para pasar la noche, ya mañana le pediría disculpas a Bill.

Georg y Gustav ya iban un poco pasados de copas, habían bailado mucho con chicas y eso les dejaba sedientos.

El propósito de Gustav era beber hasta perder el conocimiento y olvidar a la guarra que tenia por novia, que resulto ser una interesada de fama y dinero. Suerte que tenia a Georg para apoyarlo. Si no lo pasaría el doble de mal.

A las tres de la madrugada Gustav no podía con su alma y se fue en busca de Georg muy desorientadamente. Finalmente lo encontró en un sofá bebiendo solo, Gustav se sentó a su lado.
—Georg… hip.— Le dio un hipo.— No me encuentro bien, vámonos a casa…— Georg iba algo más sereno y consciente que su compañero de piso.
—Pero estaba con Serena…— Se quejó Georg.— Bueno da igual, vámonos.— Georg se levanto y ayudó a Gustav y fueron caminando hacia la salida.

Al llegar a fuera el aire frío a Gustav le sentó de lujo se despejo por completo del mareo que tenia su cuerpo, pero ahora empezaba a decir tonterías.
—Creo que has bebido mucho hoy.— Se reía Georg de su amigo.
—¡Mejor la vida es más rosa!— Gritó Gustav.
—Pedazo de mariquita.— Rió Georg mas aun.
—Hablando de mariquitas. He visto a unos Gays dándose un morreo y metiéndose mano por todos lados… que esos se iban a follar hay delante mío, ¡era como ver porno!— Decía la mar de contento.— Me puse hasta cachondo de verlos.— Rió Gustav.

Decidieron ir a su apartamento caminando, ya que Georg iba muy borracho y no estaba en condiciones de coger un coche, y mucho menos Gustav que iba aun peor que él.

Ya estaban llegando a casa, solo quedaba una calle, entre risas el camino se hizo muy corto.
—¿Cómo follan los gays?— Se preguntó Georg.
—Pues como con las tías ¿no?— Dijo con obviedad.
—Si, eso lo se, pero… da igual. Tengo curiosidad por saber que se siente.— Gustav empezó a descojonarse escandalosamente, tanto que tubo que sentarse en los escalones del edifico de su casa.
—Si tanta curiosidad tienes podemos probarlo.— Dijo Gus recostado sobre la pared del ascensor.
—¿El que?— Georg ya se había olvidado de lo que estaban hablando.
—Lo de tu curiosidad sobre… ya sabes…— Se le insinúo Gustav acercándose a Georg mientras este abría la puerta del apartamento torpemente.
—¿Por qué nosotros?— Cerró la puerta y se puso frente a Gustav.
—Por que vivimos juntos y somos amigos.— Georg no dijo nada al respecto, la cercanía le tentó e iba demasiado borracho como para pensar en lo que hacia y en las consecuencias.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

Un comentario en «Amnesia 8»

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