Notas de Mizukychan: Este es el último capítulo que tengo en mis manos. Sebastian14 está muy ocupado con la U, pero si lo animamos, puede que pronto tengamos más.

“Angel Sanctuary” (Por Sebastian14)
Capítulo 10: Todo tuyo (P.2)
& Momentos después &
Jared había terminado de empacar.
Miró por última vez la habitación que compartía con su pelinegro y suspiró tristemente… en cuanto dijo que subiría a empacar Bill ni siquiera lo siguió como esperaba para hablar.
Tomó sus dos maletas y se dispuso a salir de aquella habitación en donde había disfrutado tanto con su novio.
Bajó las escaleras, donde sus tíos lo abrazaron tratando de convencerlo de no irse.
—Vendré a visitarlos seguido. —Dijo dulcemente mientras miraba a Bill y a ese intruso que lo miraba con… ¿Odio?
—Esta es tu casa… regresa cuando desees. —Dijo Bill al momento de abrazarlo fuertemente provocando los celos del ángel.
—Tranquilo…lo haré. —Besó su mejilla muy cerca de sus labios y salió por la puerta, luchando para no llorar.
Subió al auto y se dirigió al hotel donde trataría de dormir… ¿Quién podría dormir con el corazón roto?
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& 2 horas después &
La cena fue algo incomoda… los padres de Bill se encontraban aun tristes por la decisión de su sobrino…
Jared era como un hijo más para ellos… ya se habían a acostumbrado a su presencia.
Y por otro lado, les incomodaba la presencia de ese chico Tom… no sabían nada de él… pero por desgracia no podían hacer nada… ya habían dado su consentimiento, solo esperaban que no fuera un sicópata o ladrón.
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& Momentos después &
Luego de cenar, el ángel decidió ayudar a su pelinegro a lavar los trastes.
Quería terminar lo antes posible para poder dormir con él entre sus brazos. —Cosa que le provocaba sonreír.
—Ya que terminaron ¿por qué no le muestras donde dormirá? —Dijo su padre en tono serio.
El corazón de Tom dolió… ¿No dormirían juntos? El quería sentir el calor y la suavidad del cuerpo de Bill… escucharlo respirar y sentir su exquisito aroma como cuando era un ángel.
—Suspiro. —Ya se las ingeniaría para pasar la noche con él.
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& Minutos después &
El pelinegro le mostró la habitación y muy a su pesar, entró en ella mirándolo suplicante… quería que se quedara con el… que no se fuera ya jamás de su lado.
—Descansa. —Fue lo único que le dijo al momento de abrazarlo y besar su mejilla, haciéndolo la persona más feliz del mundo.
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& 30 minutos después &
No podía dormir… se sentía solo, extrañaba a Bill… pero tenía miedo de ir a su cuarto y que lo echara de él… o que los progenitores de su pelinegro lo hicieran… tan solo quería dormir con el… ¿Qué tenía de malo? ¿Por qué lo tenían lejos de su Bill?
—A la única que persona que si debieron tener en otro cuarto era a Jared. —susurró muy celoso.—Pero nooo… él si podía dormir en la misma cama que mi pelinegro… ggrrr… yo también podría si… —Sonrió y se levantó de la cama… su idea era genial, iría a buscarlo diciendo que le dolían las heridas y se las ingeniaría para que lo dejara quedar con él.
Salió del cuarto sin hacer mucho ruido y… su corazón latió a mil por hora, ahí estaba su Bill.
Se sonrojó de inmediato estaba tan hermoso… tenía puesto un mini short negro dejando al descubierto sus sensuales piernas y una camisa blanca que le quedaba grande, dejando al descubierto su hombro.
—¡Bill! —Susurró lo más bajo que pudo, al momento de abrazarlo.
—E-esto. —Habló el pelinegro muy sonrojado—. Vine a ver qué tal estabas.
—Recuerda el plan. —Pensó mientras se alejaba un poco de él—. M-me duelen las heridas. —Mintió descaradamente… no sintiéndose culpable si con eso lograba su cometido.
—¿Mucho? —Dijo preocupado el pelinegro.
—Un poco… me… ¿revisas? —Pidió sonrojado, esperando tener más de una caricia por parte de su Bill.
—Entremos. —Dijo decidido y preocupado… haría lo que pudiera para sanar el dolor de Tom.
Entraron al cuarto y Tom se sentó en la cama, mientras Bill prendía las luces.
—Quítate la camisa. —Dijo lo más normal que pudo.
—…Si… —Contestó el ángel completamente sonrojado al momento de quitarse la camisa ante la atenta mirada de Bill.
El pelinegro se aproximo al ángel y con suma delicadeza se hincó, dejando un beso en el hombro de su adolorido paciente.
—Bill. —Dijo en un susurro.
—Se ve todo normal. —Habló el pelinegro dulcemente mientras acariciaba sus heridas.
—Auch… — se quejó el chico en cuanto Bill tocó su espalda justo en ese lugar donde antes habían estado sus alas
—¡Lo siento! – dijo el otro espantado de haberlo lastimado— ¿te duele mucho?
—No te preocupes, contigo, puedo soportarlo – dijo sonriéndole tiernamente sin prestar atención a su dolor en lo absoluto
—¿Estás seguro que no recuerdas nada? ¿Absolutamente nada? Puedes decirme lo que sea, no pasará nada…
—No lo creerías si te lo dijera… — respondió Tom aún sonriendo. Claro que quería contarle a Bill su historia, pero era demasiado irreal en el mundo humano como para siquiera considerarlo…
—No importa… creeré todo lo que me digas; lo prometo… y yo nunca rompo una promesa — suplicó Bill con curiosidad
—Lo sé… nunca las rompes — dijo sonriendo angelicalmente
—¿Cómo…?
—¿Cómo lo es? Así como sé tu nombre, lo que te gusta, lo que sueles hacer…
—¿Me has estado espiando?
—No exactamente… pero necesito que me escuches… ¿recuerdas ese santuario en las colinas? Fuiste hace poco…
—¿Pero qué tiene que ver el…?
—Hace mucho que vas a dejar rosas blancas a un altar en especial… el de los potestades… así fue como te conocí.
—No sabía que creías en los Ángeles…— dijo Bill confundido sin entender a donde quería llegar
—No Bill, no me refiero a eso… tú llevabas las rosas a mi altar. Siempre lo hacías, aun cuando no necesitaras de mí
—¿De qué estás hablando?
—Soy un ángel Bill… bueno, lo era…
—¡Tu eres a quien vi hace días! ¡Claro! ¿¡Cómo no me di cuenta?!
—Jaziel debe haberte mostrado mi figura — dijo sonriendo. Si tan solo lo viera ahora— ¿Recuerdas haber sentido que alguien siempre te acompañaba? ¿Qué alguien te cuidaba dondequiera que ibas?
—¿¡Eras tú?! ¿¡Qué te pasó?! ¿Por qué me abandonaste? ¡NO SABES CUANTO LLORÉ CUANDO TE FUISTE! — reclamó el pelinegro confundido casi sin dejarlo hablar, sintiendo como sus lágrimas comenzaban a palpitar en sus grandes ojos avellana
—Nunca me fui Bill… aquí estoy contigo… en una forma distinta
—¿Qué te paso? ¿Es mi culpa?
— Tranquilo… no es tu culpa, sino mía… me enamore de ti.
—¿Qué? – susurró el pelinegro sin entender
—Me enamoré de ti, Bill… por eso me convertí en tu guardián. Planeaba solo mantenerme a tu lado, así sin que tú lo notaras… fue entonces cuando él apareció…
—Jared…
—El mismo… intenté alejarte de él, pero tú ni siquiera podías verme… fue entonces cuando… —el ángel sintió unas ganas de llorar repentinas, sin saber controlarlas, haciendo que las lagrimas cayeran por sus mejillas.
Bill comprendió enseguida a que se refería…
—Tú… nos viste…— dijo Bill sin saber que hacer… Tom lo sabía todo. Lo había visto todo…
—No soportaba verlo… me destrozo el corazón… tú estabas en sus brazos y yo… solo quería tomar su lugar… —dijo el ángel llorando sintiendo la tristeza volver – tu lo querías a él… y no a mí. Ni siquiera me conocías… además habías hecho algo prohibido… ya no podía seguir a tu lado… entonces apareció Lucifer…
—¿Qué has hecho Tom? ¿¡QUE HICISTE?!
—Aún con todo… no podía alejarme de ti… no podía dejarte ¡había prometido no hacerlo!
—¿Qué paso?
—Yo… le di mis alas… a cambio de estar contigo… siendo un humano…
El corazón de Bill se rompió en mil pedazos al escucharlo… ¡Sus alas! ¿¡Como había podido hacerlo?!
—No… no puedes decirlo en serio – contestó el chico llorando, sin poderlo creer… —¡No!
—Lo siento… pero por ti, puedo hacer lo que sea… ¡lo dejaría arrancarlas de nuevo si pudiera, si puedo estar contigo! — dijo seguro de sí mismo con la fuerza de la verdad; mientras todo el cuarto comenzaba a llenarse de luz, sin que ellos lo notaran
—Lo hiciste… por mí… ¿Cómo pudiste?
—Te amo, Bill… puedo hacer lo que sea si es por ti… te amo…
—…¿Cuánto debiste sufrir? —Susurró al momento de limpiar sus lagrimas—…Todo el dolor para ser humano… y… mi Tomy…—Lo abrazó.
—Te amo. —Suspiró al sentir como acariciaba con cuidado sus heridas—…Bill… ¿Me quieres aunque sea un poquito? —Preguntó temeroso.
—No. —Dijo fríamente rompiendo el corazón del ángel.
—¿N-no? —Susurró sintiendo unas inmensas ganas de llorar.
—No… yo te amo, Tomy. —Dijo al momento en el que se alejaba un poco de él.—No sabes cuánto. —Susurró al momento de acortar la distancia entre los dos y besar castamente sus labios.
Tom cerró sus ojos… sus labios ardían.
—Otro. —Pidió suplicante quería sentir una vez más la suavidad de los labios de Bill y esas corrientes eléctricas que le hacían querer más y más.
—Los que desees —susurró, al momento de juntar sus labios una vez mas pero esta vez con toda la intención de profundizar el beso.
Lamió la comisura pidiéndole permiso para entrar, lo cual le fue concedido al instante. Sus labios chocaron hambrientamente sobre los de Tom, moviéndolos de tal manera que le comía completamente la boca, sintiendo lo dulce y exquisita que esta era.
El ángel correspondió el beso de una forma dulce y pasional… no parecía ser si quiera su primer beso… pero lo era y estaba feliz de que fuera con Bill.
—…T-tomy… —Habló entre jadeos al momento de alejarse de esa hambrienta boquita.
—…mas… —Pidió al momento de besar sus labios una vez mas y pasar a su cuello.
Quería tocar cada milímetro de la piel de Bill, besar absolutamente todo lo que estuviera a su alcance y consumar ese amor que le tenía de una vez… ya… ya no podía soportarlo mas…
—Tomy… ¿Quieres estar conmigo?
Sonrojo—. Es lo que más ansío. —Sus mejillas se encontraban teñidas de rojo, sus labios ansiosos de probar mas de Bill… apenas se habían se parado unos segundos y ya los extrañaba, sus ojos brillaban en deseo y amor.
—…Tomy…ayúdame a desvestir. —Pidió sexy mente mientras se acomodaba en medio de la cama.
El corazón del ángel casi se le salía del pecho… tendría a Bill esa noche para el… desde ese momento su pelinegro solo seria suyo… de nadie más… serian uno solo.
Se aproximo a él y con nerviosismo, levantó la camisa de Bill, rozando su suave y delicada piel.
—¿Te gusta? —Preguntó un sonrojado pelinegro al momento de ayudar a quitarse la camisa y ver como su ahora NOVIO miraba su tatuaje.
—Bastante. —Dijo al momento de recostarlo en la cama y ponerse encima de él.—…Mi Bill… no sabes cuánto añore esto. —Besó sus labios mientras se pegaba mas a él.
—Tomy. —Gimió dulcemente al sentir como Tom frotaba su erección con la suya.
Excitándolos aun más… todas esas sensaciones eran aun mejor que el paraíso para el ángel.
Bill Gimió al sentir como acariciaba una de sus piernas para luego posesionarla en el mini short negro que tenía puesto.
—Quítamelo. —Ordenó jadeante, excitando más al ángel al momento de enredar sus piernas a la cintura de Tom.
—…Si… —susurró contra sus labios.
Delicadamente el ángel retiraba lentamente la única prenda que los separaba.
Sonrojándose al contemplar el erecto miembro de su amado.
Bill acariciaba la espalda desnuda de Tom, de su amado ángel, el color carmesí no abandonaba sus mejillas al sentirlo llegar a su pecho y jugar con sus pezones. Se perdió en un torbellino de pasión. Llevó su mano al cabello de Tom para tironearlo. Intentaba controlar los jadeos pero le era imposible, estaba loco de pasión, loco por sentir finalmente a su ángel.
Tom subió suavemente, trazando el mismo camino invisible que había creado anteriormente… Besó su cuello, besó su mentón, besó su mejilla, besó su frente y finalmente, besó sus labios. Necesita besarlo nuevamente comprobar que todo esto no era un sueño, pero este beso diferente a los otros este era más apasionado y más lento…. Era una magnífica danza tortuosa que cargaba emociones, interrogantes y afirmaciones.
Bill sintió la lengua de su ángel rozar su paladar y entrelazarla con su lengua, haciéndole sentir sumiso. Se sentía una marioneta ante él.
Tom no rompía el beso al contrario lo hacía más pasional y lento, acariciando el cuerpo de Bill como si de una escultura tratara. Con delicadeza, con ternura, despacio a un ritmo lento… Acarició su pecho, acarició su vientre, acarició su cintura, acarició sus piernas y luego bajó su mano hasta la intimidad de él, lo sintió gemir dentro del beso cuando el acarició su miembro suavemente, tocando y chupando saboreando ese olor y sabor que con tan poco tiempo lo estaban volviendo loco.
Sonrió con malicia. ¿Debería torturarlo un poco más o perdonarlo por ser su primera vez? Al sentir como Bill se pegaba más a su cuerpo desistió de la idea de la tortura. Dejó de saborear el dulce néctar. Que salía del miembro de su amado y atacó con hambre su boca dándole a probar su sabor para luego besar su clavícula.
Bill sólo podía ahogar sus gemidos.
El abrió sus piernas, al sentí como Tom comenzaba a acariciar la parte interna de sus muslos…. Tom se acomodó entre ellas, recostándose sobre sus antebrazos para no aplastar a Bill, el cerró sus ojos y se abrazó al cuello de Tom sabía lo que vendría y ahora si sería un hombre, no es que no lo fuera, pero ahora era diferente, el sería un hombre con dueño en su corazón.
Tom penetró con sumo cuidado, dejando a que Bill le diera una señal para continuar.
Bill ahogó un grito de dolor por la penetración tan repentina, clavando en el proceso sus uñas en la espalada de su Tom.
El ángel se acercó a su oreja y comenzó a lamer y mordisquear su lóbulo. Intentaba brindarle placer para que el olvidará el dolor… Luego de unos segundos sintió los jadeos de su amado Bill y para el parecían la más hermosa música jamás escuchada… Al fin podía continuar.
Un vaivén de jadeos y gemidos, una danza antigua que profesaba amor, estocadas lentas y profundas que hacían a Bill perder la razón… La transpiración de ambos sobre las sábanas mezclándose en una sola esencia.
Sus labios unidos en un beso pasional que completaba con aquella muestra de amor. Conforme pasaba el tiempo, más lo disfrutaban cada penetración más profunda a un ritmo más rápido… todo al ritmo del amor.
Bill gemía el nombre de su ángel, una y otra vez, se sentía en el cielo.. Con la punta de sus dedos podía tocar las nubes y conocer aquel lugar de donde venía su ángel.
Jadeos y gemidos, gritos de placer. Gruñidos y suspiros incontenidos, penetraciones profundas, hondas que tocaban un punto en Bill que lo volvía loco… Tom a su vez se sentía maravillado por las nuevas sensaciones que deseaba aprender junto a Bill, sentía como la cavidad de su amado lo aprisionaba y lo hacía desear más. No quería detenerse, las penetraciones se volvían más lentas o más rápidas conforme a los gemidos de Bill, demostrándole cuanto lo deseaba.
Era como si no hubiera mañana…. Esa noche era de ellos.
&
En las oscuras sombras de la noche un ser acababa de presenciar todo aquello.
En el pasado algunos Ángeles se han enamorado perdidamente de los humanos.
Fuimos creados para protegerlos de los demonios el amor… es algo estrictamente prohibido.
Quien falta a esta regla… desea… ir directamente al infierno pues el castigo a esta gran desobediencia… no es el infierno… es algo mil veces peor.
Me estremezco y siento miedo por ti… Eras uno de los mejores Ángeles y caíste en la tentación del pecado…
¿Qué será de ti ahora?
Continúa…
Administración: Ya ha pasado mucho tiempo y no hay actualización, por tanto, el fic entra en hiatus.