
“Angel Sanctuary” (Por Sebastian14)
Capítulo 2: Amor pecaminoso
—¿Adonde irás? —Preguntó el otro ángel sin entender su reacción, ya que al parecer partía detrás del pelinegro sin ninguna razón aparente
—Iré con el. —Contestó simplemente sin prestar atención, siguiendo a su corazón.
—El no necesita nada de ninguno de nosotros. —Dijo intentando detenerlo
—No hay ley que me lo impida. —Fue su simple respuesta al momento de seguir a la preciosa criatura.
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Ocho meses se fueron como el agua; mientras el ángel se encontraba fascinado por todas las nuevas emociones que le provocaba su ahora protegido.
Contemplarlo por horas era su actividad favorita… al tiempo que pensaba que no había nada más hermoso que su fino y precioso rostro; perdiéndose en cada uno de sus gestos… cuando el pelinegro sonreía; su mundo parecía iluminarse en la más hermosa puesta de sol que pudiera existir.
Amaba cuando cantaba. Su voz era tan hermosa, suave, fina y delicada… como disfrutaba escucharlo….
Adoraba cada uno de sus tatuajes… aunque al principio le entristecía el ver que la sangre de aquel humano fuese contaminada por aquella tinta…
Le fascinaba como se miraba su piel cubierta por el agua mientras tomaba un baño…
Cuando Bill dormía a él lo abrazaba y al mirarlo descansar, escuchaba atento su respiración pacifica.
Había descubierto que el chico era incapaz de ignorar a todo ser viviente que necesitara ayuda. Trabajaba de voluntario en un hospital para niños y los fines de semana hacía obras de caridad… lo cual le agradaba bastante… eso quería decir que Bill se preocupaba por el prójimo.
Sin mencionar que era ecológico y vegetariano… el pelinegro se preocupaba mucho por el bienestar del universo.
“Poco le falta para ser un ángel” Era lo que pensaba Tom de vez en cuando.
De hecho, había muy pocas cosas que le disgustaban de Bill.
Una de ellas era; Que tuviese bastantes amigos a los cuales les permitía abrazarlo y besarlo en la mejilla.
Odiaba a todas las personas que se atrevían a mirar con descaro y deseo a Bill, pues tenía la necesidad de matarlos y eso le asustaba… él nunca había tenido ese tipo de pensamientos y tampoco se había sentido tan molesto por cosas tan simples.
Al pasar los días… sin darse cuenta… los sentimientos que sentía por Bill poco a poco iban creciendo y fortaleciéndose.
Hasta que todo cambio drásticamente un día de agosto.
Los padres de Bill habían aceptado que su sobrino Jared viniera a vivir con ellos; pues el chico quería estudiar la universidad en su lugar de origen y Jared y Bill compartirían la habitación.
Eso no le gustaba para nada… no quería compartir a su pelinegro en la noche.
El día en el que rubio por fin arribaría a Alemania había llegado y los progenitores de Bill fueron a recogerlo mientras que este se quedó terminando de arreglar el cuarto que compartirían…
—Espero que nos llevemos bien. —Susurro al momento de recostarse en la que sería la cama de su primo.
La última vez que se vieron los dos tenían 6 años y ahora ambos acababan de cumplir los 19.
Cerró sus ojos por un momento y antes de que pudiese darse cuenta se había quedado completamente dormido.
Las horas pasaron y su familia regresó a casa.
El rubio de ojos azules tomó sus maletas y se dirigió a la que aun era la habitación de su primo; abrió la puerta y al levantar la mirada sus ojos se abrieron asombrados al ver que un hermoso pelinegro se encontraba plácidamente dormido.
Su cabello era hermosamente negro, lacio y muy largo pues lo llevaba casi hasta la cintura.
Su piel era blanca y parecía ser tan suave como la misma seda.
Su figura era delgada, sus caderas estaba bien definidas y sus piernas… todo en él era hermoso y sensual.
Se aproximó con mucho cuidado de no hacer ruido alguno, a donde se encontraba a aquel hermoso chico.
Tenía unas largas y negras uñas… que reposaban encima de la blanca almohada.
Sus largas y curvadas pestañas combinaban a la perfección, con esa linda nariz y esos finos y dulces labios que eran toda una tentación.
Se sentó a un lado de la cama y con mucho cuidado acarició aquel fino y perfecto rostro…
En el momento de sentir una mano acariciándolo, el chico abrió lentamente los ojos; donde un atractivo muchacho le sonreía de forma dulce, y en el momento en que sus ojos se encontraron… los pobres chicos se enamoraron perdidamente.
El ángel se enfureció como nunca al contemplar la escena y sin pensarlo dos veces, sacó su espada para después atravesar con ella a aquel intruso… nada pasó.
Las armas de los ángeles no pueden lastimar a los humanos…
La rabia le invadió al sentirse impotente sin poder intervenir de ninguna manera… estaba más que prohibido.
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Tres meses después; aquel amor tan fuerte y pecaminoso fue creciendo cada vez más en el interior de los dos humanos; se habían vuelto más que inseparables, se contaban todo y se cuidaban entre sí.
No había persona más importante y querida por Bill… solo era Jared y para Jared de igual forma no había nadie más que Bill.
Por sus mentes vagaba la idea de aquel amor tan fuerte y prohibido… lo grande que los dos lo desearan con más fuerza.
Ninguno hizo nada para evitarlo… al contrario hacían de todo para que ese amor fuese correspondido; mientras el pobre ser de luz sentía como se desvanecía con cada segundo.
Las cosas empeoraron el día del aniversario de los padres de Bill, cuando le parecía que ya no podían hacerlo.
Habían decidido salir dos semanas en unas lindas vacaciones románticas, cosa que ambos decidieron aprovechar.
Ninguno de los dos chicos tenía miedo pues sospechaban que el contario correspondía a sus sentimientos así que… esa noche estaban más que dispuestos a romper aquella fina barrera de amor prohibido.
Jared lo había planeado todo.
Le pidió que salieran juntos.
Por donde quiera que ambos lo miraran esa era la cita más perfecta de todas.
Empezó por ir a la feria donde Jared le compró todo lo que quiso a Bill, donde subieron a la mayor parte de los juegos.
Sus manos en ningún momento dejaron de estar unidas… tan poco dejaron de abrazarse al subir a una que otra atracción algo ¨brusca¨
Fueron al cine, en donde más de una vez los dos se vieron tentados a besarse.
Terminó por una cena improvisada en la casa donde…
—Te amo… no me importa que seas mi primo. —Declaró Jared al momento de acorralarlo en la pared para después aproximarse a esos dulces labios que no opusieron resistencia.
El aura de la tentación y el pecado fue marcado en sus frentes… estaban a punto de sellar aquel prohibido y dulce pecado.
Los besos y caricias fueron subiendo de tono hasta que terminaron… consumando aquel amor.
Bill se aferraba a los brazos del Jared mientras este lo embestía con desesperación.
Y un te amo fue declarado por parte de los dos al llegar al clímax.
Herido y terriblemente dañado; el ángel contempló todo, sintiendo un insoportable dolor.
No pudo hacer nada para evitar aquello… su sufrimiento era tanto, que por primera vez en la vida se sintió lleno de rencor y odio hacia aquella persona llamada Jared.
Al no soportar ver como su Bill disfrutaba en brazos de otro… el ángel empezó a vagar sin rumbo alguno.
—¿Que esperabas? ¿Que nunca se enamorara y te fuera fiel a ti? —Se burló alguien a sus espaldas—. Ni siquiera sabe quién eres.
Al escuchar aquello, se volteó completamente enfurecido.
—Lucifer. —Menciono al momento de amenazarlo con su espada.
—No podrás provocarme ni un rasguño. —Dijo de lo más natural—. Además no estoy aquí en busca de problemas.
—¿Qué es lo que quieres entonces? —Pronunció sin bajar la guardia.
—Vengo a ofrecerte un trato. —Dijo de lo más normal—. Tu lindo protegido ha caído en el pecado y de cualquier manera será condenado por eso.
Tom no dijo nada, solo lo miró atento.
—Estás enamorado de él, ¿No es así? —Dijo sonriendo de oreja a oreja—. Los ángeles tiene prohibido amar a los humanos… más no eres el primero que lo hace.
—Te escucho. —Dijo muy interesado mientras guardaba su espada.
—Te daré un cuerpo humano para que puedas estar a su lado. —Sonrisa—. De esa forma el sabrá que existes y tendrás la posibilidad de tener una vida a su lado…
—¿Y qué quieres a cambio?
—Nada… puesto que al hacer esto… hay una gran posibilidad de que se enamore de ti y termine dejando a su primo al cual le causara un gran dolor y terminara suicidándose y… eso significa que su alma pronto será mía. —Sonrisa—. Lo mismo pasará contigo cuando mueras… y si las cosas no funcionan bien para ti… de igual forma ganaré… pues un ángel sufrirá la vida mortal de un humano… estarás solo y vagarás por la tierra como un don nadie y al morir… por dar la espalda a tu Dios, serás mío.
—Acepto. —Dijo sin siquiera contemplarlo, completamente decidido.
—¿Seguro? —Preguntó descaradamente pues sabía que el ángel terminaría aceptando.
—Si… —susurró cerrando los ojos esperando lo que venía… pasaría de ángel a humano por el bien de aquel amor prohibido.
Continúa…
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