“Angel Sanctuary” (Por Sebastian14)

Capítulo 4: sentimientos extraños

Hacía una semana que el pelinegro se sentía la persona más dichosa del mundo; ya que Jared, a quién creía firmemente “el amor de su vida” sentía lo mismo por él… y no solo eso… le había entregado su cuerpo y su alma.

Su corazón latía de tan solo recordarlo. Habían prometido estar juntos por siempre, sin que nada ni nadie los separara… aquella noche durmió sintiéndose protegido entre sus brazos gozando la completa felicidad; sin embargo, al despertar… no se sentía igual.

Sentía como si algo le faltara, algo invaluable. Jared se encontraba aún perdidamente dormido a su lado, lo cual lo hacía sonreír, más su corazón dolía como si miles de navajas de cristal de repente se enterraran por cada rincón de él en medio de una explosión infernal.

No pudo evitar pensar en la culpabilidad; pero sin duda, era algo mucho más grave. Unas enormes ganas de soltarse a llorar lo invadieron al tiempo que un sentimiento de soledad profundo se hacía presente angustiándolo en sobremanera. En verdad, algo no estaba bien y lo tenía aterrado.

Se sentía fuera de sí mismo, con un vacío en el pecho que parecía consumirlo y lo más angustiante; completamente solo…

No lograba entender el porqué…aún con lo que había hecho; hasta que algo vino a su mente. El santuario.

Había dejado de ir desde que cayó rendido al amor de Jared; se sentiría como hipócrita de solo aparecer por el lugar sabiendo que se había condenado en todo sentido; había caído en la tentación, y el pecado; de lo cual no estaba arrepentido de ningún modo. Había traicionado su fe, y su amor hacia todos los angelicales seres del cielo…

¿Acaso ese sentimiento; era una especie de castigo divino?

Jared intentaba alegrarlo cada segundo haciéndolo olvidarlo, pero le era imposible.

Después de días sin encontrar una respuesta, comenzó a escudriñar aquellos libros de ángeles que hacía varios años, sus padres le habían obsequiado cuando se habían convertido en una completa obsesión para él. Los sabía casi de memoria; pero de alguna forma, algo debía haber que pudiera ayudarle o al menos, darle una pista. Debía haber alguna forma de reconciliarse con ellos sin tener que abandonar a Jared y olvidar el amor que había despertado en él de una manera tan explosiva y hermosa a su parecer.

Y entonces; lo encontró. Un libro que aún no había leído, ya que el mismo Jared lo había traído desde su país para él al llegar. No tardó mucho en encontrar lo que tanto estaba buscando.

Cuando un ángel es herido por aquél a quién protege, este se aleja dejando un…”

—Un vacío… —susurró llevándose una mano cubriéndose los labios, como si con ello pudiera borrarlo.

El tenía un ángel… lo había tenido, ahora lo sabía.

Lo había lastimado al haber pecado de esa manera…

Se levantó en seguida de la cama y tomando su chamarra, salió directo hacia el santuario completamente decidido a hablar con ese dulce ángel, el cual lo había abandonado por su culpa; mientras el pesar de su corazón y el dolor aumentaban.

Sabía que le había hecho daño, y eso le provocaba el mismo dolor; solo anhelaba hacerle ver que lo quería de vuelta, que no se alejara; que lo extrañaba demasiado y prefería morir antes de seguir así. Que lo perdonara, y tal vez… solo tal vez, aceptara su amor por Jared

Entró tímidamente al santuario; sintiendo como aquellas astillas se encajaban aún más; hasta que poniéndose frente a su figura, se hincó a rezar…

—H-hola… sé que estás molesto conmigo.—Dijo intentando no resquebrajarse en ese mismo momento y poder hablar con aquel ser celestial…

De pronto, entre la calma del santuario, una débil voz llamó la atención del guardián de la estatua… acaso… ¿era él?

Hacía mucho que no escuchaba sus oraciones, ni había recibido ninguna ofrenda de su parte… le parecía tan extraño no verlo en el santuario.

Cuando él entró… sintió el cambio en el ambiente de inmediato. Su pura y bella aura estaba contaminada.

Había pecado; no había duda de ello. Se puso frente a él… el pobre niño estaba sufriendo bastante… podía ver el dolor en sus ojos y en lo más profundo de su alma… pero no su arrepentimiento… y entonces fue cuando comenzó a hablar

La preocupación y el dolor invadieron al ángel, que lo contemplaba en silencio. Bill nunca había tenido un ángel… desde su nacimiento les hicieron saber que él jamás debía tener compañía… al menos hasta que llegara la hora, pero… a ninguno nunca se le había dado la orden de estar a su lado… cuando Tom…

¡Tom!

Sintió miedo… desde que Tom lo había seguido… no lo volvió a ver en el paraíso, y tampoco en el Santuario.

—¡Lamento haberte lastimado! …Por favor… por favor regresa… — suplicaba entre lágrimas. Pero no era a él a quien se dirigía; ¿¡donde estaba Tom?!

No pudo evitarlo… como tantas veces lo había hecho… lo abrazó y cubrió con sus alas tratando de darle un poco de tranquilidad… la cual solo duraría hasta que dejara de abrazarlo. Solo aquél que se suponía lo protegía…

—¿Estamos bien?—Dijo en un suspiro sacando de sus pensamientos al ángel.

Andrew se alejo lentamente del hermoso chico. El ángel estaba completamente preocupado, debía encontrar a Tom ahora mismo, y a la vez lanzaba sus súplicas al mismo Dios, rogando que no hubiese ocurrido lo que tanto temía…

En la condición de Tom, Lucifer podría haberlo tentado a causa de ese amor maldito y condenado, completamente prohibido y rebosante de pecado… voló hacia el paraíso lo más rápido que pudo, no sin antes, dejar una pequeña gota de luz al frágil humano. Si trataba de recuperar a Tom, al menos, debía de saber quién era él.

Sin encontrar alguna clase de consuelo, Bill; completamente afligido y desahuciado, se dispuso a salir del claro y puro lugar, al menos hasta que una ola de fulgor y luminiscencia extremos nublo su vista y llenó su ser, dejando de ver el mundo humano, para tener una visión celestial…

Frente a él, a tan solo unos metros, una bella figura angelical permanecía ante sus ojos de espaldas. Largas trenzas negras destacaban contorneando su hermosa espalda, adornada con dos bellas y brillantes las cristalinas, y al ver su rostro de perfil, casi perdió la razón.

Su linda piel bronceada parecía tener brillo propio, cautivándolo aún cuando no podía verlo bien debido a su resplandor. Sus labios, carnosos y al parecer suaves le impulsaban a querer lanzarse a besarlo por muy errado que estuviera su pensamiento, y aún cuando perjuraba amar a Jared, en ese momento, el pensamiento del castaño huyó de su mente al instante… y entonces, todo se desvaneció…

Se encontraba de nuevo en el santuario, completamente solo; y el vació lo invadió aún más fuerte que antes…

¿Qué había sido eso?

El dolor que el pelinegro sufría lo llevó enseguida a un llanto incontrolable que venía de su centro, su corazón en lo más profundo…

Confundido, continuó su camino hacia la salida, sin poder evitar que una débil esperanza se mantuviera presente en su pensamiento… limpió sus lágrimas sin éxito, tan solo pensando en que su ángel, aquel precioso ser que acababa de contemplar en una visión; estaba dolido y furioso… decepcionado de él por amar a un hombre, que para terminar de empeorar, también era su primo…

Pero había algo de lo que estaba completamente seguro: Su ángel lo quería tanto como él al ser celestial, de otra forma ¿por qué se habría detenido el dolor cuando pudo verlo?

Tal vez… esperaba que terminara con Jared para volver a su lado…

—Intentaré que lo aceptes… — dijo inseguro tratando de no empeorar las cosas aún más— ustedes dos… son mi felicidad…— susurró al fin partiendo a casa.

No podía rendirse, de ninguna manera… lo visitaría, le rezaría y le llevaría obsequios como antes, para que supiera lo mucho que lo amaba y necesitaba… al igual que a Jared…

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 🙂

por Sebastian14

Escritor del Fandom

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