Aún te amo 4

AÚN TE AMO

Capítulo 4 Nota misteriosa

A la mañana siguiente me dispuse a ir a trabajar. Tenía un proyecto en diseñar uno de los edificios de mi amigo y empresario Andreas, le gustaba invertir su dinero en hoteles lujosos, y esta vez quería un concepto más al aire libre.

Ya tenía un boceto tomando en cuenta las ideas que me había dicho dos meses atrás, y hoy lo iba a ver para saber qué tal le parecía o si cambiábamos algo mas y por supuesto agregar más cosas.

Llegue más temprano de lo normal y mi asistente no estaba aún en su lugar, supongo que todo iba bien porque no me dejo ninguna nota en mi lugar.

Pasaron unos 30 minutos cuando tocaron la puerta de mi oficina.

-Buenos días Kaulitz.- saludo Ana con su tono melodioso de todas las mañanas y su impecable sonrisa.-, ayer olvide avisarte que el Sr. Andreas no podrá venir el día de hoy para la reunión.

-¿Cómo se te pudo pasar Ana? Por eso vine más temprano.- le dije serio, aunque éramos buenos amigos y compañeros de trabajo no me gustaba que llegara tarde porque siempre salían improvistos.

-Lo siento mucho Bill, pero espera ahora, hablaron para también avisar que vendrá su representante.

-Bueno no será lo mismo, pero si Andreas así lo decidió, vamos a pasarlo ok? Avísame cuando ya esté aquí.-tranquilice mi voz.

– es que esa es otra cosa, acaba de llegar.- dijo apenada, no quería desgastarme en elevar mi voz, algo debido de cruzársele en el camino.

-Mañana más temprano Anaaa, hazlo pasar.- le dije ya más tranquilo, ya estaba preparado para esto.

-Lo siento, luego te digo por que llegue tarde, está bueno el chisme.- Ana y sus historias locas, jamás se toma enserio mis regaños.

-Okok después de que termine todos mis pendientes. Será divertido saber que te ocurrió esta vez, solo por favor avísame siempre antes si hay algo importante.

-Lo se Kaulitz, en seguida lo hago pasar.- me mando un beso en el aire, haciéndome borrar el pequeño regaño, era tan carismática, pero demasiado loca.

Cuando entro me quede casi con la boca abierta por quién había entrado; nuevamente me había encontrado con Tom Trumper. Empecé a sentirme nervioso y no sabía por qué, bueno en parte porque sentí que estaba invadiendo ahora mi oficina, pero él era increíblemente amable para ser mi rival, ¿cómo podía ser así de seguro? ¿Acaso se burlaba de mí?

-Buenos días Bill, en que momento volvimos a encontrarnos.- entró sonriendo muy seguro estrechándome su la mano, mientras tanto no podía articular ninguna frase en esos segundos, pero tuve que contestar de inmediato para que no notara mi nerviosismo.

-Buenos días.-le di media sonrisa.-, toma asiento, le diré a Ana que te traiga algo de tomar.- ignore su primer comentario, no quería seguir su juego.- que prefieres ¿te, café o agua…?

-Café sería perfecto.- sonriéndome lo desvié con la mirada y llame a Ana para que le trajera su café incluyendo el mío también.

-Y bueno… no sabía que trabajabas con Andreas, un gusto poder trabajar con mi amigo.-el alzo una ceja, pues claro que él tampoco se imaginaba que Andreas era mi amigo y al parecer el también.

Emma me había dicho en una ocasión que la vi que Tom tenía un puesto muy importante como asistente de un empresario, pero jamás imagine que fuera Andreas, y al parecer el confiaba en Tom, eso quería decir que iba a ver a Tom más seguido por aquí y eso no era muy bueno para mí, yo solo recordaba a Emma cada vez que lo veía o lo escuchaba.

-Sí, tengo un par de años siendo su asistente, básicamente soy su sombra cuando está de viaje, me encargo de sus negocios aquí en Berlín.- no sé si me estaba presumiendo o solo me lo decía como información, de cualquier forma se le veía el profesionalismo a Tom.

-excelente… en fin.- resoplé, y Tom me vio tranquilo tomándose un sorbo de café que Ana nos acababa de poner en la mesa- ¿cuáles son las nuevas ideas de Andreas? tengo una maqueta que hice, te la muestro y vemos puntos.

-Por supuesto.- me levante de mi lugar y le invite a que me siguiera, tenía el proyecto en la mesa de exposición de mis maquetas, encontramos la de Andreas y el me miro sorprendido.- wow, son excelentes tus proyectos, es como si fuera real en un mundo pequeño.

-Es la idea, gracias.- me pavoné, pues toda mi vida profesional estaba plasmada en esos proyectos.- de acuerdo, la ubicación del edificio, la aleje del mini centro comercial que también veremos eso más adelante. Aquí.- le señalé con el dedo- pienso poner el estacionamiento, al otro extremo a espaldas del hotel las dos piscinas.

-excelente, de hecho así es como lo quiere Andreas. Solo que se quiere enfocar demasiado en los detalles de las habitaciones, dice que si podemos hacer posible que sean más habitaciones pero distribuir muy bien los espacios de una de la otra.

– de acuerdo, tomare nota y le diré el número de habitaciones que puede haber con los metros cuadrados del edificio sin que se vean pequeñas.

-así es, me dijo que la idea es que todas las habitaciones tengan jacuzzi y balcón. Por supuesto que los pent-house serán triplemente más grande.

Empezamos a concluir ideas, y a tomar nota de lo que se iba a modificar, la tensión se había ido y a decir verdad no era tan malo hablar con Tom, era interesante lo que decía y pude medio entender porque Emma seguía con él, pero esa es otra historia.

Acordamos en que vendrían en un mes él y Andreas para pulir detalles y que se empezara el proyecto en realidad.

-Fue un gusto charlar contigo.- me dio la mano mientras sonreía, y recordé que probablemente él ya sabía que tendría un hijo. No pude sentirme más celoso de él, pero tampoco me gustaba la idea de que Emma le mintiera.

Después de que se fue Tom, el tiempo se me paso muy lento. No dejaba de pensar en el día anterior cuando Emma me contó sobre su secreto, como iba a imaginar que esta noticia en vez de felicidad me trajera tristeza, tantas veces que hablamos sobre el matrimonio y los hijos que por un momento pensé que se cumpliría, ahora era solo una triste ilusión.

Decidí llegar a mi departamento a cambiarme con algo más cómodo ya que ese día me había ido con ropa formal al trabajo y Gustav probablemente me ya me estaba esperando en el bar, pero abrí la puerta y me encontré con… ¿Emma de nuevo? ¿Qué hacía aquí? ¿Será que ya estaba alucinando?

-¿Emma?- la miré desconcertado, ¿dos veces seguidas verla? esto no era normal, apenas y la había visto unas 3 veces desde que nos separamos.- ¿Qué haces aquí… vestida con mi ca…misa?- Era aún más extraño porque estaba usando mi camisa y no sabía porque se veía tan hermosa, su piel era radiante como si el bebé la hiciera verse aún más bella.

-Hola…-bajo la cabeza avergonzada.- dos cosas, primero, vengo porque hasta cierto punto no me has pedido tus llaves y segundo… es que tuve un pequeño accidente.- apenas se escuchó.- y no sabía que hacer, así que vine a tu depa, me quedaba súper cerca. 

– ¿Pero qué clase de accidente? ¿Estás bien?- creo que ahora menos podría olvidarla si ella recurría a mi cada vez que se sintiera mal, esto iba hacer una tortura para mí.

-Nada grave, solo he tenido un embarazo muy molesto y me la paso vomitando cada cosa que entra a mi estómago, tanto que ya no llevo la cuenta y pues ensucie mi blusa y…- comenzó a llorar como una niña pequeña, me acerque y la abrace como si lo hiciera en automático. 

-tranquila mi niña, todo estará bien- le abrace más fuerte y sentí que no paso el tiempo, como si aun fuéramos algo más. Ella me agarro de la camisa y se aferró a mi pecho.

-Lo siento tanto Bill, soy una tonta, yo y mis estúpidas hormonas.- empezó a reírse sin ganas como si ya hubiera pasado el momento crucial, solo le levante la cara y le limpie sus mejillas aun húmedas. Nuestras caras estaban muy cerca y por un momento pensé que iban a rozar nuestros labios hasta que ella alejo un poco su cara. 

-Supongo que es normal, tranquila… ¿estarás bien?- me sonrió y asintió.

-eso creo, gracias por no echarme.- bromeó

-Jamás te echaría, eres bienvenida siempre, tanto cuanto quieras venir ¿de acuerdo?- asintió y se separó por completo del abrazo.

-Tengo que irme, puse a secar mi blusa y ya está lista.- se dirigió a la lavandería y cerró la puerta para cambiarse ahí dentro. ¿Por qué tenía que ser así? ¿Porque simplemente no entraba a mi habitación y se quedaba conmigo? ¿Por qué existía Tom? ¿Por qué me dejo de amar?

Salió y se despidió de mi con la mano, no sé si ella en algún momento se sintió incomoda, solo espero que no haya sido por el casi beso.

Aparque el auto y me fui a la entrada del bar donde Gustav me estaría esperando.

-Amigo! tanto tiempo sin vernos perdón por la demora.- en cuanto nos vimos nos dimos el abrazo como si tuviera años sin verlo, que en realidad habían sido dos semanas pero éramos un poco exagerados.

-Pues es que si no te hablo nunca nos vemos.- se excuso 

-Lo siento tanto Gus, he tenido demasiado trabajo, estoy trabajando de nuevo con Andreas.- le hice una mirada que solo él conocía cuando me refería a los proyectos grandes con Andreas. 

-Sé cómo es eso, pero ven vamos a sentarnos y pedimos algo vale

-Quiero algo fuerte.- resople mientras apoyaba mis codos en la mesa

-Entonces esta grave la situación.- se me quedo viendo Gustav como preocupado y luego le hizo una seña a la mesera para que viniera.

-Hola guapos.- nos miró coqueta.- ¿qué les traigo?

-algo fuerte para mi amigo, y a mí un whisky.- le dijo Gus cortante, mi amigo no era de esos chicos que les sonríe a todas y yo solo le di una media sonrisa. 

– por supuesto.- me guiño un ojo y pude notar su coqueteo.

-No dejan de mirarte las mujeres amigo, incluso los hombres se te quedan viendo.- rio un poco.- si se te acerca uno les diré que eres mi novio para que no te molesten.- me hizo soltar una carcajada, Gus era el indicado en estos asuntos para animarme.

-Qué va! si la que me gusta nunca me hará caso.- dije desanimado, el sabía perfectamente a quien me refería.

-Amigo porque ella no es para ti y lo sabes.- él era el único que me hacía sentar cabeza sin enojarme, pues tenía toda a razón,

-Es que vivimos tantas cosas que es difícil sacar esos recuerdos de mi mente, era todo para mi.- sentí que mis ojos se aguaron, ni con mi amigo podía fingir lo que me pasaba.

-Bill estas mal, ¿tú la has visto? porque ya habíamos avanzado amigo.- me tomo del hombro y dejo que su mano hiciera que me relajara, me sentía tenso aun. 

-Sí, no puedo mentirte, pero no es lo que imaginas… ella fue a mi departamento.- Gustav se me quedo viendo sorprendido 

-¿Ella qué?- aun con la boca abierta.

-Sí, es que tengo tantas cosas que contarte, okey supongamos que ella me confió un secreto, y ese secreto involucra a varias personas, a mí no directamente pero si me afecta, es algo irreversible.

-Ajá, odio cuando tratas de decirme las cosas y no dices nada, sabes que yo no voy abrir mi boca estúpido.- dijo aun atento a mi ojos.

-Está embarazada.- para que le daba más largas a la situación si Gustav no estaba involucrado en nada, apenas y conocía a Tom.

-¿Pero qué coños? ¿Y porque es un secreto?- Gustav comiéndose una botana que pusieron en la mesa, casi se ahoga por lo que dije.

-Es de otro tipo.- se me quedo viendo extraño.- sii, no es de Tom 

-Esto es algo muy grave, y no me digas que ella se lo está ocultando? ¿Acaso ella va abortar?

-Claro que no idiota, ella le dijo a Tom que es de él, ¿estás de acuerdo que Tom no me cae por que me la arrebato pero no se merece esto?

-Por supuesto que no, ni aun que fuera un idiota se lo merece. De seguro ya está muy clavado.

-Pues sí, primero me lo dijo a mí y luego supongo… que se lo dijo a él.

-¿y a ti por qué? digo, ya no son nada para que ella se esté humillando de esa forma.- Gustav tenía razón, pero él no sabía que quedamos en ser amigos, amigos muy lejanos, no amigos que se vieran dos días seguidos, no?

-Porque soy un idiota y porque le dije que siempre iba a tener un amigo en mí, a pesar de todo.

-Sí que eres idiota Bibi, pero tienes un corazón muy grande. ¿Y ahora qué piensa hacer?

-No sé, supongo que en alguien tiene que confiar, y como soy tan tonto le dije que aceptaría guardar su secreto.

-Pues bueno, tu no estas metido en eso. Solo escuchaste.

-Si… lo malo que hoy cuando me reuní con Tom, sabes que fue tan amable conmigo. Quisiera odiarlo y pensar mal por él, pero no, es todo lo contrario. Me odiaría a mí mismo si lo odiara sin querer,

-espera, espera.. ¿Cómo que hablaste con Tom? ¿Por qué siento que me he perdido de muchas cosas?

-porque en esta semana han pasado muchas cosas.

-Lo que nunca, justo cuando estabas tratando de dejar de pensar en ella, viene y te dice: hola Bill vengo a joderte tu cabeza otra vez.-me hizo reír de nuevo ante semejante idea. 

-Algo así amigo….

Esa noche fue tranquila, realmente me tranquilizo hablar con Gustav. Duramos un par de horas hablando de todo y de nada a la vez, de su feliz vida de casado y de su hija Hanna de apenas 2 años de edad la cual era hermosa y encantadora. 

Cuando llegue a mi departamento me llamo la atención una nota que estaba encajada en el marco de mi puerta, la hoja era de color roja, la abrí y venia escrita a computadora, decía: «Me encanta mirarte desde lejos, eres dulce y misterioso a la vez y eso me enloquece porque sé que no te puedo tener cerca, me gustaría averiguarlo pero es más emocionante descubrirte cada día. Con amor tu admiradora secreta»

Pero que coñ…? ¿A caso tenia alguien que me estaba espiando?

Continuará…

Gracias por la visita. Este fue el último capítulo actualizado por la autora, así que la obra entra ahora a «hiatus»

por admin

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