
AÚN TE AMO
CAPITULO 1 Cuando comenzó todo
12 de diciembre del 2014
By Bill:
Me estaba alistando para ir a la universidad, eran los últimos días del semestre para terminar la carrera y estaba un poco afligido y estresado, pues ese día iba a presentar un examen de la materia que siempre me sacaba de quicio.
Emma vivía conmigo, apenas tenía tres meses de haberse mudado a mi departamento. Lo decidimos, ya que su trabajo quedaba muy cerca de mi departamento al igual que mi trabajo y universidad. Ella ya había terminado su carrera desde hace un año, y esta era una manera en la podía verla más tiempo.
Este día no era definitivamente mi día, ella como siempre salía muy tarde de todo y encima me estaba reclamando por unos libros que ni siquiera yo los había visto. Teníamos como dos semanas en los que no nos soportábamos, y me reclamaba siempre todo, como si yo fuera de su propiedad y tuviera que hacer siempre lo que ella decía.
-¿Bill cómo es que no los viste? Los deje junto a la mesita de noche.-me empezó a reclamar, yo no sabía dónde tenía la cabeza.-por una buena vez, escucha lo que te estoy diciendo!!!
-YA TE DIJE QUE YO NUNCA LOS HE VISTO!! Emma se me va hacer tarde por tu culpa.-la mire, estaba sentado al borde de la cama abrochándome mi zapato.
-Siempre dices eso, siempre mientes, como el otro día, dijiste que vendrías temprano y te quedaste con Gustav en el antro.- dijo furiosa al ver que yo no me detenía a discutir con ella, obviamente le prestaba atención pero se me hacía tarde, tenía que terminar de alistarme. – 5 de la mañana BILL, 5 DE LA MAÑANA, a esa hora llegaste y me dijiste que llegarías a las 12.
-Ya te dije que fue porque nos encontramos con unos amigos y no vi la hora, pensé que era más temprano.- le dije un poco más sereno, no quería exaltarme más.
-Pues no te creo, de seguro viste a Natalie, ella sí que te hipnotiza.- rodé los ojos, ya no estaba preocupada por sus libros, ahora todo rodaba con el asunto de Natalie.
-Cállate!! No sabes lo que dices.- tome mi portafolio y me acerque a la puerta, estaba furioso, ni siquiera he visto a Natalie en casi un año y ella salía con eso.
-NO ME VOY A CALLAR, ANDA SE TE HACE TARDE, LARGATEEE
-Sí, eso es lo que voy hacer, me voy a largar y no me vas a ver en días, haber si así me libero de ti!!.- no sé porque dije eso, no era verdad, yo la amaba, nos amábamos, supongo que es normal con eso de vivir juntos.
-PUES VETE y no vuelvas si quieres. Nunca te ha importado lo que yo quiero.
-Por supuesto que sí, solo que eres una loca controladora.- Cerré la puerta muy fuerte y la deje hablando, no podía soportar discutir un minuto más con ella. Tenía que tranquilizarme, me sentía estresado, todo lo que había estudiado se me había olvidado y encima llevaba 15 minutos tarde.
Mientras iba manejando estaba pensando en ella, yo la amaba, y no me gustaba pelear, eran más lo momentos buenos que teníamos que lo que peleábamos, pero últimamente me sentía atado. Éramos novios desde hace un poco más de dos años, se suponía que teníamos confianza entre los dos.
Entre al salón de clases, por suerte no había tanto tráfico y pude llegar a tiempo, aunque ya no me dio chance de repasar algunas cosas que me tenían un poco confundido.
No paso ni media hora y mi celular empezó a sonar, supuse que sería del trabajo, y lo apague para concentrarme mejor.
Termine mi examen, tenía algunas dudas pero confiaba en que la mayoría de las preguntas estarían correctas.
Un poco más tranquilo, camine hacia mi auto. Al subirme no sé porque me sentí intranquilo, tal vez estaba un poco paranoico, de inmediato prendí mi celular y tenía más de cinco llamadas de un número desconocido. Llame, tal vez era de la oficina o del banco.
-¿Si?, tengo llamadas perdidas de este número.- mientras encendía el auto, escuche una voz masculina.
-Sí, es una emergencia.-en cuanto dijo eso, no pude sentirme más angustiado
-¿Qué ha pasado? ¿Quién eres? No juegues si eres un extorsionador que no tengo dinero, apenas tengo para mis estudios.
-tu novia ha tenido un accidente de auto.- Me quede en shock, no podía articular.- ¿sigue ahí?
-Eso es mentira.- no podía creerlo, mi novia, ella no.
-Lamentablemente no lo es, ella está en hospital del Norte de Berlín. Está en urgencias, tal vez la pasen a cuidados intensivos.
No había terminado de decirme cuando ya estaba avanzando mi auto, no podía creerlo, todo fue mi culpa, por dejarla así de histérica, además no tenía tanta experiencia manejando.
No sé cómo llegue ni como mi cerebro pensó el camino, cuando ya estaba en la puerta del hospital. Corrí lo más rápido posible hasta la recepción.
-Necesito saber el estado de Emma Klein, por favor.- trate de sonar lo más paciente pero yo creo que no lo hice por la cara de la enfermera.
-Tranquilícese joven, ¿qué es usted de la paciente?
-soy su novio, pero por favor necesito saber de ella.- le dije suplicante.
-No podemos dar información si no es un familiar directo, ¿estará su madre o su padre?
-No, ellos viven en otro estado, por favor dígame, no le va a pasar algo peor, créame, yo la amo, yo solo quiero saber… por favor.- se me aguaron mis ojos, y la enfermera no sabía qué decir.
-de acuerdo, ella está ingresada a quirófano, su estado no es grave en lo que cabe pero si tiene sus complicaciones. Los doctores están haciendo lo posible para que este mejor.
-¿qué le paso?
-No puedo dar más información joven, espere a que venga un familiar más cercano.
-Maldita sea, solo quiero saber.- golpeé la mesa de recepción
-No haga que traiga a seguridad joven, en cuanto salga su doctor tal vez pueda hablar con él.
-Lo siento, gracias.- la mire serio, no podía creer que no pudieran darme nada de información.
Fui a sentarme a la sala de espera, probablemente estaría un buen rato sin saber nada, me sentía tan impotente, no sabía qué hacer, qué decir. Cuando me acorde del número que me llamaron,
Llame de nuevo y voltee a ver a un muchacho de cabello largo que le sonó el teléfono casi cuando yo marque el número.
-Hola, veo que ya viniste.-me dijo con la voz un poco ronca.
-¿Quién eres? ¿Estuviste en el accidente con Emma?
-Soy Tom Trumper y sí, yo fui quien llamo a emergencias… espera, creo que ya te pude identificar, estoy del otro lado del pasillo.
-Hola.- lo salude de nuevo, se le veía la cara preocupada también.- supongo que debo agradecerte por llamar a emergencias.
-Es lo que tenía que hacer
-¿Qué fue lo que paso? ¿Qué viste?-le dije impaciente, agarrándome la frente.
-Iba caminando por la 75 Fitcher cuando vi que ella venía muy rápido, me asuste porque casi chocaba en una esquina, pero logro esquivar. Cuando unos metros más su carro se estampo en un semáforo.
-No puede ser!! ¿Y cómo la encontraste?, ¿en qué estado?
-Estaba sangrando de la frente, y solo la saque, yo sé que no se debe de hacer eso, pero realmente iba a estar peor ahí adentro. Ella solo decía: Bill, Bill, llamen a Bill.
-Mi Emma, no estuve con ella.- se me empezaron a salir las lágrimas, cómo pude dejarla…
-Busque rápido su celular y te marque, fue cuando no tuve respuesta. Pero ella venia mal, tal vez había llorado mucho.
-Solo espero que no le pase nada grave, no me lo perdonaría…
Tom me trato de tranquilizar pero cada vez que pasaban los minutos y las horas era peor. Hasta que llamaron por familiares de Emma Klein. Ella no tenía familiares en Berlin, se había mudado aquí para estudiar la universidad, lo cual los llame cuando apenas me entere y tal vez no tardarían en llegar.
-Soy su novio, sus padres no tardan en llegar. Por favor dígame doctor que todo está bien.
-Ella está fuera de peligro, se fracturo varias costillas, por fortuna no hubo desgarre de pulmón, pero pudo haberlo. Una de sus piernas se fracturo y tuvimos que ponerle algunos clavos. Su cabeza sufrió algunos traumas, pero nada interno. Todo ha sido superficial. Por ahora, esta en cuidados intensivos, esperaremos al amanecer para pasarla a una habitación.
-No puedo creer todo lo que le han hecho, esto es tan… – mis lágrimas no cesaban, lo único que quería hacer era verla.
-Ella estará bien joven, por ahora no puede recibir visitas, pero mañana podrán verla.
Ese día me dedique hacer llamadas a mi oficina, quería pedirles que me cubrieran esta semana, pero no pude.
-¿Realmente no puedo faltar verdad?- ya había insistido tanto y no había otra solución, tenía que viajar en dos días, así que solo tenía el día de hoy y mañana para ver a Emma. No podía haber sido peor, al menos me sentía tranquilo porque estarían sus padres con ella.
-¿Cuantos días estaré fuera?, ¿QUEE? ¿Dos semanas?..- dos semanas eran demasiado. Pero, ¿qué podía hacer?, este trabajo me costó conseguirlo y no podía poner mis quejas, por una parte sentía que si me alejaba de Emma, ella iba a pensar lo peor de mí, y así como esta no sería bueno discutir otra vez.-Okey está bien, y gracias por el día de hoy y mañana. El jueves estaré esperándolos en el aeropuerto, claro, ya lo tengo listo, adiós.
Tom seguía ahí, no lo juzgaba ni nada, pero no tenía que estar ahí más, el solo fue el que llamo a emergencias, por sus atenciones no podía decirle que se fuera, había sido tan atento y servicial.
-Gracias Tom, yo creo que sería bueno que te fueras a descansar.-le decía mientras me tendía un vaso con café.- gracias por todas tus atenciones.
-No es problema quedarme, necesitas compañía, bueno si no te molesta.- no me molestaba pero tampoco me sentía tan cómodo estar con alguien que apenas conocía.
-Por supuesto que no, eres libre de quedarte todo el tiempo que quieras.
Pronto llegaron los padres de Emma, me reconocieron, tal vez por las fotos que ella les había mandado por WhatsApp y bueno, esta no era la mejor forma de conocerlos pero tuve que acercarme a ellos.
-Bill.- su madre se balanceo a abrazarme, en cuanto lo hizo empezó a llorar. No sabía si abrazarla también, así que lo hice.- mí bebe, ¿qué le paso? Sentía que no llegaría nunca.
-Sra. Klein ella está mejor, ya está en observación, al parecer mañana en la mañana la pasan a una habitación.- me miraba con sus ojos esperanzados como si le hubiera dicho algo que la pudiera tranquilizar.
-eso está muy bien, ella es fuerte, va a salir de esto.
-Por supuesto, ella es muy fuerte.
Y Emma lo era, solo que hoy no resistió y paso lo que paso, pensaba en mis adentros.
Esa tarde fue larga, ellos me pidieron que fuera a mi casa a descansar, pero la verdad no quería. No si Emma estaba ahí, pero no había comido en todo el día, así que decidí ir a mi departamento a bañarme y cenar algo. En cuanto termine, volví al hospital.
Tom se había ido a la hora que sus padres llegaron, era un chico que realmente me sorprendía. Estuvo todo el tiempo ahí sin tener que hacerlo. Y eso me angustiaba un poco, casi podría creer que se conocían por la manera en el que el reaccionaba.
Dormimos todos sentados en la sala de espera, eran las 5 am, ya no podía moverme, llevaba más de 5 horas en la misma posición. Decidí ir por un café, cuando el doctor salió y nos dijo que ya la habían pasado a una habitación, no podía esperar más a verla.
Sus padres ya habían entrado a verla, me dijeron que estaba dormida y que probablemente ese día estaría así, aun así quería entrar y poder tocar sus manos.
Entre a la habitación y no podía ni siquiera voltear a verla, pero la tuve que hacer. Ella tenía algunas heridas en la frente y una de sus piernas estaba enyesada y con muchas vendas, tenía manguerillas en los brazos, me sentí tan culpable.
Me acerque y le tome sus manos, las tenia frías, tal vez por el medicamento frio que pasaba por sus venas.
-Emma, perdóname amor.-no dejaba de besarle las manos, se veía tan frágil, tan débil en esa cama.-esto debió pasarme a mí y no a ti. Tú… eres un ángel en mi vida, perdóname por hablarte así.
Sentí que movió la mano, me sobresalte porque pensé que tal vez se la estaba sosteniendo muy fuerte, cuando ella abrió sus ojos y me vio sorprendida.
-Bill…- apenas se escuchaba su vos.
-si amor, soy Bill, pero no hables, estas cansada y será mejor que duermas un poco más.
-Bill.- no dejaba de mover sus ojos, me estaba preocupando por que se estaba poniendo inquieta.- Bill… vete!
-amor no me hagas esto, quiero estar a tu lado.- empezó a moverse más y mejor me aleje de ella.
-Vete, vete, vete.- no dejaba de decirlo, me salí de ahí y llame a la enfermera, quien empezó a tranquilizarla.
-Joven no puede volver a entrar, ella aún sigue con los efectos de la anestesia, será mejor que espere hasta mañana.
¿MAÑANA? Mañana yo me iba a Suiza y no le vería hasta después de dos semanas, ¿cómo se supone que pueda recuperarla si no voy a estar con ella? Pero ellos sabían mejor que nosotros, así que no me quedaba de otra que volver a verla en dos semanas.
Ese día paso muy lento, el doctor nos dijo que Emma estaba un poco alterada por los efectos de la anestesia y era mejor que hoy no recibiera más visitas. Estaba muy triste porque no pude despedirme de ella.
Al día siguiente me prepare para llegar a tiempo al aeropuerto, sentía que estaba haciendo algo terrible, pero mi vida a este punto dependía mucho de mi trabajo y no podía dejarlo a un lado. Tal vez Emma algún día me perdone por lo que estaba a punto de hacer y no estar a su lado.
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Ya tenía seis días en Suiza y mi mundo giraba solo en ella, no podía concentrarme tan fácilmente, sino fuera porque tenía a mi asistente conmigo no podría haber recordado mis pendientes o mis horas de comida.
Les había marcado a los padres de Emma cada día, ellos solo me decían que ya estaba mejorando y que ya no dormía tanto como al principio, ya podía comer un poco más y el dolor era menos. Me sentía tan mal de no poder estar ahí, de no poder verla, de no poder cuidarla o darle un beso en la frente.
Al séptimo día la habían dado de alta, y sus padres la alojaron en la casa que tenían en Berlín, era pequeña y antigua pero muy linda. Ella sin duda iba a estar tranquila y muy acogida por sus padres.
Emma no quería hablar conmigo, solo su madre me decía que le diera tiempo, que aún se sentía un poco enojada pero yo sentía que la perdía más.
Cuando regrese del viaje ni siquiera desempaque, tire las maletas en la sala y me fui directo a la casa de sus padres. Ellos me recibieron con una sonrisa, y algo apenado me dejaron entrar. En verdad la casa era muy linda, estaba tan acogedora y calientita, olía a galletas como cuando voy a casa de mis abuelos y eso me hacía sentir tranquilo. Lo único malo era la realidad, tendría que enfrentarme y hablar con Emma, al menos lo único que quería hacer era darle un fuerte abrazo.
Toque la puerta y se escuchaba una vos masculina, al parecer risas. Me quede un poco confundido pero luego pensé que podrían ser los amigos de Emma.
Como no recibí respuesta, entré sigiloso. No podía creer quien estaba ahí, no, otra vez Tom.
-Hola…-ellos voltearon a verme un poco extrañados. Me sentía fuera de lugar como si les estuviera interrumpiendo su emotiva charla.
-Hola, yo… estaré abajo.- dijo Tom un poco apenado y salió rápido de la habitación. Emma parecía que no estaba sorprendida de mi llegada, al contrario, se le había borrado la sonrisa que momentos atrás tenia.
-Emma, amor…-me acerque con cuidado a ella y ella solo se me quedo viendo.- ¿por qué no quisiste hablar conmigo por teléfono?- se lo dije mientras tomaba sus suaves manos y ella las movió lentamente hacia el lado contrario.
-Porque no quería, dijiste que ya no volverías y prefiero mejor que estemos así.-lo dijo seria pero tranquila.
-Por supuesto que no lo dije enserio amor, solo estaba enojado.- le acaricie su suave cabello.
-Pues si me lo tome enserio, y no quiero que estemos juntos de nuevo. Quiero que al menos podamos quedar en buenos términos.- lo dijo tan decidida y le volví a tomar la mano, esta vez no la quito.
-Yo te amo Emma, no puedes echar todo a la borda de la noche a la mañana, por favor amor… no quiero estar más lejos de ti.- esta vez no pude aguantarme más y de mis ojos salían lagrimas.- yo me equivoque, no debí haber dicho eso.
-yo sé que tal vez no lo dijiste con esa intención pero mira Bill, no puede funcionar si estamos peleando todo el tiempo, últimamente eso fue lo que paso y no quiero mas eso en mi vida y tampoco te lo mereces tu.-¿es enserio lo que me estaba diciendo? Esa no era la Emma que yo conocía, que decía amarme.
-estas confundida, eso no lo quieres realmente, pero estaré dispuesto a intentarlo.- ella sonrió y negó con la cabeza.
-Bill esta semana me pude dar cuenta que esto no es lo que quiero, yo… Tom.- se quedó callada por un momento como si quiera ocultar algo.
-Tom, ¿el quien es Emma? Solo llamo a emergencia, apenas lo conoces, por qué carajo lo veo aquí otra vez, ¿te gusta? ¿Se gustan?- no dijo nada, solo veía la almohada que tenía en sus piernas.
-No, es solo que él desde el accidente ha estado viniendo todos los días, se preocupa por mí, me cuida, me hace reír…estoy confundida.-apenas escuche lo último.
-Confundida ¿de qué? ¿Solo porque me voy dos semanas por TRABAJO y él viene a tomar mi lugar?- se lo dije un poco irritado, pero no quise alarmarla otra vez.
-No es eso, yo solo… creo que me agrada, ya sabes en otro sentido.- pero, ¿qué carajos estaba diciendo?, me sentía inútil, como basura, como si nunca hubiera sido importante para ella.
-No lo entiendo, no lo puedo creer. Pensé que tenía una oportunidad para intentarlo, pero ya veo que no. Admítelo Emma, te gusta. Hasta puedo asegurar que él ya te lo ha dicho. Maldita sea, solo estabas esperando a que viniera, ¿no es cierto?-ella empezó a llorar y yo ya tenía lágrimas en mis ojos.
-Te amo Bill Kaulitz, pero no quiero estar contigo, eres y fuiste tanto para mí, pero quiero ser libre y quiero que seas libre tú también. Te mereces a alguien que te complemente y esa persona no soy yo.
-Suenas como si me fueras a dejar, no puedo creer que Tom me haya quitado ese lugar de tu corazón.
-Nunca Bill, eso nunca pasará, siempre lo estas amor… pero es mejor así, lo que me paso fue un arranque de ira, no quiero tener otro episodio por eso, y no te echo la culpa, simplemente quiero dejar esos sentimientos de control y de obsesión hacia ti.
-No entiendo nada de esto, pero si estas decidida a esto, no te voy a obligar a nada, yo solo quiero que seas feliz, no puedo estar enojado con nadie, pero Tom se aprovechó de esta situación y ahora te ha encantado.
-Él no tenía esa intención, hemos convivido mucho como si fuéramos amigos y ahora sé que me agrada como algo más. Tal vez nunca se de nada, pero me hace sentir que era lo mejor, terminar.
-Solo espero que te trate mejor de lo que yo lo hice…- me había secado mis lágrimas, luego le tome sus manos.- Mírame a los ojos, quiero saber si aún me amas
-Si Bill, te amo mucho, y te amare hasta que mi mente y cuerpo lo deje de hacer.
-es suficiente.- se quedó perpleja como si esperara algo mas.-yo también te amo amor, se feliz, se libre y ama a quien tú quieras. Algún día si el destino lo quisiera podríamos estar juntos…
-Gracias Bill, me alegra que hayamos terminado bien, sabes que ante todo somos mejores amigos y si algún día quieres venir a contarme lo que te pasa, estaré aquí.- me apretó fuerte mis manos.
-sabes que yo siempre estaré para ti… te amo pequeña y ahora si estoy celoso. Solo quiero que seas feliz.-le bese la frente, me sentía quebrado por dentro, deseaba tanto salir por esa puerta corriendo y refugiarme en mi cama por meses, pero yo sé que eso sería muy egoísta, tenía que enfrentarlo, ya éramos adultos.
-No te preocupes, sabré llevarlo con calma todo. Y también quiero que seas feliz…- me acerque a ella y le di un abrazo, sentí que se me había desprendido algo horrible de mí, como si se me hubiera perdido mi corazón en algún lugar y no lo pudiera encontrar, me sentía vacío.
-Nos vemos entonces.
Me pare de la cama y le di un último beso en la frente. ¿Qué pasaría ahora? ¿Cuál sería mi motivo de sonreír? ¿Estoy siendo egoísta?
Baje y estaban los padres de Emma, me despedí de ellos, no sin antes agradecerles por las atenciones que habían tenido hacia mí, no les explique nada de ella y yo pero se imaginaban lo que había pasado. Tom no estaba adentro.
Salí de la pequeña casa y lo vi, sentado en uno de los escalones. Sentía rabia, sentía que él me había robado todo lo hermoso que había vivido con ella, no quería hablar con él, pero lo tenía que hacer.
-Bill, que sorpresa vernos de nuevo.- mi miro por un segundo y luego bajo su mirada, estaba consciente de lo que había pasado o al menos se lo imaginaba, al ver mi cara de enojo.
-Sorpresa la mía al ver que sigues aquí.-
-Yo…-seguía sin mirarme a los ojos
-No necesito que me des explicaciones Tom, solo quiero que te quede claro que ella no es un juego.- señalando con mi dedo la habitación de arriba donde estaba Emma.
-Por supuesto que lo sé, yo no quería que pasara esto con ustedes, ella me pidió que no la dejara sola, después de haberla visto una sola vez desde que pasó lo del accidente. Desde entonces he estado aquí con ella, todo se ha dado Bill.- quería justificarlo todo.
-Gracias por cuidarla, por estar para ella, pero me la has quitado de mis manos, me la has arrebatado y ahora no puedo recuperarla, ella ya no quiere seguir con esto.
-Siento mucho lo que ha pasado, yo solo sé que estoy dispuesto a estar para ella.- por fin me miro, bueno al menos no se escondía para decir eso y tenía los pantalones para afrontar que la quería con él.
-Lo sé, solo te pido una cosa. JAMAS LE HAGAS DAÑO, JAMAS. Ella es muy importante para mí y si veo que la haces llorar o que le has hecho algo, te las veras conmigo, ¿lo entiendes?- se lo dije directo y al grano, basta de ser sensible, eso lo hacía con Emma pero con él no.
-Por supuesto que esa no es mi intención.-lo dijo un poco más alto.
-Más te vale. Solo hazla feliz, ¿quieres?- se me quiso hacer un nudo en la garganta, trague fuerte para aguantar y me fui de ahí, sin siquiera escuchar la respuesta.
Quería huir, dormir para no volver a despertar…
Continuará…
Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉