Notas: Día 28 y pues son hermanos, pero con diferencia de edad.
Día 28: Parecía que iba a golpearme o besarme. Quería que lo hiciera, cualquiera de los dos.
Bill sólo quería que su hermano mayor le hiciera caso, que le diera un poco de su amor, aunque Tom parecía siempre estar muy enojado como para hacerlo.

Día 28 Incestember
«Big brother»
Bill siempre había tenido problemas con su hermano mayor, es decir, Bill admiraba mucho a Tom, pero a veces la diferencia de edad parecía formar una gran brecha entre ambos aunque fueran apenas cuatro años.
La realidad del asunto, es que Tom al ser el primer hijo, había soportado los errores y la sobreexigencia de ser el hermano mayor, como Bill era el menor, y era más débil, más chiquito, pues sus padres fueron más complacientes con Bill, que siempre se enfermaba más seguido, y por lo mismo es que fue más engreído.
Tom sí se fijaba en la preferencia de sus padres, por ello es que la situación entre ambos había sido tensa, porque Tom amaba a su hermano, pero conforme fueron creciendo, se distanciaban más, porque Tom se había vuelto más cerrado, más agresivo también, y Bill… Bueno, él seguía siendo muy infantil, muy en su mundo, sin ser el más adepto a ejercitarse o saber algo de autodefensa.
Bill muchas veces quería pasar tiempo con Tom, porque lo amaba mucho, y lo admiraba bastante, pero Tom le rehuía, como si Bill al crecer fuera algo molesto, haciendo que Tom frunciera el ceño, chasqueara la lengua o lo empujara, encerrándose en su habitación.
Bill sabía que su hermano mayor era violento en su escuela, que no es que fuera un bully, pero si alguien se metía con él, Tom atacaba. Sabía que Tom tenía problemas de ira, y Bill mismo no sabía cómo lidiar con ello, es decir, quería ayudarlo, decirle que estaba para él, a veces buscando abrazarlo y así, pero Tom no se dejaba ayudar.
A veces Bill disfrutaba que Tom le hiciera caso aunque fuera para darle un golpe en la cabeza por ser molesto, porque le gritaba y prestaba la suficiente atención para al menos provocar esa reacción en él…
Y es que Bill se sentía enfermo, porque sabía que estaba mal el estar tan obsesionado con su hermano mayor… Él quería un abrazo suyo, como cuando estaba de buenas cuando eran más pequeños.
A los catorce años de Bill, Tom estaba en su último año en el Gymnasium, y le habían comprado un auto de segunda a Tom para que fuera el encargado de que movilizarlos a ambos.
Normalmente Tom salía y Bill estaba esperándolo en el estacionamiento de la escuela, pero ese día no estaba ahí, y el de rastas frunció el ceño, metiéndose al asiento de conductor, sin encender el auto, le tocaría esperar a su hermano menor, pero pasaron diez minutos y no vino, luego quince más y tampoco, así que Tom se fastidió más, porque no podría irse sin su hermano, al cual le llamó por teléfono y no contestó.
Tom maldijo un par de veces entre dientes, en lo salía de su auto, para ir a buscar a Bill.
—¿Dónde carajos te habrás metido? —preguntó Tom, en lo que entraba a la escuela.
Tom veía cómo algunos adolescentes todavía estaban dentro del recinto, buscando en salones, encontrando a muchachos besándose, y él impacientándose porque no hallaba al adolescente emo que era su hermano de catorce años.
Cuando entró a uno de los baños, y vio a Bill, es que se tensó y apretó tanto los puños como la mandíbula al observarlo, su hermano menor estaba siendo presionado contra una pared, con un muchacho a punto de besarlo, y Tom sintió que se puso todo rojo en sus ojos, acortando la distancia hasta llegar a los menores, y, sin importarle que el muchacho que asediaba a su hermano fuera su menor, le dio un puñetazo, haciendo que el joven cayera de culo al piso con la nariz sangrando, gimiendo de dolor, en lo que jalaba a Bill del brazo, para salir del baño.
—¡Maldita sea, Bill! ¡Me tienes esperándote como un imbécil que tengo que venir a buscarte y tú ahí a punto de besarte con un tarado, carajo! —gritó Tom a su hermano, aún jalándolo del brazo con violencia, en lo que Bill lo seguía, estremeciéndose por cómo su hermano alzaba la voz.
—Yo no quería, él iba a forzarme a besarlo, no quería hacerlo —acotó Bill a su hermano.
—Pues aún peor, mierda. ¿Acaso no te he enseñado cómo debes defenderte? Me tienes harto, yo no voy a estar siempre para ver por ti, este es mi último año en la escuela, después tienes que estar cuatro años por tu cuenta, Bill —regañó Tom, en lo que llegaban hasta el estacionamiento, con el de rastas abriéndole la puerta de copiloto con el rostro enojado, en lo que el menor se acomodaba en el asiento, mientras el rubio se ubicaba en su sitio.
—Es que sí, quiso empujarlo, pero él era más fuerte, Tom —repuso Bill, en lo que Tom lo miró nuevamente, pegándose hacia él, en lo que el menor sintió su corazón latir acelerado cuando percibió el aliento de su hermano contra su cuello, en lo que las manos de Tom estaban tocándolo por un costado.
—¡Eso no importa! ¡No sólo interesa la fuerza o el tamaño! ¡Ya te dije que es importante la técnica! ¡Me da mucha rabia que seas así de imbécil con estas cosas, carajo! —regañó Tom contra su oído, y Bill siguió estremeciéndose, teniéndolo tan cerca, que le daba miedo el que realmente su hermano estuviera a punto de golpearlo, o besarlo, cualquiera de las opciones sonaba tentadora para Bill.
Sin embargo, en lo que Tom seguía gritándole, es que se percató que lo que hacía cerca suyo era buscar el cinturón para ponérselo, luego acomodándose en su asiento, poniéndose su propio cinturón, manteniéndose en silencio, en lo que encendía el auto para conducir.
Bill acomodó su mochila sobre su regazo, totalmente sonrojado, porque por la cercanía de su hermano mayor, tenía una erección. Mientras que Tom mismo estaba con los nudillos blancos de la fuerza ejercida contra el volante, en lo que manejaba de regreso a casa.
Cuando llegaron, es que Bill casi salió corriendo del auto, con el miembro duro en sus pantalones, para encerrarse en su habitación, masturbándose con violencia en lo que pensaba en su hermano mayor.
Tom se metió a su propio cuarto, sintiéndose un enfermo porque sabía que sus celos habían hecho que reaccionara así.
—No puedes ser tan basura… Es tu hermanito menor —se regañó a sí mismo Tom, en lo que se golpeaba su propio rostro de la rabia, pero no quería que alguien besara a Bill, lo hacía hervir de celos el pensar que alguien lo tocara, siendo él un jodido adulto al ser mayor de edad, siendo el hermano mayor, le daban ganas de vomitar porque tuvo que camuflar en tratarlo mal, en golpear a ese idiota hasta que sangrara, para que no besara a su hermano.
Tom pensaba que él quería besar a Bill… Y eso estaba pésimo, estaba mal, Bill tenía catorce años, así que se golpeó nuevamente el rostro, en lo que gritaba de frustración, mordiéndose el labio inferior con violencia hasta saborear su sangre, la que compartía con Bill.
Tom siempre había amado a su hermano menor, sólo que era más fácil mantenerse lejos regañándolo o tratándolo mal, porque sabía que estaba mal, que él mismo salía con chicos, porque era gay, aunque no se lo dijera a sus padres, era gay, y había perdido la virginidad con un muchacho que se parecía a su hermano, teniendo el mismo look emo, piel blanca y cabello negro, haciendo que Tom viniera cuando su ligue se lo cogió a cuatro patas, penetrándolo mientras Tom pensaba en su hermano menor.
Y estaba mal, era un pésimo hermano mayor, porque no era ni siquiera que le gustaran menores, sólo que era Bill, porque de hecho sus ligues habían sido mayores o de su edad, nunca le llamó la atención algunos que fuera menor, y eso sólo lo hacía peor.
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Pasaban los años, dónde Tom seguía en lo suyo, ya estudiando en la universidad con veintiún años, en su tercer año de carrera, aunque no dormía en el campus, regresaba a casa, con Bill de diecisiete años.
Tom estaba viendo televisión, era sábado y en sí tenía opción a salir con un chico de su carrera, pero no tenía ánimo para ir a la calle, a diferencia de su hermano, que había ido a la fiesta de uno de sus compañeros con el permiso de sus padres, Tom no se metía en ello, estaba bebiendo una cerveza mientras seguía mirando su serie, no planeaba emborracharse ni nada, sólo un par de cervezas para relajarse un poco luego de una semana agitada por los exámenes de la universidad.
Su teléfono sonó y el de rastas se fijó que era su padre.
—Aló, pa, dime —respondió Tom al tener el aparato contra su oreja.
—Hijo, ¿ya llegó tu hermano? Porque no me contesta el teléfono este muchacho —comentó Jörg al otro lado de la línea.
Tom frunció el ceño. —No, pa, Bill no ha regresado, ¿pero no te pidió permiso?
—Sí, me pidió permiso hasta la 1 am, y ya son las 2 am pero su celular suena apagado. ¿Puedes ir a traer a tu hermano? Está en la casa de los Gühne, no quiero que este mocoso se meta en problemas, por favor, se supone que era una fiesta tranquila con los muchachos del Gymnasium —pidió Jörg.
Tom se sujetó el puente de la nariz y soltó un suspiro, porque estaba en pijama con su maratón de su serie, pero claro, tenía que obedecer y ver que Bill llegara bien a casa.
—Sí, pa, iré por él —le respondió Tom.
Jörg le agradeció, y Tom se vistió, amarrándose las rastas, y poniéndose una casaca para subirse al auto en dirección hacia la casa de los Gühne, a aquella fiesta de adolescentes donde Bill estaría.
El de rastas frunció el ceño cuando notó que habían varios carros afuera del domicilio del adolescente, en lo que sonaba música estridente, no luciendo como una fiesta inofensiva de jóvenes de diecisiete años. Cuando ingresó a la casa, Tom abrió sus fosas nasales viendo rojo, porque notaba que habían muchachos de su universidad, incluso de ciclos superiores, ¿qué demonios hacían allí? Y para más rabia, uno de ellos es que estaba presionando a su hermano contra el sillón.
Tom ya sentía que iba perder la cordura en aquel instante, por lo que se acercó hacia ellos, en lo que notaba cómo ese hombre mayor que él estaba queriendo besarle el cuello a su hermano de diecisiete años que estaba poniendo sus manos buscando empujarlo, pero muy lento y torpe, y por su rostro sonrojado y mirada algo perdida, era evidente que Bill había venido, así que sujetó al hombre de la camiseta, haciendo que se alejara de su hermano menor.
—¿Así que te gustan salir con menores, no? Aprovecharte de ellos estando borrachos —acusó Tom, en lo que hombre se removía, buscando darle un golpe, pero el de rastas fue más rápido y comenzó a darle puñetes en el suelo, sentándose sobre él, en lo que escuchaba cómo gritaba la gente de fondo, con Tom desquitándose de los celos, que tristemente pese a los años no había superado en gusto por su hermano, sin interesarle el que estuviera hiriéndose las manos al momento de chocar sus nudillos contra los dientes del mayor.
Después que dejó deforme al universitario, es que sujetó a Bill del brazo, jalándolo fuera de la fiesta, para lanzarlo contra el asiento de copiloto.
—Eres un estúpido, siempre tengo que estar sacándote de situaciones así, carajo. Tú bien borracho siendo menor de edad aún, a punto de ser abusado por un imbécil de mierda, cómo me haces enojar, Bill Kaulitz —regañó Tom a su hermano.
—Siempre te enojas conmigo y me gritas… ¿Por qué no me quieres, Tom? ¿Por qué me odias tanto? —cuestionó Bill, esnifando en lo que sollozaba, borracho soltando toda la frustración que tenía por dentro.
—Me enojo porque eres un irresponsable, como siempre has sido el engreído, el consentido, no sabes defenderte por ti mismo, y te dan la mano y te vas hasta la cabeza, porque te aprovechas de que no te regañan casi nunca, y por eso es que estás alcoholizándote en una fiesta, dónde no eres capaz de contestar tu celular. Vine por ti porque preocupaste a papá, carajo, Bill… ¡Y deja de llorar! —ordenó Tom, viendo cómo es que su hermano menor lloraba con más ganas.
—¡Tú sólo te enojas! ¡Sólo te quejas de mí! ¡Siempre me criticas y nunca te importo! ¡Sólo quiero que me quieras, Tom! —soltó Bill en su bruma alcohólica.
—Eres un borracho llorón y parlanchín para variar… Sólo cállate y no te vomites en el auto —dictaminó Tom, en lo que le acomodaba el cinturón de seguridad, y luego conducía con Bill lamentándose en su asiento.
Pero por el movimiento al conducir, Bill finalmente se vomitó encima, manchando el auto de Tom, pero también a sí mismo, con el de rastas frustrado, sin embargo, cuando llegaron, igualmente ayudó a su hermano, tendría que hacer que se diera una jodida ducha y poner a lavar la ropa de Bill antes de que llegaran sus padres, porque no quería que ese mocoso imbécil se metiera en más problemas.
Ya mañana tendría que lavar su propio auto por dentro.
—Estás hecho un desastre, Bill —regañó Tom, en lo que entraba al baño con su hermano.
—Perdón, Tom, no quería arruinar tu auto… Soy un inútil, sólo hago que me odies más con eso —musitó Bill, sintiéndose asqueado de sí mismo al estar con vómito encima, y el de rastas soltó un suspiro.
—No te odio, Bill, deja de decir eso, y alza los brazos, vamos a quitarte esta ropa, necesitas tomar una ducha, de paso que así te espabilas, porque no puedes estar todo vomitado y luciendo borracho cuando regresen nuestros padres —explicó Tom, en lo que el menor obedecía, tambaleándose mientras alzaba los brazos y el de rastas le quitaba la camiseta poniéndola a remojar bajo el chorro del lavadero, para luego ir a abrir la ducha, temperando el agua con la terma, para que no estuviera helada sobre su hermano, haciendo que se enfermara por el cambio brusco de temperatura.
—¿No me odias? Pero siempre me gritas y enojas conmigo… ¿Cómo puedo pensar que no me odias si nunca me demuestras cariño, Tom? —inquirió Bill, en lo que Tom regresaba hacia el menor, quitándole la correa, y abriéndole los pantalones que estaban vomitados también, quitándoselo junto con sus zapatillas y medias, y poniendo las prendas en el lavadero también, dándole la espalda a Bill.
Realmente Tom no quería verlo, porque lo ponía nervioso con su desnudez, y él sólo debía enfocarse en lo que iba a hacer, ayudar a que se bañe para que se no se cayera, muriéndose al romperse la carrera, en lo que se hacía cargo de su hermano menor, no estar pensando en que Bill estaba desnudo detrás suyo.
—Ya deja de hablar tonterías, Bill —musitó Tom, en lo que veía a su hermano desde el
espejo, abriendo los ojos al notar que Bill estaba quitándose los bóxers—. ¡¿Por qué carajos te estás quitando la ropa interior?! Planeaba que te bañes con ella puesta —arguyó el de rastas, sonrojándose, en lo fruncía el ceño, intentando no mirar el pene de su hermano menor, pero era difícil cuando lo tenía ahí tan… A la vista, ¿y medio erecto? Sí… Bill no estaba del todo dormido, por lo que Tom mismo se sintió crecer en tus pantalones, ¿qué mierda le pasaba? Tom ni siquiera estaba borracho.
—¿Tanto asco te da verme? Somos hombres los dos, pensé que por eso no habría problema alguno —respondió Bill.
—Deja de decir que siento asco por ti, no seas un tarado… No te odio, Bill, eres mi hermano y te amo —acotó Tom, viéndolo por el reflejo del espejo, tratando de enfocarse en su rostro sonrojado, con sus ojos brillantes y luciendo frágil pese a todo, y no en su verga que parecía crecer con las palabras de cariño de Tom.
—¿En serio me amas? ¿En serio lo haces, Tom? —cuestionó Bill, sonriendo sin poder evitarlo, sintiendo que iba a ser capaz de llorar de la felicidad en ese momento, acercándose a su hermano agarrándolo por el brazo, pegándose detrás suyo, a lo que Tom se sonrojó más.
—¡Carajo, Bill, sí, te amo pero cúbrete por Dios, estás empujándome tu pene erecto en mi trasero! —se quejó Tom, que esto lejos de desagradarle estaba haciendo que se pusiera aún más duro, por lo mismo se ponía nervioso, aferrándose al borde del lavabo, sintiendo su rostro arder, en lo que pensaba que lo más sensato era simplemente empujarlo y moverlo de allí, pero no podía hacerlo porque su hermano no estaba en sus cinco sentidos, y una parte suya sabía que era porque no quería hacerlo…
Bill dio un brinco, en el que casi se cae, al fijarse que sí, se había “emocionado de más”, erectándose contra el trasero de su hermano que… Bill tuvo que parpadear al fijarse que Tom también tenía un bulto en sus pantalones, ¿estaba en un coma etílico que le estaba haciendo alucinar? No… Realmente Tom estaba excitado, pero su hermano no estaba borracho, estaba vestido y no había relacionado la felicidad por sentirse querido juntamente con su propia calentura al estar ebrio, ¿entonces Tom estaba así por él? ¿Por eso se ponía nervioso por estar presionándose contra su culo?
—También lo tienes erecto —señaló Bill directamente al bulto en los pantalones de su hermano, Tom se aclaró la garganta.
—Métete a la ducha —ordenó Tom, tragando saliva con nerviosismo, en lo que buscaba mantener una expresión estoica, no queriendo responderle a la acusación.
—Ah, no, no —arguyó Bill, en lo que se acercaba a su hermano, para sujetar su cepillo y echarle pasta dental, en lo que comenzaba a cepillarse con el ceño fruncido.
—¿Por qué te lavas los dientes justo ahora? Ve a la ducha, luego puedes lavártelos, o también dentro de la ducha para que la espuma no caiga encima de la ropa —habló Tom, en lo que veía a su hermano hablar sin que se le entienda porque tenía la boca con el cepillo, haciéndolo poner los ojos en blanco—. Termina de lavarte y luego habla —aconsejó el de rastas, haciéndose a un lado, en lo que Bill terminaba de cepillarse, haciendo a un lado su ropa, para escupir la espuma y luego echarse enjuague bucal.
—Listo. Te decía que quería lavarme antes para poder hacer esto… —respondió Bill para luego acercarse a su hermano y besarlo, tomando a Tom por sorpresa, quien retrocedió instintivamente en lo que Bill movía sus labios sobre los suyos, haciendo que el de rastas quedara bajo el chorro de la ducha, mojándolos a ambos.
Bill, con su ímpetu de borracho, totalmente envalentonado, estaba besándolo con ganas, incluso a riesgo de ambos resbalarse y caerse en la ducha, trastabillando en lo que presionaba sus labios contra los de Tom, jugando aunque no fuera correspondido, Bill sentía que si Tom iba a golpearlo después, al menos gozaría de sentir ese piercing en el labio de su hermano, que le jaló con sus dientes, empujando su pelvis contra la cubierta de Tom…
Porque Bill sabía que siempre había anhelado tener un beso de Tom, que este lo besara o golpeara, que le diera la atención que había deseado tener de su parte desde que era un niño… Y era un beso, sólo un beso, donde Tom… Sí, le estaba correspondiendo, de hecho sintió las manos del mayor tomándolo por la cintura, quizá era para evitar que se cayera, no interesaba pero Tom estaba moviendo sus labios al compás torpe que iba manejando Bill, quien sintió que iba derretirse allí mismo por ello, por lo que ubicó sus manos en el cuello de Tom, acariciándole la piel mojada, en lo que Bill empezaba a llorar, en lo que sonreía, al sentir la lengua de su hermano meterse entre sus labios, Tom estaba besándolo, correspondiéndole, ambos bajo el manto del agua, esto era real, no una fantasía de las que solía tener Bill en su fiebre hormonal de deseo por su hermano mayor, no… Estaba pasándole, estaba jugando con su lengua perforada en la boca de Tom, sintiéndolo guiar en aquel beso, porque era evidente que el de rastas tendría más experiencia que Bill, cuando se separaron por aire, aún mojándose bajo el chorro, es que el de rastas lo miró acezado, con el brillo en su semblante y los labios entre abiertos, que se relamió.
—Estoy empapado —dijo Tom.
—Ambos lo estamos —acotó Bill, sonriéndole en lo que sentía más sobrio por el agua recorriéndole.
—Pero tú estás desnudo y yo no… Mierda. Tendré que poner todo a lavar, Bill… —empezó a quejarse Tom, aunque no con la misma rabia de antes.
—¿Vamos a hablar en vez de besarnos? Déjame seguir besándote y mañana nos preocuparemos por lo demás —pidió Bill sintiéndose muy deseoso por besar a su hermano, sin esperar respuesta para volver a besarlo, presionándolo contra las baldosas de la ducha.
—¡…Ohmp! Espera… Bill —interrumpió Tom el beso, separándose de su hermano—. No es que no quiera, sólo que nos vamos a enfermar, carajo. Déjame poner todo a lavar, y vamos a mi habitación, y es una orden —soltó con seriedad el de rastas, porque aún iban a regresar sus padres, aunque por la hora probablemente volvieran en la mañana, pero tenía que poner todo en orden para ese momento.
Ya no iba a cuestionarle nada a Bill, que le hizo un puchero, besándolo en la mejilla, y luego en su cuello, con Tom dándole un golpe en la coronilla a su hermano menor.
—Te estoy en serio, carajo, vámonos —repitió Tom, en lo que Bill se frotaba su cabeza, pero sujetaba la toalla, poniéndosela en la cintura, en lo que veía cómo Tom se desplazaba por toda la casa, quitándose la ropa, poniéndola a lavar, junto con la ropa de Bill, vistiéndose con ropa seca, limpiando la superficies que dejó manchadas Bill, en lo que el menor se iba a su propia habitación primero, para traer su pijama y bóxers, y después ir al cuarto del mayor.
Tom cuando entró a su habitación, lo observó a Bill con el cabello mojado pero en bóxers limpios, en lo que olisqueaba su almohada, y Tom sabía que era su por olor, por la forma en que estaba frotándose contra su colchón, su hermano menor era un degenerado, aunque no se quejara.
—¿Te interrumpo tu sesión amatoria con mi almohada? —cuestionó Tom en tono burlón, en lo que le ponía el seguro a la puerta.
—Tom… Ven aquí… —pidió Bill, girándose para verlo, en lo que Tom se iba desvistiendo, quitándose las prendas, teniendo las rastas caer sueltas sobre sus hombros, dirigiéndose hacia Bill, quien sintió cómo se le secó la garganta con la imagen de su hermano con su cuerpo desnudo en todo su esplendor, cómo es que el mayor sí cultivaba su figura, a diferencia suya, que no se ejercitaba, y que si engordaba, sólo se iba a sus cachetes y no de forma adecuada distribuyéndose por toda su complexión.
Bill fue consciente de que debía quitarse los bóxers, cuando Tom le sujetó la cinturilla y empezó a bajárselos, liberando su erección, y dejándole un beso en la cabeza, que hizo que Bill se arqueara al sentir los labios del rubio sobre sí mismo.
—Tom… Uhm… —soltó Bill en un gemido, en lo que su hermano mayor sujetaba la base de su erección, y pasaba su lengua por encima de su pene, sin dejar de verle, y es que Tom no podría hacerlo sin observarlo, porque había deseado tanto a su hermano menor, imaginándose que sus ligues eran él, que ahora que iba a hacerlo, realmente tener sexo con él, Tom necesitaba mirarlo en todo momento, haciéndolo sin ningún tipo de barrera, porque siempre se cuidaba con sus ligues, haciéndolos que usaran condones con él hasta para las mamadas, pero ahora no, quería sentir en toda su extensión la hombría de su hermano, incluso estuviera pésimo lo que iba a hacer, porque Bill era su hermanito, quien era cuatro años menor, sin embargo, no era que estuviera forzándolo, de hecho Bill se aferró a sus rastas, empujando su pelvis para metérsela más profundo.
Y es que Bill también tenía deseos por Tom desde siempre, cosa que Tom no sabía, pero ahora descubría que sí, así que tendrían que ser precavidos, pero disfrutarían de esta noche donde podían permitirse ser libres, sin cuestionamientos de lo moral…
Tom siguió chupándolo, de arriba abajo, regodeándose con cómo Bill gemía o siseaba, temblando bajo suyo, pulsando contra sus labios, dentro de su boca, saboreando el almizcle de su hermano, en lo que se grababa en su retina las expresiones de placer que tenía su hermano menor.
Cuando Bill se corrió con fuerza dentro de la boca de Tom, este tragó todo, separándose, relamiéndose los labios, quitándose el excedente con la lengua, en lo que veía a Bill con su pecho alzándose, sonrojado y agitado por el reciente orgasmo.
Pero Bill lo jaló para que Tom se ciñera sobre él, besándolo, porque Bill amaba besar a Tom, incluso aunque supiera a su propio semen, pero al menor no le interesaba, sólo sabía que tener la misma lengua que había estado haciéndole ver estrellas hace un momento alrededor de su verga, ahora estaba estremeciéndolo, haciéndolo endurecer nuevamente, en lo que se empujaba contra la erección de Tom, quien estaba con su polla caliente y oscura por la excitación que lo tenía en vilo, a punto de correrse pero sin conseguirlo al no tocarse, porque claro que había disfrutado hacerle el oral a Bill, por ello su deseo había ido al aumento, pero aún no la estaba atendiendo apropiadamente.
—Tom… Por favor, nunca me dejes, ya no puedo estar sin besar tus labios —susurró Bill cuando se separaron por aire.
—Tendremos que mantenerlo oculto, Bill, porque no podemos decírselo a nuestros padres, pero tampoco puedo estar sin besarte, así esté mal por ello —farfulló Tom, para besarle la quijada a su hermano.
Bill sonrió feliz, en lo que Tom lo besaba por su cuello, y claro, Bill también quería probar cada parte del cuerpo de su hermano, pero por ahora sólo se dejaba hacer en manos del mayor, quien se removió para abrir su cajón y sacar un tubo de lubricante, en lo que Tom puso aquel gel sobre sus dedos, y los dirigió detrás suyo, boqueando ante la presión que ejercía en su propio agujero, con Bill mirándolo atento, sintiendo cómo se le secaba la garganta, y su miembro se ponía aún más duro al ver al rubio seguir penetrándose a sí mismo con sus dígitos, que claro, no veía a los dedos hundirse en el interior de Tom, pero por el sonido de humedad, y los movimientos, era más que claro lo que estaba pasando, y cuando Tom se mordía el labio inferior, viéndolo con fijeza a su hermano al hacerlo, hacía que Bill sintiera que iba a correrse nuevamente sólo con aquellos ojos brillar en deseo, viéndolo con hambre, en lo que seguía dilatándose a sí mismo para recibir a Bill.
Cuando Tom estuvo listo, es que puso lubricante en su palma para masajear el miembro de Bill, quien siseó al sentir la frialdad del gel alrededor de su caliente polla, en lo que mecía sus caderas, pero Tom lo dejó, porque sólo era para embadurnarlo no para que se corriera, ya que esta vez quería que Bill se viniera dentro suyo, pero no en su boca, sino sentirlo en su culo.
Lo ideal habría sido que su primera vez la tuvieran en la posición de misionero, viéndose y besándose frente a frente, pero Tom no tenía planeado hacer aquello ahora… Por lo que Tom le sonrió de medio lado, dándole la espalda, en lo sujetaba el miembro de Bill, pero para ir sentándose encima suyo, arqueándose sobre Bill, boqueando al sentir cómo es que la virilidad de su hermano menor lo llenaba bien, hasta que se sentó por completo en el regazo del de cabello azabache, girándose para observarlo, en lo que sujetaba su propia erección, deleitándose con Bill jadeando, en lo que Tom empezó a mover las caderas, haciendo que Bill entrara y saliera, pero sin salirse del todo, en lo que iba dándole en la próstata, aunque fuera en sí Tom quien estaba manejando todo, guiándolos a ambos en aquella faena.
Bill estaba totalmente embelesado con la visión de la espalda trabajada de su hermano, su culo respingón frente a él, que tuvo que tomarlo por las nalgas, en lo que veía cómo Tom seguía montándolo, pero viéndole de soslayo en lo que seguía penetrándose a sí mismo.
Bill iba a correrse con aquella visión… Tom era realmente hermoso, con sus rastas rubias, su cuerpo sudando, su espalda baja quebrándose, con Bill ahora tomándolo por las caderas, en lo que sentía aquella estrechez envolverle… Era el cielo definitivamente…
Esa mirada coqueta y traviesa, la forma en que Tom se mordía el labio, haciéndolo saber que era quien estaba en dominio, manteniendo ese ímpetu y agresividad que tenía siempre, pero ahora canalizándolo al estar allí, usando a Bill para buscar su propio placer, en lo que se tocaba el pene, masturbándose con fiereza, sin importarle que casi estuviera por torcerse el cuello de mantenerlo en aquella posición incómoda, pero tenía que ver a Bill… Era Bill, era su miembro el que estaba haciéndolo llegar al cielo, eran sus manos las que se aferraban a sus caderas… Era él.
Tom apretó más su interior cuando se vino contra su mano, haciendo que Bill soltara un sonoro gemido para correrse dentro del culo de su hermano, haciendo que Tom jadeara al sentir cómo había palpitado Bill dentro, las contracciones de su verga latiendo en su interior hicieron que saliera otro chorro contra su mano, al considerarlo muy excitante, el percibir aquella sensación cálida dentro de trasero.
Tom se levantó, con el culo chorreando de la simiente caliente de su hermano, para ubicarse al costado de Bill, en lo que lo abrazaba y dejaba un beso corto en los labios.
—Tenemos que dormir, ¿está bien? Para al menos descansar algo —masculló Tom contra el rostro de Bill.
Bill asintió con sumisión, en lo que Tom los cubría a ambos con la colcha, al menos si sus padres querían preguntar algo, diría que Bill estuvo mal y por eso durmieron juntos, sin sospechar nada más.
Bill sonrió entre sueños, pensando que Tom no lo había golpeado, sino besado y hecho el amor juntos, por lo que sentía que su corazón iría a explotar de felicidad por ello.
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