Fic de Sebastian14

Capítulo 1: Bill

Bill era un hermoso chico de aproximadamente 18 años de edad, su cabello era muy largo, lo tenía hasta la cintura, era de un color muy negro y lacio, sus ojos eran de color miel claro, su piel era tan pálida como la misma porcelana y lucía tan suave como la misma seda. Su cuerpo y su rostro todo en él lucia tan hermoso y frágil.

En el pueblo siempre se hablaba de él, porque aparte de ser extremadamente hermoso era muy amable, con  una actitud 100% positiva. Además de que tenía muy buenas y  finas habilidades para la costura, poseía mas pretendientes que nadie en ese lugar, la mayor parte de los chicos y chicas se moría por él, menos una persona, su amado, quien apenas si sabia quien era él ¿Cómo era eso posible?

 

Por Bill.

Como ya era costumbre para mi, me levanté temprano y me dirigí a mi trabajo recibiendo muchos halagos y uno que otro ramo de flores por mis queridos pretendientes, no es que me molesten sus atenciones, por lo contrario me hacen sentir mucho mas hermoso y deseado de lo que se que ya soy, lo que pasa es que la mayor parte de los chicos y chicas se mueren por mi en el pueblo y él ni se entera quien soy…—Pensé algo dolido al momento de entrar a la sastrería.

 

—Bill, que bueno que estas aquí. —Dijo Simone la dueña de la sastrería con una hermosa sonrisa, yo le calculaba como los 32 años era algo bonita—. Tenemos mucho trabajo el día de hoy.

 

—Está bien. —Le dije dulcemente al momento de entregarle los 6 ramos de rosas rojas que me obsequiaron.

 

—¿Y esto? —Me dijo muy sonrojada.

 

—Son para la jefa mas amable y linda de todas. —Le dije dulcemente y ella se sonrojo.

 

—G-gracias.—Respondió tímida.—Pensándolo bien, me encargaré de la mayor parte del pedido, tú solo termina aquel vestido de noche. —Me dijo muy sonrojada mientras me señalaba un vestido a medio terminar.

 

—No hay problema, pero no es justo que trabajes más de la cuenta, tan pronto termine iré a ayudarte. —Dije firmemente.

 

—De acuerdo… —Dijo mientras ponía las rosas en agua.

 

Yo solamente me dediqué a tomar el vestido y a terminarlo.

 

—Eres muy rápido. —Me dijo tan pronto terminé el vestido, no habían pasado ni diez minutos de cuando me lo entregó.

 

—Es mi trabajo. —Le dije amablemente al momento de recoger mi cabello con una liga.

 

—Eres muy hermoso, Bill, en el pueblo todos te aman, tienes pretendientes por doquier…dime, ¿hay algún afortunado o afortunada entre ellos, que se haya robado tu corazón?


—Si…hay alguien pero…»A pesar de tener a alguien como yo, él nunca viene a mi».—Dije algo molesto.

 

—Estoy segura de que se hace del rogar.—Dijo Simone tan segura de si, que casi me convenció.—Bill eres un chico muy pretendido por muchas personas, seguramente quiere que lo busques a él y quedar como…

 

—Tal vez tengas razón pero…

 

—¿Pero?

 

—Pero tengo que concentrarme en mi trabajo, llevo mis tijeras en una mano…Las tijeras de coser que mi madre solía utilizar, mientras más se les afila, mejor cortan.

—Es verdad…no hablemos de esa persona tenemos mucho trabajo.—Dijo Simone al momento de regresar a su trabajo.

Al día siguiente.
Hoy fue un día muy diferente a los demás. El vecindario parecía el mismo de siempre, lleno de chicas y chicos que esperaban verme pasar por ahí para llenarme de halagos y obsequios, pero hoy fue algo diferente, lo vi hoy en la calle principal, con una linda chica de cabellos rubios y largos y un bonito cuerpo «¿Quién era esa chica a su lado?».

 

Ella vestía un hermoso pantalón negro, muy ajustado que marcaba perfecto su cuerpo. El parecía muy amable con esa mujer, no pude soportar mas verlos así, di la vuelta y fui casi corriendo a la sastrería, tenía que tener mi mente ocupada en otra cosa que no fuese mi ¨novio¨ con alguien mas…

 

—Bill, cariño, ¿qué pasa? —Me preguntó Simone al verme llegar con el rostro bañado en lagrimas.

 

—Nada.—Dije fríamente.— Iniciemos nuestro trabajo. ¿De acuerdo?—Le dije al momento de darle una sonrisa falsa.

 

—S-si. —Dijo no muy convencida al momento de darme algunas telas.— ¿Seguro que estás bien?

 

—Un poco…pero eso no importa, tengo que concentrarme en mi trabajo, llevo mis tijeras en una mano, las tijeras de coser que mi madre solía utilizar, mientras más se les afila, mejor cortan.— limpié mis  mejillas llenas de lagrimas, comencé a cortar y a coser.

 

Al día siguiente.

Hoy dormí mejor que nunca, después de lo de ayer hoy me sentía realmente feliz y muy ansioso de ser halagado por los demás. Me arreglé lo mejor que pude, alacie mi cabello, me puse un pantalón de mezclilla ajustado con una camisa blanca igual de ajustada, me maquillé con mucho cuidado y me puse algo de perfume antes de salir.

 

Pero para mi sorpresa, el vecindario parecía inquieto el día de hoy, algo alborotaba a los demás, parecía como si hubiera habido un crimen.—No puede evitar sonreír al ver el cuerpo sin vida de la chica que ayer acompañaba a mi amado.

 

—Pobre chica, su rostro fue cruelmente cortado como con una especie de navaja.—Escuché decir a un policía.

 

—¡Pero que horrible! —No pude evitar hacer mi papel del chico indefenso y asustado ante tal escena.

 

—Bill hay un asesino suelto. —Dijo un chico al momento de tomar mis manos, cosa que molestó a algunos, por lo que noté.

 

—Es verdad, ya no es seguro que vayas a tu trabajo solo. —Dijo otro chico algo mas lindo apartando al anterior.

 

—Sales muy tarde de tu trabajo…eres presa fácil. —Dijeron otros tres.

 

—¡Permíteme cuidarte! —Dijeron la mayoría de los chicos que se encontraba ahí.


—Es muy amable de su parte. —Dije realmente alagado y feliz.—Pero también soy un chico, puedo cuidarme solo. —Dije al momento de seguir mi camino, pero algo me distrajo al faltar unos minutos para llegar a la sastrería, lo vi a él enfrente del puente. «¿Quién era esa chica a su lado?» Parecía deprimido hoy y junto a él, se encontraba una chica consolándolo, de cabello negro casi tanto como el mío, solo que ella lo tenía un poco mas abajo de los hombros.— Ah, entonces ese es el tipo de chica que te gusta. —No pude evitar pensar algo celoso al momento de ir casi corriendo a la sastrería.

—Bill, ¿ya supiste lo que paso? —Preguntó Simone muy preocupada al momento de abrazarme tan pronto entré a la sastrería.

—Si… es horrible.—Le dije al borde del llanto. Se consiguió un reemplazo muy rápido. Pensé realmente triste al momento de aferrarme mas a mi jefa.

—Lo se —respondió ella al momento de separarse de mi.—Pero no pensemos en eso, hay que distraernos con trabajo. —Dijo con el mismo tono amable de siempre.

—Es verdad…hay que hacer algo productivo en vez de llorar. —Dije al momento de tomar unos vestidos a medio terminar, tenía que concentrarme en mi trabajo, llevo mis tijeras en una mano, las tijeras de coser que mi madre solía utilizar, mientras más se les afila, mejor cortan. Con mis ojos rojos hinchados comienzo a arreglar los vestidos frente a mi.

Al día siguiente.
El día de hoy me levanté mas temprano de lo normal, fui con el peluquero a que cortara mi largo cabello, me ha quedado muy lindo, ahora lo tengo un poco mas abajo de los hombros, me arreglé de la misma forma que el día anterior, mentira, creo que esta vez quedé mejor.
Salí de casa y me dirigí a mi trabajo, pero al pasar por el vecindario me di cuenta de que esta vez todo el mundo se encontraba mas inquieto y desesperado, parece que hubo otro crimen.

—Pobre chica, a esta no solo le destrozaron el rostro, también le arrancaron el cuero cabelludo. —Dijo el policía al momento de cubrir el cadáver.

—Dios, otra victima. —Dije con los ojos vidriosos al momento de llevar una mano a mi boca.

—Tranquilo, Bill, a ti no te pasará nada. —Escucho que dicen los mismos chicos del día anterior, los cuales insistieron en acompañarme a mi trabajo. Todo marchaba muy bien, jamás había recibido tantos halagos durante al camino a mi trabajo, tal vez sea porque jamás he dejado que nadie me acompañe.

—¿Pasa algo, hermosura? —Me dijo uno de los chicos al momento en el que paré en seco…lo vi frente ala joyería. «¿Quién era esa chica a su lado?»
La chica parecía demasiado joven, pero él le compró una gargantilla de plata.

—Nada. —Dije ocultando muy bien mis celos.—Es solo que me encantan las gargantillas.—Dije sonriéndoles dulcemente al momento de seguir.

—¡Bill, cariño! —Dijo Simone al momento de abrazarme de la misma forma que el día anterior.—Ahora si tengo miedo, ¿qué tal si la siguiente victima soy yo? ¿o peor… tú? —Dijo realmente angustiada.

—Tranquila…no dejaré que nada te pase.—Le dije dulcemente.—Yo soy el chico aquí, así que te cuidaré. —Dije firmemente y ella se sonrojó.

—Pero… ¿quien te cuidará a ti? —Preguntó tímida.

—Mis pretendientes. —Le dije al momento de señalarle la ventana.

—Wow…eso si es protección. —Dijo al momento de reír, la verdad era que los chicos se encontraban cuidando el establecimiento desde afuera, algunos de ellos con bates.

—Bien, ahora amiga y jefa mía a trabajar. —Le dije amablemente.

—Si tienes razón. —Me dijo aun sonrojada al momento de entregarme algunas telas.

Yo solamente suspiré y traté de sacarme la imagen de mi amor con alguien mas, tenía que concentrarme en mi trabajo. Llevo mis tijeras rojas en una mano. Las tijeras de coser que mi madre solía utilizar, mientras más se les afila, mejor cortan…—Esto es extraño, ¿Eran mis tijeras de ese color?

—¿Pasa algo, cariño? —Me preguntó Simone amablemente.

—Nada…—Le dije al momento de trabajar duramente.

Al día siguiente.
—Otra victima se encontró en el pueblo, pero esta vez su cuello se encontraba destrozado, no hay pistas nadie sabe quien es el responsable. —Le comenté a mi hermano mayor, Tom, al momento de servir el almuerzo, ese día Simone me había dado el día libre.

—Si, algo escuché, pero dime… ¿como te fue con él? —Me preguntó sin muchas ganas.

—Horrible. —Me quejé.—El día de ayer me lo encontré en la hora de salida…— «Hola, es un placer conocerte» dijo, era como si estuviera hablando con un extraño.

—Ese tipo si que merecía morir. —Dijo Tom al momento de entregarme mis tijeras.

—¿Y esto? —Le pregunto sin mucho interés.

—Las afile para ti, últimamente perdieron filo. —Dijo al momento de leer el periódico en el tenía el titular de: Una familia de tres hermanas y un hermano mayor fueron asesinados por un arma no identificada, lo raro es que no los mataron al mismo tiempo, sino a uno por día. 

—Sabes Tomi… Las tijeras están hechas de dos hojas… Ellas llevan a cabo su tarea juntas, rozándose una con la otra. Al igual que una pareja casada que se lleva bien.

—Eso lo se. —Me dice ocultando su sonrisa con el periódico.

—Gracias por encargarte de ellas. —Le dije al momento de tomar sus manos.

—Para la otra, infórmate bien, mira que al final las pobres resultaron ser sus hermanas.—Me dijo a modo de regaño.

—No te preocupes que ahora me gusta alguien mas y está soltero, sé que me ama, ya me lo ha dicho y me lo ha demostrado. —Le dijo felizmente.

—¿Otro? —Dijo claramente celoso.

—Ajam… ¿y sabes qué es lo mejor de todo? —Le dije al momento de sonreírle dulcemente.

—¿Qué? —Preguntó sin muchas ganas.

—Que eres tú —respondo en un tono seductor.

—¿E-en verdad? —Dice mirándome con los ojos ilusionados.

—Te amo. —Le dije en un susurro al momento de besar sus labios.

—No más que yo. —Me dijo al momento de besarme con mas hambre.

Continuará…

¿Quién pensó que el inocente de Bill era el asesino? ¿Alguien se imaginó que Tom era la persona que Bill amaba? ¿Les pasó por la cabeza que Tom matara a esas chicas? ¿Alguien dejara un comentario? Todo es un misterio xD

por Sebastian14

Escritor del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!