Fic TOLL de unicornlitz

Capítulo 13

—Pesas.

—Mmm…

—Estoy hablando en serio, pesas, demasiado para ser tan delgado… quítate de encima Bill.

Mi novio gruñe sobre mi cuello.

—Muévete o te tiro al piso.

—Cinco minutos más.

—Puedes seguir durmiendo, pero suéltame.

—No, quiero dormir contigo.

Nuestra cama es enorme no existe nada mejor que una cómoda king size sin embargo, Bill prefiere dormir en la orilla de mi lado pegado a mí como sanguijuela. Mi novio duerme aferrado con su brazo de hierro sobre mi cuerpo, cuando dormimos tiende a enredar su pierna y brazos sobre mi dejándome sin escapatoria, en ocasiones me hace sentir como un enorme oso de felpa.

Comienzo a mover mi cuerpo lejos tratando de liberarme del abrazo de Bill pero solo consigo que él se aferre más. He practicado muchos años la paciencia de otro modo ya le habría dado un buen golpe…

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Paciencia Tom…

—Suéltame.

—No, ¿a dónde vas? Es muy temprano y es sábado.

—No te importa a donde vaya— me quejo irritado.

—Lo hago, eres mi novio y parte de mi vida— responde Bill con calma.

Logro girar mi cuello para percatarme que Bill tiene los ojos cerrados y una sonrisa de autosuficiencia, él, muy astuto cree que la situación es divertida, solo me hace sentir más irritado.

Durante nuestro primer mes juntos he tenido que aceptar el hecho de que Bill es una persona muy cariñosa, él necesita del contacto físico constantemente para sentirse bien y demostrar amor. Tres días atrás tuvimos una fuerte discusión porque no le permití tocarme, en ese momento me encontraba de muy mal humor y no quería desquitarme con él pero el incomprensible de mi novio se molestó y al final terminamos discutiendo por, según él, “aburrirme”, fue estúpido y el enojo duró alrededor de 3 horas porque el señor se encerró en su habitación.

Pequeñas cosas molestan a Bill y he tenido que ir aprendiendo, al final del día de eso se trata una relación, ya no son solo tus necesidades ahora también deben preocuparte las de tu pareja. En toda mi vida nadie me enseñó como poner a alguien antes de mí o incluso a amar, y aunque me irrito fácilmente cuando Bill me tiene atrapado con su enorme cuerpo, trato de comprender que él me ama y necesita estos momentos. Él es el único al que permito hacer esto.

—Ya pasaron los cinco minutos— anuncié contemplando el rostro de Bill. Ojos cerrados, labios levemente entreabiertos, sin una pizca de maquillaje y por supuesto, ese leve sonrojo en sus mejillas…

Bill abre los ojos con pereza y atrapa mi mirada, lo que provoca que él sonría —Está bien.

—Te toca hacer el desayuno.

—Lo sé— respondió soltando una risita.

Bill finalmente me suelta, se deja caer sobre la cama y estira su delgado y apetecible cuerpo soltando ligeros sonidos de gusto. Me siento embelesar, no puedo creer que otro ser humano pueda hacerme sentir tanto con solo ser él mismo. Apoyo mi cabeza sobre su pecho, respiro sobre su camisa de pijama el agradable aroma de mi novio y mi mano acaricia con parsimonia sobre la zona que se encuentra su corazón sintiendo el suave latir sobre mis dedos.

Oh, vamos… no puedo controlarme, ¿ya?

—¿Cinco minutos más?— inquiere Bill con esa voz tan suave que aumentó el hormigueo en mi estómago.

Asentí y Bill se echa a reír, ahueca mi rostro con su mano y comienza a besarme. Sin duda alguna serán otros cinco minutos más…

No es ningún secreto que desde hace una semana Bill y yo vivimos juntos en su departamento. Fue una decisión bastante razonable sobre todo cuando él se la pasaba en mi casa, su departamento es espacioso y se encuentra casi en el centro de la ciudad. Fue divertido como Bill contrató al día siguiente un camión de mudanza, para la tarde de ese día ya me encontraba instalado en su departamento, no existe nadie más eficiente que el joven Trümper.

Aún cuando dormimos y pasamos el tiempo juntos, Bill ha sido muy considerado en brindarme otra habitación para meter mis pertenencias, y darme lo que más valoro: mi espacio.

Nuestra rutina se ha transformado en pasar el mayor tiempo posible juntos debido a que ambos tenemos responsabilidades. Durante esta semana, Bill ha tenido que viajar dos veces para participar en sesiones de modelaje, ya que le pidieron que representara una nueva campaña, que ha sido un éxito. Varios empresarios han mostrado interés en colaborar con él debido a su creciente popularidad como modelo. Estoy orgulloso de su esfuerzo y, aunque su trabajo me quite un poco de su compañía, vale la pena verlo tan satisfecho con lo que está logrando.

Es sábado, ambos nos quedamos en casa, así que después de desayunar decidimos salir a dar un paseo por ahí, cogidos de la mano porque él así lo quiso. No se en que momento llegamos al centro comercial, pero ya estamos dentro de una gran boutique. Bill mira cada cosa con añoranza, lleva tantas prendas colgando de sus brazos, cada cosa que ve y le encanta, la lleva. Lo malo de esto, es que quién termina pagando y llevando esas miles de bolsas, soy yo, pero no me quejo, esa sonrisa en su rostro me hace olvidarme de cualquier cosa y… maldición, ¡qué me vuelve loco! débil…

Estamos dentro de un bazar, Bill ve cada cosa con una mueca, nada le agrada pero no deja de buscar alguna cosilla… así hasta que su sonrisa vuelve…

—¡Mira, Tom!— señala un estante con varias tazas de café, con dibujitos animados —Oh, que monos…— cogió uno con el dibujo de Bob esponja —¿Podemos llevarlo?

Alzo mis hombros —Como sea…— Bill pone los ojos en blanco y deja la taza en su lugar, le miro con el ceño fruncido —¿No lo llevarás?

Se cruza de brazos —No te gusta, ¿Por qué lo llevaría?

—porque a ti te gusta…

—¿Y? Quería llevar esos dos…— señaló el de bob esponja y otro con el dibujito de Patricio —…pero, no te gustan…

Ruedo los ojos y sonrió —Eres un tonto, llévalos, me da igual, si te gusta está bien…— “con tal de verte sonreír soporto lo que sea…”

Bill sonríe levemente y agarra ambas tacitas y las coloca dentro del carrito que, obviamente, empujo yo.

—Vamos a la boutique, de nuevo— alzo una ceja —¿Qué? solo iremos a ver…

—Ajá…— “miéntele a quién quieras, Billie. Pero no a mí, te conozco como a la palma de mi mano” —pagaré ésto.

Las bolsas aumentan y mis brazos duelen, joder, son más de cinco bolsas. Estamos frente a la boutique de nuevo, está vez decido esperar en la entrada del local con las miles de bolsas en el suelo. De brazos cruzados observo mis zapatos como si fuesen algo increíble, por casi media hora, hasta que escucho la conocida y escandalosa risa de mi novio, ladeo la cabeza para mirarle. Llevaba muchas prendas en sus brazos, iba a acercarme para ayudarle pero, en ese momento capto que viene acompañado de una chica con la cuál charla animadamente y me detengo de inmediato. Y es hay cuando de repente la conversación fluye hasta mis oídos…

—No pensé que te encontrarían por aquí, billa…— ¿Billa? ¿Que mierda? —…¿de shopping?

Bill asiente.

—Sí, ya sabes, lo hago cada fin de semana— respondió Bill.

—Oh, vaya. Deberíamos planear una salida juntos, podríamos acompañarnos mutuamente mientras vamos de compras, y no sé… quizás aceptes mi invitación a tomarnos una taza de café por ahí cerca y… conocernos.

Cada palabra me hace sentir como si alguien me apuñalara el corazón. La idea de que Bill pase tiempo con ella me enciende una ira que apenas puedo contener. Es como lo que me sucedió aquella noche en el club, tras lo que Mark me había dicho, sobre aquél supuesto beso entre mi novio y él ~cosa que no le mencionaría nunca a mi novio, después de todo, sucedió antes de que lo nuestro comenzara~. Bufo.

Sé que soy impulsivo y que dejarme llevar por esos sentimientos no es la solución. Respiro hondo y trato de calmarme.

Bill suelta una risa ligera —Con todo respeto, Kathe, ambos sabemos que eso no sucederá.

—No importa, yo no soy una persona celosa— la voz de la chica de repente cambia de formal a seductora.

Mi cuerpo se tensa, me quedo de pie, mirando a Bill, con la mandíbula tensa y una mirada amenazante, él se ha dado cuenta de mi postura y sonríe ampliamente.

—Mi novio si lo es, podría acabar muerto— respondió Bill.

—Una lastima— dice ella.

Ambos hablan de otros detalles entonces Bill paga la cuenta con mi tarjeta de crédito, se despide de la chica con un beso en la mejilla y camina hacia mí, mantiene una expresión socarrona observando solo mi reacción. Me he quedado ahí, en medio de la entrada de la boutique como estatua porque si me acercaba más podría haber matado a alguien con miles de ojos a los alrededores, no creo que eso sea buena idea, pero sabiendo mi temperamento podría convertirlo en la primera vez sin importarme nada. Un momento después puedo moverme y me acerco hasta Bill. Él solo me observa ocultando su diversión.

—Recuérdame que es una compañera o de otro modo su cuerpo podría acabar “sin vida” debajo de un puente— digo deteniéndome frente a él y arrebatándole las bolsas que me tendía.

—Es una compañera, Tom— dijo Bill de inmediato.

—Es tu culpa por ser tan guapo— me quejo entrecerrando los ojos.

Bill se echa a reír. Corto la distancia acunando sus mejillas con mis manos y le beso en los labios, si me preguntan amo el sabor de sus labios, maldición, son exquisitamente tentadores, imposible contenerme de querer besarle sin fin. Automáticamente Bill rodea mi cuello con sus delgados brazos con parsimonia y me atrae cerca, la punta de su lengua acaricia mi labio inferior y separo mis labios un poco dejándole entrar, dejándole el control absoluto. Por falta de aire es obligatorio separarnos, su sonrisa aún en su rostro me indica que le gusta el hecho de que este reclamándolo lo cual se vuelve una tarea cada más y más repetitiva, desconocía que tantas personas querían u deseaban a Bill.

Agotador.

Suspiro profundamente y le sonrió, en ese momento mi móvil vibra y sin apartar mi mirada de sus hermosos ojos saco el aparato del bolsillo de mi holgado pantalón y lo enciendo observando el mensaje, ese que no recibía desde hace ya, un par de meses… mi expresión cambia a una preocupada.

—¿Qué sucede?— pregunta Bill, acomoda la bandana que yace en mi frente y me mira con el entrecejo levemente contraído.

—Es la enfermera que se encarga de mi mamá. Necesitan que vaya al hospital.

Bill frunce el ceño —¿Quieres que te acompañe?

—No es necesario, pensaba ir la otra semana de todos modos.

—¿Seguro?

Bill me mira mostrando preocupación.

—Sí, he hecho esto muchos años. Estará bien— consolé acariciando su mejilla.

—Si necesitas mi ayuda…

—Serás al primero al que llame— respondí rodando los ojos.

Bill suspira y me abraza por la espalda cuando comienzo a alejarme para tomar el resto de las bolsas e irnos a casa.

Al llegar allí, lo primero que hago es cambiarme de ropa y buscar las llaves de mi auto, Bill muestra resistencia a dejarme marchar, pero es un asunto bastante triste del cual no quiero que sea testigo. Él tiene una vida normal, no necesita que sea distorsionada por mi familia.

Sin embargo, los problemas no empezaron a venir de mi familia sino de otro lado.

Una vez que llegué al hospital, comprendí que tal vez no debí salir ese día o simplemente si debía para ser consciente de que algunas personas solamente están esperando como buitres para comer y hacer daño.

Continúa…

Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉

por unicornlitz

Escritora del Fandom

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