Fic TOLL de unicornlitz

Capítulo 15

El sonido de un televisor en volumen bajo fue lo primero que reconocí, era un programa de esos donde las personas participan para ganar premios.

Abrí mis ojos con pesadez, lo sentía como aquella vez que por equivocación me tomé las pastillas para dormir de mi madre. Luego de que mi visión borrosa comenzó a adaptarse comprendí que la habitación no era familiar y que era de noche, la ventana tenía las persianas abiertas y la lámpara de afuera estaba encendida. Involuntariamente traté de mover mis manos, solo una de ellas lo hizo y estaba ocupada siendo sostenida por alguien. El otro brazo estaba firmemente sujetado con algo.

El cuerpo de alguien estaba recostado en mi cama y aferraba mi mano entre las suyas mientras dormía. Poco a poco mis recuerdos regresaron. Así que perdí la pelea y fui brutalmente masacrado, por lo tanto, me encontraba en la habitación de un hospital.

Maldita sea, Bill me va a querer matar.

Analicé mi cuerpo, todo dolía desde la cabeza hasta los pies, traté de no hacer movimientos bruscos o soltaría gritos. Así que me limité a mover solo mis manos, toqué con suavidad el rostro dormido de Bill, podía darme cuenta de las ojeras bajo sus ojos y sus labios resecos. Tal vez he estado aquí un día o dos. Las caricias suaves lograron hacer despertar a mi novio. Él despertó desorientado por un segundo luego se puso en alerta buscando mi rostro, al darse cuenta que estaba despierto él se sorprendió.

—Hola…— quise decir pero, salió como un gruñido.

Joder, duele incluso hablar.

—Estás despierto— susurró Bill, sus ojos mirándome atentamente como si pensara que es un sueño, luego se levantó —Iré por la enfermera. No te muevas.

—¿A dónde iría?— pregunté ganando otro dolor en mi garganta.

Bill jadeó.

—Cállate. Estoy furioso contigo… lo hablaremos después, espera.

Y Bill salió corriendo por la enfermera.

Una hora más tarde, con unos análisis en camino y unos agujeros en mi brazo izquierdo por tantas jeringas, finalmente la enfermera y el doctor a cargo habían abandonado mi habitación. En realidad no quería quedarme a solas con Bill, sabía que él estaba muy preocupado por mí y su lado sobreprotector iba a comenzar a salir y ante eso aún no estaba preparado.

Inesperadamente su furia no llegó. Bill me ayudó a beber un poco de agua, luego cubrió con una frazada azul mi cuerpo, acomodó mis almohadas y observó que el suero en mi brazo estuviera bajando, después de eso se sentó a mi lado, tomó mi mano y me brindó una cálida sonrisa.

Fruncí el ceño.

—¿Cuántos días he estado aquí?— pregunté, mi voz todavía algo ronca.

Bill apretó los dedos de mi mano.

—Tres días— respondió con suavidad.

Observé su rostro por un minuto. Algo no estaba bien con él. Y fue entonces que sus ojos se enrojecieron y apretó los labios evitando llorar, de inmediato esquivó mi mirada.

—¿Qué fue tan grave?— volví a preguntar.

Esos bastardos…

—Quién quiera que te haya asaltado, te golpeó hasta quebrarte algunas costillas y tu brazo izquierdo, lo más grave fue que te apuñalaron así que perdiste mucha sangre…— murmuró Bill dejando caer aquellas lágrimas que sin duda había estado aguantando.

Los recuerdos de varios hombres golpeándome regresaron a mí. La ira cubriendo mi cuerpo. No tenía sentido que haya sido un asalto, ellos nunca pidieron las llaves de mi auto o dinero.

—¿Quién me ayudó?— me apresuré a preguntar. Recordaba un rostro borroso.

Bill limpió su mejilla con su mano y sorbió de su nariz —Izan. Él llamó a una ambulancia, contó que escuchó como alguien gritaba, cuándo fue a revisar, te vio siendo golpeado, él no pudo meterse hasta que llegaron los paramédicos. Creo que se siente culpable.

—Deberías calmarlo, es mejor que no se haya metido o lo habrían matado— repliqué de malhumor.

—Sí, ya hablé con él. Al principio la policía lo encontró sospechoso pero ahora todo se aclaró.

Arquee una ceja —¿Policía?

Bill asintió apretando los labios evitando llorar de nuevo.

—Llegaste en un estado tan grave que la policía pensó que sería un caso de asesinato…— dijo con la voz entrecortada.

Mi cuerpo ardió por la furia sin embargo la reprimí, no podía moverme demasiado. Mis ojos vagaron por la habitación pensando en los detalles conforme más trataba de recordar, las cosas cobraban poco sentido a lo que me contaba Bill.

Bill…

Él solo se quedaba mirándome mientras su rostro reflejaba alivio. Primero era lo primero. Mi cuerpo dolía pero había pasado peores cosas.

—Ven aquí— ordené, moví mi cuerpo hacia la otra orilla de la cama haciendo espacio para él.

Bill se alarmó poniéndose de pie —¡No te muevas!

—Shhh…— chité tranquilizándolo, jalé de su mano hacía mí —Solo sube, me duele más si estás lejos.

Bill fingió enojo —No está bien, tus costillas todavía se están recuperando.

—Cállate y ven.

Bill vaciló un segundo luego se quitó los zapatos y se subió. Acomodo su cuerpo de lado para abrazarme suavemente con su brazo, colocó su cabeza en mi hombro sano y suspiró. Le recargué la barbilla en su cabeza. De inmediato me sentí mejor, la colonia y el aroma dulce de mi novio me envolvió. Su cuerpo caliente me brindó la calidez que sentí cuando desperté. Si yo hubiera muerto, él simplemente…

Evadí ese pensamiento y acaricié con ganas sus cabellos castaños con mi mano sana.

—Creí que te perdía— admitió Bill sus miedos en voz baja.

—Perdón.

—¿Cómo iba sobrevivir sin la persona que amo? No vuelvas hacerme algo como esto, Tom— dijo Bill atormentado.

—Te prometo que no te haré pasar por algo como esto otra vez.

Bill subió su mano hasta colocarla sobre mi mentón, echó atrás el rostro para mirarme y yo lo imité. Su mirada transmitía tantas emociones principalmente alivio, preocupación, anhelo y enojo. Jaló mi rostro hacia sus labios, nos besamos, pero ninguno cerró los ojos, y en su mirada la desesperación se hizo presente. En ese momento solo importó Bill, comprendí el nivel de angustia por el cual lo había hecho pasar.

Mi mano sana se deslizó hasta sus cabellos dando suaves caricias mientras lo besaba con ternura, quise borrar esa mirada y lo logré segundos después cuando Bill cerró los ojos entregado al beso. Moví mis labios para besarlo de manera apasionada.

—no voy a dejar que pases por algo como esto de nuevo— le prometí mientras lo besaba.

&

[Dos meses después]

La rutina es indispensable para el ser humano, de esta forma puede regresar al mundo real como si nada le afectara. Naturalmente mi cuerpo se recuperó luego de aquel ataque, mis músculos se volvieron más fuertes y aunque el doctor indicó que usara el cabestrillo por otro mes, actuaba como si no fuese importante.

Regresé al trabajo un mes después, agradecí que mi jefe comprendiera mi situación y no me haya echado del trabajo.

Sobre mi ataque, la policía no logró reunir ninguna evidencia sobre el asalto, las grabaciones del hospital psiquiátrico no servían ese día, habían dicho, así que solo lo dejaron como robo. Por otro lado, izan habló conmigo para explicarme cómo fue que se dio cuenta de lo ocurrido, lo perdoné debido a que se miraba atormentado el pobre chico.

La relación con Bill se volvió como cualquier otra, puedo decir que se hizo más fuerte. Al principio Bill no me dejaba fuera de sus ojos incluso una semana después de que salí del hospital tuvimos una pelea donde casi terminamos, el asunto fue que todo se salió de control por nuestro estrés adquirido luego del ataque:

“—Bill, será mejor tomarnos un tiempo. Por lo menos hasta que este asunto se aclare, si ellos están detrás de mí puedo solucionarlo solo. No puedo involucrarte o de otro modo querrán atacarte por mí— dije estresado y de malhumor.

—¿Qué dices..? No logro comprenderlo.

—Terminemos— dije firmemente.

Bill se paraliza, me mira con ojos rojizos y su cuerpo tenso, sin duda piensa que lo he traicionado como los demás.

—¡No pienso dejar que termines conmigo!— gritó Bill enojado, sus ojos rojizos y expresión descompuesta.

—Prefiero que terminemos a perderte de otro modo, ¡¿Qué no lo comprendes?!— grité de regreso, mi respiración alterada”.

Y Bill huyó a su habitación. A pesar de vivir juntos no nos hablamos en dos días, yo dormía en la habitación de invitados. Al tercer día le pedí perdón por ser un idiota y Bill me castigó con su mirada aterradora. Honestamente es lo más estúpido que he hecho durante nuestro tiempo juntos. ¿Terminar la relación? ¡Que cosa más absurda!

Es lunes, así que Bill me trajo al trabajo, él decidió hacer una rutina. Mi auto aún se está reparando por los golpes que sufrió, habría sido más eficiente conseguirme un auto nuevo pero dejarme cuidar por Bill tampoco es mala idea.

El día ha ido lento en el supermercado, cuando reviso mi reloj indica que es mediodía. Con antelación Bill me avisó que no podríamos comer juntos debido a una reunión. Así que ordené comida rápida en mi tiempo de descanso o eso es lo que le indiqué a Chantelle, ya que se ofreció. Después de salir del trabajo le pido ayuda a izan con algo que desde hace días estuve planeando con él y un par de personas que contraté.

He salido por el estacionamiento cerca del supermercado con izan conduciendo un auto rentado a nombre de otra persona. Nadie nos ha visto salir.

Para saber los acertijos debes investigar tu mismo.

Izan conduce el auto por cinco minutos hasta que nos adentramos a una pequeña colonia donde las cosas nos están yendo bien para las personas, es decir, un barrio sin recursos; los “suburbios” de Essen. El auto se detiene, la puerta izquierda del pasajero trasero se abre y una persona es aventada dentro de mi auto. Me quedo en silencio mirando a dicha persona que luce desesperado y gime cuándo cae en el asiento trasero a mi lado.

Se queda quieto cuándo se da cuenta que hay alguien a su lado. Alza los ojos, luce temeroso y cuándo me reconoce comienza a temblar.

—Hola Mark— dije por fin.

—Tom… ¿Cómo es que tú…? ¡No fui yo!— grita histérico desde su asiento.

Ruedo los ojos, desabrocho el cabestrillo que en realidad no necesito ya que mi brazo se curó el mes pasado, y estiró este relajando los músculos. Mark me mira sorprendido.

—¿En qué momento decidiste que era buena idea matarme a golpes Mark?— pregunto dejando salir un suspiro.

—¡No fui yo! ¡No fui yo! Te lo juro… ellos me enviaron vídeos de ti en el suelo con sangre, y-yo no fui Tom— dice Mark histérico, sus ojos lucen rojos y el rostro descompuesto en angustia —Sabía que ibas a venir por mí, yo no tengo ni puta idea porque quieren hacerte creer que fui yo.

Rascó mi cabeza en exasperación. Odio cuando las personas son tan cobardes que no pueden admitir sus errores.

—De acuerdo, digamos que te creo. Ahora, ¿por lo menos sabes quién te envió el vídeo?— inquirí honestamente cansado de su miedo.

—No, al principio creí que eran estos tipos con los que me metí por dinero y cuando les quise pagar ellos dijeron que tú ya lo habías hecho, también me corrieron porque ellos dijeron que tú…— dijo él, sus manos temblando mientras me miraba.

—Sí, algunos tuvieron que desaparecer para que te dejaran en paz Mark.

El chico se estremeció y murmuró bajo —¿por qué harías eso por mí? Si sospecharas que yo te mandé a golpear…

—Eres inteligente— admití sonriendo sin ganas —En realidad necesito un favor de ti.

—¡Lo que sea!

Lo miré un segundo, sin duda él no estaba mintiendo. Mi primera pista fue la frase que me dijeron aquellas personas antes de golpearme, sí lo recordaba solo no quise contarle a la policía. Así que con cada persona con la que indagué, busqué e investigué, explicaban como Mark sabía muchos detalles sobre la vida de Bill y míos pero él no conocía ese tipo de personas. Al principio no les creí, así que hice una visita a los tipos con que se había asociado Mark, resultaron ser solo prestamistas con manejo de violencia hacia aquellos que no les pagaban pero ese era su límite. Moví algunas aguas para que ellos también pagaran por sus acciones, delincuentes abusadores menos o más daba igual.

Así que quedé sin pistas sobre los hombres que me golpearon. Sin embargo, la persona que robó las grabaciones de seguridad del hospital psiquiátrico olvidó que tienen memoria los ordenadores, gracias al hacker que contraté obtuve las grabaciones, sin duda fueron 8 hombres los que me agredieron, también obtuve las grabaciones de un mes entero entre ellas apareció una persona que, se supone, no estaba en el país porque le di dinero para que se fuera lejos y no regresara…

—¿Sabes dónde se esconde Sarah…?— pregunté mirándolo con cautela.

—¿Quién?— respondió Mark temblando y su voz se entrecorto.

Suspiré y saque una fotografía de mi chaqueta azul —Ella.

—Oh, la conozco pero no se llama Sarah, ella es Nathalie Frank— murmuró mirándome confundido.

Sonreí de lado fríamente —Exacto, ¿sabes dónde puedo encontrarla?

—Claro, ella es mi vecina.

Continúa…

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por unicornlitz

Escritora del Fandom

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