
Fic TOLL de unicornlitz
Capítulo 2
El supermercado no estaba tan lleno de clientes, no se oía más que algunas personas caminando por los pasillos buscando que llevar a sus casas mientras rodaban el carrito. Hay una sola cosa en el mundo en lo que soy excelente y es en manejar un ordenador. Me gustan, puesto que toman tiempo, solo hay que saber calcular y que tecla oprimir y se convertía en algo simple.
Y lo simple es perfecto.
Desde la secundaria comencé a esforzarme más en los estudios, así ascendí a estar en el tablero de los mejores estudiantes del mes e incluso conseguí la beca de la universidad en donde estudio actualmente, toda mi vida cambió cuando mi abuela murió dejándome toda su herencia a mí, por ser su nieto preferido, el único que se preocupaba por ella. Claro, aún teniendo suficiente dinero para estar bien de por vida, trabajo aparte en un pequeño supermercado. Para matar el tiempo libre.
Sí, se podría decir que mi abuela me dejó muchos beneficios, como mi enorme casa y muchas cosas más, cosas de las cuales nadie sabia, excepto Bill. Aunque no siempre fue así.
Cuando era niño tuve una madre bipolar que le lloraba cada noche a mi padre, el cual nos abandonó por una mujer rica. Aquel tiempo fue complicado, tenía 15 años y soy hijo único, por tanto, cuidé de una mujer que se rindió, pasaba por episodios de humor constantemente, para mejorar mi niñez también quedé con la responsabilidad de sostener un hogar. Enfrenté la vida tal como me fue dada porque no había a nadie a quién culpar. Estaba vivo con una situación difícil pero no imposible de manejar. Estudié, trabajé, cuidé de una persona hasta graduarme. Al cumplir la mayoría de edad recibí la herencia de la abuela y entonces ya me había vuelto rico. Como no tenía una vida simple, tuve que trabajar más que otros para volverla simple y mantener el equilibrio.
Ese equilibrio dura hasta que veo a Bill.
No puedo controlar nada cuándo estoy con él. No sabéis lo qué es intentarlo e intentarlo y nunca llegar a conseguir eliminar los sentimientos. Mi vida la convertí de complicada a simple. Con Bill se vuelve más y más caótica.
No tengo idea de cuando todo empezó a arruinarse.
Posiblemente ‘arruinarse’ no sea la palabra adecuada para definir una situación que pone en riesgo una amistad de años.
Tal vez fue aquella vez cuándo Bill de nuevo vino a mí y atravesó la puerta de mi casa llorando desconsoladamente.
O aquella otra cuando Mark apareció como acosador para recordarme el pasado.
O mejor aún, cuándo mi propia mente adolescente colapsó llenándose de pensamientos amorosos sobre mi mejor amigo repentinamente.
En realidad no comprendo el amor.
Para mí es un estado bioquímico en el que ingresa el ser humano ante la necesidad de no estar solo, sin embargo vivirlo en carne propia hace querer arrancarlo de cualquier parte en que se esconde, lo peor es, no saber dónde buscar porque se esconde de tal manera que domina cada parte de tu cuerpo, de repente lo sientes en el pecho asfixiante, en el estómago como dulces hormigueos, en los ojos creándote imágenes de esa persona siendo un ser precioso, en la piel exhibiendo un rubor asqueroso e incluso en la entrepierna…
Es una cosa que asusta como el infierno. Sobre todo cuando esa persona es absolutamente perfecta.
Durante años he ocultado y engañado a todos sobre mis sentimientos, iba bien hasta ahora, al parecer mi cuerpo se ha cansado y ha mostrado signos. Y los primeros en notarlo son las personas cercanas a mí.
Andreas ayer vino a verme a la hora de la comida. Todo fue normal hasta que me preguntó como le estaba yendo a Bill, al contarle que ha mejorado, Andreas me aconsejó pedirle que regrese a su departamento o de otro modo podría “delatarme”. Otro ejemplo es Gustav quién me ha estado llamando constantemente desde el domingo.
Tal vez tomar distancia de Bill sea lo mejor, él me afecta de una forma intensa.
Y esa es la razón por la cual pedí trabajar horas extras en el supermercado, Bill se adueñó de mi cama ¿sabéis lo que es dormir al lado de la persona que altera tu cuerpo como si tuviera un control sobre mis estúpidas hormonas? Soy hombre, mi cuerpo está hecho para no ocultar nada si me encuentro en una sobre carga de excitación.
Me estoy volviendo loco.
De repente un golpe en la encimera de la caja me saco de mi ensimismamiento, miro al frente y mis ojos se encuentran con Sarah, ella me mira con un enojo palpable. Alzó una ceja sin entender que hacía aquí y es cuándo Sarah grita histérica, me pongo de pie alejando el taburete y rodeó la caja y la tomó del brazo para salir afuera, ella luce bastante molesta.
—¿Estás feliz ahora? Debí saberlo, estabas ahí enfrente de mí y no pude verlo porque eres muy astuto— acusó ella enojada. Arqueé las cejas confundido, ¿esta borracha? —Esas exigencias sobre mantener todo impecable, los colores idénticos, esa antigua música y no me digas, ¡tu sueño es tener una casa en los suburbios con un enorme patio verde!
Pero, ¿Qué le pasa…?
—Sarah, ¿estás drogada o borracha?— pregunté completamente confundido.
Ella soltó una carcajada amarga.
—¡Ya quisieras! ¡Eso haces todo el tiempo, juzgas y haces prejuicios hacia las personas, pero él no lo ve, por eso trata de colocar cada detalle de ti en su vida!
Mierda, ella esta completamente fuera de sí. Su rostro luce rojo y sus ojos parecen quererse salir de su lugar. Lo que más me preocupaba era que mis compañeros de trabajo miraban de reojo la escenita que montaba la chica. Temía que alguno le fuera con el chisme al jefe, maldición, me quedaría sin empleo y aunque no lo necesitara era lo único que me mantenía distraído.
—Cálmate. No entiendo que…
No me da tiempo a terminar cuándo siento picor sobre mi mejilla, ¿ella acaba de abofetearme?
—Lo sé todo. Sobre ti y Bill— se acercó a mí entrecerrando los ojos —Estas enamorado de él ¡no lo niegues! Bill es un idiota, viví con alguien que quería que fuera tú y ni siquiera lo sabía, ¡¿por qué le hacen esto a los demás?!— gritó enojada.
¿Cómo habrían reaccionado vosotros que son normales? En mi caso, estos asuntos son controlados por mi impulso. Las palabras son como cuchillos, debes pensar dos veces antes de soltar una oración de otro modo podría cambiar la vida de alguien. Y nadie puede insultar a Bill en mi presencia, Miller lo supo a las malas acabando con un brazo roto.
Mi cuerpo reaccionó antes que mi lado racional. Sujeté su brazo levemente fuerte y la acerqué contra mi rostro. Ella se tensó. En ese momento no me importó que todos miraran.
—¿sabes si quiera lo que dices? Estas acusando a Bill de utilizarte, estas difamando su persona enfrente de su mejor amigo— gruñí cerca de su rostro, sus ojos se mueven de un lado a otro asustados, mi mandíbula se tensa —no tengo idea de dónde obtuviste dicha información pero antes de acusar ve a preguntarle directamente a Bill, ¿dónde dejaste tu conocimiento como futura abogada? Me agrediste y tengo testigos— dije señalando a mis compañeros que estaban a los alrededores mirándonos sorprendidos —Más te vale que te disculpes y hables como una persona civilizada o de otra forma terminarás encerrada, tengo mis métodos y ambos sabemos que eso arruinaría tu vida, y no queremos eso, sobre todo alguien como tú ¿no?
Sarah se queda quieta mirándome. No tengo idea que piensa, al verla más tranquila suelto su brazo el cual me aseguré de no marcar. Cuando conocí a Sarah no me agradó, desde el principio su vibra gritaba interés por todos lados. Hay una regla, cuándo tienes amigos, no les ofrezcas consejos si ellos no te los piden primero, tampoco te metas en sus asuntos a menos que sean circunstancias especiales. Y esta lo es.
Saqué mí móvil del bolsillo de mi uniforme y lo encendí marcando al número de Alice, una de mis sirvientas, a los tres tonos ella me atendió —Alice, ordena que transfieran a la cuenta de la señorita Sarah Parkinson una cantidad considerable de dinero para que viva unos días tranquila en Los Angeles, y asegúrate que está sea desbloqueada solo cuándo esté fuera del país— ordené a la sirvienta —ella irá en unos momentos a recibirlo…— Alice accedió con un “como ordene, joven” y corté la llamada.
Esta es la ventaja de contar con mucho dinero. Si Sarah se iba todo mejoraría, ¿No? Además, podría seguir estudiando en el extranjero, no sería difícil, según tengo entendido que es una buena estudiante, y sus calificaciones eran sobresalientes, entonces, no habría ningún inconveniente. Mientras más rápido se fuera, mejor.
—¿Qué estás haciendo?— preguntó Sarah ahora más calmada y mirándome.
—Darte lo que tanto quieres. A cambio dejarás en paz a Bill— expliqué mientras me dirigía dentro del supermercado con ella detrás de mí y me acercaba a la caja. Tomé una pequeña libreta, alcancé un bolígrafo y comencé a escribir con este sobre una de las tantas hojas. Dándole la dirección de mi casa para que fuera y recibiera su tan anhelado dinero. Se la entregué y comencé a jugar con el bolígrafo. Debía calmar mi ira de alguna manera —A una mujer como tú solo le importa el ser utilizada porque le enoja el hecho de no haber sido la primera en sacar provecho. No tengo nada en contra de ti, estaba feliz por ustedes y ahora que estás siendo una piedra en el zapato debes irte. Ambos sabemos que nada de lo que has dicho te lastima.
—Eres peor de lo que él se imagina, no creo que conozca esta parte tuya— dijo Sarah sonriendo sin humor. Cogió el papel y lo guardó en el bolsillo de su pantalón.
—Tampoco fuiste del todo sincera con él, déjate de ser tan hipócrita y vete.
Ella apretó los labios y después se retiró. Pero antes de salir, Sarah se quedó mirándome por un minuto, se notaba que quería hablar más pero no lo hizo.
—Una última cosa Sarah— me acerqué a ella a pasos gigantes —¿quién te dio la información que te hizo actuar como una completa demente?— pregunté en un susurro, el bolígrafo de mi mano comenzaba a pesar demasiado.
—Un hombre llamado Mark— dijo ella simplemente, luego salió del supermercado moviendo sus caderas exageradamente.
Suspiré, ¿por qué me arrastran los ex de Bill en sus problemas? El pensamiento de tomar distancia cada vez se volvía más y más atractivo. Todos tenemos un corazón, un alma y sobre todo un cuerpo que conforme pasa la vida se transforma ya sea para convertirse en una persona buena o mala, en mi caso la vida sólo me exigió seguir avanzando, aunque tenga que lastimar a otros en el camino.
Alejarme de Bill era lo correcto, era lo más sensato que podría hacer, estaría actuando como un verdadero amigo alejándolo de mí para evitar lastimarle, él se merece tanto… yo no soy el adecuado para él y duele pero debo aceptarlo, soy un chico al cuál no le importa los sentimientos de los demás y que es imposible que pueda amar, al menos esa es la apariencia que mantengo ante los demás, ante mi propio mejor amigo, ante mi mismo. Levantarme y verme al espejo a veces me cabrea, soy tan cobarde…
Pero, no soy capaz de amar como Bill lo espera, ¿Como le demostraría mi amor si no se cómo hacerlo? Amar es para valientes, para las personas fuertes que pueden sobrellevarlo y salir ilesos de él, en mi caso, no soy tan fuerte o tan valiente, el amor es un sentimiento que conlleva mucha responsabilidad y sobre todo hay que saber cómo usarlo, como transmitirlo y también, como aprender a dejarlo ir.
Amar es dar a alguien el poder para destruirte, y confiar en que no lo hará. Yo confiaría en Bill ciegamente, y no me importaría que me destruyera, pero, ¿Yo a él? ¿Que tal si hago algo mal y sus lágrimas fuesen por mí? Nunca me lo perdonaría, yo soy su consuelo, no la daga que le apuñala en el pecho para hacerlo sufrir más…
Él para mí es importante, le amo y por eso, he decidido dejarlo ir…
Es lo mejor…
Continúa…
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