
Fic TOLL de unicornlitz
Capítulo 8
Bill, está de mal humor.
No ha dicho mucho desde que llegó de la facultad, las únicas oraciones que han salido por su boca durante la cena son quejas. Resulta curioso debido a que él es una persona calmada. Además, después de cenar se ha salido al balcón. Bill me invitó ayer a pasar la noche en su pequeño departamento, sin embargo, la situación se ha tornado un poco inusual. La única solución en la que he pensado es en darle espacio.
He ocupado mi tiempo solitario mirando la televisión, Bill es una persona coleccionista, tiene todo tipo de cosas en sus muebles. Su departamento es lujoso, cómodo y amplio ~gracias al dinero que cada mes, sin falta, sus padres le envían~ También tiene alrededor de cinco puertas, la única puerta conocida para mi es la que lleva a la habitación de Bill.
Mi reloj indica que son pasadas de las 11 de la noche y no hay señales de él. Tal vez su asunto se ha alargado. Una vez en la habitación de Bill busco la pequeña maleta de ropa que he traído. Tomo una ducha rápida y uso el pantalón de pijama, no soy de usar camisas son incómodas. Me meto a la cama y descanso el cuerpo, puedo sentir como me agradece, sin duda he pasado días de estrés por el trabajo en el supermercado y los exámenes en la universidad, y por fin lograré descansar.
El movimiento de la cama hundiéndose a mi espalda me sobresalta del sueño en que he caído, me dormí sin darme cuenta. Un brazo se posa sobre mi cuerpo hasta apretar mi espalda contra un pecho tibio y suave. La esencia de Bill poco a poco llega a mis sentidos avisándome que es él.
—No quería que durmieras todavía— murmuró Bill en la oscuridad.
—Estoy cansado— respondí cerrando los ojos y acomodando mejor mi cabeza sobre la almohada.
Bill se queja y hunde el rostro detrás de mi hombro.
—Despierta, Tommie.
—Es tarde— me quejó con un gruñido.
—Lo sé pero no podré verte mañana.
Eso capta mi atención y abro los ojos —¿A qué te refieres?
—Tengo que tomar un vuelo a las 7 de la mañana— suspiró Bill.
—¿A dónde?— pregunté en voz baja.
—Hamburgo… mis padres quieren que les acompañe por una reunión familiar que harán para dar una… noticia…
—Oh, vaya… ¿Eso es malo?
—Sí, si es muy malo… tengo que irme por tres días y dejarte— dijo Bill aferrándose mi cuerpo con su delgado brazo.
Eche a reír sin ganas.
—Eres un idiota.
Bill gruñó, se recargó en su brazo mientras hacía girar mi cuerpo para mirarlo, entonces lo comprendí. Su rostro se veía cansado y triste, al parecer la idea de estar separados no le gustaba demasiado.
—¿Lo soy por no querer dejar a mi novio solo? ¿Qué pasa si cambias de parecer al no verme? ¿o si alguien llega a coquetear contigo? Esto es serio, Tom— explicó Bill frunciendo el ceño.
—Eres un idiota por ser inseguro sobre nosotros, es como sí no recordaras quién soy— bufé.
—Tom, el hombre más guapo y sensual del jodido mundo— respondió Bill enseguida.
Rodé los ojos —Comprendo que no sea de tu agrado, pero unos días separados no va a terminar con nuestras vidas.
—Te extrañaré.
—Lo sé— dije, coloqué mi mano sobre su mejilla y sonreí divertido: —soy irresistible.
Bill recargó su boca sobre mi hombro, se quedó mirándome con esos hermosos ojos color avellana. Mi corazón latía frenéticamente en mi pecho porque Bill se había abierto a mí, él realmente era serio con lo que decía, iba a extrañarme y quería que yo lo supiera. Él sabe lo que es echar de menos a alguien tal vez por ello su comportamiento codependiente se reflejaba con mayor intensidad que el mío.
Con una nueva determinación, acaricié su mejilla hasta su cabello suave. Nuestros labios se encontraron en un beso lento, que pretendía solo demostrar ternura, sin embargo, nuestros cuerpos cobraron vida propia cambiando el ritmo en uno profundo y necesitado. Los labios de Bill mordieron los míos. Con un hábil movimiento quedó encima mío, sentado en mi regazo sin soltarnos del beso. Fue tan repentino sentir como comenzaba a frotar su miembro contra mi entrepierna de manera suave pero intensa y mi mano sujetó sus cabellos tratando de no dejarlo ir.
—Mhmm…— gime contra mi oído y eso causa que me estremezca con intensidad y mi entrepierna comience a despertar a una velocidad sorprendente. Me acomodo mejor en la cama, pegando mi espalda al espaldar de la cama y a Bill en mi regazo.
Sus labios cálidos besaban mi cuello y de vez en cuando sentía la punta de su lengua, lamiendo. El deseo crecía en mí, las ganas de tener un contacto profundo con su cuerpo eran irreversibles, poseerlo era lo que anhelaba desde hace mucho. Mis manos bajan a su trasero, tomo ambas de sus nalgas y las aprieto con leve fuerza, Bill gime de nuevo y eso me descoloca aún más. El beso se vuelve más intenso, más desesperado, siento sus manos acariciar cada músculo en mi abdomen, de pronto el cansancio que tenía se convirtió en excitación, una alta e intensa excitación que no podía controlar como hace tiempo hacia. Bill muerde mi labio inferior y jadeando llevo mis manos hasta el borde de su pantalón, solo una logra entrar más allá y escucho a Bill suspirar. Tomó su miembro erecto y palpitante con mi mano, está tan caliente que mi corazón se aceleró en demasía. Bill separa sus labios de mi piel y su cabeza se inclina levemente hacia atrás cuando comienzo a masturbarlo rápidamente, disfrutando de sus eróticas expresiones…
Con sus ojos cerrados, mejillas ruborizadas y labios entreabiertos rojizos e hinchados Bill jadea. Es una visión tan espectacular, que me propongo a grabar en mi memoria cada uno de sus movimientos y la melodía de sus gemidos. Bill es la divinidad en persona, un ángel sin alas condenado a vivir una vida normal en un mundo de mierda —Joder…eres tan… precioso…— asciendo mi mano libre hasta llegar a su boca y con mi dedo pulgar comienzo a acariciar su labio inferior. Sus ojos aún siguen cerrados y su respiración luce agitada por el constante movimiento de mi mano jalando su miembro. Aparto mi mano de su boca y acaricio su mejilla sonrosada.
—Uhg…— Bill muerde su labio inferior y entreabre sus ojos levemente —Tommie…— gime agudamente cuando paso mi dedo pulgar por la punta de su pene esparciendo el líquido preseminal causándole espasmos de placer —Ah…— sus suaves jadeos constantes me ponían tan cachondo que toda esa excitación en mi cuerpo se retenía en un solo lugar, mi pene dolía y sin soportarlo más saco mi mano de sus pantalones y con un ágil movimiento lo dejo a él sobre la cama mientras yo me acomodo entre sus piernas. Acerco mi rostro a su cuerpo, bajo lentamente mis labios por su cuello, dejando un rastro cálido y húmedo podía sentir cada fibra del cuerpo de Bill como si se encendiera. La mezcla de deseo y vulnerabilidad me envuelve cada vez más. Me detengo en un breve momento, mirándolo a los ojos.
—Eres perfecto, jodidamente perfecto— susurro, antes de continuar mi descenso.
Mis manos exploran su torso con firmeza, buscando la manera de marcar mi territorio, mientras mis labios se deslizan por su piel, dejando pequeñas mordidas que hacían que Bill se arquease hacia mí. Con un leve movimiento, me deshago de los pantalones de Bill de un solo tirón, dejándolos caer a alguna parte del suelo. Mi mirada se intensifica al ver cómo Bill se entrega a la situación, completamente expuesto y a la merced de mis deseos. Desnudo ante mí. La tentación de tocar su suave y cremosa blanquecina piel crecía en mí..
—Voy a cuidar de ti— prometí, antes de bajar aún más, dejando que mi aliento caliente acariciara la piel sensible de Bill. Cada roce provoca escalofríos en el cuerpo de mi novio, podía sentirlo estremecerse entre mis manos y atento le escucho como gime suavemente sin poder evitarlo.
Me tomo mi tiempo, disfrutando cada momento mientras exploro el cuerpo de Bill. Mis manos eran firmes pero cuidadosas, y cada toque parecía encender una chispa en el aire. La conexión entre nosotros es palpable, como si el mundo exterior hubiera desaparecido y solo existiéramos nosotros dos en esa habitación.
—Dime lo que sientes— le pedí con voz baja y seductora levemente ronca. Bill cerró los ojos por un momento, como si quisiera dejar que las sensaciones lo inundaran antes de responder.
—Es… increíble— logró articular entre susurros. La respuesta me hace sonreír con satisfacción, sabiendo que estaba llevando a Bill a un lugar donde ambos podríamos perdernos juntos. Llevo mi mano de nuevo a su boca y mis dedos quedan tocando sus labios. Bill abre su boca y su lengua comienza a lamerlos y los embadurnó de saliva, dejándolos empapados.
Siento la vulnerabilidad y la entrega de Bill, decido que es momento de llevarlo un paso más allá. Me incorporo lentamente, mirándolo a los ojos puedo escuchar el corazón de Bill latiendo desbocado.
—Confía en mí— le digo con suavidad, mientras me despojaba de mi propia ropa con movimientos lentos y deliberados. La prenda cayó al suelo revelando mi cuerpo musculoso, el cuál Bill miraba como si fuese un espectáculo que lo deja sin aliento mientras moría su labio inferior. Me inclino de nuevo hacia Bill, me mira ansioso y expectante. Me posiciono sobre él, nuestros cuerpos tan cerca que estoy seguro, Bill podría sentir el calor que emanaba de mi cuerpo.
La excitación es palpable…
—Voy a hacerte sentir cosas que nunca has sentido…
Bill gime en respuesta y eso me desestabiliza, bajo mi rostro hacia su abdomen. Suavemente comienzo a recorrer su piel, dejando un rastro de besos que hacía que Bill se retorciera en la cama.
—Humm, Tom…
Con cada caricia mía parecía desatar los deseos más profundos de Bill, mi Bill. Las manos de Bill buscaban aferrarse a las mantas mientras la pasión lo consume. Los gemidos escapan de sus labios como si no pudiera contenerlos. Era intensamente erótico verlo de esta forma después de tantos años deseándolo con ganas. Sé exactamente cómo jugar con sus sentidos. Me detengo un momento para mirar a Bill a los ojos, y busco su aprobación antes de continuar —¿Quieres que siga?—pregunto con voz grave. La respuesta fue un ligero asentimiento, lleno de deseo.
Sonrío de nuevo y bajo un poco más explorando cada rincón de su cuerpo con devoción. Cada roce parecía encender una llama que ardía sin control.
—Eres mío— dije con firmeza.
Me deshago de sus boxer dejándolo completamente desnudo ante mí ¿Ya he dicho que Bill es una exquisita obra hecha por los mismísimos dioses? Me acomodo mejor entre sus piernas y las separo e inserto lentamente y con muchísimo esmero uno de mis tantos dedos lubricados por la saliva de Bill
—¡Tom!… Uhggg— gorjeó Bill, tensando las caderas mientras uno de mis dedos ingresaban en la parte más ardiente y secreta de su anatomía.
—¿Te gusta, Billie?—pregunto, aguantando a duras penas el orgasmo al que estaba a punto de llegar solo de ver las expresiones de placer en Bill, joder…
—Sí… uhg, me encanta, me encanta…
El resuello ahogado de Bill se convirtió en un susurro casi inaudible, incapaz de articular palabra alguna. El dedo que mantenía dentro de él se adentraba con suavidad, acariciando sus suaves paredes internas, despertando una oleada de sensaciones que lo envolvían. Sin detenerme, añadí un segundo dedo, y luego, con una lenta deliberación, un tercero.
Bill llevó ambas manos a su rostro, sudoroso y ardiente de deseo, mientras se tiraba de las rastas en un acto de pura desesperación. Sus labios mordisqueaban su propio labio inferior, buscando un alivio que solo podía encontrar en otra cosa y se con exactitud el que. Cuando abrí con cuidado los tres dedos que tenía dentro de él, un gemido lastimero escapó de sus labios, una mezcla de placer y necesidad que me hizo sonreír.
—¡Ah! Si, Tom… ¡Si, así, sigue así joder! Se siente tan jodidamente bien…
—Lo que quieras, mi amor— cuchicheo sonriendo ante la angustia excitada de Bill. Su cuerpo estrecho me comprime fuertemente los dedos, y hago lo posible, preparándome mentalmente para no correrme en cuanto pueda penetrar en su cavidad tan apretada —Me calientas mucho, Billie…
—Uhg, si, ah, ah…— volvió a gemir totalmente poseído por la lujuria, las caderas de mi novio parecían tener vida propia y se movían, buscando más profundidad.
Siento la electricidad en el aire, comienzo a explorar más allá. Con cada roce, cada beso, estaba desatando una tormenta de emociones en Bill que apenas podía manejar. Podía sentirlo…
Saco mis dedos de su interior y giro a Bill suavemente, haciéndolo quedar boca abajo. La sensación de ser girado hizo que Bill contuviera el aliento, una mezcla de sorpresa y emoción recorriendo su cuerpo. Me posiciono detrás de él, mis manos firmes en sus caderas mientras comenzaba a acariciar su espalda con ternura.
—Esto parece tan… irreal… no sabes por cuánto tiempo imaginé esto— murmuro, admirando la forma en que los músculos de Bill se tensaban bajo mi toque. La piel de Bill brilla con un ligero sudor, lo que solo aumentaba la atracción. Bill gime por lo bajo, suavemente —Quiero que sientas cada instante— digo en un susurro cargado de deseo.
La respiración entrecortada de Bill llena la habitación mientras se entrega por completo a mi. Soy consciente de que no es su primera vez, pero me importa un comino, haré que se olvide de todas esas personas con las que estuvo y que me sienta a mi por completo, solo a mí.
—Quiero sentirte tu polla dentro de mí, Tom, ¡Ahora…! Dame todo lo que tienes…
Escuchar la voz temblorosa de Bill, joder, mi corazón late con fuerza ante la intensidad del momento. Las palabras resonaron en el aire como una invitación a cruzar cualquier frontera. Sonreí al escuchar eso; me acerco aún más a Bill, y tomo la punta de mi duro pene posicionandolo en su agujero, friccionando contra su dilatada y rojiza, entrada.
—Maldición, ¡entra de una buena vez…!
—Que impaciente, Maus, que impaciente…
Tomo sus nalgas con ambas manos y las separo lentamente mientras presiono mi pene contra su entrada, voy ingresando lentamente en él, lo veo tensarse y me inclino hacia adelante para dejar besos en su espalda, lamiendo con la punta de mi lengua escuchándolo suspirar, me detuve al estar completamente dentro de él, mi dura polla esta clavada hasta lo más profundo de su trasero, cálida y palpitante, hinchada a más no poder, a punto de reventar.
—Tommie…— Bill había comenzado a moverse contra mi pene lentamente —…hazlo, vamos… no creo soportar más…
Mis manos ascendieron lentamente por la espalda de Bill, acariciándole hasta llegar a sus nalgas, las cuales apretujé justo en el momento en que le propiné la primera embestida, golpeándole en lo más profundo del recto.
—¡Ooh Tom!— gimió/gritó Bill y en respuesta solo gruñí extasiado. Cierro mis ojos y empiezo a penetrarlo con fuerza y agilidad, manteniendo el ritmo llegando a profundizar. Bill parecía no poder pensar, giró su cabeza a un lado y aplastó su mejilla contra la almohada, irguió su espalda alzando sus caderas. Es tan emocionante ver cómo mi pene entra y sale de él, es tan excitante ver cómo frunce el ceño y contrae sus cejas por el puro placer.
Me muevo rápidamente dentro de él, como si cada movimiento estuviera coreografiado por el deseo que nos envolvía.
—Uhg, maldición, maldición, más…— gemía sin parar alentándome a penetrarle con más fuerza —Oh, Tom, sí, si… ah…— mordió su labio inferior —Por favor, ¡no pares! Sigue así ¡No te detengas!
—Quiero que sientas lo que yo siento— digo con una voz profunda y áspera —Voy a llevarte a un lugar que nunca has conocido, haré que te corras a montones y que grites mi nombre a todo pulmón, haré que desees más y más de mí, voy a hacerte el amor, a probar tu cuerpo… haré que cada que te masturbes, pienses en mí y solo en mí… haré que quieras que te vuelva a follar miles de veces más hasta reventarte si lo deseas… te haré sentir tan bien que solo mi gran pollón será lo único que logré calmar tus ganas, Billie…— mi voz era tan ronca que hasta yo mismo me sorprendía, incluso por las palabras que he dicho, pero ¡Vamos! Deseo tanto hacerle ver las estrellas y la sensación de placer que envolvía mi cuerpo y nublaba mi mente no me deja pensar con claridad —Te sientes increíblemente bien, estás tan estrecho…
—Uhg, ¡Sí! Soy todo tuyo, Tom, tuyo… ¡Ah! ¡Ah, ahahm!
—Humm, eres tan delicioso…— mi pene es apretujado por sus paredes internas, el golpe seco de nuestros cuerpos cada que lo embisto es tan exquisito, me encanta la manera en que la cavidad de Bill abraza mi polla completamente tragándosela y apretándola cada que entraba y salía, es tan delicioso escucharlo gemir por más y más, maldición, me vuelve loco.
Siento la intensidad del momento, comienzo a embestir a Bill con una fuerza desatada, cada movimiento cargado de pasión y deseo. La conexión entre nosotros es palpable, casi eléctrica, mientras nuestros cuerpos chocaban por el vaivén ardiente. Cada embiste hacía que Bill se arquease, sus gemidos resonando en la habitación como un canto de entrega total. Esta sudoroso, al igual que yo, abofeteó una de sus nalgas dejando una leve marca rojiza en esa piel blanca justo cuando Bill gime ahogadamente.
—Eres mío— repito de nuevo, queriendo dejárselo claro, queriendo que lo entienda y lo sienta, es mío y yo, suyo, sintiendo cómo la necesidad me invade. Aumento el ritmo, cada penetración profunda y dominante, mis gemidos son jadeos ahogados, mi boca está levemente abierta y mi cabeza inclinada hacia atrás, es extraordinario sentir este placer. Bill se aferra a las sábanas, sus dedos enterrándose en la tela mientras deja escapar gemidos entrecortados de placer.
—Esto es tan bueno. Métela más… más profundo…
Mi piel choca contra la de Bill con un sonido húmedo y lujurioso, cada vez más fuerte, cada embiste enviando ondas de calor por todo mi cuerpo. Bill estaba al borde del clímax, podía verlo por esa expresión tan sensual que tenía. Su cuerpo respondía con una necesidad insaciable, como si deseara que no me detuviera jamás.
—Estoy tan… ¡Aaah!… cerca— gimió Bill con voz temblorosa, y esas palabras solo encendieron aún más el fuego en mí. Con un último empuje lleno de fuerza y deseo desenfrenado, me dejo llevar por el momento.
—Voy a correrme pronto…— gemí sin poder contenerme.
—¡Vamos Tommie! ¡Hazlo! ¡Lo quiero todo dentro de mí! ¡Córrete dentro de mí! ¡Uuhhh! Si, joder…— La explosión fue inminente; y el placer aumento ante las palabras dichas por mi pareja, maldición, es exquisitamente rico.
—¡…Oohh, mierda…!— con un grito ahogado que resonó por toda la habitación, alcancé el clímax, llenando a Bill con mi caliente y espesa esperma por completo. Tal y como lo pidió. El cuerpo de Bill estalló de placer al mismo tiempo, el orgasmo arrasándolo en una ola poderosa que lo dejo sin aliento. Su semen se esparció en chorros, y gemí de tan solo verlo.
—Aaah— exhaló —Uhmmm, si…
Dejó caer su cuerpo contra la cama, respiramos pesadamente mientras la realidad comenzaba a volver a nosotros. Nos recuperamos del tan intenso orgasmo y Bill jadeaba sin poder regular su respiración, relamí mis labios y salí de él para darle vuelta y verle. Su cuerpo brilla por esa capa de sudor en el. Mechones de su azabache cabello yacían pegados a sus mejillas y un hilito de saliva resbalaba de la comisura de sus labios hasta la barBilla, sus ojos achinados y sus labios levemente entreabiertos es una suculenta imagen que me encargué de guardar en mi mente. La sombra en sus ojos levemente corrida por las ligeras lágrimas causadas por los espasmos que antes había sentido y su pelo alborotado. Apetitoso.
Bill me mira y yo a él, de pronto una sonrisa suave en sus labios causa la mía y el suspira —No puedo creer lo intenso que fue esto… humm… nunca había sentido algo así tan…
—¿Exquisito? ¿Delicioso? ¿Rico? ¿Nuevo?— opcioné.
Bill sonríe —Tan espectacular y fascinantemente bueno…
—Y esto es solo el comienzo chiquillo…
La sonrisa de Bill se ensancha y sus párpados parecen pesarle cada vez más, está agotado, lo sé, yo también lo estoy. Me inclino para besarle levemente —Tengo que madrugar…— se queja Bill sobre mis labios.
Sonreí mientras dejaba pequeños besos en sus labios rojizos. Y entonces me tumbe a su lado, lo abrazo por la cintura atrayéndolo a mí, su trasero aplasta mi pene pero no me permito excitarme, no en ese momento —A dormir entonces— dije somnoliento.
—Tommie…
—¿Mmm?
—Te quiero…
—¿Te digo algo poco creíble y loco?
—¿Qué?
—Yo te amo con todo lo que mi corazón puede llegar a amar y créeme Bill, es infinito… solo por ti…
Bill ríe levemente —Je ressens mille choses pour toi, mille choses— musitó con voz quedita, sonrió sin poderlo contener y lo abrazo más fuerte sin llegar a asfixiarle como él solía hacerlo.
Estoy seguro que extrañaré a Bill en esos tres días que no estará conmigo, aunque él no tiene porqué saberlo, estoy seguro que si se lo digo haría lo que fuese por cancelar la reunión con sus padres y es mejor mantenerme en silencio, después de todo, ¿Que podría pasar?
“Eres mi adicción, Bill…”
Y con ese último pensamiento cerré mis ojos y me dejé llevar por el agotamiento de mi cuerpo, quedando profundamente dormido.
Continúa…
Gracias por la visita. No te vayas sin comentar 😉