El guardaespaldas 10

Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo 10

Al día siguiente, Tom salió a inspeccionar, fijándose que entre la nieve se veían unos pasos en dirección hasta el muelle, y corrió cuando se fijó cómo Max se había subido a uno de los botes a motor de su padre, y es que el pequeño estaba a una distancia del muelle porque lo había activado.

—¡Max! —llamó Tom desesperado, por el peligro que implicaba que el pequeño de nueve años estuviera solo sobre el bote, si bien sabía nadar, era peligroso, sin mencionar que él no había revisado los botes.

Su instinto paternal, la pérdida de Sienna, el afecto que tenía por Bill, por Max, todo salió a flote, haciendo que Tom actuara por impulso, lanzándose sobre el bote en movimiento, chocando con Max, haciéndolo caer fuera del bote.

—¡Auxilio! —gritó Max al momento de sentirse sin estabilidad en el agua, era distinto nadar en piscina que en un ambiente más grande como el lago, sin sentir el suelo ni nada, y mucho menos por el impacto.

Tom lo agarró por la cintura, nadando hacia la orilla, empujando al menor contra el muelle, en lo que Bill lo jalaba abrazándolo.

—Max… ¿Por qué te metiste? ¡Te pudo pasar cualquier cosa! —regañó Bill con preocupación, apretándolo contra su cuerpo, ambos temblando en aquel instante.

Tom estaba en el acompasando su respiración por el esfuerzo físico que representó el correr tanto, lanzarse y nadar una distancia prudencial con el pequeño.

—Perdón, papi, es que el bote se parecía al que armamos y pensé que sería divertido manejarlo —comentó Max

—Esto fue peligroso porque Tom lo lanzó con el bote en movimiento, si él lo encendió también podía guiarlo tu padre para que lo manejara hasta acá, tu acción imprudente pudo hacer que Max se ahogara —reclamó Andreas a un lado con enojo.

Sólo que antes de que pudieran seguir hablando, sonó una explosión haciendo que todos girarán en dirección al ruido… El bote donde estaba Max estaba hecho añicos, si Tom no lo hubiera sacado de allí…

Tom se terminó por salir del agua, con Jörg sorprendido porque era más que evidente que habían puesto una bomba en él, el maldito asesino los había seguido.

—Tenemos que ir a la casa, nos siguieron hasta acá —sentenció Tom.

Bill sólo podía pensar en que no tenía cómo agradecerle a Tom que lo hubiera sacado con rapidez, sin darle la razón al imbécil de su hermano, porque Max estuvo en riesgo de muerte.

Al ingresar se secaron, y pusieron ropa limpia, acercándose hacia la chimenea.

Jörg sólo pensaba que su hijo si bien cumplía su deber, la verdad es que ese cuidado paternal con Max, le daba la idea de que Tom lo veía como un hijo, haciendo que nuevamente se cuestionara si había algo entre Bill y Tom, no que le molestara que su hijo se metiera con un omega, la verdad es que así fuera homosexual a estas alturas de su vida, sólo podía alegrarse de que se diera una oportunidad de abrir su corazón a alguien más.

—¿Qué es lo que pasó, papá? ¿Por qué explotó? —inquirió Max, con temor y confusión en su semblante.

Bill se sentía tenso no sólo porque si bien su hijo estaba a salvo, esto también había destapado toda la situación para Max, al cual no le habían contado lo del asesino por obvias razones, pero el alfa miró a su hijo, sujetándolo por las mejillas, haciéndolo que lo viera. Toda esta situación había escalado demasiado, porque Bill quería proteger a su hijo no sólo del posible daño, sino también de darle carga o preocupación, apenas tenía nueve años, por más alfa que fuera también, sin embargo, esto lo había sobrepasado, y ya no podría ocultárselo más.

—Maxi, ¿recuerdas que te dije que habían personas malas en el mundo? Y que uno debía tener protegerse de ellos —habló Bill a su hijo, con la garganta apretada.

—Sí, como los villanos en los cómics, papi —respondió Max.

—Sí, como esos… Hay un villano que quiere lastimarme, y por eso viajamos. Ese villano quiere hacerme daño, pero Tom nos está protegiendo —explicó Bill.

—Pero, papi, ¿querían que tú explotes? —preguntó Max con expresión aterrada, sujetando a su papá por su camiseta.

A Tom le dolía escucharlo, notar cómo es que se estaba asustando, el pequeño no debería estar viviendo aquella situación, pero se mantenía en silencio, mientras que su padre se iba a la cocina, y Andreas se veía que estaba con la culpa carcomiéndole.

No había nada más frustrante para Bill al distinguir el miedo en los ojos de su hijo, y saber que no podía mentirle, porque no es que él como padre quisiera hacerlo por hacerle un daño, sino para evitarle que cargara con el peso a tan corta edad, sólo que era necesario y eso le daba impotencia que como papá no pudo protegerlo de eso, mantener su inocencia sobre la maldad del mundo hasta que fuera mayor.

—Sí, mi amor. Pero no pasó nada porque Tom está con nosotros para cuidarnos —respondió Bill, y Max puso sus ojos acuosos, con el labio inferior tembloroso, abrazando a su papá por la cintura, Bill soltándole el rostro para apretarlo contra su cuarto mientras que su pequeño comenzaba a sollozar.

—No quiero que te pase nada, papi, yo te amo —habló Max con los ojos cerrados con fuerza sin parar de llorar, hasta que los abrió viendo en dirección al omega—. Tomi, por favor, nunca nos dejes, proteje a mi papi, por favor —pidió el menor, extendiendo una mano, y el castaño se acercó sujetándosela, dándole un apretón, pero Max lo jaló hacia a él, consiguiendo que Bill y Tom se abrazaran con Max en medio.

Andreas se sintió un extraño al verlos, la manera en que tanto su hermano como Tom consolaban a su sobrino, como si fuera su hijo, y cómo es que Max sollozaba pero se mantenía aferrado a ambos.

Tom al momento de estar en aquel apretado abrazo, soltaba su ronroneo, algo que Andreas no podía sentir, sólo Max y Bill, su lobo buscaba envolverlos a ambos alfas, y Max soltó un suspiro, menguando en su llanto hasta finalmente calmarse.

Tom sintió su bolsillo vibrar, por lo que era una llamada, alejándose un momento para contestar, doliéndole un poco al ver cómo Max quería mantenerse con él allí.

—Luego regreso —le aseguró al menor para alejarse.

—Hola, Kaulitz, ya lo atrapamos —habló el agente que llevaba el caso de Bill.

—No puede ser, Miller, él está suelto, está aquí. Puso una bomba en un bote que acaba de detonar —soltó Tom.

—¿Qué? No… Es que lo encontramos buscando dejar otra carta en la mansión. Lo tenemos ahora detenido, decía las mismas cosas enfermas con querer abusar y matar a Bill —contestó Miller.

Tom se quedó procesando porque no podía ser el mismo, no cuando habían puesto una bomba, con clara intención de que explotara al poco tiempo de encenderse el motor.

—¿Cuál es su nombre? —cuestionó Tom.

—Anis Ferchichi… Sólo que no parecer ser una persona dentro de sus cabales, está sumamente obsesionado con Bill, incluso al revisar el cubículo de su trabajo, porque es un conserje del local donde se presentó Bill, bueno… Tiene un montón de fotos de Bill, incluso tiene un jarrón asqueroso lleno de su… Dios, pero tenía una foto enmicada de Bill dentro de ese frasco —explicó Miller pensando en lo degenerado que era ese hombre.

Tom apretó los labios del asco que le daba.

—Sí, lo entiendo, sólo que no puede ser él por el atentado que acaba de recibir, Max estaba dentro del bote, si yo no lo sacaba habría podido morir, si ustedes están con ese hombre allá, quiere decir que son dos, es distinto —mencionó Tom, teniendo esa teoría al respecto.

—Pero en ese caso no podemos hacer más, Kaulitz, si nadie salió herido podríamos enviar una patrulla mañana, incluso con este hombre, sólo podemos tenerlo un par de días por intento de allanamiento de morada, ya que no presentaron la denuncia con pruebas en su momento, y fuera de ser un rarito, no hay motivos para que se quede aquí —arguyó Miller.

Tom se sintió frustrado, analizando que había un degenerado que enviaba las cartas, y otro el que fue mandado por Andreas. Y ni siquiera eran capaces de poder mantenerlo encerrado al pervertido, no, y tampoco hacer nada por el psicópata que estaba probablemente aquí. Estaba más que claro que Tom tendría que encargarse. Eso hacía que su fastidio con la justicia, y cómo eran los policías aumentara, haciendo que pensara cómo es que si llevaran las cosas como en milicia en vez de su mediocridad de los policías, sería más fácil, aunque también sabía que injusticias había por todos lados indistintamente de la institución que representaran.

Por lo que Tom le colgó a Miller, regresando a la sala, dónde Bill estaba abrazando a Max, mirándolos mientras que Andreas se notaba más ansioso que antes.

—El… Villano que nos está siguiendo, tal cual lo dije antes, en este caso, cambié de planes trayéndolos acá, una locación que no conocen, y sin informar del plan a nadie e igual dio con nosotros… Esto no es casualidad. Es un profesional porque fue pagado para venir aquí, para seguir a Bill, y que probablemente nos ha seguido, no lo suficientemente cerca para notarlo pero sí —explicó Tom mirándolos.

—¿Por qué dices con tanta seguridad que es pagado? ¿No se supone que era un acosador por sus cartas espeluznantes? —preguntó Bill sin comprender. Andreas empalideció.

—Acabo de colgarle al agente Miller quien lleva tu caso, estuvieron al que envía las cartas, y eso ha sido hace poco, lo tienen en la comisaría. Así que no es el mismo hombre que está aquí, y sé que está siendo pagado, lo sé —repitió Tom con seriedad, sin decir más porque no quería contar frente a Max quién era el culpable.

—¿Sabes quién le pagó? —increpó Bill y Tom asintió.

—Creo que luego debemos hablar de esto, no frente a Max —repuso Andreas con una sonrisa nerviosa, que sólo causó suspicacia en Bill.

—Tú también lo sabes —afirmó Bill viendo a su hermano, no era pregunta, y Andreas lo vio con expresión de disculpa, con el alfa manteniéndose en silencio sin saber cómo sentirse a que su propio hermano supiera quién era el responsable y no le dijera, sólo que comprendía que era mejor no hablar de ello frente a Max.

—Tengo que hacer una revisión en toda la casa por seguridad, manténganse juntos, por favor —instó Tom, para regresar a su habitación, poniéndose el holster nuevamente, revisando que estuvieran cargadas sus pistolas antes de comenzar a inspeccionar, en lo que veía como su padre llegaba una tetera para la sala.

Tom se fijó en el almacén de su padre, cómo es que estaban otros botes y los anzuelos que fabricaba, dándose cuenta que habían forzado la cerradura, es decir, la persona había estado allí, sólo que era muy meticuloso, por lo que no dejó más rastro que eso.

Regresó a la casa, entrando a cada habitación y espacio, revisando con tanta minuciosidad para evitar tener una bomba, pero no, no había ninguna. Sólo que la casa de su padre tenía un bosque cerca, por lo mismo es que Tom sabía que no podía aseverar que sólo por no encontrar pista alguna dentro significaba que se había ido, no, ese psicópata estaba cerca y Tom se frustraba por no poder alejarse lo suficiente para revisar, porque sería dejar desprotegida la casa y también era viable.

Regresó a la casa, intentando retomar la supuesta normalidad que vivían aunque no, era mentira, podía olerse la tensión.

El almuerzo transcurrió en miradas incómodas con los hermanos, con Max considerablemente más callado que como era normalmente, sintiéndose apagado, Jörg también prefería mantenerse en silencio, porque si bien sabía que había un riesgo para su hijo y para todos, no podía sólo desentenderse y botarlos, no cuando en sí Bill era importante para Tom, y Max igual, estaban en necesidad, y Jörg los apoyaría porque su hijo era lo único que tenía y quería verlo feliz.

El resto del día también pasó con esa falsa “calma” que sólo era la antesala de una tormenta que azotaría todo a su paso.

Tom sabía que si pasaría algo sería de noche, algo más allá del intento de asesinato con la bomba, porque el asesino no habría sido tan estúpido de sólo dejar una bomba sin mantenerse a observar si cumplía su cometido, sólo era cuestión de esperar.

&

Entrada la noche, Bill había arropado a Max, consiguiendo que durmiera luego de mucho y fue a la cocina, sacando un cenicero para ponerse a fumar cerca a la ventana entreabierta.

Tom de lo que estaba en la sala, es que fue a la cocina para verlo, Bill estaba tenso como las cuerdas de su guitarra recién afinada, habiendo abierto levemente la ventana para botar el humo allí, pero al reparar que no estaba solo, presionó la colilla sobre el cenicero, apagándolo.

—Perdón no quería molestarte con el aroma como la otra vez —se disculpó Bill, y Tom negó.

—Es entendible que estés bajo mucho estrés y por eso fumes. Más bien agradezco que hayas apagado el cigarrillo por mí, sólo ando con el olfato algo sensible —comentó Tom, acercándose al alfa, que sacó de su bolsillo un paquete de mentitas, comiéndose algunas con el castaño queriendo reírse por todas las consideraciones que tenía Bill con él.

—Yo quería agradecerte más bien por lo que estás haciendo, sé que es por trabajo, sólo que Max… Es mi vida, mi niño, y tú lo quieres, te preocupas por él, lo salvaste, Tom, no te importó nada y lo hiciste —masculló Bill viéndolo con fijeza—. Sé que me dijiste que sólo debo verte como mi guardaespaldas, sólo que… Me cuesta mucho, y cada que intento mantener mi distancia, sigues haciéndolo tan personal, Tom —musitó el pelinegro contra la mesada, mientras sentía sus manos con la necesidad de tocar a Tom, cómo es que en el abrazo que compartió con Max y él, sintió las ganas no soltarlo nunca.

Tom se acercó más, aunque también resistía su propio impulso de tocar a Bill, de besarlo y abrazarlo, más cuando habían compartido tanto, y el temor le invadió por perder a Max.

—No tienes que agradecer por lo de Max, porque también lo protegería con mi vida, quiero mucho a tu hijo, así nos conozcamos hace pocos meses, y mi prioridad es cuidarlos a los dos, ya dijo Max que soy su héroe —comentó Tom, a sabiendas de que no había respondido a lo otro.

—Lo quieres, lo proteges pero dices que no puedes hacerlo personal… Y sigo oliéndote y la forma en que me llama tu lobo, Tom. Estás negándote a algo que quieres, que ambos queremos. Sé que nuestras vidas han sido una reverenda mierda, y no digo que el estar juntos sea una solución mágica, sólo que podríamos intentarlo, Tom. Ni siquiera me gusta insistirle a alguien, ciertamente más que tener una relación de pareja, he tenido acuerdos, y no es eso lo que te estoy pidiendo. Quiero estar contigo en más de un sentido, comer contigo, salir contigo, bailar contigo, y seguir conociendo más de ese hombre increíble que eres, porque te estoy conociendo pero sin tener la oportunidad de volver a sentirte ya sean tus labios y todo tu cuerpo, no pienses que sólo por algo carnal, que sería una ofensa limitarlo a eso, Tom. Es sólo que me llamas en todos los sentidos —expuso Bill la situación, desnudando su sentir en carne viva, ya que no es que el cantante fuera usualmente así, no se había acostado más allá de sexo en seco con personas que estaban en su círculo, viéndolo como un desfogue y acuerdo, sólo que con Tom quería todo, así fuera arriesgado al no conocerlo del todo, Bill quería dar aquel salto de fe, por lo mismo es que estaba pidiéndoselo cuando por lo general él exigía y ponía sus términos. Sólo que de algún modo sabía que Tom era alguien especial con quién valía la pena hacer el orgullo atrás por un instante.

Tom escuchó todo lo que le dijo Bill, observando la sinceridad en sus orbes, mientras él mismo sentía su corazón latiendo con fuerza, su lobo pidiendo al lobo de Bill, y era cierto todo lo que decía el alfa, ya que ciertamente estaba más que involucrado así se negara a admitirlo, no estaba siendo imparcial, estaba preocupándose por Bill y Max no sólo por trabajo. El castaño terminó por acortar la última distancia entre ambos.

—¿Podríamos hablar de esto después? No tendré cabeza del todo para pensar en algo más que no sea el asesino —pidió Tom en un tono suave, que no buscaba rechazar a Bill, reconociendo en sí mismo que no sólo era el tema por hacerlo personal al meterse con un cliente, sino porque la conexión que tuvo con Bill fue tan intensa que no era como la química sexual usual cuando quería acostarse con alguien, fue interés por completo en él, desde el inicio, aquella tensión, el que no le fuera indiferente y sacara de quicio.

Tom sabía que todo lo que estaba sintiendo con el menor eran cosas que no sentía desde que era un adolescente, y no por menoscabar su comportamiento por su edad, sino porque Tom no le había abierto el corazón a nadie desde Aiden, y Bill lo hizo sentir tan en confianza para entregarse por completo, cómo es que su lobo volvió por el de Bill, cuánto quemaba su piel o se lubricó por Bill, así que Bill era distinto, Tom… Se estaba enamorando de él, sólo que el intentar concentrarse en un intento de tener algo luego de años de haberse puesto muros para que nadie pasara, para que sólo fuera sexo donde él fingía ser algo que no era…

Bill se inclinó sobre Tom, con el aliento a menta respirándole sobre los labios, y aunque el menor estuviera con ojeras por no dormir, se veía hermoso, el omega tenía la fuerza y chance para empujarlo, sin embargo, sabía lo que vendría y no se negó, no hizo nada para evitarlo, porque secretamente rogaba por ello. Tom cerró los ojos y sintió cómo es que los labios del alfa impactaron contra los suyos, las manos de Bill se ubicaron en sus caderas mientras sus bocas encajaban nuevamente.

La suavidad de sus labios, el contraste de la barba sobre la piel lisa de Bill, la forma en que se amoldaban, ciñéndose el alfa sobre Tom, juntando sus cuerpos, en lo que cepillar de sus bocas no era suficiente por cómo Bill le mordisqueó el labio inferior, haciéndolo abrir más su boca y colándole la lengua. Tom puso sus manos en el cuello de Bill, empujándose contra él.

Era tan difícil pedir tiempo cuando había tanto fuego entre ambos, cuando parecía una necesidad básica como respirar el sentirse las bocas, juguetear con sus lenguas y respirar sus alientos entremezclados.

Tom no fue del todo consciente cómo es que Bill lo estaba haciendo retroceder hasta que su espalda y trasero impactó contra la mesada, las manos del alfa bajaron de sus caderas hacia sus muslos, dándole un apretón y palmaditas para instarlo a qué se sentara sobre la superficie, Tom no necesitó una instrucción verbal, soltando a Bill para apoyarse de palmas sobre la mesada e impulsarse hasta sentarse sobre ella, el alfa ubicándose entre sus piernas y volviendo a besarlo, con Tom abrazándolo con sus piernas contra sí.

Bill metió las manos dentro de su camiseta, comenzando a rasguñar el abdomen marcado de Tom, sintiendo cómo es que erizaba su piel, dejando de besarlo en los labios para ir por su cuello, el omega nuevamente expuso su cuello, y sintió la succión… Soltando un jadeo necesitado al sentir cómo es que estaban creciendo ambos en sus pantalones, al estar tan juntos y habiendo cedido ante sus impulsos.

Tom no comprendía cómo es que su autocontrol había sido tan grande para negarse a Bill, quien ahora mordisqueaba su zona sensible, sin hacerle la marca, pero sí manteniéndolo con su excitación en vilo, haciendo que Tom se aferrara al talle de Bill, queriendo mucho más de él.

Se escuchó una aclaración de garganta en tos hecha intencionalmente, al parecer una que había sido hecha con más de un intento pero recién en ese es que lo pudieron oír, con Bill soltando un gruñido antes de separarse de Tom, quien se sonrojó al saber en la posición comprometida en que estaba en la cocina de su padre por haberse comportado más por instinto que nada. Sólo que quien estaba en el umbral de la cocina no era su padre sino Andreas.

—Lamento interrumpir, sólo que quería hablar contigo, Bill, a solas —dijo Andreas, pasando de ver a su hermano para ver a Tom, siendo más que clara su indirecta para que se fuera.

El castaño se bajó de la mesada, recomponiendo su expresión y saliendo de la cocina, porque también sabía que era necesario que Andreas le contara la verdad a Bill, y así no quisiera alejarse era mejor dejarlos solos para que arreglaran sus asuntos.

Bill quien había puesto cara de pocos amigos, ya que el resentimiento con su hermano no es que hubiera menguado, aparte estaba el hecho de que por fin besaba a Tom, siendo capaz de follárselo en la mesada de la cocina cerca al lavadero, sí… Quizá no era lo más sensato, tremenda primera impresión que le habría dado a Jörg como futuro yerno al cogerse a su hijo en la cocina.

—¿Ahora sí quieres hablar? —increpó Bill, sintiendo cómo bajaba su excitación por el coraje con su hermano.

Andreas soltó un suspiro y puso una expresión de culpabilidad.—Lo que te diré no te gustará, y Tom recién lo supo, por ello es que no te dijo nada antes. Conozco a la persona que te mandó a matar… Porque soy yo —confesó el mayor.

Bill descompuso su expresión, pasando de la rabia a la incomprensión.

—¿Qué? —preguntó Bill sin poder creérselo porque no esperaba una traición como tal de su propio hermano mayor, no podía concebir algo así, su cabeza se negaba a aceptarlo, el alfa sentía que le habían dado un puñetazo en el estómago dejándolo sin aire.

—Sí, Bill, sólo que no es como parece yo… Yo no quería, no de forma consciente… Es mentira, sí, sé que eso me hace un pésimo ser humano, un pésimo hermano, sólo que yo borracho fui a un bar a lamentarme por mi vida, por todo lo que nunca tuve, lo que me arrebataste… Aunque no, no es tu culpa, nunca lo pediste, sólo que mi interior se sentía, y se siente, muy frustrado por no haber logrado nada, por no tener oportunidad a tu lado en ningún aspecto, aunque seas un alfa, haces todo mejor y por eso es que estaba quejándome cuando este hombre dijo que podía ayudarme encargándose de ti, desapareciéndote. Yo pagué estando ebrio pero al estar sobrio me arrepentí y no tuve forma de cancelarlo porque nunca conocí al hombre, desde ahí es que comenzó todo y entré en crisis porque realmente no quería que mueras, ni mucho menos que Max se viera afectado —relató Andreas todo mientras que su hermano menor oía.

Bill que se había quedado completamente pasmado, no eran imaginaciones, esto no era un sueño, era real. Su hermano había pagado porque lo mataran. Esto le dolía profundamente haciendo que nuevamente la rabia entremezclada con la tristeza lo invadieran.

—Tú… Yo pensé que me amabas, que tenías una pizca de consideración por mí, que si decidiste quedarte a mi lado frente a lo que hicieron nuestros padres era por afecto, pero todo el tiempo sentiste envidia, pagando con el dinero que te doy como sueldo por trabajar para mí… Mi propio asesinato, y exponiendo a Max, eres… Un bastardo, Andreas —soltó Bill, con la desolación recorriéndole el sistema ante la terrible e ineludible realidad de quien lo traicionó no fue un extraño, sino su propio hermano.

Continúa…

Aquí pasaron MUCHAS COSAS ;_;, primero que si Tom no actúa así sea impulsivo, Max se nos iba, luego se ve el hecho de que Max considera a Tom como parte de su familia lo cual me sigue derritiendo la verdad, y Bill con Tom… Pues penosamente Andreas los interrumpió en la mejor parte (recuerdos del sonido del microondas en Catorce cofcof), sin embargo, ahora ya Andreas confesó… ¿Qué pasará entonces? ¿Bill lo perdonará? Y nuestros hermosos están diciendo que se darán una oportunidad por fin… Gracias por leer y no olviden comentar con sus opiniones que me ayudan a seguir escribiendo.

por Kasomicu

Escritora del Fandom

3 comentario en “El guardaespaldas 10”
  1. eh no mamen, con el niño no 😭

    amo que de a poco se esté formando uns familia entre ellos, y agradezco que por fin hayan decidido hablar (y casi follar)

    y chinga tu madre cada que respires, andreas. todavía quieres hacerte el moralista y eres tú quien puso a bill en esta situación xd

    y amo mucho la saga de once y los números 😭 es dd mis favoritas

    1. Si bien la bomba no era para Maxito sino más bien para Bill, sí fue dejada por el asesino 😭, y esto hizo que pues Tom se ponga en modo instinto ultra protector.

      Pues sí, Tom ya se estaba engañando con no sentir nada y eso, porque le gusta Bill, es más que un gusto pero ajá xd, según no hablarían y después se vería pero casi follan de no ser por Andreas 👺

      Y sí, maldita maldición 😭 Andreas jodiéndoles

      Ay, gracias no sabías que habías leído la saga de Once 🥹❤️ si bien la dejé en hiatus la llegué a terminar hace dos años o tres años no recuerdo bien sjdjdj

      Gracias por leer y comentar, Riri 🫶

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