
Fic TOLL de Kasomicu
Capítulo 2
Luego de asearse y desayunar, es que Tom ya había hablado el día anterior con el resto de trabajadores, designando al joven Adler como su conductor, el muchacho entusiasmado aceptó, pero Tom fue tajante, diciéndole que debía estar muy atento.
Así que el joven beta fue quien condujo hacia la boutique, mientras que Bill y Tom ingresaban, él se quedó sentado, y Tom… Bueno, no esperaba que realmente Bill fuera tan obsesionado con las ropas, ya que en sí estuvo caminando sobre sus tacones en todo el local, con las dependientas conociéndolo muy bien, por lo que le dieron champagne en lo que el omega se paseaba por todo el lugar, con Tom siguiéndole los pasos, ya que no es que cerraran el sitio por la presencia de Bill, y si bien se veía que era un sitio exclusivo, no por ello podía dar por sentado que la seguridad era buena.
—¿No quiere usted una copa? —inquirió Beatrice, una de las dependientas.
—No bebo cuando estoy de servicio —respondió Tom, y Bill puso los ojos en blanco.
—Dios, tan cuadrado, ¿fuiste militar, no? Aunque cuesta creerlo con esas perforaciones —musitó Bill mientras que seguía llenándose de más prendas en la bolsa de la tienda, para luego ir a los probadores.
—Sí, pertenecía a la fuerzas armadas, en realidad los tatuajes y piercings son regulados no prohibidos en la armada. Y los piercings sólo se quitan durante el uso del uniforme, mi labret lateral lo tenía desde antes de ingresar a la milicia —respondió Tom recordando que era apenas un adolescente cuando se hizo el piercing en el labio hacia mucho tiempo, y Bill lo miró de reojo con curiosidad.
—¿Y estuviste en la guerra o algo? —cuestionó Bill, mientras elegía más ropa.
—No, luego de mi formación trabajé para el Servicio secreto, y después de manera independiente —contestó Tom.
—Ah, entonces por eso eres tan parametrado —señaló Bill, y Tom se mantuvo en silencio, porque la verdad es que no le ofendía que le dijeran que lo fuera, ya que si bien él en descanso se dejaba un poco al abandono, la realidad es que en su trabajo siempre había sido muy profesional y táctico, porque de aquella forma es que se manejaba mejor, no dejándose llevar por los sentimientos, sólo lo práctico y la comodidad que daba el seguir rutinas.
—Es mejor así —respondió Tom.
—Bueno, ¿y me darás privacidad o también irás conmigo a los probadores? —inquirió Bill, y Tom captó el tenue coqueteo en la forma retadora en que lo miraba, y el tono que empleaba el omega, y no es que él fuera ciego o estúpido, Bill era sumamente atractivo, sólo que no podía mezclar lo personal con lo profesional, por más precioso que fuera aquel omega, no podía.
Tom en realidad su vida sexual era más que nada empleando su mano o juguetes, ya que si bien había tenido uno que otro amante ocasional, no solía ser con personas que pasara tiempo, sólo sexo casual con desconocidos, muy lejos de donde vivía para reducir las posibilidades de volverlos a ver, así que habían más motivos en contra que a favor a que se acostara con un omega famoso, para el cual trabajaba.
—Tengo que vigilar dentro de los probadores, sólo que no entraré en el cubículo, me mantendré fuera para cuidarte —repuso Tom.
Bill arqueó una ceja y sonrió de lado. —Interesante —masculló, ya que lo veía muy serio diciéndoselo, haciendo que él deseara provocar algo en el beta, que deshiciera aquel estoicismo, por lo que el de rastas caminó meneándose más de lo necesario, intentando captar la mirada del beta, y sonrió cuando sabía que lo estaba viendo.
Tom se quedó fuera del cubículo de Bill, quien no cerró del todo la cortinilla, quitándose la casaca y camiseta, mostrándole la espalda blanca con lunares a Tom, quien lo observó, sí, no podía evitar apreciar su belleza, aunque desvió la vista porque iba a quitarse los pantalones, y no era prudente que él se grabara la imagen de las prendas inferiores que usaba su cliente, por más que al verlo agarrarse de la cinturilla notó un atisbo de tanga, haciendo que riera para sus adentros, porque era clara la intención del menor a querer seducirlo, no sabía si por su manera de ser, que quizá, ya que antes de dormir, se puso a buscar vídeos de entrevistas, conciertos y demás de Bibi Queen, y siempre había sido muy coqueto, así que podía ser por su manera de ser o tal vez directamente que quería acostarse con él, porque… No estaba soltando sus feromonas nuevamente, aunque claro, no tendría por qué hacerlo, si se supone que no podía olerlo, ¿verdad?
Tom frunció el ceño, pero a veces incluso un omega lo soltaba en su afán de seducir, incluso con betas, sin embargo, su aroma estaba igual, dulce y… Nuevamente tenía ese tirón dentro suyo.
Bill sintió insatisfacción cuando se giró, y no lo vio mirándolo, pero se calzó las prendas, saliendo del cubículo y tocándolo por el hombro, haciendo que se girase.
—¿Qué tal me queda? —preguntó Bill, dándose la vuelta para Tom, y sonrió al ver cómo lo miró de arriba a abajo, sólo que abrió sus fosas por un instante, haciendo que se borrara su sonrisa y se saliera fuera de los probadores, moviendo más las aletas de su nariz.
—¿Qué sucedió? —interrogó Tom.
Bill se volteó a verlo, mirándolo confundido. —Eh, me pareció… Nada, ¿qué tal me veo? —increpó el de rastas negras.
—Te queda bien supongo —respondió Tom, no queriendo decirle que le gustaba demasiado cómo le quedaban los pantalones de cuero o el top que era casi translúcido.
—¿Supones? —cuestionó Bill con una ceja arqueada pero haciendo un mohín al cruzarse de brazos.—¿Es eso lo único que dirás? —insistió.
—Mi trabajo no es halagarte —respondió Tom, y Bill bufó, volviendo a meterse en el probador.
A Bill le gustaba que le inflaran el ego, porque sabía lo muy atractivo que era, y tener intimidad era más fácil con betas, sumándole al hecho de que Tom era muy atractivo, así que le frustraba que fuera tan indiferente, ¿qué le pasaba? Puso sus labios en una fina línea al escuchar la respuesta del guardaespaldas, agradecido por su hijo más que nada, ya que sí se había percatado cómo es que Tom lo protegía, lo cual hacía que se le apretara el pecho, sin embargo, no por eso dejaba de desesperarle un poco, había algo en el hombre mayor y no estaba seguro de qué era, sólo que lo confundía por mucho.
—¿Ah sí? ¿Entonces no me consideras sexy? —interrogó Bill en un tono retador nuevamente.
—No he dicho eso, sólo que no es mi trabajo, estoy aquí para protegerte, Bill —repitió Tom, manteniéndose estoico.
Bill entrecerró los ojos, fastidiado por ello, iba a replicar, pero tuvo que aclararse la garganta, ya que no iba a salir su voz normal, sino… Cerró los ojos un momento, inhalando y exhalando.
Tom presenció el mini conflicto que tuvo Bill, sin comprender del todo qué es lo que iba a hacer el omega, sólo que notó algo en su porte, como si creciera más un instante, e hizo que él frunciera el ceño, ¿qué había sido eso?
—¿Eres regular con tu celo? —inquirió Tom, despertando a Bill de su trance.
—¿Ah? —preguntó Bill, y luego boqueó.—Sí, soy regular, una vez por mes, sí —terminó por decir, sólo que el beta sentía que era el mismo tono monótono que había tenido Andreas al responderle como si fuera un discurso aprendido, haciendo que Tom sintiera aquella suspicacia dentro suyo.
—Tienes que decirme también aquellas fechas, intentando despejar lo más que se puedan esos días para que no estés expuesto en la calle ya sea por entrevista, compras o lo que sea —comentó Tom, y Bill asintió.
—Sí, luego te lo paso —contestó Bill, restándole importancia con un ademán.
—¿Ya terminaste de probarte las ropas para irnos? —cuestionó Tom.
—No, de hecho apenas comienzo —rebatió Bill, mostrándole el dedo para guiñarle el ojo y meterse al cubículo nuevamente.
Tom se sujetó el puente de la nariz, sí era impetuoso y algo difícil, sólo esperaba mantenerse enfocado y no perder la compostura, que había pasado sólo unos instantes, sin embargo, pudo normalizarse tanto los latidos de su corazón como… Negó con la cabeza, debía enfocarse.
Bill luego de tratar de modelarle todas las prendas, es que se percató que no funcionaba, había algo malo en ese beta para no sentir interés, que a veces lo notaba, sí, pero era como… Si estuviera evitándolo, así que Bill se sentía más frustrado, porque le hería el ego el que no quisiera ceder, no desestabilizarlo, si él sabía cómo manejar a las personas, era un showman, por lo mismo es que el público se quedaba encantado, dándose a desear, sólo que… Ese beta lo frustraba, ¿o quizá no le gustaban los omegas? Lo cual lo hacía reír un poco, ya que no es que no fuera una posibilidad, sino que sería irrisorio en su situación.
Sin embargo, se impacientó cuando terminó de probarse todo, pagando y luego dándoselo a Tom para que lo cargara, casi lanzándoselo encima, con el beta bufando pero sosteniendo las compras, sin querer decirle que si bien podía con ellas, no notó que tuviera dificultad para cargarlas, en lo que lo veía enojado, quedándose fuera del auto, mientras que Adler le abría la puerta con Bill acomodándose y Tom situándose a su costado con el montón de bolsas.
—A la mansión, Ad —le ordenó Bill, y Tom sintió cómo se tensó un segundo.
—Sí, Bill —respondió Adler, notando el mal genio en el omega, para comenzar a conducir.
El omega estaba revisando su teléfono aún con el ceño fruncido. Tom estaba mirando hacia la ventana, permaneciendo en silencio.
—En la noche saldré, tengo una cita —habló Bill, sin consultarlo ni nada, sólo contándoselo.
Tom lo volteó a ver. —Iré contigo.
—¡No! —gritó Bill, y Tom apretó su mandíbula, tensándose de inmediato.—Eh… Digo, no puedes ir —suavizó su voz, aclarándose la garganta, sólo que el beta recuperó su compostura, mirando hacia el frente.
—No es que quiera hacerlo, puedes tener tu cita, yo estaré a un costado, en otra mesa o donde sea el espacio, no puedes ir solo —explicó Tom.
—Quiero tener un puto ligue, ¿sabes qué es eso, no? No necesito de tu constante presencia, a menos que te ofrezcas en lugar de mi ligue, ¿lo harás, Tom? ¿Serás el suplente ya que no puedo salir sin tu supervisión? —preguntó Bill directo, muy enojado y cínico al hacerlo, Adler manteniéndose en silencio sepulcral por lo que escuchaba, es decir, Bill mismo había tenido una que otra vez algo con él, aunque nunca sexo como tal, sólo en seco, no sabía por qué, sólo que sí estaba con mucha rabia al hablar al guardaespaldas.
Tom lo miró. —Eso no sería profesional —repuso el mayor.
Bill soltó una risa carente de felicidad. —¿Entonces qué? ¿Sólo me aguanto y ya porque eso es lo que se te sale de los huevos? Estoy soportando el que seas mi guardaespaldas por mi hijo más que nada, eres protector con él, y cualquier cosa que me exponga, quiero que mi cachorro esté a salvo, pero no soy tu puto hijo para que quieras controlarme hasta las salidas para coger —se quejó el de rastas negras.
Tom lo miró. —Cualquier persona con la que estés en un contacto cercano podría ser un potencial peligro, en todo caso mándame el nombre completo con su documento de identidad, hago investigaciones, y esperaré fuera, recibiendo una señal en caso necesites ayuda —expuso el beta, dándole las opciones disponibles pero dejarlo solo no era una de ellas.
—Ah, claro, seguro también su partida de nacimiento, ¡no me jodas, Tom! —volvió a gritar Bill, exasperándose con el beta, pero esta vez controlándose un poco pese a la frustración, ya que ni siquiera tenía un nombre que darle.
—No es muy difícil recordar nombres, y realmente no creo que presente problema con darle su número de documento de identidad a un cantante famoso —farfulló Tom.
Bill gruñó, apretando sus manos sobre sus muslos, ya que no podía responderle a eso, no debía decirle más, sólo que estaba más que frustrado ahora. Se mantuvo en silencio no porque Tom hubiera ganado, sino porque no quería perder el control.
Adler se mantuvo en silencio sólo para que no le regañaran también.
Tom siguió pensando qué tanto se le dificultaba a Bill darle el nombre, a menos que realmente fuera una farsa, no tenía una cita y sólo quería salir, también era probable que buscara en algún sitio sexo casual, lo cual no se le negaría, salvo por el tema de que era demasiado arriesgado en aquella situación con amenaza de asesinato y violación.
—Detente aquí —ordenó Bill, y Adler hizo caso, mientras que el omega salía del auto, con Tom tras su pasos, fijándose cómo es que iba para una juguetería, observando al omega comprar un peluche para luego volver al auto—. No me gusta regresar sin algo para Max, prefiero llevarlo siempre conmigo, sólo que ahora no lo vi prudente, porque en lo que me ocupo, no puedo vigilarlo —comentó el omega, más tranquilo, como si pensar en su hijo fuera un tranquilizante, ingresando los dos nuevamente al auto.
—Igualmente se nota que Max sabe que lo amas, debe comprender tus tiempos por tu vida agitada —comentó Tom.
—Sí, él es un dulce niño, muy comprensivo, sólo que… No quiero que él sienta que no lo amo, Max es mi todo, así que por eso es que le doy regalos, muy aparte del cariño yo… Siempre lo tuve muy abrazado a mí desde que nació, doliéndome no haber podido amamantarlo… —habló Bill.
—¿Por qué no pudiste? —cuestionó Tom, y Bill lo miró.
—Tuve una infección, así que no podía hacerlo —respondió Bill, volviendo a ver al frente.
Y Tom distinguió el tono monótono con que respondía, nuevamente esa sensación de haberse aprendido aquella respuesta, ¿por qué es que seguían hablando así los hermanos Trümper? Habían muchas dudas que le venían al beta a la cabeza.
El resto del camino, Bill se entretuvo fijándose en el peluche de gato que tenía en su regazo, su pequeño Max los amaba, sólo que no habían podido tener una mascota todavía, ahora mismo Bill tenía muchos pendientes por su trabajo, fuera de que quería ir a buscar algún beta, la verdad es que aún tenía que las reuniones por trabajo, la presentación de su canción, y también la premiación de Oscars a la cual había estado nominado por la canción principal que fue parte del Soundtrack de aquella película, sólo que… Tal vez después, se tomaría unas vacaciones para poder adoptar un gato o perro, lo que Max quisiera, que su mascota tuviera un tiempo de adaptación y… Bill pasar más tiempo descansando y no tanto en coreografías, grabaciones y demás.
Apenas entraron a la mansión, Max se fue corriendo en dirección a Bill, abrazándolo por la cintura.
—¡Papi, te extrañé! —le gritó Max a Bill, el cual lo apretaba contra él, revolviéndole los cabellos cortos, sonriendo y sintiéndose feliz de oler la esencia de su pequeño.
—También te extrañé, mi amor, mira, te compré algo —respondió Bill, mostrándole la bolsa, y Max sujetó el peluche.
—¡Lo adoro! —dijo Max sonriéndole a su papá, con los ojos achinados.—Lo llamaré Peluso —agregó.—Gracias, papi, te amo —soltó el pequeño, abrazándolo más fuerte y Bill rió
—También te amo, mi bebé —respondió Bill, sintiéndose feliz con su hijo.
Tom observaba la escena conmovido, mientras que Andreas se acercaba a él para ayudarle con las bolsas.
—Ya está el almuerzo listo si gustan comer —comentó Andreas.
—Gracias, Andy, ahora vamos —respondió Bill a su hermano mayor—. Tom, ¿te nos unes? —preguntó el omega viéndolo.
—Sí, claro, gracias —contestó Tom, uniéndose a ellos como si no hubieran tenido un impase desde el auto.
Max ayudó a poner los utensilios en la mesa, para luego sentarse al costado de su papá, pero miró a Tom nuevamente.
—¿Y siempre estará con nosotros, señor Kaulitz? —interrogó Max con curiosidad.
—El tiempo que tu papá me necesite, Max —contestó Tom con una sonrisa, y Bill lo observó, cómo es que su hijo conseguía que él sonriera.
—¿Tienes hijos, Tom? —inquirió Bill, ya que no había amenaza cuando el beta veía a su hijo, sólo protección, como si tuviera más experiencia con pequeños.
—No, no tengo —respondió Tom, mirando nuevamente a su plato, la sonrisa desecha, como si aquel tema tocara una fibra sensible dentro suyo.
—¿Pero no quisiste embarazar a una mujer beta o quizá a un omega? —cuestionó Bill, con curiosidad más que buscar herir.
Tom movió un poco ausente el tenedor sobre la comida. —Una vez —respondió con aire críptico, y Bill lo captó entre líneas.
—Lo lamento —soltó Bill, porque comprendió que la mujer u omega de Tom había tenido una pérdida, por lo mismo es que no tenía hijos ahora.
Bill no podía insistirle en preguntar por qué no lo volvió a intentar, o lo que fuera que hubiera pasado con su pareja, sería imprudente, quizá ahora mismo por eso es que Tom no quería ceder ante él por eso, ¿tal vez era viudo?
—Yo siempre quise un hermanito, pero papá me dijo que no se puede —comentó Max, sin entender lo que habían hablado su papá y Tom, y que el señor Kaulitz no tenía hijos.
—No, mi amor, yo perdí el útero cuando tú naciste, ya te lo expliqué —musitó Bill a su hijo, dejándole un beso en su frente.
—Pero, papá… —iba a refutar Max haciendo un puchero, recibiendo una mirada de advertencia de su progenitor.
—¿Max nació por cesárea? —cuestionó Tom después de oírlo hablar.
—Sí, como era muy joven hubo complicaciones, nació por cesárea con todo y mi útero —contestó Bill mirando al beta.
“Curioso”, pensó Tom, analizando cómo es que Bill tenía su celo regular pese a la pérdida de útero, porque precisamente el celo o estro era básicamente para un omega estar en su nivel más alto de receptividad sexual para recibir el nudo de un alfa, o búsqueda de ser penetrado como fuera, no encajaba del todo que tuviera un celo regular, sería más bien nulo o irregular. Aunque tampoco Tom podía aseverar nada, porque cada cuerpo de omega era diferente, y… Cómo es que el trauma era procesado de diferente forma, sólo que el dudar estaba en su naturaleza, no confiar ciegamente, por lo mismo es que se mantenía con sus reservas.
Terminaron de comer mientras que Max contaba lo que había aprendido en la escuela ese día, y Tom quedándose prendado con la escena, porque le gustaba hablar con el pequeño pero también cómo es que el niño hablaba con su padre, no había tenido oportunidad de compartir espacio con niños, aunque él mismo siempre hubiera querido tener hijos, así que en sí Tom sentía que estaba disfrutando mucho el tener un espacio con un pequeño, aunque supiera que no era su hijo, de todas formas le gustaba oírlo y verlo.
—¿Pa, me enseñas a hacer estos ejercicios? —preguntó Max por la tarde, y Bill puso una expresión confundida al observar el cuaderno de su hijo.
—No entiendo esto, bebé —se sinceró Bill.
—¿Me dejas verlo, Max? —ofreció Tom, acercándose hacia a él, y el pequeño sonrió.
—Sí, mira —dijo Max, extendiéndole su cuaderno, Tom se acercó más y analizó los problemas.
—En este caso, lo que debes es… —empezó Tom a guiar al menor.
Bill se quedó mirando la escena, cómo es que Tom tenía la paciencia para explicarle a su hijo, siendo mejor en matemáticas que él evidentemente, y Max aunque preguntara más de una vez, el beta seguía ayudándole, y eso hizo que se le apretara el pecho, sonriendo casi sin notarlo. Había algo en aquella escena, aunque le cayera mal lo controlador o aburrido que pudiera ser el mayor, había más en Tom, más de lo que se podía ver a simple vista.
Era un hombre reservado sí, y era difícil de lidiar con Tom, aunque quizá Bill mismo era quien era difícil, pensando en sólo tener un poco de sexo, y que lo dejara en paz, pero… Tom sólo hacía su trabajo, sí, aunque Bill mismo quisiera romper ese hielo en el beta, y le diera mucho conflicto, sabía que en realidad el del problema era él mismo.
¿Por qué cómo podría estar mal ese hombre que siempre estaba serio pero sonreía al explicarle cálculos a su hijo?
Y Bill se lamentaba de que Tom hubiera perdido a su hijo, porque sería un excelente padre. Aunque todavía podía serlo, ¿por qué ya no lo intentó con alguien más? Habían tantas dudas que Bill tenía, que sería imprudente preguntar, sólo que igualmente lo intrigaba, ¿cómo es que Tom estaba solo? ¿Por qué tenía este trabajo? Incluso dormía aquí, ese nivel de desprendimiento era porque Tom no debía tener pareja, o de tenerla, no le importaría que no esté con él, así que no lo comprendía.
Bill mismo no podía tener una pareja, no sólo por el tiempo, era porque habían muchas cosas que él no podría decirle a cualquiera, sería compartir su vida, exponer a su hijo, y no, Bill prefería quedarse solo, fuera de sus horarios desordenados, del caos de su vida… Habían muchas cosas en su caja de Pandora, y sólo significaría arriesgarlo todo, sólo que Tom… ¿Por qué él? Era un hombre reservado, sí, pero… ¿Qué más ocultaba? Porque Bill lo sabía, Tom ocultaba muchas cosas, y él sólo podía observar lo que mostraba ahora, un cuidado hacia a su hijo, un perfil calculador, un despego y frialdad…
Pero aquello sólo lo intrigaba en demasía, aunque no le incumbiera, aunque no le correspondiera saberlo, de igual modo Bill tenía curiosidad. ¿Quién era Tom Kaulitz en realidad?
El aludido lo miró un segundo, como si lo hubiera llamado con el pensamiento, intercambiaron miradas, Bill con sus ojos delineados, una mirada felina pero más que de un felino menor como un gato, parecía de un animal más grande, más feroz, como de un depredador, y a Tom tampoco le encajaba que la mirada de Bill pesara tanto ni fuera así, ¿cómo un omega podía ver así?
Sin embargo, a Bill tampoco le encajaba el cómo el chocolate en los ojos de Tom se derretía al ver a su hijo, y cómo es que alguien con un rictus serio o estoico, fuera capaz de lucir así de dulce, sonriendo hasta con los ojos, ¿cómo? Es decir, sí, los betas no tenían la conexión con su lobo, con su instinto animal, no obstante, había algo en la forma de desenvolverse de Tom, que hacía que Bill dudara.
Habían muchas interrogantes por resolver entre ambos, sólo que ninguno de los dos parecía estar dispuesto a ceder y explicar tal cual lo que era. Apenas era el segundo día de Tom en aquel sitio, y tenían un largo camino por recorrer.
Continúa…
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bill en realidad es un alfa y tom un omega, verdad? simplemente que este último tal vez perdió la conexión con su lobo por la pérdida de su cachorro… y bill, no sé, pero sé que es alfa también
Hola, muchas gracias por animarte a comentar 😊, y sobre tu teoría, pues técnicamente Bill está diciendo y repitiendo que es omega, mientras que Tom dice que es beta, en todo caso de haber algo diferente se irá sabiendo más adelante 👀