El guardaespaldas 20

Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo 20

Tom dejó su cuello expuesto, girando el rostro, mientras se aferraba a los hombros de Bill, quien bajaba con besos desde su quijada hasta ir por su cuello… Bill sentía tantas ganas de morderlo, de marcarlo, pero resistió la presión en sus colmillos, pasándolo por encima para chuparlo con fuerza, escuchando cómo es que Tom jadeaba y se mojaba aún más.

La piel de Tom contra sus labios, Bill sacó la lengua para delinear cada tramo de su piel sensible, succionándola, y bajando por sus clavículas, descendiendo aún más…

Tom tuvo que soltar los hombros de Bill para aferrarse a las sábanas mientras hacía la cabeza hacia atrás, abriéndose de piernas por inercia, pero Bill bajó hasta uno de sus pectorales, sujetando con sus dientes el pezón erecto, tan sensible, comenzando a chuparlo, con la otra mano apretando el otro, y Tom sentía cómo se erizaba toda su piel, cómo es que su cuerpo ardía, y la manera en que sus pectorales se sentían así de llenos por la leche generándose en su interior.

Bill envolvía el pezón de Tom, mordiéndoselo un poco, envolviéndolo después con su lengua, y observando cómo es que Tom se removía por el deseo, percibiendo su lubricación fuerte en sus cosas, haciendo que Bill salivara y su miembro doliera de las ganas que tenía de hacérselo a su omega, sólo que quería poner el placer de Tom por sobre el suyo, aunque era más que evidente que si bien estaba excitándole a Tom el que siguiera chupándolo, era algo que también desataba su placer hedonista, porque Bill se deleitaba con la vista de Tom, sus expresiones descompuestas por el placer que lo azotaba, y también saborearlo, mientras apresaba el otro pectoral, tan suave, todo el cuerpo de Tom era hermoso y era suyo…

Bill succionó un poco más hasta que sintió cómo emanaba un líquido contra su lengua, el cual se tragó, porque era dulce, haciéndolo poner los ojos en blanco y sorber más. Tom mismo sintió cómo el líquido estaba soltándose dentro de Bill…

Bill estaba lactándole.

Tom nunca había dado de lactar a nadie, porque no llegó a soltar leche de sus pectorales, más allá de la inflamación, su propio cuerpo lo reabsorbió, pero tampoco había tenido a alguien que lo estuviera chupando, no tenía a Bill, y si bien pensó que le daría leche primero a su bebé, el hecho de que su alfa estuviera succionándole, bebiéndose su leche, lo excitaba, y es que había algún tipo de conexión al momento de ser bebido por Bill… Su leche era para alimentar a su hijo, pero Bill era quien lo embarazó y sólo podía pensar en que no había desperdicio alguno en que fuera el primero el tomarlo.

Bill se separó de su pezón con los labios entreabiertos y un poco de rastro de su leche, para seguir bajando por su cuerpo, besándole y lamiéndole cada parte de su vientre, sabiendo que había vida allí… Su bebé estaba debajo, y Bill sentía su lobo, y también el de Tom…

Pero siguió descendiendo, besándole la cadera, dándole un mordisco que sólo escarapeló más su piel, haciendo que siguiera palpitando su entrada por ser llenada, tuvo que seguir aferrándose a las sábanas en lo que soltaba exclamaciones por los oleajes de placer al estar sumamente sobrestimulado por las atenciones de Bill, quien empezó a masajear el miembro de Tom.

—Te necesito dentro —soltó Tom, arqueándose, empujando su pelvis contra el puño de Bill, quien siguió bajando su rostro hasta comenzar a lamer los fluidos que salían de su entrada—. Bill… Uuh… —rogó con la voz apretada al sentir cómo el alfa hurgaba con su lengua en su interior.

Tom era dulce, su leche lo era, su interior también y Bill no se cansaría de deleitarse con cada parte de su cuerpo, pero en este punto estaba tan excitado, que tuvo que dejar de beberse sus fluidos, por cómo es que estaba latiendo Tom alrededor de su lengua, y la forma en que estaba rogándoselo.

—Tendré que ponerte sobre mí —habló Bill al momento de elevarse nuevamente.

Tom tragó saliva pero asintió.

El alfa se ubicó en la cama, y Tom gateó hasta su regazo, Bill ayudándolo a qué se montarse sobre su dureza, haciendo que Tom suspirara al momento de sentir cómo se autoempalaba hasta el fondo, quebrándose sobre Bill, quien mantuvo su agarre sobre sus muslos, porque sabía Tom iba a necesitar ayuda al darle sentones.

Bill mismo estaba aguantándose para no venirse de inmediato al percibir toda la estrechez de Tom envolviendo su dureza… Y es que era delicioso estar dentro suyo, aferrándose a su carne de sus muslos, comenzando a empujarse debajo de Tom, quien tarareó por su mismo placer, apoyándose con las manos sobre las piernas de Bill para darse impulso.

El vaivén era una delicia para ambos, aunque Bill quería ser rudo, sabía que no podía y Tom mismo también no podía hacer un despliegue completo de toda su capacidad para saltar sobre la dureza de su alfa… Sólo que de todos modos había una conexión, y podía percibir a profundidad Bill latiendo en su interior.

Bill quien soltó una de las piernas de Tom, para sujetarle el miembro, haciendo que el omega gimiera y apretara más su interior…

A Bill sólo podía parecerle Tom lo más bello del mundo montando su hombría, por lo que apuró el bamboleo en su puño, buscando la culminación de su omega… Cómo es que el rictus del mayor sólo se descomponía aún más, soltando los mejores sonidos al gemir… Era música para él, era la voz cantante que Bill necesitaba… Había magia en Tom cuando canturreaba preso en su placer.

Tom se vino contra su mano, estrechándolo aún más, y Bill lo siguió, anudándose en su interior, con el alfa sentándose con Tom en su regazo para acariciar sus mejillas, besándolo mientras sentía cómo se desinflamaba su nudo.

—Te amo tanto, Tom —soltó Bill con solemnidad aún dentro de él.

—Yo también te amo mucho, Bill —correspondió Tom, ambos con el brillo en sus orbes tanto por el orgasmo como por todo lo demás que implicaba aquella unión, sentirse así de conectados y estar juntos en esto pese a toda la adversidad.

Cuando el nudo se deshizo, Bill ayudó a Tom a bajarse, pero notó cómo es que su omega quería más.

—¿No estás cansado? —preguntó Bill no queriendo sobre exigirle en su estado.

—No, sólo que no podré impulsarme sobre ti —respondió Tom con pesar ya que su espalda baja empezaba a doler.

—Entonces tendré que ver la forma de darte comodidades… —propuso Bill, instando a Tom a qué se volteara y el omega lo hizo, sintiendo cómo Bill le lamía la nuca, y Tom por inercia levantó el trasero contra el alfa.—En cuatro y con una almohada… No será tan pesado —arguyó el alfa, acercando la almohada para ubicarla debajo del vientre de Tom, haciendo que descansara del peso, el castaño manteniéndose quebrado, sintiendo cómo su alfa le masajeaba los glúteos, jugando con sus dedos por encima de su hendidura, antes de metérsela.

Bill ya tenía su virilidad renovada, por lo se aferró al trasero de Tom, incrustrándole las uñas para comenzar a empujar.

Tom sólo podía disfrutar de cómo era llenado, haciendo que olvidara hasta su propio nombre… Sólo podía repetir el nombre de Bill al compás de las embestidas…

&

La denuncia que hubo contra Aiden Becker no pasó desapercibida, por más que intentaron que no fuera mediática, la verdad es que se esparció como pólvora toda la información.

Habiendo comentarios de cómo es que se había filtrado, que cómo era posible que fuera un alto rango cuando fue responsable de asesinato. También estaban los que no lo creían y pensaban que sólo era una injusticia hacia el General debido a que Tom representaba una vergüenza al haber pertenecido a la milicia.

Los Becker se habían limitado a no hacer declaraciones, salvo Jonathan Becker, el esposo omega de Aiden, quien dijo que esto demostraba la mala intención de Tom porque su marido era un hombre respetable que no sería capaz de haber hecho algo así.

Su mismo marido que llamó a Tom desde un número desconocido, y es que por lo general el guardaespaldas no contestaba, sólo que como también era el número de emergencia en caso le pasara algo a Max, por si Bill no contestaba, y en ese momento su alfa estaba fuera, es que terminó por hacerlo.

—¿Buenas tardes? —dijo Tom a modo de saludo.

Se me acabó la cortesía para avisarte, lo que suceda a partir de ahora es tu entera responsabilidad, porque te dije que si me mencionabas tu familia feliz se iría a la mierda —escuchó la voz de Aiden, tensándolo por completo, pero antes de poder responderle, grabar o algo, el alfa había colgado.

Claro que Tom lo sabía, recordaba la amenaza que recibió, pero también sabía que Sienna nunca tuvo justicia, y que él no hizo nada, que incluso estando sin exponerlo, Aiden mandó a Ferchichi, así que había hecho lo mejor. Sólo que sí sentía miedo, sujetándose por inercia el vientre abultado y duro por aquella noticia.

Le avisó por mensaje a Bill lo que había pasado, y él le respondió que se mantuviera en casa con Carl y Alexander, ya que Gustav era quien estaba con él en aquel momento, mientras que Max estaba seguro en la escuela, aunque luego Adler iría con Alexander a recogerlo.

Bill claro que se preocupaba por Tom, y de ser por él iría de inmediato a casa, sólo que estaba en grabaciones y por lo mismo no podía irse. Al menos Tom tenía a su suegro y guardaespaldas. Sólo que avisarían al agente a cargo de su caso, incluso sin tener pruebas de ello, no era posible que ese bastardo buscara seguir atormentándolos. Al menos Tom no había sonado tan alterado, ya que si bien tenía miedo, estaba en un lugar resguardado.

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El que se hubiera mencionado a Aiden Becker, y teniendo en cuenta cómo es que ya para este punto Bill y Tom eran vistos como una resistencia, ya que habían conseguido encarcelar a Listing, también a Peterson e incluso a los mismos Trümper, es que la gente comenzó a hablar…

Habían varias casos de personas que se mantuvieron calladas por temor pero también habían pasado aberraciones de parte de no sólo Aiden, sino su familia.

Todos estos testimonios estaban sumando en un caso que ya no sólo podía considerarse como que un ex omega celoso estaba buscando incriminar a un respetable alfa militar, sino toda una mafia de abusos cometidos por años. Tom era el vocero que alentó al resto a no dejarse callar más.

En un mes tanto la información recabada del investigador privado que contactó Bill, y los testimonios estaban haciendo que Aiden estuviera en la mira, y no como el bueno.

Tom con sus ya siete meses de embarazo, en realidad habían estado inquietantemente tranquilos, porque más allá de recibir una que otra amenaza de números anónimos, no había pasado a más, Max manteniéndose con una escolta a cada salida de la escuela o a donde se movilizara, lo mismo con Bill y también con Tom, no iban a descuidarse en ningún instante.

Al omega más bien le daba gusto, porque si bien en su momento no denunció, el saber que tanta gente sufrió y que ahora hablaban, hacía que supiera que no sólo pagaría por Sienna sino por todas esas familias a las que les hicieron daño.

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El estrés al que estaba sometido Aiden, cómo incluso su esposo estaba pidiéndole el divorcio, sin importarle que tuvieran cuatro hijos, y años estando juntos.

—Yo me negaba a creerlo, porque te amo, Aiden, y a nuestra familia, sólo que son varios que están diciendo tantas cosas, exponiendo a nuestros hijos —repuso su esposo omega entre llanto—. Necesito el divorcio por ellos, porque no quiero seguir al lado de alguien al que lo acusen de todo esto.

Aiden sujetó al omega del cabello, jaloneándolo al momento de tenerlo contra su rostro. —Son mis hijos y tú eres mío, si te atreves a dejarme, vas a perder todo, Jonathan.

El omega sintió terror, recordando las veces que su alfa le había golpeado, sólo que pensó que aquello no volvería a darse porque ya habían pasado tantos años juntos, que evidentemente no eran suficientes.

Aiden no iba a permitir que lo dejarán, por más que supiera que era cierto todo lo que decían, no iba a dejarlos ganar.

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Tom dormía abrazando a la almohada de maternidad no podía echarse de espaldas o toda la panza lo ahogaba, y tampoco boca abajo, la única forma de encontrar una pose más calmada era aquella almohada de maternidad que mantenía en una posición cómoda a su cadera, con su pierna abrazada y también sus brazos, haciendo que todo el peso de su vientre se distribuyera adecuadamente.

Bill mantenía su mano en la cadera de Tom pero sin abrazarlo del todo, por más que lo amara y buscara olerlo, no quería incomodarlo durante sus sueños, con el estado avanzado de su embarazo, era mejor dejarlo descansar.

Sólo que ambos se levantaron por el sonido de una explosión en plena madrugada.

Bill se levantó sentándose de sopetón en la cama por el ruido y de inmediato miró a Tom, quien estaba con el corazón acelerado pero bien. Había sonado demasiado cerca, como por el patio.

—Se metieron a la casa —dijo Tom y no estaba preguntándolo, era una afirmación mientras sintieron los nervios de punta y el sueño escurrirse de golpe de su sistema.

El transmisor de radio portátil vibró antes de que Bill o Tom pudieran llamar a sus guardaespaldas.

—Señor Trümper, la explosión fue dentro del patio pero no afectó a nadie, más que parte del inmueble, estamos buscando alrededor porque ha sido activado hace poco —habló Alexander a través de la radio.

—Eso sólo quiere decir que… —comentó Tom habiéndose girado en la cama pero callándose cuando sintió algo duro contra su sien.

—¡Suéltalo! —demandó Bill con su voz de alfa al fijarse cómo es que Aiden era quien había salido a apuntarle con el arma. El alfa menor sintió por completo pánico al ver amenazado a su omega.

Tom mismo es que sabía que un movimiento en falso y podía morir, sin que fuera necesario el que preguntara quién estaba apuntándole.

—Distracción, sí, Tom, excelente estratega para ser un omega, sólo que ahora ya no mandé a alguien más, que sí, mis hombres están afuera con tus guardaespaldas, sólo quería hacerme cargo personalmente de ti, Tom. Ya no mandar a alguien más, ¿qué mejor que uno mismo se ocupe de lo que estorba, cierto? —cuestionó Aiden, aún teniéndolo sujeto y con arma apuntándolo.

Tom tragó saliva con fuerza viendo a Bill, quien iba a sujetar el transmisor de radio para buscar llamar a Alexander o Carl.

—¿En serio crees que llegarán antes de que lo mate? Olvídalo, excusa pobre para alfa. Tom fue mi omega antes, por eso es que quiere arruinarme la vida porque yo sí pude ser feliz… Yo sí tuve los hijos, Tom, yo sí tuve todo lo que te prometí y te negué… ¡Sólo que ahora lo jodiste y mi esposo se largó con mis suegros llevándose a mis hijos! —le gritó Aiden a Tom contra su oído con rabia, con el arma temblándole sin disparar aún.

—Yo no mentí, no dije nada que no fuera verdad —repuso Tom, sintiendo cómo salían las lágrimas de sus ojos, ¿en serio moriría así? Si a él le disparaban, moriría también su bebé, lo harían ambos.

Aunque Tom mismo le había dicho a Bill que si pasaba alguna complicación en el parto, eligiera a su bebé, y Bill le había dicho que no tendrían que pensar en eso, porque no pasaría nada malo. Tom le había pedido que se lo prometiera.

Bill le dijo que sí, aunque sabía que no lo haría, porque el alfa pensaba que si bien adoraba a su bebé, podrían tener más bebés pero si perdía a Tom, ¿qué es lo que pasaría con él? Tanto Max como Bill lo necesitaban, Tom era su prometido.

Sólo que ahora el mal nacido de Aiden estaba gritándole a su omega que todo era culpa suya, por ser un maldito cobarde que no se responsabilizaba de todo lo que hizo. Tom no tenía la culpa, Bill lo sabía, Tom sólo buscó salir adelante, Tom sólo dijo la verdad…

Tom había soportado todo el daño que había recibido de aquel hombre que dijo amarlo, Tom quien había perdido a Sienna, Bill sentía la rabia por lo que sufrió el hombre que amaba de manos de esa bestia, y cómo no quería dejarlo en paz, por más que de por sí le hubiera arruinado la vida, atentado contra su propia hija… Pero Tom era suyo, ahora lo era, y se habían dado la oportunidad de ser felices.

Por eso es que aprovechándose precisamente de que Aiden estaba despotricando contra Tom, muy absorto sin fijarse, es que Bill sujetó el arma que tenía en un bolsillo secreto al costado de la cama. Recordando cómo es que Tom le instruyó a aprender a usarla, que mejor era saber y no necesitarla, que necesitarla y no saber.

Bill fue rápido al momento de quitarle el seguro y apuntó hacia la cabeza de Aiden para disparar, haciendo que el alfa se callara y cayera de espaldas con la bala atravesándole el cráneo.

Tom se giró viendo cómo es que convulsionaba Aiden, con sus extremidades tensas, y un gorgoteo en su garganta al comenzar a escupir sangre, la expresión del alfa era de sorpresa y dolor entremezclados mientras el charco de líquido carmesí se extendía debajo suyo.

Tom siempre pensó con matar a Aiden para hacerlo pagar por lo que hizo, sin embargo, no pensó que quien lo mataría sería Bill, aunque realidad en aquel instante donde temió por su vida, agradecía por completo a su alfa por protegerlo, dejando de ver al cadáver agonizante para fijarse en su prometido.

Bill lo abrazó con fuerza para besar sus labios y apoyar su frente contra la suya.

—Terminó, mi amor, terminó por fin. Aiden no volverá a hacerte daño —le aseguró Bill y Tom quiso responderle pero contrajo el rostro en una expresión de dolor…

Y el pánico lo invadió cuando sintió humedad bajo suyo.

—Matheo —soltó Tom con temor, tocándose de inmediato y viendo el líquido entre sus dedos.

No era sangre pero…

—Se te rompió la fuente, vamos a la clínica —dijo Bill con mucho miedo porque aún Tom tenía siete meses de embarazo, y si bien su bebé estaba saludable, esto definitivamente había sido por la impresión y estrés al que se sometió.

Bill por más que fuera un alfa recesivo, seguía siendo alfa, por lo que sujetó a Tom, cargándolo en lo que se dirigía al auto.

Gustav lo observó salir con Tom en brazos, recibiendo las indicaciones de que llamaran a Jörg, llevarán a Max y la policía debía hacerse cargo.

Ahora la prioridad de Bill era proteger a su prometido quien estaba con dolor por las contracciones del parto prematuro.

&

La policía al llegar, y saber que ni Bill ni Tom podían dar declaraciones debido a que estaban en el hospital, sin embargo, con la información que proporcionaron los guardias de seguridad sobre la bomba, cómo es que de hecho encontraron a dos de los hombres que la pusieron juntamente con el cuerpo de Aiden Becker con un arma aferrada a su mano, es que supieron que todo había sido verdad.

Al morir el perro acababa la rabia, y Jonathan también dio su declaración, ya sin temer por su vida o la de sus hijos.

Dos de los que fueron capturados por poner la bomba eran dos de los cuatro que mataron a Sienna.

Realmente sólo fue darle la razón a todos los casos, y que la investigación sobre los Becker en general, años de abuso camuflado por el poder en la milicia, también quedará al descubierto.

Por fin había acabado.

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Al Tom llegar a la clínica, tuvieron que hacerle exámenes de emergencia, haciéndole un monitoreo fetal para verificar la frecuencia cardíaca de su bebé, también ecografía para ver la posición… Matheo iba a nacer incluso aunque le faltaran dos meses para hacerlo.

Bill se mantuvo al lado de Tom todo el tiempo, por más que dijeron que no podía porque no era el esposo, Bill se mantuvo empecinado en que era el padre, Tom era su prometido y por ello no le soltó la mano en ningún momento.

—Estoy aquí, todo va a salir bien, amor —le aseguró Bill, y Tom si bien estaba muy nervioso y con temor, al ver al alfa a su lado, sentirlo, olerlo, hacía que se reconfortara con Bill.

Porque en ese punto de fragilidad, Tom realmente no estaba solo, Bill había matado a quien fue su pesadilla por años, Bill aunque se supone que era quien Tom debía proteger, se había vuelto su protector, el padre de su bebé, y sí, estaba allí, incluso con el pánico y dolor, decidía creerle a ese hombre que no le había fallado nunca desde que habían estado juntos.

—Te amo, Bill —soltó Tom, apretándole la mano y Bill lo besó castamente.

—Te amo, Tom —correspondió Bill.

Mientras que el doctor comenzaba a instar al omega para que pujara.

Luego de lo que pareció una eternidad para Tom al sentir cómo los huesos de sus caderas se abrían conforme salía su bebé de su cuerpo, es que Matheo Emil nació, tan pequeño y arrugado, con apenas unas pelusitas rubias sobre su cabecita, sabían que tendrían que ponerlo en la incubadora al menos por unas semanas, sólo que en aquel instante, permitieron que Tom se descubriera parte de la bata, para situar a su hijo sobre él, por la importancia del contacto piel con piel, el método canguro por el que se ayudaba a regularizar la temperatura corporal, y el vínculo entre padres e hijos, haciendo que el omega llorara de felicidad al sentir el peso de su bebé, su piel suave y cómo pasó sus manos por encima de su cuerpecito desnudo.

—Hola, Matheo, mi pequeño… Eres tan hermoso —le habló Tom a su recién nacido que dormía sobre él apretando sus puñitos y bostezando levemente, todo el dolor que había sentido ya se había esfumado dando paso a sólo sentirse feliz y cálido al tener a su niño.

Bill se inclinó sobre ambos, habiéndose quitado también la camiseta por petición del doctor, también soltando sus propias lágrimas de felicidad porque tanto Tom como Matheo estaban bien, al momento haciendo que estuvieran los tres juntos, haciéndole sentir los latidos de sus corazones al pequeño y también el contacto de la piel de sus padres, con sus lobos aullando envolviendo al bebé.

Tom soltaba su ronroneo, y Bill no podía ser más feliz al tenerlos con él.

—Eres tan perfecto, te amo —dijo Bill, dejándole un beso sobre la pequeña cabeza.

Las enfermeras observaron enternecidas la escena, sólo que ya sabían que debían llevárselo.

—Lo llevaremos para asegurarnos que esté bien —comentó una de ellas.

—Ve con ellas, mi vida. Tu papá y yo estaremos esperándote, te amamos mucho —musitó Tom a su hijo, para darle un beso, Bill imitándolo y viendo cómo se lo llevaban, a sabiendas de que lo amaban, que sentían un poco de preocupación pero comprendían que era necesario porque su pequeñito se había adelantado.

—Podremos verlo después en la incubadora, mi amor, también Max y tu papá lo harán —comentó Bill, aunque él también llorara porque no lo tenían con él.

Tom estaba lidiando cómo se sentía tan vacío, que su vientre abultado ya no estaba, y no sentía aquella conexión, sabía que Matheo estaba bien, sólo que era tan pequeño, frágil que sólo quería cuidarlo por siempre.

Bill lo besó, acariciándole las mejillas y Tom suspiró en aquel gesto, porque su alfa quería calmarlo, al menos todo había salido bien.

Continúa…

Nació Theito ;_; y por fin la restauró la paz al Bill matar a ese desgraciado ;-;. ¿Opiniones?

por Kasomicu

Escritora del Fandom

2 comentario en “El guardaespaldas 20”
  1. que a michael lo metieran en la cárcel pero que aiden lo mataran? CINE, SIMPLEMENTE CINE

    y me alegra saber que a pesar de ser prematuro, theo nació bien

    1. Bueno cabe decir que Michael en la carcel corrió la misma suerte de todos los que cometen su adyecto crimen 👺, sólo que no lo detallé y sí, Aiden merecía que alguien se ocupe de él, ¿y quién mejor que Bill para salvar a Tom? Aunque evidentemente fue menospreciado por ser recesivo, sigue siendo un alfa protector ❤️, y sí, Theito nació bien ❤️‍🩹, gracias por leer y comentar, Riri ❤️

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