El guardaespaldas FIN

Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo Final

El cómo Max y Jörg vieron a Matheo por primera vez fue algo increíble, porque no podían tocarlo, estaban observando al pequeño bebé dentro de la incubadora y aún así, sintieron muchas emociones por el pequeño bebé.

Jörg no pudo contenerse poniéndose a llorar, al pensar en su pequeña Sienna, y cómo él tenía aquel caballo que talló para su nieta y que ahora se lo daría a su pequeño Matheo, el bebé que dormitaba tan frágil y diminuto todavía, pero era su nieto, y su hijo en estaba bien, así que Jörg sólo podía sentir la dicha llenando su pecho.

Mientras que Max también lloró sonriendo al ver al pequeño, era su hermanito, lo que siempre anheló, uno precioso y chiquito que todavía no veía sus ojos abiertos pero solamente con observarlo dormir ya Max se sentía el más afortunado hermano mayor del mundo entero. Tom no sólo había hecho feliz a su papá, sino a él mismo, tenían una familia, se amaban y se casarían en algún momento, y Max ya podía imaginarse a Theo con un pequeño trajecito. Lo amaba mucho incluso aunque no pudiera hablar ni tocarlo.

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Cuando Matheo llegó al peso adecuado para poder dejar la clínica, siendo llevado en brazos a casa, es que también lo conocieron Gustav y David, junto con el resto de personal. El pequeño bebé rubio ya era un poco más grande que cuando nació, y tenía unos ojos grandes y expresivos color chocolate, sólo que sí se notaba que era más parecido a Tom.

Tom, quien pasó su cumpleaños número treinta y siete siendo por completo agasajado por todos, sintiéndose el más dichoso, incluso no dejándose amedrentar por el hecho de que se llevará once años con su futuro esposo, es que se retocó el cabello, poniéndole algo de luces rubias, pero a Bill le encantaba cualquier look que tuviera el mayor, no le importaba que tuviera un año más, él mismo ya había cumplido veintiséis, y Max también estaba feliz de tener diez años y su hermanito menor.

Tenían planes para casarse muy pronto eso sí, y aunque ya Matheo tenía tres meses de nacido, notándosele los rizos rubios, Tom había vuelto a tener sus celos, por lo mismo es que se había puesto el implante subdérmico como método anticonceptivo, ya que luego de la cuarentena, habían retomado su vida sexual, extrañándose demasiado, aunque también tenían que equilibrarlo un poco porque Bill estaba grabando una película, sólo que tal cual le había dicho a Tom, él siempre regresaba a dormir a casa, y también se tomaba fines de semana para pasar tiempo en familia.

Por lo mismo es que no habían podido organizar como tal su boda, aparte de que con Matheo aún siendo tan pequeño era muy dependiente, aunque había crecido mucho en aquel tiempo, y durante sus chequeos supieron que estaba saludable, sólo que poseía útero, lo que quería decir que era omega.

—Entonces Theo es como papi Tom no sólo en físico sino también un omega —masculló Max viendo a Bill, mientras el pequeño Matheo dormía en su cuna tiernamente.

—Sí, es doblemente como papi Tom, así que deberemos cuidarlo mucho no sólo porque es pequeño sino también porque le vendrá su celo a los doce, así como a ti tu rut dentro de dos años —musitó Bill.

—Bueno pero igual podré prestarle todos mis juguetes, y es tan bonito que lo amo tanto. Incluso aunque babee sobre mí cuando lo cargo —mencionó Max riéndose.

—Es normal, mi amor. Theo está chiquito, así que romperá cosas, las babeará, se vomitará… Sin hablar de todos los pañales que ocupa, lo amamos pero es así —comentó Bill, puesto que ahora Tom dormía una siesta, y él era quien estaba a cargo, aunque de todas formas también le había enseñado a Max a cambiarle los pañales, no sólo porque era su hermano sino también porque era de utilidad en general, aunque el niño estaba muy feliz de aprender todo lo que sea por el bienestar de su hermanito menor, en realidad el tener un hermano siempre fue su sueño, así que ahora estaba dando lo mejor sí mismo.

Max vio a su hermanito abrazado a su peluche de conejo y con su pacificador succionándole, haciendo que el pequeño alfa sintiera tanto amor en su pecho que no le cabía, era como si fuera capaz de dar la vida por Matheo, y sentía que lo haría, que él sería como papi Tom lanzándose a proteger a su papá de una bala, sólo que esperaba que nadie quisiera hacerle eso a su hermanito pero igualmente Max haría todo por Theo, incluso morir por él.

—¿Otra vez mirando a Theo? Es que es precioso en verdad, me recuerda mucho a mi Tomi cuando era un pequeño —habló Jörg uniéndose a los otros alfas y suspirando con una sonrisa al ver a su nietecito.

—Es muy bonito, nonnito —coincidió Max al ver al mayor, porque en sí Jörg había estado de acuerdo de que el niño lo viera como su abuelo, tenía apego por el menor, así por eso el padre de Tom era su “nonno”, haciendo que sintiera que tenía dos nietos y eso sólo lo ponía más contento.

—Sí, pequeño Max, Theo es muy bonito —cedió Jörg, viendo cómo el bebé entreabría sus ojitos chocolate.

—Ya despertó mi precioso —musitó Bill, inclinándose para sujetar al pequeño porque sabía que Matheo se levantaba por pañal sucio o hambre, o precisamente ambos, al momento de acunarlo sintió el pañal lleno, así que lo acomodó sobre el cambiador para empezar a atender a su bebé, que se removía inquieto sujetando sus piecitos mientras era aseado por su papá.

Habían pasado tantos años desde que Bill había cuidado a un bebé, pero lo hacía con mucho cuidado y diligencia, al terminar de cambiarlo, es que Matheo soltó el pacificador, haciendo un puchero con los ojitos humedeciéndose en lo que comenzaba a llorar, y es que su nene tenía hambre.

—Sí, mi amorcito, vamos a calentarte el tetero porque papi está descansando —le habló con afecto Bill a su bebé, cargándolo y acariciándole su espaldita.

Jörg y Max lo siguieron a la cocina, con el abuelo ayudándolo a sacar la leche de las bolsas refrigerantes, en lo que Max encendía la máquina para calentar biberones, poniéndole el cuenco de agua. Bill con una mano es que desinfectó el biberón, y luego lo llenó con la leche de Tom, para ubicarlo en la máquina, buscando arrullar a su hijo que seguía sollozando por hambre.

Cuando el tetero estuvo listo, es que Bill se sentó para acomodar a Matheo, haciendo que embocara y comenzara a beber, su hijo definitivamente prefería por mucho lactar directamente de Tom, sólo que por hambre había tenido que ceder con ello, y por eso es que el pequeño rubio estaba comiendo apretando sus puñitos mientras su papá le daba su leche.

—Voy a hacer el desayuno —avisó Jörg porque sabía que Tom despertaría en cualquier momento, y qué mejor que ayudando tanto a su yerno como para también comer todos.

—Yo te ayudo, nonnito —dijo Max, dejando de ver a su hermano menor por un momento para ayudar al mayor, quien asintió, con Bill agradeciendo que tuviera ese apoyo total, no quizá de sus propios padres, que no conocerían a su nieto otra vez, ni tampoco de Andreas, no esta vez, aún resentía la muerte de su hermano, habiendo hecho las paces con él con el paso del tiempo.

En esta ocasión Bill no estaba solo, tenía su propia familia que lo amaba, sólo que también extrañaba a su hermano mayor, porque él fue quien dio la espalda a su familia cuando lo botaron sus padres, por eso tanto resentimiento de parte de sus padres, porque botaron a Bill, no a Andreas, pero el mayor decidió irse con él porque Bill era apenas un adolescente que fue abusado.

Andreas hubiera amado a Theo probablemente, tal cual amó a Max. Sólo que Andreas también cometió sus equivocaciones, y eso era algo con lo que Bill lidiaba, el saber que su hermano tenía su propio odio contra él al punto de desearle todo lo malo, y que de algún modo se le regresó. Bill sólo esperaba que donde sea que esté estuviera en paz.

Regresó su vista a su hijo, quien ya empujaba la tetilla con su boquita, habiéndose llenado, Bill le quitó el biberón, poniendo la toalla en su hombro, situándolo para hacerlo eructar, masajeándole la espaldita nuevamente, mientras que Max y Jörg seguían haciéndose cargo del desayuno, y Bill sonrió feliz por la familia que tenía ahora, y agrandó su sonrisa cuando vio a su prometido salir de la habitación, Tom tan precioso que era y cómo se acercó a él, besándolo y luego sujetando a Matheo.

—¿Dormiste bien, mi amor? —preguntó Bill observando al hombre que adoraba.

—Sí, mi amor, gracias —respondió Tom, y Bill no podía dejar de verlo mientras cargaba a su hijo, cómo su pecho se apretaba tanto de todo lo que sentía por el mayor.

Max fue a darle un beso a Tom, quien le correspondió en lo que saludaba a Jörg, alistándose para desayunar juntos.

Era la vida que Bill siempre deseó y creyó nunca tener la oportunidad de tener, sin embargo, ya la tenía, ya no fingía ser omega, era un cantante que también se volvió actor, un alfa recesivo, ya sin pretender más, manteniéndose con un look andrógino sólo porque es lo que le gustaba, su expresión de género no encajando del todo con el arquetipo que se poseía, pero Bill estaba bien con eso, porque lo importante es que seguía teniendo a su familia y el apoyo de la gente, sirviendo de inspiración para muchos que habían ocultado sus castas por años, y también para quienes sí eran transcastas.

Y la gente siempre hablaría en contra, sólo que prevalecía lo bueno, y Bill hacía oídos sordos a las palabras necias, porque que los perros ladren eran señal de avance, y el cantante no paró, siguió con sus metas a nivel profesional, y también establecido con su pareja y sus hijos.

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Cuando Matheo tenía seis meses, es que Bill también había sido “liberado” de su papel, y por ello es que su matrimonio se realizó para aquella fecha, en una reunión con sus amigos, y no tan amigos, porque si bien los roces habían quedado con Jonas, la verdad es que no pudo no invitarlo, ya que seguía siendo su publicista y fue su amigo a través de los años, no que fuera el mejor amigo pero igual.

Jonas al menos comprendía que esa felicidad que irradiaban era algo que él sentía una leve envidia, aceptando por completo el que Bill dijera que nada de prensa ni fotos filtradas ni nada. Aquella ceremonia era privada, observando a Tom con traje, Bill igual, hasta Max y Matheo que era cargado por su hermano mayor. Sólo podía pensar que a él le hubiera gustado tener un poco de ello, sin embargo, su misma vida la había dedicado al trabajo, siendo muy frío en ocasiones, manteniéndolo sólo en algo casual si tenía algo con algún alfa. Sólo que Bill… Bueno, él si bien al inicio también lo mantenía así, ahora se había establecido, y se alegraba en parte por él, ya que su éxito también le beneficiaba, era parte del cambio al Bill mantenerse vigente como un artista único, de los primeros que se confesaba y seguía siendo muy bueno en lo que hacía.

Gustav también veía anhelante cómo es que Bill era feliz, ya que el alfa era su amigo, al cual había buscado proteger, y seguiría a su lado, sintiéndose tan contento porque hubiera encontrado la felicidad al lado de Tom, quien también se había vuelto su amigo, así que sólo pensaba que se sentía honrado de estar allí y que se mantendría cuidándolos todo lo que ellos se lo permitieran, así no se sintiera realizado por la soledad que poseía, al menos le habían dado otra oportunidad teniendo una familia con ellos, siendo un “tío”, y eso hacía que al menos él se enfocara en su trabajo y cosas que no dejaran que volviera a hundirse en el alcohol, quizá en algún punto encontraría a alguien y dejaría de dolerle tanto el haber perdido a Georg.

David también se sentía muy orgulloso de Bill, porque era como un hijo para él, y si bien había pasado por mucho, ahora se merecía ser feliz, ya que estaba radiante aceptando ser un alfa recesivo casado oficialmente con su exguardaespaldas que era omega y quien era el papi de su pequeño. David sólo podía ver en Bill al mismo adolescente que conoció y que confío en su talento, por más que no fuera un omega, seguía siendo el mismo muchacho papá adolescente que tenía mucha capacidad y se lo demostraba porque pese a la adversidad, Bill seguía.

Bill, quien ahora estaba viendo embelesado a Tom, tomados de las manos frente al ministro, porque iban a darse el sí, había sido mucho lo que habían atravesado, sin embargo, el alfa sabía que lo pasaría una y mil veces por Tom, porque cerraron sus etapas, haciendo que quienes les hicieron daño lo pagaran de un modo u otro, y ellos mismos dándose la oportunidad de amar, de buscar su final feliz, aunque fuera el inicio de su matrimonio.

—Entonces por el poder que se me ha sido conferido, los declaro marido y marido —arguyó el ministro luego de que se dijeran el sí—. Puede besar al omega —terminó por decir el hombre, y Bill besó a Tom, quien le correspondió.

Max estaba con Matheo en su cochecito y el pelinegro aplaudió feliz, porque sus papás se habían casado.

Si bien era una potestad el poder llevar el apellido compuesto, en este caso Bill no quiso hacerlo, él adoptó el apellido de Tom, así Tom no fuera alfa, Bill sabía que era mejor tener el apellido del hombre quien era su familia, quien lo amaba, porque Tom era suyo y Bill también le pertenecía, así que se volvió Bill Kaulitz, y Max también fue un Kaulitz más, porque si bien su apellido era Trümper sabía que había mucha carga del pasado, cómo sus padres lo rechazaron, cómo Andreas intentó hacerle daño… Así que se volvieron la familia Kaulitz, incluyendo al pequeño Matheo.

Incluso con ello es que Bill pasó de ser Bibi Queen a Bill Kaulitz, sintiéndose por demás orgulloso de su nuevo apellido y que representaba más la identidad que poseía, no buscaba ser alguien más, era Bill Kaulitz porque le pertenecía a su esposo Tom Kaulitz.

La noche de bodas la tuvieron en el hotel cerca a la playa donde se había realizado la ceremonia, estando en la misma cadena más famosa de Consorcios de hoteles en toda Alemania, cómo es que Jörg y Gustav se quedaron con Max y Matheo, en realidad dentro del mismo hotel sólo que pisos más abajo, para que la pareja pudiera tener unos días de luna de miel, aunque no tan lejos de sus hijos.

Tom sonreía al momento en que Bill lo llevó cargado estilo nupcial, por más que Tom hubiera empezado a ejercitarse nuevamente, y habiendo perdido peso por la lactancia, es que Bill seguía siendo alfa, aunque fuera recesivo, la fuerza mayor la poseía y abrió la puerta teniéndolo en brazos y bajándolo después al atravesarla, para sujetarlo por el rostro, uniendo sus belfos en un necesitado beso.

—Te amo tanto… Por fin serás mío —comentó Bill al separar sus bocas, viéndolo con ojos brillantes en lo que respiraba contra los labios de Tom.

—También te amo, y ya soy tuyo, señor Kaulitz —farfulló Tom, arqueando una ceja con una sonrisa.

—Sabes a lo que me refiero… Ya podré marcarte —musitó Bill lamiéndole la extensión de su cuello y Tom sintió cómo su interior ardió, y es que sí, si bien habían retomado su vida sexual, el omega no había recibido la marca, habiéndolo guardado para la noche de bodas, y el castaño extendió su cuello, sintiendo cómo es que Bill succionaba su piel sensible para proseguir mordisqueándole, haciendo que se estremeciera más.

—Sí, recibiré tu marca, aunque ya fui tuyo de todas formas, en más de un sentido, el enlazarnos así sólo… Lo hará aún más oficial —arguyó Tom, sintiendo cómo sus pezones se endurecían, al igual que el bulto que iba formándosele en los pantalones, sintiendo la lubricación haciendo palpitar su entrada.

Tom disfrutaba mucho del contacto piel con piel con su alfa, así que por eso habían optado con protegerse con un implante, de esa forma Bill se corría y anudaba dentro sin temor a ningún riesgo de embarazo.

—Sí… Sólo quiero que seas mío, sólo mío, Tom, mi esposo, mi omega, mi todo —recitó Bill, para chuparle el cuello nuevamente, bajando sus manos hasta su trasero, apretándoselo, juntando sus pelvis.

—También lo quiero… Hazme tuyo, Bill, sólo quiero pertenecerte a ti para toda mi existencia —demandó Tom habiendo un choque caderas entre ambos.

No iban a llegar a la cama, lo sabían, por lo que entre besos, Bill se dejó caer sobre Tom en el sillón, haciéndole sentir lo duro que estaba, desvistiéndose con premura y cómo es que el alfa volvió a tener ese comportamiento hambriento que la primera vez… Rompiéndole las prendas a Tom, quien más que sentir gracia por ello, sólo se excitó más ante su efusividad, y más cuando detectó el deseo en sus ojos chocolate, haciendo que volviera a besarlo, con el omega aferrándose a sus cabellos cortos, abriendo sus piernas, abrazándolo con ellas, consiguiendo que sus miembros bañados en preseminal estuvieran en contacto, mientras jadeaban uno en la boca del otro.

Bill olisqueaba la cereza de Tom, y Tom olisqueaba el sándalo de Bill, haciendo que tuvieran sus cuerpos incendiándose por el deseo acuciante que les nublaba el juicio, sólo que era el momento perfecto, su noche de bodas, sólo unos días donde pudieran ser sólo Bill y Tom nuevamente…

Bill delineó cada tramo de su piel, se separó de sus labios para ir bajando… Tocándolo mientras bajaba, apretándole uno de sus pezones entretanto pasaba su lengua quitando la sal de su cuerpo, percibiendo cómo es que se le ponía la piel de gallina, cómo todo el cuerpo de Tom reaccionaba ante el contacto del alfa, mojándose incluso sin que le tocara el miembro o metiera los dedos.

La mirada felina de Bill, la forma en que le chupó un pezón, sorbiéndole sólo un poco de su leche para seguir por su abdomen ahora plano, la forma en que besó su cadera, su vientre… Abrió sus piernas, abriendo más sus fosas, hundiendo su lengua en su hendidura, deleitándose con su lubricación y apretado agujero, aún con sus manos aferradas a los muslos de Tom para tenerlo abierto para él, el omega aferrándose al cabello de corto de Bill, deshaciéndose en gemidos, sintiendo cómo su interior se estrechaba contra el músculo de Bill, haciendo que se arqueara, era tan intenso que Tom sentía que iba a desgarrarse la garganta, temblando sólo por ello.

Bill lamió por fuera, luego por dentro, hasta sentir que se grababa su lengua en el interior del mayor, separándose por aire, con su propia dureza pulsando, con la necesidad de metérsela al omega, quien estaba jadeante bajo suyo, con las mejillas rojas, los labios entreabiertos, el rostro perlado en sudor… Tan etéreo, tan bello… Tom era lo más precioso que había visto en su vida.

Bill tenía tanta hambre de aquel hombre, que sólo le alzó las piernas, doblándoselas a un costado sobre el pecho de Tom, para ubicar su virilidad contra su entrada e introducírsela, con Bill apoyado sobre él, inclinado lo suficiente para tener acceso a su rostro, sin embargo, estaba metido tan profundo dentro de Tom… Quien sólo se apretó más alrededor de la hombría de su marido, con las piernas dobladas sobre sí mismo, tan juntas que su propia virilidad estaba chocando entre sus muslos.

—Eres mío… Sólo mío… —soltó Bill con voz grave, en algo que sonaba a un rezo, comenzando a embestirlo.

Tom usó como fuente de apoyo los muslos de Bill,  quien seguía dándole estocadas profundas, haciéndolo poner los ojos en blanco, ya que la forma en que estaba llegándole el alfa… La manera en que le daba contra la próstata al penetrarlo lo tenía fuera de sí mismo, mojándose más, con el sonido de humedad ante cada arremetida del alfa, cómo es su propio interior palpitaba por lo intenso, por sentir aquel grosor arrastrarse dentro y fuera de su cuerpo, la forma en que sus nalgas chocaban contra la pelvis de Bill, y cómo el alfa se ciñó más sobre Tom, casi imposiblemente unidos, y el omega sólo extendió más su cuerpo, dejándose hundir a la locura por el placer, por el ardor… Sólo quería ser marcado por Bill.

—Mío… —recitó Bill nuevamente antes de abrir más la mandíbula para morder a Tom, esta vez donde se ubicaban las glándulas, segregando las suyas al momento de hundirle los dientes en la carne sensible, haciendo que Tom gimiera por el dolor pero apretara también su interior, cómo es que el omega se corrió ante lo intempestivo que había sido, aún con Bill dentro suyo.

Bill quien lamió la herida para cauterizarla, y la conexión fue total, sentían ambos lobos… Sólo que fue algo tan fuerte, que Bill aumentó el ritmo de las embestidas sintiendo cómo todo se había condensado más en el aire, la mezcla de aromas y… Tom sintió su celo, no le tocaba venir hoy sino en una semana, sólo que suponía que por la marca, es que le llegó, pero precisamente al estar muchísimo más conectados que antes, Bill buscaba calmar el calor de Tom, sin embargo, también le llegó el rut.

El que se sincronizaran rut y celo era algo más común en predestinados, y ellos no lo eran, sólo que sí se daban en algunos casos donde habían mucha química y unión durante la marca.

Al menos Tom estaba protegido por el implante, por lo que sólo dejó que Bill le ayudara con sus ganas… Mientras que el alfa se corría y anudada en su interior, para cuando bajó la inflamación, aún tenían más ganas y días libres, así que lo aprovecharían al máximo.

Tom se levantó del sillón con las piernas temblorosas, latiéndole la entrada mientras se bajaban por sus muslos la esencia del alfa, y el omega se sentía por demás sensual en aquel momento, por lo que caminó hacia la mesa de billar que tenían en el penthouse.

—¿Recuerdas que dijiste que me enseñaría a jugar? Para ir a Las Vegas en nuestras próximas vacaciones —habló Tom, aún desnudo, apoyándose en el borde de la mesa de billar.

Bill se relamió los labios y se acercó hasta a él, observando la marca y disfrutando no sólo de la vista de su esposo, sino también de cómo parecía un tatuaje en su piel, algo que demostraba por completo que Tom era suyo.

—Sí, me sorprende que no sepas, pero aprovechando que hay una mesa aquí… Puedo enseñarte justo ahora —propuso Bill, ambos estando desnudos no es que no hubieran como tal distracciones, ya que sus cuerpos lo eran de por sí, pero Tom lo mantenía más como una excusa para coquetear con su marido, y Bill era consciente de ello, así que sólo lo disfrutaría.

—Ilústrame, por favor —instó Tom jugueteando con el piercing de su labio inferior, y Bill le sonrió.

—Primero se deben acomodar las bolas en el rack…—explicó Bill, acomodándolas y poniendo la bola 1 en la punta, el resto las ponía de forma aleatoria.—Se debe dejar la bola 8 en el centro. La bola blanca es que tiene el objetivo de golpear, se va por turnos, para ver cuál de los jugares es que mete mayor cantidad de bolas dentro, sólo que también si sacas la bola blanca fuera de la mesa es un error que te hace perder el turno —acotó el pelinegro, sujetando el taco—. Inclínate sobre la mesa para enseñarte cómo debes golpear —ordenó el alfa, y Tom sintió que su esposo usó la voz de mando con él, estando mucho más conectados por la marca de reclamación, que simplemente asumió la posición de inclinarse sobre la mesa, mostrándole el trasero a su esposo.

—¿Así está bien? —preguntó Tom siendo plenamente consciente de que estaba ofreciéndole su culo, Bill observó las nalgas de su omega, queriendo follárselo nuevamente, pero mantendría aquel juego, más cuando escuchaba la voz apretada de Tom fingiendo que todo esto era meramente con el fin de aprender algo.

—Un poco más reclinado… —soltó Bill, poniéndose detrás suyo y ubicando el taco en la mano de Tom, pero haciéndole sentir su miembro erecto contra sus posaderas—. Debes apoyar tu mano no dominante en la mesa, formando una “V” con los dedos, para deslizar el taco —explicó el alfa, tocándolo en todo momento, sin dejar de presionar contra su trasero, pero también con el roce de sus manos y brazos, Tom sentía cómo se le erizaban los vellos, calentándose más, sintiendo cómo su propia virilidad despertaba y su entrada palpitaba por ser llenada otra vez, disfrutando del aliento de Bill contra su nuca al explicarle.

—Uhmn… ¿Sí? —interrogó Tom, empujando su trasero contra la pelvis de Bill.

—Sí… Ahora debes sostener el taco con tu mano dominante, manteniendo la espalda recta y apuntando con calma —instruyó Bill, y Tom mantuvo su mano sobre el taco, no es que fuera difícil cuando él mismo tenía una buena puntería a agilidad por el manejo de armas, sólo que realmente estando en celo, no estaba en sus cinco sentidos precisamente para disparar algo, aunque de todas formas dejó que Bill guiara su mano—. Apunta y… Déjalo entrar —ordenó el alfa, en lo que Tom golpeaba el taco pero la bola blanca chocó contra uno de los bordes, haciendo que Bill soltara un chasquido en desaprobación—. Uhm… Bueno, te equivocaste en tu primer intento… Tal vez necesites un poco de más de refuerzo positivo para mejorar… —acotó el alfa, bajando su mano para sentir su miembro latiendo contra su puño y apoyarlo contra el hoyo del omega, quien se arqueó, empujándose contra la dureza del alfa, y Bill siseó al sentir cómo se metió la cabeza—, mierda… —terminó por decir para metérsela de golpe.

—Ooh…—canturreó Tom, sintiendo cómo es que latía la hombría de esposo en su interior, apretando más sus esfínteres alrededor, meneando las caderas, instando a Bill a que se moviera.

—Bien… No metiste bolas en el juego… Pero puedo metértelas a ti… —chanceó Bill, haciendo que Tom soltara el taco, mientras el alfa sujetaba las manos del castaño, apoyándolas juntas contra su espalda arqueada, comenzando a embestirlo contra la superficie.

—Ssíi… Bill… ¡Aahíi! —gritó Tom, sin importarte el estar inmovilizado, haciendo que sus nalgas chocaran contra la pelvis de su alfa, quien estaba embistiéndolo con rudeza.

La mesa de billar se movió ante el ritmo de las estocadas, porque tanto Bill como Tom iban a disfrutar su luna de miel que se sincronizó con sus ciclos de apareamiento por completo…

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Cuando Matheo cumplió su primer añito, Tom tenía seis meses de embarazo, ¿cómo? Pues al Tom ser un omega dominante, si bien podía cuidarse con el implante sin ningún problema aparente, al momento de recibir la marca, su desbalance hormonal fue tanto que llamó a su propio celo, y al rut de Bill, por lo que al poco tiempo con la ausencia del celo de Tom, y náuseas, es que supieron que era un caso peculiar de embarazo, ya que no era común, era una probabilidad de 1% en un millón, y la verdad es que si bien se le cortó la leche cuando Matheo tenía nueve meses, y Tom tres de embarazo, ni Bill ni él rechazaron la idea.

Otro bebé venía en camino y ellos no podían estar más dichosos, por más que Tom ya fuera camino a los treinta y ocho años, al hacerle chequeos le dieron vitaminas y dijo que estaba saludable.

Al primer año de Matheo, con Tom de seis meses, sabían que… Iban a tener una niña alfa, porque no habían descendido sus testes, su pequeño milagro era una niñita alfa muy saludable formada como muñeca en su interior chupándose el pulgar, dándole una sensación muy fuerte de deja vu a Tom que cuando contó lo que pensaba salió con mucha naturalidad para él.

—Es mi bebé, es nuestra, pero mía… Buscó la forma de llegar a mí otra vez, así suene tonto o como un loco. No era algo probable, es un caso extraño, casi un milagro… Mi niña quería venir conmigo a tener la familia que siempre quiso tener… Es ella —narró Tom luego de la ecografía mientras lloraba, y Bill lo besó, acariciándole las mejillas.

Bill comprendía lo que decía su esposo, que sugería que su pequeña bebé en camino era una reencarnación de su hija.

—Te amo, no pienso que estés loco, mi amor —le buscó tranquilizar Bill y Tom soltó un suspiro.

—Te amo tanto, podremos darle la familia que ella siempre quiso… Es Sienna, mi amor, es ella —repitió Tom, y Bill le besó la mejilla para luego hacerlo con sus labios.

—¿Quieres que se llame Sienna? —preguntó Bill con afecto y Tom asintió.

El embarazo de Sienna fue mucho más calmado que el de Matheo, y lo que sí, también fue muy esperado, tanto por Jörg como Max, y también Bill que adoraba a su nenita. Bill que se dedicó a sacar un álbum con las letras de canciones que hizo pensando en Tom y sus hijos, por lo que cuando nació la pequeña Sienna a los nueve meses, era idéntica a Bill, y a ella la pudieron disfrutar desde su nacimiento porque al llegar a término no pasó por la incubadora.

La vida que tenían era plena y dichosa, los Kaulitz felices con sus tres hijos, Max siendo el hermano mayor más contento de todos tal cual perro con dos colas porque amaba tener más hermanitos, Matheo que ya balbuceaba y era muy amoroso con todos, y la pequeña Sienna que era la engreída de la casa. Habían pasado por mucho pero ahora lo tenían todo, y no cambiarían nada de lo que tenían, protegiendo por siempre lo suyo.

Bill sabía que Tom era el amor de su vida, y él le había dado hijos preciosos a los cuales adoraba, y nada los separaría nunca… No era un final, porque apenas estaban comenzando, tenían toda una vida por delante pero se tenían, y eso era lo más importante, que todo lo que vivirían como padres, viendo a sus hijos crecer… Todos aquellos retos tanto como matrimonio como padres, los pasarían juntos porque siempre se amarían, agradeciendo al destino haberlos puesto en sus caminos como guardaespaldas y cliente que terminaron enamorándose hasta cuidarse a sí mismo para toda la eternidad.

F I N

por Kasomicu

Escritora del Fandom

2 comentario en “El guardaespaldas FIN”
  1. el hecho que si o si hayas dejado que tom volviera a tener a su nena entre brazos de otra forma…</3 simplemente arte, esa fue la verdaderamente justificación divina

    realmente me encantó la historia, por algo eres de mis favoritas para cuando tengo ganas de leer a tom hamrbiento de bill

    espero leerte en tu próxima entrega uwu

    1. Hola, Riri, muchas gracias por tus palabras 🫂, y sí, es que Sienna era como el apapacho al corazón que tanto necesitaba Tom luego de muchos años 😭.

      Reiteró las gracias por tus palabras, porque estuviste en todo momento aquí, apoyando en cada entrega. Ahora estaré «sin novedades» hasta nuevo aviso jajaja porque ando escribiendo la segunda temporada de mi fic Problemas maternales, entonces no quiero publicarlo hasta terminarlo, pero seguro sacaré oneshots más adelante, y no descarto hacer un longfic después de terminar la segunda temporada, amo demasiado el toll.

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