El guardaespaldas 5

Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo 5

Tom tomó aire y lo dejó salir antes de hablar.

—Cuando tenía dieciséis años empecé a salir con un muchacho, se llamaba Aiden, si bien no era mi primer novio, sí era el más especial, por decirlo de algún modo, ya que él siempre me había gustado. Fue mi relación más seria y con quién perdí la virginidad, era un alfa dos años mayor, con quién me ilusioné mucho. Él sabía sobre los deseos que tenía de volverme maestro y la frustración que me daba no poder cumplir otras aspiraciones por mi casta, Aiden quería ser piloto, ingresando a la academia, porque para su familia era casi tradición el estar en la milicia, su padre, abuelo, hermanos, todos… —empezó a contar Tom, recordando cómo es que había sido su relación con Aiden, que incluso habían dicho que cuando el mayor terminara su carrera, iría a pedirle la mano a sus padres, haciendo que también Tom por fin conociera a los de él—. Sólo que las cosas cambiaron cuando me embaracé, tenía dieciocho años, y él veinte, era mi último año de escuela, y Aiden ya iba en el segundo de su carrera. Sólo que el pensar en tener un bebé no me era algo ajeno, ya habíamos hablado al respecto y dicho que sí tendríamos la casa, el patio con mascotas, casarnos e hijos… Sólo que en un futuro —explicó el castaño con la mirada distinta, cargada de emociones no dichas pero que Bill podía adivinar, ya que ese alfa fue más que importante para Tom.

Los ojos del omega se estaban yendo muy atrás en el tiempo, cuando tenía dieciocho años, con el cuerpo más menudo, más bajito, con sus rastas rubias y ropa de rapero, habiéndole confesado a Aiden que estaba embarazado porque el anudarse fuera no siempre funcionaba. Tom al inicio había pensado que sólo era malestar por los exámenes finales, sin embargo, terminó por comprarse una prueba de embarazo que dio positivo, apuntando el tiempo referencial de más de cuatro semanas de gestación.

—Entonces tienes que bajártelo, Tom —soltó Aiden con seriedad.

Tom sintió cómo se le cerraba el pecho al oír a su novio, sujetándose protectoramente el vientre. —Pero dijimos que tendríamos hijos, sólo que se adelantó un poco, en tres años terminas la carrera, yo puedo hacerme cargo entre tanto —musitó el omega, ya que en sí planeaba comenzar a trabajar a medio tiempo, y cuidar a su cachorro, incluso aunque fuera joven, quería tenerlo, era suyo, ya lo sentía… Quizá no como las patadas en vientres de varios meses, sin embargo, su frijolito estaba unido a él.

—No, Tom, esos planes de adolescentes estúpidos sólo eran un futuro muy lejano, el asunto es que estoy estudiando, no puedo firmar a un hijo que tuve con un omega dos años menor. Mancharía por completo mi imagen, aparte sólo tengo tiempo para verte, pasarla bien un rato y ya, no para estar cambiando pañales o algo así —se quejó Aiden y frunció el ceño—. ¿No se supone que ibas a ingresar a la universidad? ¿Cómo crees que vas a hacerlo si estarás embarazado? Ponte a pensar un poco, eres más inteligente que eso, Tom —chasqueó la lengua desdeñosamente y Tom apretó la tela de la camiseta por encima de su vientre, con su mandíbula bajo la misma presión, aún con aire protector hacia su cachorro.

—Sí lo estoy pensando, Aiden, y creo que fue más estúpido creer que iba a funcionar el que te vinieras fuera como método anticonceptivo, o pensar que era verdad lo que me dijiste de que me amabas y tendríamos un futuro juntos casándonos, con cachorros y demás —arguyó Tom con determinación.

—Entiende, carajo, Tom, sí te amo, pero es estúpido e irresponsable que quieras tener un hijo a tu edad, aparte de que no sólo te hundes tú, sino también a mí. Y esa cosa apenas debe tener un mes o máximo dos, así que será cómo quitarte un tumor, hasta podríamos ver las opciones con pastillas —propuso Aiden—. Yo lo pagaré todo, y me haré cargo de comprarte lo que gustes para que te recuperes, tu comida favorita y tus dulces, verás que te sentirás mejor —agregó con un intento de sonrisa.

—No, no voy a abortar. Si tú no quieres hacerte responsable, si no quieres formar parte de la vida de tu hijo, está bien, lo tendré solo, tengo a mis padres, puedo trabajar y ver la forma de estudiar después. Pero esto se terminó, Aiden —barbotó Tom sintiendo cómo le escocían las lágrimas en sus cuencas, para irse de la habitación del hotel, dejando al alfa detrás suyo llamándolo.

A Tom le dolía terriblemente, porque pensaba que Aiden era el amor de su vida, pero él no estaba solo, tuvo que ser sincero con sus padres, que si bien se decepcionaron, no lo abandonaron ni botaron de casa, sólo diciéndole al de rastas que saldrían adelante.

Aiden intentó comunicarse por todos los medios con Tom, pero el de rastas rubias lo había bloqueado por completo.

Tom a los cinco meses vio por primera vez a su bebé, Simone lo acompañó a la ecografía, tenía el vientre más notorio, y se puso a llorar de la emoción al escuchar los latidos de su pequeño cachorro, más formado como un muñeco dentro suyo.

—Es una nenita —comentó el médico y Tom lloró más, preso de las hormonas.

—Sienna, mi preciosa —musitó Tom al ver la figura de su hija, y es que él ya había pensado muy bien las opciones de nombres, si era mujer o si era hombre, y el nombre italiano lo había cautivado, su madre le apretó la mano y besó la mejilla.

—Nuestra amada Sienna —coincidió Simone.

Tom ya había terminado la escuela, y estaba trabajando como mesero en una cafetería, de igual modo, sus padres le habían comprado una cuna que su padre armó para dejarla en su habitación, con la idea de que Tom hará colecho hasta que la pequeña creciera más y tuvieran listo un cuarto para ella. De todas formas, Tom con lo que ganaba, iba ahorrando pero también comprando prendas para su nena, pañales y juguetes, porque esperaba con ilusión a su hija.

En la cafetería, siempre le tenían mucha consideración, acariciándole la pancita notoria, y a veces llevándolo a casa cuando su padre no podía recogerlo, y Tom se sentía feliz pese a todo, aunque le dolía el saber que su nena crecería sin su padre, el de rastas se masajeaba el vientre, hablándole siempre a su bebé.

—Nunca estarás sola, yo siempre te amaré, Sienna —le habló con cariño Tom, con una panza de seis meses a la salida de su trabajo.

—Uy hoy traje la moto, Tom, no puedo llevarte con ella a tu casa, ya es riesgoso en este punto —comentó Dean, el cocinero.

—No te preocupes, De, me sirve mucho caminar, y sólo son unas pocas cuadras —respondió Tom con una sonrisa amable.

—Está bien, cuídate mucho, Tom, nos vemos mañana —farfulló el mayor, para ponerse el casco y subirse a la moto, yéndose.

—Un poco de ejercicio nos servirá, eh, a ver si nos cansamos un poco y no me estarás pateando tanto —dijo Tom entre risas mientras se sujetaba el vientre, podía sentirla, no sólo sus patadas, la conexión con su cachorra.

Sólo que cuando pasó por la calle, se dio cuenta que no estaba solo, girándose y viendo a unos alfas detrás suyo que acorralaron a Tom contra la pared de un callejón.

—Por favor, no me hagan nada, estoy esperando… —musitó Tom sujetando protectoramente su vientre.

—Y ese precisamente es el problema, ¿Tom Kaulitz, no? —inquirió uno de los alfas.

—Sí, es el de la foto —respondió otro.

Tom no comprendía a qué se referían, ¿de qué lo buscaban?

—Bueno, está más grande de lo que nos dijo nuestro superior, pero… Es lo que debe hacerse —exclamó el mismo alfa que le habló primero a Tom, el cual sintió el terror recordarle pero no pudo hacer nada cuando fueron cuatro alfas los que los golpearon brutalmente hasta hacerlo escupir sangre.

Tom por más que intentó defenderse, que intentó proteger a Sienna, no podía, eran más fuertes, más en número… Él mismo sintió cómo es que la conexión de su lobo con el de su hija se exintiguió… Aún lo recordaba con claridad, que el dolor más grande no fueron sus costillas rotas, ni demás fracturas en todo su cuerpo, fue el sentir cómo empezó a sangrar entre sus piernas…

—Y te manda a decir que lo hubieras hecho menos traumático si sólo hubieras obedecido cuando te pidió que lo abortes —soltó uno de los alfas antes de dejar abandonado a Tom allí.

Aiden había mandado a sus cabos a cumplir una misión para la academia, para no ensuciarse las manos ni su imagen. Él había sido quien había mandado a que lo golpearan de aquella manera terrible hasta que Tom deseó morirse con su bebé, sólo faltaban tres meses para que Sienna naciera… Cuando sus padres fueron por él, Tom fue hospitalizado en estado de shock, el legrado fue terrible y el de rastas no pudo recuperarse del trauma.

Se sintió vacío de varias formas, y se aisló en su habitación, donde los Kaulitz tuvieron que quitar todo lo de su nieta no nacida.

Tom pasó su cumpleaños número diecinueve en la más profunda depresión, dejando el trabajo y tampoco ingresando a la universidad, luego es que empezó a ejercitarse, porque no quería volver a sentir miedo, su cuerpo cambió por completo, no tenía celos, era como si no pudiera escuchar su propio lobo, como si él se hubiera muerto junto a su Sienna, y detestó con todas sus fuerzas al malnacido de Aiden.

Cuando su padrino le propuso que ya que prácticamente se había vuelto un beta, y no quería estudiar para ser profesor, él le propuso que podría meterlo en la milicia, con una parte de Tom pensando que si por a o b se cruzaba por Aiden podría matarlo. Pero de igual modo es que ingresó con los contactos de su padrino, encontrando un nuevo propósito, era perfecto para el trabajo porque cuando no le temes a la muerte, es más fácil dar la vida por alguien más.

Cuando se acostaba con alguien, Tom se fijaba cómo es que no lubricaba como antes, así que usaba eso a su favor, su amante de turno usaba condón y Tom mismo se preparaba con lubricante, aunque en sí su canal se dilatara con facilidad por ser omega, sólo que como no soltaba sus feromonas luego del trauma, es que seguían pensando que era un beta gay pasivo.

Los médicos habían dicho que era como si se hubiera vuelto infértil  al no recuperar sus celos, y Tom… Sabía que así nunca podría ser padre, cuando él siempre quiso serlo. No volvió a tener pareja alguna, sólo sexo casual. Disimulando que era omega con perfumes y minoxidil para que le creciera la barba, teniendo un físico diferente luego de bastante ejercicio que hacía.

Sólo que algo que Tom lamentó fue que su madre murió en un accidente cuando él estaba en el Servicio Secreto, aquello había hecho que él lo dejara y trabajara de forma particular, pensando en cómo había a perdido a las dos mujeres de su vida.

De vuelta a su presente, es que Bill sintió la impotencia y frustración por el pasado de Tom.

—Es un bastardo, él… Debería morirse —señaló Bill, no pudiendo imaginar todo lo que pasó Tom, ni siquiera fue al comienzo de su embarazo sino cuando ya tenía seis meses, él mismo recordando cómo era su vientre con su pequeño en aquel tiempo.

—No he tenido la dicha de matarlo, sólo que para este punto me alegra no tenerlo más en mi vida —musitó Tom, ya que hubiera sido peor casarse con él y tener hijos en un futuro a su lado, cuando era un monstruo.

—Sé que no sirve de nada, pero lo siento, la mayoría de alfas son una mierda, y lo sé muy bien, ahora me siento del asco por cómo te traté antes porque sólo refuerzo mi primer punto —masculló Bill con pesar.

—No debes cambiar tu trato conmigo por lástima o algo así. Sólo déjame protegerte porque es mi deber —rebatió Tom.

—Estamos rotos, ambos lo estamos, no puedo sentir lástima por ti, eres fuerte, Tom, en más de un sentido, por más que vivas una mentira, al igual que yo, realmente… Si hubiera estado en tu lugar probablemente habría sido un cobarde que se hubiera suicidado, ya que Max se volvió mi motor, mi motivo, mi todo —arguyó Bill pensando en su hijo.

—También fue terrible lo que pasaste, y no te diste por vencido, decidiste abrazar esa mentira, para volverlo tu escudo del mundo, es algo jodido, pero te va bien, si quitamos a los acosadores psicópatas —aclaró Tom.

Bill sonrió un poco, cuando empezó a sonar Hopelessly Devoted To You de Olivia Newton-John, él se puso de pie y extendió la mano hacia Tom.

—¿Me concedes esta pieza? No quiero irme sin bailar al menos una canción, y esta es preciosa —musitó Bill.

Tom se puso de pie y se acercó a él, tomando su mano pero situando la otra en su cintura.

—Debemos pretender que tú eres el omega y yo el beta —habló Tom, en lo que comenzaban a mecerse al ritmo de la balada.

Bill rió, apoyando su otra mano en el hombro del omega. —Sí, pretender —cedió el de rastas, dejando caer su aliento mentolado sobre el rostro del mayor que era más bajo.

Había una burbuja de intimidad en aquel momento compartido, cómo se veían sin separarse, cómo es que ninguno pareció querer alejarse por más que dejó de sonar la canción para la cual Bill lo había invitado a bailar.

Tom percibía la piel caliente del torso de Bill a través de la tela, y también era consciente de cómo es que el choque de caderas estaba haciéndolos crecer a ambos.

Bill se relamió los labios, soltando sus feromonas pero por su perfume neutralizador Tom no podía oler el sándalo, sólo que igualmente era casi por inercia que su cuerpo reaccionara así, sintiendo a su lobo rugir, porque si bien Bill se había acostado también con hombres betas, la verdad es que le gustaban más los omegas, y Tom de por sí le había gustado desde el inicio, y el hecho de conocer más de él, saber todo lo que había pasado, hacía que su interés se acrecentara, queriendo más de Tom, de aquel hombre mayor que no cumplía con el estereotipo de un omega, pero lo sentía…

Lo era. Un omega peculiar.

Bill quería besarlo, acortar la escasa distancia entre sus rostros y sentir su barba rasparle la mejilla al momento de probar sus suaves labios tan gruesos y llenos, jugar con su lengua, jalarle el piercing, quería hacer tanto con esa boca, que su propio corazón estaba latiendo en antelación, ya que si bien había deseado antes a muchos omegas o betas, no habiéndose metido con alfas porque no eran lo suyo, más allá de coquetear como parte de su personalidad con todos, no le atraían los alfas.

Sólo que Tom… Este hombre mayor tenía algo diferente, desde el inicio lo supo, ahora lo confirmaba, esa tensión y ganas de tener más de él era por un motivo, encajaban en más de un sentido.

Bill se descubrió a sí mismo olisqueando el cuello del omega quien por inercia extendió su cuello, Tom había cerrado los ojos un instante, actuando por instinto y los volvió a abrir cuando sintió los labios del menor rozando la piel sensible de su cuello que se estaba erizando. Tom mismo se estaba desconociendo para actuar de aquella manera que rompía toda la ilusión de querer pretender ser un beta y omega.

—Vámonos de aquí —soltó Tom.

Bill asintió, separándose de él, pero sin soltarle la mano.

—Llévame a tu casa —pidió Bill cuando se subieron al auto del guardaespaldas.

Tom quien sabía que su casa estaba hecha un desastre, sin embargo, asintió, porque de algún modo regresar a la mansión sería volver a la dinámica de guardaespaldas y cliente, y aquella noche, mientras sujetaba el volante, y sonaba Don’t stop believin’ de Journey, sólo eran Bill y Tom, personas sin caretas, sin máscaras, siendo libres aunque sea por un momento.

Bill había bajado la ventanilla para dejar que el aire se filtrara sobre su rostro, sonriendo, y Tom lo veía hermoso con el viento rozándole la cara, la luz de la luna ciñéndose sobre él acentuando sus facciones, el omega pensaba que el mejor accesorio que podría tener el alfa era su sonrisa, la genuina, la real y no la que normalmente daba en sus entrevistas o en público en general y, la misma que le daba a Max, la misma que tenía ahora.

Cuando llegaron a su casa, es que Tom miró al cantante.

—No esperaba visitas, y no he estado aquí desde que empecé a trabajar contigo —advirtió Tom, porque sabía que si bien él podía ordenar su casa, no había tenido el tiempo ni nada.

—No me importa —respondió Bill, y es que sólo podía pensar en irse con el omega a un sitio donde no pudieran pensar en nada más que sólo ambos, también conocer su espacio, su intimidad, más del hombre que se había abierto con él en la taberna.

Tom asintió, sacándose el cinturón de seguridad, mientras Bill hacía lo mismo, bajándose del auto, con el omega siguiéndole, en lo que sacaba sus llaves. Al momento de abrir la puerta, sí se veía un poco el desorden, pero Bill se enfocó más en las fotografías del mayor, acercándose y sonriendo al ver un Tom de rastas rubias con uniforme de educación física.

—¿También tuviste rastas? —preguntó Bill, notando que se veía muy lindo cuando no ocultaba su rostro con barba, no es que ahora no fuera atractivo, lo era, sólo que sin el vello facial era más fácil darse cuenta que era un omega.

—Pero sí eran reales —musitó Tom, acercándose al menor por detrás.

—Tienes la suficiente paciencia para habértelas hecho de cero —comentó Bill, girando el rostro para verlo—. Siempre has sido muy guapo —agregó con los ojos entrecerrados, alternando la visión de sus labios hacia los ojos de Tom, quien sentía cómo se le apretaba el estómago por la intensidad en los ojos color chocolate del alfa, en un gesto de sutil coqueteo que estaba haciendo que el omega sintiera secarse su garganta.

Tom mismo no sabía que podía despertar tanto en él alguien que era menor por once años, pero el alfa tenía algo, a pesar de no poder olerlo, hacía que sintiera su cuerpo estremecerse, endureciéndose de nuevo, y relamiéndose los labios, queriendo besarlo.

Ambos tenían las pupilas dilatadas, Bill se terminó de girar, dejando la fotografía en su sitio y mirando con la misma intensidad que había visto al omega al momento de bailar, sólo que ahora no había música alrededor, sólo sentían el ritmo de los latidos de su corazón bombeando en sus pechos. No se tocaban pero sus manos cosquilleaban por hacerlo.

Tom se acercó un poco más, pero quién terminó acortando los últimos centímetros fue Bill, alzando las manos para posarlas en el cuello del mayor, pasando sus pulgares por la piel sensible que se erizó bajo su tacto, y Tom entrecerró los ojos al momento en que Bill le respiró sobre la boca y unió sus labios, el mayor terminó de cerrar los ojos y posó las manos en la cintura del más alto, mientras correspondía al gesto, saboreando la cereza del labial del alfa, lo cual era curioso porque así olían sus feromonas, aunque no de forma artificial…

Estaban pegados, sintiendo sus durezas presionando una contra otra, en un movimiento incesante de caderas, que hacía que se calentara más el ambiente por aquella fricción.

Bill gozaba el jugar con la lengua del mayor, haciéndole sentir su piercing que sólo estaba aumentando el hambre de Tom, que incluso percibía el tintineo en su interior, latiendo por más… Era curioso cómo es por lo general no se lubricaba mucho, y mucho menos por sólo un beso, pero la suavidad de la boca del alfa, que contrastaba por mucho por el ansía que demostraba en el beso, como si quisiera comérselo, estaba prendiendo más a Tom de lo hacia mucho no sentía.

—Quiero llevarte a la cama, sólo que no sé cuál de las puertas es tu habitación, así que mejor llévame tú —susurró Bill con voz aterciopelada contra su oído, para luego mordisquearle el lóbulo de la oreja, haciendo que Tom sintiera su interior palpitar por ser llenado.

—Vamos —instó Tom, tomando una de las manos de Bill que estaba en su cuello para llevarlo a su cuarto, que al menos tenía sábanas limpias de última vez que estuvo allí.

Bill lo volvió a besar, soltando su mano para bajar tocarlo por la espalda trabajada, hasta la curvatura de su cintura sintiendo los hoyuelos de Venus al meter sus dedos por debajo de la camiseta, percibiendo cómo es que Tom empujaba más su pelvis contra la suya para ponerse la piel de gallina, y después el alfa bajó hasta su trasero respingón, apretándoselo con ganas a lo que Tom jadeó contra sus labios.

Se separaron por aire, compartiendo aliento, ambos con los labios hinchados por el besuqueo previo, incluso el brillo labial de Bill se había puesto en la preciosa boca de Tom, quien bajó sus manos entre sus cuerpos para aflojarle el cinturón a Bill, bajándoselos con rapidez para colar su mano dentro, escuchando a Bill gemir al percibir su tacto sobre su dureza, la forma en que Tom lo tocaba era porque estaba estimulándolo, sintiendo el peso de la hombría del alfa, y cómo es que se le secaba la boca por el tamaño y lo duro que estaba, delineó con sus dedos toda la virilidad del menor y Tom mismo se puso de rodillas porque ya no podría contenerse más de las ganas que le tenía a ese alfa tan berrinchudo.

Bill sólo atinó a sujetarlo del cabello cuando observó cómo es que el omega embocaba su miembro, empujándose sobre la calidez y estrechez de su garganta… Quedándose totalmente excitado al mirar sus ojos entrecerrados mientras comenzaba a mamársela.

Tom definitivamente no era nuevo en ello, la experiencia era más que evidente, cómo tarareaba alrededor de Bill, apretándose más los labios, cuidando los dientes, generando más saliva para que resbalara sobre su garganta… Disfrutaba sentirlo palpitar entre sus labios, dentro de su boca, las venas, la forma, cómo es que se ahogaba un poco cuando le llegaba hasta el fondo, sin mencionar la orquesta que le daba el cantante al momento de jadear, gemir… Totalmente perdido.

Bill estaba fascinado por cómo es que el mayor lo chupaba, sacándoselo un momento de la boca para lamer todo lo largo hasta la base por fuera, y chuparle uno de sus testes mientras acariciaba el otro, el alfa pensando lo bonito que se vería Tom con su esencia por todo su rostro, y olisqueando fuertemente el aroma a cerezas, por lo que Bill terminó por jalarlo del cabello para separarlo de su miembro y ponerlo de pie, besándolo, saboreándose a sí mismo en sus labios, lo amargo de su preseminal, pero no le importaba nada más, sintió el lobo de Tom llamarlo, por lo que hizo lo que pedía a gritos su instinto, empujándolo hacia la cama, para romperle las prendas, con Tom temblando pero por el placer.

Tom reconocía al alfa de Bill, y no le interesaba la violencia que estaba notando en el menor, o el cómo sus lobos se sentían aullar dentro, lo anhelaba, sólo se prendía más, con un calor tan asfixiante que era casi doloroso, lo jaló encima suyo volviendo a besarlo mientras lo abrazaba con sus piernas, frotándose con insistencia contra Bill, perdiendo todo rastro racional desde hace mucho…

Continúa…

¿Lo vas a dejar ahí, Kasomicu? Pues sí, continuará en el siguiente capítulo. Aquí ya se supo del pasado tanto de Bill como de Tom, y por qué es que ocultaban sus castas. Fue doloroso de leer, lo sé, pero ese era el contexto, no es tal cual adaptación como la película porque esto es omegaverse y bueno. Gracias por leer, y no olviden comentar haciéndome saber sus opiniones.

por Kasomicu

Escritora del Fandom

4 comentario en “El guardaespaldas 5”
  1. no mames…

    sienna fue por referencia a la canción de the marias y el contexto de esta, verdad?? sí es así, que cabrona fuiste al hacerlo 😭

    y yo sabía que sí fue por un lazo roto que tom se volvió así, pero por su propia hija…</3

    NECESITO QUE ME ELIMINEN A ESO HIJO DE PUTAAA, lo quiero preso o muerto

    y wEEEY DIOSTIO ESCÚCHAME, SÍ ESTÁN REACCIONANDO ASÍ, ES PQ QUIERO CREER QUE SON DESTINADOS 😭

    y provecho 🫦

    1. Ay no sabes cómo adoro leer tus comentarios, Riri xD, me pone muy feliz que valores mi historia y con efusividad me demuestres en cada comentario ese apoyo ;;

      Y respondiendo, pues sí, por eso se llama Sienna ;; de hecho yo como hago manips y así para cada capítulo, cuando lo subo en mi IG es que puse la imagen de Tom con su tatuaje y esa canción de publicidad ;;, soy una maldita perdón, pero es que sólo pude hacerlo por eso. En este caso la bebé estaba tan formada ya por nacer y por eso es que fue tan traumático para él :c

      Sobre lo otro no puedo responder JAJJAJAJA, pero espero sigas leyendo :3 ya voy en el capítulo 16 en mi archivo, y si te gustan los fics largos omegaverse, también tengo una saga llamada Almas gemelas que es toll, la primera parte se llama Predestinados y la segunda Elegidos, en caso te interese (está terminada pero como aferrada siempre saco extras xd).

      Reitero las gracias por tus comentarios, aunque seas la única que está haciéndolo por esta plataforma (publico en ao3 e Inkitt también), me hace sentir bonito leerte. Gracias, Riri

      1. ahhh sí he leído algunos tuyos en ao3, pero como me meto a tw y veo la notificación de que ya actualizaste, leo este por aquí 😭

        gracias por siempre tomarte el tiempo para responderme uwu

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!