Notas: Un abrazo gigante y mil gracias a Riri por estar leyendo y comentando todo :’3
Fic TOLL de Kasomicu
Capítulo 8

Tom no pudo resistir más las ganas de ir a corroborar si Bill estaba bien, porque Gustav no le respondía los mensajes, y por lo mismo es que se fijó en la puerta, tensándose cuando puedo pasar sin necesidad de usar la llave, la puerta estaba abierta.
Se puso en modo alerta, sacando el arma de su holster de ocultación, quitándole el seguro y en posición discreta mientras inspeccionaba el lugar.
No encontraba a David, ni Gustav, ni mucho menos Bill. ¿Por qué diablos estaba la puerta sin seguro? Tom estaba imaginando el peor escenario, y su lobo estaba más inquieto que nunca, exasperándolo porque no podía mantenerse ecuánime si estaba aullando en su interior por el lobo de Bill.
A Tom le daba rabia el sentirse tan esclavo de su lado omega, porque no podía controlarlo, al haber sido tantos años sin oírlo, no podía callarlo a voluntad.
Pero la estancia estaba vacía, abrió sus fosas olisqueando el ambiente, como buscando seguir el rastro, sin embargo, no distinguía a nadie más. Cuando escuchó el repiqueteo de la puerta al abrirse, se giró de inmediato y vio a Bill entrar campante con bolsas de compras y Gustav cargando la mayoría.
Tom le volvió a poner el seguro al arma, guardándola en el holster.
—¿Dónde carajos estaban? —increpó Tom aunque era más que evidente, más era la frustración hablando, y Gustav lo miró con una disculpa en los ojos.—No pueden salir así como así, ayer el asesino estuvo en la reunión. Deben mantenerme al tanto de todo lo que harán.
—¿Por qué? ¿Acaso eres mi niñera, Kaulitz? Sólo fui a comprar cosas para mí, también Maxie, algunos regalos para Andy, aunque no te debo ninguna jodida explicación. Si ayer vino el supuesto asesino y no logró nada, pues es un imbécil, ¿cierto? Tan bueno no debe ser —rebatió Bill, viendo a Tom, como retándolo con la mirada, y el omega hizo un mohín con la boca, porque por una parte su lobo estaba queriendo que se acercara a Bill, pero su parte racional estaba enojada por cómo hablaba el alfa.
David ingresó justo en aquel momento para notar el intercambio de palabras entre el guardaespaldas y el cantante.
—¿Te parece un chiste esto? ¿Tu seguridad es un motivo de burla? ¿Sólo me ves como una niñera y no por lo que soy? Me pagan por cuidarte, pero no puedo trabajar si ni siquiera quieres ser cuidado, sólo arriesgándote estúpidamente y tomándolo todo a la ligera, como si fueras un adolescente y no un adulto con un hijo —regañó Tom completamente enojado.
—¿Hablaremos sobre comportarse como un adulto en vez de un adolescente? Porque créeme que tengo mucho qué decir al respecto, y no sobre mí —respondió Bill en tono mordaz, era más que evidente que había algo entre ambos, haciéndose notar para Gustav y David.
Tom apretó más la mandíbula. —No estamos hablando de mí sino sobre tu seguridad. En todo caso si tanto te molesta mi trabajo, despídeme —instó el guardaespaldas.
—Tom, por favor, no le hagas caso a Bill, sabes que te necesitamos —pidió David mirando a Tom.
—¡No le digas que lo necesitamos, David! ¡Tal vez si sea mejor que te despida, Kaulitz! Ya estoy harto de tu forma de ser —se quejó Bill observando al mayor.
Tom sintió nuevamente su lobo aullar dentro suyo, pero más por recibir el rechazo de Bill, con una sensación de honda pena al oírlo, pero se mantuvo inexpresivo.
—Si es lo que quieres en verdad, entonces me iré, señor Trümper —farfulló Tom con seriedad, pero hasta Gustav lo agarró del brazo.
—Kaulitz, no lo escuches, por favor. Él me pidió que no te escriba pero te necesita —musitó Gustav cerca suyo en un tono bajo para que no pudieran oírlo.
—Déjalo que se vaya, y David estamos bien con Gustav —vociferó Bill, totalmente enojado, dejando las bolsas para meterse a su habitación.
—Tom, por favor, tómate el día libre si gustas, piénsalo pero no te vayas, Bill no sabe lo que dice —intentó retenerlo David.
—Sí lo sabe, sabe muy bien lo que dice. Yo le di la potestad de que me despida y él me dijo que no —explicó Tom, observando a Gustav y a David, ya que es lo que él mismo había sugerido al saber que podrían haber improntas luego de lo que tuvieron—. Sólo que ahora lo pensó mejor y por eso me despidió.
—Si le pasa algo a Max, ¿podrías vivir con ello? —preguntó Gustav y Tom lo vio, sintiendo nuevamente su lobo aullar, porque dolía el pensar que le pasara algo a Max.
—Dejé a Max protegido, está siendo cuidado al igual que Andreas —aclaró Tom, aunque era en parte evasivo y lo sabía.
—Tom, por favor, ve a tu habitación y duerme un poco, o distráete unas horas, lo necesitas. Luego con la cabeza más tranquila regresa para que conversemos —instó David, agarrándole del otro brazo.
Tom terminó por asentir, tanto Gustav como David lo soltaron, y el guardaespaldas se metió a su habitación, pidiendo servicio a la habitación, comiendo incluso aunque no tuviera mucha hambre, porque sabía que sería peor el no comer.
Sólo que al poco tiempo se quedó dormido, sin tener oportunidad de salir, no que lo suyo fueran las compras pese a todo.
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Bill se sentía muy intranquilo, su lobo estaba inquieto, y lo primero que pensó fue: —Max.
Por lo que sacó su teléfono y justamente entró una llamada del número de Andreas.
—Hola, Andy, ¿me puedes pasar con mi niño? Ando un poco preocupado por él, nada grave, sólo un presentimiento —pidió Bill a su hermano.
—¿Papá? —escuchó la voz de Max.
—Sí, bebé, ¿cómo estás? —inquirió Bill.
—Hoy hice dibujos de unicornios y gatitos… Se lo mostraré a papá cuando regrese —habló nuevamente la voz de su hijo pero Bill se quedó paralizado al entender que el sonido raro era porque era una grabación—. ¿Sigues ahí, papi? —preguntó otra voz, grave y distorsionada.
Bill empalideció. —¡¿Quién diablos eres y por qué tienes el teléfono de mi hermano?! ¡No te atrevas a tocar a mi hijo o te mataré con mis propias manos, mal nacido! —gritó el alfa con todas sus fuerzas.
Pero se escuchó un clic y la línea en silencio. Habían colgado.
Bill llamó al teléfono fijo de la mansión, sintiéndose desesperado hasta que contestaron.
—¿Bill, qué pasó? —preguntó Andreas del otro lado de la línea.
—¿Estás con Max? ¿Dónde está? Fíjate que esté solo, por favor, corre —ordenó Bill con el corazón latiendo acelerado.
—Está Max conmigo, estamos aquí, Maxie, saluda a papá —pidió Andreas a su sobrino.
—Hola, papi, aquí estoy, te extraño mucho —contestó Max, y era su voz no estando grabada ni nada, en tiempo real.
—Hola, mi amorcito, yo también te extraño y te amo —dijo Bill con voz trémula, la calma que le había dado al oírlo aunque todavía tuviera muchas preguntas.
—También te amo, papi —acotó el menor.
—Pásame con tu tío por favor, corazón —ordenó Bill.
—Ok, papi —respondió Max obediente.
—¿Qué sucede? —cuestionó Andreas.
Bill comenzó a relatarle todo lo que pasó.
—Pero mi teléfono… Yo lo tengo, no entiendo —expuso Andreas con miedo al responder.
—No lo sé, tienes que botar ese teléfono o algo, y la voz… Habían grabado a mi hijo, estaba hablando sobre mí, así que fue algo reciente —arguyó Bill—. Cuídalo, voy a colgar, necesito buscar ayuda.
Bill no esperó respuesta, colgando para buscar a David.
—Haz que Tom regrese —pidió Bill con la expresión destruida, debía dejar atrás sus rencillas y hacer equipo con Tom por Max. En este punto el alfa se sentía desolado, porque sí, lo sabía, no era la primera vez que era consciente del riesgo, sólo que una parte suya quería alejar a Tom, porque le dolía verlo, aunque también lo quisiera cerca, y ese conflicto de tenerlo tan cerca pero a la vez lejos sin poder tocarlo, ni besarlo, sintiendo incluso su lobo llamándole, hacía que se desestabilizara, pero Bill antes que hombre era padre, y debía ver por Max, si él estaba en peligro, debía priorizarlo, y el único que podía ayudarlo era Tom.
David asintió, pensando que había sido lo mejor pedirle a Tom que sólo descansara en vez de que se aceptara el despido de Bill.
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Tom se levantó por cómo tocaban la puerta con insistencia, por la mirilla se fijó que era David, limpiándose la saliva que se le había escurrido de los labios, al mirar que había dormido poco, pero sí fue un sueño profundo que no recordaba, como si estuviera ahogándose, es lo único que tenía muy presente, por lo que le abrió la puerta al mayor.
—Tienes que venir, Tom, Bill te necesita, está muy asustado porque lo llamaron desde el teléfono de Andreas con una grabación de la voz de Max —relató el manager y Tom se tensó.
Habían varias posibilidades si lo llamaron desde el número del hermano de Bill, conforme Tom fue al apartamento, David le contó más al respecto, y si Andreas aún tenía su teléfono, evidentemente no siendo él quien había llamado era porque lo habían clonado, sólo que esta persona también había grabado una conversación entre el tío y su sobrino, que de ahí le habían hecho escuchar a Bill parte de ella, pero era reciente, no una del mismo día, sin embargo, igual, eso quería decir que había estado cerca, peligrosamente cerca, era una amenaza, una muestra de que tenían el control, la capacidad de dañar si querían a Max o Andreas mismo.
—Pero en todo caso, necesito hablar con Bill, no puedo sólo comunicarme a través de ti, David, porque esta coordinación también debe ser con él —expuso Tom con seriedad—, y si él sigue terco, no podré ayudarlo —continuó hablando.
—Es que sí, pondrá de su parte, Tom —comentó David en tono conciliador.
—¿Sí es así por qué él no me lo dice? Ya todas estas semanas tú eres quien ha insistido por él, aunque Bill me deje muy en claro que no, que no respetará nada de lo que le diga o haga, haciendo todo a su voluntad —acotó Tom exasperado, porque le preocupaba Max, y evidentemente también Bill, que por su tozudez no se dejaba ayudar.
—Pero, Tom… —quiso volver a hablar David, y Tom lo cortó.
—Tomaré algo de aire —soltó Tom, dejándolo con la palabra en la boca para irse al balcón, observando la noche estrellada en lo alto, apoyándose en el barandal, con la mandíbula apretada, pero sintió el aroma, tabaco mentolado y… Se giró.
Bill estaba allí fumando sólo usando una bata, con cara lavada, se le notaba la expresión rota.
—Sé que no merezco una mierda por cómo me comporté contigo, pero tampoco me lo has puesto fácil, sólo que aquí no me interesan nuestras diferencias, sino Max, mi hijo está en riesgo y necesito que me ayudes, Tom —pidió Bill con el cigarrillo temblando entre sus dedos, porque una cosa era él lidiar con la mierda del mundo, el alfa podía soportar lo que fuera, pero no su pequeño, su hijo no, porque era su debilidad.
Tom lo notaba, cómo es que Bill estaba siendo sincero al hablar, y luciendo frágil, como si de pronto tuviera todo el peso del mundo sobre sus hombros, no quedando rastro del hombre presumido y soberbio. Una parte suya quería ir a abrazarlo, ronroneándole para calmarlo, pero sabía que no era su lado racional, por lo que apretó sus manos en puños para resistir.
—Si quieres mi ayuda necesito que pongas de tu parte y eso significa que obedezcas, y precisamente no eres bueno siguiendo órdenes, Bill —repuso Tom, a sabiendas que debía dejar los puntos en claro para poder trabajar.
Bill se masajeó el puente de la nariz. —Dime lo que quieres que haga y obedeceré.
—Necesito el control total, Bill —agregó Tom.
—Te lo daré, Tom —cedió Bill, porque no quería más peleas, sino enfocarse en lo que de verdad importaba.
—Eso significa que me dejes manejar todo, cancelar conciertos, esta situación está empeorando, si es que el asesino vino ayer pero te llamó hoy, es que ya no está en esta ciudad, sino allá, o… Grabó antes de venir, dónde sea que haya sido, es peligroso, por eso necesito alejarte de todo, a ti, Andreas y Max —farfulló Tom viéndolo—. Irnos lejos hasta que esto se calme, al menos un poco, porque el asesino sabe tu itinerario, incluso con la variación que tuviste para venir acá, pero si hago un plan espontáneo, a un sitio que evidentemente ni tú conozcas, eso hará que estemos unos pasos por delante de ese imbécil —arguyó el castaño.
Bill se quedó mirándolo con fijeza, sopesando que sería tener que pagar muchos incumplimientos de contrato, pero qué podría hacerlo, tenía el dinero para permitírselo y la fama suficiente para hacerlo aunque fuera visto cómo aires de diva. —Está bien, lo haré —terminó por decir el alfa.
Tom suavizó su expresión, y es que sabía que Bill estaba cediendo por completo porque tenía miedo, estaba aterrado. —Está bien, apenas regresemos a la mansión, es que armaremos unas mochilas para quedarnos unos días, no te diré nada, porque yo seré el único que lo sabrá. Dejaremos a Gustav y David, sólo iremos los cuatro —musitó el castaño, ya que lo más natural era desconfiar.
Porque si bien David se supone que era el manager que buscaba cuidar a Bill, Tom sentía que esto era trabajo interno, que alguien le daba la información, y Gustav por más buena persona que fuera, tampoco era de fiar, o sino eran ellos, alguien que conocían, o tal vez los propios teléfonos estaban siendo escuchados.
—Sí, haz lo que tú veas, yo obedeceré —dijo Bill, volviendo a aspirar un poco del cigarrillo, en la búsqueda de templar sus nervios, y Tom ariscó la nariz, sintiendo un rechazo por el aroma—. ¿Quieres uno? —interrogó el alfa extendiéndole la cajetilla, al malinterpretar la forma en que Tom lo veía.
—No, no tengo ganas de fumar —respondió Tom, lo cual era raro, porque sí tenía las ganas para bajarle a su ansiedad, el problema era la sensación de asco por el aroma era lo que estaba haciendo que el omega no quisiera hacerlo.
Tom por más que estaba con el viento al estar en el balcón, no pudo resistir más el olor, por lo que se acercó a la mampara, pero antes de irse sintió la respiración de Bill en su nuca, el cual se había puesto de pie, acercándose al omega, sin querer olisqueándolo aunque su intención no hubiera sido esa.
—Gracias —dijo Bill y Tom se tensó haciendo que se erizasen los vellos de nuca por el alfa hablándole allí—. Hueles bien… Creo que no está haciendo efecto su neutralizador porque puedo olerte —habló el alfa.
—No… Gustav no me ha dicho nada —musitó Tom, preocupándose pero olisqueándose a sí mismo, no notaba su aroma, estaba muy tenue—. No me huelo —repuso el omega, girándose hacia Bill quien lucía confundido.
—¿En serio? —preguntó Bill.
—Sí —respondió Tom, y Bill le miró la boca—. Me iré a mi habitación para mañana irnos temprano —terminó por decir, alejándose del alfa, que sentía que iba a besarlo en cualquier momento, y lo peor es que Tom quería que lo hiciera, así que no, debía irse pronto.
David al verlo pasar lo miró interrogante. —¿Todo bien?
—Sí, mañana que regresemos, deberán tomarse unos días libres Gustav y tú, luego te explicaré más —dio por toda respuesta Tom para irse a su habitación.
David se preguntaba ahora qué estaba pasando puesto que tenían algunos conciertos para los próximos días, por lo que no comprendía, y Jonas pondría el grito en el cielo cuando supiera pero si era por la seguridad de Bill y Max, lo dejaría en las manos de Tom.
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Durante el vuelo privado, la situación estuvo por mucho más calmada que en el de ida, sólo que Tom se sentó al costado de Bill, el cual terminó durmiéndose contra el hombro del guardaespaldas, si bien no es que hubieran retomado lo que compartieron en la casa de Tom, el castaño había notado es que se sentían más tranquilos el uno cerca del otro, con ganas de tocarse, que terminaban apoyándose uno contra otro, y al Tom percibir la ansiedad en el alfa, es que soltó su ronroneo, y por eso Bill se durmió.
Gustav no se sentía tranquilo al pensar en dejarlos solos, más cuando había pasado lo de Maxie, sin embargo, tenía que respetar lo que había ordenado Tom, sorprendiéndose en parte cómo es que ya no se estaban llevando como perros y gatos, sino más bien con esa aura de intimidad entre los dos.
David ya lo había confirmado, que había una relación entre ellos, y se iba a mantener al margen, mientras que no afectara en nada a Bill, que al menos al no tener útero no podría salir embarazado, y Tom lo cuidaba bien, así que lo que lo hiciera feliz, el manager estaría bien con ello.
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Apenas llegaron a la mansión, Bill fue corriendo en dirección a su hijo, quien saltó a sus brazos tal cual monito, pero el alfa lo apretó, olisqueando su cabecita, y dejándole besos en la coronilla.
—Te extrañé muchísimo, mi amor —le habló Bill con afecto a su pequeño, sintiéndose bien al tenerlo con él, queriendo llevárselo siempre.
—También te extrañé mucho, papi —respondió Max, apretándolo fuerte a su papá.
Tom estando detrás, si bien sintió apretarse su pecho con la escena, notó cómo es que lucía Andreas, desmejorado y con ojeras, habiéndose hasta teñido de negro, lo cual sólo acentuaba más su mal semblante, por lo si bien Tom se acercó a Max, dejándole un beso en la frente, luego se acercó al otro omega que se mordía compulsivamente las uñas.
—Lo siento, es una mala costumbre que está regresando —comentó Andreas frente a la mirada de Tom.
—Todo este tema debe ser estresante para ti —respondió Tom, y el pelinegro asintió.
—No quiero que le pase nada a Max ni a Bill —musitó Andreas, rascándose el brazo en un gesto más compulsivo que nada.
—Aparte de que también te expones —masculló Tom, dándose cuenta que él no se incluyó con su preocupación.
—Oh, claro, es que… Bill es el brilla, ¿sabes? Yo más que nada he sido su sombra, y está bien, soy su asistente y secretario, sólo que mi temor es porque si quieren lastimarlo también se enfocan en Max, yo… Ni siquiera sé cómo es que tuvieron mi teléfono, yo lo tenía en el bolsillo, yo… Me puse muy nervioso, no sé cuándo nos han grabado, ¿no se supone que pusiste cámaras? —inquirió Andreas.
—Sí, y es algo que deberé revisar, sólo que he estado enfocado en Bill porque en el viaje también estuvo en riesgo, el asesino ingresó con la tarjeta de ingreso de un empleado —relató Tom, y Andreas empalideció más.
—¿Entonces estuvo acá y allá? ¿Cómo…? ¿Son más de uno? —preguntó Andreas espantado.
—Eso quería preguntarte —mencionó Tom.
—¿Qué? Yo no tengo nada que ver —respondió Andreas rápidamente.
Tom entrecerró los ojos. —Me refería al extracto de la conversación grabada, para verificar en qué fecha fue, y también que me dieras tu teléfono —instó el castaño.
—Bill me dijo que lo botara, yo eso hice, me compré otro teléfono —contestó Andreas, mostrándole que tenía otro aparato.
—Si el número es el mismo aún puede llamar a tu nombre, ¿cambiaste de número también? —increpó Tom, y Andreas negó.
—No, pensé que sólo era por la máquina, sólo que mi número lo tengo afiliado a todo, mi seguro social, cada cosa del trabajo, no… No creo que sea tan fácil cambiarlo y ya —farfulló Andreas, notándosele más tenso.
—Tienes que hacerlo lo más pronto posible, y guarda un poco de ropas porque haremos un viaje corto, lleva prendas de invierno —instó Tom, regresando donde Bill y Max.
—¡Mira lo que me compró papá, Tom! —contó Max emocionado, fijándose que entre las cosas que había traído Bill, el pequeño ojiazul le mostraba una caja de un bote para armar, ya que aparte de su colección de peluches, el pequeño adoraba armar ya fueran carros, muñecos o todo por pequeñas fichas de lego, Tom le sonrió, acariciándole los cabellos.
—Pues si quieres lo llevas para armarlo cuando viajemos —farfulló Tom.
—¿A dónde iremos? —cuestionó Max con la curiosidad en sus ojos, ya que no siempre papá lo llevaba con él a sus viajes por trabajo.
—Un pequeño viaje con tu papá, tu tío y yo, ya lo sabrás cuando lleguemos —le respondió Tom y Max hizo un puchero.
—Pero quiero saber… —insistió Max.
—¿No te gustan las sorpresas? —preguntó Tom, arqueando una ceja en un tono juguetón.
—Pues sí… Pero, ¿y si no me gusta? ¿Habrán cosas divertidas allá? ¿Tendremos internet? —interrogó Max con expresión de temor, y Tom rió.
—Pues no siempre es necesario el internet para divertirnos, podrás armar con tu papá tu bote, y seguro que tendremos otros juegos para que se distraigan —respondió Tom.
—¿No internet, o sea no podré oír mis podcasts ni ver mis tiktoks ni…? —siguió hablando Max sintiéndose que iba a entrar en una micro crisis.
—Hey, Maxie, también podemos estar sin pantallas, ¿cómo en las vacaciones no recuerdas? Y cuando estemos armando el bote, ni te fijarás en nada más, estarás conmigo, también con tu tío, hasta Tom con quien te llevas súper, ya dijo que podremos jugar otras cosas, ¿cómo te niegas a eso? —increpó Bill viendo a su hijo.
—Aah, bueno, sí, papi, sí puedo, yo soy un niño grande y podré sin un día sin internet —soltó Max seguro de sí mismo.
—De hecho serán más de dos días… —repuso Tom.
—Oh Dios mío… —masculló Max con aire dramático pero lo miró determinado.—Yo puedo, yo puedo —siguió hablando el niño como si fuera un mantra, al dirigirse a su habitación para armar su mochila.
—A veces siento que debí hacer que creciera con menos pantallas, sólo que es difícil precisamente porque siempre he tenido un horario muy cambiante, y a veces lo mantenía entretenido con ellas —relató Bill—. Aunque de igual modo, también puede estar sin ellas, principalmente en las vacaciones porque al ser poco tiempo, se enfoca más en pasarla juntos —terminó por decir el alfa.
—Sí, es entendible. Sólo que también tienes que armar una maleta con prendas abrigadoras, ¿está bien? Yo haré unas llamadas mientras reviso las cámaras en la laptop para verificar si notó algo de quien se metió a grabar —farfulló Tom, con Bill asintiendo.
—Está bien, me avisas entonces —cedió Bill, con una sonrisa amable, ya que iban a tomarse unas micro vacaciones, el alfa estaba sin las extensiones de rastas, con el cabello corto negro, viéndose hermoso como fuera sólo que notaba más el parecido en el color de piel de ambos, sólo que sí había una diferencia notable en los rostros, cómo Andreas los tenía más toscos y Bill más afilados y finos, que hacía que se prestara para la ilusión de ser un omega, aunque con cara lavada era diferente, más él, Tom no podía decir que le desagraba de algún modo, no, la verdad es que más allá del maquillaje, extensiones e incluso la ropa, la conexión que había tenido con el alfa era profunda porque sí, era atractivo, sino que también habían llevado mucha carga por ocultar sus castas.
Así que Tom tuvo que irse, nuevamente resistiendo las ganas de besarlo, pero tenía que llamar a su padre porque su progenitor luego de la muerte de su madre, se había alejado de la ciudad, viviendo en una cabaña acomodada pero con frío perenne, y si bien Tom era bienvenido allí, y el lugar era espacioso, tendría que notificarle por respeto y también para que preparase los cuartos para su llegada, sólo que sabía que Jörg nunca le negaría nada.
Continúa…
El capítulo empezó tenso, y siguió así… Hasta que al menos se solucionó «algo» lo que pasa entre Bill y Tom, al menos hicieron una tregua por el bienestar de Max :c que tristemente el asesino está respirándoles la nuca. ¿Tienen alguna teoría de quién es el asesino? Si se vieron la película no se vale soplar la respuesta lol. Gracias por leer y no olviden dejarme sus opiniones a comentarios :’3

me voy a ir a leer el resumen de la película para terminar de atar cabos 😭
alch alch, para mí esos 2 son destinados para que bill sea el único que note su olor
pero wey AJAKSKSKSKS max siendo el ejemplo de ipad kid qrisa
XD sí te entiendo da ansiedad no sabes qué pasará aunque como es omegaverse pues no está tal cual la peli, porque tampoco es como que existan castas y eso kdkdjfjf pero sí, Max sufriendo por falta de internet 😭💔 gracias por leer y comentar, Riri ❤️