Notas: Escribí esto basándome en un meme, en sí no he sacado proyectos nuevos no por no estar escribiendo, que sí lo hago, sólo que estoy avanzando un proyecto de oneshots diarios como en el kinktober, sólo que en otro mes, y ya voy 12 oneshots de los 30 que son (todos Toll con Tom pasivo y porno). Pero tenía que sacar esta idea, no estoy en mi mejor momento, sin embargo, espero que les guste este oneshot hecho con cariño. Si les gustó no olviden dejar un comentario y kudo para saber que valoran mi esfuerzo.

(One-Shot de Kasomicu)
«El novio de mi hermana»
Tom a sus dieciséis años, estaba sumamente ilusionado con Ashley, su novia, la muchacha que le invitó a su casa porque sus padres iban a salir, y claro, el joven de rastas fue muy emocionado, porque era la primera ocasión que tendría el joven de ir a la casa de una chica, es decir, apenas tenían unos tres meses de relación con Ashley, quien era su compañera de escuela, y bueno, no era su primera novia pero sí la que creía que iba a ser más especial al ir a su casa, pensando que quizá podrían ver películas juntos pasando así un momento romántico fuera de comer helados después de clases o juntarse en los recesos.
Así que Tom tocó el timbre de Ashley, como pues no sabía qué cosa querría que hicieran en su casa, de todas formas Tom llevó un par de coca colas, y unas bolsas de cheetos, manteniendo en mente que quizá sí verían películas juntos en alguna maratón, ya habiendo pedido permiso a sus padres y todo, es que se quedó expectante en la puerta.
Cuando Ashley le abrió, le dio un beso y una sonrisa, invitándolo a pasar.
—Espérame un rato, es que como viniste antes, aún me falta arreglar unas cosas de mi cuarto —acotó Ashley para irse a su habitación.
Tom se quedó allí, observando la casa que se veía bonita, y se sentó en el sillón con su bolsa, esperando a su novia.
—¿Quién eres tú y qué haces en mi casa? —preguntó una voz detrás suyo, y Tom se giró, mirando a quien tenía la voz un tanto infantil, era un… ¿Niño? No, demasiado alto para serlo, pero por la voz y la cara se notaba que era menor que Tom, tenía el cabello negro corto y lo miraba con el ceño fruncido.
—Hola, soy Tom. Novio de Ashley, ¿tú eres su hermano o algún pariente? —cuestionó Tom, extendiendo su mano para saludarlo, pero el menor sólo arrugó más la nariz y se sentó a su lado, rechazando su mano.
—Soy Bill, novio de mi hermana. ¿Eso me haría tu cuñado? —inquirió Bill, observando de reojo al de rastas.
—Eh, supongo. ¿Qué edad tienes? Yo tengo dieciséis años —comentó Tom, no sabiendo muy bien lo de los títulos, porque pues por lo que él sabía, se decía cuñado cuando estaban casados o algo así, pero suponía que era más sencillo decirlo así.
—Trece. ¿Ash no te habló de mí? —interrogó Bill con una expresión que denotaba dolor, porque su hermana mayor solía ser muy cruel a veces.
—Seguro que sí lo hizo, pero me olvidé lo siento, cuñadito —farfulló Tom no queriendo hacer sentir mal al menor, ya que Ashley nunca le dijo que tenía un hermano tres años menor.
—Oh, bueno. No importa. ¿Te gustan los cheetos? Veo que tienes unos allí —preguntó Bill, observando lo que se veía dentro de la bolsa, y él amaba esos cheetos horneados.
—Ah, sí, me gustan mucho —musitó Tom, pero notó que el menor estaba mirando con fijeza la bolsa, así que sacó una, extendiéndola—. Ten, toma, si también te gustan, justo traje uno de más —mintió, porque era el suyo, pero no importaba, que sólo Ashley comiera y su cuñadito también tuviera uno.
Bill sonrió y aceptó la bolsa. —Gracias, novio de mi hermana —soltó el menor, abriendo la bolsa, en lo que comenzaba a comer—. ¿Y juegas Roblox o Minecraft? —inquirió con la boca llena.
—Sí, de hecho me gusta jugar ambos —comentó Tom, sonriéndole al menor, le caía bien ese niño.
—Entonces pásame tu número para agregarnos y jugar juntos, ¿ok? Porfis, es que no siempre encuentro gente que quiera jugar conmigo, Ashley es una anciana aburrida que me jode con ser muy ñoño, y pues suelo pedírselo a gente en internet, pero cuando uno me dijo que me mostraría su pene preferí ya mejor jugar solo —masculló Bill en lo que seguía comiendo.
Tom se preocupó por lo dicho por Bill.
—Oh, está bien, ahora te agendo, pásame tu número —dijo Tom, sacando su celular en lo que Bill le dictaba su teléfono.
—¡Ay, Bill, vete a tu cuarto, deja a mi novio en paz! —gritó Ashley al llegar a verlos con expresión enojada y luego se giró a mirar a Tom.—Lo siento, Tom, seguro te está molestando con su Roblox y Minecraft, lastimosamente mis padres me dijeron que no se lo llevarían con ellos, y por eso está aquí siendo un fastidio como siempre —se quejó la muchacha.
—Y tú eres una anciana que sólo habla de tus influencers de maquillaje y no sé qué, Ash —refutó Bill aún masticando sus cheetos.
Ashley puso una expresión de asco.
—Mastica y traga, mocoso —regañó Ashley, y Bill se levantó, acercándose a ella, y abriéndole la boca enseñándole su bolo alimenticio—. ¡Ay, eres un asco, Bill! ¡Lárgate a tu habitación o te quitaré tu consola! —amenazó la mayor.
—¡Te pintaré un pene en la cara con plumón indeleble cuando duermas si me haces eso, Ash! —soltó Bill pero igualmente se encerró en su habitación con un portazo.
—Es un insoportable, perdón por eso, Tom —se disculpó Ashley mirando a su novio.
—No, descuida, en realidad me cayó bien, aunque nunca me dijeras que tenías un hermano menor —arguyó Tom, en lo que se levantaba para acercarse a su novia, la cual soltó un suspiro de fastidio, sujetando del brazo al de rastas.
—Es que… No es que lo odie, sí lo quiero, pero es un pesado, y en realidad Bill no fue planeado, yo iba a ser hija única y planificada desde el inicio, pero a mi mamá se le movió la T de cobre, por eso que se embarazó y nació Bill. Así que fue difícil adaptarme a dejar de ser hija única para lidiar con mi hermano, un bebé llorón, que creció para ser todo raro, emo, que se comía los mocos, y se pedorreaba en mi cara, así que es molesto, con sus videojuegos, y porque muchas veces tengo que cuidarlo, así nos llevemos sólo tres años —comentó Ashley fastidiada, es que ella siempre le repetía a Bill que él era adoptado, porque pues salió de cabello negro, cuando tanto sus padres como ella eran rubios aunque en sí era por el abuelo Gordon que Bill tenía el cabello así, y que lo encontraron en la basura, porque ya le hartaba lo molesto que era su hermano, siempre con sus videojuegos, su humor que provocaba que le pidieran que se callara cuando iban a cenar con otros familiares o amigos de la familia, por lo mismo es que ahora sus padres salieron y en vez de llevarlo, lo dejaron con ella, porque sino Bill iba a darle vergüenza a sus padres, pero claro, Ashley sí tenía que soportar que la molestara con su novio presente.
Tom escuchó atento todo porque quería a su novia, aunque él mismo fuera así de jugar los mismos videojuegos que Bill, y entendía que a ella le chocara el trato con un hermano varón, es decir, él no tenía hermanos, pero era más que normal que se trataran tosco entre hombres o hicieran bromas así cuando tenían menor edad, si en la escuela muchas veces seguían comportándose así algunos, pero suponía que para Ashley era diferente porque era una mujer.
—Entiendo, Ash, sólo es tener un poco de paciencia porque al final de cuentas son hermanos, y pues Bill está más pequeño todavía —acotó Tom.
—Sí, pero ya no hablemos de él —restó importancia Ashley, rodando los ojos, y luego le sonrió—. Vamos a ver películas —instó la rubia, jalando del brazo de Tom, el cual asintió.
—Sí, te traje unos cheetos horneados y coca cola para compartir —ofreció el de rastas con una sonrisa, y Ashley puso cara de asco.
—¡No, todo menos cheetos! No me gustan, los aborrezco, sólo como papas en hojuela y en muy raras ocasiones, y no me gusta ni ver que los coman precisamente por Bill y sobre el refresco, prefiero las bebidas claras o naturales la verdad —masculló Ashley y Tom sintió su corazón rompiéndose porque amaba los cheetos horneados, pero sonrió de todas formas, disimulando su malestar.
—Ah, lo siento, en todo caso no importa ya me lo comeré después —comentó Tom, y fueron al cuarto de la rubia, quizá debió preguntarle en primer lugar, pero pues Ashley no solía hablar de comida, más que de su helado favorito que era el menta con chocolate, que él en realidad sentía que era como comer pasta dental con chispas de chocolate, pero no la juzgaba.
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Tom se mantenía en contacto con Bill, agendándolo como “Cuñadito”, y Bill lo tenía como “Novio de mi hermana”, de ese mismo es que se llamaran, con Bill mandándole memes de humor escatológico o muy negro, que Tom se reía con ganas, aunque luego le quedaba un deje de culpa por ciertas situaciones que no estaba bien reírse, memes que evidentemente no podría mostrarle a Ashley, con quien seguía saliendo, pero pues tanto la mamá como el papá de Ashley, cada que Tom la invitaba a salir, le decían que si lo hacía, se llevara a Bill.
Y pues, la rubia estaba echando humo, cuando estaban comiendo pizza antes de entrar al cine, con Bill partiendo los palitos de pan y poniéndose un pedazo en cada fosa nasal mientras hacía los ojos bizcos, con Tom riéndose con lo que Ashley bufaba exasperada.
—¡Ay deja de hacer de eso, asqueroso! Tom, lo siento tanto, que siempre tengamos que llevar a este fastidio con nosotros —musitó Ashley con una expresión de disculpa, Bill con más ganas se quitó los pedazos de pan y los comió frente a la cara de su hermana, haciendo que ella pusiera cara de desagrado.
—No me molesta en serio, Bill me cae súper bien, y pues mis padres tienen dinero, así que pagar por lo que coma tampoco es algo que me sea un problema —respondió Tom.
—Es que no podemos pasar tiempo a solas por este —se quejó Ashley en voz baja, señalando a su hermano menor, quien estaba metiéndose servilletas bajo la camiseta, haciendo bultos como si fueran pechos, en lo que buscaba imitar a su hermana mayor y Tom intentaba no reírse, enfocándose en su novia, pero era difícil con Bill siendo así de gracioso, no es que Tom se quisiera reír por burlarse de su novia, que sí se enojaba mucho de forma innecesaria, sino que Bill era muy chistoso aunque incomprendido por su hermana.
—Pero pues igualmente sigue siendo una salida de pareja con un acompañante, antes les decían chaperón creo, sólo que este es más chiquito, tú y yo nos sentaremos juntos, sólo que tendré a Bill a mi costado, en medio de los dos para que no se peleen —alentó Tom.
Ashley se enojaba porque quería que se besaran o algo más, por eso insistía en que Tom comprara asientos atrás, ella misma era virgen, pero pensaba en perder la virginidad con Tom, pero Tom y Bill dijeron que no tenía sentido sentarse tan atrás o no verían la película, y pues Bill insistió que debía estar con ambos, por eso estaban en la cuarta fila sentados los tres. Tom no iba más allá de besos, y Ashley ya empezaba a pensar que su novio también era virgen, y por eso no captaba sus indirectas.
Cuando Ashley se giró, viendo a su hermano con bultos debajo de su camiseta se enojó más.
—Ay, cómo te detesto, Bill, siempre encuentras la forma de avergonzarme —se quejó Ashley.
Bill se quitó las servilletas, torciendo la boca, y Tom ya había notado que cuando hacía eso su cuñadito era porque se sentía mal y no por prepotencia. A veces Tom pensaba que Ashley se excedía con Bill, porque él sólo era un puberto de trece años que no hacía cosas con tener una mala intención, sólo por… Ser él mismo, eso no le gustaba de su novia, que solía ser hiriente con su hermanito.
Cuando se metieron a la sala de cine, con Tom en medio de ambos, donde Bill, a pesar de haberse comido casi la mitad de la pizza extra familiar, él solo, igualmente quiso palomitas, y Tom le compró, junto con sus skittles.
—Ay, ni yo te hago gastar tanto en mí —masculló Ashley viendo a Tom, pensando que su hermano parecía un barril sin fondo, que ni se explicaba cómo porque Bill era todo delgado.
—No importa, es que todavía tiene hambre, es normal, está en crecimiento —comentó Tom en defensa de su cuñado, pero con tono dulce para no alterar a su novia.
—Aparte una película sin palomitas es lo mismo que ir al McDonald a comer una ensalada, Ash, mejor nadota —farfulló Bill, que sabía que su hermana comía las ensaladas de pollo de McDonalds en vez de comerse un cuarto de libra con nuggets de pollo, es decir, la cabeza de su hermana no funcionaba bien para no ver lo evidente.
Ashley miró con cara de odio a su hermano, pero se calló porque empezaron los tráilers antes de la película.
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El resto de salidas eran así, con Bill con ellos, y Tom de todas formas iba a casa de Ashley, manteniéndose con la puerta abierta por pedido de sus padres, y muchas veces jugando por momentos con Bill en su consola, con Bill siendo invitado al cumpleaños de Tom, y también Tom yendo al cumpleaños de Bill. La relación seguía con Ashley, el tiempo pasaba…
Ashley había sido la primera relación tan larga que tuvo Tom, por momentos exasperándose con ella, pero intentando pensar que ella cambiaría, a veces ya hablándole al respecto, pero no, la muchacha no lo hacía, sólo parecía empeorar con el paso de los años.
Cuando ambos salieron del Gymnasium, pues Ashley se puso peor, teniendo celos por Tom cuando salía, ya con dieciocho años, y también porque Tom no accedió a que fueran a la misma universidad para pasar tiempo juntos, diciéndole que eso lo hacía un mal novio.
Pero es que la carrera que él quería no estaba en la universidad a la cual iba a ir Ashley, y por más que Tom la amara tanto, porque su novia había sido su primera vez, entre otras cosas, no podía perder su identidad como persona para darle gusto.
A sus veinte años, es que Tom se cansó, y terminó con Ashley, ya no podía más, habían sido cuatro años de relación pero la rubia no cambió, sólo empeoró, y le controlaba absolutamente todo.
—Entonces si estás terminando conmigo es para siempre, no tendrás más oportunidad conmigo, nada de volver a rogarme para que volvamos, ¿entiendes, Tom? ¡NUNCA MÁS! —gritó Ashley enojadísima.
Tom frunció el ceño. —Precisamente estoy terminando contigo porque no me interesa soportarte más, Ashley. Me cansé de tu prepotencia, de tu crueldad y querer manejar mi vida. De que te excuses en comportamientos pasivos agresivos para disimular lo mierda que eres como persona.
Ashley le dio una cachetada a Tom para callarlo, el de trenzas se sujetó la mejilla que se enrojeció por el golpe, Tom jamás le había levantado la mano, y mucho menos le devolvería el golpe, aquello sólo demostraba que precisamente la mejor decisión que había tomado Tom era terminar con ella.
Tom se mantuvo en silencio y le dio la espalda para irse.
—¡Tampoco quiero que veas a Bill ni a mis padres! ¡¿Me oyes bien, Tom?! Terminas conmigo y te olvidas tu extraña amistad con mi hermano y súper buena relación con mis padres —advirtió Ashley, Tom apretó la mandíbula y se fue.
Cuando Tom regresó a su casa se sintió cómo mierda, fijándose cómo Bill empezaba a escribirle, siendo totalmente ajeno a su situación.
“Hola, novio de mi hermana”, escribió Bill de diecisiete años, que pese a que eran muy buenos amigos, mantenía la broma de llamarlo así como al inicio, y Tom lo tenía agendado aún como Cuñadito, y le dolía pensar, más que la pérdida de la relación con Ashley, el que realmente no pudiera volver a ver a Bill, ni jugar con él, ni nada.
El adolescente menor ahora tenía el cabello algo más largo, levantándoselo con gel en los cabellos cortos de la parte superior de su cabeza, usando delineador en los ojos, pintándose las uñas de negro, y con la misma ropa oscura de siempre, siendo delgado pero con un metabolismo envidiable porque seguía comiendo bastante cuando salían los dos, ya no teniendo a Bill como chaperón, sólo salidas de amigos solos. Él mismo estaba diferente, porque se tiñó de negro y usaba trenzas africanas.
Tom veía el mensaje desde la previa, no queriendo dejarle el visto a su ex cuñado.
“¿Qué haces ahorita?”, se leyó en la previa nuevamente.
Y Tom sintió más apretado su pecho, porque de ser otro día cualquiera, le respondería con rapidez, ya que siempre lo hacían, incluso para sólo soltar un sticker random en su chat, porque estaban ocupados.
“¿Jugamos Roblox?”, volvió a leerse en la previa y Tom lloró, porque Ashley era una estúpida y tóxica por decirle que si terminaban no podía hablar con Bill, no, no era justo, no cuando Bill no hizo nada, porque toda la amistad, las salidas, las charlas que tenían por discord en lo que jugaban, donde se contaban hasta asuntos personales, inseguridades que tenían, camufladas en chistes con Bill, diciendo como que le pasó a alguien más, pero se refería a sí mismo, Tom le seguía ese “juego”, dándole consejos sobre lo que podría hacer “ese amigo” en un tono que intentaba sonar comprensivo pero también en tono de broma, porque no quería hacerlo sentir mal.
Que en realidad a Bill le gustaban los chicos, y era difícil porque si bien tenía facciones delicadas, el cabello un poco largo y se maquillara, solía ser desagradable para el resto por su actitud, por lo mismo es que se solía sentir inseguro, y más porque en su casa sus padres reforzaban el hecho de que Bill siempre se iba de boca o no sabía comportarse por más que ya estuviera a unos meses de tener mayoría de edad, y ni hablar de Ashley que siempre que podía le hacía comentarios que sólo reforzaban más los problemas de confianza de Bill, que era más de “mis traumas, mis chistes” que otra cosa y Tom… Realmente siempre buscaba hacerlo sentir reconfortado, asegurándole que si “su amigo” era gay, no tenía ningún problema, que estaba bien, que sólo eran orientaciones sexuales, pero no por ello debería sentirse culpable.
Así que Tom lloraba no por el final de una relación de cuatro años, lloraba porque no podía alejarse de Bill, no cuando aquel joven casi adulto, era su mejor amigo, con quién así fuera su ex cuñadito, merecía una explicación y que mandara al diablo a Ashley, no podía seguir permitiéndole que ella tuviera poder alguno sobre Tom, no. Tenía que hablar con Bill y decirle la verdad.
“Hola, Bill, ¿crees que podamos hablar? Te invito a comer pizza en mi departamento, es que es algo privado, luego jugamos unas partidas si gustas”, texteó Tom, porque ya sus padres le habían pagado un departamento que le quedaba cerca de la universidad, y pues, no es que quisiera llorar en una restaurante, sabía que iba a romperse, aunque no por los motivos esperados, en realidad no le había dicho a Bill cómo es que tenía su relación con su hermana, precisamente porque era su hermana y no quería darle aquella carga a su hermano, sin embargo, en este punto tendría que ser claro para que supiera que en sí Ashley no quería que se vieran más incluso Tom con Bill y sus ex suegros.
“Sep, debe ser algo serio para que me escribas por mi nombre, ahí voy en taxi, me pagas el Uber”, respondió y Tom respondió que sí, aunque sabía que Bill no estaba preguntando, sino afirmando, él era así y Tom lo dejaba ser.
Cuando le avisó que le pagará al conductor es que Bill llegó tocando el timbre de su departamento, encontrando a Tom con las trenzas sueltas y expresión afligida.
—Pasa, luego pido la comida, primero quiero que hablemos por favor —pidió Tom, haciéndose a un lado, y vio que Bill se acomodaba como en su casa tirándose en el sillón y quitándose las zapatillas con un movimiento de sus pies, quedándose en medias.
—Ya, suéltalo, Tom, ¿qué pasó? —inquirió Bill, poniendo sus manos detrás de su cabeza y alzando las cejas para alentar a que su amigo hablase, y Tom levantó los pies de Bill, sentándose sobre un extremo del sillón, en qué dejaba caer sus pies sobre su regazo.
—Pues terminé con Ash, y ella me dijo que no hablara contigo ni con tus padres. Hubieron muchas cosas que no te dije, y no quiero ponerte en contra de tu hermana, sólo decirte lo que pasó… —empezó a hablar Tom todo lo que había pasado en la relación que tuvo con Ashley, con Bill escuchando en silencio sin alejar sus pies de sobre los muslos de Tom.
—Pues menuda mierda, pero no me sorprende viniendo de mi hermana —se sinceró Bill.
—No quiero ponerte en contra de ella. Esto no se trata de bandos, es tu hermana, Bill. Sólo decirte que es mejor mantenernos como amigos fuera de tu casa —comentó Tom.
Bill se sentó, mirando al mayor.
—Tom, no necesito que me pongas en contra de mi hermana, ella sola se gana mi antipatía con su forma de tratarme y tú… Incluso sin ser mi hermano o algo, has sido más más familia de lo que fueron mis padres y Ash conmigo. No nos hagamos tontos, sabes perfectamente que mis amigos nunca existieron y que todo lo que te conté fueron cosas que yo pasé —arguyó Bill, más cerca de Tom.
—Lo sé, sólo que no quiero hacer que se peleen entre ustedes —comentó Tom, porque lo que menos quería era causar un conflicto entre ambos, aún con el temor de que Bill lo mandara al diablo dejando por catapultada su amistad.
—No, en serio, Tom, el saber que terminaste con Ash me da una sensación de calma única —confesó el menor y Tom arqueó una ceja en señal de confusión y Bill empezó a reír con nerviosismo—. Ahora es tu turno de no juzgarme —aclaró el de cabello más corto y Tom asintió—. Yo supe que era gay por ti, me gustaste desde que te conocí, sólo que era muy estúpido para notarlo, y bueno, eras novio de mi hermana, así que nunca pensé tener una oportunidad, ahora mismo no sé si la tengo, la verdad no soy la persona más confiada del mundo en mí mismo, sin embargo, tengo que tratar para no pensar en el qué hubiera pasado si… Me gustas, Tom, me encantas, siempre me has gustado, adoraba hacerte reír desde que era un mocoso. Y bueno… La verdad es que nunca pensé meterme en tu relación con mi hermana, si bien no éramos de hablar tanto de ello, jamás pensé en serle desleal o algo así. Aunque siempre me encantaste yo… Me conformé con tu amistad, el jugar y compartir tiempo contigo. Y… Ya sé, nos llevamos tres años, aunque no es como si fuera grooming, tú jamás me has hablado de forma inadecuada y, pese a mi humor, nunca te mandé indirectas ni nada, siempre te respeté. Pero ya Ashley la cagó, no yo, y bueno, no tengo ni zorra idea de si eres gay o no, sin embargo, nada pierdo con pedirte una oportunidad, Tom —confesó Bill con mirada nerviosa, tragando saliva y Tom sintió su pecho apretarse aún más.
Bill le estaba confesando todo a Tom, y él no se sentía asqueado ni incómodo, porque… El que Bill le diera un nombre, sólo era identificar lo que ya existía entre ambos, cómo es que Tom siempre había tenido una mejor relación con Bill desde el inicio, claro, no viéndolo con otros ojos, y respetando su relación, pero Tom era consciente de que disfrutaba más del tiempo que pasaba con Bill, de cuando estaba con Ashley y Bill era hermoso… Realmente era algo que no podría negar, su excuñado era un muchacho que lo llamaba y encantaba con su forma de ser tan única.
Quizá por lo mismo es que le había dolido más perder a Bill que a Ashley, Tom mismo… Tenía a Bill en mente, y no podía mentirse más a sí mismo.
—Me gustas, Bill, es cierto. Correspondo a tu sentimientos porque contigo me sentía mejor de lo podía tener con Ashley, sólo que jamás pensé en corromperte ni algo así, no es como que haya salido con chicos antes. Antes de tu hermana sólo estuve con un par de chicas y realmente siento que era un tanto inadecuado por… Mirarte más tiempo del debido conforme crecías y pasámela mejor a tu lado que con ella —se sinceró Tom, y Bill se lanzó sobre él para besarlo, acortando la distancia entre ambos, en lo que Bill se ubicaba sobre el regazo del mayor, comenzando a mover su lengua contra la del otro.
Tom sabía que no era su primer beso, pero el sentir la lengua serpentear del menor contra la suya, la manera torpe, pero igualmente entusiasta que tenía Bill, siendo el menor inexperto pero determinado a besar a Tom, y… Aquello hacía que pese a que no fuera el primer beso de Tom, sí fuera más especial, porque era Bill, su ex cuñadito menor que conoció hace cuatro años, y el primer chico que le gustaba tanto, por lo que lo tomó por las mejillas, acariciándoselas con cariño, pero también correspondiéndole, Tom sabía que Bill aún era menor de edad, y que la forma en que estaban besándose iba subiendo de nivel, con el menor sobre sus muslos, y metiéndole la mano debajo de la camiseta.
Bill quería más que un beso, y aquello ponía nervioso a Tom, es decir, no es que no deseara a Bill, Tom tenía fantasías que no le había dicho a nadie, y en sí, así Bill fuera menor de edad, desde los catorce años uno podía consentir tener sexo en Alemania, y Bill ya lo había dicho, Tom no le había hecho grooming, manipulándolo y ganándose su confianza para después forzarlo a tener sexo, no, lo de ellos nunca había sido con la finalidad de tener sexo, tenían mucha química y una relación bonita de amistad desde el comienzo, con Bill sintiéndose feliz al lado de Tom, siendo él mismo sin ser juzgado, y Tom, siempre estando para él, contándole situaciones fuera de Ashley, y notando cómo Bill es que si bien a veces no daba consejos, igualmente lo oía, sin juzgarlo ni nada y eso era bastante para Tom, que habían cosas que no podía decírselas a sus padres o Ashley misma, o sus otros amigos pero Bill… Incluso siendo menor que él, hacían que las cosas entre ellos siempre se hubieran sentido muy naturales y cómodas, porque se habían reído más en sus charlas por discord al jugar, o sus salidas de amigos a solas, que lo que disfrutaba con Ashley.
Tom seguía besando a Bill, quién ya había sido tan insistente, que había metido ambas manos bajo la camiseta ancha del mayor, tocando su vientre y pecho trabajado por el ejercicio, y Tom quien aún seguía los roces con sus labios se separó levemente.
—Espera… ¿Estás seguro de que quieres que esto llegue a más? —preguntó Tom, ubicando sus manos sobre las muñecas de Bill, pero viéndole con una expresión que no denotaba rechazo sino cariño y cuidado, buscando ser el mayor y guiarlo, mejor dicho a ambos, en lo que iban a hacer, porque Tom nunca había tenido sexo anal antes, y pues si bien no era virgen, era un territorio desconocido para él, que sí, como todos hombre había visto porno y sabía que se usaban dedos con lubricante, pero nada más que eso.
Bill tenía el fuego en sus ojos, y ambos lo sabían, estaban con erecciones haciendo bulto en sus pantalones, tragó saliva fuertemente frente al mayor.
—Yo sí quiero, quiero todo contigo Tom, por años he querido, ya estás soltero, y yo igual. Correspondes a mis sentimientos, déjame sentirte y meterme dentro de ti —rogó Bill y Tom se sintió endurecer más en los pantalones frente a lo dicho por Bill, porque pues precisamente en sus fantasías él no soñaba con ser el que penetrara, sino el penetrado, aunque en sí se diera una idea diferente al tener a Bill sobre su regazo, siendo su menor, y sólo un poco más bajo que él, aunque sí más delgado porque Bill no hacía ejercicios, pues… Tom mismo sabía que por ello sus pensamientos no eran del todo de un hombre heterosexual que confunde a Bill con una mujer y se imagina follándosela, no, Tom conocía a Bill, no era por morbo en su look andrógino, sabían ambos cómo lucían sin camisetas porque habían ido a la playa y piscina, y Tom cuando soñaba con Bill, se imaginaba bajo suyo, con Bill metiéndosela como en el porno gay que había visto, pensando en él como el pasivo.
Así que definitivamente el que Bill fuera directo, como siempre había sido, sólo acrecentaba más su deseo por él, porque le iría a cumplir la fantasía, pero no sólo eso, Tom de verdad amaba a Bill.
—Entonces llevémoslo a mi habitación. Pero… Yo no te quiero para una noche, Bill, no confundas con que porque terminé con tu hermana, sólo estoy en búsqueda de olvidarla contigo en sexo por despecho. Yo con Ashley no tengo relaciones desde hace tiempo, y ella misma hizo que lo nuestro se muriera poco a poco, dónde no servía que fuera el único en búsqueda de remar por los dos en una relación donde ella nunca puso de su parte para mejorar. Me gustas, Bill, me siento cómodo contigo, pero también, así no sea lo más prudente al haber terminado hoy mismo con Ashley quiero que nos demos una oportunidad real de tener algo y no sólo que sea sexo —masculló Tom viendo al menor.
—Es que eso precisamente es lo que quiero, Tom. Quiero metértela y dejar de ser virgen, sí, pero también el querer todo contigo es eso… Poder besarte siempre, tomarte de la mano, seguir teniendo nuestras citas, que supuestamente no eran citas, pero en mi mente enamorada sí lo eran, el ser capaz de estar a tu lado, como los mejores amigos que somos, sin embargo, con el plus de también ser amantes, y… Yo te amo, Tom, en serio, sé que soy un payaso que se la pasa haciendo chistes rancios, pero te amo, y esto es real, no una excusa para meterme en tus pantalones —dijo Bill y Tom sabía que era verdad, porque la expresión del menor era sincera, reconocía hasta cuando mentía por haberlo conocido cuatro años.
Tom volvió a besarlo, pero después lo dejó, dándole golpecitos sobre sus muslos, y Bill entendió que era para que se bajara, luego es que ambos fueron al cuarto de Tom y volvieron a besarse hasta caer sobre la cama, el mayor sacó lubricante de fresa de su cajón, que era el único que tenía porque iba a usarlo con Ashley para los orales, pero ni siquiera estaba abierto, ya que no tuvo oportunidad de hacerlo al estar tanto tiempo sin tener intimidad, lo único bueno es que la fecha de vencimiento era todavía el próximo año, así que podría usarlo.
—Te dejaré el culo con olor a fresas, al correrme dentro será como un batido de fresas con leche —farfulló Bill riéndose encima de Tom, quien se rió de vuelta.
—¿Has visto porno gay para que entiendas algo de la dinámica? —inquirió Tom mirando al menor.
—Pues sí, pero no es tan fiable el porno, también intenté con los manwhas, mangas y todo contenido homosexual en internet, así sé que debo meterte los dedos para abrirte y luego introducirte mi sable de luz —comentó Bill con simpleza y Tom frunció el ceño confundido.
—Es decir sí pero… ¿Sable de luz? —cuestionó Tom y Bill rió.
—Es que en esos manwhas gays para “censurar” el pene, lo hacen con la misma forma de una polla pero en brillante, como si fuera un sable de luz —aclaró Bill y Tom se sintió intrigado por ello, pero más excitado, así que luego le preguntaría mejor por el asunto, se desvistieron, en lo que el mayor abrió las piernas, y le dio el tubo de lubricante a Bill.
—Hazlo con calma, porque si bien no soy virgen, nunca lo hice por ahí, así que ese lado sí es virgen —confesó Tom, mirándolo con nerviosismo.
Bill notaba cómo Tom estaba erecto, sintiendo secarse la garganta al verlo así de dispuesto para él, con su agujero fruncido y… Ya sentía que sólo con eso iba a correrse, pero no, debía poner en práctica todas las enseñanzas del contenido no apto para menores de edad que había visto por años, y también hacer que la primera vez de Tom, aunque también fuera la suya, fuera algo bueno.
—¿Tienes condones? —preguntó Bill de pronto.
—Eh sí, pero… Tú eres virgen y la verdad sólo he estado con tu hermana, dónde usaba condones siempre, estoy limpio —aclaró Tom.
—Sí, pero los condones le bajan a la sensibilidad, si me pongo dos, pues no me correré tan rápido como virgen de diecisiete años tocado por primera vez, de por sí ya casi me vengo sólo con verte, al menos para la primera vez y luego sí te dejo toda mi leche dentro —arguyó Bill, que sabía que incluso al masturbarse duraba más, pero su mano no era el interior de Tom, sabía que iba a ser un maldito precoz al menos en su primera vez.
Tom sacó dos condones, poniéndolos en la cama, en lo que Bill se situaba entre sus piernas, echando el lubricante entre sus dedos, primero saboreando un poco con una lamida en el gel.
—Sabe artificial como relleno de galletas, pero sí creo que podría lamerte el culo con esto, aunque también sin esto, no me molesta la idea —dijo Bill, con Tom sonrojándose pero riendo ante la sinceridad del menor, quien luego guió sus dedos hacia el orificio de Tom, quien cerró al ojos al sentir cómo Bill le presionaba los dígitos contra su entrada, ingresando poco a poco—. Relájate… —instó el menor y Tom asintió, entre abriendo los ojos para ver a Bill, con su rictus de concentración, en lo que sacaba la lengua a un costado, mordiéndola levemente en lo que giraba sus dedos dentro suyo, y el mayor sabía que era Bill, su ex cuñadito de las bromas y juegos, del cual se había enamorado, que en momentos se cuestionaba por qué, por qué no lo conoció años después, y primero a él y no Ashley, pero sabía que la vida era así, de que si Tom no conocía a Ashley no hubiera podido conocer a Bill.
Bill siguió girando los dedos, buscando lo que sería la próstata, pero también queriendo ensanchar a Tom para recibirlo.
—Tócate para distraerte del dolor —instruyó Bill, y Tom asintió, comenzando a masturbarse, en lo que seguía relajándose ante los roces inexpertos de Bill, que de algún modo tenía más conocimiento que él por haber visto más que sólo porno gay.
Tom se empezó a arquear, sin querer empujándose sobre los dedos de Bill en lo que sentía su polla vibrar contra su palma, viendo al menor sudar, y podía imaginarse lo duro que era, más que nada porque la erección de Bill estaba tan hinchada y rojiza sin que el adolescente se la estuviera tocando.
Tom sabía que Bill estaba metiendo más dedos, y de algún modo, aquello lo estaba excitando más, con el dolor siendo algo manejable, en lo que tocaban un punto en su interior que estaba haciéndolo estremecer, con la piel poniéndosele de gallina, no sabía que era tan sensible, ni que algo como dedos metidos dentro suyo podría tener aquel efecto sobre él… Seguía acariciándose el miembro, relamiéndose los labios mientras veía a Bill, tan hermoso con el cabello despeinado, el maquillaje corrido por el sudor, y concentrado entre sus piernas.
—Bill, ya házmelo —ordenó Tom, no resistiendo más el deseo de tenerlo a él, a su miembro erecto en vez de sus dedos, haciéndolo sentir de aquella manera.
Bill asintió, tragando saliva nervioso, sacando sus dedos con cuidado, en lo que abría los dos condones, ubicando primero uno, y luego otro encima de su pene, y se apoyó contra Tom, mirándolo con fijeza, en lo sujetaba su erección contra la hendidura de Tom, presionando levemente, Bill frunciendo el ceño frente a lo apretado que era, y Tom siseó, pero le acarició los hombros a Bill, buscando hacerlo sentir que estaba haciéndolo bien, para besar sus labios con suavidad por fuera, con Bill empujándose más dentro suyo.
—Vas bien… —animó Tom, volviendo a besarlo, ahora sujetando las mejillas del menor, le dolía sí, pero sabía la importancia de realmente hacer sentir bien a alguien en su primera vez y no humillarlo o hacerlo sentir inseguro como Ashley lo hizo con él.
Cuando Bill estuvo por completo dentro suyo, es que se quedó ahí, jadeando, agradeciendo ponerse los condones, porque si de por sí estaba apretado de forma riquísima con su doble barrera, fácilmente si lo tenía piel con piel se habría corrido nada más entrar, Bill besó a Tom, pero ya no con roces por fuera, sino con lengua, jugando contra la contraria, en lo que empezaron a mecerse juntos, de forma natural, y el menor se aferró de las caderas del mayor, mientras seguían un vaivén entre sus cuerpos, descubriéndose a sí mismos por primera vez… Siendo la experiencia nueva para ambos, dónde Bill fue buscando el punto dulce de Tom, la próstata que había sentido hinchada contra sus dedos, pero ahora con su pene, sintiendo su pecho henchido de tantas emociones…
Se amaban, y era su primera vez, con Tom tocándose nuevamente aún besando a Bill, parando por momentos al necesitar respirar, pero realmente sintiéndose muy bien al hacer el amor con Bill, dónde en verdad se sentía el amor… Pese a la torpeza e inexperiencia de ambos, podían sentir ese apoyo, cariño, y placer que los hacía estremecer… Tom ya no podría imaginarse haciéndolo con alguien más ni de una forma diferente, quería a Bill siempre así con él.
Cuando se corrieron, es que Tom notó cómo es que realmente este orgasmo había sido muy intenso, y Bill se quedó apoyado contra su cuello, aún dentro suyo, habiéndose venido con fuerza dentro del profiláctico, quedando acezado pero satisfecho.
—¿Podemos hacerlo otra vez pero ahora sí sin condones? —cuestionó Bill para luego dejarle un beso en el cuello de Tom y alzarse un poco para verlo.—Porfis… Luego paramos porque tengo hambre, y me prometiste que habría pizza y partidas de Roblox.
Tom se rió.
—Salte de mí, quítate los condones, y ya podemos retomar esto, para después ver lo de la pizza y Roblox —acotó Tom.
Bill sonrió, saliéndose con cuidado, botando los condones amarrados para luego lanzarse sobre él para besarlo.
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Ashley estaba en la cocina, cuando sonó el timbre, y se dirigió a abrir la puerta, viendo al imbécil de su ex ahí con un peluche todo raro de conejo deforme.
—¿Entonces te arrepentiste y quieres que volvamos? Al menos esfuérzate más en tu peluche para que te dé mi perdón —soltó Ashley muy pagada de sí misma y Tom se rió, dejando confundida a la rubia, que fue empujada por su hermano menor.
—¡Tom, me trajiste un Gubby! —gritó emocionado Bill, sujetando el peluche para luego abrazar y besar a Tom frente a su hermana.
—¡¿Qué…?! —masculló Ashley con los ojos totalmente abiertos sin procesar lo que acababa de ver.
—…Sobadita la que le haré a Tom. Así que vete a la verga, Ash —soltó Bill, enseñándole el dedo medio a su hermana mayor y yéndose del brazo de su novio, cerrando la puerta detrás de ellos.
F I N
Administración: Por alguna razón no subí esta historia cuando me la enviaron y ahora tiene una continuación, así que están invitados a leerla en el siguiente capítulo. Y no olviden dejar un comentario 🙂