Elegidos 22

Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo 22

Cuando la familia Trümper-Kaulitz llegó a su casa, es que los niños se fueron a bañar. Bill se encargó de darle un baño a Tomi, en lo que Tom tomaba una ducha. Había sido un día agotador.

Tom se relajaba al bañarse, al momento de enjabonarse, tocando un poco incómodo cómo es que sus pectorales aún no tenían la forma de antes. Suspiró, pensó que aprovechando que estaría en casa es que se realizaría la operación para recuperar la firmeza de sus pectorales. Al bajar la mano hasta su vientre, es cómo sintió la textura de la cicatriz de la cesárea, que también era algo que lo acomplejaba un poco, por lo mismo es que cuando iban a la playa usaban camisa para bañarse, un modelo ajustado que servía por su comprensión para la firmeza y ocultando toda la parte superior.

No es que fuera a playas para todo público, pero igual habían algunas familias que iban a aquella playa exclusiva.

Cuando estaba en la piscina de su casa, sí usaba sólo bermudas sin nada arriba, porque sus hijos no decían nada al respecto, y Bill nunca opinó negativamente de Tom.

Aún es que Tom recordaba cómo fue después de que nació Tomi, ya que no retomaron su vida sexual pasada la cuarentena, porque el dolor seguía allí, pero tampoco fue como después de que nacieron los gemelos como más de un año sin hacer el amor.

Cuando Tom estuvo lo suficientemente excitado para corresponder a los avances es que Bill coló una mano debajo de su camiseta, y Tom alejó su mano, cortando el beso entre ambos.

—¿Qué pasó, mi amor? ¿No quieres? —interrogó Bill, sintiéndose dolido por el rechazo.

—Sí, pero sólo quítame la parte inferior —respondió Tom, ya que para ese momento, había evitado desnudarse o bañarse con su esposo.

Bill lo miró con expresión preocupada.

—¿Por qué, mi vida? ¿Tienes mucho frío en tu pechito? ¿Te estás resfriando? —cuestionó Bill.

Tom se sonrojó, frunciendo el ceño y mirando a un costado.

—No es eso —respondió seco Tom.

Bill estaba en medio de las piernas de su esposo, acarició sus muslos y caderas con cariño por encima de su pijama.

—Entonces, ¿qué es, mi amor? He notado que no quieres bañarte conmigo y que te cambies en el baño. ¿Por qué no quieres que vea tu cuerpo, Tom? Yo te amo y siempre es un deleite para mí observar tu cuerpo, al cual me gusta rendirle culto —habló Bill, siguiendo este vaivén de sus manos de pasarlas de arriba abajo de sus muslos hacia sus caderas, haciendo que una erección se fuera formando en los pantalones de Tom por aquel roce, aunado a las palabras de su esposo, sin embargo, Bill no le había visto la cicatriz que atravesaba su vientre bajo.

—Mi cuerpo no es el mismo, Bill. No te voy a gustar —se sinceró Tom, soltando en voz alta sus inseguridades, aún con la excitación en su sistema, comenzando a lubricarse.

Bill acercó su rostro al de su esposo, besándolo, jugando con sus labios que nuevamente tenían sus dos piercings, para luego entreabrir la boca de Tom con su pulgar para introducir su lengua, paladeando su sabor, obteniendo la correspondencia de Tom, haciendo que frotaran sus durezas, mientras Tom le despeinaba el cabello a su alfa. 

Bill se separó levemente, sonriéndole, empujando sus caderas contra la pelvis de Tom.

—¿Me sientes? Estoy así de duro sólo por ti… —farfulló Bill respirándole en la cara, y ondulando sus caderas, haciéndole notar lo erecto estaba por él, jugando con su pulgar en el labio inferior de Tom, tan grueso e hinchado, apetecible para el alfa, el cual hundió levemente el pulgar, y su esposo se estaba excitando más con la forma en la cual lo tocaba y le hablaba—. Siempre me has puesto así de duro —acotó el alfa, sacándole el pulgar para jalarle el labio inferior con sus dientes, haciendo que Tom se arqueara, gimiendo por el deseo, Bill chupó su labio luego de morderlo, y lo liberó, aún mirándole con los ojos oscurecidos, aquel marrón chocolate derretido en ellos, con el cabello despeinado, un poco más largo, no lo suficiente para que pudieran joderle en el trabajo cuando lo tenía con gel, pero sí para que Tom tuviera más de dónde jalar cuando se la metía con fuerza—. Desde que era un adolescente que se masturbaba en el baño de la universidad con la visión de tu cuerpo desnudo… Incluso sin saber cómo lucías debajo del traje elegante —siguió susurrando al ver a su esposo bajo suyo—. Hasta las fantasías que me hice cuando te vi metiéndote ese dildo al mismo tiempo que penetrabas ese juguete mirando una porno con actores que se parecían a nosotros —acotó el alfa, pasándole la lengua encima de sus labios—. Luego seguías siendo mi sueño húmedo… Pasaron los años, cambiaste, cambiamos los dos, porque no es como que siga luciendo igual, y no me importa que tu cuerpo sea distinto porque sé que cargaste a nuestros cuatro bebés, es normal que cambies, que tus pectorales también lo hayan hecho. Pero no me interesa, me la sigues poniendo dura como el primer día, profesor Kaulitz —jadeó el azabache, empujando más sus caderas—. Y lo seguirás haciendo para siempre.

Tom sintió cómo su interior ardía al escucharlo hablar así, consiguiendo que se lubricara mojando su bóxers y pantalón de pijama, y luego Bill volvió a besarlo, ambos jugaron con sus lenguas, Tom volvió a sujetar sus cabellos. Hasta que se separaron por aire.

—Es la cicatriz —dijo Tom, le debía la verdad a su esposo, después de tamaña declaración de su ferviente deseo por él.

Bill bajó hasta a la altura de su vientre, bajándole el pantalón y elevándole la camiseta, observando la cicatriz de su esposo, sin ninguna expresión de desagrado.

—Esto sólo demuestra… Que sacaron a Tomi de aquí —habló Bill, mirándolo desde abajo, pasando los dedos por encima de la cicatriz, y Tom jadeó al sentir aquella caricia tenue en su vientre bajo—. Pero no te hace menos sexy… —acotó, para comenzar a besar la línea, haciendo que se erizara la piel de su esposo, y luego procedió a lamer la zona, haciendo que las piernas de Tom se pusieran trémulas.

—¡Bill…! —soltó en un jadeo Tom, dándose cuenta que su esposo no mentía, realmente le importaba un carajo que tuviera la cicatriz de la cesárea que hasta se la lamía.

Y aquella noche Bill se lo demostró de muchas formas lo mucho que seguía excitándolo, sin importarle el cómo lucía.

Tom volvió a su presente para terminar de bañarse. Se había excitado con aquel recuerdo. Pero sí, se haría la operación para sus pectorales, y seguiría manteniendo su cicatriz oculta de todas formas.

Cuando se secó y puso la pijama, es que vio a su esposo dormido en la cama, roncando, notaba que Bill se había hecho esos baños exprés de diez minutos y a dormir, rió ante ello, y se acomodó a su lado para después imitarlo.

&

La semana de Tom trabajando desde casa había empezado con tranquilidad, había momentos donde Tom muteaba su vídeollamada para gritarles a sus hijos que se callaran por si hacían bulla, pero fuera de ello todo normal.

Cuando no estaba trabajando estaba con ellos, y Lucas también se veía feliz de tenerlo allí.

Tom llevaba a Harry a la escuela y luego lo recogía, a veces lo llevaba a los talleres de la tarde, dependiendo de su horario. Pero precisamente hoy, lo había dejado pero no podría recogerlo porque tenía una videollamada pendiente, pensó en pedírselo a sus niñeras, sin embargo, vino Bill a su mente, su horario de salida y cómo sería fácil que lo recogiera.

—¿Aló, amor? ¿Pasó algo? —preguntó Bill cuando su esposo lo llamó.

—No, amor. Sólo quiero saber si puedes recoger a Harry de su taller de música —comentó Tom, con el celular al oído, mientras le peinaba a Tomi, el cual jugaba con Lois, que era más bien que su último hijo estaba con la gata anciana durmiendo en sus piernas en lo que el pequeñito la acariciaba.

Lois, la misma gata que había estado desde antes de que Tom conociera a Bill, y ahora tenía quince años, un poco ciega y cansada, pero apegada a Tomi, incluso aunque en su misma mente confundiera un poco a los hijos de su dueño, se pegaba al menor de los Trümper-Kaulitz, de algún modo relacionándolo a su dueño por su parecido en los vestigios de su mente gatuna.

Los gemelos y Lucas estaban tomando siesta al lado de Ary, la border collie que los cuidaba a los tres.

—Sí, amor. Yo voy por él —aseguró Bill.

—Está bien, te amo, gracias, adiós —dijo Tom, para luego colgar.

Bill se quedó con la palabra en la boca, pero entendía que su esposo estaba ocupado y suspiró porque no le dijo que también lo amaba.

—¿Pasó algo? —preguntó Nick, tapándose la boca por el bostezo en lo que revisaba los informes en la silla frente a Bill.

—No, nada malo. Sólo que debo ir por Harry saliendo del trabajo —comentó Bill, viendo a su amigo.

—Ow, mi niño precioso. Hoy no tengo clases, ¿te puedo acompañar? Para ver a mis sobrinos adorados —pidió Nick.

—Sí, claro —respondió Bill—. Bueno, ¿en qué estábamos? —inquirió.

—Ah sí… —siguió hablando Nick sobre los informes.

&

Cuando Bill y Nick llegaron a la escuela de Harry, es que ambos se ubicaron a la salida, ya que los talleres eran por la tarde, así que Tom solía llevar a su hijo al colegio, recogerlo a mediodía, que almorzara con él, y luego en la tarde llevarlo, aunque no eran diario, sino dos veces por semana.

Bill estaba observando entre las cabecitas de niños a la espera de que saliera el suyo, Nick también estaba al pendiente.

Bill distinguió los rizos de su pequeño y antes de que Harry lo viera, se giró cuando una niña que tendría la misma edad se le acercó, la niñita estaba con las mejillas sonrojadas, y un lacito rosa en la mano, el cual extendió en dirección a Harry, quien alzó su brazo, y ella lo amarró allí, junto con otros… ¿Lacitos de otros colores? Para después darle un besito en la mejilla a su primogénito e irse corriendo. Harry rió, y luego notó a su papá, acercándose hacia él.

—¡Papá! —gritó emocionado Harry, Bill lo cargó y el niño le dio beso en la mejilla, para después ponerlo en el suelo nuevamente.—¡Tío Nick! —saludó el pequeño, abrazando las piernas del omega.

—Hola, mi amorcito, ¿para mí no hay un besito? —preguntó Nick, poniéndose a su altura.

—Nop, es que ya soy un niño grande —masculló Harry, sonriéndole.

—Definitivamente el amor platónico terminó —comentó Bill, riéndose, en lo que Harry se iba corriendo en dirección a su auto.

Nick suspiró.

—Crece tan rápido —acotó con nostalgia el de trenzas, pensando en cómo su bebé alfita había pasado de verlo como centro de su mundo a ser asediado por niñitas que le dejaban cintas de colores en su brazo.

&

Un año después…

Andreas había venido a hacer un chequeo a la casa de los Trümper-Kaulitz ya que los gemelos empezarían la escuela, y querían ver que estén en óptimas condiciones para ir.

—Sí, todo bien. Son niños muy saludables mis sobrinos —comentó Andreas, mirando a los cinco, ya que también revisó a Lucas, que iría al mismo salón que los gemelos—. Lucas también tiene buenos resultados, Georg estará feliz de saberlo —acotó el beta.

—Ay, qué bueno, en serio. Como están con todas sus vacunas y todo al día, sí me daba un poco de temor igualmente que tal vez estuvieran con las defensas bajas o algo —arguyó Tom.

—No, todo bien. Aunque es de esperarse que quizá contraigan algún resfrío o virus al estar con otros niños. Lo normal —explicó Andreas.

—¿Pero nada grave? —inquirió Bill, con expresión preocupada.

—No, no, Bill, tranquilo —le tranquilizó Andreas—. Así que bueno. Normalmente no hago consultas a domicilio, y no soy pediatra, pero sí, ya por mis sobrinos hago excepciones. Sin embargo, tengo que irme —farfulló el rubio, recibiendo un abrazo grupal de todos los infantes en sus piernas, al cual él sonrió, acariciándoles por encima de sus cabezas, sin ser el más expresivo con demostraciones de afecto, pero de todas formas queriendo a aquellos niños.

Cuando lo soltaron es que Andreas se fue.

—Ay, me olvidé de decirle el cambio de fecha de la fiesta de Tomi —dijo Tom, palmeándose la cabeza al recordarlo.

—Yo voy a decirle. No ha pasado mucho tiempo, seguro aún sigue afuera —masculló Bill, yendo a buscarlo.

&

Andreas estaba al teléfono afuera de la casa de sus amigos.

—Sí, ya va a dar a luz. Está en el tercer piso —comentó Andreas al teléfono, Bill se quedó en silencio no queriendo interrumpir, esperando que terminara de hablar para que pudiera decirle—. Sí, ya voy de inmediato… No, está en buenas manos, Bob… Sí, podremos verla y cargarla apenas nazca —continuó hablando el doctor—. No, Natalie no va a quitárnosla, es nuestra hija, Robert Schmidt, deja de ser tan paranoico.

Bill se quedó paralizado cuando escuchó aquel nombre. Bob… Robert Schmidt… Era su mejor amigo.

Andreas se giró cuando vio cómo no estaba solo en la entrada.

—Te hablo luego —dijo Andreas, para colgar, con expresión asustada—. Eh, Bill…

—¡¿Tú eres la persona especial de Bob?! —cuestionó Bill, completamente confundido.—¿Van a tener un bebé por vientre de alquiler? ¿Por qué nadie me dijo? Bob es mi mejor amigo —arguyó el alfa, sintiéndose dolido.

Bob le había dicho a las semanas del primer año de Harry que conoció a alguien especial, y no quiso decirle el nombre, y Bill no le pidió más información aunque sí notaba que su amigo había cambiado por completo.

—Yo… —suspiró Andreas—. Sí. Estoy con Bob —confesó el beta—. Sólo que le pedí que mantuviéramos esto en secreto. Luego del primer año de Harry, como ustedes no podían beber, salimos con Michael, y Robert a tomar unas copas. De algún modo es que terminé con Bob en un hotel, y bueno, pensé en dejarlo allí, porque sinceramente prefiero andar con hombres mayores a mí, y no al revés, sin embargo, por algo Robert es tu amigo, es igual de cabezota que tú, y fue insistente en pedirme salir yendo a mi clínica. Así es como empezamos una relación, hasta casarnos en secreto los meses que ustedes estaban en crisis por el embarazo de Tom Jr., y ahora tengo que irme porque ya va a nacer mi hija. En este punto no puedo ocultarlo más, aunque sí me va a doler en el ego porque yo siempre me burlé de Tom por meterse con alguien menor.

—Eh… Yo… La fiesta de Tomi va a ser el sábado, ya no el viernes —dijo Bill, aún procesando todo.

—Está bien, iremos con Amy —sentenció Andreas en referencia a su hija, para meterse a su auto.

Bill lo vio irse analizando todo lo que acababa de pasar. Tenía que hablar con su amigo de chismes favorito: Tom.

El omega al escuchar todo el relato de su esposo, procedió a desternillarse de la risa, terminando incluso en tos por lo abrupto.

—No puedo creerlo… —dijo Tom cuando pudo recuperar la compostura luego de su ataque de tos—. Maldito Andy, siempre molestándome por haberme metido contigo, y ahí lo ves, metiéndose con alguien diez años menor igual que yo —arguyó el omega para volver a reír.

—Es que no sé si enojarme porque me excluyeron o felicitarlos o qué —farfulló Bill.

—Hay que agradecer que tenemos más amigos con hijos —exclamó Tom, llorando de la risa.

—Y en el primer intento tuvieron la niña —musitó Bill.

—Ay, sí, un sueño frustrado es que nunca pudimos tener la mujercita, sólo un batallón de alfas, y Tomi, que no sé si será omega o beta, en ocho años nos enteraremos —comentó Tom, mirando cómo jugaban sus hijos.

Georg tocó el timbre y Bill le abrió.

—Oh, pasa, Georg, Susanne. Aquí están los resultados de Lucas, todo bien por cierto —habló Bill.

—Qué bueno, me alegra que nuestro pequeño esté tan sano —respondió Georg, fijándose en los resultados.

—Georg te vas a orinar de la risa —comentó Tom, para luego contarle el asunto de Andreas, que básicamente por las reuniones en casa del omega es que habían terminado formando un vínculo entre todos, al punto de ser amigos.

&

Tom llevó a sus hijos al primer día de escuela, dejando a Harry, sus gemelos en la entrada, con Tomi agarrándolo de su pantalón.

—Bueno, mis amores ya van a ir a la escuela, así que mi besito de despedida —pidió Tom señalando su mejilla, agachándose para que sus hijos le dejaran un beso en la mejilla, primero Harry, luego Fred y finalmente Bill Jr.

—¡Y a mí también! —dijo Tomi de cuatro años, haciendo el mismo gesto que su papi.

Los hermanos mayores le dejaron un beso a su hermanito también en fila para luego reír.

—Pórtense bien, mis amores —ordenó Tom, y los vio entrar a la escuela, para luego suspirar—. Bueno, Tomi, seremos tú y yo contra el mundo, al menos hasta un par de años que también te toque ir con ellos —comentó el omega, cargando a su hijo para volver a su auto.

&

Lucas ya estaba dentro de su aula cuando le brillaron los ojos al ver a sus amigos entrar.

—¡Fred, Bill! —saludó Lucas, corriendo en dirección a ellos.

Lucas abrazó a Bill, el cual le correspondió al gesto con cariño, para luego puñetearle el hombro a Fred, el cual rió e hizo lo mismo con él, sin importarle lo tosco que eran, se llevaban así.

Fred y Lucas se sentaron juntos en los asientos de atrás, porque eran carpetas de dos, Bill los vio irse y suspiró, pensando que le gustaría estar cerca de ellos, principalmente porque su primo de cariño era muy dulce con él, pero también lo molesto que era su gemelo así que se decantó por sentarse en las filas delanteras.

Un jovencito rubio se quedó mirando al niño.

—Hola, ¿puedo sentarme a tu costado? —inquirió el niño.

—Oh, hola. Sí, claro —cedió Bill Jr., quitando su mochila para que se sentara el niño rubio, sonriéndole.

—Me llamo Thomas Kühn —saludó el niño.

—Oh, yo soy Georg Trümper-Kaulitz, pero todos me dicen Bill, porque mi segundo nombre es William. Te llamas como mi hermanito —dijo Bill Jr. sonriéndole al niño con timidez.

—¿En serio? Qué genial, un gusto, Bill —comentó Thomas.

—Sí, mi hermanito menor se llama Thomas, pero mi papi se llama Tom, así que bueno, le decimos Tomi o Tom junior, y pues como mi otro papá se llama Bill, me dicen Bill junior —contó Bill Jr.

—Oh, ¿tienes dos papás? Yo tengo dos mamás, mi mamá Jennifer es alfa y mi mami Tamy es omega —relató el niño.

—Oh, mi papi omega es Tom, y mi papá alfa es Bill —farfulló Bill junior, sintiéndose muy en confianza con este niño, por lo que siguieron conversando en lo que llegaba el profesor.

Cuando el profesor llegó, es que todos empezaron a presentarse y comenzaron las clases con normalidad.

En el receso, en el área de mesas para comer, Harry estaba con varios niños y niñas en su mesa, sonriéndole, pero el niño al fijarse que estaban sus hermanos en distintas mesas, decidió acercarse.

—Hola, Bibi, ¿por qué no te sientas con Freddy y Lucas? —preguntó Harry, fijándose en su hermano que estaba en otra mesa.

—Hola, Harry, es que Freddy y Lucas se están juntando con otros niños. Pero yo hice un amigo, Thomas, él es Harry, mi hermano mayor —presentó Bill Jr.

El muchacho rubio se sonrojó mirando al niño un año mayor y asintió. —Hola —respondió con timidez, Harry le ofreció una sonrisa dulce.

—Hola, Thomas —saludó de vuelta, pero se fijó nuevamente en su hermano—. Bueno, está bien si cada uno hace sus propios amigos, pero recuerden que somos hermanos, ¿ok? Y para cualquier cosa que necesiten pueden pedirme ayuda, ¿está bien? —le habló con cariño a Bill jr.

—Sí, Harry —cedió Bill.

—Nos vemos a la salida. Iré a hablarle a Freddy —sentenció Harry, para ir donde su hermano.

—Todos ustedes se parecen mucho —acotó Thomas.

—Ah, es por mi papá. Salimos a él, excepto por Tomi, él es igual a mi papi omega —arguyó Bill.

—Oh… Me gustaría tener varios hermanos, pero no, soy hijo único —repuso Thomas con un puchero.

—Quiero a mis hermanos, pero ser cuatro no siempre es lo más lindo del mundo —farfulló Bill.

Mientras que Harry llegó a la mesa de Freddy, apoyándose para verlo.

—Hola, Freddy —saludó Harry, viendo a su hermano.

—Harry, hey —dijo Fred, respondiendo cuando dejó de reírse con sus compañeros.

—Hola, Harry —farfulló Lucas.

—Hola, Lucas. Salúdame a los tíos, eh —masculló Harry con una sonrisa, y miró a su hermano de nuevo—. Justo vine de ver a Bibi, les deseo que tengan un bonito día, y me hablen en caso necesiten cualquier cosa, ¿está bien? —pidió el mayor, y Fred asintió, el alfa de cabello ondeado les sonrió a los amigos de su hermano y regresó a su mesa.

—¿Y ese muñeco de pastel es tu hermano? —preguntó burlesco Brian, riéndose.

Fred frunció el ceño. —Sí, es mi hermano. ¿Algún problema? —inquirió con voz de alfa, y al chiquillo se le bajó la altivez de una.

En realidad, Harry era popular en la escuela, sólo que los del salón de Fred eran de primer ingreso, así que aún no lo sabían.

Fred podía detestar a sus hermanos a veces, pero seguían siendo sus hermanos, y los amaba, la familia siempre estaba primero que nadie, y él era capaz de defender a sus hermanos de cualquiera.

&

La institutriz de Tomi había faltado ese día porque tenía influenza y podría contagiarle al pequeño, así que Tom era el encargado de cuidar a su hijo.

Marion y Megan sólo venían por contadas ocasiones, ya no diariamente, y Sara seguía yendo a cocinar y luego marcharse debido a que Tom sólo tenía que trabajar a distancia y luego encargarse del último de sus hijos.

Tomi ya podía usar las tijeras punta redonda, que no le lastimaban, y quería cortar papeles de colores para pegarlos en los dibujos que había hecho para sus hermanos, porque los extrañaba, y quería demostrarles su cariño de esa forma.

El pequeño niño rubio se fijó en unos papeles que estaban en la mesa de centro a su altura, que tenían algunas partes de colores, por lo que lo sujetó y se acercó a su papi que hablaba al teléfono.

—Sí. Aquí me llegaron las muestras por correo… No, aún no las reviso. Pero necesito que vayan organizando la exposición de la sede de Munich —comentó Tom con dureza al teléfono.

Tomi jaló a su papi de la tela de su pantalón para atraer su atención.

—Papi, ¿puedo cortarlo? —preguntó Tomi, porque siempre le habían repetido que antes de agarrar las cosas tenía que pedir permiso, así que el pequeño quería la aprobación de Tom.

Tom bajó la vista hacia su hijo, asintiendo de manera ausente, para volver a hablar por teléfono. Tomi sonrió y regresó a la mesa de centro, comenzando a cortar los papeles y luego pegarlos con goma encima de sus dibujos.

Cuando Tom terminó la llamada, se acarició el puente de la nariz, estresado por el trabajo, pero tenía que revisar las muestras de Noir, su artista más afamado de Munich, para quien le harían la exposición. El problema era que el artista era un poco diva… Y en vez de escanearle sus bocetos, prefería mandarle directamente sus bocetos coloreados por correo, y ya que él eligiera cuál tenía “la vibra adecuada” para hacerlos en lienzo, y con su respectivo comentario en retroalimentación, sin embargo, pese a su comportamiento un poco insufrible era de los que más aclamados por la crítica, y que vendía más cuadros.

Así que sólo tenía que recordar dónde puso las muestras, pero cómo lo llamaron de inmediato no se acordaba de dónde estaban. Tom buscó en su oficina sin hallarlo, en la cocina, y tampoco. ¿Tal vez se lo habría comido Ary? Pero bebía a la perra echada junto a Tomie que estaba decorando unas hojas… Fue en dirección a su habitación y tampoco estaba allí.

“Tomie que estaba decorando unas hojas”, repitió su mente, abriendo los ojos en pánico, regresando de inmediato a ver a su hijo menor, que tenía unos dibujos con los nombres de sus otros hijos y papel picado encima… Papel picado que eran las muestras de Noir.

—Mi amor… ¿Esos papeles picados dónde estaban? —cuestionó Tom sin gritarle ni nada, su bebé lo miró.

—En la mesa, papi. Te pregunté si podía cortar y dijiste sí con la cabeza —respondió Tomi, sonriéndole.

Tom se golpeó la frente, esto había sido su culpa. Tendría que decirle a Noir que amó todo, pero que necesitaba que lo hiciera sin bocetos, algo que fuera “libre”, para justificar que no podría enviárselos de vuelta, adulándolo y teniendo que retrasar la exposición.

—Este pa’ Bibi, este pa’ Freddy, este pa’ Harry —enseñó Tomi, sintiéndose feliz con haber escrito un “te quiero” junto a sus dibujos infantiles, completamente ajeno a lo que hizo.

—Sí, mi amor. Está bonito —dijo Tom, que realmente no podía enojarse con su hijo, ya que no fue una travesura como tal, sino un descuido de su parte, su hijo menor en realidad tenía una buena intención, y él no debió dejar tan a la mano algo del trabajo.

&

Cuando Tom recogió a los niños del colegio, es que Tomi estaba con ellos atrás en su sillita, ya había recibido abrazos y besos de sus hermanos halagando su dibujo, incluso Fred le mentía diciéndole que estaba bonito por más que lo veía horrible.

—¿Cómo les fue en su primer día, mis amores? —cuestionó Tom, en lo que conducía a casa.

—A Fredy le pidieron que se callara tres veces en clase por hacer bulla —comentó Bill junior, recibiendo una mirada enojada de su gemelo—. Y yo hice un amigo, se llama Thomas, como Tomi y bueno, no como tú, papi, pero también le puedo decir Tom —acotó el niño.

—Oh, me alegra, mi amor, que hicieras un amigo, pero, ¿qué pasó, Freddy? —inquirió Tom.

—Eres un bocón —se quejó Fred mirando con fastidio a su gemelo, hablándole en voz baja—. No… Pa, sólo que… —empezó a explicarle a su papi, para después ser regañado.

Bill se fijó en Harry, como buscando entender lo que había pasado.

—Luego te explico —farfulló Harry en su oído.

Cuando llegaron a casa, comieron y luego hicieron tareas. Para este momento ya cada uno dormía en cuartos separados, porque necesitaban más privacidad, y aparte para evitar las peleas comunes que se desataban por el roce entre alfas.

Pero Harry fue al cuarto de Bill.

—Lo que pasa es que a veces no hay que decirle cosas a nuestros papás, o sea más que nada cuando son del estilo que no tienen importancia como que le llamen la atención varias veces a Fred, ya que son situaciones que él mismo recibió una amonestación en clases como para seguir recibiéndola aquí —explicó Harry a su hermano.

—Oh… ¿Entonces sólo hablo de lo que hice en la escuela? —cuestionó Bill mirando a su hermano.

—Sí, sólo lo tuyo. A menos que Fred se meta en un lío grande del cual sí o sí tengamos que decirles a los papás —arguyó Harry, y Bill asintió.

Entonces Bill comprendió que estaba bien guardar secretos mientras fueran inofensivos o problemas menores para no preocupar de más a sus padres.

Continúa…

Nuevos personajes, y también nuevas lecciones que van aprendiendo estos pequeños. No olviden que si les gustó dejen un comentario :3

por Kasomicu

Escritora del Fandom

10 comentario en “Elegidos 22”
  1. Y si clonamos a Bill es tan hermoso este Alfa amando a Tom haciendole sentir el ser más hermoso del mundo besando sus inseguridades ame este capítulo la parte donde Bill besa su cicatriz 🫄

  2. Diablos y así pasaron los años ya los niños están estudiando
    dos cosas :
    1 ame el capítulo que bello es que Bill ama y venera el cuerpo de Tom
    2 : me dió ganas de volver a la primera temporada y leer como el profesor Kaulitz no quería a Bill cerca 😎

    1. Ay sí, Bill está muy enamorado de Tom, y lo quiere en todas sus presentaciones, lo ama, desea y adora. Y… Sí, Tom como profesor temporal jajajaj negándose de que Bill sea su alfa xD gracias por leer y comentar :3

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