Elegidos Extra 17

Notas: Bere preciosa patrocinó este extra. Ubicado antes del final, pero después del extra FredLu de los travestis (La obsesión de Eddie). Tom tiene 59 años, Bill 49, Nick 45, Harry 25, los gemelos y Lucas 24 y Tomi 22. Se necesita leer la saga Almas gemelas (Predestinados + Elegidos para entender el contexto)

Resumen: Los alfas de las familia Trümper-Kaulitz siempre habían sido unos pendejos, y la Navidad ciertamente no iba a detenerlos.

Fic TOLL de Kasomicu

Extra: Noche de Karaoke

Bill estaba viendo vídeos en su tiktok, un tanto aburrido de los que eran generados por IA ya que no le hallaba el sentido a poner a una persona que tuviera de mascota un capibara y le negaran la entrada al avión, era evidente que un animal debía ir en la bodega, ni siquiera tenía lógica, fuera de la forma desdeñosa de querer provocar lágrimas en el espectador. Por lo que pasó el vídeo, para no estar enojándose en vano, cuando al pasar le salió la publicidad de la venta de entradas para la gira de Luka Šulić, y el alfa ingresó directamente al link, recordando cómo es que su esposo se había sentido desanimado cuando cancelaron la fecha del violonchelista en Berlín.

Sin mirar mucho, compró dos entradas para el concierto que sería en Montreal, ya que su esposo no le gustaba ir a Estados Unidos a menos que fuera estrictamente necesario, o para un crucero ocasional, así que Canadá era mejor opción. El algoritmo a su favor también le sugirió la compra para los vuelos, y Bill se sintió feliz de que al menos eso le facilitara el tener que escoger fecha porque automáticamente se ponía con la fecha antes del concierto, y él se sintió satisfecho consigo mismo por darle un regalo a su esposo, ¿quizá tomarlo como regalo de Navidad? Podría ser, sólo que Bill era pésimo para guardar secretos de su esposo, principalmente cuando se trataba de un regalo, ya que se moría por decírselo de inmediato.

Pero Bill intentaría ser fuerte para aguantarse hasta la Navidad.

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Tom conocía demasiado bien a Bill, por algo habían estado juntos desde hace treinta y dos años, y por más que ahora el alfa tuviera cuarenta y nueve y no los diecisiete años que tuvo cuando lo conoció, era un asco para ocultarle secretos, se ponía muy nervioso, y más ansioso de lo usual, así que el omega soltó un suspiro, y le puso la mano encima de la su marido.

—Ya, dímelo, ¿qué hiciste, Bill? —inquirió Tom observando a su esposo, quien soltó el aire contenido.

—Está bien, se supone que iba a ser sorpresa pero como adoras a Luka Sulic nos compré entradas para su gira, para ir a Montreal —contó Bill de sopetón, y Tom sonrió.

—¿En serio, mi amor? —cuestionó Tom, porque Bill siempre le había prestado atención a sus intereses, y lo tomó en cuenta para darle este regalo, era más que obvio.

—Sí, mira, mi amor —dijo Bill, sacándose el teléfono del bolsillo, y mostrándole las entradas en su correo y a Tom se le borró la sonrisa.

—Bill el concierto es el 26 de diciembre —masculló Tom mirando a su esposo.

Bill parpadeó confundido y luego se fijó, que sí, en efecto, era el 26 de diciembre.

—Oh-oh —farfulló Bill, contrayendo su rostro al prepararse para el sermón de su esposo porque sabía que el vuelo era con escalas para evitar la subida de presión por la edad de su esposo de cincuenta y nueve años, y que eso significaba doce horas desde Alemania hasta Canadá, y que de hecho iban a volar en Nochebuena, cuando ellos tenían como sagradas las fechas de festividades para pasarla en familia.

Tom sentía que iba a reventársele la vena aneurísmica porque evidentemente que él quería pasar Navidad con sus hijos y nietos, cosa que su marido no se había percatado.

Bill se mantuvo con la cabeza gacha mientras Tom le gritaba.

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Era el primer año que se estaba haciendo cargo de Kunst, y ya había sobrellevado el ritmo de la empresa, sólo que sí era bastante demandante, ahora Thomas comprendía todo lo que lidiaba su papi como jefe, y aparte papi de cuatro hijos, ya que también se solía desesperar en casa con su esposo, incluso aunque su príncipe fuera un encanto que sólo lo abrazaba cuando entraba en crisis.

Pero ahora después de una junta estaba tomando un respiro, por lo que Thomas sacó su celular, fijándose que se había llenado de notificaciones de uno de los grupos que tenían, en sí los Trümper-Kaulitz tenían cinco grupos de Whatsapp, uno el familiar con todos que ponían cosas en sí para ponerse de acuerdo o fotos de sus bebés y algo muy familiar, valga la redundancia, uno dónde estaban sólo su papi Tom, Nick, Lucas y él, dónde podían hablar cosas que entendían más como omegas aunque Lucas no lo fuera era más perspicaz que sus hermanos alfas o incluso su papito, y aparte otro con Nick, Lucas y él dónde sí hablaban de todo, mientras que sabía por su príncipe que también habían dos grupos donde uno estaba su papito Bill, con sus hermanos y otro sólo de sus hermanos alfas, que comprendía que era básicamente por algunas cosas que no podían decir frente a su papito Bill, lo mismo hacían ellos, porque no querían que su papi Tom supiera las cosas que se contaban incluso de su vida sexual.

Así que como salían que eran demasiados mensajes en la vista previa, y ya sabía que seguro era chisme del grupo con Nick, Lucas y él, es que entró y escribió de inmediato: “Resumen, denme contexto y me la trago sin pretexto 🫦”, porque seguro estarían quejándose de uno de sus hermanos, manteniendo el tono de broma que siempre tenían entre ellos por la confianza.

“EDDIE THOMAS”, leyó Thomas, frunciendo el ceño, ya que ni Lucas ni Nick lo llamaban por sus dos nombres, pero se fijó que salía “Papi”.

“Ay, papi, perdón, pensé que era otro grupo 😭”, le texteó a su papi, fijándose que no era el grupo con sus cuñados, sino con su papi.

“Bueno, el resumen, Tomi, es que Tom está enojado con Bill porque compró entradas para un concierto después de Navidad pero en el extranjero, así que no podremos pasar Navidad juntos”, explicó Lucas en un mensaje.

“Es que Bill es un pendejo, no puede ser posible, lo adoro, es el amor de mi vida, padre de mis cuatro hijos pero es un idiota, yo sólo quería pasarla con mis nietecitos e hijos, ¿es cosa de alfas que sean así o sólo es por él? Creo que sólo es por él, porque Lucas no es así, y le heredó la estupidez a mis hijos alfas”, escribió Tom.

“Ay, papi, pero también nosotros el 25 nos teníamos que ir temprano porque Billy tiene que hacer un viaje a una de las sedes de Dresden que necesita una inspección, y pues, por eso íbamos a ir todos juntos”, texteó Thomas.

“Sí, precisamente Fred también tiene que arreglar las cámaras en Bremen, también nos íbamos a ir temprano el 25, justo eso le estaba contando a Tom, que no se sienta tan mal, porque simplemente se nos cruzaron los horarios”, comentó Lucas.

“Pero tengo una idea, no sé qué piensen ustedes”, acotó Nick, “¿Y si nos reunimos antes? No quizá como tal una Navidad adelantada, pero sí una reunión tipo karaoke, alquilando juegos para los pequeños, comiendo snacks y cantando, algo tranquilo, tal vez un brindis, ¿qué opinan?”, sugirió el omega.

Y todos estuvieron de acuerdo con él, ya que era algo de fácil organización para salir del apuro y también podrían disfrutar tiempo en familia aunque no fuera en Navidad, sólo que por las fechas y todos los pendientes, tocaría que cada uno le avisara por separado a sus esposos.

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Bill cuando vio que su esposo se acercaba a él, contrajo la cara, a la espera de que le volviera a gritar por no perdonarle lo que hizo.

—No te voy a gritar —dijo Tom, sonando más calmado, y Bill lo miró sorprendido.

—¿No? ¿Ya me perdonaste? —preguntó Bill, sonriendo y casi viéndose como un perro que movía la cola porque su dueño le daba atención.

Tom se rió. —Sí, porque ahora tendremos una noche de karaoke —contó el omega, ya habiendo perdonado a su marido cuando entre sus yernos y su hijo menor le habían hecho comprender que Bill hizo todo desde el amor que le sentía para hacerlo feliz, aunque la cagara como la mayoría de veces.

Bill ensanchó más su sonrisa, jalándolo por la cintura, pegándolo hacia él.

—Qué rico, mi amor, lo mejor de nuestras peleas son las reconciliaciones —mencionó Bill contra el oído de su esposo, lamiéndoselo, mientras bajaba su mano para apretarle las nalgas enfundadas en su pantalón, haciendo que Tom diera un brinco, porque sí sabía que del coraje ni siquiera había querido tener sexo, cuando normalmente se enojaba con Bill pero no con “mini” Bill entre muchas comillas porque le medía treinta centímetros su juguete favorito, así que no era mini por ningún lado, sin embargo, a comparación de los 2,10 m de su marido, sí había una diferencia, pero su rabia había sido tanta porque ahora tenían nietos y ya que no vivían con él, para Tom eran sagradas las fechas familiares como cumpleaños o festividades.

Sin embargo, apoyó sus palmas sobre su pecho separándolo levemente. —Espérate, Bill, no hablo de “esa noche de karaoke”, sino que realmente va a haber una noche familiar de karaoke, la haremos el 23 para poder estar todos presentes —explicó el omega.

—Ooh, ay, qué lindo entonces pasaremos tiempo con mis bebecitos preciosos —dijo Bill, sonriéndole tiernamente, aunque sin soltarle el trasero—. ¿Entonces no tendremos nuestra noche de karaoke? —cuestionó el alfa con una expresión cabizbaja.

—No he dicho eso, sólo te explico que me refiero a la otra noche de karaoke, así que vámonos al cuarto porque no tengo lubricante aquí —ordenó Tom alzándole las cejas, guiñándole un ojo a su esposo quien lo cargó estilo nupcial para llevárselo a la habitación.

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En Consorcios Trümper la presencia de Harry desde el inicio había sido un tanto confusa, porque empezó desde muy joven a trabajar allí, siendo menor de edad a sus diecisiete era un tanto inquietante para los trabajadores porque el alfa lucía como un adulto aunque poseía cara de niño. Pero conforme siguió trabajando allí, hasta que finalmente Bill se jubiló, dándole el puesto de forma oficial, y compartiéndolo con el vicepresidente que era Nicholas, de soltero Würdig, y ahora Trümper-Kaulitz de casado, la verdad es que ya se habían acoplado al comportamiento de Harry, quien había demostrado preparación dentro de todo, ya habiéndose graduado a sus veintiún años en Gestión empresarial, sí era un jefe digno de respeto, actualmente tenía veinticinco años, sin embargo, entre lo que sabían de Harry Trümper-Kaulitz, era que… Fuera de que como jefe era bueno, sí era un tanto obvio con algunos comportamientos, sin querer proponérselo, pero era más que evidente.

Todos en la empresa notaban que si el jefe estaba muy amargado o con cara de pocos amigos, era porque no había tenido sexo con el vicepresidente.

Así que en la empresa lo sabían, y era cierto, por tantos pendientes debido a las fechas, es que Harry no había podido tener relaciones con su omega, y claro, no es que todo fuera sexo en su vida, que más que eso, era hacer el amor, porque Nick era su adoración, su vida entera, el papi de sus pequeños, de su linda Hani y su pequeño Junior, sólo que… Ya eran como dos meses que nada de nada, y él se sentía todo frustrado, porque eran viajes que tenía que hacer Nick, o Harry, pero no juntos, y luego cuando llegaban a casa, estaba uno o el otro muy cansado para hacerlo.

Harry sentía que se moría, pasando del enojo, a la tristeza profunda debido a que no había podido hacer el amor con su conejito, ¿por qué la vida tenía que ser tan dura? Como si él no hubiera sufrido lo suficiente de tantos años aguantándose el cogerse a su esposo por la diferencia de edad, y Nick siendo el único sensato entre ambos, y Harry… Bueno, él la cagó, más de una vez.

Así que cuando Nick le envió un mensaje diciéndole que el 23 de diciembre tendrían noche de karaoke, es que Harry sentía que saltaba en un pie. Manteniendo ellos el chiste familiar de las noches de karaoke como las formas poco disimuladas del sexo que tenían sus padres.

Dentro de unos días por fin podría hacer el amor con su esposo. Así que evidentemente prepararía todo para ese día, para darle una noche inolvidable de karaoke a su esposo.

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Fred estaba que se mordía la mano de la falta de sexo que tenía, sentía que se podía freír un huevo encima suyo, porque era como… Increíble que justo ahora se les cruzaran tanto los horarios, y que normalmente tenían un trabajo más relajado al ser remoto, pero no, ahora había más actividad que años anteriores, así que Fred se la pasaba entre saliendo a las jodidas sedes de Consorcios Trümper y también de Kunst, odiando su vida porque a veces hasta un viaje exprés tenía que hacer, agradeciendo el que la compañía de su familia contara con un avión privado para ir y venir rápido, pero también detestando lo que estaba haciendo con su vida sexual, sin hablar del tiempo para pasar con su familia.

Lucas también se la pasaba mayormente encerrado para el manejo de las páginas web, nuevos catálogos de artistas y el sinfín de eventos que tenía que actualizar.

Así que estaba totalmente en ascuas desde hacía dos meses, Fred mismo recordaba que no había estado tanto tiempo sin coger desde que Lucas estaba embarazado y él muriéndose por los síntomas que llevaba sin gestar a sus pequeñas, pero… Tenía ganas de hacer el amor con su esposo, sin embargo, si es que llegaban a dormir juntos, sólo dormían, y la única vez que estuvieron besándose a punto de… Sus pequeñas tuvieron una pesadilla, ambas para poner la situación más jodida, entonces durmieron los cuatro juntos, y claro, primero sus bebés claro que sí, sólo que no tuvo acción esa noche.

Así que cuando Lucas le puso “Noche de karaoke el 23”, Fred casi llora de la emoción. Sentía que se iba a volver creyente a sus veinticuatro años porque se la metería a su bombón rubio luego de dos meses, se iba a desquitar tanto que Lucas iba a tener que usar la dona después, claro que sí, quería bailar (cuando él odiaba hacerlo), gritarlo a los cuatro vientos, publicarlo en el periódico, sentía que sonaba un coro de ángeles en su cabeza.

Iba a darle una buenísima noche buena antes de Navidad.

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William había sido apodado como el Gordon Ramsey alemán, básicamente por la fama que tenía con su comportamiento como jefe. Sólo que… Sus subordinados habían notado que había estado más irascible que de costumbre, y es que William Trümper-Kaulitz despertaba opiniones variadas, porque si bien daba miedo al punto de querer orinarte encima cuando te gritaba, algunos se excitaban por el mal trato que prodigaba el alfa de 210 m, con tatuajes, y cuerpo trabajado que les ponía esa mirada que parecía querer asesinarte.

Y ciertamente algunos querían morir bajo esos brazos del pelinegro. Pero… William estaba un tanto más enojado de lo usual, sí, era cierto, y es que en sí William tenía una paciencia muy grande, también una capacidad única para poder soportado años para poder hacer que su esposo llegara virgen al matrimonio, y claro, había llegado semi-virgen, porque nunca le metió el pene… Por atrás, hasta la noche de bodas, sólo que luego de ello, habían tenido una vida sexualmente activa, a la cual incluso cuando William venía cansado, Thomas le hacía un oral para que se le parara, y luego se montaba en su autoservicio, con William corriéndose entre sueños.

Fuera de la cuarentena por el nacimiento de sus bebés, su vida sexual no se había visto interrumpida, hasta este momento, llevaba sin coger dos meses, y era una tortura para él, porque una cosa era aguantar porque quería que Thomas llegara virgen, y otra distinta a ya estar habituado a coger diario o interdiario y que ahora nada de nada por dos meses.

Pero es que habían estado muy ocupados, y más porque sus pequeños Noah y Jack habían presentado una reacción adversa frente a sus vacunas de refuerzo de la triple vírica, por lo que estuvieron hospitalizados y también aquello fue una preocupación más, claro, sus bebés ya estaban como si nada, sin embargo, sí les dio mucho temor, y William y Thomas durmieron en la sala de espera por sus bebés.

Entonces, cuando su esposo, su sol, su todo, le mandó mensaje diciendo “Noche de karaoke el 23”, es que William sonrió, sorprendiendo a sus subordinados en el trabajo porque nunca lo habían visto sonreír, pero tendría su noche especial con su sol, y podría sentirlo, hacerle el amor dulcemente, o rudo, según se le antojara al amor de su vida.

William se fijó cómo es que se había llenado el chat que tenía con Harry y Fred, y entró, leyendo que estaban celebrando porque tanto Lucas como Nick les habían dicho que tendrían sexo el 23.

“Chicos, pero, mi sol también me dijo para tener sexo el 23, ¿no consideran un tanto sospechoso que los tres nos digan que tendremos sexo ese día en específico?”, escribió William.

“¿En serio lo primero que piensas si te dices que vas a meterla después de dos meses es que es sospechoso? No jodas, Billy, ¡no preguntes, sólo gózalo!”, texteó Fred en el grupo.

“No lo digo porque no me alegre, sólo que creo que es un poco raro”, acotó William.

“Raro eres”, respondió Fred.

“Fred, no es como que seas el más normal, pero no era mi punto, Harry, ¿tú sí lo entiendes, cierto?”, mencionó William, taggeando a su hermano mayor.

“Billy, yo sólo sé que voy a cogerme a mi esposo tanto que lo embarazaría de quintillizos si no tuviera la vasectomía”, respondió Harry.

William puso los ojos en blanco, ya sólo tocaría que él mismo preparara todo para aquella noche.

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La verdad es que ni siquiera tuvieron tiempo para coordinar algún detalle con sus esposos, sólo que tanto Nick, Lucas y Thomas le habían dicho a sus maridos que tenían todo para llevarse a sus hijos, y entonces los alfas supusieron que ellos vendrían después para la gran noche.

Harry puso velas aromáticas, dejó que se reprodujera su playlist de canciones de los 80’ con George Michael, Sade, Lionel Richie y Whitney Houston, queriendo darle todo el toque para la velada, él mismo se afeitó tanto el rostro como los huevos, comprando lubricante de sabor chocolate, porque a fresas ya sabía su bombón, teniendo sojus para brindar, habiendo comprado rosas para quitarle los pétalos y dejarlo sobre la cama, con él bañado y aceitado para darle duro toda la noche a su gran amor, había dejado sólo una rosa que se la puso en la boca, mientras estaba echado en dirección a la puerta del cuarto, suspirando a la espera de que llegara Nick, ya sólo pensar todo lo que le haría se le ponía dura, sólo que no quería masturbarse, no, quería desatar todo su ímpetu y ganas en su esposo.

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Fred sabía que aparte del fetiche que había descubierto sobre su esposo, lo que le prendía era que él se pusiera mucha loción, estuviera recién bañado, peinado y en traje… Y bueno, la verdad es que Fred no era que se diga el más coqueto del mundo, pero quería darle gusto a su esposo.

No podía esperarlo con traje, era algo incómodo, y hacía un poco de calor, así que sólo conservó la corbata, quedándose desnudo, habiéndose bañado, puesto loción, y gel haciéndose el cabello hacia atrás, pero para darle un plus, recordando cómo había disfrutado la vez que Lucas le dejó ponerle crema batida en su trasero y chispitas, lamiéndolo hasta hartarse, es que pensó que podría devolverle el favor a su esposo, así que llevó crema batida al cuarto, echándosela sobre su pene y poniéndole una cereza marrasquino encima, sintiéndose todo un Don Juan de aquella forma. ¿Sería más práctico echárselo recién cuando su esposo llegara? Ciertamente sí, pero creía que el efecto sorpresa de esperarlo listo le daba un plus, así que Fred se puso las manos detrás de la cabeza, esperando en la cama, listo para la acción.

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William sabía que habían muchas cosas que le gustaban a su esposo en la cama, pero era un tanto variado, a veces quería ser el Amo, y otra veces ser el Sumiso, así que William pasaba de besarle los pies, ser usado como su mueble, azotado, con bozal y amarrado en la cama para ser que Thomas lo use como su dildo humano a… Bueno, el otro lado, donde su esposo quería ser sometido de varias formas, desde que William le pusiera esposas, barra separadora de piernas, o recibiera nalgadas, ya sea con mano abierta, o con las paletas, o donde William lo ahorcase durante el sexo mientras le escupe al metérsela, o le restringiera el movimiento como fuera, limitándole el orgasmo, o incluso en poses peculiares, habían hecho de todo, también sexo vainilla, sólo que en sus prácticas todo era intenso, teniendo muchos años de espera, habían tenido suficiente tiempo para no tener sexo convencional.

Así que William no sabía con qué sorprenderlo para aquella noche especial, por lo que se fue a lo más “fácil”, poniendo las luces rojas para darle ambiente a su habitación, velas pero para usarlas para derretirlas sobre el cuerpo de su esposo, calzándose con las botas que usaba para aquellas ocasiones donde Thomas quería que lo pisara en más de un sentido, metiéndosela mientras lo restringía con su bota sobre su cabeza, sin ponerse ropa interior, y con unos jeans negros, sólo con la correa que usaría para azotarlo, y habiéndose puesto la sangre falsa sobre el rostro, cuello y pecho, ya después que le quisiera hacer una mamada se lo pondría en el pene, sino que a Thomas le gustaba que William se mantuviera vestido al inicio.

Así que William con Bullet for my Valentine de fondo y luciendo como si hubiera sufrido un accidente por la sangre falsa, quedó a la espera de su esposo.

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Tom estaba frunciendo el ceño, impacientándose mientras veía el reloj.

—Pero no entiendo, ¿dónde carajos están mis hijos? —preguntó Tom observando a Bill, Nick, Lucas y Thomas, mientras que sus nietos estaban jugando en la piscina de pelotas y los inflables que habían traído para la ocasión.

—Me pregunto lo mismo —mencionó Nick, que no entendía por qué el retraso, había sido claro al decirle la hora a Harry. ¿Tal vez debió irse con él?

—Parece que pusieron de acuerdo —observó Lucas, también estresado porque el pendejo de su esposo no estaba, ¿qué tanto se demoraba ese idiota si sólo era bañarse, vestirse y ya? A veces ni se peinaba, no entendía por qué la demora.

—Es tan raro, mi príncipe suele ser muy puntual —masculló Thomas, pensando por qué William no había llegado todavía, era tan inusual, cuando a ellos siempre les habían repetido el ser puntuales, y William había sido muy obediente desde toda la vida.

Bill miró cómo es que la situación no lucía bien, tanto su esposo como su hijo y yernos, estaban sumamente enojados, así que él quería ver la forma de ver cómo solucionar el problema, por lo que sujetó su celular, escribiéndoles en el chat compartido exclusivamente con sus hijos, para ver si estaban bien, si sucedió un imprevisto o por qué diablos no estaban ahí.

“Oigan, equipo Alfa Súper Genial Escuadrón Dinamita Lobo 🗣️🐺”, escribió Bill, etiquetando a todos, “su papi y sus maridos están que quieren matarlos, ¿dónde están que no vienen?”, agregó el alfa.

“¿Qué, papá? ¿Cómo que nos quieren matar?”, texteó Harry.

“Estoy esperando para venirme, digo, QUÉ”, puso Fred en el chat.

“YO SABÍA, LO SABÍA, ME LLAMARON LOCO”, escribió William.

“No entiendo nada, gatitos alfas lobos súper geniales, pero estamos esperándolos aquí con los niños para la noche de karaoke. Si se siguen demorando, me voy a comer todos los bocaditos yo solo, les aviso, y aparte, piensen en su papi, ya de por sí me quería cortar los huevos cuando compré las entradas para el concierto de Luka Sulic para Navidad, y ahora que Nick organizó la fiesta de karaoke para pasarla en familia, le dio mucha ilusión a su papi, y ahora si se enoja otra vez, ustedes llevarán en su conciencia la culpa de que me corten los huevos, a mí, a su padre que tanto los ama 😭”, escribió Bill en el chat.

El tiempo de llegada de los alfas Trümper-Kaulitz a la casa de sus padres fue cortísimo, pero por lo mismo, todos lucían de forma muy peculiar.

Fred estaba removiéndose incómodo al costado de su esposo, incluso se acomodó la entrepierna ante la vista recriminadora de Lucas.

—¿Es en serio que te tocas el paquete en la noche de karaoke familiar, Frederick Cedric? —preguntó Lucas con mirada asesina a su marido, habiéndolo preguntado en voz baja.

—Es que me pica —susurró Fred, sonrojado, porque sólo pudo limpiarse como sea la crema batida, sin bañarse para quitarse lo pegajoso, porque tenía que ir con su familia al haber malinterpretado lo que le dijo Lucas.

Lucas no entendía absolutamente nada, sólo que ya irían a hablar en casa, encima se había perfumado tanto y peinado hacia atrás, hasta tenía una corbata encima de su camiseta. No tomaría esa noche o terminaría cogiendo en el baño con su esposo, maldito fuera Fred que se veía tan bien así, incluso con su corbata fuera de lugar en ropa casual.

Nick estaba viendo a Harry interrogante, ya que su esposo estaba lleno de aceite corporal, literalmente brillaba, y hasta le había sacado unos pétalos de rosa que le vio en el cuello. Y su risa nerviosa lo puso en evidencia, y ató cabos al notar a Fred peinado hacia atrás, y a William con manchas de sangre que no era sangre.

“Pensaron que noche de karaoke era clave para sexo, llegaron tarde porque estaba esperándonos en casa para tener relaciones”, escribió Nick en el grupo con sus cuñados.

Entre Nick, Lucas y Thomas se contaban algunas cosas incluso de su intimidad, y era bien sabido, bueno eso desde antes de que Lucas lo confesara, que se prendía mucho con Fred usando traje, y peinado hacia atrás, por eso evitaba usarlo en público, pero estaba así ahora, y también era en conocimiento público que Thomas y William tenían prácticas dónde usaban sangre falsa, así que eso también los puso en evidencia, y Harry… Él era un romántico empedernido, su esposo seguramente había estado esperando en la cama llena de pétalos como en su primera vez, y ese brillo era el del aceite que usaba en ocasiones para bailarle y también hacer que resbalara bien mientras lo embestía.

“Debí sospecharlo, mi príncipe está usando las botas que sólo se pone en nuestras sesiones, y está sin ropa interior 🥺, sé cómo se le ve la bestia en pantalón cuando no la usa”, texteó Thomas.

“Entonces algo se puso Fred en el pene que está que se lo toca a cada rato 😤”, contó Lucas.

—Bueno, ¿entonces qué cantamos? —preguntó Harry con una sonrisa buscando desviar la atención de la tardanza.

Tom no entendía lo que había pasado, en realidad se hacía a una idea, teniendo en cuenta que eran sus hijos, y habían salido iguales a su marido, en más de un sentido, pero decidió que a veces lo mejor era fingir demencia, y disfrutar el momento familiar, con sus hijos y nietos, porque no podrían pasarla en Navidad.

Al menos estaban juntos, y eso era lo más importante.

—¿Por qué no intentamos cantar entre todos, hijo? Para aligerar el ambiente por su tardanza, podríamos cantar juntos con Fred y Billy —ofreció Bill, mirando a su primogénito.

—Ah, claro, para deleitar a nuestros esposos, aunque ya es más que obvio que quién resaltará al cantar —soltó Harry ufano, señalándose a sí mismo, y Fred bufó.

—Claro, vas a resaltar al menos en el karaoke porque como banda fueron los pendejos que no duran nada al preñar a sus omegas —rebatió Fred y Harry frunció el ceño.

—Oye mucho hocico para ser otro pendejo que también preñó a su novio sólo que era alfa y no omega —se quejó Harry.

—Harry Louis y Frederick Cedric, cállense o sólo harán que me enoje más por su tardanza —cortó Tom con voz dura, y los alfas dejaron de pelear de inmediato, aunque ya no fueran unos niños, Tom seguía siendo su papi omega que los había controlado hasta con una mirada.

—Perdónalos, papi, siempre se la pasan de imprudentes —habló William mirando a su papi.

—Georg William, tú también llegaste tarde y sólo estoy fingiendo que no tienes esas manchas de sangre falsa, y sé que es falsa porque olisqueé lo dulce, que sino se me habría salido del corazón de la impresión. Así que no digas mucho, hijo. Y… Ya que todos parecieron ponerse de acuerdo para hacernos enojar, quiero que canten así como lo sugirió su padre, pero cantarán “Hombres de acción serán hoy”, siendo un equipo de pendejos los cuatro, y digo los cuatro porque no tendríamos que hacer esta reunión en primer lugar si no fuera por el pendejo número uno que les heredó su estupidez a los tres, Tomi salió igual a mí por eso no digo cinco, incluyo a Bill en esos cuatro aunque no lo parí —expuso Tom, alternando las miradas entre los cuatro.

—¿La canción de Mulán? —preguntó Fred haciendo un mohín.

—Ay, sí, qué lindo será verlos cantar —comentó Thomas sonriendo y aplaudiendo entusiasta, porque el que William tuviera que cantar era algo que prácticamente hacía obligado ya que Thomas hacía sesiones de sing along de muchos musicales con sus pequeños, desde los de Disney hasta El extraño Mundo de Jack o Sweeney Todd.

Lucas se estaba riendo porque sabía que Fred no cantaba, incluso cuando sus hijas eran bebés, él sólo tarareaba para arrullarlas, porque no era lo suyo cantar definitivamente, y mucho menos una canción de Disney.

—No te hagas porque bien que la sabes, Fred —musitó Lucas, ya que Mulán era de las películas favoritas de sus niñas.

—Sí, lo haré, amor —respondió Fred, con el ceño fruncido pero sin negarse.

—Muy bien, toca coordinar —instó Bill, mientras que se ponían a un lado—. Eh, mis muchachos, creo que sería bueno que le metamos más esfuerzo, reponer la falta de talento al cantar con una interpretación —susurró el alfa mayor, mirando a sus hijos.

—Yo tengo ambas, no hay ningún problema, le pondré todo el sentimiento que les hará falta al resto, papá, no te preocupes —le aseguró Harry.

—Sí, gatito, pero lo ideal es que como somos cuatro, fuera de que en los coros tú serás la guía, sí dividirnos las estrofas —explicó Bill mirando a su hijo.

—Denle la línea de Mulán a Billy —se burló Fred riéndose.

—¿Ah sí, Fred? Podré tener el cabello largo pero tú te ves divino en disfraz de Blancanieves —rebatió William asesinándolo con los ojos, Harry se carcajeó.

—Lo cual demuestra mi punto, somos gemelos, imbécil, seguro que en ti Tomi ya practicó lo suficiente por sus fetiches de travestismo —se excusó Fred, alzándose de hombros.

—Mi sol me dijo que otros tenían ese fetiche, pero supongo que cada quien sus proyectadas —masculló William con cizaña, mientras que Harry seguía cagándose de risa.

—Tomi bocón… —se quejó Fred.

—Ya, cálmense, hijos. Y coordinemos —pidió Bill, con sus hijos obedeciendo mientras que el resto de sus esposos los miraban con curiosidad.

—¿Qué tanto hablaran? —preguntó Lucas.

—Ay, Luquitas, conociéndolos, fácilmente se están peleando —masculló Tom.

Nick soltó un suspiro, mientras Thomas estaba fijándose cómo es que los pequeños estaban manteniéndose de hecho más civilizados que sus propios padres, con Hani jugando con las gemelas, y sus mellizos con Junior, suponía que también era porque no todos eran alfas, y ciertamente su pequeño Jack era súper tranquilo para ser un alfa, muy dócil, habiéndolo sacado de su príncipe, aunque bien sabía que Fred sacaba el peor lado de su príncipe, era entendible, y las trifulcas entre Harry y Fred también eran cosas de toda la vida. Las gemelas si bien eran alfas, no peleaban entre sí, y tenían más contemplaciones con sus primos menores, teniendo como adoración a Hani.

Cuando por fin vieron a los alfas regresar a los sillones, Bill tenía la escoba que usaban para barrer afuera, Harry la que usaban para barrer dentro, Fred le había sacado la base del recogedor quedándose con el palo, y William había hecho lo mismo pero con el trapeador. Lo que sí es que se habían hecho un moño todos, incluido Fred aunque fuera quien tenía el cabello más corto, arremangándose los brazos, luciendo curiosos porque sus rostros eran parecidos al ser los alfas menores las copias de Bill, pero era como ver variantes de Bill en diferentes estilos y edades, sin hablar de la contextura, sólo que al tener el mismo peinado en moño sí hacía que les notara un poco más el parecido.

Tom sabía cómo le encantaba su esposo, aunque ya estuviera camino a los cincuenta, pero se le hacía tan sexy con su cabello largo amarrado con las canas platinadas, y cómo al haberse arremangado veía sus brazos marcados y sólo quería que llevárselo al cuarto, pero no, debía enfocarse que estaban pasando un momento familiar, no estar acalorándose ahí con sus hijos y nietos jugando.

Pero al voltear a ver sus yernos e hijo, se dio cuenta que no era el único que se estaba sabroseando con su marido, Nick estaba sonrojado, relamiéndose los labios mientras miraba a Harry, Lucas también estaba apretando tanto el brazo del mueble que sentía que iba a romperlo al ver a Fred, y Thomas ni siquiera se molestaba en disimular cómo se mordía el labio inferior al ver a William. Bueno, suponía que al menos no era el único incómodamente excitado.

Se ubicaron en grupos de dos, con Harry y Bill uno al costado del otro y Fred con William para el otro extremo.

Cuando Bill puso en la televisión la instrumental para que empezara a sonar los pasos de marcha, es que ellos lo imitaron, incluso cada uno tomando el palo de su implemento de limpieza, moviéndolo un tanto desincronizados al intentar imitar la coreografía, con el resto sentados en los sillones viéndolos fijamente, mientras que los pequeños se acercaron al reconocer la melodía de la canción de Disney, observando cómo sus papás y abuelo estaban a punto de actuar como los personajes de la película.

Hoy la lucha empieza… Esa es la misión. Niñas me mandaron… Para tal acción —empezó a cantar Harry, sin dejar de moverse, incluso imitando las expresiones despectivas al ver a su papá y hermanos, metiéndose muy bien en personaje—. Es la chusma peor que he visto aquí… Entenderán lo que es virtud…  Hombres fuertes de acción serán hoy —terminó de decir la primera estrofa, con sus hijos sonriendo al ver a su papá cantando, mientras que Nick sólo podía fijarse en cómo se apretaban los músculos de los brazos de su esposo ante cada vez que agarraba el palo, o cómo se contraían también sus pectorales bajo la camisa.

Nick pensaba si regresando a casa podría ser la Mulán de ese Capitán Li Shang, con Harry manteniéndose muy enfocado que ni se fijaba en que su esposo estaba derritiéndose en el sillón, mientras que Hani y Junior estaban detrás de los sillones felices por motivos completamente distintos, ya que su papá siempre les había cantado desde que eran bebés, y verlo hacerlo en una canción de Disney les daba más ilusión, viéndose como un héroe para ellos.

Mantener la calma… En la tempestad. Siempre en equilibrio…Y en vencer pensar —cantó Bill, siguiendo los movimientos en su “entrenamiento falso” con Harry, no siendo el mejor cantando pero sí esforzándose para no desentonar—. Son patéticos, escuálidos… Nunca entienden qué pasó… Hombres fuertes de acción serán hoy —terminó por decir luego de que Fred y William tuvieran que fingir caerse.

Tom se tapó la boca mientras observaba a su marido, cómo lo calentaba ese hombre, no importaba que estuviera cantando algo para niños, sólo podía pensar en que si no se hacía la vasectomía, él se hubiera llenado de más hijos de Bill, porque le encantaba, con la expresión determinada, demostrando su histrionismo, moviéndose y sólo acentuando su virilidad en ello, que quería llevárselo al cuarto, teniendo que cruzar las piernas para disimular el bulto que se le formó en los pantalones.

No puedo casi respirar —cantó Fred, haciendo todos los ademanes mientras sus pequeñas miraban emocionadas porque amaban la película y ahora su papito estaba siendo un personaje, Lucas había estado atento en cada cosa que hacía su esposo, y aunque recién habló, había tenido que taparse con un cojín porque le excitaba verlo así y no entendía por qué, habían visto tantas veces esa película y nunca cobró ningún interés sexual y ahora sí.

Sólo pido despedirme —siguió su línea William, con sus mellizos también sonrientes viéndolo mientras que Thomas estaba ahí abanicándose para no tener una combustión espontánea en aquel momento por mirar a su marido con el cabello amarrado, brazotes tatuados, queriendo ser un palo o que le metiera el palo (y no el del trapeador) pero con su esposo a la de ya.

En deportes siempre fui una decepción —continuó Fred, sintiendo que era un tanto humillante pero espera ganar puntos con su papi y Lucas por haberse emocionado de más confundiendo todo, aunque al menos no fue el único, porque su papi no parió un pendejo, sino a tres, ya que Thomas se salvaba.

De miedo los va a matar —cantó William, mientras que Harry y Bill estaban a un lado, mantiéndose en su postura de juzgar.

Que no vaya a descubrirme —siguió Fred, asesinando a su gemelo con los ojos porque sí le había tocado la parte de Mulán.

Ojalá supiera yo de natación —cantó William, demostrando que sí podía hacer notas altas, por haber practicado tanto con los musicales que le pedía hacer su esposo, quien estaba ahí a punto de sacarse sangre del labio de tanto que se lo mordisqueaba.

—Hombres ser —corearon todos juntos impostando la voz para hacerla más grave y ya el resto estaba que se volvía materia líquida en los sillones al escucharlos usar su voz de alfa, aunque fuera con motivo de darle más fuerza a la interpretación.

Debemos ser cual veloz torrente —cantó Harry, ubicándose en el medio, mientras el resto seguía la coreografía y los coros, guiándolos, y haciendo que Nick también tuviera que cruzarse de piernas, que le estaban temblando por las ganas, había olvidado lo diferente que era ver a su esposo cantar en un escenario, era distinto a cuando le cantaba al oído o a sus hijos, la interpretación y forma que lo hacía estaba haciendo que el omega sintiera que iba a fusionarse con el sillón de lo aguantado que estaba.

Hombres ser —siguieron coreando.

Y con la fuerza de un gran tifón —siguió Harry el tono melódico sin dejar de mover el palo de escoba.

Hombres ser —repiteron el coro mientras se movían al ritmo detrás.

Violentos como un fuego ardiente…Cumpliendo muy misteriosos la misión —terminó el coro Harry.

Pronto ya los Unos… Nos van a atacar. Pero si obedecen… Se podrán salvar —canturreó William el inicio de la segunda estrofa, marchando ahora a la cabeza conforme se movían en círculos, y Thomas estaba que se le iban los ojos, anhelando ser la trinchera donde se desate una guerra pero con su esposo, él permitiría que lo atraviese con su armamento pesado.

Tú no sirves en la guerra cruel… A empacar, no hay tal virtud. Hombres fuertes de acción serán hoy…—cantó Fred, siendo él quien estaba ahora guiándolos, y aunque no fuera lo suyo, sí estaba esforzándose, recordando cómo eran sus juegos con sus hermanos cuando eran niños e imitaban escenas de películas.

Lucas ya había incrustado las uñas cortas en los sillones de cuero de sus suegro, pero no podía, tenía el cojín sobre su entrepierna porque verlo cantar, verlo moverse en esa coreografía, le estaba dando muchas ganas de que se lo hiciera duro y parejo, quería bajarle los pantalones y quitarle esa picazón, quería que Fred se lo cogiera… Estaba dándole una connotación abismalmente distinta a la que tenía de una de las películas favoritas de sus hijas.

Cuando volvieron a cantar el coro, tanto Tom como sus yernos y Thomas, estaban ahí hirviendo en el deseo por sus respectivos esposos, que al momento de terminar, Tom estaba entre arrepentido por haber querido “castigarlos” habiendo pedido que canten esa canción, porque fue un suplicio para él al no poder dejar que su marido se lo cogiera, o también porque fue un disfrute visual tenerlo así a su alfa que seguía prendiéndolo como la primera vez.

Al término es que los aplausos se dejaron oír desde los más pequeños hasta los mayores, con Thomas hasta silbándole a su esposo, muy emocionado (y excitado), y los alfas sonrieron sonrojándose por toda la ovación recibida, también las gemelas corriendo a saltar encima de Fred, quien las cargó al vuelo, mientras que William se agachó para abrazar a Jack y Noah muy emocionados, mientras que Harry cargó a su pequeña Hana y Junior, recibiendo los besos de su hija y hijo.

Tom no se paró, porque ya tenía parada otra cosa, así que sólo abrió los brazos para que su alfa se sentara a su lado, dándole un beso en la mejilla, y susurrándole las cosas que harían cuando sus hijos se fueran, haciendo que a Bill se le secara la garganta y riera nervioso, sonrojado por las palabras de su esposo, como si el alfa fuera un adolescente virginal y no un hombre a portas de cumplir cincuenta años.

Cuando la segunda generación de alfas se sentaron a los costados de sus esposos, es que también reconocieron el hambre en las orbes de cada uno de ellos.

Sintiéndose los tres alfas confundidos porque no comprendían por qué pasaron de estar súper enojados a excitados, pero no quejándose de ello, porque significaría que sí tendrían una Nochebuena después de todo, aunque aquello ya sería después, y como su papá alfa los metió en aquel lío en primer lugar, harían que los abuelos fueran los niñeros de sus pequeños cuando necesitaran desfogarse de esos dos meses sin nada.

F I N

Si les gustó no olviden hacérmelo saber con un comentario.

por Kasomicu

Escritora del Fandom

4 comentario en “Elegidos Extra 17”
  1. Varias cosas, primero: no he leído el fic, pero he amado cada una de las portadas que has creado, son HERMOSAS así no es necesario imaginar a los nuevos miembros de la familia Kaulitz-Trumper, tú nos regalas eso. GRACIAS 🙂
    Segundo: mientras publicaba, pegué varios grititos, por frases, canciones y personajes que mencionaste, como Luka (suspira como loca)
    Gracias por tu trabajo, querida Kasomicu, por compartir tu talento con el fandom y también por compartirlo aquí, en esta hermosa página familiar. Thank you sister 🙂

  2. Muchas gracias por tus palabras, Mizu 🫂 tan lindo que mantengas el que nos llamemos sisters por el amor que tenemos a la relación de Bill y Tom y que nos inspira a hacer tanto. Y entiendo que no hayas leído pero que igualmente calores mi esfuerzo tanto en escribir como en las manips 🥹🫶🏻, que he querido que los lectores pueden visualizar precisamente cómo es que son los personajes. Y sí, Tom en esta historia es súper fanático del violonchelista porque ama la música clásica, por ello es que se hizo mención de él. Reitero las gracias por tus palabras 🫂

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